Primero que nada, buenas noches (?).

Originalmente esto estaba pensado en publicarse antes de navidad 2021 pero por si no lo notaron, parece que actualizo esta cosa una vez al año porque ya entramos a 2022 y nadie me dijo nada. Tuve un año complicado por motivos de mi antiguo trabajo, la escuela y ese tipo de cosas. Este capítulo es otro de los más largos que he hecho, así que pongo advertencia de que hay mucho flashback aleatorio para eventos de capítulos pasados y que tienen relación con "SEROTONINA", muchas incógnitas en monólogos internos y ciertas partes con smut/lemon/insinuaciones sexuales o como quieran decirle. La verdad no sé cuándo pueda volver a actualizar con el siguiente capítulo porque hago esto cuando tengo el debido tiempo y, honestamente, este fanfic me está llevando muuuucho tiempo por el tipo de estudio de personaje que hago con Shadow.

En fin, recordatorio de que este fanfic es para demostrar mis headcanons de lo conflictiva que puede ser esta relación basándome en la moral de los dos y también porque empezó siendo un ejercicio de escritura que llevé muy, muy, pero muy lejos. Me divierto escribiendo la melancolía de Shadow y conectando todos los malentendidos.

Bueno, gracias por leer hasta aquí. Haha. Hay más notas al pie del capítulo para entender futuras referencias.


8

—Silver se veía un poco molesto al principio... —escuchó a Sonic hablar luego de un buen rato en silencio mientras caminaban; Shadow le arqueó una ceja, absorto— ¿A ti te importa que hayamos empatado en el juego?

Fue cuando, de repente, sus pasos se hicieron más lentos al igual que los de su rival. Ambos se miraron por unos cuantos segundos, pero fue Shadow quien dio un suspiro y torció la boca, pensativo.

¿Le molestaba el empate del partido de Roller Derby contra él a pesar de los esfuerzos que su equipo había hecho por llegar a la par del equipo de Sonic? ¿Realmente le estaba tomando importancia a algo como eso? La verdad era que no lo había pensado desde que el juego había finalizado. Shadow no tenía aquello en mente ni pasaba por su consciencia a comparación de otros pensamientos que le quitaban energía, pues tenía cosas más importantes por las cuales preocuparse; una de ellas, desgraciadamente, era pensar en cómo sacarle el tema de las que parecían ser cartas a Sonic en los paquetes que encontraba. La segunda, era cómo tirarle la indirecta del anónimo secreto y la tercera, y menos importante, aclarar las cosas entre ellos.

Se sentía como si estuviese cargando un peso desde hacía años con su "atracción" a él.

Shadow no sabía cómo comportarse bien con él ya que sus sentimientos se hallaban combinados. Por una parte, quería saber si la tensión entre ellos era algo normal después de tanto tiempo. Por otra, quería creer que aquella salida se trataba de convivir como cuando eran jóvenes, cuando ambos se escabullían de la presencia de los demás para ir a correr, a comer solos, a platicar una que otra cosa, a practicar sus entrenamientos.

Y, por supuesto, estaba el tema del admirador secreto.

—Lo encuentro interesante —fue honesto incluso consigo mismo, diciéndole al analizar lo que Sonic había comentado con anterioridad. El héroe sólo le arqueó ambas cejas, más tranquilo, asintiendo en acuerdo—. Hacía tiempo que no empatábamos en algo.

—Viejo, llevamos años sin hacer este tipo de cosas. A lo mejor suena un poco raro, pero realmente extrañaba esto... —le comentó Sonic después. Shadow, un poco confundido, le siguió el paso hasta que llegaron a su destino: un pequeño restaurante en la última sección de Night Babylon, donde los demás solían llegar a comer también— Ya sabes, pasar tiempo juntos.

El local parecía ser de comida rápida, lleno de mesas temáticas en un estilo ochentero donde el piso parecía ser de cuadros monocromáticos. Ambos se maravillaron con el lugar, pero siguieron prestándose atención uno al otro, mientras reflexionaban su conversación.

—Estas últimas semanas hemos estado saliendo mucho —contestó Shadow por su parte, frunciendo el ceño en confusión—. Cada rato Rouge y Knuckles contactan a los demás para largarse a fiestas o simplemente tener encuentros —pareció recordarle, y Sonic sólo alcanzó a soltar una carcajada.

—Bueno, sí, pero me refiero a nosotros dos, Shadow —al final, le dedicó una cálida sonrisa entretanto él asentía ahora en comprensión—. No sé, no recuerdo la última vez que hayamos ido solos a algún lugar sin tener detrás de nosotros al resto.

Los dos se aproximaron a una de las tantas mesas para sentarse y ser atendidos por una de las meseras.

—Bueno, Silver ya lo dijo, es como los viejos tiempos —recalcó Shadow, obteniendo otra sonrisa por parte de Sonic.

Se quedaron un buen rato en silencio, mirando el menú del lugar. Shadow sentía que tenía un pinchazo en la cabeza, tratando de concentrarse en cómo armar lo que quería conversar con él, ignorando el hecho de que Sonic comenzaba a hablar y no podía rescatar nada de la información que el héroe le mencionaba debido a su constante bloqueo por seguir pensando en las mismas preocupaciones que le surcaban la mente.

Luego de un rato, decidió ignorar todas las advertencias y llamadas que su consciencia elaboraba. Comenzó a escuchar cada uno de los detalles entre las anécdotas que Sonic describía de sus más recientes viajes, tratando de sacar conversación para no aburrirle. Shadow dejó consumirse por aquella plática, pensando solamente en los bellos escenarios y en toda la gente de la que Sonic le comentaba, imaginándose al héroe recorriendo los caminos, entrando a los lugares, hablando con las personas. Se preguntaba por qué en cada ocasión tenía que verle algo nuevo al erizo frente suyo: algunas veces veía sus púas tan peinadas, en otras se concentraba en lo que parecían ser sus cicatrices, pero siempre finalizaba con esos resplandecientes iris verdosos que le maravillaban.

La noción del tiempo se les fue, ordenando una pizza y una bebida para compartir entre ambos. Y una vez que terminaron, entre risas y carcajadas, entre suspiros y murmurios, Shadow se quedó observando los preciosos ojos de su acompañante, distrayéndose de todo a su alrededor.

—Oye, ¿ibas a decirme algo hace rato? —escuchó a Sonic nuevamente, esta vez tratando de que no lo ignorara, como si le recordara que seguía allí con él. Él se encontraba pagando y Shadow esperaba paciente a que terminara, disfrutando de la ansiada madrugada que les aguardaba— No recuerdo bien qué hablamos antes de entrar al gimnasio.

Con un suspiro, Shadow se lamió los labios. Se quedó estático por un breve momento, con los recuerdos de sus emociones en esos últimos días impactándole en la mente.

Esa noche, decidió que no quería hallarle lógica a esa extraña experiencia. Ignoró aún más todo a su alrededor.

—...No es importante ahora —le susurró, alejándose los dos del restaurante para seguir caminando por la calle de Night Babylon, dirigiéndose a su edificio—, te platicaré después.

.

Un pestañeo fue suficiente para que Shadow volviera a su realidad, suspirando con desgano cuando se percató de que de nuevo se estaba distrayendo al pensar en esos instantes que tanto lo estaban atormentando. Cada que los recordaba, era como volverlos a vivir porque se acordaba bien de la textura de los guantes, del pelaje y las púas, del brillo en los ojos y de la negrura de la noche; las calles solitarias y el silencio que sólo acompañaba el sonido de sus zapatos contra el pavimento. Todo era tan real y preciso que añoraba esos momentos.

Si María estuviese allí con él, seguramente lo aconsejaría contra sus desgracias. Realmente la extrañaba.

Desafortunadamente algo, en toda la situación del admirador secreto y su relación a Sonic, no le cuadraba. Habían pasado diecisiete días desde la primera nota y Shadow le estaba buscando "la quinta pata al gato": Si Sonic no era su admirador secreto, ¿cómo es que el anónimo había dado con su dirección en el edificio, en toda la maldita zona de Central City? ¿Sonic la sabía? ¿Cómo es que el anónimo sabía algunos de los gustos terrestres que Shadow tenía, como el chocolate amargo o el café? ¿Cómo era que se las ingeniaba para dejar los paquetes si la mayor parte del tiempo él se encontraba en su hogar? ¿Por qué el anónimo sabía algunas de las cosas que Shadow hacía en su día a día? Y lo más importante, ¿cómo es que el anónimo le contaba cosas tan abstractas como si fuese lo más normal del mundo?

Entre más buscaba la lógica, Shadow sólo se daba cuenta de lo solo que pasaba sus días al no tener a nadie a quien contarle todas esas experiencias con el anónimo. Claro, Rouge lo sabía, pero no era tan constante y tampoco tenía mucho conocimiento de lo que ocurría entre Shadow y su extraña vivencia con un admirador secreto.

"Soledad" era una palabra que Shadow escuchaba en demasía, pero hasta ese punto de su vida no se había detenido a reflexionarla. Cabía destacar que, aunque no era de muchas palabras o mucho menos alguien que se animara a soltar sus sentimientos en primer plano —porque ese era el ideal que pensaba él: hablar de sentimientos o preferiblemente morir en el intento—, en muchas ocasiones se preguntaba cómo sería su actual futuro si él hubiese tomado otro tipo de decisiones en el pasado. De entre todas ellas, la que más le resonaba en la cabeza era la decisión de haberse quedado solo durante todo lo que llevaba de vida. Y no es que realmente estuviese "solo" sino que, si se comparaba con sus demás conocidos, podría decirse que era la persona con menos vida social y pocas experiencias que había visto en toda su trayectoria como, supuestamente, "héroe".

Aunque, en muchos de los rumores que escuchaba por parte de la gente, se le consideraba más un "anti-héroe". ¿Qué era? No tenía idea.

