~~Chapter 22~~

-Esto es un poco decepcionante, en realidad-decía Krecht para sí mismo-al llegar a ese gremio de porquería, y según su reputación, esperaba encontrarme con unos miembros muy poderosos; que representaran un reto para mí y mis nuevas habilidades. Es muy triste saber que me equivoqué; sólo unos pocos de ellos fueron un reto, pero apenas me hicieron sudar. "El gremio más poderoso" mis nalgas.

Krecht, quien estaba recostado aún en la misma rama de antes, se giró hacia la derecha; en las manos sostenía la esfera con la magia de Erza, no dejaba de verla. La estaba mirando detenidamente, contemplándola, examinándola; la arrojó hacia arriba y la atrapó con la mano derecha, volvió a hacerlo y esta la atrapó con la izquierda. Le divertía jugar con ella. Cansado de hacerlo, bajó de un salto de la rama y, una vez con los pies firmemente plantados en la tierra, se acercó al costal que contenía las demás esferas de magia y lo tomó para cargarlo sobre su hombro.

-Ya es hora de irme, creo; es un fastidio que tenga que entregarlas, yo podría hacer cosas increíbles con toda esta magia. Maldita Kyouka, si no fuera por mi cuerpo nuevo y mejorado, no tendría que pagarle nada. ¿Porqué quiere tan desesperadamente la magia de...?-

Dejó la pregunta flotando en el aire ya que algo lo interrumpió: El sonido de algo quebrándose, y luego un estruendo seguido de una fuerte vibración en el suelo. Krecht bajó el costal y lo depositó en el suelo; caminó unos pasos al frente para tratar de escuchar mejor. Esperó y esperó, pero el sonido no volvió; chasqueó la lengua en señal de fastidio. Se giró hacia atrás para seguir con su camino, pero se detuvo en seco. Ahora sí que sintió algo: Una nueva clase de energía, un flujo de magia que, para él, era muy atrayente. Volteó sobre su hombro y sonrió maliciosamente.

-Un nuevo contrincante-siseó-tu magia será mía.

(De regreso con Natsu y Erza)

*Sí que eres un completo idiota*

Dijo la voz en los adentros de Natsu. El Dragon Slayer yacía arrodillado frente a ella con la mirada agachada, y no sólo eso, se encontraba sometido con lo que parecían enredaderas de color negro emergiendo del suelo; sus manos y pies estaba atados, al igual que su torso, hasta el cuello. Estaba inmovilizado, y no parecía querer liberarse de ahí.

*Ahora entiendo porqué necesitas desesperadamente de mi magia*

-Puedo encargarme perfectamente de cualquiera que quiera pelear conmigo-replicó Natsu levantando la mirada de golpe, estaba enfadado, y no precisamente con aquella voz.

*¿Oh, en serio? Entonces explícame qué está pasando ahí afuera*

Una visión fugaz de lo que estaba ocurriendo en el exterior llenó la mente de Natsu; él siendo ahorcado por el Espectador. Eneas. Detrás de él, Erza hacía su mayor esfuerzo, aún con el tobillo torcido, en tratar de liberarlo del agarre del hombre de túnica roja. Cuando terminó la visión, Natsu gritó con rabia.

*¡Jajaja! ¡Esa es la actitud, Natsu! ¡ENFÁDATE! ¡Demuéstrales quién eres!*

-¡Cállate!-exclamó Natsu; por primera vez trató de liberarse empleando un poco de fuerza en los brazos, pero fallando al final-¡Yo sé quién soy, y no necesito enfadarme!

*¿No? Pero si ya lo haz hecho, Natsu*

-¿De qué estás hablando?

*¿No lo recuerdas? Fue hace poco, cuando esa tal "Annie" llegó al gremio. Tú viste cómo atacó a esa tipa de cabello rojo, viste cómo salió volando después de recibir un revés y chocar contra un árbol*

El recuerdo volvió de golpe. Natsu apretó los párpados al verlo; era muy doloroso vivírlo nuevamente, más sabiendo que Erza resultó herida.

-Deja de hacer eso.

*¿Hacer qué? Yo no estoy haciendo nada, es tu mente la que recuerda esos momentos; así que no me digas que no recuerdas lo que sucedió después*

Sí, lo recordaba: Su cuerpo fue cubierto con una magia extraña emanando de su interior. Estaba enfadado, colérico, por lo que le había sucedido a Erza; dijo que la protegería, y en ese momento no lo logró. Aquello fue lo que disparó sus emociones; tristeza por ver a su amiga en ese estado, miedo por creer que la perdería, y furia por ser testigo de cómo la golpearon y no poder hacer nada a tiempo. Ahí se dio cuenta: La ira despertó ese poder inconscientemente, fue el catalizador. Los momentos fugaces del trance de ira regresaron: Él golpeando al demonio dentro de Annie sin piedad alguna, una y otra vez; sin señal alguna de querer detenerse. Entonces, recordó también el cómo fue capaz de detenerse...o más bien, quién le ayudó. En medio de esa oscuridad momentánea escuchó una voz familiar, una preocupada voz que lo llamaba de regreso, una voz que lo anclaba a la sanidad de su mente y lo regresó a la realidad. Esa voz le pertenecía a Erza, fue ella quien le ayudó a encontrar su equilibrio, quien lo puso en el camino correcto una vez más. Nadie más que ella, Erza.

-Sí, lo recuerdo-comentó Natsu apretando los puños debajo de las enredaderas-recuerdo la furia llenando mi cuerpo, recuerdo el poder que me cubrió de pies a cabeza; pero también recuerdo quién me regresó a como era antes, ¡LA RECUERDO PERFECTAMENTE!

