Primero, no sé si dieron cuenta de que cada capítulo que publico se va haciendo más largo que el anterior.
Segundo, después de mucho tiempo, ténganme paciencia, por favor: nunca he manejado o usado un beta porque, en lo personal, siempre edito, corrijo y ensamblo mis propias historias por mí mismo, así que cualquier error pido una disculpa.
Tercero, ya pueden encontrar la segunda versión de esta historia disponible, titulada "Serotonina", en mi perfil.
Cómo sea. Sólo tómenlo de mis ensangentadas manos antes de que me arrepienta y empiece lo explícito. Me ayudaría una retroalimentación, hago mi mejor esfuerzo para poder hacer que más gente se nos una a este pedazo del fandom =))
5
Dieron las siete con cincuenta de la noche y la máquina se detuvo, indicando que el café estaba listo. Shadow cerró el tarro cristalino, con Apotos Coffee en letras doradas justo en la tapa y en la etiqueta recién leída, para poner la tetera por fuera y así servir el caliente líquido en la taza.
Desde hacía un buen rato se había animado a abrir algunos de los presentes que el extraño anónimo le mandaba y no podía mentir: las galletas de chocolate amargo y el café griego, de todos ellos, eran los que más le fascinaron. No sabía si era porque le gustaban los colores y olores fuertes, pero estaba complacido por haberlos probado.
Muy en el fondo, y tras algunos días de haberse preguntado cómo es que el causante de tales cosas sabía con exactitud sus sabores favoritos, realmente le agradecía los detalles a su anónimo secreto.
—Vamos a ir a cenar —escuchó después la tranquila voz de Rouge al otro lado de la línea , regresándolo al presente—, esta vez Vector nos está invitando a quedarnos a dormir, así que definitivamente no llegaremos esta noche... Pero no te preocupes, estaré allí mañana temprano —él siguió vertiendo el líquido con cada detalle que la murciélago le describía—. ¿Estás seguro de que no quieres venir? Todos estarán aquí.
—Muy seguro —contestó todavía más relajado. Aun cuando no podía verla, él sabía lo mucho que ella le rodaba los ojos; por supuesto, a él no le importaba porque lo único que quería en aquel momento era tener un poco de privacidad—, necesito desafanarme de esto antes de que nos vayamos mañana. Yo estaré bien, vayan y diviértanse —y con un suspiro desde la otra línea, anunciando la derrota de Rouge, él continuó en voz baja—. Vete con cuidado.
Shadow escuchó unos cuantos murmurios, como si de repente hubiesen tapado la bocina del teléfono al otro lado. Su mente se quedó ida, esperando a ver si recibía algún otro comentario por parte de su colega que parecía estar más enfocada en otra cosa que en la conversación que ambos tenían.
El café llegó al tope de la taza, haciéndolo derramar un poco sobre el granito de la barra. Él chistó la lengua, un poco molesto por su distracción; alcanzó a tomar una servilleta y limpiar un poco.
— De acuerdo, llegaré temprano por ti para irnos juntos... Knuckles te desea buenas noches —luego de un pequeño rato en silencio, ella le repitió. Con cada una de sus palabras, él daba un paso en dirección hasta el sillón de la sala donde mantenía silenciada la televisión, la lámpara de noche prendida y su portátil encendido con un documento abierto y vacío—; cualquier cosa, sabes que puedes hablarme, Shadow.
—Gracias por tu preocupación, Rouge —respondió él, frunciendo el ceño, dejando la taza en la mesa de noche justo alado del portátil.
Pero no me trates como si fuese un niño , fue lo que quiso decirle, en realidad.
Una vez que cortó la llamada, dio un suspiro y checó la barra de tareas en su teléfono: los mensajes en los grupos de la organización seguían llegando como locos, los correos del Comandante exigiéndole regresar al trabajo lo tenían harto, y las demás notificaciones en sus diferentes redes sociales, las cuales ni siquiera usaba, le daban ganas de lanzar el jodido celular por fuera del balcón...
