"Con el tiempo, las relaciones van evolucionando hasta llegar a un punto máximo; antes de ser como mi hermano, eras mi amigo, y antes de eso eras sólo un conocido más. ¿En qué momento nos llegamos a distanciar tanto? No lo sé, pero sucedió, y no podría estar más destrozado"
~~Fairy Divided~~
Ya había amanecido, y los rayos del sol entraban por el departamento de Erza; los haces de luz acariciaban la mejilla izquierda de la pelirroja, sintiendo la calidez de aquellos haces despertó. Erza se enderezó de su cama y estiró sus brazos lo más que pudo hacia arriba; abrió los ojos y notó una silueta en la ventana, pues se trataba de cierto Dragon Slayer del fuego. Cuando a ella dijo que le gustaría verlo en la mañana antes de irse para buscar a Morgan, no se refería precisamente a esto. Aunque...debía admitir que era un lindo detalle de su parte.
Al encontrarse con la mirada de Erza, el pelirrosado sonrió como siempre lo hacía, y Erza lo hizo de igual forma.
-Natsu, no...-dijo al mismo tiempo que caminaba hacia él; como aún tenía la garganta un poco irritada, dejó la frase incompleta para aclararla-no tenía porqué hacer esto.
-Te dije que no me iría sin despedirme-aclaró al momento de bajarse de la orilla de la ventana; como la luz del sol ya no le molestaba para verlo, Erza notó que traía algo en las manos-y también quería traerte esto.
Natsu extendió ambos brazos para entregarle a Erza una cesta de fruta fresca; naranjas, peras, manzanas, uvas, la canasta estaba muy bien surtida y además estaba adornada con una cinta morada que terminaba en un moño. Erza la aceptó con un rubor en sus mejillas.
-Es muy linda-musitó; acercó su rostro a la cesta e inspiró hondo para disfrutar del dulce aroma-gracias.
-No es nada.
-Entonces...supongo que ya te vas.
-Sí, ya iba de camino-comentó Natsu dando un paso al frente. Erza se quedó quieta, en el mismo lugar-regresaré lo más rápido que pueda. Lo prometo.
-Está bien. Me gustó verte-admitió desviando la mirada, y aunque no pudo verlo del todo, Natsu amplió aún más su sonrisa.
-A mí igual, Erza-dijo. Saltó a la orilla de la ventana, y antes de irse le dijo algo más a su querida pelirroja-cuídate mucho-y se fue.
Erza reaccionó corriendo hacia la ventana para verlo perderse a la lejanía; siempre admiraba la forma en la que se movía con rapidez, pero ahora se sentía muy vacía por dentro. Era como si sintiera que una parte de ella se alejara, inmediatamente se desanimó un poco, pero se recuperó al recordar la promesa que le había hecho. Él volvería.
Erza se vistió rápidamente con sus prendas habituales, cuando llegó a la puerta tomó una manzana de la cesta que Natsu le había regalado y le dio un mordisco, abrió la puerta y se encontró con Lucy parada del otro lado; detuvo su paso para no chocar contra ella, y en parte se asustó un poco al verla ahí sin hacer ruido alguno.
-¡Oh! Lucy-musitó Erza al dar un paso atrás-no te escuché llamar.
-No pude, abriste la puerta mucho antes-respondió la rubia; tenía algunos mechones de su cabello cubriéndole el rostro, pero Erza logró notar que tenía ojeras adornando su rostro, y un tono rojizo en sus ojos-creí escuchar a Natsu hace poco.
-Sí, estuvo aquí; dijo que se iría de Magnolia por un tiempo, para buscar a Morgan.
-¿Y te lo dijo a ti?-cuestionó.
Había algo extraño en la rubia que Erza logró notar, le dedicó una mirada de soslayo; aún vestía su pijama, pero esta estaba un poco arrugada y su camisa estaba mal abrochada; su cabello revuelto y enredado; sus labios resecos y agrietados. Era evidente que no estaba en su cien. Erza se preocupó por su amiga.