Sin embargo, ¿qué hubiese ocurrido si jamás llegase a la tierra? ¿Qué tal si nunca hubiese accedido a trabajar con el Team Dark? ¿Y si nunca hubiese conocido a Sonic? ¿Hubiese cambiado toda su perspectiva si alguna vez aceptaba tener algo como una pareja? Estar de tal forma no le molestaba mucho, pero a veces se ponía a reflexionar, creyendo que su vida sería totalmente diferente. ¿Qué tal si aceptaba aquella primera salida con Sonic cuando tenían apenas dieciséis años? ¿Qué tal si hubiese aceptado sus sentimientos hacia él antes?

Shadow estaba seguro de no querer saber todas las respuestas, porque la decepción iba de la mano y eso le podía más que su actual situación.

Shadow no salía cada día con sus mejores amigos a visitar lugares turísticos o a fiestas inmensas, o incluso a clubes nocturnos como lo hacía Sonic tras acostumbrarse a su vida de héroe. Él no tenía un grupo de amigos con quien se reuniera en alguna casa a platicar sus desgracias o vivencias como sabía, por meras lenguas, que Amy lo hacía. Él no tenía una pareja amorosa con quien pudiese salir a tomar un café por las tardes tal como Silver y Blaze hacían. Lo más cercano que tenía a ese estilo de vida tan social que los demás experimentaban, y gracias a la única mala decisión que había tomado, era quedarse en casa mientras aguantaba la compañía de Rouge y Knuckles invadiendo su espacio, pero hasta eso a veces se sentía como si nada; la presencia del dúo era muy buena en ocasiones, cuando él más agobiado se sentía, acostumbrado a escucharlos recorrer las habitaciones o a estar haciendo un escándalo entretanto él preparaba la comida o se quedaba en el balcón. Shadow, muy dentro de sí mismo, reconocía que extrañaba ese tipo de situaciones después de haberlas vivido por un largo tiempo. Y la cuestión que más le carcomía era el por qué cada uno de ellos, de aquellos con los que él jamás había intentado lograr encajar, seguían siendo conocidos suyos si él era totalmente diferente.

¿En qué momento todos ellos habían desarrollado una amistad más conectada, más íntima, más presencial? ¿En qué momento algunos de ellos se convirtieron en pareja? ¿En qué momento algunos de ellos habían comenzado a vivir juntos y a salir con más frecuencia? ¿Por qué él no podía entrar en ese círculo, por más que lo desease? Y de haberlo hecho, ¿algo hubiese cambiado? ¿Alguno de ellos se sentiría en plena confianza con él? Lo cierto era que a Shadow le ganaba esa lucha constante, sabiendo la respuesta aun cuando no quería aceptarla: él había decidido estar solo toda su vida. Y como siempre repetía, no es que estuviese solo, pero así él se sentía.

Entonces, "soledad" no sólo era una palabra que se escuchara o se leyera en cada uno de los episodios por los que Shadow pasara, sino que era un sentimiento que lo comía entero cuando se ponía a sobre pensar cada una de sus decisiones. La más reciente, siendo justo por la cual en aquel instante sentía que experimentaba una crisis, era haber dormido con Sonic la noche anterior. Reviviendo aquel evento, tratando de recordar lo que había derivado a tal incoherente acción, sólo pensaba en el constante dolor de pecho que le ocasionaba el coraje y furor al lado del actuar del aclamado héroe del planeta. Sonic era la sensación, el ser más conocido y fantástico —según la prensa y su pronto y conocido legado— en todo el planeta, la persona que tenía a miles de rodillas y a millones en anhelo; era un salvador que tenía seguidores por doquier, alguien admirable... Y aun así, Shadow sólo se preguntaba una cosa: ¿cómo es que alguien tan empático, tan preocupado por el bienestar de todos y sin malicia, podía llegar a ser la misma persona bastarda con la que se había acostado? Sonic the Hedgehog era muchas cosas, Shadow lo sabía, pero en ningún momento recordaba que el héroe fuese alguien tan...

Inconsciente, desgraciado , se repetía una y otra vez, no sabiendo si decírselo a sí mismo o al inútil de Sonic que tampoco le había contestado sus llamadas ni mensajes, preguntando si todo seguía bien entre ambos, obteniendo una nula respuesta por parte del héroe que desde que se había largado durante la madrugada ya no se reportó con él como en otras pocas ocasiones. Despreocupado, tan distraído y a la vez un completo imbécil.

Las blancas nubes se convirtieron en anaranjadas cuando cayó el atardecer. Se hallaba sentado en un sofá de madera lleno de cojines y almohadones que reposaba en su balcón, ignorando la bonita vista del horizonte de la ciudad, absorto en sus pensamientos mientras su dedo pulgar se deslizaba por la pantalla de su teléfono. Como si su vida dependiera de ello, y aun así un poco distraído por la amargura de sus recuerdos, parecía buscar la definición más exacta para el significado de las plantas que ahora eran parte de la decoración junto a sus otras macetas viejas llenas de flores: el bello girasol movía sus pétalos conforme la brisa, y las begonias parecía que en cualquier momento se desharían por la fuerza del viento. Pronto, sus dedos se movieron por simple inercia hacia sus más recientes mensajes, topándose con el chat de Rouge nuevamente sin actualizar.

Rouge Bat ! [07:11:00]: Te llamo después.

Observó la hora en la barra de notificaciones: iban a ser las seis de la tarde, el mensaje había sido enviado a las siete de la mañana.

Te llamo después , se repitió a sí mismo, mordiéndose el labio inferior con molestia. Han pasado más de diez horas y aquí sigo esperando una respuesta.

Por una parte, había pensado en llamarle, en volver a mandarle un mensaje, en simplemente hacerle saber que necesitaba hablar con ella sobre el mismo tema de esos últimos días que ya le estaba sacando canas verdes y lo preocupaba hasta revolverle el estómago porque no podía aguantar más la presión en su pecho. Por la otra, Shadow creía que si ignoraba el mar de emociones que brotaban de él, podía seguir su vida como si nada estuviese pasando, pero algo en sí no lo dejaba continuar con ese plan tan estúpidamente simple. No podía identificar si era el hecho de que comenzaba a entrar en una crisis nerviosa por el tema del anónimo secreto que ya lo estaba sacando de sus cabales o el estancarse tanto en pensar sobre eventos pasados con Sonic que le carcomían la cabeza: tenía las ideas mezcladas, como si al prestarle atención a uno estuviese engañando al otro y viceversa, aun cuando muy en el fondo tenía la creencia de que eran la misma persona todavía sin confirmar. Justo en aquel momento tenía tantas dudas sobre ambas cosas que necesitaba que alguien lo escuchara para desahogarse. No quería sermones ni tampoco que trataran de corregirlo o aconsejarlo, sólo quería que alguien lo escuchara tal como Rouge lo hacía siempre, por eso la estaba buscando. Por primera vez en mucho tiempo, había reconocido que necesitaba ayuda, pero no sabía cómo pedirla porque no era algo que le ocurriese seguido.

Sin embargo, él tampoco quería cualquier ayuda, él quería a Rouge y exclusivamente a Rouge. No por desconfianza a otros, ni por "quitársela" a Knuckles por algunos minutos, sino porque la murciélago era la persona con quien él podía desahogarse sin sentirse juzgado además de ser la única cercanía que le quedaba; así como Sonic tenía a Tails, y Knuckles tenía a Amy, él tenía a Rouge. Tal vez sonaba egoísta, y Shadow sabía que seguro ella estaba ocupada con su pareja, pero él en ese momento la quería a ella. La necesitaba a ella. Shadow no recordaba un tiempo exacto en el que se sintiera de la misma forma en la que comenzaba a sentirse de forma tan horrible, porque todo en él se estaba juntando gota por gota hasta ahogarlo en un vaso de agua; creía que en cualquier momento se tiraría del balcón o se iría del departamento para jamás volver; quería creer que se encontraba bien porque, después de todo, era Shadow the Hedgehog y nada en la vida lo tenía atado o esperando por algo, no había algo que pudiese darle una crisis tan severa como en el hoyo negro en el que parecía estar atrapado, y tampoco podía haber algo que lo asustase o atemorizase al grado de no querer salir de su zona de confort.

¿Por qué tendría que demostrar una debilidad tan emocional? No era posible que a él le impactara algo tan absurdo, no podía ser posible. Con mucha pena en sí mismo, él sabía que sí sucedía. Su mente daba vueltas porque el tema del anónimo secreto se entrelazaba con sus sentimientos hacia Sonic, pero no sabía qué final darle a algo tan confuso como eso. ¿Qué clase de sentimientos eran? ¿Realmente sentía un amor hacia el héroe? ¿Por qué de repente le pesaba algo como tener sexo con él? ¿Tenía que ver con sus interacciones pasadas, durante años pasados, en eventos pasados que se repetían constantemente? ¿Por qué le era tan difícil admitir que realmente le dolían los comportamientos tan indiferentes que Sonic tenía hacia él, después de una noche tan significativa como la anterior? ¿O realmente era significativa? ¿De verdad era tan importante para Sonic lo que había ocurrido entre ambos así como para él? Pero, entonces, ¿qué tanto significaba haber compartido tan íntimo momento con Sonic?

No. Ya no quería darle más vueltas al asunto, pero tampoco podía cerrarse a una sola respuesta.

¿Qué era lo que estaba haciendo mal? ¿Qué era lo que había dicho mal?

"Que se admira o se es devoto a alguien" —leyó en el último artículo que encontró sobre flores de girasol, luego de hacer a un lado la conversación con Rouge, volviendo a su principal tarea: trataba de encontrar la definición más clara sobre los girasoles y las begonias desde que el anónimo le había dejado la bonita maceta de flores como último regalo, alegando por la "floriografía"—, "simboliza la felicidad, la vitalidad, la alegría. Dado en referencia a una larga vida y hasta buena suerte. Usado para la búsqueda constante de luz, de iluminación y adoración" —terminó, no muy convencido de sus propias palabras.