...Cosa que, aunque sonaba tentadora, lo que logró hacer fue simplemente apagar la pantalla y ponerlo boca abajo sobre la golpeada mesa de noche. Se talló las sienes, ignorando el potente dolor de cabeza que le provoca pensar en todo lo que tenía que hacer.
Ese mismo día, justo cuando recibió noticias del Comandante, Shadow se percató de dos cosas: la primera y más importante, era que se había olvidado por completo sobre la misión asignada que el Teniente les dio hacía tiempo atrás, y de la cual debían partir el domingo por la mañana —es decir, al día siguiente—; y la segunda, era que ya habían pasado nueve días desde que su problema con el misterioso anónimo dio comenzó.
Si recapitulaba lo suficiente, tenía cuatro tarjetas apiladas al fondo de su clóset que estaban escondidas por sobre algunos de los ropajes que muy pocas veces utilizaba, y que bien Rouge le había comprado alguna vez, con todos los postres acumulados en el refractario postrado en la mesa de noche de su sala pareciendo mera decoración —y que por mera suerte la pareja no parecía notar cada que llegaban a entrar al departamento, o si lo hacían simplemente los ignoraban—. Le era un tanto extraño pensar que, técnicamente, les estaba guardando un secreto tan grande como aquel.
Luego de un buen rato, absorto en sus propios pensamientos, decidió empezar a teclear en el portátil donde mantenía los informes que debía escribir; la cosa le duró unos cuantos minutos porque, tras escuchar el sonido del teléfono de nuevo, tuvo que meterse a la bandeja de mensajes para percatarse de algo que le revolvió el estómago: con el nombre del héroe resaltando en negro y tomando prioridad por sobre los demás textos, Shadow no supo si arrancarse los ojos o tirarse ahora él del balcón. Una parte de él quería seguir trabajando en lo suyo e ignorarlo por completo, pero la otra mitad se decidía más por prestarle atención y verificar que todo estaba en orden, pues bien podía ser algo urgente como algo tan banal.
A pesar de que el héroe era alguien tan predecible, a veces Shadow no podía leer las intenciones de Sonic. Tampoco podía saber lo que pensaba, ni mucho menos se imaginaba lo que haría.
Esa ocasión era una de esas veces.
Sonic H. [20:10:58]: Hey!
Chistando la lengua, se quedó estático.
¿En qué momento cambiaron tanto las cosas? , se preguntó, todavía observando tranquilamente el mensaje que sus dedos por algún motivo no podían seleccionar.
Si alguien le hubiese preguntado cuál era su relación con el héroe, el agente habría contestado que ni si quiera él sabía. A veces se portaban como los rivales que solían ser cuando adolescentes, a veces se portaban como los mejores amigos que la gente y los paparazzis creían que eran, a veces no se hablaban por semanas, a veces se hablaban de más...
Era un verdadero dolor de cabeza pensar en el peso que la presencia de Sonic podía llegar a darle en esos recientes años.
En la misma posición, su mente divagó hasta recordar todo lo que vivió con él desde el principio de su vivencia en la tierra, y es que los cambios llegaron al grado en que las anécdotas de oro, desenterrándolas desde lo más profundo de su memoria, tomaban génesis en sus aventuras. Desde que el Doctor Eggman comenzó a tomarse más tiempo para elaborar sus planes, tanto ellos dos como el resto del gang se mantenían más relajados y con mucho tiempo libre; por ello el Team Dark trabajaba junto al H.Q. Central de G.U.N. desde hacía unos años, por eso Sonic y Tails se la pasaban viajando, por eso los demás intentaban estructurar sus nuevas vidas.
Volvió a su realidad cuando otro mensaje hizo vibrar el teléfono. Por inercia, su pulgar se adentró al chat del héroe, aguantando la respiración en cuanto leyó.
Sonic H. [20:11:00]: ¿No vendrás?
Aun cuando sus ojos se detuvieron en la conversación, la consciencia de Shadow rememoró el concierto, sin poder evitar que le entrase un bochorno que le calentaba la cara y las orejas, sonrojándole muy débilmente las mejillas. Él recordaba muy bien la calidez del beso durante el show, de las caricias bajo la oscuridad y las luces neón del maquillaje y las lámparas, con los gritos de la gente y la ruidosa música al fondo.