-¿Te encuentras bien, Lucy?-quiso saber. La rubia tardó en responder; levantó el rostro y dibujó una amplia sonrisa.
-¡Sí, me encuentro bien!-respondió en tono dulce y alegre-es sólo que no he podido dormir bien, tengo...un poco de dolor abdominal.
-Si quieres podemos ir con Porlyusica para que te examine si no te sientes...-
-¡No, no!-la interrumpió agitando ambas manos al nivel de su pecho-Estoy bien, te lo aseguro. Vine aquí para preguntarte si nos íbamos las dos al gremio, necesito ganar dinero para la renta, ya sabes.
-Sí, en eso...-entonces una duda apareció en la mente de Erza-¿A caso viniste desde tu departamento en pijama?
Lucy guardó silencio por unos segundos, como si aún estuviera procesando lo que Erza le había dicho; pasados unos diez segundos, finalmente respondió.
-No. En realidad me quedé a dormir con Levy porque nos quedamos leyendo hasta la una de la mañana. Aquí he estado.
-Entiendo. Entonces sí, vámonos las dos juntas al gremio. ¿Levy no querrá ir con nosotros?
-Dijo que tenía que hacer limpieza en su departamento y que debía adelantarme.
-Ya veo-Erza le dio la espald a Lucy para tomar la perilla de su puerta, pero antes de eso le señaló con un ademán la cesta de fruta-¿Quieres una fruta? Natsu me las trajo cuando llegó.
-...no, no. Estoy bien así, gracias-al principio Lucy titubeó un poco, y por un momento, Erza notó un pequeño tic en la ceja derecha de su amiga.
-Está bien-dijo, para luego cerrar la puerta de su departamento. Se disponían a caminar por el pasillo cuando apareció Levy al doblar el pasillo-¡Oh! Levy.
-¡Buenos días, Erza!-saludó la joven peliazul, desvió la mirada hacia Lucy y también la saludó-¡Lu, buenos días!
-¿"Buenos días"? ¿Pero qué no durmieron juntas?-les preguntó Erza. Levy levantó ambas cejas.
Lucy reaccionó y se colocó de un sólo brinco junto a su amiga peliazul.
-Es que Levy se levantó antes que yo, y no pude saludarla por la mañana-Lucy volteó hacia Levy y se dirigió a ella-¿Verdad, Levy?
La maga de la escritura se le quedó mirando a su mejor amiga por unos segundos, en su expresión podía verse que estaba un poco confundida, al igual que Erza; luego, Levy dio un pequeño brinco y se volvió hacia Erza para responerle.
-¡Sí, es cierto, Erza! Salí para buscar leche para el desayuno, por eso Lu no pudo verme desde muy temprano.
-Entiendo, Levy. ¿Y la leche?-le preguntó Erza haciendo un gesto con ambas manos, señalándo las manos vacías de la peliazul.
-¿Qué?
-La leche, ¿Dónde está?-volvió a repetir la pregunta. Levy agachó la mirada hacia sus manos, al igual que Lucy, luego de unos segundos respondió.
-Ya no había...así que voy a preparar té.
-Tengo unos sobres de manzanilla en mi cocina-comentó Erza señalando con su pulgar a su departamento-¿Quieres alguno?
-Muchas gracias, Erza, pero yo tengo suficientes.
-¡Ya debemos irnos, Erza!-intervino Lucy- o se nos va a hacer tarde.
-Sí. Está bien, Lucy-la rubia le dio un pequeño apretón a Levy en ambos brazos y caminó hacia las escaleras-¿Lucy, no vas a vestirte primero?
-¿Eh?-Lucy agachó la mirada hacia su descuidada pijama, luego soltó pequeñas risitas-oh, es cierto, Erza. Debo cambiarme primero, ¿Me acompañas, Levy?-le preguntó con una sonrisa. Levy asintió en respuesta.
-Seguro, Lu-ahora se dirigió a Erza-si quieres adelantate, Erza. Debo recordar dónde guardé la ropa de Lucy.
-¿Seguras?-les preguntó a ambas.