Con una mueca en el rostro, suspiró para reflexionar sus ideas. No tenía que pensar tanto al percatarse de que había pasado la mayor parte del día leyendo diferentes páginas de internet sobre el lenguaje de las flores y el diccionario oficial de las plantas, inclusive descargando archivos pdfs y libros enteros con tal de entender mejor el panorama de un montón de "hierbas" para darse cuenta de lo que el anónimo quería hacerle saber. Pronto, se halló buscando las benditas begonias en cuanto artículo académico pudo.

"Que se tiene paciencia, inocencia y lealtad. Regalar begonias es demostrar que se está dispuesto a esperar" —volvió a leer en voz alta, esta vez tranquilizándose un poco. Y entonces, fue cuando su respiración se cortó, analizando mejor la situación. Sintió, asquerosamente, lo que alguna vez le habían comentado que eran las ansiadas mariposas en el estómago, un poco confundido por su propia reacción—, "también es asociada a pensamientos oscuros".

Frunciendo el ceño, aún más confundido, Shadow tragó duro un poco de saliva. ¿Cómo se suponía que tenía que interpretar esos significados si estaban igual de mezclados? ¿Qué puñetas se suponía que el anónimo le estaba diciendo con ese tipo de flores? ¿Lo extrañaba? ¿Le gustaba? ¿Lo admiraba? La comprensión que estaba armando en su cabeza le indicaba que, sólo tal vez, el anónimo le estaba tratando de decir que esperaría a por él o algo así pero, ¿esperar a qué? Shadow podía llegar a entender varias cosas: la primera, era que el anónimo de seguro no había estructurado bien el mensaje que quería hacerle llegar. La segunda, era probable que el anónimo le dijese que lo extrañaba y sentía un cariño fuerte por él. Y la tercera, era que quizá, y sólo quizá, el anónimo se le estaba confesando de una manera más apasionada y romántica.

Shadow levantó su vista hacia el horizonte de la ciudad, prestando atención a cada uno de los detalles en el atardecer con tal de aclarar su mente. Descifrar al joven admirador y sus raras notas era ya un nuevo reto que lo resignaba conforme el tiempo pasaba. Lo cierto era que los girasoles sí le gustaban mucho porque le recordaban a María, quien siempre había dicho que las coincidencias o los accidentes no existían, quien decía a menudo que había heridas que no sanaban de la noche a la mañana, y que siempre había soñado con cuentos de amor.

Volviendo a su punto de partida, Shadow sólo concluyó al final lo solo que estaba tras percatarse que ni el anónimo, ni Sonic o Rouge y mucho menos María estaban allí con él. Sin embargo, si algo podía identificar tras largas horas de reflexión, es que no importaba cuánto se esforzara su admirador secreto con él: Shadow sabía que hasta el día en que se vieran cara a cara, su atención y sentimientos hacía el sujeto no se comparaban con los que, por desgracia, tenía hacia Sonic.

Y en caso contrario, de que realmente fuesen la misma persona, Shadow no tenía idea de cómo sobrellevaría tal noticia tras tanto caos.

Sin consciencia alguna, su dedo se deslizo hacia las imágenes en la pantalla de su teléfono que mostraban varios tipos de begonias. Su mente se centró en el color verde de las hojas, rememorando la cantidad de veces que había visto ese color tan cercano en los ojos del héroe.

.

El verde no era, con la debida precisión, su color favorito. En realidad, gustaba más del azul rey a pesar de que la mayor parte de las prendas que llegaba a usar en ocasiones, o la prueba de su mismo pelaje y púas, eran de colores oscuros como el negro o el carmín. Por supuesto, Shadow admitía que no era muy fanático del verde, pero había uno en especial que muy en el fondo lo volvía loco: los iris resplandecientes de Sonic cada vez que lo veían, demostrando una estimación genuina.

Shadow tuvo que separarse para tomar aliento luego de un buen rato en donde los besos parecían ser interminables, donde la lengua ya no era una intrusa ante la cavidad contraria y donde los colmillos se encajaban en los labios del otro. Relamiéndose la boca, trató de controlarse para no hacer alguna idiotez mientras con cuidado abría las piernas del héroe que yacía bajo suyo, frotando su entrepierna con la de él en un intento por empezar a sentir el ardor que bajaba a sus muslos y se centraba en la boca de su estómago; una de las manos de Sonic le recorrió el abdomen con caricias hasta jalarlo hacia él, haciendo a Shadow apretarse todavía más sobre su cuerpo. Su húmeda nariz tocó una de las cálidas mejillas de Sonic entretanto la respiración de ambos se combinaba con el ambiente; Shadow le exhalaba cerca de la cara y Sonic temblaba, dejándose llevar. Hacía frío, y aun así mantenían las puertas del balcón abiertas para que la brisa entrara y los tranquilizara a pesar de que las cortinas se movían débilmente y la luna se viera a lo lejos entre nubes negras que le cubrían.

Sus pieles se sentían calientes, como si de repente les quemara todo lo que tocaran con las manos y garras, como si de repente los cojines del sofá estorbaran e impidieran que ambos pudiesen disfrutarse uno al otro. Shadow no dejaba de respirar el aroma a sudor que emanaba de Sonic y Sonic se deleitaba con los gruñidos que emanaban de Shadow cada que le recorría el pelaje con los dedos. Unos cuantos besos más en los que el héroe se dejaba morder hasta el pecho, encajando las garras en los fuertes brazos de Shadow que lo sujetaban contra el mullido sillón del cual parecía que en toda la madrugada no se moverían.

No fue hasta que Shadow escuchó un quejido por parte de Sonic que reaccionó, deteniendo su mano en el agarre de la cola, casi por meterle un dedo sin previo aviso. Algo nervioso, actuando como si nada estuviese moviéndole las entrañas por el ansío de seguir, Shadow alejó un poco su rostro, viéndolo fijamente y con cierta duda en el semblante entretanto Sonic comenzaba a tomar aire, despreocupado.

—¿Estás seguro de esto? —susurró Shadow tan bajo, casi como si no quisiese que alguien más escuchara; claro, por mera costumbre ya que se hallaban solos en su departamento, con el único acompañante siendo su teléfono reposando en la mesita de noche, vibrando cada dos minutos por llamadas que a él no le interesaban— Puedes cambiar de opinión cuando sea —pareció recordarle después, y sus brillantes iris carmines se oscurecieron, como si de repente ya no estuviese pensando coherentemente.

Pero el mismo Shadow sabía que no lo decía por querer convencerlo, sino porque sabía que literalmente Sonic podía cambiar de parecer en pleno acto.

No quería que sucediera eso. No ahora. No en ese momento.

Lo cierto era que le estaba ganando lo que, él bien había leído en libros, llegaba a ser la lujuria del instante. Tenía a Sonic ante él, con la espalda encorvada y las piernas enrolladas a su cintura, con ambas manos acariciándole, tan cansado de seguir pensando en lo que estaba bien y en lo que estaba mal.

—¿Escuchas eso? —cuestionó el héroe por su parte, dándole unos segundos para contestar, haciendo alusión al silencio. Shadow frunció el ceño, confundido, pero no tuvo tiempo de reaccionar bien debido a que Sonic lo interrumpió, hablando de nuevo— Exacto, nadie te preguntó —y le sonrió coquetamente, como si hacía dos minutos antes no estuviese agonizando por los toques ante el miembro de Shadow.

—Sonic —pronunció su nombre él, irguiéndose para detenerse, con un tono más duro. Los dos se miraron uno al otro, uno con la duda floreciéndole en la mente y el otro debajo, cansado de seguir escuchando sermones—. No me gustaría que nos detuviésemos de repente, no quiero repetirlo —fue más claro Shadow, esta vez dejando que el héroe se irguiera también, de modo que quedó sentado arriba del regazo del agente.

Los dos no dejaron ningún segundo pasar cuando se miraron a los húmedos ojos, hechos un desastre. Sonic suspiró, procesando las palabras de Shadow, pues sabía a lo que se refería: la primera vez que intentaron tener sexo, con ambos apenas diecisiete y estando encerrados en un incómodo chalet lleno de arena a orillas de la playa, había sido un momento tan íntimo pero descoordinado que les había costado una cómoda noche juntos; en aquella ocasión, se habían detenido ya que Sonic no podía soportar el dolor o la idea de ser penetrado, desanimando no sólo a Shadow y así mismo, sino también percatándose de lo mucho que con el paso del tiempo se guardaría el sentimiento de querer continuar esa experiencia con él.

Lo que Sonic no sabía, era que Shadow reprimía ese mismo sentir desde el primer momento en que se habían besado.

—He estado pensando mucho en esto, Shadow —le susurró ahora él al agente, pasándole su nariz por la mejilla en son de darle un poco de ánimo, rompiendo el contacto de sus miradas mientras Sonic frotaba su cabeza con la de él. Shadow tomó una de sus manos y la posó en su pecho propio con cuidado, escuchándolo atentamente—. Hay noches en las que te sueño, es muy extraño y me incomoda un poco porque no entiendo lo que me pasa —entonces, el erizo ébano suspiró profundamente, y se llevó esa misma mano hacia sus labios. Una vez más, sus ojos se dirigieron a los verdes iris para acortar distancia entre sus rostros—. Te veo y quiero golpearte, pero al mismo tiempo no puedo evitar hacer...

Pero Shadow, con el corazón tan acelerado y anhelando que se callara pronto, no lo dejó terminar por volverlo a besar.

—Es mutuo —le dijo al terminar, separándose delicadamente de él. Sonic alcanzó a morderse el labio inferior, observando como Shadow volvía a empujarlo hacia el sillón para acostarlo y proseguir donde se habían quedado. Los labios de Shadow viajaron hasta su pecho, dejando un camino de besos hasta una de sus rodillas—. Lo que sea que pienses, es mutuo. No te soporto, pero al mismo tiempo no te imagino lejos —le fue sincero, y volvió a plantarle un beso en los mojados labios.