Sabía que, sólo quizá, mucha gente los hubiese visto al igual que parte de sus amigos. Y no es que le importase, pero en aquel momento no quería lidiar con nadie. Además, la cuestión no era si todo lo hubiese vivido en un sueño o en la realidad, sino la intención del por qué había pasado. Creía que tocar el tema no era lo mejor por el momento, pero con Sonic pisándole los talones le era difícil aceptar el hecho de que...
Bueno, se habían besado. Otra vez.
Shadow H. [20:11:03]: Buenas noches.
Shadow H. [20:11:05]: No, esta vez no.
En cuanto mandó el mensaje, decidió salir del chat lo más pronto posible. Cerró la aplicación y decidió poner el teléfono hacia un costado, tratando de ignorar la jaqueca que le aparecía. Se posó una mano en la barbilla, exhalando con profundidad toda su frustración.
Hablar de Sonic era un tema que no le gustaba mucho por simples razones, sumando el hecho de que todas ellas eran producto de años frustrados en los que Shadow apenas y sabía lo que hacía con su vida. Si bien ocurrió durante uno de los cumpleaños del héroe la primera vez que se besó con él, el agente sólo recordaba una plática sobre estrellas, una divagación entre el tema que los había orillado a mirarse a los brillantes orbes bajo la oscuridad de un chalet donde él, por mero instinto, se arrojó ante los brazos de un Sonic que lo recibió confundido pero cómodo.
Shadow, simplemente, no quería admitir que con el paso de los años había desarrollado cierto afecto hacia aquel inútil, porque una parte de sí mismo creía que no era un cariño en sí. Le era un tanto increíble de su parte que, tras los eventos de aquel día, le había tomado un respeto y devoción a Sonic al igual que viceversa. Estaba seguro de que el sentimiento era mutuo. Sin embargo, si Shadow lo analizaba, sabía que había algo que no le terminaba de convencer con respecto a la dinámica que compartían, y se debía a la tensión que ambos manejaban cuando estaban juntos o se encontraban solos.
No sabía cómo llamarle a tan rara experiencia. Había leído libros y artículos enteros sobre lo que provocaba el "enamoramiento", pero en su propia percepción él pensaba que no se trataba de algo así, ya que en ocasiones encontraba irritante y molesto al héroe. Incluso no quería verlo o sentirlo, y estaba seguro de que Sonic pensaba lo mismo. No encontraba la respuesta correcta para llamarle a tal sentir. No quería llamarlo "amor" porque no sabía si realmente lo era; según lo había conversado con Rouge, desde aquella vez, posiblemente podría tratarse de una simple atracción platónica o un interés sexual...
Pero Shadow, simplemente, no estaba seguro de nada. Cargaba con ese pensamiento, cuestionándose si hablarlo algún día era lo mejor.
Sumado al problema del misterioso anónimo, el agente sólo se confundía más porque todos esos ideales, que surcaban su mente por años con respecto al héroe, eran reemplazados por las tarjetas y su dueño.
El teléfono sonó de nuevo, y Shadow optó por tomarlo para verificar que estaba en lo cierto: no saldría de esa a menos de que le diese por terminado el tema al héroe.
Sonic H. [20:11:08]: ¿Por qué no vendrás?
Shadow H. [20:11:12]: Estoy ocupado.
Sonic H. [20:12:17]: ¿Puedo saber qué estás haciendo?
El agente se mordió la lengua, reflexionando si seguir la conversación era lo más coherente a hacer.
Por un momento, observó a su alrededor. La taza de café que se había servido ya estaba más que fría en la mesa de noche.
¿Qué más daba? Al parecer no terminaría sus labores temprano.
Suspiró, negando con su cabeza; sus dedos comenzaron a teclear.
¿Por qué la insistencia? La mitad de él se preguntaba, ¿por qué el afán de seguir aquí?