Natsu comenzó a forcejear para zafarse de las enredaderas, metiendo cada vez más fuerza y presión para romperlas, o al menos aflojarlas un poco para poder encontrar una apertura para salir.

-¡Recuerdo su voz llamándome, pidiendo que regresara! ¡Que me detuviera! ¡Que todo había acabado ya!

*No puedes estar hablando en serio*

Se burló la voz, y eso...era lo único que Natsu no toleraba.

-Ella siempre me ayudó a adaptarme al mundo. Igneel me enseñó a leer y escribir; pero Erza me ayudó a dominarlo. Por ella puedo hacer operaciones grandes con los números, por ella puedo leer grandes libros y textos. ¡Ella siempre estuvo ahí para ayudarme! Entonces, si debo elegir a alguien en quien confiar, incluso mi vida, elijo a Erza. ¡ELIJO A ERZA PARA SER MI SALVAVIDAS!

La otra voz rompió a carcajadas, largas y sonoras, incluso también se retorció de los fuertes ataques de risa que le estaban dando.

*Eso es muy infantil de tu parte ¡Jajaja! Es bastante gracioso. ¿"Salvavidas"? No puedo creerlo*

-¡No me importa lo que tú pienses!-Natsu tomó aún más fuerza, las enredaderas comenzaron a crujir-¡Ella lo es todo para mí!

Las enredaderas se tensaron poco a poco hasta llegar al límite, pero eso no detuvo a Natsu de seguir tensando su cuerpo y obligarlas a romperse; seguía ejerciendo fuerza, cada vez más y más, hasta que sus músculos se pusieron rojos, sus venas se marcaron en todo el cuerpo. Más allá del límite, más allá de sí mismo; dar el cien por ciento, y luego otro veinte más. Ese era su objetivo: Superarse. Sin importar lo que le costara.

*¿Y eso de qué te va a servir al final?*

-Me dará una razón por la cuál luchar. ¡Me dará valor!-y con esa declaración, las enredaderas terminaron por ceder y romperse. Natsu era libre.

(En el exterior)

-¡Eneas, suéltalo ahora!-le ordenó Erza tratando de ponerse de pie. El observador, Eneas, ignoró su petición y siguió ahorcando a Natsu-¡Eneas!

-¡No te acerques!-le gritó a Erza.

-¡LO VAS A MATAR!

-¡Sí, eso es lo que quiero!-Erza, presa del panico, se abalanzó sobre el Espectador, colgándose de su espalda. Eneas trataba de quitársela de encima, pero Erza ya se había agarrado con fuerza-¡¿No ves que trato de protegerte?!

-¡No necesito que me protejas de nada!-le espetó la pelirroja después de soltarle un puñetazo a Eneas encima de la máscara-¡Él es mi amigo! ¡Natsu no lastimaría a nadie, jamás!

-¡Eso no lo sabes en realidad!-replicó al bloquear otro ataque de Erza-¡Tengo que terminar con él!

-¡NO!

Con movimientos rápidos, Erza rodeó el cuello de Eneas con sus brazos y tiró de él hacia atrás; ahora ella lo estaba ahorcando. Erza le golpeó los ángulos internos de las rodillas para hacerlo perder el equilibrio y someterlo aunque sea por poco tiempo, hasta que Natsu recobrara la consciencia; la estrategia había funcionado, Eneas había soltado al Dragon Slayer y cayó de lado al suelo, sobre su brazo derecho. Erza seguía ejerciendo presión en su agarre del cuello.

-¡Irene déjame hacer mi trabajo!-exclamó Eneas con un hilo de voz. Erza se confunció ante sus palabras.

-¿Quién es Irene?-le preguntó.

Al darse cuenta de lo que había dicho, Eneas golpeó el suelo con la palma de su mano, lo que los elevó unos centímetros al aire, suficiente para reincorporarse y quitarse a Erza de encima sujetándola de su camisa blanca y aventarla unos metros al frente; voló unos centímetros hasta que alguien la atrapó en el aire. Erza volteó y descubrió que se trataba de Natsu.

-Natsu...-musitó sorprendida de verlo consciente.

-Sigues vivo-señaló Eneas, y por el tono de su voz se notaba que estaba molesto. Al igual que el Dragon Slayer.

-¿Te das cuenta de lo que hiciste?-le cuestionó Natsu al hombre de rojo; una mirada filosa en su rostro-estabas por lastimar a Erza, y eso jamás te lo perdonaré.

-Natsu pero...-dijo Erza recargándose en su hombro-no tienes tu magia de Dragon Slayer, ¿Cómo vas a hacerle frente?

-Me las arreglaré-respondió, para luego ayudar a Erza a caminar hasta un árbol y sentarla en sus raíces-estarás bien aquí. Intenta no acercarte mucho, o te vas a lastimar aún más.

-Pero Natsu...-quería replicar, pero fue interrumpida por el pelirrosado colocando su mano en la cabeza de ella. Ese gesto hizo que se ruborizara.

-Estaré bien-aclaró, y se alejó de ella. Le dedicó una mirada filosa a Eneas, y luego se dirigió a él-no sé qué es lo que te traes conmigo, pero no dejaré que lastimes a los que son importantes para mí.

-Un monstruo como tú no puede saber qué son los amigos, o tan siquiera tener una idea de lo que es el cariño y amor hacia alguien.

Natsu miró de reojo a Erza, quien no dejaba de verlos fijamente, poniéndoles atención; después regresó su mirada hacia Eneas.