Trataron de acomodarse ambos en sus viejas posiciones, pero el héroe por mera emoción terminó empujándolo, abalanzándose sobre él, sentándose sobre su regazo aun sin romper el contacto de sus bocas. Ahora con Sonic frotando su entrada sobre el miembro de Shadow, el agente volvió a recorrerlo con sus manos desde el pecho hasta apretarle las caderas, ya sin aguantar ni esconder su deseo por explorarlo en sus adentros.

Muy en el fondo, Shadow sonreía orgulloso de sí mismo por lo que estaba logrando. ¿Quién en su sano juicio tendría al héroe más importante, no sólo en la historia de la tierra sino también de la última década, a su merced tal cómo él lo estaba obteniendo? Fuera de todo ese egoísta ideal, le encantaba lo calmado y tranquilo que Sonic podía llegar a hacerlo sentir al mismo tiempo en que parecía querer quemarlo vivo.

Irguiéndose para sentarse, Shadow se quitó uno de los guantes con los dientes, entretanto su anillo inhabilitador seguía colgando de su muñeca, llevándose un dedo a la boca para mojárselo con saliva. Con mero cuidado, empezó a acariciar la entrada de Sonic por simple inercia, haciendo al héroe dar un brinquito del asombro, pero acostumbrándose al gesto.

—...Si estamos siendo honestos, entonces tengo que decirte que creo que siento algo por ti —habló Shadow en un tono más fuerte, tratando de distraerlo para que no pensara en el pequeño momento de dolor que se avecinaba, escuchando los suspiros del héroe que comenzaba a relajarse ante el tacto del agente—. Sé que siento algo por ti, pero no sé qué es, y me asusta saberlo. Tengo el mismo problema que tú, Sonic: a veces te veo y me empieza a doler la cabeza... Siempre que estamos fuera, no puedo dejar de mirarte, por más que lo intente, no puedo dejar de pensarte ni de llenar mi cabeza con tus recuerdos.

Sonic soltó un grito ahogado al sentir el dedo dentro de él, temblando. Trato de apoyarse en él, con sus brazos sobre los hombros de Shadow, logrando acomodarse.

Shadow se derretía por el aroma. Algo tenía Sonic que olía muy bien. Se sentía muy bien. Se moría por hacerlo sentir bien a él también.

—Yo... también siento algo por ti —le murmuró el héroe en una de las orejas, estremeciéndolo por el tono tan quebrado con el que comenzaba a hablarle. Shadow sintió sus púas erizarse en cuanto conectó su mirada a la de Sonic, con ambos perdiendo la cordura conforme se restregaban uno contra el otro—. Tampoco sé qué sea, pero sé que es por ti porque no me siento igual con nadie más, y puede que suene loco, pero... —los dos se quedaron callados. Shadow esperando a que continuase y Sonic procesando sus propias palabras, un poco ido. De repente, mostró una débil sonrisa, como si él mismo se percatara de algo— Necesitamos ayuda, Shadow. Creo que estamos enfermos —bromeó al final, con un pequeño suspiro.

Shadow le negó con la cabeza a pesar de entender a lo que se refería, con media sonrisa en el cansado rostro, empujándolo contra el sillón para acostarlo de manera rápida. Volvió a abrirle las piernas con cierta brusquedad, tomando con su mano restante y aún enguantada el pene del héroe que comenzaba a molestar a la par en la que le rozaba con el suyo propio, el cual tuvo que esconder un poco para continuar su labor; lo masajeó de arriba hacia abajo, de forma lenta entretanto su dedo seguía con movimientos bruscos en la entrada de la cola para intentar lubricarlo, le acarició la punta con el pulgar hasta que el fluido líquido salió en una pequeña cantidad, embarrándolo con los dedos por el falo hasta llegar a los glúteos de Sonic, manchando no sólo el abdomen del héroe sino también las manos de Shadow. Se escucharon los quejidos del de abajo, al cual le temblaban las piernas y brazos conforme el ritmo del dedo tocando las paredes de su cavidad incrementaba y daba paso a leves gritos ahogados de mero bochorno, sin abrirse plenamente ante el contrario. La vergüenza seguía apoderada de Sonic, resistiéndose a gemir. Shadow, tratando de que la dinámica cambiara para sentirse en plena confianza, decidió sacar su dedo para comenzar a acariciarle el mojado ano con su húmedo miembro de forma cuidadosa, logrando que Sonic susurrara su nombre entre nuevos quejidos que pronto se convirtieron en lamentos y súplicas de apuro, exigiéndole rapidez al no aguantar más la tensión y el jugueteo de las caricias que no llegaban a algo más. Shadow siguió masturbándolo con más enfoque, dirigiéndose hasta su rostro para besarlo lentamente, obteniendo que Sonic lo abrazara desde los hombros, moviendo inconscientemente las caderas para guiarlo a asimilar el nuevo ritmo entre ambos, con uno todavía restregando su trasero a la par de que el otro daba entrada al pene, pegando los cuerpos al punto en que parecían querer fundirse uno contra otro. Un sonido jugoso, acompañado de un pinchazo de dolor y la agitación de las respiraciones, y un olor tan agradable que se combinaba con el sudor.

—...Sobre lo del beso en el concierto... —inició de nuevo Shadow, susurrándole en un tono pausado al concentrarse en su tarea de no lastimar a su acompañante, reprimiendo todas las ganas de partirlo en ese instante— Quería saber...

Necesitaba respuestas, las cuales quizá no tendría, pero nada perdía con intentar. Igual, no terminó por la interrupción del héroe que le posó una mano al pecho, tomándolo por el pelaje, y le negó con la cabeza, haciendo una mueca por la tortura del momento en el que parecía acostumbrarse.

—¡Lo hice porque quería! —le espetó Sonic de forma seria aun cuando cerraba sus ojos con fuerza al sentir las lentas embestidas, poniendo a Shadow, por primera vez en la noche, nervioso de verdad. La tela del guante del agente le raspaba el pene conforme los bruscos movimientos seguían, así que Sonic sentía ardor por doquier, pero trataba de aguantarlo—. Hago esto porque quiero... —tragó duro, volviendo a conectar su borrosa vista con la afilada y perdida de Shadow, sonriéndole al final más decidido a pesar de mostrarse con un cansado semblante, en un estado tan vulnerable— Mis decisiones son mías —le suspiró en el rostro, y Shadow entrecerró sus ojos para plantarle otro beso en la boca.

Por mera inercia, Shadow lo tomó del cuello con la desnuda mano, en mero cuidado, al terminar de masturbarlo. Con la restante, lo sujetó de la cadera para seguir las embestidas conforme aceleraba el movimiento.

¿Cómo decirle que la primera vez que lo besó, se sintió como en el cielo? ¿Cómo decirle que el beso en el concierto le movió el mundo entero? Ambas situaciones le habían provocado emociones que se sintieron tan bien al punto en que quería rememorarlas. Desde la primera vez que lo había visto hasta la última en que habían compartido el mismo aliento.

Pero Shadow sabía que no le iba a durar mucho la fantasía: conocía a Sonic, o al menos una parte de él, y en aquel instante el peso de muchas cosas sobre sus hombros yacía por el legado que estaban dejando sus huellas conforme el paso del tiempo. Sonic era ya una leyenda, alguien a un nivel más que él por el prestigio que su nombre ahora llevaba y bien lo había visto con las reuniones de prensa donde su tema no salía de las noticias, con el trabajo que hacía en acuerdo con G.U.N, con su persecución y lucha habitual en contra del Doctor Eggman y otras criaturas y a muchas causas. El héroe podía prometerle el cielo y las estrellas, pero al final sólo eran ilusiones porque no podían estar seguros de nada; Shadow no podía imaginarse una vida a su lado sin recordar el hecho de que uno de ambos era inmortal y el otro pretendía serlo, el que uno no tenía un concepto tan concreto sobre la vida y la muerte y al otro no le importaban en absoluto porque peleaba día y noche para restaurar la paz en cualquier lugar del vasto universo.

No podía estar seguro, si quiera, de que Sonic sintiese lo mismo por él. Tener sexo, esa justa ocasión, no podía significar nada aun cuando hace unos minutos le había sido sincero con sus pensamientos. Eran los traumas, tal vez, o eran las inseguridades, quizá.

—¿Qué vas a hacer el día que alguien se entere de que estuviste aquí conmigo? De esta forma, si llegasen a conocer esta parte de ti... —tras tantas cosas en la cabeza, inconscientemente sus palabras fueron duras entretanto la fuerza de las estocadas aumentó hasta sacarle gemidos más altos y agudos. Se dio cuenta de que tocó fondo cuando Sonic encorvó la espalda, y con el brazo que descansaba en el cuello de Shadow lo jaló de las púas de la cabeza para indicarle que le había dolido. Shadow lo ignoró por completo aun cuando sintió el jaloneo de Sonic, quien con gritos ahogados abrió sus ojos por completo, furioso pero extrañamente emocionado por la dirección en la que se estaban llevando las cosas— ¿Qué crees que dirán? —cuestionó Shadow entonces, cerrando toda distancia con él para tocar sus narices, logrando una tensión entre ambas miradas afiladas que empezaban a demostrar un hambre de placer y un ansía de emoción.

—No me interesa —le susurró ahora Sonic entre dientes, sonriéndole para mostrarle los puntiagudos colmillos, enseñando el inicio de una faceta que Shadow conocía muy bien tras años de haberla utilizado durante sus batallas y peleas mano a mano, y con la cual se derretía cada vez que sentía la tensión caldeando la sangre de sus venas: la provocativa—. Nunca me ha importado.

Shadow entonces, recordó que uno de los tantos libros donde describían que la caliente respiración de ambos alentándolos a seguir en la que se convertía en una vieja competencia por ver quién caía primero, la agresividad con la que seguían los bruscos movimientos y las mordidas, los jaloneos y los chupetones que quedaban marcados, parecían ser el exceso de la más pura dopamina.

—¿Era en serio lo que dijiste la otra noche? —escuchó la voz serena de Sonic frente a él, todavía sentado sobre la orilla del sillón, con el mentón recargado en una de sus rodillas entretanto esperaba a que Shadow se compusiera los guantes y los anillos— Ya sabes, de no estar con alguien —le murmuró entonces, como si realmente no quisiese tocar el tema.

