4

A medida en que el empacador metía las cosas en las bolsas de papel, Shadow se quedó meditando; sus ojos pasaban desde las enguantadas manos de la oveja que marcaba cada código en la caja hasta el gato que ordenaba sus compras, pero su mente parecía no estar en el plano terrenal de tan distraído que se sentía.

"Rendirse" era una expresión un poco fuerte para su vocabulario, más que nada porque Shadow no se consideraba una persona que tuviese que recurrir a ello a excepción de que se tratase de algo grave. Por eso, le gustaba más la palabra "resignar". Lo peor del caso, era que ésta última se adecuaba más a su situación con las cartas y paquetes sorpresas, esas que había recibido durante todo el fin de semana.

Encontraba bastante irreal todo lo que pasaba por unos simples detalles: la primera, era raro que alguien le mandase algo; la segunda, era más raro que esa misma persona lo hiciese tantas veces; y la tercera, era todavía muchísimo más extraño que el remitente no quisiese que Shadow supiese su identidad.

Pero, siendo sinceros, Shadow estaba resignado a seguir recibiendo cualquier cosa que aquel misterioso anónimo le diese.

No quería pelearse consigo mismo al tratar de entender las divagaciones que su mente construía, pensando en quién podría ser la persona que hacía los paquetes y la razón del por qué esa persona los mandaba. Muchas de las descripciones que eran mencionadas en las tarjetas ni siquiera tenían sentido: le decían que le regalan algún postre, le contaban algo tan banal y al final se despedían de forma tan misteriosa que Shadow ya no sabía ni cómo sentirse. Él mismo se había percatado de que no tenía por qué tomarle importancia puesto a que, tal como le había dicho el idiota del portero, a final de cuentas los regalitos no eran algo peligroso que tuviese que preocuparle.

Entonces, el martes que cayó un diluvio en Central City que tapaba las coladeras y llenaba las calles de charcos con agua, hizo una decisión: respetaría lo que fuera que estuviese haciendo el misterioso anónimo y sólo aceptaría los agraciados paquetes. Por supuesto, no le contaría a Rouge sobre lo que ocurría porque para poder hacerlo, Shadow necesitaba estar seguro de que el extraño seguiría haciendo sus "entregas".

—La llovizna se puso más fea —la voz quebrada de la cajera oveja lo sacó del trance junto a las campanillas de la entrada. El erizo ébano miró en dirección hacia donde la vista de ella y el gato empacador se centraba: el ventanal de cristal que se llenaba de gotas de agua—. A ver si no se nos va la luz —le dijo ella a su colega, y el gato asintió un poco nervioso.

Un silencio quedó en el ambiente. Los girasoles en las macetas de piso, posicionadas en la entrada, se movían con la ligera brisa provocada por la lluvia que mojaba todo a su alrededor.

Lo único que hizo Shadow, después de inhalar profundo y sentirse en completa paz por unos cuantos segundos al ver tal escena, fue girarse hacia la cajera para pagar.

.

Con lo poco que Knuckles lo conocía a fondo, desde la primera cita que había tenido con la murciélago y en donde el erizo los había acompañado por andar de mal tercio, él sabía que era un tanto difícil imaginarse qué haría, qué diría o simplemente en qué pensaría Shadow.

Era alguien muy neutral, monótono y estoico, pero también impredecible.

Para ser concretos, Shadow no era una persona que gustaste mucho de algo en específico. Su personalidad era un tanto extraña, según varia gente y la misma Rouge que lo conocía desde hacía tiempo: en escasas ocasiones el erizo mostraba interés por algo en particular y la mayor parte del tiempo no demostraba sus emociones.

Una de sus pocas aficiones, que el mismo agente consideraba como un gusto culposo, era ver la puesta de sol en su balcón; a veces se ponía a meditar, a veces se ponía a leer, pero siempre que podía se ponía a ver el horizonte de la ciudad. El cielo de colores anaranjados y amarillentos, las blancas nubes coloreadas en calidez y los rayos del escondido sol pegándole en la frente habían sido escondidos por la temporada de lluvia, en Central City, que parecía ponerse peor cada día. Para el viernes de esa misma semana, esas mismas lloviznas se hacían más fuertes y constantes, lo cual era extraño porque duraban un largo rato, paraban una o dos horas y al final volvía a llover el resto del día hasta la madrugada.

La única razón por la cual Shadow había estado toda la semana dentro de su departamento era porque las negras nubes no lo dejaban ver la puesta de sol que tanto apreciaba. Dejando de lado el hecho de su misterioso anónimo no había aparecido durante esos días, por unos breves instantes se quedó en una completa paz: aun cuando la televisión podía escucharse a lo lejos, el agente se sentía en un trance en el que sólo se escuchaban las gotas de lluvia que lo enloquecían con el pasar de los segundos, siendo acompañadas del ruido que el tacón de su colega hacia sobre la madera del piso por la impaciencia con la que se desgastaba conversando con su pareja.

Dando una bocanada de aire, Shadow le dio una última mirada a la poca vista del horizonte desde su ventana en la cocina, terminando de servir la taza de café que estaba dispuesto a tomar.

—¡Vuélvelo a repetir si tienes agallas, equidna! —la tranquilidad no le duró mucho porque la amenaza de su colega lo despertó, haciéndolo volver a la realidad.

Cuando Shadow se animó a acercárseles, llegó hasta la sala donde la pareja descansaba entretanto miraban la televisión. Se quedó como espectador de la conversación que el dúo mantenía, sentándose en el sillón que quedaba enseguida del sofá en el que Knuckles yacía acostado, confrontando a Rouge mientras ella se quedaba parada con espejo y labial en mano.

Para ser sinceros, Shadow no les había prestado atención en el largo rato desde que habían llegado. Se decidió a tomar el control del aparato para cambiar de canal mientras ellos seguían en su pelea de miradas matadoras, sorbiendo la taza de café caliente cuyo aroma impregnaba el lugar.

—Lo diré cuántas veces me sea posible... —después la voz de Knuckles en un tono serio, tomando aire. Shadow arqueó sus dos cejas, girando su vista hacia ambos, un poco expectante—: ¡Dog Pitt merecía más El Oscar que León Dikaprio!