Shadow H. [20:13:00]: Lo que tenga o no tenga qué hacer no es de tu incumbencia.
Sonic H. [20:13:07]: No, pero estoy seguro de que es más divertido que estar rodeado de gente besuqueándose como lo estoy yo.
Sonic H. [20:13: 15 ]: Actualización: también están planeando una pijamada en parejas. Auxilio.
Sonic H. [20:13: 20 ]: ¿Estás en casa, cierto?
Shadow no pudo evitar soltar una carcajada seca. Luego de reflexionarlo, frunció el ceño, confundido.
Shadow H. [20:13: 22 ]: No.
Sonic H. [20:13: 24 ]: ¿Por dónde vivías?
Sabía que había algo detrás, después de todo.
El héroe de seguro estaba tratando de escapar de la salida que tenía con el resto del gang y quería refugiarse con él.
Si tenía que ser sincero... Era típico de él.
Shadow H. [20:13:26]: Ni se te ocurra venir.
Sonic H. [20:13:33]: La parte buena de seguir aquí es que le puedo preguntar a Rouge.
Shadow H. [20:13:38]: No empieces, erizo. "Sonic H." ha mandado una ubicación en tiempo real.
A diez minutos de camino.
Y de repente, se le paró el ritmo cardiaco. No supo si por la sorpresa, el asombro o la preocupación que le dio leer esa simple oración.
Shadow se levantó velozmente del sillón, picando con furia la ubicación que el héroe le había proporcionado.
—¿Qué rayos hacen en la primera sección de Night Babylon? —la duda le golpeó tan fuerte que, sin querer, dijo en voz alta.
Sonic H. [20:14:01]: Llego en menos de 10min.
Shadow miró el reloj neón de su taburete. Eran las 08:14 p.m.
El agente no pudo formular ninguna respuesta por estar procesando la conversación que recién había tenido. Lo único que alcanzó a hacer, antes de admitir que el héroe se encontraba en camino, fue resignarse y apagar la pantalla del teléfono.
Se quedó estático, en medio de la sala. No supo si seguir haciendo sus labores o esperar a que Sonic apareciese mágicamente.
El imbécil, de nuevo, estaba haciendo lo que le daba la gana.
Cuando menos lo pensó, prendió la pantalla del teléfono al recibir otro mensaje, esta vez de Rouge.
Rouge Bat ! [20:18:00]: Mensaje sin contexto, pero me lo agradecerás luego.
Shadow H. [20:19:00]: Mujer, ¿qué hiciste?
Pero en cuanto sus dedos terminaron de teclear, pudo escuchar unos golpecitos en el vidrio de la puerta cristalina del balcón. Las cortinas tapaban el exterior del departamento, por lo que el agente no tenía idea de qué podía haber afuera.
Luego, otro mensaje en el chat de su colega.
Rouge Bat ! [20:19:15]: ¡Diviértete, cielo!
Shadow rodó los ojos, fastidiado no sólo con ella sino también con la persona que, sabía él, se hallaba esperándolo. Se giró sobre talones, observando la silueta que se formaba con la luz de la luna, tras las albinas cortinas. Caminó hasta deslizarlas, junto a la puerta, saliendo para encontrarse con el dueño de muchas de sus pesadillas.
—La vista es impresionante —escuchó a Sonic, sentado en el barandal de mármol; cuando se acercó lo suficiente hasta él para poder acomodarse a su lado, Shadow pudo mirar la bolsa de plástico negro que el héroe mantenía en su regazo, la tienda Purple Stain Liquor en el logotipo—. Mira, llegué a comprar algunas cosas y te traje una gaseosa porque no se me ocurrió otra cosa... Por cierto, ¿interrumpo algo? —cuestionó al final, dirigiendo su brillosa mirada hacia el estoico semblante del agente.
Shadow se fijó en el bote de aluminio: Chaos Soda en la etiqueta, de color roja.
—Qué audacia la tuya de preguntar después de invitarte solo —respondió Shadow, de forma estoica. Se cruzó de brazos mientras Sonic sólo carraspeó, bajándose del barandal para encararlo.
