~~La Cita~~

-Entonces...¿Quién dices que es éste tipo?-le preguntó Gray a una ocupada Erza, quien le estaba cambiando los vendajes al más reciente paciente de la enfermería del gremio. Al terminar, Erza tiró los vendajes sucios a la basura y volteó hacia el mago de hielo.

-Se llama Eneas-respondió tomando asiento en la orilla de la cama de Eneas-él...bueno, a decir verdad no conozco mucho de él; nos ayudó cuando Krecht, el que nos quitó la magia, nos atacó al distraerlo para que Natsu recuperara las esferas de magia. Como agradecimiento lo traje aquí para que se recuperara, y también para hacerle un par de preguntas.

-Mmm...-musitó Gray no del todo convencido-si tú dices que nos ayudó, entonces no le veo el problema.

-Te agradecería mucho si lo vigilaras de vez en cuando, Gray-le pidió levantándose de la cama con delicadeza para no despertar a Eneas. Gray se se exaltó.

-¡¿Quieres que yo lo cuide?!-exclamó. Erza, siseando al mismo tiempo que llevó su dedo índice a los labios, le pidió a Gray que guardara silencio.

-¡Cállate, Gray!-masculló-sólo te pedí que le echaras un ojo algunas veces; Mira y Lisanna lo pueden cuidar mientras tanto.

-De acuerdo. Lo haré-confirmó. Después de escucharlo, Erza se volvió hacia Eneas para echarle un último vistazo; luego caminó hacia la puerta de la enfermería, pero se detuvo al estar justamente al lado de Gray.

-Gracias por echarme la mano con esto, Gray; aunque no te agrade ser "Niñero" de nadie.

-Es lo menos que puedo hacer después de que recuperaras nuestra magia-comentó. Erza dibujó una sonrisa.

-Por ahí dicen nuestros compañeros que te han visto muy pegado a Juvia-Gray reaccionó dando un pequeño brinco hacia atrás y poniendo una expresión que reflejaba nerviosismo.

-¡¿QUIÉN FUE EL ZÁNGANO QUE TE DIJO ESO?!

-Je. ¿Entonces es cierto?-inquirió. Gray no respondió, en cambio desvió la mirada al mismo tiempo que se cruzó de brazos-bueno...sea como sea, sólo te puedo decir que Juvia ha demostrado ser una fiel amiga y compañera del gremio. Tú lo sabes. Y ella merece ser feliz con quien ella decida pasar el resto de su vida; cuídala bien.

Erza reanudó el paso, y cuando llegó al umbral, logró escuchar la voz de Gray; aunque fuera en un hilo de voz.

-No tienes que decírmelo.

(Mientras tanto con Natsu y Happy, en una mesa alejada en el salón del gremio)

-¿Cómo te sientes Lisanna?-le preguntó a la joven peliblanca, quien se encontraba sentada en una silla de ruedas. Ella le sonrió muy dulcemente y tomó la mano del Dragon Slayer.

-Ya me siento mucho mejor, Natsu-respondió con un tono de voz muy alegre-gracias por preocuparte por mí.

-¿Pero de qué hablas? Claro que me preocupo por ti, eres muy importante para mí; para nosotros-dijo haciendo un gesto para señalarlo a él y a Happy.

-¡Aye!-vociferó el felino azul. Lisanna amplió aún más la sonrisa que adornaba su rostro

-Jejeje. Que estemos aquí los tres me recuerda a cuando éramos niños, ¿No lo crees?

-¿Hablas de cuando encontré el huevo de Happy y tú me ayudaste a cuidarlo?-le cuestionó el Dragon Slayer. Lisanna asintió.

-Sí, exacto-dijo, luego apretó con más fuerza la mano de Natsu; él pudo notar que, además de eso, ella estaba temblando-también recuerdo que...te dije algo cuando nos encontrábamos en la casita que hicimos para Happy.

-¿Ah sí?

-Sí, ¿No lo recuerdas?-le preguntó haciendo un tierno puchero, sus mejillas estaban infladas. Natsu trató de hacer memoria, pero no logró recordarlo bien. Happy estaba confundido.

-La verdad es que no-respondió Natsu con nerviosismo y rascándose la nuca. Lisanna llevó sus manos a la cintura y frunció el ceño.