-¡Sí, claro!-respondieron al mismo tiempo. Lucy agarró a Levy de ambos hombros y se alejaron de Erza sin decir nada más.
La pelirroja las miraba alejarse con el ceño fruncido, estaba muy confundida; eso había sido un momento muy incómodo, y se preguntaba si las tres pensaban igual. Se dirigió a las escaleras, y antes de bajar el primer escalón volteó sobre su hombro para verlas una última vez; vio cómo Lucy se acercaba al oído izquierdo de Levy y le susurraba algo, luego la peliazul le respondió, y Lucy tensó las facciones de su rostro. ¿Estaba molesta por lo que le respondió Levy? Erza no estaba segura; después entraron al departamento. Eso en definitiva fue muy extraño.
Erza salió de Fairy Hills e inhaló una gran bocanada de aire fresco; levantó la mirada y a pocos metros de donde se encontraba reconoció a la señora que siempre cargaba con una carreta llena de leche fresca, ella al ver a Erza levantó su mano derecha y la saludó.
-¡Buenos días, señorita Erza!
-¡Buenos días, Señora!-le correspondió de la misma manera.
Cuando la Señora se fue, Erza cambió su expresión a una más seria. En definitiva algo muy extraño estaba pasando.
(Media hora después, en el gremio)
La joven pelirroja de la armadura yacía sentada en la barra del comedor del gremio, esperando por su habitual rebanada de pastel de fresa para desayunar; cuando pasó entre las mesas del gremio, cuyos miembros ya ocupaban la mayoría de ellas, los saludó sacudiendo la mano uno a uno, o si eran muchos los saludaba por grupos. Erza estaba muy feliz en este día, y lo demostraba por su forma de hablar y actuar; además de no dejar de sonreír tan dulcemente.
Mirajane cruzó el umbral de la cocina con pastel en mano, se acercó a Erza para entregárselo, y cuando lo depositó sobre la barra le hizo una pregunta a su amiga Erza.
-¿Cómo van las cosas con Natsu?
Erza resbaló del banquillo dónde estaba sentada y cayó de lleno al suelo con un golpe sordo; en una milésima de segundo se reincorporó apoyándose del banquillo y miró a Mirajane. Hasta la rebanada de pastel de le olvidó.
-¿D-De qué hablas, Mira?-quiso hacerse la tonta, por más que lo intentaba, aunque cuando se trata de Mirajane eso nunca funciona. Ella tiene un sexto sentido para eso.
-¿Cómo que "De qué hablas"? Me refiero a su relación, por supuesto.
-P-Pero él y-y yo no te-tenemos una relación-Mira le dedicó una mirada acusatoria a su amiga al mismo tiempo que levantaba una ceja. Erza trató de resistir lo más que pudo pero la penetrante mirada de la peliblanca logró doblegarla. Exhaló resignada-está bien, tienes razón.
-Siempre la tengo-dijo llena de orgullo y con aires de grandeza, sus brazos cruzados sobre el pecho le daban más confianza. En un santiamén cambió su pose y se recargó en la barra cruzando ambos brazos sobre la madera oscura-cuenta, cuenta.
-¿Qué quieres que te cuente?
-¡Pues es más que obvio, Erza! ¿Cómo se te declaró? ¿Te llevó a un lugar romántico? ¿Te invitó a su primera cita ya?-Mirajane la bombardeaba con muchas preguntas en sólo cuestión de segundos, tantas que Erza no lograba procesarlas todas. Sólo lograba confundirla más-¿Ya lo besaste?
-¡¡MIRAJANE!!-exclamó Erza hecha un mar de nerviosismo y con el rostro enrojecido al mismo tiempo que se ponía de pie y golpeaba con ambas palmas la barra.
Mira rió nerviosamente. Erza recobró la compostura y volteó a sus espaldas; algunos de sus compañeros de gremio las miraban intrigado por lo que estaba pasando, pero luego de unos segundos volvieron a sus propios asuntos. Todos pensaron que se trataba de otra acostumbrada pelea entre ellas, así que le restaron importancia.