—¡Oh, vamos! —comentó ahora él un poco burlón, y el agente le arqueó una ceja—. No tengo nada qué hacer y eres el único que parece estar disponible esta noche.
—Entonces soy tu última opción —en cuanto Shadow le replicó de vuelta, el héroe abrió los ojos tanto como su rostro le permitió.
—¡No! No me di bien a entender... —se rascó la nuca, tratando de evitar la mirada crítica del agente— Es que...
—Bueno, en mi caso, yo no quería que vinieras porque a veces me gusta estar solo —Shadow siguió encarándolo con los fieros orbes, haciendo a Sonic dirigirse directamente a él por la presión. Ninguno de ambos se dignó a hablar con la tensión en el ambiente; el agente pasó su lengua por los dientes delanteros, el héroe se mordió un labio—. Esta ocasión es una de esas veces.
Sonic no necesitó otra palabra para esconder la bolsa tras de sí, sintiéndose avergonzado por "irrumpir" en el hogar de Shadow. De igual forma, no lo demostró aun cuando los nervios le comían el estómago. Sin mostrar ni una debilidad ante Shadow, el héroe le dedicó una mirada combinada entre la pena y la seriedad, frunciendo ligeramente el ceño, como si estuviese indignado.
—¿Te molesta mucho que haya venido? —le preguntó casi susurrándole, sin quitar la decidida mirada de él.
Las pupilas del agente se dilataron. Shadow sintió la garganta arder.
Se quedó meditando unos cuantos segundos antes de responder, quieto por pensar bien las palabras que quería escoger.
El silencio predominó por ese breve momento; el oscuro manto del cielo, aún con las grisáceas nubes que desaparecían de poco a poco, reveló más estrellas hasta formar constelaciones. La helada brisa se sintió, haciendo a ambos sentir escalofríos.
Por supuesto que no le molestaba pero no estaba en sus planes de aquella noche ser distraído, y mucho menos por él.
—No, está bien —respondió él, suspirando; en Sonic apareció una diminuta sonrisa mientras Shadow intentaba no sonar tan molesto. Lamiéndose los labios, relajó los músculos y le hizo un ademán con la cabeza—¿Piensas pasar o te congelarás aquí afuera?
Ambos caminaron hacia dentro del departamento, cerrando la puerta del balcón tras de sí. Las cortinas quedaron corridas, surcando el salón con las luces que se veían desde las calles junto a la que emanaba la televisión silenciada y el portátil en la mesita.
—¿Qué no se supone que saldrías con tus amigos? —rompió el silencio Shadow, volviendo a preguntarle con una pizca de curiosidad.
—Nuestros —le corrigió Sonic, tomando asiento en el sofá—. Y ese era el plan, pero tú no fuiste y Silver tampoco quiso, así que me iba a quedar solo. En la mañana fui a la villa donde se está quedando —el héroe posó la bolsita de plástico sobre la mesa de noche, moviendo un poco la taza de café que el agente había olvidado llevar al fregadero, para sacar las gaseosas y las frituras que había comprado—. Podría volver, pero no me apetece andar en bote a esta hora —y abriendo uno de los paquetes, le indicó a Shadow que se sentara enseguida de él—. En fin, terminé viniendo porque Rouge y Knuckles lo sugirieron y heme aquí ahora.
Allí estaba la razón del por qué su colega le había mandado aquel mensaje.
Rouge maldita.
—Debes conseguirte más amistades —siguió Shadow cruzado de brazos, sin moverse ni un milímetro. Caminó en dirección a la cocina para llegar a los estantes, buscando entre sus curiosidades algún bowl para poner todas las frituras.
—Tengo muchas, pero cada una tiene las suyas propias —por el contrario, Sonic comenzaba a agarrar desde la bolsa—. Es algo complicado, pero igual los comprendo. Si quieren salir todos en una cita colectiva, adelante, no soy quién para detenerlos —el agente volvió a la sala para encararlo, analizando cada una de las palabras que salían de su boca—. Aunque debo admitir que se siente un poco raro llegar a esta edad en donde todos tus conocidos tienen a su pareja ideal o alma gemela y tú sólo estás vagando por el mundo, sin entender bien la necesidad de ello —y de repente, Sonic lo miró a los ojos, con una sonrisa satisfecha.