-¡¿Estás hablando en serio, Natsu?!-exclamó.

Con un impulso de adrenalina y enfado, Lisanna agarró a Natsu del chaleco y le plantó un sorpresivo beso en los labios. Natsu, al sentir el cálido tacto en sus labios, contuvo el aliento y amplió los ojos como platos; Happy, por otro lado, de la impresión perdió la sensibilidad en sus alas y cayó al suelo sobre su pecho. Por cinco segundos completos hubo silencio total, no fue hasta que Lisanna soltó a Natsu que este se rompió con una pregunta para el pelirosado.

-¿Quieres que formemos esa familia que te prometí?-preguntó con el rostro enrojecido.

Natsu se mantenía impactado, sorprendido por las acciones de su mejor amiga de la infancia; en verdad que eso no lo había visto venir, ni siquiera en sus más locos pensamientos. En el pasado, y ahora que ella lo había mencionado, Natsu supo que Lisanna quería algo más que una amistad, que ella le había dicho eso sobre la familia; sin embargo, por lo mismo de que aquello ocurrió cuando ambos eran unos simples niños, creyó que se trataba de una broma. Una cosa infantíl. Ahora, evidentemente, Lisanna había hablado en serio; entonces Natsu no supo el cómo responderle, y menos...al ocurrir lo de hace unos días.

Happy recuperó la consciencia y subió a lo más alto de la mesa que estaban usando; Natsu al notarlo, intercambió miradas con Happy, más de cinco veces, tratando de buscar una respuesta...o más bien, una forma de explicarle a Lisanna lo que sucedió.

Cansada de esperar, Lisanna volvió a hablar.

-¿Entonces qué dices?

Natsu se preguntó porqué Igneel no le explicó este lado de las relaciones, al menos así tendría una vaga idea de qué hacer en este caso. Levantó la mirada hacia Lisanna y la notó mirándolo fijamente con los brazos cruzados; entonces recordó lo que Erza le dijo aquella tarde en el puente.

"No pienses, sólo actúa"

-Lisanna...-el rostro de la joven peliblanca de iluminó al escuchar su voz; Natsu sintió su corazón retorcerse. Así que optó por decirle la verdad, y nada más que la verdad-no puedo.

-¿Qué?-preguntó con aquella luz desapareciendo de su rostro, al igual que su sonrisa-¿Porqué?

-Porque a mí...me gusta alguien más-esas cuatro últimas palabras fueron suficiente para romperle el corazón; sus ojos se cristalizaron-lo siento mucho.

-¿"Alguien más"?-repitió Lisanna abrazándose a sí misma; apretó los párpados con fuerza, como si un dolor muy agudo le inundara todo el cuerpo, de pies a cabeza. Por un momento Natsu se alarmó, pues pensó que le estaba dando un ataque o algo parecido; después de unos segundos, Lisanna se reincorporó e irguió.

Natsu y Happy volvieron a intercambiar miradas, miradas confundidas.

-¿Estas bien, Lisanna?-quiso saber el Dragon Slayer.

-Sí...estoy bien...-respondió, pero el tono de su voz sonaba muy leve, como distante; su mirada estaba perdida en la nada, era como si ella estuviera ahí pero no realmente.

-¿Segura?-le cuestionó agachándose frente a ella. Lisanna levantó su mano derecha para indicarle que se detuviera.

-Estoy bien, en serio...ahora quisiera estar sola un momento, ¿Me pueden dejar?

Extrañados ante la petición de Lisanna, Natsu y Happy se levantaron de la mesa y se alejaron de ella; en el trayecto volteaban ocasionalmente para asegurarse que estuviera bien, y en esas ocasiones sólo la veían mirando fijamente la mesa frente a ella. Eso había sido muy extraño.

-¿Crees que esté bien?-le preguntó Happy a Natsu.

-No lo sé. Ella dijo que sí.

-¿Fue buena idea que le dijeras así como me lo dijiste a mí?

-Sí, al principió pensé en decírselo; pero no me esperaba que hiciera eso. Ahora...no sé qué va a ocurrir.