-Desde niño nunca entendí lo que es el amor real; sólo conocía el aprecio y atención de Igneel, mi padre. No fue hasta que llegué al gremio que comencé a aprender cosas nuevas: Felicidad, enojo, tristeza, impotencia, determinación. Todo eso lo aprendí con ellos, y sé que aprenderé más cosas después; así como espero también, conocer eso que llamas "Amor" en alguien.

Erza no podía creer lo que estaba escuchando de las palabras de Natsu; él en verdad quería aprender a amar, a sentir ese poderoso sentimiento, comprenderlo, y expresarlo. Entonces eso quería decir que...¿Natsu sentía algo más que una amistad por alguna chica del gremio? Una rápida ola de esperanza inundó su corazón, pero se fue apagando al pensar en una idea egoísta: ¿Y si la chica de quien está sintiendo algo más...era Lucy? Eso no podría soportarlo, ni un poco; sin embargo, si eso era lo que sentía Natsu, no se opondría si elegía a la rubia y no a ella. Ya había aprendido a vivir con dolor, y no sería diferente hacerlo con otro más.

-Daré todo mi esfuerzo en patearte el trasero aunque no tenga mi magia-continuó Natsu al mismo tiempo que se puso en posición de combate-porque le he dedicado mi existencia a mis amigos...no, A MI FAMILIA, y a protegerlos sin importar lo que esté pasando. ¡Y eso nunca va a cambiar!

Natsu se lanzó hacia Eneas con los puños levantados; el hombre de rojo ni siquiera se movió de su posición. El pelirrosado saltó al mismo tiempo que giraba en el aire preparando una patada con toda su fuerza, soltó el ataque, pero fue fácilmente bloqueado por Eneas. Natsu chasqueó la lo sujetó del tobillo y lo arrojó contra el suelo; sin soltarlo del tobillo, Eneas volvió a levantarlo y estrellarlo contra el suelo. Natsu gritaba de dolor.

-¡Natsu!-gritaba Erza impotente a la distancia; trató de levantarse pero un dolor agudo en su tobillo le impidió moverse más allá-¡Déjalo en paz!

-Eres una aberración-decía Eneas con veneno en las palabras.

Estrelló otra vez a Natsu en el suelo, y éste escupió un poco de sangre.

-Una abominación-una vez más repitió su ataque-¡NO DEBERÍAS EXISTIR!

Eneas se preparaba para arrojar a Natsu una última vez antes de ponerle fin a su vida; levantó a Natsu por los aires. A mitad del trayecto, Natsu recobró la consciencia y se encogió; aprovechando el impulso, su espalda fue la que amortiguó el impacto, y estando en el suelo, estiró de golpe la pierna que sujetaba Eneas con fuerza y lo arrojó al frente. El hombre de rojo salió disparado hacia el tronco de un árbol y chocó contra el. Natsu se reincorporó de un salto y se puso en guardia, esperando un nuevo ataque de Eneas.

-Mierda...apenas puedo mantenerme en pie-pensaba Natsu; su visión estaba borrosa, y apenas podía sentir sus brazos y piernas-vaya que me golpeó con fuerza.

Eneas salió del escombro y se puso de pie con toda seguridad; tal parece que no había resentido el impacto, mucho menos tener alguna señal de dolor o molestia. Natsu ni se inmutó.

-Aún tienes fuerzas, engendro-dijo Eneas. Natsu ladeó la cabeza y volteó hacia Erza.

-¡Erza...!-la llamó. La pelirroja levantó ambas cejas, intrigada por lo que estaba por decirle Natsu-¡¿Qué significa "Engendro"?!

-¿En serio está preguntando eso ahora?-se cuestionó en sus adentros. Y por la nula reacción de Eneas, parecía que él también se lo estaba preguntando-¡Natsu, luego te lo explico!

-¡De acuerdo!

-¡Deja de engañar a Irene con tus palabras sin sentido, criatura!-exclamó Eneas. Ambos, Natsu y Erza, se confundieron ante las palabras del hombre de rojo.

-¿De qué hablas? ¿Quién es Irene?-le preguntó Natsu.

-Yo...tú no...-balbuceaba Eneas incapaz de comprender lo que había dicho.

-Así me llamó hace poco-se dijo Erza a sí misma-pero, ¿Quién es Irene?

-¡Eso no es de tu incumbencia!-le reclamó Eneas a Natsu señalándolo con el dedo índice-¡Deja de confundirme! ¡Voy a acabar contigo en este momento!

Eneas se preparó para seguir luchando contra Natsu, dio un paso al frente con la intención de saltar. Algo cayó de golpe al suelo, levantando una nube de tierra y polvo; Natsu y Eneas tuvieron que cubrirse los ojos. En ese momento, y en tan sólo un segundo, una sombra salió de la nube de tierra e incrustó su mano derecha en el pecho de Eneas; el hombre de rojo, a pesar de llevar máscara, era evidente que estaba sorprendido por la repentina acción, y aterrado por ver la situación en la que se encontraba. La nube de tierra se disipó, Natsu y Erza ya podían ver claramente aunque...hubieran preferido no hacerlo. La sombra no era nadie más que Krecht, y éste usaba la misma técnica que empleó para robarles la magia a todos en Fairy Tail.

-Oh, con que sí se trataba de alguien nuevo-dijo Krecht. Eneas ni se movía-y...¡Oh, vaya! Tienes una magia muy peculiar, amigo.

-Tú...-musitó Eneas. Krecht dibujó una maliciosa sonrisa.

-¿Te importa si me la quedo?

-¡No si puedo evitarlo!-declaró Natsu saltando al frente con el puño levantado; soltó el puñetazo justo en la mejilla derecha de Krecht, y al momento de conectar el golpe...ni siquiera lo sintió. Fue como si un bebé hubiera golpeado una pared de ladrillos; al ver que había sido de nulo efecto, Natsu chasqueó la lengua-maldición.