Erza se sentó despacio sin apartar la mirada de sus compañeros, luego entrelazó sus dedos encima de la barra y regresó la mirada hacia Mirajane.
-No, todavía no-respondió a final de cuentas. Mira ahogó una risita.
-Extrañamente ya me lo imaginaba-comentó al erguirse de la barra -no es que no confíe en ninguno de ustedes dos, es sólo que ninguno ha tenido una relación así antes.
-La mayor parte del tiempo no sé qué hacer-admitió Erza en voz baja-y mi mente se pone en blanco.
-Es natural.
-¿De veras?
-Claro. Uno no nace con ese conocimiento, lo tienes que hacer sobre la marcha-Mira, por segunda vez, se recargó en la barra y se inclinó para acercarse a Erza-tú no has dado el primero beso, ¿O sí?
-No-respondió con un hilo de voz.
-Tranquila. A su debido tiempo-dijo para tratar de calmarla, aliviar un poco su pesar.
-Pero él ya lo dió-agregó la pelirroja desviando la mirada con recelo.
-Sí, Lisanna ya me lo dijo.
-¿Lisanna te lo dijo?-interrogó. Mirajane asintió.
-Sí. Ella siempre le dice todo, así fue como me enteré que Natsu y tú estaban saliendo.
-Pero no entiendo-dijo Erza divagando un poco en sus recuerdos-Natsu me dijo que no le había dicho a Lisanna con quién estaba saliendo, sólo que alguien le gustaba. ¿Cómo supiste que era yo?
-Erza...-masculló Mirajane mirando fijamente a Erza-puedo parecer un poco distraída, pero te aseguro que no lo soy. Me he dado cuenta de muchas cosas.
-¿Como cuáles?-quiso saber la pelirroja, estaba muy intrigada.
-Veamos...-dijo la peliblanca elevando la mirada y llevándose el dedo índice a la boca-siempre te notaba muy tensa cuando Natsu hablaba con Lucy, esa era una; cuando Annie llegó, lo abrazó y le dijo que lo amaba, tú te convertiste en fiera y por poco le arrancas la garganta, pero te controlarte y sólo la alejaste de él; y la más OBVIA del mundo fue cuando tú contraparte de Ellas lo arrojó dentro del gremio, te escuché decir "¡Knightwalker atacó a mi Natsu y lo dejó inconsciente!"-
Al terminar de decir esa última frase, Mirajane no pudo evitar soltar un par de carcajadas; no eran carcajadas de burla, no, eran divertidas carcajadas. Ella nunca había visto o escuchado a Erza de esa forma; por otro lado, ocultaba el rostro en medio de sus manos abierta. Estaba que se moría de la pena.
Mirajane dejó de reír, se limpió una lágrima debajo de su ojo derecho y siguió hablando.
-Erza muy buena en el combate, pero eres terrible ocultando tus sentimientos.
-No puedo creerlo...-dijo con el rostro aún metido en sus palmas.
-Eso mismo dije yo cuando me dí cuenta. "Erza está enamorada de Natsu. No puedo creerlo", dije; pero al final...me alegré mucho por ti-Erza levantó la mirada, intrigada por las palabras de su amiga-me hizo darme cuenta de que, a pesar de ser una gran guerrera, buena líder, y una insuperable maga... aún sigues siendo una chica.
-Mira...-musitó Erza asombrada y conmovida. Mirajane la agarró de la mano y le dió un leve apretón.
-Te quiero mucho, Erza. Y te deseo lo mejor; tratándose de Natsu, necesitarás la mayor de las suertes.
-Jeje. Muchas gracias, Mira-entonces un pensamiento cruzó por la mente de Erza-pero, ¿Y Lisanna?
-Ella es lo suficientemente madura como para tomar seriamente esta situación. Sé que tomará una buena decisión, y comprenderá tus sentimientos hacia Natsu.
-Eso espero.
-Te lo aseguro
-Aún así, quisiera hablar con ella-comentó. Mirajane amplió los ojos.
-¿Estás segura?