El agente, sin querer, se atragantó con el café en cuanto escuchó el grito ahogado e indignado que salió de Rouge, tomándole desapercibido. Un poco del caliente líquido le escurrió hasta mancharle el pelaje del pecho y parte del torso tan pronto la pareja comenzó a gritarse cara a cara.

—¡Ya! ¡Escuché suficiente! —acortó la murciélago ofendida, mostrándole la palma de su mano al equidna; después, se volteó hacia Shadow— ¡¿Lo puedes creer?! Knuckles dice que mi hermoso León DiKaprio no merecía su bello Oscar.

—Si te hace sentir mejor, tiene razón —contestó él con sarcasmo, haciendo a Knuckles sonreír torpemente y a Rouge abrir los ojos tanto como su rostro lo permitió.

—¡¿Qué?! —se escuchó de nuevo el grito de la murciélago, volteándose hacia su pareja cuando también lo oyó hablar.

—¡Gracias! —asintió en acuerdo el equidna, agradecido— Amy también me peleaba lo mismo.

—No me gustó su película —comentó al aire Shadow, dejando la casi vacía taza de café en la mesa de noche, levantándose para llegar a la cocina y tomar algunas servilletas.

—¿Lo ves? —preguntó Knuckles una vez que el erizo estaba fuera de su alcance, enfrentándose a la murciélago que comenzaba a rodarle los ojos fastidiada— Shadow es tan monótono que, si algo no le gusta, es una señal de que ese algo está mal —le señaló el equidna al final, viendo como el erizo volvía a tomar su lugar en la sala para terminar de limpiarse—, y claramente la actuación de León DiKaprio es eso.

—¡No puedo creer lo que mis orejas escuchan! —ahora Rouge, dejando sus cosas sobre la mesa de noche también, posó sus manos en su cadera, bastante indignada— No crean que les perdonaré esta injusticia tan grande... —y de su botín, sacó su teléfono para empezar a marcar un número— Esto no se va a quedar así... Voy a llamar a Pinky para que me apoye porque dos contra uno no es justo.

—Pero si la vas a ver en un rato, no entiendo por qué llamarla en este momento... —subió sus hombros Knuckles, irguiéndose en el sofá. Acomodándose, recargó su brazo en uno de los descansos del mueble, mirando la hora en el reloj neón del taburete más cercano— De hecho, ya debemos irnos.

La murciélago también se percató de la hora en su teléfono al llegar a la pantalla de inicio, arqueando dos cejas. Con un semblante más calmado, se mordió un labio.

—Es verdad —dijo al aire, y Knuckles se levantó de su asiento para estirarse mientras ella tomaba su labial y el espejo de mano para terminar de pintarse—. ¿Ya estás listo, Shadow?

El agente nombrado, que sujetaba su taza de café y seguía observando el reality show que comenzaba en el televisor, frunció el ceño al escuchar la pregunta. Le bastó unos cuantos segundos para girarse hacia su colega, preso de la confusión y el hartazgo mientras ella no le hacía caso y seguía concentrada terminando su labor.

No, otra vez ...

—¿Perdón? —dijo él entrecerrando los ojos mientras, ahora sí, definitivamente era tomado por sorpresa.

—Te dijimos ayer que saldríamos con los demás —respondió Knuckles, cruzándose de brazos; Shadow arqueó una ceja, tratando de hacer memoria—. Amy consiguió boletos para los Hooligan Vampires*.

—¿Quiénes son los Honey Vampires ? —equivocándose, se cuestionó más para sí mismo en voz baja.

—Tengo entendido que son unos sujetos famosos que Amy conoce y que comenzaron una banda de rock, darán un concierto esta noche —se metió Rouge a la conversación, tapando su labial y cerrando su espejo—, y la Pinky nos ha invitado a todos a asistir con ella. Por cierto, es Hooligan Vampires , cielo —terminó corrigiéndole.

—¿No le recordaste? —la voz Knuckles fue un poco elevada, primero reprochándole a la murciélago y después girándose de nuevo hacia el agente, quien volvía a sorber de su taza de café sin prestar mucha atención a la conversación.

—Knuckles, querido, lo hice. No me sorprendería si Shadow lo hubiese olvidado —suspiró Rouge, resignada. El erizo frunció el ceño, molesto por la asunción de su colega—. El nene ha estado toda la semana más aislado de lo usual que incluso es extraño.

Hablando como si no estuviese presente, Shadow abrió sus ojos tanto como su rostro le permitió: sus afilados iris miraron el suelo, pensativo.

La verdad, no era alguien olvidadizo. Él se acordaba muy bien de lo que Knuckles le había explicado durante el día anterior y de lo que Rouge había vuelto a mencionar por la mañana de ese día pero, para ser todavía más honestos, Shadow simplemente no quería asistir a la salida con el resto del gang por un motivo principal: la mayoría de las veces cada uno de los integrantes del crew salían acompañados o en parejas, dejándolo a él solo junto a Silver y Sonic en pocas ocasiones. Por eso el trío a veces se llevaba de maravilla, porque mientras todos los demás se mantenían ocupados con otras personas, ellos tres se hallaban unos con los otros.

Una parte de él se alegraba y se abochornaba un poco porque la murciélago y el equidna siempre intentaban contemplarlo dentro de sus planes, pero la otra mitad se rehusaba a creer que era porque le tenían empatía y creía que era, más bien, por lástima a la vida que estaba llevando...

...Lo cual lo hacía enojar porque él no consideraba que estuviese mal en algo. Él sabía que Rouge hacía lo posible por respetar su espacio al igual que Knuckles, pero ambos no lograban entender que él sólo quería tiempo para sí mismo y disfrutar sus actividades por sí mismo.

Considerando, especialmente, todo el estrés que había experimentado durante el fin de semana pasado. Él sólo quería descansar de todo y de todos.

—En realidad, pensé que sólo irían ustedes —dijo, dejando la taza de nuevo en la mesa de noche; recargó ambos brazos en los descansos del sillón de cuero mientras el equidna le arqueaba sus cejas y la murciélago se sentaba en el sofá, en seguida de él—. Siempre salen en parejas y, sinceramente, no me gusta entrometerme en un ambiente que no me compete —resaltó al final, y el dúo sólo hizo algunas muecas.