Krecht amplió los ojos como platos, luego miró de reojo a Natsu, para al final fruncir el ceño con molestia.

-Tú...-siseó, y detuvo la extracción de la magia de Eneas para enfocarse en el Dragon Slayer-¡¿SIGUES VIVO?!

Exclamó con rabia; pateó a Eneas en el abdomen para deshacerse de él, ahora pasó a segundo plano. Krecht caminaba de forma lenta y amenazante hacia Natsu; el flujo de su magia se manifestó de forma violenta e incontrolable, era de suponerse que, al ver a Natsu consciente, éste perdería el control de sí mismo. El pelirrosado retrocedía paso a paso sin quitarle la vista de encima a Krecht, esperando por algún ataque repentino o un movimiento mágico.

-¡Natsu!-le gritó Erza desde el árbol.

-¿Qué?-dijo Natsu sin despegarle la vista a Krecht.

-¡No puedes hacerle frente sin tu magia, ninguno de los dos puede! ¡Tienes que huir!

-¡Yo no huyo de una pelea, Erza!-replicó Natsu muy molesto.

-¡No tenemos oportunidad!-repitió Erza.

Krecht dejó de caminar y volteó en dirección a Erza, al verla recargada en el árbol, su magia volvió na reaccionar de forma violenta.

-¡ERZA SCARLET!-rugió a todo pulmón.

-Mierda, ya vio a Erza-dijo Natsu para sí mismo-debo hacer algo o le hará daño.

-¡Natsu!-lo volvió a llamar Erza. Natsu simplemente la ignoró y comenzó a agitar los brazos para llamar la atención de Krecht.

-¡Oye, idiota!-vociferó. Krecht lo miró fijamente-¡¿Tú querías matarme, no es cierto?! ¡Pues aquí estoy, hazlo!

-¡NATSU DRAGNEEL!

Krecht tomó impulso y se lanzó en dirección a Natsu como si de un proyectil se tratara; el pelirrosado a duras penas pudo moverse con todo el daño que Eneas le había inflingido para esquivarlo, tan sólo por unos centímetros lo logró. Natsu cayó sobre sus rodillas y llevó su mano derecha al costado izquierdo de su cuerpo, un fuerte dolor inundó aquella parte. Krecht chocó contra un árbol, inmediatamente se reincorporó y preparó otro ataque. Natsu volteó sobre su hombro con una calara expresión de dolor en su rostro.

-Apenas puedo moverme, no creo durar mucho de esta forma-volvió a pensar. Volteó hacia Erza y se dirigió a ella-¡Erza, tienes que irte de aquí!

-¡¿Qué?!

-¡Vete de aquí! ¡Estás corriendo un grave peligro si te quedas!

-¡No voy a abandonarte!-Erza se negaba rotundamente a dejar a Natsu a su suerte contra Krecht. Inmediatamente deseó tener algo con qué luchar, lo que sea; una espada, lanza, escudo, al menos una daga. Era inútil.

-¡Erza, vete de aquí!-Krecht volvió a lanzarse cual proyectil hacia Natsu; el pelirrosado se arrojó pecho tierra para esquivarlo por muy de cerca. Krecht volció a destrozar un álbol-¡AHORA, ERZA!-le ordenó con un tono de voz serio y autoritario.

No quería, no debía hacerlo; ella nunca huyó de una pelea, jamás en su vida lo había hecho. Y en ese momento...NO sería la primera vez que lo haría; se levantó de las raíces del árbol y caminó hacia Natsu, éste la miró completamente molesto. Eneas apareció detrás de Erza y la golpeó en la nuca, un golpe rápido y certero, para dejarla inconsciente. El hombre de rojo aún tenía puesta su máscara, pero podía notarse que estaba mirando a Natsu fijamente.

-No dejaré que la lastimen-dijo, y se fue.

Natsu se sintió aliviado...eso duró muy poco. Krecht los había visto irse y salió disparado para seguirles de cerca.

-¡NO!-gritó Natsu, y aún con el dolor inundando su cuerpo, corrió detrás de ellos.

Eneas volteó sobre su hombro y notó a Krecht, presa de la rabia, pisándoles los talones, apresuró el paso, pero Krecht era más rápido; lo que sea que le hicieron para resucitarlo, funcionó demasiado bien. Eneas colocó a Erza sobre su hombro derecho y extendió la mano izquierda, una esfera de energía mágica salió disparada de la palma hacia Krecht; éste ladeó a la izquierda la cabeza y la esquivó como si nada, Eneas chasqueó la lengua. Krecht ya estaba demasiado cerca, así que, con su renovada fuerza mágica, formó un haz de luz verde fosforescente en todo el contorno de su brazo y los atacó con ella; al hacer ese movimiento, y Eneas logrando esquivarlo, el haz de luz impactó contra una gruesa rama y la cortó como si fuera mantequilla. Ese haz no era cualquier cosa, parecía más una mortal cuchilla que amenazaba con quitarles la vida; Krecht volvió a apresurar el paso hasta alcanzarlos lo suficiente para atacar una vez más, y de nueva cuenta Eneas logró esquivarla con gran dificultad, su túnica había sido rasgada. Para él no era sencillo huir, esquivar, y proteger a una inconsciente Erza sobre su hombro, ni siquiera supo el porqué...ahora lo había recordado, entonces sintió un escalofrío en su espina dorsal. Eneas no debió actuar, involucrarse en las acciones de las personas que existían a su alrededor; no porque no quisiera, esa era su única limitación, mas bien porque ese era su castigo por ser tan desidioso en el pasado, y ahora debía pagar las consecuencias.