Shadow no necesitó mucho para pensar sus palabras, pues realmente no le estaba tomando tanto peso al tema ya que siempre era lo mismo: intentaban tener algo sexual, lograban una que otra cosa y al final cada quien tomaba su propio camino como solían hacer, sin mencionar absolutamente nada. Desde la primera vez bajo el manzano*, hasta la cuarta en el chalet**, habían pasado sólo algunas veces que fácil podía contar con menos de cinco dedos, justo cuando podían escabullirse de la compañía de los demás; Shadow sabía que Sonic no gustaba de quedarse más tiempo una vez que terminaban, y estaba seguro de que en cualquier momento el héroe tomaría alguna excusa para largarse como lo había hecho en eventos pasados. No creía, en realidad, que importase mucho tampoco, pues habían sido pocas las veces en que él y Sonic se entrelazaban de forma tan íntima que después no se volvían a tocar esos temas por mero olvido.

Él había pasado tiempo reflexionando que su primer encuentro sexual con el héroe no fue tan gratificante al grado en que con recordarlo sólo llegaba a incomodarse un poco, creyendo que Sonic reaccionaba igual, por lo que trataba de no darle una debida importancia. Lo que Shadow no sabía, erróneamente, era que el héroe apreciaba cada uno de los pequeños momentos como los roces, los besos, las caricias disfrazadas que llegaron a darse en algún momento de sus adolescencias y muchos más detalles de los que Shadow no tenía mucha memoria, irónicamente.

—Sí, lo es, en serio —habló él, rompiendo el silencio a la par en que Sonic se erguía para prestarle atención, esperanzado porque algo cambiase aquella noche. Shadow se acomodó a su lado, acurrucándose uno contra el otro para seguir conversando sin molestia alguna. Sin pensarlo coherentemente, él rozó con su brazo el de Sonic, quien no hizo ningún ademán de alejarse, familiarizándose con su cercanía—. Simplemente no estoy interesado.

Si Shadow podía ser sincero consigo mismo, tenía que admitir que esa noche había hecho tres malas decisiones en un mismo rato y por ello se arrepentía tanto al recordar el momento una y otra vez.

Quizá había sido porque no había profundizado más en su oración, pero la primera mala decisión fue su elección incorrecta de palabras hacia Sonic para hacerle entender que no "tenía fijación en algo", logrando que Sonic malinterpretara por completo su ideal y creyera que no sentía nada por él, aún después de tantos años y de tantas cosas. La segunda mala decisión fue observar cómo el semblante de Sonic cambiaba de la curiosidad al horror, haciéndolo levantarse del sillón por inercia propia con los nervios comiéndoselo vivo y Shadow sin tratar de comprender a tiempo la razón tras de ello.

—Yo tampoco —le dijo el héroe, estirándose, sin voltear a verlo en ningún momento; Shadow estuvo a punto de hablar para pedirle que volviera a acurrucarse con él, pero Sonic lo interrumpió, tratando de relajarse para no demostrar lo desesperado y molesto que comenzaba a ponerse—. Me tengo que ir, Shadow. Fue divertido.

—¿"Divertido"? —cuestionó él, un poco ofendido, a su vez en que Sonic caminaba hasta el balcón, dándole la espalda. En las pocas veces que habían tenido algún encuentro sexual, Sonic jamás había sido tan cortante con él a pesar de que a media jornada lo dejaba "abandonado".

—Sí —de igual forma, le asintió el héroe, haciéndole un ademán con la mano como si le restara importancia al asunto que acaba de hablar, con algo de prisa, como si anteriormente no le hubiese sacado el aliento percatarse de que el curso y el patrón de su dinámica parecía estar igual que siempre: Sonic no lo enfrentaba, corría tras darse cuenta de lo que compartían o de las relaciones que intentaban, y Shadow tampoco lo detenía porque estaba acostumbrado a que siempre volviera que esa vez sólo le tomó por sorpresa lo limitante que el héroe se estaba portando tras haber finalizado su encuentro—. Adiós.

Y la tercera fue el no detenerse a procesar mejor el cómo poder arreglar la caótica situación que estaba por comenzar entre ambos, el no detener a Sonic de alejarse físicamente lo más posible de él en modo de defensa, y de no detenerlo de irse tras las puertas del balcón por donde seguro saltó para retomar su camino al hogar de Tails, donde se quedaba.

Tal vez no fueron las palabras correctas aquellas que había escogido, tal vez no fue la forma correcta de hacerle saber que no estaba interesado en algo o alguien más porque a quien quería era a él, tal vez no fue lo más sensato haberlo dejado pasar tras creer que todo entre ellos seguiría bien.

Shadow, entonces, supo que...

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La había cagado. Cada que la escena volvía a su cabeza y se detenía a analizar los detalles de todo lo que había pasado, se daba cuenta que la había cagado. No había otra forma de decir las cosas: había arruinado la única oportunidad de poder habérsele confesado a Sonic de manera formal. Quizá si lo hubiese tomado de la mano, si lo hubiese girado hacia él y le hubiese dicho directamente que le gustaba, se habría ahorrado mucho tiempo y esfuerzo y en ese momento no estaría comiéndose la cabeza por entender la lógica de las cosas.

Shadow apretó el teléfono del coraje, percatándose de su acción al escuchar el crujido del cristal, rompiéndole la pantalla sin querer. La furia le calentaba la sangre, haciéndolo sentirse pesado y atolondrado.

—¿Qué diablos...? —sus ojos se abrieron tanto como pudieron por el shock de recordar la misma sensación a cuando rompió el vaso de vidrio en el Club Rouge, con la sangre entre sus dedos y los restos de tela; tenía demasiadas cosas pasando por la cabeza que le daba un poco de vergüenza admitir lo desconcertado y confundido que se hallaba, sin tener idea alguna de lo que estaba haciendo— ¿Qué rayos estás haciendo, Shadow? —se preguntó a sí mismo, susurrando, controlando su respiración.

Se metió de nuevo al departamento para dejar el celular en la mesita de la sala, topándose con el sillón donde había pasado la noche. Perdiéndose entre fragmentos de sus recuerdos, se mordió el labio, suspirando. El teléfono prendía, pero no podía verse bien lo que ocurría con el sistema debido a lo quebrado que estaba el vidrio de la pantalla, así que se dio por vencido y lo aventó al suelo, con coraje, estrellándolo contra la negra alfombra.

Una vez más calmado, y entre el silencio, logró escuchar pasos por fuera del departamento, extrañado por el escándalo que sonaba al pretender que algo estaba siendo arrastrado. Por mera curiosidad, terminó saliendo a checar el pasillo del edificio, observando como uno de los asistentes de la recepción acomodaba un estante de madera negro recargado en la pared frente suya, enseguida del gran ventanal que daba vista a la ciudad y por donde, en las madrugadas, veía las estrellas. El mueble estaba lleno de pequeñas macetas con plantas algo extrañas que no lograba ubicar, las cuales tenían hojas algo grandes y, honestamente, se veían algo caras.

Shadow lo hubiese ignorado de no ser porque al girarse para inspeccionar el resto del pasillo, se dio cuenta de otras dos grandes macetas posicionadas en la entrada de su puerta; una a la izquierda y otra a la derecha, con unos cuantos girasoles que se veían bellísimos y le recordaban justo al que tenía en su balcón.

—¿Qué demonios estás haciendo? —habló al aire de forma monótona, pero demostrando molestia en su semblante, esperando a que el sujeto voltease a verlo después de estar absorto decorando e irrumpiendo su tranquilidad, como si momentos atrás no estuviese perdiendo la cabeza... Además, ¿los vecinos no escuchaban el ruido o por qué nadie más se quejaba como él? — ¿Y qué es eso? —le señaló el mueble con un ademán del mentón.

—Son suculentas —le contestó el empleado, subiendo sus hombros, notando lo obvio; Shadow quiso patearlo por ser tan estúpido—, las traje como decoración del edificio después de que las retiraron de la paquetería en la recepción, así les dará más luz a través de la ventana sin que se sequen.

—De todos los espacios que hay, están justo en la entrada a mi departamento, cabrón —se cruzó de brazos, esperando a que el otro le respondiese.

—Sí, así usted no podrá quitarlas —dijo con sinceridad el otro, volviendo a subir sus hombros para restarle importancia al asunto. Shadow le chistó la lengua, obteniendo una mueca del joven que comenzaba a cansarse de su actitud pero seguía en su explicación—. Me dio lástima dejarlas afuera sin que podamos cuidarlas bien... así que por eso las dejaré por aquí. No le van a molestar.

—¿Por qué las retiraron de paquetería? ¿No pudieron ponerlas en otro sitio? —cuestionó Shadow, ganándose otra mueca del joven empleado que le negó con la cabeza.

—Me dijeron que las pusiera aquí porque que eran suyas, Señor Hedgehog —contestó el sujeto, haciendo ahora al erizo entrecerrar sus ojos, más que confundido; luego, él tomó el carrito donde había transportado las pequeñas macetas y lo jaloneó, caminando al ascensor que estaba a su izquierda—. El portero dijo que cancelaron la orden de unos paquetes que iban dirigidos a usted y en esos venían estas preciosuras. Tómelas como decoración por parte del edificio ahora. Yo sólo sigo órdenes de mi patrón.

Luego, las acciones que Shadow tomó fueron por mera inercia, sin pensar mucho, en realidad.

—¿Quién es tu patrón? —primero, había puesto un pie sobre el carrito para que el joven no avanzara.

—¡Oiga! —el muchacho trató de dar un paso, pero no pudo por la brutal fuerza con la que el agente lo detenía.

—¿Esas cosas venían con una nota? —dijo después, cuando ya había pateado con cierta molestia el pequeño vehículo que cayó hacia el otro lado del pasillo, haciendo otro estruendo que seguro había alertado a los vecinos.

