Hola, disculpen la tardanza. Este capítulo fue corregido por Adriana Molina.

Capítulo 8 Hayden y Harry

Estábamos en un avión privado de la compañía Swan, al final, Victoria se quedó en la empresa; la secretaria que me acompaño fue Heidi. Pues Victoria despertaba los celos de Bella, por lo tanto, quedo descartada. cuando se lo dije no me presento la mejor cara, seguro se había hecho ilusiones de viajar a otra ciudad.

Dejamos a Heidi en la sección de turista y nosotros nos fuimos a primera clase, la podríamos haber invitado, pero nunca lo había hecho, así es que quedó descartada la invitación.

Con una sonrisa pícara empecé a molestar a mi esposa teníamos una habitación privada solo para los dos.

—Cariño, deberías comprar un avión privado así podríamos divertirnos mucho más—sugerí mientras besaba sus dulces labios.

—Edward contrólate hay mucha gente—me dijo mirando a todos lados.

—No hay nadie cariño imaginaciones tuyas.

Mi amada esposa no estaba muy convencida de darme su amor en el avión, pero con mis besos y caricias la fui convenciendo de que se entregara a esta locura. La tenía desnuda en mis brazos.

—Yo no sé cómo puedes seguir deseándome cuando estoy tan gorda

—Estás hermosa, muy hermosa y apetitosa siempre quiero comerte.

Amaba cuando se ruborizaba, después de dos horas de viaje aterrizamos en San Francisco, un vehículo nos estaba esperando, la secretaria se sentó en el asiento delantero y nosotros atrás. Nos registramos en el hotel, nuestro equipaje fue llevado por el chico del servicio.

Dejamos que Heidi se instalara, nosotros teníamos cosas que hacer en la habitación presidencial; no parecía para nada un viaje de negocios, era como una segunda luna de miel y la disfrutaría mucho. Venir con Bella fue la mejor idea que se me pudo haber ocurrido. Corrí las cortinas para ver el paisaje de San Francisco.

—Es hermoso este paisaje, ver el puente y los barcos que pasan por debajo—dije emocionado

Ella me agarro por detrás, su cuerpo completo estaba pegado a mí, podía sentir su pequeña barriga que comenzaba asomarse mucho más.

—Si es muy hermoso Edward, pero creo que la compañía mucho más.

—Al parecer no te deje satisfecha en el avión, ya que me quieres seducir aquí.

—Oye para ¿qué paso con el chico virgen?

—Lo has corrompido con tu cuerpo de hada

Gire mi cuerpo para contemplar esos hermosos ojos de avellana que brillaban mucho más por el reflejo del sol, "si soy un romántico cursi mantenme por eso", la sonrisa era de total diversión que me estaba dando, ella sabía mi devoción total por ella, besaba el piso por donde pasaba, hacia un charco de baba cuando caminaba con esas faldas de tuvo ajustadas.

Dejamos el equipaje y salimos a almorzar. Heidi ya nos estaba esperando en el hall del hotel, ella siempre vestía de forma profesional, nunca mostraba demasiada piel y no había intenciones de seducción en ninguno de sus gestos, era una mujer que me atrevería decir que era más virgen que yo antes de conocer a Bella.

Por eso mi esposa estaba de acuerdo con traerla a ella, en vez de Victoria que se vestía provocativa y daba miradas avasallantes con esos intensos ojos celestes.

En el almuerzo repasamos todo el proyecto y las preguntas que era posible que nos hicieran, mi esposa nos ayudó, ella no estaría presente en la reunión y yo tampoco quería que lo estuviera, después de todo tenía que estar lo más relajada que pudiera.

—Eso es todo, el proyecto en sí está muy bueno. Ahora solamente lo tiene que defender y por lo que mostraron tienen todas las herramientas que se necesitan. Ahora vayan por ellos—dijo mi esposa con pose de lucha.

La quedamos mirando y sonreímos, Heidi agarró los papeles que teníamos en la mesa y los guardo en mi maletín y nos levantamos, le di un casto beso en la frente a mi esposa y me fui a una reunión de negocios. No voy a mentirles estaba demasiado nervioso hacia tiempo que no estaba en una reunión de este tipo.

Antes de entrar a la empresa suspiré y me armé de valor, quería salir victorioso para que mi esposa estuviera orgullosa de mi, y no traer un problema para ella, porque había que reconocerlo… Bella, era demasiado feroz cuando estaba discutiendo un plan de negocio o cuando se necesitaba una cooperación que era ambas cosas, pero no esperaba encontrarme a Reggie, en el mismo lugar al parecer el trabajaba para esa empresa.