(Dos horas después, en Fairy Hills)

Erza había salido del baño de su departamento con una toalla enredada en la cabeza y otra en el cuerpo; abrió uno de los cajones de su ropero y buscó algo qué ponerse para la noche. Anteriormente preferiría cambiarse usando su magia Requip, pero ahora se sentía con la necesidad de hacerlo de forma tradicional, como una chica promedio lo haría; mientras buscaba su ropa, en el rostro tenía una amplia sonrisa adornando su rostro, aquella sonrisa no era una cualquiera, más bien era una sonrisa de alegría. Una alegría total y completamente natural. Además, Erza estaba tarareando una melodía pegajosa que escuchó al caminar de regreso por las calles de Magnolia. Era bastante extraño, aunque ella no se diera cuenta, jamás actuó de esa manera en el pasado; de forma tan alegre, relajada, y también...adorable. ¿Qué era lo que estaba pasando? Pues era bastante simple en realidad, y ocurrió en el día que Natsu le confesó sus sentimientos.

(Aquél día)

-Tú...¿Qué?-preguntó Erza sin dejar de mirar el ramo que Natsu le había dado; cualquiera diría que estaba tratando de ocultar el rostro en medio de las rosas.

El Dragon Slayer del fuego dio un paso al frente, con la frente en alto, y miró fijamente a Erza.

-Tú me gustas, Erza-le respondió con total naturalidad-y quiero que salgas conmigo.

Eso fue nuevo; Natsu nunca actuó de esa forma antes, tan maduro y seguro de sí mismo. Erza siempre lo miraba como un niño en el cuerpo de un adolescente, actuando tan infantil e inmaduro; sin embargo ahora...era muy distinto. ¿Es el amor capaz de hacerlo cambiar tan radicalmente?

Erza levantó la mirada para encarar a Natsu, y al encontrarse con sus ojos quiso volver a ocultarse detrás del ramo.

-¿Sí lo estoy diciendo bien o Mirajane me engañó?-se preguntó Natsu en voz alta. Erza retiró el ramo de su cara completamente exaltada.

-¡¿QUÉ COSA DIJISTE?!-exclamó. Natsu le dedicó una mirada despreocupada.

-Hablé con Mirajane sobre esto y me dio consejos sobre cómo confesarme a una chica, hasta me dio una hoja de papel con un discurso-dijo Natsu, luego sacó una hoja doblada y arrugada de su muñequera.

Erza reaccionó en un sólo segundo y le arrebató la hoja de la mano a Natsu para luego desdoblarla y leerla.

-"Cuando te ví mi corazón dejó de latir, mi respiración se detuvo, y mi mente se perdió en tu mirada; ni siquiera la brasa más ardiente que existe se puede comparar con el vívido rojo brillante de tu cabello..."

Eso fue lo que Erza leyó en la hoja, e inmediatamente rió a carcajadas.

-¿Porqué te ríes?-le preguntó Natsu, pues en verdad no sabía qué la había hecho reír tan fuerte.

-Lo siento es que...no te imagino decir tales cosas.

-¿Qué clase de cosas?-quiso saber. Erza le entregó la hoja de papel ya desdoblada; Natsu la tomó y comenzó a leer, luego de varios segundos, y unas extrañas muecas después, Natsu levantó la mirada y ahora fue él quien rompió a carcajadas-¡Jajaja! Sí, ni yo creería haber dicho esto.

Entonces ambos rieron a carcajadas, grandes y sonoras; luego de unos minutos de intensas carcajadas, Natsu se puso más serio.

-Pero...-musitó.

-¿Pero qué, Natsu?-le preguntó Erza después de limpiarse una lagrimita traicionera.

-Lo que dije fue cierto-aclaró. Erza cambió su expresión a una más seria.

-¿El qué?

-Que quiero salir contigo-dijo. Erza estaba sorprendida.

-¿Tú...quieres salir conmigo?-preguntó incrédula. Natsu asintió.

Realmente todo lo que estaba sucediendo en ese momento fue...algo increíblemente sorprendente; ni en cien años se había imaginado semejante cosa. En un principio, Erza creyó que ella misma daría el primer paso e invitaría a salir a Natsu ya que no se imaginó que él entendiera lo que es eso; en cambio ahora, si no lo estuviera presenciando, no lo creería. Eso le demostró que Natsu ya no era tan inmaduro y cabeza dura como antes, Ahora podría tener incluso...una relación estable. Y eso la conmovió.