Shadow no mostró ninguna reacción, pero muy en sus adentros le sorprendía escuchar tal ideal desde la boca del héroe. Él sabía que Sonic siempre había tenido problemas con respecto a su vida amorosa, ya fuesen los fanáticos locos que le declaraban su amor cada vez que lo veían o incluso los malentendidos que había llegado a tener con algunos de sus amigos —por ejemplo, de entre ellos, los enormes problemas entre él y la Princesa de Soleanna de la cual Shadow no recordaba bien el nombre—.
Es muy distraído incluso con sus propios sentimientos , recordó lo que Knuckles había dicho el día anterior . Estabas celoso.
—Tienes veinte años, todavía eres joven —respondió con un semblante estoico, haciendo a Sonic arquear las cejas por el asombro.
—...Sólo me ganas por un año, Shadow —intentó interrumpirlo el héroe.
—A lo que me refiero —elevó un poco la voz el agente, haciendo a Sonic callar. Se aclaró la garganta para seguir su explicación, caminando hasta el sofá individual para quedar frente a frente con él, siendo separados por la mesita de noche—, es que, aunque hemos recorrido mucho, todavía nos falta más. Quizá sólo no has encontrado el momento, la persona o el camino correcto —y subió sus hombros, como si quisiese restarle importancia al asunto—. Tienes toda una vida para averiguarlo.
Shadow quiso golpearse a sí mismo por decir tanta cursilería y estupidez junta. ¿Por qué razón trataba de confortar al imbécil de su rival con cosas tan banales como las que estaban conversando?
Sonic no hizo ni un ademán o gesto mientras lo escuchaba. Al contrario de ello, le prestaba tanta atención que Shadow comenzó a preguntarse si lo que había dicho, si quiera, tenía algún sentido.
—A lo mejor y tienes razón —se rascó la barbilla el héroe, pensativo—. Pero, no sé, es complicado. Amy dice que la experiencia del amor es muy diferente para todos, y habla mucho sobre el lenguaje del amor y esas cosas pero... —y guardó silencio, mirando un punto fijo en la alfombra. Estuvo unos cuantos segundos reflexionando hasta que volvió a mirar los carmines ojos del agente— ¿Tú qué opinas de eso, Shads? — le arqueó una ceja, con los fieros ojos destellando una extraña emoción que Shadow, bien creía, pudo identificar como curiosidad.
—Ese no es mi nombre —frunció el ceño él, mostrándole los colmillos tras el humillante apodo.
—...No respondiste mi pregunta.
Shadow se pasó la lengua por los dientes; de repente, los músculos se le tensaron y sintió arder algo en el estómago. Se recargó en el sofá, inclinándose un poco.
Estabas celoso. La voz de Knuckles se hizo presente.
¿Qué opinaba de lo que decía Rose? Opinaba que por un breve instante, había olvidado que Amy seguía con la insistencia de que ella y el héroe comenzasen una relación.
Estabas. Las orejas se le aturdieron. Celoso. La cabeza le pulsó.
—Mi opinión no puede ser tan específica —le respondió, cortando todo tajo de conversación—. La respuesta, en sí, no creo que te incumba.
Pero la realidad era que no sabía.
Pero estabas celoso . Casi podía imaginarse a Knuckles riéndose frente a él. En muchas ocasiones has estado celoso .
Shadow, simple y sencillamente, no sabía.
—Tal vez sí, dependiendo de esa respuesta —tras asentir la cabeza, en son de entendimiento, Sonic le sonrió de forma picarona.
—No tengo nada con nadie, Sonic —contestó Shadow de forma serena, tratando de terminar la plática.