-Sí. Ella ha sido mi amiga desde que llegué al gremio, siempre se comportó muy amable y comprensiva, y no quiero que eso se arruine de la noche a la mañana. Es como dijiste, somos maduros para hablar del tema, hay que demostrarlo.
-Me parece bien; hablaré con ella y te diré cuándo es el momento donde...-
Mirajane dejó la frase incompleta, notó que algunos miembros que se encontraban sentados alrededor de ellas ya no se encontraban ahí; los buscó a la distancia y encontró un tumulto frente a la puerta principal del gremio. Erza, curiosa por la mirada fija de la peliblanca al frente, volteó en aquella dirección.
-¿Qué está pasando ahí?-preguntó en voz alta, después se levantó del banquillo.
-No lo sé-respondió Mirajane después de quitarse el delantal-es mejor si vamos a ver de qué se trata.
Erza asintió, Mira salió de la barra y ambas se dirigieron al tumulto.
Ellas se habrían paso entre los demás miembros que se quedaron atrás, pasando a un lado de Max, Warren, Wakaba junto con Makao, Romeo y Wendy; donde estaban más miembros reunidos fue difícil pasar entre ellos, pero al final lo lograron. Ambas llegaron al centro, y contuvieron el aliento después de ver qué cosa les llamó mucho la atención a la mayor parte del gremio.
Morgan tirado inconsciente en el suelo del gremio, a un lado de él, Gray arrodillado cargabdo a alguien entre aus brazos: Una chica de cabellera azúl, Juvia. La maga del agua tenía el cuerpo muy dañado; cortadas, moretones, rasguños, hasta quemaduras adornaban su cuerpo. El corazón de Erza se quebró al verla de esa forma.
-¿Qué fue lo que ocurrió aquí?-preguntó finalmente Mirajane.
Gray alzó la mirada, y ambas magas notaron que sus ojos estaban rojos, y derramaba lágrimas incontrolablemente.
-Alguien lastimó a Juvia-respondió con su voz llena de cólera-a ella y a Morgan.
-¿Pero quién?-interrogó Erza. Algo la sujetó del pie, agachó la mirada y supo que había sido Morgan. Recobró la consciencia-¡Morgan!
-Erza...-gimió el Demon Slayer sin aliento.
Erza se arrodilló frente a él para atenderlo; buscó rápidamente a la pequeñq Dragon Slayer del cielo, Wendy, para pedirle su ayuda.
-¡Wendy, por favor acércate!-le pidió, y en un segundo la pequeña peliazul se abrió paso hasta donde estaban ellos.
-Déjamelo a mí, Erza-dijo Wendy. Extendió ambas manos y frente a Morgan y su magia curativa se manifestó.
-Morgan...-lo llamó Erza-Morgan debes decirme la verdad. ¿Quién les hizo esto?
El Demon Slayer hizo un esfuerzo monumental para mocer su cabeza de lado para ver de frente a Erza, abrió la boca para responder pero tardó unos segundos en decir algo.
-Fue él.
-¿Quién? ¿Krecht?
Morgan negó con la cabeza.
-Fue Natsu-dijo, y cayó inconsciente.
-No puede ser...-musitó Erza, incapaz de creerlo.
CONTINUARÁ...
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Erza Ps: ¡¡Joven aprendiz!! ¡Me alegre mucho volver a saber de tí! Ya me había preocupado, creí que finalmente me abandonaste y ya no te interesaba el Foco; en verdad me preocupé. Entiendo que tienes cosas que hacer, y no hay problema; yo también tengo asuntos pendientes, pero hago todo lo posible por resolverlos y escribir lo que pueda. Te entiendo, y no pasa nada
Te pido una sincera disculpa de antemano, debo hacerlos sufrir un poco a nuestros queridos Protas; no por nada dije que todo iba a cambiar, y que a partir de ahora todo sería más complicado y desgarrador. Por eso me disculpo ahora de nuevo.
Y pues, en tanto al asunto de un rival para Natsu... sólo te digo que sigas leyendo. Tengo una sorpresa para ese asunto.
Sin nada más qué agregar, me despido. Sayonara :3