-¿Qué dices, Erza?-volvió a preguntarle. Erza agachó la mirada y luego lo miró a los ojos para responderle.

-Claro que saldré contigo.

(Ahora, en las calles de Magnolia)

En estos momentos de la noche, Erza yacía caminando por las calles, entre toda la gente, usando un vestido de corte sirena color verde esmeralda elaborado en crepé, sus líneas y su escote barco realzaban la silueta de Erza con la espalda al aire; la cola del vestido apenas y rozaba el suelo, era como si lo estuviera acariciando; y, como toque final, Erza se hizo un chongo con mechas a ambos lados, aportándole cierto volumen a los costados. Ella robaba todas las miradas de los hombres que se encontraban en la calle; no eran miradas morbosas o de lujuria, no, por supuesto que no, todos ellos la miraban...y la admiraban como a una obra de arte. Una escultura femenina con vida. Al notarlo, Erza no pudo evitar sonrojarse de lo apenada que se sentía; tal parecía que en los últimos tres días le estaban ocurriendo cosas nuevas. Y eso le gustaba.

Finalmente llegó a su destino: Un pequeño restaurante al aire libre ubicado en el centro de Magnolia, y para ser pequeño tenía mucha gente; una enorme fila se extendía por toda la calle hasta doblar la esquina, y luego seguía unos metros más allá. Uno pensaría que conseguir una mesa para cenar aquella noche sería un problema mayor, más aún con toda esa fila en espera, afortunadamente ese problema fue resuelto indirectamente.

Frente a la entrada del restaurante, forcejeando con una corbata color vino, se encontraba el Dragón Slayer del fuego; Natsu, dándose por vencido con la corbata, sintió la presencia de Erza y volteó en su dirección. Al verla vestida de esa forma, la desconoció completamente; era como si estuviera viendo a una chica desconocida. Una linda desconocida.

-¿Llevas mucho esperando?-le preguntó una vez que estuvo lo bastante cerca. Natsu tardó en responder.

-Ah...no en realidad, acabo de llegar.

Después de eso, Natsu no supo qué más decir, se había quedado sin palabras; buscando la forma de hablar con Erza, recordó lo que le dijo Mirajane cuando le pidió consejos sobre cómo declararse a una chica.

"Recuerda, Natsu, ser muy amable con cualquier chica con la estés dispuesto a salir; a las mujeres nos gustan los hombres caballerosos y respetuosos. Cuando salgas con alguien, y en primera mano, recuerda decirle lo hermosa que se ve, pero no se lo digas así de golpe, no, exprésalo amablemente"

Eso fue lo que ella dijo; haciendo su mayor esfuerzo en encontrar las palabras adecuadas, y con un espantoso escalofrío en su nuca, Natsu intentó decirle ese cumplido a Erza.

-Erza, tú...te ves muy linda con ese vestido-y aunque su voz vibró en algunas letras, el tono con el que las pronunció fue firme y seguro.

Erza se impresionó al escucharlo y, al igual que él, como se trataba de la primera vez que le dijeron un cumplido no pudo evitar sonrojarse.

-Gracias, Natsu-dijo, luego le echó una mirada de soslayo a Natsu-tú también te ves muy bien.

Natsu llevaba unos zapatos formales de punta cuadrada; un pantalón negro de vestir de corte delgado; una camisa blanca con un saco rojo brillante encima, además de la corbata que le colgaba hecha un desastre. Haciendo a un lado ese detalle, el traje que usaba Natsu era increíble, muy llamativo y elegante.
Erza dio un paso al frente y llevó ambas manos a la corbata de Natsu; deshizo los apretados nudos hasta que quedó completamente lisa, luego se la quitó, la enredó, y la guardó en el bolsillo ubicado en el pecho de Natsu.

-Así está mejor-dijo. Natsu sólo la miraba fijamente; después de unos segundos trató de decir algo.

-G-Gracias. ¿Entramos?-dijo haciendo un ademán frente a él, cediéndole el paso a Erza. Ella asintió levemente y caminó junto a Natsu hacia la puerta.