Krecht volvió a alcanzarlos, saltó unos metros por encima de Eneas con el haz de luz en lo alto, listo para atacar. Eneas dejó de moverse, levantó la mirada hacia Krecht y lo miró fijamente, esperando por su ataque. Natsu milagrosamente los había alcanzado, llegando a tiempo para ver las acciones del supuesto Espectador por exelencia.

-¡¿Qué estás haciendo?!-exclamó. Eneas bajó la mirada, y cuando vio a Natsu, dejó caer a Erza para que él la atrapara-¡No!

Natsu corrió como alma que lleva el diablo para lograr detener la caída de Erza; se arrojó con los brazos extendidos por delante y por unos centímetros apenas logró atrapar a su amiga.

Eneas, al ver que Natsu logró atraparla, se volvió hacia Krecht; la máscara tapaba su rostro, pero eso no le impidió sonreír. Krecht atacó; descendió el haz de luz con fuerza y le cortó el brazo a Eneas. La extremidad se desplomó al suelo; Eneas ni se inmutó. Krecht aterrizó en la rama donde se encontraba el hombre de rojo y lo pateó en el abdomen; la espalda de Eneas chocó contra el tronco del árbol y en ese mismo momento Krecht se abalanzó hacia él y le clavó su mano derecha en el pecho. Eneas se retorcía de dolor, y no por el corte de su brazo.

-Tu magia ahora es mía, idiota-declaró, y comenzó a extraerle toda su energía mágica-¿Creíste que podrías alejar a mi presa tan fácilmente? ¡Imbécil! ¡TITANIA ES SÓLO MÍA!

-¿"Titania"?-le cuestionó Eneas con un hilo de voz-No sé de quién estás hablando; pero lo que sí sé es que pude ayudar a Irene. Logré hacerlo.

Natsu depositó a Erza con sumo cuidado sobre el césped, luego se levantó del suelo y dio un paso al frente para ayudar al hombre de rojo; entonces una voz interrumpió su acción, una especie de susurro, volteó sobre su hombro y echó una rápido vistazo a su alrededor. Creyó que fue su imaginación, así que reanudó lo que estaba haciendo.

-Natsu...-una vez más, aquella voz logró llegar hasta sus oídos de Dragon Slayer.

-¿Quién me está llamando?-se preguntó.

Una vez más la voz lo llamó; no, no era aquella voz que yacía dentro de él, esta era diferente. Esta voz era firme, profunda, aunque también tenía un tono dulce, amable, y compasiva; era una voz de mujer, y conforme esa voz lo fue llamando, Natsu inmediatamente supo de quién se trataba la voz. Bajó la mirada hasta la pelirroja inconsciente en el césped y esperó a que ella abriera los ojos, o que al menos dijera nuevamente su voz.

-Natsu...-ahí estaba otra vez, lo extraño fue que la voz no provenía de Erza, ella no había movido los labios. ¿Qué está ocurriendo? Natsu no sabía el porqué, ni menos podía pensar en una respuesta; Erza estaba inconsciente desde hace rato, ¿Entonces porqué escuchaba su voz llamándolo?

Natsu se concentró más en escuchar la voz de Erza, y encontrar su origen; caminó unos metros lejos de Erza, adentrándose más en el bosque. Volteaba a todos lados buscando el origen, pues en verdad la pregunta lo estaba intrigando completamente. ¿Cómo puede una persona que está dormida hablar? En realidad, él sabía de personas que hablan dormidas; su mejor amigo Happy lo hacía, y siempre decía en voz alta los nombres de los pescados que comía en sueños. Ahora, comprobando que no fue Erza quien habló dormida, estaba más confundido.

-Natsu...-la voz se escuchaba más fuerte, pero seguía escuchándose como un susurro, un siseo-Natsu...-

El pelirrosado finalmente encontró el punto de origen: Detrás de un árbol, enterrado bajo la tierra a medias, se encontraba un saco de tela. Natsu empezó a cavar con ambas manos hasta que logró sacar el saco; dentro de este, muchas luces de distintos colores brillaban con intensidad. Natsu lo abrió y descubrió que se trataban de esferas de energía mágica, entonces llegó a una conclusión: Muy seguramente se trataba de las habilidades mágicas de sus compañeros de gremio, y si era así...ahí se encontraba su magia Mata Dragones. Buscó desesperadamente entre todas ellas hasta que, de nuevo, la voz lo interrumpió; tomó una de las esferas, una de color rojo brillante, y la acercó a su rostro para verla mejor.

-Natsu...-eso era. Aquella esfera mágica era el origen de la voz que lo llamaba; la voz que se parecía a Erza. En ese momento lo supo: Esa era la magia "Requip" de Erza. Por fin podía regresárla a la normalidad; pero, una pregunta llegó a su mente. ¿Porqué esa esfera decía su nombre?

-Tu magia es interesante-admitió Krecht; faltaba muy poco para que terminara de extraerle la magia a Eneas-será un buen complemento para mi colección.

-Este...es mi castigo-dijo Eneas con voz queda-interferí en las vidas de las personas a mi alrededor, y no debí hacerlo.

-Si ese es el caso...entonces eres más idiota de lo que supuse-Krecht terminó de extraer la magia de Eneas, y la acumuló en la palma de su mano para formar una nueva esfera; la diferencia de las otras era que esta cambiaba de color a cada segundo. Parecía una esfera arcoiris-ya sabía que tu magia era peculiar en el momento que la sentí a la distancia; pero no me imaginaba algo así.

-Mi magia...-musitó Eneas aún consciente; dejó salir una exhalación y luego dejó salir unas leves carcajadas.