—Por favor, Shadow —negó con su cabeza Knuckles—. Todos vamos con todos, no hay preferencias.

—Sí, que nosotros vayamos juntos no significa que todos vayan en parejas, cielo —intentó convencerlo Rouge, pero Shadow frunció aún más el ceño por no creerle.

Él mismo lo había visto con sus propios ojos. La salida pasada, en el Club Rouge, era una prueba clara de lo que pretendía explicarle a la pareja que parecía tomarse el ideal como ofensa.

—El cocodrilo y su colega, el camaleón, nunca se separan; el mundo puede irse al carajo y ellos seguirían estando juntos, si es posible —les comentó en un tono serio, muteando la televisión para que ambos le prestasen atención; si bien sabía Shadow, los integrantes del Team Chaotix nunca salían solos a diferencia de él—. Incluso el niño abeja y tu alumna la coneja van juntos —se dirigió a Knuckles, quien se rascó la cabeza en confusión.

Knuckles, por un momento, tuvo que recordarse a sí mismo que Shadow no solía llamar a nadie con su nombre a excepción de aquellos que considerase lo suficientemente cercanos a él.

Lo cual, en realidad, eran solamente como tres personas: Rouge, Silver y él mismo. Y tal cosa se debía a que no se encariñaba mucho con la gente, así que los nombres para él eran algo sin importancia.

—Pero, igual, Charmy y Cream pasan su tiempo con Tails —respondió al contrario él, echándole una mirada de nervios a una expectante Rouge que comenzaba a analizar las oraciones del agente; luego, se volvió a dirigir a él—. Vector y Espio sólo se acompañan el uno al otro también. No es la gran cosa, es decir...

—La gata suele estar pegada a Rose o viceversa —siguió hablando Shadow, llamando la atención de la murciélago mientras Knuckles se mordía un labio para no interrumpirlo aun cuando quería decirle que "la gata" tenía nombre, y era Blaze, y que por supuesto, "Rose" no era necesario usarlo porque a Amy le gustaba que le dijeran por su nombre tal como era—. La que no tiene ojos siempre anda detrás de la chica lémur —y tras una carcajada de Rouge, porque bien sabía ella de quiénes estaba hablando, Knuckles se mordió la lengua entretanto le negaba con la cabeza.

Si Tangle y Whisper lo hubiesen escuchado, estaba seguro de que le hubiesen sacado pelea.

—Pero las cuatro se llevan con Silver —esta vez, Rouge decidió contestar por él. Una sonrisa burlona surcó sus labios cuando el equidna le asintió, estando de acuerdo—. Además, si lo que te preocupa es estar solo, te recuerdo que Sonic nunca lleva a nadie y allí anda con nosotros todo el tiempo.

—Eso no fue lo que vi la semana pasada —dijo, por otro lado, Shadow.

Rouge mostró un semblante serio al igual que Knuckles, quien entrecerró sus ojos con confusión.

—¿De qué hablas, cariño? —preguntó al final Rouge, irguiéndose del sofá para quedar hombro a hombro con el equidna, quien frunció el ceño en cuanto ambos observaron que Shadow estaba tardando en contestar.

El erizo ébano se lamió los labios, miró el suelo y tomó aire. Tras exhalar con tranquilidad, se giró al televisor y decidió volver a activar el sonido, ignorando la cuestión.

La pareja, por su parte, necesitó unos breves segundos para entender la situación completa. Un click en la mente, y pronto sus músculos se relajaron.

—...¿Tú también lo viste? —le preguntó con suavidad Knuckles mientras Rouge sólo esperaba a que el erizo confirmara lo que ambos ya sabían, no queriendo exaltar a un molesto Shadow que ahora fruncía el ceño con bastante enojo.

Shadow no se dirigió a él, ni sus ojos voltearon si quiera a observarla a ella. Lo único que hizo fue mantener un estoico semblante, guardándose cada emoción dentro de sí mismo sin que nada saliera a flote y lo delatara.

—No es un asunto que me concierne —terminó por decir al aire.

Aunque Rouge tenía una idea de lo que estaba pasando, a quien se le prendió el foco por completo fue a Knuckles. Su memoria avanzó hasta alcanzar los recuerdos de la última salida que habían tenido, surcando su mente con la conversación entre ellos y Silver contándoles lo que ocurrido: Shadow había apretujado tan fuerte uno de los vasos al grado en que se había encajado el vidrio en la mano, atravesando la carne, haciéndolo sangrar. Pedazos de cristal regados por todo el sillón de la zona v.i.p donde se mantenían, gotas de sangre haciendo un camino hasta el baño, con un pequeño charco sobre el lavamanos, sólo para percatarse de que el erizo al que tanto habían buscado no se encontraba en ninguno de los cubículos. Rouge había marcado a su teléfono varias veces y en todas Shadow le rechazaba las llamadas; los tres, en compañía de Amy y Sonic, habían salido a buscarlo por las calles de Central City para asegurarse de que el agente se encontraba bien, pero sin ninguna pista de él y con todo el pesar en el alma de la murciélago, tanto ella como el equidna habían decidido darle su espacio para confrontarlo después.

Sin embargo, cuando llegaron al departamento la pareja lo encontró tomando una ducha a eso de las cuatro de la mañana. Tan pronto como pudieron, Rouge lo había ayudado a vendarse mientras ambos esperaban a que la herida se regenerara en poco tiempo, y Knuckles había decidido hacerle algo de comer. Ninguno de los dos tuvo las fuerzas o el valor suficiente para encarar al erizo, aun cuando querían cuestionarle absolutamente todo.

De igual forma, y con lo que recién había mencionado, Knuckles se hacía una idea de ello.

Rouge, absorta en preocupación, no.

—La verdad, no comprendo mucho —se sinceró ella, terminando con el silencio en la escena.

Knuckles se aclaró la garganta, llamando la atención de un malhumorado Shadow que ya le estaba echando mal de ojo .

—Digamos que cierta persona se encontró con uno de sus ex-crushes de cuando era más joven y, por obvias razones, estuvo ocupado un buen rato —contestó él a su mujer, haciéndola fruncir el ceño pensativa—. Shadow y yo fuimos testigos del cómo Sonic conversaba con Jet la noche que fuimos al club —finalizó.