Se acercaron a la recepcionista y pidieron hablar con la señora Millie Einhart, la mujer se exaltó pues creyó que iban a haber problemas; sin perder tiempo, la recepcionista se apresuró en buscar a la Señora Millie quien en un minuto hizo acto de presencia. Ella, al ver de quienes se trataban, se sorprendió, y más aún se alegró mucho de verlos. La Señora Millie era la dueña de la pastelería que frecuentaba mucho Erza, y fue gracias a su preferencia de años y años que la Señora Millie quiso regresar el favor a la pelirroja, regalando una maravillosa cena para ambos en el restaurante del cual era Co-fundadora.

La mesera los guió hasta una amplia mesa ubicada en el lado izquierdo del restaurante, les entregó las cartillas del menú, hizo una reverencia y los dio su espacio para que eligieran el platillo con el que deseaban iniciar. Mientras Erza leía la carta en sus manos, no pudo evitar mirar de reojo a Natsu, quien para ella se veía muy atractivo, y fue ahí cuando se dio cuenta de que algo lo estaba acomplejando; su rostro era inexpresivo, contenía la respiración y su mirada estaba perdida a la derecha. Él no estaba ahí realmente.

-¿Estas bien, Natsu?-le preguntó. Natsu volvió en sí y miró a Erza.

-Estaba pensando en algo que pasó hace rato.

-¿Qué pasó?

-Lisanna me besó-dijo con total naturalidad. La mesa brincó violentamente, pues había recibido un rodillazo involuntario por parte de Erza; todos voltearon a verlos con miradas curiosas, otros acusándolos por perturbar tan cómodo ambiente-¿Estas bien, Erza?

-¿Dijiste que Lisanna te beso?-cuestionó con un ligero tic nervioso en su ceja derecha.

-Sí; me besó de momento y me dijo que quería formar una familia con Happy y conmigo.

Erza apretó tanto los puños que sus nudillos blanquearon y los huesos chasquearon; el mantel se arrugaba bajo su agarre y sus dedos se marcaron en la tela. Si no fuera por tantos años de amistad que tenían ambas en el pasado, Erza se hubiera abalanzado violentamente sobre Lisanna y le haría tragarse sus palabras a punta de puñetazos; sin embargo, después de lo que ocurrió con Annie, Erza trataba de mantener sus emociones a raya, mas aún sabiendo que se trataba de una buena amiga como lo era Lisanna. Erza sabía de los sentimientos que tenía la joven peliblanca por el Dragon Slayer, pero de eso ya transcurrieron muchos años, y como no hubo avance alguno, concluyó que se olvidaron de aquello; nunca imaginó que tomara una acción tan radical.

Erza respiró hondo y recobró su balance.

-¿Y tú qué hiciste?-quiso saber tratando de que su pregunta sonara más como una duda real que como un reclamo, y por la expresión decaída de Natsu, parecía que lo logró.

-Le dije la verdad-Erza se sorprendio, amplió los ojos como platos.

-¿La verdad? ¿Le dijiste que yo te gustaba y que estamos en una cita?

-No...no en realidad. Sí le dije que alguien me gustaba, pero no que eras tú.

-¿En serio?-Natsu asintió-¿Y cómo lo tomó?

-No lo sé; nos pidió que la dejáramos sola, así que Happy y yo nos fuimos del gremio. Lisanna me preocupa-agregó poniendo ambas manos sobre la mesa y entrelazándolas.

Erza se sintió mal por Natsu; él nunca vivió algo parecido antes, por lo tanto era de suponerse que no sabía cómo manejar la situación. Erza tomó ambas manos de Natsu con las suyas y las apretó con gentileza para luego dedicarle una cálida sonrisa. Natsu lo notó, y le devolvió el gesto.

-Esto es normal, Natsu-comentó con un tono de voz gentil y dulce-la vida se trata de buenos y malos momentos, pero todos ellos son por una razón: Te ayudan a crecer, madurar.

-¿Eso crees?

-Sí, lo sé. ¿O crees que lo que viví con Jellal fue sólo porque sí?-preguntó irónicamente, Natsu rió por lo bajo, al igual que Erza-no sé cómo reaccionará Lisanna cuando se entere que nosotros estamos saliendo, pero sé que es una buena amiga y compañera, creo que tomará la mejor decisión.