—¡N-No lo sé! —contestó en voz alta el muchacho, un poco asustado mientras Shadow caminaba hacia él, sin mover algún otro músculo y sin cambiar su estoico pero molesto semblante— Pero puede preguntarle al p-portero...

—¿Y por qué tengo que preguntarle a él si se supone que tú lo sabes? —y al final, frunció el ceño para mostrar su malestar, arrinconando al chico en la entrada del ascensor.

—¡E-eso no es cierto! —el joven, atemorizado, comenzó a picar el botón del ascensor repetidas veces entretanto Shadow esperaba a que le dijese algo más— ¡Dígale a él! —comentó el chico una vez que ya no estuvo al alcance del erizo que parecía encajarle cuchillos con la mirada.

Shadow escuchó el sonido del elevador bajando, y dio un suspiro al analizar las palabras del torpe joven. Se pasó la lengua por los dientes, yendo a levantar el jodido carro de apoyo para devolverlo a la recepción, de donde seguro venía el asustado chico.

Hijo de puta , pensó al obtener más preguntas que respuestas por haber escuchado sobre supuestos paquetes que no le habían sido entregados en ningún momento. Luego, se rascó la nuca al darse cuenta de su reacción tan exagerada: había amenazado al chico que solamente estaba poniendo las jodidas plantas como parte de su trabajo. Caos, te estás volviendo patético, Shadow.

Hizo lo que pudo una vez más calmado y con el elevador nuevamente en su piso: bajó a la recepción para dejar el carrito del chico y así aprovechar para preguntar sobre el nuevo problema que le estaba surgiendo, pues su parte del edificio se estaba infestando de plantas que él jamás había accedido en tener.

—Tú, aquí, rápido —había señalado al portero que recién finalizaba de atender a unos nuevos huéspedes. El león, suspirando y mostrándose confuso, se recargó sobre la barra cuando Shadow puso sus manos sobre el mueble, furioso— ¿Qué son esas plantas en el piso de arriba?

—Primero que nada, buenas tardes, Shadow —se le dirigió el portero, ya sin formalidades, como si lo conociese de toda la vida. Shadow le arqueó una ceja y le rodó los ojos, más no trató de interrumpirlo para que él siguiera su explicación—. Segundo, ¿recuerda a la persona que le estaba enviando los extraños paquetes? —Shadow asintió, resignado y agotado, y el portero sonrió como si le divirtiese verlo tan miserable— Hace unos días, cuando usted estaba de viaje, nos canceló todos los que había dejado en su ausencia y decidió llevárselos. Al final, dejó unas plantas que parecían ser parte de esos regalos para donárnoslas a la recepción del edificio, pero no me dio ninguna explicación —subió sus hombros él, y Shadow le negó con la cabeza, como si no pudiese creer lo que le estaba diciendo.

—¿Qué era lo que venía con esas plantas? —le chistó la lengua, alejándose de la barra para posar sus manos en la cadera, tratando de analizar la situación.

—Honestamente, yo no abrí los paquetes —le negó ahora él, y Shadow bufó agresivamente, pasándose una mano por el rostro, desesperado; el portero entrecerró sus ojos, reflexionando sus palabras—. El de seguridad fue quien le ayudó a deshacerse de eso. Si alguien sabe, es él... Pero siendo honestos, no creo que le diga algo.

—¿Por qué no? —pestañeó Shadow con lentitud, todavía con sus dedos cubriendo parte de su boca y nariz, evitando hacer otra mueca de furor.

—Traté de preguntarle yo porque desgraciadamente ya no tengo comunicación con la persona que envía todo eso, pero el guardia no me quiso decir nada —habló más calmado el portero, suspirando; Shadow se cruzó de brazos, escuchándolo con atención—. Normalmente no habla mucho, tampoco, así que no le insistí —y luego, con un ademán con la cabeza, le señaló las puertas de cristal en la entrada del edificio donde se veía a un hipopótamo cruzado de brazos, observando a sus alrededores; Shadow lo miró de pies a cabeza, dándose cuenta del mastodonte que era—. Lo que sí sé, es que a pesar de que jamás cuenta algo, él todo lo ve.

Shadow necesitaba pensar. Habían pasado varias cosas en ese pequeño lapso de tiempo. Primero le habían dicho que había unos paquetes perdidos que él no había recibido porque el anónimo secreto los había retirado antes de que él llegara de su viaje, después le salían con que todas esas plantas decorativas que ahora eran parte del edificio eran parte de sus regalos, y terminaban con que ya no podía tenerlas porque ya no le pertenecía.

Ignorando todo eso, ¿el anónimo había dejado alguna nota, si quiera? ¿Habría dejado algo más además de las plantas? ¿Tal vez podría haber dejado un último paquete?

—Es extraño, pero el guardia se da cuenta de muchas cosas —la voz del portero lo sacó de su trance, volviendo a conectar miradas con él—. Por cierto, ¿tengo que recalcar que él también es quien recibe a su admirador? —y le guiñó el ojo, como si tratase de decirle algo a través de sus oraciones.

Shadow sólo tomó aire, ignorándolo para no querer escuchar más su versión. Sin reflexionarlo más, se quedó mirando al guardia y camino hasta la entrada donde se lo topó. Ambos tensaron los afilados iris, él como si quisiese golpearlo hasta masacrarlo y el guardia como si quisiese aplastarlo de un sentón.

—¿Estás ocupado? —no sólo se sintió extraño por la forma en la que aun con sus hostiles gestos, Shadow se le dirigió de forma serena. El guardia le negó con la cabeza entretanto fruncia su boca con un palillo blanco que sobresalía de sus labios, pestañeando para afirmarle que estaba dispuesto a escucharlo; Shadow lo comparó como uno de esos guardaespaldas de mafiosos con los que alguna vez había peleado durante sus misiones— Hablemos afuera —fue directo, y le señaló con el mentón las cristalinas puertas por donde el hipopótamo le dio pase, siguiéndolo hasta la acera.

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El sonido de los colmillos chocando fue lo que los alertó del peligro inminente que se avecinaba al tratar de replicar los bruscos movimientos de las bocas, pero aun así siguieron profundizando el gesto hasta que no les quedó aire. Igual, no fue suficiente hasta que Shadow alejó su rostro con cierta incomodidad en el semblante, llevándose una mano a los labios mientras Sonic jadeaba recargado en la pared de madera, con algunas púas despeinadas y la boca hinchada.

Apenas había ocurrido un profundo beso y eso era suficiente para que estuviesen locos.

Sin embargo, Shadow le negó con la cabeza, haciéndole un ademán con una de las manos, preguntándole un "¡¿por qué?!" que, por supuesto, no recibió una coherente respuesta por parte del héroe más que una risita burlona, quien le había mordido con cierta fuerza hasta sacarle sangre. Sonic se lamió los dientes delanteros, todavía sentado en el suelo, con Shadow hincado de rodillas frente suyo tratando de estimular su herida en el labio inferior, saboreando lo más parecido al metal.

—… ¿Qué pasa contigo? —fue Sonic quien rompió el silencio, tratando de aligerar el ambiente aun después del pequeño accidente, suspirando todo el aire que había retenido en sus pulmones, un poco atareado.

—Tú tampoco te negaste mucho que digamos —contestó, por su parte, Shadow; todavía sobándose el también hinchado labio, lo observó de forma amenazadora con los carmesís ojos, un poco molesto.

—Me tomaste desprevenido, viejo —exhaló de forma brusca Sonic, mostrándose un poco más preocupado por la situación; tenía la nariz y los labios húmedos, vergonzosamente con los ojos llorosos, como si hubiese estado aguantando la respiración un largo tiempo—. Por chaos... Me metiste la lengua —le murmuró, como si no quisiese que alguien más lo escuchase.

—Me mordiste —espetó Shadow confrontándolo, frunciendo el ceño a la par en que elevaba sus hombros, restándole importancia.

—¡No te detenías, Shadow! Parecía que me succionabas el alma... —acelerado, Sonic cerró su cercanía al rostro del agente que sólo le negó con la cabeza, un poco enfadado— No me desagradó, pero ciertamente no me lo esperaba. Es todo.

Los dos se acomodaron las despeinadas púas y el pelaje, más calmados. En un momento, ambos se quedaron reflexionando sobre sus recientes acciones, percatándose del desastre que juntos hacían.

Shadow, más consciente de su situación y avergonzado por su severa actitud de hacía momentos atrás donde se había restregado al cuerpo de Sonic al empotrarlo contra la pared, trató de levantarse hasta que fue detenido por la mano del héroe tomando la suya, quien lo jaló hacía él para sentarlo enseguida de él de un sentón.

—Quítate —le dijo un poco monótono, sin realmente exigírselo, más que nada para demostrarle que aun con todo el caos entre ambos, seguía en control.

—Quédate —le susurró el contrario, tomando un poco de aire, apretando el agarre entre los dos y del cual el agente no se separaba.

—¿Qué voy a contestar cuando me pregunten si pasamos la noche juntos? —fue sincero Shadow, un tanto preocupado por no saber a dónde se dirigían los acontecimientos.

Lo cierto era que tenía miedo de no controlarse por completo, con eso de que él sabía lo mucho que sus instintos reaccionaban por sí solos. El calor de Sonic, recorriéndole el cuerpo entero, drenándole la energía caos, podía sentirse placentero sólo por un breve momento en el que él estaba seguro que no duraría tanto tiempo.

En aquel instante, Shadow no había pensado correctamente lo que pasaría.

—Pues, técnicamente que sí, Shads —juguetón, el héroe le dedicó otra sonrisa. Shadow frunció el ceño, lamiéndose los ahora secos labios, sin dejar de seguir el rastro de los de Sonic moviéndose al hablar—. ¿Cuál es el problema?

—No son mis planes el que nos relacionen de esa forma —dijo al aire, de la forma más amable posible incluso para sí mismo. Lo pensó más como un recordatorio tanto al héroe como para él, pues en su garganta se atoró algo al sentir la pesada mirada de Sonic, quien no dejó de observarlo en todo el rato donde la oscuridad se apoderó del entorno; la oscuridad en los verdes ojos le indicó que tal vez, sólo tal vez, estaba llevando las cosas muy lejos—. No ahora, al menos —aclaró después, no sabiendo realmente por qué.