En la playa aquella tarde de verano donde se agarraron las manos. Una voz irreconocible, ahora, penetrándole en la cabeza con tal de sacarle un tornillo, recordándole las agravantes emociones que todavía le sabían tan amargamente. En la juntada por el cumpleaños de Tails donde se abrazaron, aquella pelea contra el Dr. Eggman en donde tuviste que apartarte para que él la salvara, esa vez cuando tuvieron que sentarse juntos en la única fiesta de navidad a la que has asistido con ellos. Detalles notorios y eventos tan irreales que en ese momento ya no se sentían. En muchas ocasiones has estado celoso.
Ninguno movió la boca o soltó algo para decir. La pantalla del portátil se apagó, dejándolos con la poca iluminación de la televisión y el exterior del balcón. Shadow pudo sentir la tensión y la adrenalina correrle por las venas, no sabiendo qué esperar por parte de Sonic.
Las miradas cargadas de ambos, aun con la poca oscuridad, fueron suficientes para que el héroe entrecerrara los ojos y le mostrase un semblante furioso.
—¡Mentiroso! —le dijo en un tono molesto, levantándose del sillón entretanto apretaba los puños— ¡Ya sabes que no me gustan las mentiras!
—¡Déjate de idioteces! ¡No hay nadie y punto! —replicó él, siguiendo sus movimientos. La mesa de noche no parecía ser un obstáculo para que, en cualquier momento, alguno de los dos se tirase sobre el otro—. ¡Y aunque lo hubiese, no tendría por qué estar explicándote o aclarándote tal cosa!
—Yo creo que sí, Shadow —ahora Sonic, cruzándose de brazos, empezó a golpetear el suelo con el tic en su pie—. Cuando salimos, usualmente sólo conversamos, ¿no? —le preguntó, rodeando la mesa para acercarse al agente; con su dedo índice lo señaló, como si estuviese encarándole— Ayer nos besamos estando en el concierto, viejo.
—Estaba muy oscuro y tú lo viste, creo que ambos nos equivocamos en... —intentó Shadow hacerlo razonar, pero Sonic le negó repetidamente con la cabeza.
—Estoy seguro de lo que hice, pero creo que tú no —lo interrumpió, bufando al final. Lo hizo caer nuevamente al sillón, acorralándolo—. ¿Significó algo para ti ese beso?
La entonación con la que había dicho las cosas era tan seria que Shadow no supo reaccionar a tiempo. Desprevenido, se acomodó en el mullido mueble mientras Sonic lo encarcelaba en el pequeño espacio que quedaba entre ambos: las manos las tenía en los descansos del sofá, no dejando paso a que el agente se levantase ni se moviese mucho por la cercanía en la que estaban sus rostros.
Con un mal movimiento que hiciese, ambos terminarían besándose de nuevo.
El agente quiso decir algo, pero nada se formulaba en su consciencia. No hallaba las palabras correctas para comenzar a dialogar, por lo que puso una de sus manos en el pecho del héroe para alejarlo de él.
—Desafortunadamente, sí —fue sincero, siendo testigo del cómo el semblante molesto de Sonic pasaba a uno más relajado—. He estado pensando en eso todo el día, no puedo sacarlo de mi cabeza —intentó empujarlo con cuidado al mismo tiempo en el que el héroe prestaba atención a sus oraciones—. Estoy dispuesto a olvidarlo y no hablar de ello, como la última vez, si tú también lo estás.
El héroe suspiró, cansado.
Shadow, creyendo que se estaba volviendo loco, creyó sentir una fuerte decepción por parte de Sonic.
La primera vez que ocurrió tal cosa, cuando eran más jóvenes, habían acordado en no mencionarle absolutamente nada a nadie no sólo para resguardarse, sino también para que los demás no actuaran raros con ellos.
Desde aquel entonces, Shadow se arrepentía de haber estado de acuerdo con el trato; creía que, de haber sido diferente, las cosas en la actualidad podrían haber sido diferentes.
El beso por supuesto que significaba algo para él, no por nada se estaba haciendo un mártir desde hacía unas horas.
—¿Por qué quieres que me olvide de lo que pasó ayer? —le cuestionó Sonic, alejándose de él.