Igual, Rouge no necesitó más para entender la situación al observar como el equidna le dedicaba una mirada apenada, pero con una leve sonrisita que prácticamente le decía es lo que suponíamos .

Ella, sonriendo burlona también, se llevó un dedo a la boca en son de inocencia. Chistó la lengua, divertida, y fingió desinterés en el tema.

—Bueno, estoy segura de que el Big Blue no llevará ahora al papi de Jet. Después de todo, él no tiene compromiso con nadie, así que tiene todo su derecho de hacer lo que quiera —sentenció ella, y Knuckles sólo le negó la cabeza con media sonrisa mientras ambos pretendían ignorar al erizo frente suyo, observándolo por el rabillo del ojo cómo pasaba su lengua por los dientes.

Otro de los pocos detalles que el equidna sabía de él, y bien le había explicado Rouge alguna vez, era que cuando Shadow estaba encabronado solía lamerse los dientes para evitar decir algo de lo que pudiese arrepentirse después.

Lo había aprendido a la mala.

Hacerlo enojar parecía ser una delicia para Rouge. Una delicia que él también experimentaba por ver esa faceta en el estoico semblante de la persona más monótona que había conocido en su vida.

En especial, considerando que el erizo ébano parecía estar celoso de lo que ambos le explicaban.

Había caído en el gancho.

—En fin, volviendo al tema... —prosiguió Rouge, ahora sí dirigiéndose a su colega que se mantuvo con la mirada en el televisor, no queriendo hacer contacto con ninguno— Cariño, la salida es entre todo el grupo y... Bueno, si no quieres ir, no te obligaremos.

Pero tampoco queremos dejarte solo , habría querido decirle ella en voz alta pero algo en el pecho no la dejó sincerarse.

Antes de girar su vista hacia el dúo, Shadow se halló reflexionando sobre toda la conversación. Por una parte, no quería asistir a un aburrido concierto que de seguro ni si quiera iba a gustarle; por la otra, estaba seguro de que, aunque las palabras de Rouge no tuviesen ninguna mala intención, de seguro lo terminarían obligando a asistir con ellos de alguna u otra forma.

Lo que él no se imaginaba, era que Rouge tenía un tremendo pánico por dejarlo solo. La murciélago tenía miedo de que algo similar a la ocasión de su herida en la mano volviese a ocurrir, así que esta vez quería estar segura de estarle echando un ojo a su colega. Estaba concentrada a no perderlo de vista ni separarse de él toda la noche.

Ella creía que su primer error había sido ese: dejar a Shadow lidiar solo con sus problemas.

—Está bien —asintió con pesadez un poco resignado, irguiéndose del sillón también para encararlos—. Sólo una canción. En cuanto se acabe, me largo.

Con las reacciones que tuvo por parte de la pareja, Shadow supo que era muy tarde para arrepentirse. Por un momento, se sintió relajado al percatarse de que, además, en todo el rato que había estado hablando con el dúo se había olvidado por completo del problema principal que lo perseguía: el misterioso anónimo.

Él no quería estar en el departamento si al imbécil del sujeto se le ocurría aparecer pronto.

Te prometo que Knuckles y yo estaremos en todo momento contigo, fue lo que quiso decirle Rouge una vez que los tres salieron del edificio para tomar camino al lugar donde se verían con los demás, pero sabía que no era necesario mencionárselo en voz alta porque con sólo dedicarle una suave mirada, Shadow entendió su punto y le agradeció con una muy leve sonrisa que, con facilidad, pasaba desapercibida.

.

Una vez que llegaron, Shadow se percató del ambiente: había grupos de gente esperando el concierto con el pelaje pintado de colores neones, ropajes fosforescentes, chaquetas de cuero, aretes de oro, anillos de cobre y cadenas de plata; maquillaje de diferentes colores oscuros y, por si fuera poco, muchos iban alcoholizados o comenzaban a drogarse sin vergüenza alguna.

Un escenario con el que no estaba muy familiarizado, si era honesto consigo mismo.

Los Hooligan Vampires eran una banda que había empezado hacía poco a tocar en los terrenos baldíos a las orillas de Central City. Amy los conocía porque uno de sus amigos de la infancia, que resultaba ser un tremendo actor, estaba dentro de la banda siendo el vocalista principal y líder. El sujeto le había platicado, alguna vez, que su más grande sueño era conocer al mismísimo héroe de todo el mundo, Sonic the Hedgehog, e invitarlo a uno de sus conciertos, cosa que Amy logró cumplirle esa noche al llevar al azulado héroe como invitado principal.

Cuando Amy les contó la anécdota a todos los chicos, se percató de que el único detalle que había olvidado comentarles era que la banda tocaba solamente rock. Decir que no había problema alguno parecía mentira, porque después de una severa discusión liderada por Tails y Silver —quienes no estaban muy apegados al género al igual que la misma eriza que parecía ir más por compromiso con su amigo—, Shadow terminó estando de acuerdo con Sonic, Vector y Knuckles en entrar al concierto mientras que el resto —Rouge, Blaze, Espio, Tangle y Whisper— decían que estaban bien con lo que fuese que sucediese.

Fuera de eso, el lugar al que Amy los había llevado olía a muerto, a estiércol; extrañamente, el interés de Shadow se había despertado a pesar de que la zona era literalmente un pedazo vacío y cercado de tierra mojada que provocaba lodo por las lluvias, con una placa de cemento al final donde estaba instalada una vieja capilla del mismo material, bastante destruida y con grafitis en aerosol. Según Rouge contaba y Vector confirmaba, el baldío funcionaba como un lugar escondido donde ocurrían eventos clandestinos, siendo el vivo ejemplo tanto el partido de Roller Derby que estaba por comenzar la próxima semana —y que bien los Chaotix habían convencido a Sonic y compañía en asistir—, como los diferentes conciertos que sucedían bajo el sótano de la desgraciada capilla de muchas bandas indie alternativas.

En esa ocasión, era turno de los Hooligan Vampires .