-¿Qué te parece tan gracioso?-le cuestionó Krecht.

-Que esa esfera...será la única que tendrás-dijo, y se desmayó.

Krecht, extrañado ante el comentario, levantó una ceja y se giró hacia atrás; recibió un fuerte golpe en el tronco de la nariz que lo mandó a volar unos centímetros hasta que su espalda golpeó el tronco de un árbol. Al reincorporarse levantó la mirada y se quedó sin habla al notar quién lo había golpeado.

-Lastimaste a mis amigos del gremio, a mi familia-dijo esa persona, después cubrió sus puños con fuego abrazador para luego chocarlos entre sí-es hora de hacerte pagar por lo que hiciste.

-El Dragon Slayer-siseó con cólera al ver a Natsu con su magia recuperada; un fugaz pensamiento llegó a la mente de Krecht y amplió los ojos-¿Si recuperó su magia, entonces...?

Natsu levantó el costal donde Krecht tenía todas las esferas mágicas acumuladas, el cual para desgracia de él ya estaba completamente vacío. Krecht apretó los puños con frustración.

-Las rompimos todas-respondió Natsu.

Krecht se puso de pie; dio un paso al frente con la intención de atacarlo, pero se detuvo al procesar bien las palabras del pelirrosado.

-"¿Rompimos"?-cuestionó; sintió una presencia arriba de su cabeza, levantó la mirada y fue aplastado bruscamente con un gigantesco mazo que lo enterró dos metros bajo tierra. La persona que lo empuñaba dio una voltereta hacia atrás, con dicho mazo en la mano derecha, y aterrizó junto al Dregon Slayer del fuego. Krecht salió del interior de la tierra lleno completamente de rabia y cólera-maldición...-

-Ya es hora de arreglar cuentas contigo, Krecht-declaró la tercera persona, cuya melena rojo brillante bailaba con el soplar del viento. Erza Scarlet, vistiendo su Armadura del Purgatorio, señaló a Krecht con su dedo índice-convertirse en enemigo de Fairy Tail fue la peor decisión que tomaste.

Krecht los miró fijamente, como si tratara de procesar lo que Erza le había dicho; agachó la mirada y luego la alzó de golpe al mismo tiempo que soltaba unas fuertes carcajadas. A Natsu y Erza les extrañó esa reacción, sin embargo eso ya se lo esperaban. Krecht salió del agujero en donde se encontraba y se sacudió algo de tierra de sus pantalones.

-"La peor decisión", dijo ella-siseó con veneno en sus palabras y mucho, mucho sarcasmo-"Arreglar las cosas", dijo ella. ¿Qué no lo entienden mis queridos pedazos de basura? ¡Yo no tomo malas decisiones! ¡Y SI PUDE CON USTEDES DOS ANTES, IGUAL LO HARÉ AHORA!

Krecht extendió la mano y una bola de energía mágica salió disparada en dirección a ellos. Natsu y Erza saltaron en direcciones opuestas para evadir el ataque; el pelirrosado buscó a Krecht con la mirada, por todos lados, pero ya no estaba, sintió una presencia encima de él y fue ahí donde lo encontró. Krecht le soltó un puñetazo con todas sus fuerzas; Natsu apenas y lo logró bloquear justo a tiempo. Sostuvieron esa posición unos segundos mientras estaban suspendidos en el aire hasta que uno de ellos dos cediera ante la presión. Ninguno lo haría. Erza aterrizó en la rama de un árbol y levantó la mirada hacia ellos; cambió su armadura de velocidad y salió disparada para auxiliar a Natsu, alzó su espada con la intención de atravesar a Krecht con ella. El rubio notó la presencia de Erza acercarse rápidamente; tomó a Natsu de la muñeca, y junto con él giró a una velocidad increíble para tomar impulso y arrojar al Dragon Slayer como un proyectíl hacia Erza. La pelirroja logró captar esa acción, cambió su espada en un segundo por una hacha, la cual cambió de posición para quedar de lado, con el contorno de frente; Natsu no se quedó atrás, logró encontrar su equilibrio y comenzó a girar sobre sí mismo hasta que sus pies tocaron el contorno de la hacha. Erza se preparó para impulsar a Natsu y él flexionó las rodillas para saltar de regrso a Krecht.

-¡Listo, Natsu!-le informó, el pelirrosado asintió.

-¡Hagámoslo, Erza!-confirmó Natsu.

Ambos tomaron impulso y realizaron la acción que en una milésima de segundo se les ocurrió: Erza con todas sus fuerzas impulsó a Natsu con el hacha, y el Dragon Slayer lo aprovechó para saltar con fuerza. En el trayecto, Natsu concentró una gran cantidad de su fuego en el puño derecho para golpear a Krecht con él. El rubio apenas y logró aterrizar en una rama, apenas y levantó la mirada ya tenía a Natsu frente a él con el puño al frente.

-¡TOMA ESTO, IDIOTA!-exclamó y conectó el golpe.

Una gran onda expansiva golpeó con fuerza cada árbol, cada arbusto, cada piedra del bosque y los sacudió violentamente; las ventiscas que generó lograron sentirse hasta Magnolia, lo que intrigó a los ciudadanos que estaban levantando los escombros del gremio.

Erza, cubriéndose con su Armadura de Adamantio, logró bloquear las olas y permaneció en el lugar para apoyar a Natsu si el ataque no había resultado; cuando todo terminó, regresó a su ropa formal y buscó a Natsu entre todo el caos. A la distancia, entre una nube de tierra y polvo, una silueta humana se acercaba a ella, Erza se puso en guardia inmediatamente; la silueta ya estaba muy cerca, y no fue hasta entonces que levantó ambas manos en señal de paz.