Algo en su estómago no lo dejaba estar en paz; tenía el presentimiento de que en cualquier instante el héroe arremataría contra él y eso le provocaba un pequeño sentimiento de pesar y de ansiedad. Le sacaba de quicio pensar en los sentimientos combinados que Sonic hacía en él.

¿Acaso sentía una atracción o no sentía nada por él? ¿Por qué su comportamiento lo hacía querer fundirse en él o simplemente golpearlo hasta que le sangrara la nariz? Fue la primera pregunta que se hizo así mismo cuando el héroe sólo le dedicaba otra sonrisa, le negaba con la cabeza como si estuviese burlándose de él, y por si fuera poco soltaba un semblante entre el orgullo y la desesperación.

—¿Cuándo dije yo que quería eso? —murmuró Sonic entre todo el silencio. Shadow, entonces, supo que no valía la pena indagar en tal tópico.

Todo había empezado con lo que serían sus decisiones inconscientes, aventándose hacia el héroe durante un momento tan vulnerable donde él le recibía con un abrazo tan cálido en el que sentía que podía derretirse contra él; con la temperatura tan arriba, la lengua contraria invadiendo la boca, las enguantadas manos repasando las púas de la columna, el agarre del cuello con tanta fuerza en el que Shadow lo había estampado contra la pared para profundizar sus más carnívoros gestos, dejándolo sin poder respirar, convirtiéndose no sólo en su movimiento de combate favorito a la hora de interactuar con Sonic, sino también en uno de los ademanes más útiles durante sus encuentros "amorosos" porque Shadow, entonces, sabía que tenía el control sobre él.

Era lo que le gustaba de su extraña dinámica con Sonic: a veces, ejercía un control sobre él que nadie más podía igualar. Silver, Knuckles, Jet... cualquiera de ellos podría intentarlo y aun así fracasarían rotundamente, dejando a Shadow como el primero y más importante de todos.

La atracción de Shadow hacía el héroe había comenzado desde el primer momento en que lo vio, en su primer encuentro; decía que tanto en sus años en el A.R.K. como su vida en la tierra, jamás había conocido a una persona similar a Sonic: una parte de él lo odiaba con todo su ser mientras la otra buscaba miles de maneras de cómo comerle la boca, hasta la garganta. Shadow no lo veía mal, pues desde su propia génesis había identificado sus gustos hacia ambos sexos –no por nada sus experiencias con Rouge habían sido de gran ayuda-, y desde los conocimientos que el Dr. Gerald Robotnik le había facilitado tras su educación, lo cierto era que Shadow tenía muy bien definido aquello que le gustaba y aquello de lo que no.

Sin embargo, le parecía un poco irreal el sentir que su mente y cuerpo presentaban cada que pensaba en Sonic. No porque fuese su rival o algo parecido, sino porque, bueno...

—Salgamos mañana, ¿qué te parece? —cuestionó el héroe una vez más tranquilo, acurrucándose con él en el piso, tratando de no cambiar mucho el tema.

...de todas las personas, era Sonic quien había despertado su interés sexual.

Aunque su curiosidad sobrepasaba las barreras con las que intentaba mostrar un límite hacia el que se suponía que era uno de sus más grandes enemigos, Shadow no podía dejar de rememorar una explicación o razón por la que las cosas habían tomado tal curso. Creía que se estaba volviendo loco al acceder pasar tiempo con él, o al simplemente ceder ante los encantos que el héroe le presentaba con cautela.

Entonces, Shadow se dio cuenta de que todo su mártir parecía ser más las consecuencias de haber probado una droga tan fuerte por primera vez: en este caso, la tensión sexual con Sonic que le rozaba los cabales, y lo hacía perderse al grado de desconocerse a sí mismo, queriendo más con cada pequeña probada.

—Duerme un poco —por su parte, decidió darle un final a la conversación. Sonic no tardó en mostrar un semblante confundido, pero al ver el cansancio en Shadow, decidió no decir algo más—. Es tarde.

.

—Llega a veces de madrugada, deja con anticipación las cosas, se queda platicando mucho con el portero porque le dice las horas a las que debe entregar los paquetes —escuchó la seria voz del guardia que seguía rehusándose a verlo a los ojos; no porque le asustase ni nada, sino porque seguía custodiando las puertas del edificio al ver como había gente que salían y entraban como locos—. Se esconde para que nadie lo vea porque siempre tiene gente detrás de él, se escabulle muy bien —asintió el hipopótamo, con un semblante como si no quisiese continuar; luego, dirigió sus ojos a Shadow, quien imitaba sus gestos al escucharlo, observando la entrada y a toda la gente—. Habla mucho, no lo soporto, pero con cada una de sus visitas me da estas paletas —y sacó un pequeño empaque de plástico en el que antes había estado envuelta la paleta que se estaba comiendo, y de la cual sólo quedaba el blanco palillo en su boca.

Shadow tomó la envoltura para leerla, era de un color rosa y resultaba ser algo infantil con un dibujo de un chao rosado; de fresa, con olor a frutillas y colorante rojo, de ese que dejaba la lengua hecha un caos.

Habían salido a hablar al otro lado de la calle, donde podían ver el edificio en todo su esplendor al igual que todo el panorama de la entrada. Llevaban un buen rato hablando, pero Shadow seguía sin conseguir las respuestas que necesitaba.

—¿Por qué retiró los paquetes anteriores? —él apretó la envoltura entre sus dedos, haciéndola bolita sin compasión alguna. La guardó en el extremo de uno de sus guantes para no tener que tirarla al suelo por la falta de contenedores de basura ya que estaban parados en medio de la banqueta— ¿No te lo dijo?

—...Quería recuperar algo que perdió dentro de uno de ellos, pero no recordaba cuál era y se los llevó todos —tardó en contestar el guardia, tratando de recordarlo—. Dejó el último después para "compensar" lo que hizo porque dijo que se sentía mal al retirarlos.

Shadow frunció el ceño. ¿Se refería a las flores que había recibido el día anterior cuando estaba con...?

—¿Y qué perdió? —habló de repente, mirándolo fijamente, cruzándose de brazos de nuevo; el hipopótamo, al contrario, se quedó observando otra vez las puertas— ¿Y todas esas plantas por qué las dejó?

—No dijo —subió sus hombros el guardia, importándole menos—. Probable que sea algo valioso. Regaló las plantas por culpa. No hay mucho pierde —le negó con la cabeza.

—Pero eso no me sirve... Necesito saber algo que me indique quién es esta persona o por qué hace lo que hace —pensó Shadow en voz alta, quejándose, lleno de hartazgo de tener que sacar teorías o conectar puntos por su cuenta; el guardia lo miró de reojo hacia abajo, cada detalle en su semblante y desesperante estado por saber la verdad—. Tengo días enteros queriendo matarme porque no logro confirmar mis sospechas ante él —espetó, ganándose la total atención del hipopótamo que abrió sus ojos tanto como pudo.

Por supuesto, Shadow tenía a alguien en mente. Alguien del cual ya no sabría si le respondió los mensajes por su pequeño accidente con el teléfono.

—A veces alguien viene con él —volvió a hablar el guardia, sacándose el palito de la boca para hablar mejor, ganándose un ceño fruncido de Shadow—, lo espera en la entrada.

El erizo tomó aire, sintiendo algo en la garganta.

—¿Quién? —soltó al aire, viendo un punto muerto en el piso, distrayéndose visualmente. Necesitaba distraerse un poco para no sentir todo de un golpazo.

—Amarillo, un zorro —las entrañas del agente se sintieron ardiendo, con un vuelco en el estómago al ir confirmando sus sospechas; pronto, su vista viajó del suelo hasta el hipopótamo, quien se lamió uno de los resecos labios para continuar—. Ve mucho el tiempo. Cuando se hace tarde, es quien se lleva al que deja los paquetes. Siempre está detrás de él.

Shadow, simple y sencillamente, se quiso morir.

¿Cuántos zorros de pelaje amarillo conocía? Por supuesto, sólo uno.

Tails.

—Verdes —soltó de repente el guardia, haciéndolo ahora entrar en confusión por el repentino cambio de tema.

—¿Qué cosa? —cuestionó Shadow, un poco molesto por ser interrumpido en su monólogo interno— ¿De qué hablas?

—Tiene ojos verdes —recalcó el guardia, por fin dirigiéndole una segura mirada. Shadow no hizo ningún ademán, logrando poner toda su atención en él—. Brillan mucho.

Entonces, en su cabeza el click se hizo presente. ¿Cuántas personas conocía con ojos verdes? Sabía bien que alrededor de unas tres, pero...

¿Cuántas personas de ojos verdes salían a menudo con un zorro amarillo?

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Las olas del mar se escuchaban a la lejanía, pero él no prestaba atención a absolutamente nada más que al color de los iris frente suyo; alejados por unos cuantos pasos, Shadow sentía el ardor de cómo parecían quemarle todo el cuerpo al dirigirse desde la punta de sus zapatos hasta sus ojos propios. Las ganas de levantarse y estamparle la cara contra la mesa se equilibraban con las ganas de besarlo hasta dejarle violetas y secos los labios; el resplandeciente verde estaba presente en tantas cosas a su alrededor como las plantas y tallos de las bonitas bugambilias en las enredaderas decorando las paredes, pero a Shadow sólo le interesaba la afilada mirada de Sonic que lo invitaba a sentarse junto a él, a dedicarse algunos roces de nariz, a sólo quedarse acurrucados uno contra el otro, regalándose unas lamidas de labios...

—Está bien, me preocupas —la voz de Rouge lo sacó de su trance mientras se sentaba junto a él en unas sillas playeras, haciéndolo reaccionar a tiempo entretanto ambos observaban como Tails se posicionaba al lado del héroe, quien descansaba en una de las carpas, para hacer lo mismo. Logrando ambos en que la pequeña tensión entre los erizos se cortara brevemente, Rouge le habló bajito—. ¿Ocurre algo? —cuestionó después la murciélago, no pudiendo hacer que Shadow dejara de mirar fijamente la silueta del héroe por más que quisiese.