Antes de que el concierto comenzase, todo el crew se encontraba a las afueras de la instalación preparándose para entrar al sótano en compañía de más gente que se emocionaba por ver al azulado héroe conversando con el líder de la afamada banda.

Shadow sabía que traer a Sonic, a algún lugar público, siempre traería mucha atención sobre su persona. En cierta parte, no culpaba al héroe por simples razones: absolutamente todo el mundo lo conocía y sabía lo que hacía, absolutamente todo el mundo lo consideraba una especie de famoso por el prestigio que parecía arrastrar su nombre después de tantos años, y absolutamente todo el mundo sabía que los amigos más cercanos del erizo tenían ciertas ventajas al estar con él.

¿El ejemplo? Nadie del gang sabía que el concierto tendría como temática los colores neón y la estética punk, así que no habían llevado nada para ponerse. Tan pronto como Sonic y Amy le comentaron al líder de los H.V., ellos les consiguieron todo para ambos y el resto de sus amigos. Por eso se preparaban antes de meterse a la capilla, porque estaban ocupados pintándose unos a otros para resaltar en la negrura del lugar.

En algún punto de la noche que comenzaba, lo único que Shadow podía pensar al ver cómo el héroe platicaba sin ninguna malicia con algunos de sus proclamados fans, que bien querían pasar tiempo con él dentro del concierto y llamaban su atención al grado en que lo alejaban del gang, era que si la prensa llegaba a verlos a todos en aquel ilegal lugar podrían llegar a meterse en problemas.

Y en lo personal, Shadow no quería lidiar con la mierda de nadie en aquel momento.

—Te faltó un pedazo por aquí —escuchó la voz de Knuckles tras su espalda, marcándole con el guante lleno de pintura la parte trasera de sus púas; una vez que terminó de ayudarle, Shadow se giró para verlo: el color que Knuckles usaba era el púrpura postrado en la marca de su pecho, en la orilla de los ojos, en algunas líneas gruesas de sus brazos y relieves en las púas, seleccionado por la mismísima Rouge que, a lo lejos mientras ayudaba a las chicas, usaba un rojo anaranjado tanto en los labios como en la sombra de sus ojos y pestañas; ambos llevaban unas pañoletas de color verde fosforescente que hacían juego, el equidna atándosela a la cabeza mientras que la murciélago la tenía atada en un brazo—. Todo esto se ve divertido, lo tengo que admitir.

Shadow sólo alcanzó a inhalar profundo, aguantándose las ganas de decir algo. Rouge también había seleccionado el color para él: tanto las betas de sus púas como el contorno de sus ojos y las marcas en sus antebrazos habían sido pintadas de un azul, con algunos relieves entre las piernas y unas delgadas líneas entre los hombros y los bíceps. Él también usaba una pañoleta de color verde atada a la cabeza junto a unas vendas blancas por arriba de los guantes. Agregándole el que Rouge se había tomado la molestia de maquillarle por debajo de los ojos, simulando ojeras, con pintura negra.

—Dije que estaría sólo para una canción —le murmuró un poco incómodo a Knuckles. El equidna le frunció la boca, un poco decepcionado; Shadow se miró a sí mismo en el reflejo de la ventana del auto más cercano—. Esto no es mi estilo.

—Yo sé, viejo; tampoco mío —Knuckles le posó el guante manchado de pintura azul en el hombro, intentando convencerlo—, pero debes admitir que los vestuarios se ven algo cool. Me siento más rudo.

—Me siento en una fiesta de Halloween —replicó Shadow, frunciendo el ceño, quitando el agarre del equidna. La marca de pintura se quedó impregnada en el hombro del erizo ébano que sólo le dedicó una mirada monótona, incrédulo por observar lo manchado que se hallaba su pelaje—. No estoy de acuerdo con esto —quiso empezar a renegar Shadow, logrando ignorar todas sus opiniones.

—Sólo es por una noche, cállate y relájate —se cruzó de brazos Knuckles, con Shadow siguiéndole los movimientos—. Todos se vistieron igual que nosotros, no eres el único haciendo el ridículo —bromeó al final, y soltó una carcajada con la que el erizo sólo rodó los ojos.

Un breve silencio se quedó en el ambiente entre ambos, y Knuckles fue testigo del cómo la perdida mirada de Shadow dio a parar por mero accidente con la silueta de Sonic al otro lado del lugar, donde seguía conversando con el líder de la banda que le ayudaba a pintarle de un peculiar color rojo.

—Por cierto, sobre lo de hace rato en tu hogar... —llamó su atención Knuckles, pegándose a él para susurrar lo que estaba a punto de decirle; ninguno de los dos quitó la mirada del azulado héroe que ahora mantenía relieves rojizos por sus brazos y piernas, parte de la cara y púas; al contrario de ellos, él usaba la misma pañoleta verde en el cuello, y el líder de la banda le había prestado una de sus cadenas de plata que Sonic, con orgullo, usaba en una de sus muñecas— Sé que a lo mejor suene fuera de lugar, o que no te interese, pero sólo quiero aclarar que entre Jet y él no pasó nada, Shadow —el agente ébano no quitó su estoica mirada del héroe, escuchando cada palabra salir de la boca del equidna; con su silencio, Knuckles entendió que podía proseguir en su explicación—. Cuando conocimos a los Babylon Rogues, Jet se interesó en Sonic por su velocidad; se autoproclamó uno de sus tantos rivales y desde entonces han tenido una rara amistad, pero no es nada del otro mundo.

—Ya es costumbre que ocurra algo así con cada persona que conoce, ¿no? —dijo Shadow al aire, señalándole la escena frente a los ojos de ambos donde el aludido reía con el vocalista como si el resto del mundo no existiese, Knuckles sólo se carcajeó.

—No, no realmente —le negó con la cabeza, cerrando la distancia entre ambos para murmurarle—. Creo que sólo con los que logran cautivarlo. Si algo he aprendido de conocerlo desde pequeños, es que es muy distraído incluso con sus propios sentimientos —y tras ello, Knuckles se posó a su lado mientras ambos seguían observando al distraído héroe, que dejaba que el líder de la banda le pintase los ojos con la pintura neón.

—No deberías meter tus manos al fuego por él —replicó Shadow sin dirigirle la cara, haciendo a Knuckles fruncir el ceño.