-¡Soy yo, Erza!-dijo, y Erza se relajó. Se trataba de Natsu.

-Natsu, estás bien-musitó la pelirroja caminando hacia Natsu, cuando estuvieron cerca extendió ambos brazos y lo rodeó con ellos-qué alivio.

-Lo mismo digo de ti-masculló Natsu-me siento mejor al verte ya recuperada.

-Fue porque encontraste mi magia, por eso pude recuperarme.

-De hecho...-Natsu alejó gentilmente a Erza, algo que a ella confundió-la que me ayudó a encontarla fuiste tú.

-¿Qué, yo?-le cuestionó, Natsu asintió en respuesta-¿Cómo pude haberte ayudado a encontrarla si yo me encontraba inconsciente?

-Porque...-un estruendo interrumpió la charla de Natsu y Erza, ambos voltearon a sus espaldas y se pusieron en guardia. Krecht apareció a la distancia con todo el cuerpo lleno de quemaduras y su ropa hecha jirones.

-Ustedes...ustedes...-balbuceaba mientras caminaba con gran dificultad-hadas de porquería creen que me han derrotado, ¿No es así?

-Ya veo que ese sujeto es muy difícil de derrotar-señaló Natsu.

-Y que lo digas-confirmó Erza mientras invocaba una espada.

-¡NO HAN VISTO NADA DE MÍ!-rugió Krecht. Se preparó para atacarlos nuevamente.

-Vaya, vaya...-dijo una voz masculina. Todos se quedaron quietos-parece que tienes un problema, ¿No es así, joven?

-Mierda...-musitó Krecht; bajó ambos puños y simplemente se quedó parado en donde estaba-de todos ustedes, Kyouka tenía que mandarte a ti.

-¿Kyouka? Te equivocas, joven; ella no me manda a ningún lado, yo no soy su mensajero. Ni de ella, ni de nadie.

-¡Hey!-exclamó Natsu dando un paso al frente-¡¿Quién demonios eres tú?!

-¡Jaja! Tal parece que eres más inteligente de lo que me han contado, Natsu Dragneel-dijo aquella voz. Natsu frunció el ceño-se podría decir que yo soy uno de los más poderosos de ellos.

-¿Quién eres?-preguntó Erza-¡Responde!

-¿Hmm...? ¿Tú eres...Erza Scarlet, o me equivoco?

-Sí, ella es Erza Scarlet-respondió Krecht volteando hacia arriba-y ella es mía, ¿Entiendes? ¡MÍA!

-¿Porqué no mejor te callas?-dijo la voz. De momento una nube de humo púrpura cubrió a Krecht de pies a cabeza.

-No, ¡No me puedes hacer regresar!-reclamó.

-Sí, sí puedo-dijo la voz-tienes asuntos pendientes con nosotros.

-¡NO!-vociferó, para luego desaparecer. Ahora, la voz se dirigió a Natsu y Erza.

-Odio amenazar a la gente, Así que sólo les diré esto: Ustedes no han visto nada como nosotros, y el tiempo de conocernos se acerca con cada día que termina. Hasta entonces-se despidió aquella misteriosa voz.

-¡Hey!-gritó Natsu, hubo silencio-¡OYE!

Erza se acercó a él y colocó su mano en el hombro izquierdo de Natsu.

-Tranquilo, ya nos preocuparemos por ellos luego. Ahora lo más importante es ir al gremio y asegurarnos que todos hayan recuperado su magia-dijo, ambos asintieron y partieron en dirección al gremio

(Media hora después, ya en el gremio)

Tal y como lo habían esperado, todos los miembros del gremio ya estaban recuperados y conscientes, literalmente todos, hasta Charle y Happy, quien se alegró mucho de ver a Natsu. Todo había vuelto a la normalidad habitual del gremio. Porlyusica se quedó unas horas sólo para hacerles un chequeo rápido a todos y descartar posibles efectos secundarios a la Deficiencia Mágica. Terminado todo, partió de regreso a su hogar en el bosque.

A la mañana siguiente, y como ya estaban todos acostumbrados, comenzaron a reconstruir el gremio; todo estaban contribuyendo en toda clase de labores. Natsu y Gray hacían sus acostumbradas competencias como "Quién podía cargar más tablones" o "Quién podía construir más rápido", y como estaba desperdiciando mucho material, fue Erza quien detuvo sus infantiles competencias dándoles un puñetazo en la cabeza a cada uno. Al ver esto, todos n el gremio rompieron a carcajadas.

la construcción ya estaba casi terminada, y para celebrarlo, se organizó una fiesta en el salón principal del gremio; aunque estuviera al aire libre, todos parecían disfrutarlo mucho. Había bebidas, comida, peleas, las cosas habituales del gremio. Todos lo estaban pasando bien. A mediados del atardecer, Erza, usando una playera de tirantes rosada, un pantalón de mezclilla negro y unas botas color miel, salió del gremio a caminar un poco; lo que no fue pasado por alto por el Dragon Slayer del fuego.

Erza caminó por las calles de Magnolia, disfrutando de la vista y de ver a los ciudadanos llevar a cabo sus tranquilas vidas; finalmente dejó de caminar y notó que había llegado al mismo puente donde se encontró con Eneas cuando estaba llorando, sintió un poco de vergüenza al recordarlo. Ella estaba muy dolida por ver a Natsu junto con Annie en aquella ocasión, y destrozada igual al saber que ellos estaban en una "Relación"; ahora, con lo que ya sabía, se sentía un poco culpable por haber pensado en muchos insultos hacia la inocente Annie. Actuó de forma impulsiva, lo que era extraño para ella; siempre usaba la cabeza antes de actuar, ¿Qué la hizo actuar así? Entonces llegó a una conclusión.