La reunión había comenzado, me enfrenté como siempre al grupo de empresarios que colaboraría con las empresas Swan. Todo iba bien hasta que preguntaron por mi esposa maldito Reggie.

—Señor Cullen, ¿Dónde se encuentra la señorita Swan? —preguntó el presidente de esa compañía

—La señora "Cullen" —dije marcando la palabra— se encuentra embarazada es por eso que no ha podido venir

La respuesta causó una gran sorpresa en los empresarios, ellos ya habían trabajado con mi esposa, entonces conocían su carácter. Ahora yo como su esposo era el que estaba a cargo. De reojo pude ver la envidia en los ojos de mi hermano, desde que era muy pequeño podía sentir su envidia a pesar de que él era el mayor, pero no era hijo de mi madre, así es que sentía mucha envidia en su corazón, desde que su madre se lo entregó a Carlisle.

Después de mas de una hora logramos llegar a un acuerdo, Heidi y yo nos despedimos y nos fuimos de ahí con un contrato firmado y con la clara evidencia de haber conseguido una buena colaboración.

—La señora Cullen va estar contenta por que lo conseguimos señor Cullen—dijo Heidi dando un saltito

—Tienes razón, estábamos buscando esta colaboración hace mucho tiempo—respondí distraído

Después de ver a Reggie recordé que me había olvidado de mi madre, se suponía que debía llamarla; el otro día la había notado tan extraña, cuando llegara a casa la pasaría a ver, necesitaba saber que estaba pasando en la casa Cullen, aunque sospechaba desde que su hermano había regresado muchas cosas cambiaron.

En la puerta del hotel estaba Bella ansiosa, no sé por qué, pero tuve un muy mal presentimiento y corrí a donde estaba sin importar perder mi imagen ante Heidi, después de todo mi hermosa esposa era lo más importante.

—¿Qué pasa cariño? —pregunté angustiado sintiendo su dolor

—Me duele el vientre

Eso fue una alarma, solo faltaban un mes para que diera a luz, como eran mellizos a lo mejor llegaban antes nos lo habían advertido, ella no debió haber venido. Hice parar un taxi y la ayudé a sentarse necesitábamos ir a la clínica. De igual manera había hecho los arreglos pertinentes por si algo malo sucedía como era la ocasión.

—Tranquila Bella todo va estar bien—por dentro estaba demasiado nervioso

Pero había que calmarla a ella, el resto se vería después necesitaba que ella estuviera bien para que los bebes también lo estuvieran y no llegaran tan de improviso.

La sostuve en mis brazos todo el trayecto necesitaba darle confort y lo estaba logrando, pero el dolor era persistente, aunque no lo demostraba su rostro lo decía todo.

—Puede acelerar? —le dije gritando al conductor— es posible que mi esposa este por dar a luz

Eso fue algo exagerado, pero necesitaba llegar rápido a la clínica y no me importaba menos asustar un poco al conductor para que acelerara.

El equipo médico nos estaba esperando a fuera a pesar de que no íbamos a tener a nuestros gemelos en San Francisco. Para empezar, era bueno que fuera una sucursal de la clínica de Seattle. Se llevaron a Bella en la camilla, yo ansioso como estaba me tuve que hacer cargo del papeleo y de todo lo demás después de haber terminado me llevaron a la sala donde estaba Bella.

—Tengo miedo Edward, mucho miedo

—No tengas miedo cariño estoy contigo, me tienes a tu lado mi jinete

Su sonrojo hermoso estaba presente al nombrarla así, eso al menos hacia que se olvidara del dolor que estaba sintiendo, estábamos esperando el resultado de los exámenes. El médico entraba con lo que presumía en eran los resultados.

—Bien, tenemos que intervenir los gemelos quieren nacer

¿Qué? Pero falta al menos dos meses para eso—dijo mi Bella mirándome a los ojos

—Si esperamos más tiempo es posible que los pierdas a los dos—. Nos quedamos mirando en ese momento, no había más opción, la llegada de mis gemelos era inminente.

—Proceda—mi esposa dio su veredicto

—Iré a preparar el quirófano y el equipo—el doctor salió de la sala

Nos quedamos los dos mirando o los cuatro depende el punto de vista que se quisiera mirar, acaricie el vientre de Bella con mucho cuidado.

—Niños traviesos, ¿no podían esperar un poco más de tiempo? — fue mi primer regaño a los gemelos y aún no habían nacido.