-Ojalá.

-Ya verás que sí. ¿Te parece si ordenamos algo?

-Segura, tengo mucha hambre-dijo Natsu frotándose el estómago. Erza rodó los ojos.

-Tú cuándo no, Natsu-bromeó.

Erza alzó la mano para llamar la atención de su mesera; la chica cruzó medio restaurante cuando la puerta fue derribada por una detonación. Todos los clientes se tiraron al suelo, con excepción de Natsu y Erza quienes sólo se limitaron a voltear en aquella dirección. Un grupo de seis hombres enmascarados entraron al restaurante y apuntaron a todo mundo con sus armas mágicas; uno de ellos, el más alto, caminó hasta el centro del restaurante y puso la frente en alto con aire de superioridad.

-¡El gremio de mercenarios, Red Lions, les ordena a todos ustedes que entreguen todo lo que tengan!-exclamó-¡Más les vale que ninguno de ustedes trate de hacerse el héroe al intentar detenernos o llamando a las fuerzas armadas! ¡No dudaremos en matarlos si es necesario! ¡AHORA ENTREGUEN TODAS SUS PERTENENCIAS...!

El líder del supuesto gremio de mercenarios dejó de gritar al momento que sus ojos se encontraron con la melena rojo brillante de Erza, inmediatamente supo de quién se trataba; comenzó a sudar en frío, sus manos temblaban como gelatinas y su labio inferior no dejaba de bailar. Era evidente que estaba asustado. Sus demás compañeros notaron la extraña manera de actuar de su líder y se acercaron a él, voltearon hacia donde él estaba mirando y notaron a Erza, y junto a ella se encontraba parado "Salamander". Esa no era su noche de suerte, se habían encontrado con dos de los magos más intimidantes del reino de Fiore, y en cuanto los vieron se arrepintieron de levantarse de sus camas esa mañana.

Natsu, estando cerca de Erza, colocó su mano encima del hombro izquierdo de ella.

-¿Tú o yo?-le preguntó.

-Ambos-respondió la pelirroja sin apartar la mirada de esos hombres-será más rápido si lo hacemos los dos.

Y la batalla comenzó así sin más; Natsu y Erza se intercambiaban oponentes cada cierto tiempo para estar iguales, y aunque los supuestos miembros del gremio Red Lions oponían resistencia, era obvio que no eran oponentes dignos de dos de los mas poderosos magos de Fairy Tail. Después de golpear el rostro de uno de los tipos, levantó la mirada hacia Erza y descubrió que ella ya lo estaba mirando; se sorprendió, pero era de esperarse. Al momento de iniciar una pelea con un compañero, uno debía poner atención en las acciones del otro para no entorpecer los movimientos ni los ataques; sin embargo, eso no se sentía como un compañerismo normal entre amigos y compañeros de gremio. Ambos intercambiaban oponentes de forma simultánea y coordinada, como si cambiaran parejas de baile; Erza ya sabía qué clase de movimiento haría el Dragon Slayer, y él reaccionaba a los suyos. Era como si ambos pensaran de la misma manera, como si los dos leyeran sus mentes al mismo tiempo, era como si...ambos estuvieran hechos para luchar juntos.
La pelea finalmente terminó, los mercenarios estaban inconscientes en el suelo, y los clientes del restaurante se levantaron y aplaudieron la valentía de Natsu y Erza al hacerse cargo de ellos. Ambos magos de Fairy Tail miraron a su alrededor sin saber cómo reaccionar y, por reflejo, intercambiaron miradas entre sí; en ese momento, la conexión que sintieron se intensificó...y dejó muy claras las cosas: Ambos debían estar juntos.

El reloj había marcado ya las nueve de la noche. Natsu y Erza dejaron el restaurante y se dirigieron al parque de Magnolia, el cual estaba iluminado por enigmas de luz blanca la cual era reflejada por las piedras pulidas en el camino, regalando una hermosa y romántica escena para los que estaban presentes; algunos decían que era como caminar sobre las estrellas, otros que se sentía como pasear en el espacio exterior, pero todos concordaban con una sola cosa: Era un parque muy bello.