—Es mi mejor amigo —resaltó el equidna, girándose hacia él para encararlo; Shadow se pasó la lengua por los dientes—. Daría mi vida por salvar la suya porque sé y estoy seguro de que él lo haría primero si el caso fuese al revés.

Finalmente, Shadow rompió toda tensión en sus hombros para corresponder el gesto de Knuckles. Su afilada y carmín mirada parecía hacer agujeros en la violeta del equidna, quien sintió un escalofrío.

El semblante tan tranquilo de Shadow no decía nada a comparación de su fiera mirada.

—¿Por qué me cuentas esto? —se cruzó de brazos, esperando una respuesta.

—Porque no creo que tengamos otra oportunidad para hablar. Te fuiste tan rápido esa noche que no tuve tiempo de asimilar lo que había pasado —suspiró Knuckles, quitándose un peso de encima. Rouge no estaba a su lado para hacer entrar en razón a su colega, pero Knuckles sentía que debía hacer algo al respecto—. Rouge y yo nos dimos cuenta porque Silver llegó corriendo hasta donde estábamos para avisarnos lo que había pasado entre ustedes. Dijo que te veías enojado y quisimos darte tu espacio pero ella estaba muy preocupada por ti, Shadow.

Mientras Knuckles desbordaba preocupación, lo único en lo que Shadow podía pensar era en que Silver era un jodido chismoso .

—Estaba cansado —contestó de forma desinteresada, pretendiendo no saber a lo que se refería.

—Viejo, rompiste un vaso hasta hacerlo pedazos. Ibas sangrando a mitad del Club... —esta vez, Knuckles elevó un poco la voz para demostrarle al erizo lo mucho que importaba hablar el tema. Finalmente lo logró con su última pregunta, haciendo a Shadow abrir los ojos tanto como su rostro le permitió, reflexionando sus palabras— ¿Realmente te molestaste porque viste a Sonic de esa forma?

Las pupilas del erizo se dilataron, el estómago le rugió del nervio, el aire se le atoró en el pecho.

La vista de Shadow llegó hasta el suelo, pensativo en qué decir. Luego de calmarse a sí mismo, con orgullo miró hacia donde los demás del gang se encontraban esperando para entrar, evadiendo la mirada de Knuckles.

—Por supuesto que no —le contestó de forma molesta, frunciendo el ceño—. A mí no me importa lo que él haga. Silver malinterpretó todo lo que ocurrió.

—Silver puede malinterpretar muchas cosas, Shadow, pero creo que por primera vez en mucho tiempo ha tenido razón —Knuckles le bufó, negando con la cabeza lo que parecía ser un terco ideal que no podría sacarse de la consciencia hasta confirmar que era cierto—. Estabas celoso —aseguró, haciendo a Shadow inhalar profundamente.

—Yo no experimento ese tipo de conceptos —replicó él, apretujando el agarre de sus propias manos sobre sus brazos. Quería mantener la calma, pero las suposiciones de Knuckles parecían cuchillos encajados en su garganta—. Tu amigo y yo ni siquiera nos llevamos, no entiendo por qué habría de tomarle importancia a algo así —recalcándole el tu , Shadow terminó por morderse el labio inferior.

—Pues que extraña casualidad de eventos —sonrió al final Knuckles, exhalando un aire que no sabía ni que guardaba—: salimos al club una noche, Sonic se va con otra persona mientras ustedes tres hablaban y de repente te encuentras rompiendo vasos ajenos hasta sangrar. No sé, viejo, es raro —le habló con sarcasmo, haciendo a Shadow bufar.

Justo como había querido asegurar, Knuckles terminó de confirmar su hipótesis en cuanto, luego de un breve momento en silencio, volvió a escuchar el molesto tono de Shadow.

—No pienso seguir esta conversación, Guardián —le dirigió la mirada para indicarle que la plática había terminado—. Mi punto ha sido aclarado.

—Viejo... No estás solo —al contrario, Knuckles le sonrió—. Cuando quieras hablar, aquí estoy, Shadow.

El agente quiso decirle algo más, pero fue interrumpido por el grito de Rouge que les indicaba que el concierto estaba a punto de empezar. Entretanto la gente se adentraba, la murciélago esperaba a su pareja y a su colega para poder estar juntos en compañía del azulado héroe que, al despedirse del vocalista y tan pronto como visualizó a Shadow, decidió quedarse a su lado el resto de la noche.

Como era la primera vez que iba a un concierto de ese tipo, había que destacar que para Shadow era una nueva experiencia.

Les había tocado hasta el principio del público, justo frente al escenario.

Si le hubiesen preguntado qué tal la había pasado, él sólo hubiese contestado que sus recuerdos eran un poco borrosos justo después de entrar a la zona más oscura del sótano de la capilla, maravillándose con el ambiente lleno de humo y luces neón; carteles de bandas que no conocía, letreros y señales de calles vandalizados con grafitis decorando las paredes del lugar mientras al fondo comenzaba a escuchar el solo de guitarra con el que la primera canción de la banda daba inicio a su show. El extraño aroma a sudor y azufre, las botellas cerveza regadas por el piso, los charcos de sustancias de dudosa procedencia, la fuerte música y los gritos de la gente que disfrutaba de toda la esencia no fueron impedimento alguno para que Shadow lograse estar un poco más cómodo y tranquilo, quitando todas esas preocupaciones en su cabeza que eran reemplazadas por las letras y la melodía que los Hooligan Vampires tenían en sus canciones, despertando sensaciones nuevas en él.

Su cuerpo se tensaba un poco al igual que sus músculos, pero extasiado por el ambiente sólo se dejaba llevar por la presentación de los animales en el escenario que se desvivían por dar el mejor de los espectáculos para impresionarlos.

Y tras un largo rato, Shadow había perdido la noción del tiempo, porque se percató de que llevaba ya escuchando, al menos, tres canciones del show. En una de esas, entre el bullicio de la gente que se movía como pescados enlatados, había sentido el tacto de alguien; era una mano que había recargado su palma entera en el pecho del agente, sin previo aviso y tomándolo por sorpresa.