-¿Erza?-la llamó Natsu al pie del puente, la pelirroja salió de su ensimismamiento y volteó hacia él.

-Oh, Natsu. Me asustaste-admitió. El Dragon Slayer del fuego subió el puente y se acercó a ella; mientras se acercaba, Erza notó que tenía ambas manos ocultas tras su espalda, lo que le parecía extraño-¿Qué haces aquí? Deberías estar en la fiesta.

-Sí...-respondió de forma ambigua-ya dejé a Gray inconsciente en el suelo del gremio, así que ya no tenía nada qué hacer.

-Natsu...-dijo Erza con la intención de regañarlo, pero fue interrumpida antes de que pudiera hacerlo.

-Yo vine a...hablar contigo-respondió, lo que sorprendió en más de una manera a Erza.

-¿De qué quieres hablar?

-No me respondiste la pregunta que te hice en el bosque-comentó. Erza trató de hacer memoria, y después de unos segundos logró recordar.

-¿La pregunta sobre Jellal?-quiso saber, y no pudo evitar sonrojarse.

-Sí, esa.

-Tú...me preguntaste si yo lo amaba, ¿Verdad?.

-Sí.

-¿Porqué quieres saber eso?

-Porque estoy tratando de entender qué es el amor-tal vez fue la forma en la que lo dijo, o la expresión inocente que tenía, pero al ver a Natsu de esa forma, hizo que el corazón de Erza se conmoviera-porque yo...no sé si en realidad estoy enamorado.

-¿A qué te refieres?

-Morgan, y mucho antes que él Igneel, me han explicado lo que es el amor; cuando quieres tanto a una sola persona de entre las demás que incluso podrías dar tu vida por su bien. Eso yo entiendo por amor, pero...a todos los miembros los protejo así.

-Esa es una forma de verlo, Natsu-dijo por fin Erza, luego dio un paso al frente-cuando yo era una niña, creía que el amor era cuando pasabas todo el tiempo junto a otra persona, más que con cualquiera; reían, jugaban, salían, comían, todo eso lo hacían juntos.

-Y eso también lo algo con algunos; más que nada con Lucy-al escuchar su nombre, Erza no pudo evitar sentir un poco de celos. Sí, Natsu pasaba mucho tiempo con ella, pero eso no era amor...¿O sí?

-Sí, lo sé-respondió cabizbaja.

-El problema es que con Lucy...yo no siento "Amor"-Erza amplió los ojos como platos, y sintió un escalofrío en su espalda-la aprecio mucho, pero sólo como mi compañera. Mi amiga.

-¿Entonces, por quién sientes algo más que una amistad?

-Si yo supiera en verdad lo que es el amor, esto sería más fácil; sin ningún problema. ¡Aarrgghh! ¡Mi cabeza es un desastre!

-Tranquilo, Natsu-dijo Erza tratando de calmarlo-no tienes que ponerte de esa forma. ¿Sabes algo...? Es más fácil si dejas de pensarlo y tan sólo lo dices, eso te ayudará mucho.

Natsu levantó la mirada hacia Erza; la pelirroja le sostuvo la mirada. Natsu se irguió e inspiró hondo, como tratar de armarse de valor.

-Tienes razón. Sólo debo actuar, no pensar.

Natsu movía de forma inquieta ambas manos escondidas detrás de su espalda; en un parpadeo desvió la mirada y extendió su mano derecha frente a Erza. Ella retrocedió un poco debido a que estaba muy cerca la mano de Natsu, así que tardó en notar lo que estaba sosteniendo, o más bien...ofreciéndole. Natsu sostenía un ramo de rosas, todas y cada una eran de un color rojo brillante, casi asimilando el del cabello de Erza. La pelirroja no sabía qué estaba pasando...no, ella NO CREÍA lo que estaba pasando. ¿Será a caso esto lo que estaba esperando tan desesperadamente? ¿Será ese el momento? ¿Era real? Ella deseaba con todo su corazón que así fuera. Así que, al ver a Natsu tan apenado y nervioso, decidió hacerle una pregunta de confirmación.

-¿Estas rosas para quién son?

-S-Son para ti-respondió con un hilo de voz. Sí, ahí estaba; no era nada más, no había nada más. Y estaba más que confirmado.

Erza enrojeció a más no poder, y con la mano temblorosa como gelatina, tomó el ramo de rosas.

-¿Esto quiere decir...?-quiso saber. Natsu la miró fijamente a los ojos para decirle de una vez por todas lo que su confundido corazón anhelaba gritarle. Y aunque no entendiera completamente el amor, él sabía lo que sentía por Erza.

-¡Tú me gustas Erza!

FINALE.


¿Esto está pasando? ¿En verdad esto está pasando? ¡¡NO PUEDO CREERLO!! ¡FINALMENTE HA OCURRIDO! ¡Natsu le ha hecho la pregunta a Erza! ¡¡SÍ!!

Wow...en verdad wow. No puedo estar más feliz y contento, ahora entramos a la mejor parte del Fic y, por desgracia... también la más desgarradora.

Quisiera intercalar las actualizaciones de este Fic y de "Dragon Knight" ya que el segundo lo tengo muy abandonado, así que les pido paciencia.

Muchas gracias a quienes aún siguen las actualizaciones (Aunque no me dé cuenta) y les prometo terminar esta historia, y la haré lo más interesante y sólida que pueda.

Sin nada más que agregar, me despido de ustedes. Sayonara :3