—¿Por qué le tomas tanta importancia? —por su parte, Shadow le mostró un semblante confuso. Al no escuchar la refutación del héroe, el agente prosiguió— Sólo fue un beso, tal vez ambos nos dejamos llevar por el momento, como siempre, y es todo. No necesitas encontrarle una explicación a algo que ya pasó y no se repetirá.
Shadow terminó por aclarar como si se lo dijese a sí mismo. Quería empezar a creerse su propia mentira porque no podía seguir tolerando lo mucho que le daba importancia ese tipo de cosas. Más que nadie, él sabía que lo que habían hecho era suceso de una noche.
A veces, ese tipo de cosas son las que más duelen , era algo que le decía Rouge. Esas que piensas que no van a durar, que te hacen sentir como que sí, pero en realidad no.
Quizá no necesitaba una explicación, después de todo; quizá y a lo mejor eran de esas cosas que pasaban de vez en cuando, y no tenían por qué tener peso después.
Quizá.
—Si vuelve a pasar —empezó Sonic, dirigiéndole un serio semblante—, entonces lo hablaremos, porque no creo que sea coincidencia o accidente si vuelve a repetirse.
Quizá no.
Él sabía que no era así. No era coincidencia, no era un accidente.
Shadow terminó por exhalar profundamente. Asintió con desgano, siendo derrotado; con paciencia, espero a que Sonic se tranquilizara y se sentara de nuevo en el sofá.
—¿A eso viniste? —le preguntó después de un rato, intentando quitar la tensión que se había quedado en el ambiente.
—No —le negó él con la cabeza, mirando el techo para no tener que dirigirse a él—. Realmente quería pasar tiempo contigo, pero no quiero que te sientas incómodo a mi alrededor por lo que pasó.
—No lo hago —se lamió los labios él. Sonic, entonces, volteó a verlo abochornado—. ¿Te apetece comer algo?
—¿Sabes cocinar? —un tono burlón apareció al final, con una diminuta sonrisa que hizo a Shadow corresponder el gesto.
—Vamos a pedir, no seas ridículo, erizo —se levantó el agente, siendo seguido por el héroe.
—¿La forma de vida perfecta no sabe cocinar? —intentó bromear el otro, adentrándose a la cocina junto con él.
—Sí, pero no quiero hacerlo.
.
"Ya me dijeron que te vas de viaje unos días. Sé que es por trabajo, pero igual es una lástima que no podamos vernos. Digo, no es como que nos viéramos tan seguido tampoco, pero al menos me podía conformar con escuchar tus gritos a Silver y tus maldiciones a Knuckles a través de los comunicadores. Era divertido hacerte enojar y ver tus reacciones junto a ellos.
La verdad, siempre que viajo los echo de menos a todos. No puedo creer lo que voy a decir pero, bueno, a ti te voy a extrañar más.
Por cierto, sé que no le estás diciendo a Rouge sobre estas notas. No te preocupes, esto queda entre tú y yo. La verdad, no me gustan los secretos. Los repudio. Sin embargo, haré una excepción. Seré una tumba sellada hasta que esto termine. Si es que eso ocurre.
Éxito en tu misión."
Al final, y después de haber tenido una noche conversando, mirando películas y comiendo, Shadow se quedó mirando la puerta del balcón por la cual Sonic había salido hacía apenas una hora.
El reloj del taburete neón daba justo la una de la madrugada y el corazón le latía a mil por hora; sentía como si le estuviese dando una de las afamadas taquicardias, como si de repente su cuerpo se fuese a desvanecer en cualquier momento. Increíble, inexplicable, inigualable. En una de sus manos la nota, en la restante el obsequio: un paquete de golosinas compradas con la etiqueta de Purple Stain Liquor.
Sentía como el mundo se les estaba colapsando por un simple pedazo de papel entintado.
Sólo por un momento, quiso conectar dos ideas tan estúpidas que a la vez parecían ser tan coherentes y similares, creyendo por ese breve instante que el inútil del héroe se trababa del misterioso anónimo. Sólo por un momento, tuvo miedo de vivir algo que presentía que se repetiría pronto.
Shadow, entonces, simplemente supo.