El azul se te ve muy bien , Shadow no había podido reaccionar ante la voz de Sonic al principio por lo distraído que se encontraba, pero lo reconoció en cuanto observó la pintura roja fosforescente brillando en el pelaje del héroe que le había hablado justo en la oreja, provocándole un escalofrío; él alcanzó a pegar su cuerpo al del Sonic para escucharlo mejor. Pero, en lo personal, el rojo es mi favorito.

...I can't trust
where I live
anymore,

sources say
that we're done,

how would they know?
('cause they know, 'cause they know, 'cause they know)...

Shadow no necesitó más de unos segundos para buscar el rostro del héroe, mostrándole una muy diminuta sonrisa junto a unos entrecerrados ojos con los que parecía burlarse, y que apenas y podían verse por la oscuridad del lugar y con la que Sonic le siguió el juego al responderle de la misma manera.

Se sentía como el Club Rouge, pero con una vibra más peligrosa y atemorizante, y con el ideal de que en aquel instante eran uno contra el otro y nadie más.

Esa misma madrugada, aunque la mano en su pecho se quedó pintada, el beso en la mejilla sólo se quedó en su memoria.

.

AYER

Número Desconocido ~Recepción C.C.'s [20:35:04]: Buenas noches, soy el Portero de su edificio. Tomé su número telefónico de la agenda de datos que usted y su colega nos proporcionaron al principio de su estadía para poder avisarle cualquier cosa.

Número Desconocido ~Recepción C.C.'s [20:36:00]: Perdone que lo moleste, Señor Hedgehog, pero ha llegado otro paquete. Cuando pueda pasar a recogerlo, y firmar antes de que se vaya de viaje, por favor. Gracias.

Número Desconocido ~Recepción C.C.'s [20:40:05]: Por cierto, como me pidió que le notificara sobre la persona que viene a dejarle los paquetes, le menciono que esta vez sólo lo ha dejado y no dijo nada más. Parecía que tenía prisa.

HOY

Número Desconocido ~Recepción C.C.'s [09:02:07]: Buenos días, soy el Portero de su edificio.

Número Desconocido ~Recepción C.C.'s [09:07:04]: Disculpe que lo moleste, Señor Hedgehog, pero sólo para avisarle que el paquete aquí sigue. Estaré hasta la una de la tarde para que pueda recogerlo y firmarlo conmigo ya que durante la noche me cubrirá otro empleado por asuntos personales. En caso de que llegue otro paquete, mi compañero lo recibirá pero yo le notificaré a usted.

Número Desconocido ~Recepción C.C.'s [09:09:03]: En caso de que no pueda venir antes de la hora que le menciono, sólo dígale al muchacho que esté en la recepción que recogerá un paquete a nombre de The Hedgehog. Gracias."

.

Shadow miró la bandeja de mensajes por segunda vez en el mismo rato, absorto en confusión por no entender nada de la información que recibía de golpe. Tenía un sinfín de mensajes y correos remitidos por el Comandante, pero lo primero que él había visualizado en la barra de tareas de su teléfono habían sido los mensajes que el portero se había molestado en mandarle.

Su mirada terminó en el techo, pensando y tratando de recordar por qué razón no había visto las notificaciones más temprano esa mañana. En cuanto se irguió del sofá en el que había colapsado la noche anterior, la realización le pegó hasta revolverle el estómago cuando observó dónde se encontraba: había terminado durmiendo en el hogar de Amy Rose, justo después del concierto al que había asistido junto al resto del gang.

Se quiso golpear por idiota y despreocupado. Nunca había visitado el hogar de Amy antes, así que se sentía algo raro que la primera vez estando allí hasta se había quedado a dormir.

Le daba un poco de vergüenza.

Aunque muchas de sus emociones parecían patearle por dentro, lo único que optó por hacer fue arrojarlas a lo más hondo de su consciencia y mirar el reloj del taburete a su lado para checar la hora; eran las doce de mediodía, en sábado, con Rouge a un costado en el piso y Knuckles enseguida de ella durmiendo, con Silver acostado en el sillón individual frente a ellos. La pareja estaba felizmente acurrucada y rodeada de almohadones y cobijas que hasta le daba sólo un poco de cosa despertarlos.

Sin embargo, y después de todo, era Shadow de quien se estaba hablando.

Luego de maldecirse a sí mismo por ser tan descuidado y sacudir a Rouge para hacer que la murciélago despertara —cosa que logró luego de golpearla en la cabeza con la palma de su mano—, le comentó que debía irse. Shadow murmuraba sus oraciones con tal de no despertar a quien sea que estuviese durmiendo dentro del hogar, pues su lógica apuntaba a que, si ellos cuatro se habían quedado en la sala, era probable que los demás anduviesen regados por las habitaciones.

Y siendo sinceros, no quería tener que lidiar con nadie en aquel estado.

Con Rouge entendiendo e intentando despertar al equidna, Shadow corrió hasta la entrada donde halló sus patines y procedió a ponérselos. Se despidió de Rouge tan rápido que la murciélago sólo le dijo que se bañara en cuanto llegara porque seguía con el cuerpo manchado en pintura azul. Shadow, ignorándola, finalmente desapareció tras la puerta de la morada. Ella, que había escuchado pasos acercándose desde el pasillo, se giró para observar cómo un desganado Sonic llegaba a acostarse en el sofá donde antes había estado el agente.

—¿Qué mosco le picó? —había escuchado la murciélago la ronca voz del héroe, haciendo notar la repentina despedida de Shadow, estirándose sobre el mullido sofá— Ni siquiera desayunó.

—Es un poco tarde para desayunar, cielo —sonrió por su parte Rouge, dejando a Sonic un poco pensativo por el cambio de tema.

—Bueno, será para la otra —el erizo logró hacer una mueca y, subiendo sus hombros, se levantó del mueble para retomar su camino hasta la cocina—. ¿Te apetece un café? —le preguntó después a la murciélago, quien le asintió con alegría.

Al darle la espalda, Rouge notó algo que llamó su atención: justo en la cadera y parte de la cola, Sonic tenía impregnado un rastro de pintura azul. Había sido un poco difícil darse cuenta porque, si bien reconocía ella, la pintura neón seca frente a la luz se asimilaba mucho al pelaje del héroe.