Ella no pronuncio palabra, podía ver miedo en sus ojos, yo si soy sincero también tenía miedo, pero tenía que ser fuerte para apoyarla en todo momento. Un equipo médico entra a la sala a preparar a Bella, me pidieron que saliera.

—Edward— me miro con suplica

—Estoy a fuera cariño, apenas terminen regreso

Tenía un breve espacio de tiempo para organizar las cosas, no había que perder tiempo alguno. Marqué y llamé a Heidi.

—Hola Heidi, necesito que me hagas un favor

—Sí señor, dígame

—Necesito que vayas al centro comercial y compres ropa para bebé, para dos bebés, todo lo necesario para recién nacido.

—Sí señor, ¿la señora esta por dar a luz?

—Sí, necesito que los traigas a la clínica tengo que cortar te mande los datos y el dinero

—Entiendo señor en seguida me coloco en eso

La llamada fue cortada, regresé con mi esposa, me pasaron un uniforme para poder entrar al quirófano estuve con ella en todo momento me dolía mucho lo que ella tenía que pasar, pero luego vendría la felicidad cuando tuviéramos a los dos bebés en nuestros brazos.

—Bien Bella, empieza el trabajo todo va salir bien—le decía el doctor

—Son tan pequeñitos Edward, aún falta para que nazcan, no lo hice bien

—No es tu culpa amor, veras que nacerán sanos y hermosos.

Después de un tiempo nacieron los pequeños, extremadamente pequeños, ambos tenían el cabello de Bella y los ojos celestes, pero las facciones de la cara eran diferentes; fui el primero en verlos, una parte de mi quería saber cual era el mío, pero otra no, los trataría a los dos por igual, así es que preferí no saber. Así es que en un mes de abril vino al mundo Hayden y Harry Cullen.

Bella había quedado exhausta. A los bebés los llevaron a una incubadora a pesar de que nacieron sanos eran demasiado pequeños y necesitaban ayuda para respirar. Llame por teléfono a Charlie para contarle.

—¿Que mis nietos ya nacieron? Pero aún faltaba para eso

—Al parecer tenían a puro, Bella esta bien, los bebés igual, aunque están en la incubadora por ser tan pequeños.

—Encárgate de eso, estaré en San Francisco en unas horas

—¿Viajaras?

—Claro tengo que conocer a mis nietos nos vemos— la llamada fue cortada dejándome desconcertado.

Regrese con mi dulce esposa, me quedé con ella en la habitación esperando que saliera de la inconciencia en que estaba. Se veía demasiado pálida, esperaba que no le doliera demasiado.

Un tiempo después… Bella despertó aun estaba incomoda, la ayude a tomar un vaso de agua, lo primero que quería hacer era ver a los niños, fui a buscar a un médico para que aprobara esa aventura de mi esposa.

Realizaron los chequeos pertinentes y a pesar de que no estaba en condiciones apropiadas, la dejaron ir, al ver la angustia en su rostro, pero la llevaron en una silla de ruedas. En una sala especial que había contratado para que no se mezclaran con los otros bebés. Se acerco a ellos, se veían tan pequeños en esa incubadora. Podía ver como movían sus manitas.

—¿Los quiere alimentar señora Cullen? —la enfermera le pregunto a Bella

—Si. —una lágrima rodaba por su mejilla

—Bien, vamos a ver si los gemelos pueden succionar

Con mucho cuidado la enfermera tomo a uno de mis bebés, y lo puso en posición para que Bella, los alimentara era Hayden, después de algunos intentos el pudo hacerlo y comenzó a alimentarse. Mi otro niño empezó a sentir la ausencia de su hermano y comenzó a llorar, descubrimos en ese momento que problemas con los pulmones no tenía.

Fui por Harry, se veía tan indefenso, lo cargué con sumo cuidado, solo estaba en sus pañales. En ese momento me acorde de Heidi, ya debería haber hecho las compras.

—Pedí a Heidi, que comprara cosas paras los bebés, ya debe estar por llegar

—Ve a buscarla Edward, yo seguiré alimentado a los bebés.

Dejé a Harry con la enfermera, sentí un vacío en mis brazos, pero fui a buscar la ropa de los niños. Efectivamente Heidi, me estaba esperando con las compras, lo ideal es que estuvieran lavadas y todo eso, pero no hubo tiempo para preparar la ropa de los bebés.

Pasé la ropa a los técnicos que estaban a cargo de vestir a mis hijos, ese era el procedimiento, la ropa eran conjuntos iguales y dos pañoletas de cincuenta pañales en mi opinión era una exageración pero que sabía yo cuantos pañales usaban dos bebés.