—¿Por qué habría dé? —preguntó sin malicia él, murmurándole, aun con un estoico semblante. Si no fuese porque ella escuchaba más allá de los susurros por su gran habilidad auditiva, seguro Rouge se hubiese repetido hasta el hartazgo.

—No has dejado de mirarlo —al contrario de lo que él creía, ella le siguió el gesto al murmurarle cerca de la oreja, pretendiendo que nadie más escuchase su conversación; Shadow abrió los ojos tanto como pudo, un poco sorprendido por haber estado con la guardia baja. Le dedicó una mirada confusa, pero ella sólo le rodó los ojos, observando al dúo de héroes que también los veían directamente, con algo de sutileza—. Sabes a quién me refiero. Crees que no se nota, pero hasta él ya lo hizo y, no lo has sabido por mí, pero su pequeño amiguito está igual de preocupado que yo porque también se percató de ello... Sonic se ve exactamente igual que tú.

—¿Cómo?

—Perdido, cielo —finalizó la murciélago, con Shadow frunciendo el ceño —. Ninguno parece querer acercarse al otro... —y se pasó una mano por el mentón, confundida— ¿Pasó algo en el chalet de anoche, Shadow?

La noche anterior, ambos habían dormido un poco en uno de los chalets de playa que ella había rentado para el cumpleaños de Sonic. Shadow no podía decirle todos los detalles de su previo acercamiento con el héroe, pero podía decirse que estaban en aguas profundas por muchas cosas: un paso erróneo, y Shadow sentiría que se ahogaba no sólo en los pensamientos que le surcaban la mente con la imagen y voz del héroe, sino también por mostrar sus únicas debilidades a quien alguna vez había considerado su más grande némesis, luego de Black Doom y G.U.N.

¿Era necesario contarle a Rouge lo mucho que se había besado con Sonic? ¿Era realmente necesario contarle a Rouge cómo había fracasado en tener sexo con él, y por ello estaba un poco avergonzado de su comportamiento? ¿Era, de verdad, necesario contarle cómo había devorado cada parte del héroe en un ansía de placer?

No supo cuánto tiempo habría estado sosteniendo la mirada con Sonic, pero Shadow ciertamente no estaba feliz al percatarse de lo enfermo que seguro se había visto "peleando" con él de esa forma. Lo peor, es que no se había dado cuenta de tal cosa hasta que Rouge se lo dijo. Se sintió un poco tonto por ser tan obsesivo con tan pequeñas cosas.

—Chaos, necesito ayuda —murmuró en general, importándole poco que Rouge le negara con la cabeza.

—No, cielo, lo que necesitas es hablar con alguien —lo tomó de la mano la murciélago, preocupándose un poco por su estabilidad mental—. Deberías despejarte un poco... Iremos a dar una vuelta por Windmill Isle, ¿no vienes?

—¿Con quién?

—Con todos —y luego, se acercó a su oreja para volver a murmurarle lo que parecía ser un secreto a voces—. Él no va.

—Entonces no son todos... —Shadow no necesitaba un nombre para entender a quién se refería su colega. Un sentimiento en el estómago le provocó lo más parecido a los nervios, pero decidió ignorarlo— ¿Por qué no va?

—Dijo que iría a dar un paseo a otra parte. Igual, podrías intentar ir con él si quieres.

Las ideas comenzaron a golpearlo de repente: pasar más tiempo con Sonic no parecía ser tan malo... De no ser porque el bochorno le ganaba un poco. Había recordado cómo el héroe lo había invitado a salir con él la noche anterior, pero con sólo verlo le provocaba una ansío tan grande que querer comerle la boca y dejarlo temblando en el suelo.

Shadow, entonces, tuvo que tomar aliento para no parecer loco de todas las emociones placenteras que le provocaban imaginarse a Sonic debajo de él, con la respiración tan agitada y los labios tan húmedos que apenas y podía concentrarse en las palabras de Rouge.

Rompió toda la tensión con él cuando lo observó girándose hacia Tails para confrontarlo, de lo que fuese que estuviesen hablando, por lo que Shadow aprovechó para levantarse de su asiento y negar con la cabeza, tratando de volver en sí mismo.

—Me iré —le dijo a la murciélago que abrió sus ojos expectante ante la confusión—. No me siento bien.

—¡Por favor, Shadow, no viajamos hasta acá para nada! —contestó ella, levantándose también para alcanzarlo y tomarlo del brazo, deteniéndolo sólo por unos cuantos segundos—. Entiendo que no quieras salir con nosotros, pero al menos intenta acercarte a Sonic, entonces.

Pero no fue suficiente para hacerlo quedarse, porque cuando menos lo pensó, se hallaba en la salida del recinto entretanto veía como Knuckles seguía los pasos de Rouge, tratando de comprender por qué su alejamiento de ellos.

Al final, Shadow pudo ver a lo lejos el furioso semblante de Sonic, mientras muy en el fondo obtenía un sentimiento de preocupación.

—No me apetece, Rouge —espetó en voz alta sin querer, haciendo que una que otra persona que pasaba por allí lo escuchara; la murciélago se detuvo en la salida, derrotada, dejándolo alejarse—. Tengo cosas que hacer.

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"Espero que no estés molesto conmigo por llenarte de plantas tan de repente, pero es que ya no tengo más repostería para darte y sólo tengo en la cabeza lo mucho que me está gustando esto de la floriografía, deberías intentarlo. No sé si sepas lo que significan las flores que te mandé antes, pero quería decirte cuánto te estimo y lo mucho que siempre te he admirado de esa forma porque todavía me da un poco de vergüenza decirlo como si nada. Yo también soy penoso, aunque no lo creas. No creo que sea necesario decir que te aprecio muchísimo, de seguro ya lo sabes al igual lo que de seguro significa la rosa. En fin, lindos días, Shadow. Disfruta los pétalos."

Cuando volvió al departamento, dejó la envoltura de la paleta que le había dado el guardia sobre la mesa de noche al igual que el roto celular y la bonita flor nueva, postrada en un envase de vidrio con poca agua.

Algo en él, extrañamente, estaba en paz.

Sus sospechas eran ciertas, después de un buen tiempo de haberlo analizado día con día y con el corazón acelerado tanto por los nervios como el inexistente miedo; estaba más que seguro de confirmarlo con los testimonios que el portero y el guardia le habían dado, además de las pistas sueltas que el admirador secreto destacaba conforme cada una de las notas y cartas que recibía en los paquetes, pues no podía ser coincidencia que supiera lo que a Shadow le pasara, lo que Shadow pensaba, lo que a Shadow le gustaba: el admirador secreto era Sonic, tenía que ser Sonic. Justo en ese momento, tras haber hablado con el mastodonte del hipopótamo, el portero le había dado la noticia de que había recibido un nuevo paquete por parte del "anónimo", logrando recolectar ocho notas en su nueva colección. Por lo que había dicho el guardia, el sujeto dejaba las sorpresas listas y le daba indicaciones a los miembros del edificio para que se las entregaran a ciertas horas, por eso es que muchas veces Shadow coincidía al llegar al edificio, por eso no le tocaba verlo en persona, por eso el portero se cansaba de tanto misterio al igual que él.

Y aun así, entre todo el caos de preguntas sin respuestas, algo en Shadow se sentía en completa calma con sólo leer las palabras en la tarjeta. No había decoración alguna, solamente letras con una caligrafía entendible en una hoja blanca que acompañaba una sola pero preciosa rosa roja. Llevaba un largo rato con la nota entre las manos, acomodado en el mismo asiento en su balcón, con el atardecer al fondo y la brisa sacudiendo sus púas; sin pensar en nada, sin tener en mente algo.

Sólo sintiendo el viento y el atardecer.

—¡¿Shadow?! ¡¿Estás por aquí?! —la tranquilidad le duró poco al escuchar a lo lejos cómo la puerta del departamento era azotada, con Rouge entrando exasperada y preocupada, sin rumbo fijo al buscarlo por todo el departamento— Lamento no haber podido venir antes, te llamé varias veces, pero no me contestabas así que pensé que... —se paseó la murciélago por toda la sala, topándose con las curiosidades en el mueble de madera, percatándose del roto teléfono y la preciosa flor. Ella sólo frunció la boca, tomando el aparato entre sus delgadas manos para inspeccionarlo entretanto proseguía su explicación, un poco confundida— Bueno, pasó algo con Knuckles y Tails y, uh, es algo difícil de explicar... —quiso terminar, pero su mirada vagó hasta llegar a las puertas del balcón abierto a donde fue a parar. Rouge salió para maravillarse con la vista, posicionándose a un lado del agente que seguía sentado, ahora con los ojos cerrados, disfrutando del suave momento. Ella no pudo evitar sonreír al verlo en una completa armonía, sin algún remordimiento o preocupación en el semblante—. ¿Pasa algo, cielo? —preguntó por mera cortesía, aun cuando sabía la posible respuesta que su colega le daría.

Allí, Rouge se dio cuenta de su apoyo no era ya una necesidad.

—No, ya no —alcanzó a ver una ligera sonrisa en los labios del Shadow, suspirando con delicadeza. Ella, por fin, se sentó a su lado para acompañarlo; sorprendida al observar cómo Shadow la tomaba de una de las manos, indicándole que se encontraba bien, ella contuvo sus lágrimas de alegría—. Gracias.


*Primera vez en el manzano= literalmente lo que dice. Un evento que luego volveré a nombrar para explicar más a fondo.

**Cuarta vez en el chalet= es un evento que nombro desde mi fanfic "Aching Horns" y "Serotonina", y el cual se detalla un poco en este por los flashbacks que ya vieron.

Seguro se me pasó otra cosa pero cualquier duda, díganme. Adelante, no muerdo.

...mucho.