Por supuesto, una carcajada fue lo único que salió de sus labios antes de que Sonic le dedicase una mirada llena de confusión, preguntándose por qué de repente la murciélago se reía sola.

.

Lo último que quería Shadow, era admitir en voz alta que había estado esperando noticias del portero durante toda la semana. Decir que se sentía un poco ansioso por ver con qué salía el misterioso anónimo era una total mentira con la cual no planeaba seguir engañándose. Se hallaba molesto porque, por más que no querría hacerlo, seguía tomándole importancia a unos mensajes que no parecían tener contexto, ni mucho menos coherencia, de una persona de la cual ni siquiera sabía la identidad o las intenciones que tenía con él.

Cuando llegó a la recepción, unos minutos antes de que su portero cambiase de turno con el nuevo, le agradeció por el buen servicio. Cuando Shadow se había referido a que le avisase cualquier cosa sobre el asunto, no había pensado en que el sujeto haría un estupendo trabajo.

Dejando aquello de lado, lo único bueno de la noche anterior era que no había pensado en su ligero problema en todo ese lapso de tiempo donde su más grande preocupación era que la prensa no los encontrase en la clandestina capilla. De hecho, ir al concierto parecía haberlo relajado más de lo que pensaba, pues tampoco podía quejarse porque lo poco que recordaba que había ocurrido durante el show o después en el after party —ese al que asistieron con los Hooligan Vampires luego de una invitación por parte del amigo de Amy— lo había disfrutado más de lo que le gustaría admitir.

Lo malo era que no recordaba cómo había llegado a parar al hogar de Rose. Y lo peor era que, tras verse en uno de los espejos decorativos que Rouge tenía enseguida de la entrada en el departamento, se percató de que la mano en pintura roja de Sonic seguía postrada en su pecho. Su mente empezaba a divagar, cuestionándose si lo que había ocurrido entre ambos era lo correcto. Su conversación con Knuckles volvió a su consciencia, y Shadow entonces obtuvo más preguntas que respuestas.

Volviendo a su realidad, el sonido del empaque tocando el cristal de la mesa de noche lo despertó de su trance. Parecía tocar vidrio con vidrio, y Shadow se dignó a abrir la bolsa de papel café para encontrarse con una bolsita cristalina de celofán decorada como habitualmente: la tarjeta roja en letras negras, el listón dorado, con un bote de cristal lleno con granos de café.

Shadow primero arrancó la tarjeta, con el corazón palpitándole a gran velocidad pero el desconcierto en sus cabales.

"¡Hola! Esta vez no tengo nada que contar.

¿Cómo siguió tu herida? Según pregunté, se supone que no duraría mucho porque te regeneras más rápido de lo que uno piensa. Es fascinante, quisiera poder hacer lo mismo. De todas formas, me preocupé mucho por lo que pasó. No soporto el calor, pero soporto menos el agua.

Por cierto, ¿te gusta el café?"

Al finalizar de leer, el agente frunció el ceño y sacó el bote de café de su bolsita protectora: las etiquetas mencionaban una marca que él jamás había visto en alguna tienda, sin contar que no había precio alguno y parecía ser café importado por el lenguaje en el que estaba escrito tanto el nombre en la tapa como el logo que mostraba.

Su cabeza comenzaba a ponerse en dualidad: el misterioso anónimo le estaba surcando las ideas, pero el pico de curiosidad con Sonic siempre había estado contemplado en su margen.

Exhalando con desgano, llegó hasta la cocina donde dejó el producto sin abrir en una de las alacenas. Luego, caminó hasta su habitación y dejó la cuarta tarjeta al fondo de su clóset, apilándola junto a las tres anteriores.


Hola. Creo que es un poco tarde para aclarar esto pero me acabo de dar cuenta de que no lo expliqué en el primer capítulo, así que lo haré de una vez para evitar dudas aunque nadie me haya preguntado: en este AU todos los personajes son mayores que sus versiones originales (Shadow, Knuckles y Espio tienen 21 años mientras que Rouge tiene 23 años y Vector 25 años; Silver y Blaze tienen 19 años mientras que Amy tiene 18 años; Cream y Charmy tienen 13 años; Tails tiene 15 años y Sonic tiene 20 años).

Decidí agrandar un poquito a varios personajes (los más chiquitos) porque, la verdad, no quería que hubiese tanta diferencia de edades. Me gusta escribir situaciones en las que la mayoría pueda estar juntos para demostrar que el grupo es realmente grande, pero por la diferencia de edades me da un poco de cosa. Además, Tails y Amy -irónicamente- son dos de los personajes más maduros que desarrollo; a menudo están tratando de resolver los problemas de los demás y creo que es buena oportunidad para explorarlos.

Y para el final: realmente no tengo sólo un mundo en específico para centrar la historia porque estoy tomando muchos recursos de los cómics (Archie e IDW), animaciones y por supuesto de los videojuegos, pero estoy tratando de poner las caracterizaciones lo más canon posible. El problema es que como los personajes son muy versátiles y dependen mucho del universo en el que estén, decidí tomar la personalidad de las caracterizaciones japonesas (este punto lo he explicado en otros de mis fanfics, pero igual lo recalco aquí), así que si creen que algo está muy out of character, ni modo, ésta es mi percepción de los personajes xd.

*Hooligan Vampires = Claramente el actor que es parte de los Hooligan V., y que viene siendo amigo de Amy, es el personaje de Tommy Thunder a quien después describiré mejor. Tenía en mente meter al Team Hooligan también, pero no lo creí importante por ahora.

*Cream como "alumna" de Knuckles = Esto es otra referencia a otro de mis fanfics donde Knuckles la toma en su tutela para conocer más sobre el mundo del chaos y cosas así que tienen que ver con otros fanfics que escribo. Quizá algún día me anime a postearlo aquí.

*Silver tiende a malinterpretar cosas = esto se debe a un "incidente" que ocurrió entre Knuckles y Shadow, cuando eran más jóvenes, y que pronto también describiré en el fic.

-Por cierto, si no quedó muy claro sobre lo que Rouge y Knuckles piensan sobre Shadow es porque tengo otro fanfic que postearé al final de este para explicar toda la perspectiva del "misterioso anónimo", donde Knuckles tiene todavía más participación.