Natsu y Erza tomaron asiento en una de las bancas del parque.

-La noche empezó como una cita normal-dijo Erza en un tono suave-y terminó como una de nuestras acostumbradas peleas del gremio, ¿No lo crees?-le preguntó a Natsu al mismo tiempo que lo volteaba a ver.

Natsu sonrió y llevó ambas manos detrás de su nuca, luego rió a carcajadas.

-¡Sí! ¡Jajaja! Fue bastante gracioso-Erza frunció el ceño, pues esa no era la respuesta que esperaba del Dragon Slayer. Se disponía a reprenderlo cuando él la interrumpió-pero me divertí mucho, más porque estabas conmigo.

Eso sonrojó a Erza, y en respuesta le golpeó amistosamente el brazo.

-Qué tonto eres.

-Lo sé-confirmó Natsu, para después romper a carcajadas. Por más que trataba de mantenerse seria, Erza no pudo soportalo más y también rió-mañana saldré del gremio para buscar a Morgan-comentó Natsu. Erza amplió los ojos.

-¿Cómo?

-Morgan se fue porque malentendió las cosas; no sé qué cosa nos pasó al momento de perder nuestra magia, y quiero arreglarlo. Saldré para buscarlo y hablar con él, decirle que ya todo volvió a la normalidad y que no soy ningún demonio, ni tú tampoco.

-¿Entonces mañana no te veré?-la forma en la que Erza pronunció la pregunta sonó como un puchero; esa no era su forma de actuar normalmente, pero en verdad quería ver a Natsu en la mañana dentro del gremio.

Natsu la miró fijamente, y se conmovió al ver la expresión preocupada de la pelirroja.

-No pensaba irme sin despedirme-aclaró. Erza desvió la mirada, apenada.

De momento Natsu sintió algo cálido posarse sobre su mano, bajó la mirada y descubrió que se trataba de la mano izquierda de Erza. Ella lo estaba tomando de la mano. El Dragon Slayer no dijo nada, simplemente cambió la mano de posición hacia arriba y sujetó la mano de su compañera.
Sinceramente Erza esperaba algo más que ese pequeño gesto, pero sabiendo que ni ella ni Natsu sabían cómo llevar una relación más allá de una amistad, lo tomó como un avance. Lo importante ahí era que ellos dos estaban juntos ahora, y que uno correspondió los sentimientos del otro; así quería que se mantuviera de ahora en adelante, y haría todo lo posible por conservarlo.

El paraíso en un lugar hermoso, más aún si es compartido con alguien a quien amas con el corazón pero...aún en el más perfecto paraíso existen los conflictos; y lo que Natsu y Erza ignoraban era que alguien en la lejanía los estaba mirando, y con los ojos inyectados en lágrimas se prometió equilibrar las cosas.

FINALE.


Jóvenes aprendices...en verdad no puedo creer lo que está pasando. No saben cuánto he estado esperando por este momento, llegar hasta este punto de la historia; es increíble que esto esté pasando. ¡FINALMENTE ERZA Y NATSU ESTÁN JUNTOS! En verdad quiero llorar de la emoción. Y aprovecho para decirles en este espacio cinco palabras:

En verdad lo siento mucho.

El siguiente arco va a ser el más complicado y desgarrador para mí; por desgracia es todo lo que les puedo decir. Si quieren saber más, tendrán que esperar las siguientes actualizaciones.

Respondiendo comentarios:

Matias-DM31:Muchísimas gracias por darle una oportunidad a esta humilde historia, hermano, en verdad lo aprecio mucho. Sé que Natsu en el manga tiene ciertos fallos, ¿Pero qué personaje hoy en día no los tiene, no? Y, bueno, al momento de escribir la historia trato de darles sus momentos Natza a ellos dos porque quiero que se sienta lo más natural que se peda; creo que en algún momento de la historia tuve algunos tropiezos, pero trato de supararme al momento de redactar la trama. Así que ten por seguro que esos dos tendrán buenos momentos juntos, y espera a leer lo que tengo planeado. Gracias otra vez.

Sin nada más qué agregar...me despido. Nos leemos en la próxima, Sayonara :3