Me bajé del tranvía en Bourbon Street esa tarde y quité algunas motas de polvo de mi nuevo saco rojo de lineas negras que Rosie me había hecho a medida. Me había obsequiado una exquisita camisa a tono y una pajarita negra. Me reí entre dientes. Realmente debe sentirse agradecida por haberse tomado tantas molestias con mi nuevo traje.
Caminé con seguridad en dirección al Mimzy's Palace. El frío de la tarde había menguado un poco con un espectacular sol de la tarde. Miré a varios grupos de hombres jóvenes y maduros dirigirse al mismo lugar que yo. Sonreí. Era increíble que el aburrimiento de los ciudadanos era tal que no dejaban de asistir a los espectáculos de las chicas de Mimzy. Pero esa era la principal razón por la que había decidido hacerme inversionista de su negocio. El aburrimiento impulsa a hacer cosas muy locas, como gastar el dinero del mes en diversiones terrenales.
Miré la hora en mi reloj. Las 4:56 pm. Justo a tiempo.
Llegué finalmente a mi destino. Era un edificio de dos pisos, de color violeta y luces de neón sobre la puerta doble de la entrada, que escribía en letras cursiva Mimzy's Palace. Desde afuera ya se escuchaba el jolgorio de la música y las estridentes voces de los clientes.
Busqué con la mirada a Charlotte en el vestíbulo, pero no parecía haber llegado todavía.
"Heeeey..." escuché de pronto a mi espalda.
Me giré para encontrarme con Angel Dust, uno de los más recientes integrantes del elenco del local. Un joven italiano extravagante y afeminado, con fama de ser realmente promiscuo a la hora de prostituirse.
El chico (o eso parecía) era bastante peculiar en apariencia. Era más alto que yo y me estaba mirando lascivamente. Tenía mucho cabello de color paja, pecas marcadas y una esvelta figura. Vestía lo que parecía la parte superior de un smoking rosa con rayas y pajarita, un leotardo que no dejaba nada a la imaginación y unas largas botas negras de tacón alto. Pero lo más extraño es que tenía un ojo color azul y uno marrón. Definitivamente un espécimen muy raro.
"¿Estabas buscando a alguien, tesoro?" dijo intentando poner su mano en mi hombro, pero logré moverme antes de que me tocara.
"En efecto estoy buscando a alguien, pero lamento informarte no eres tú." dije con malicia.
"¡Qué aburrido!" dijo arreglando su copete. "Eres Alastor, ¿verdad? Te recuerdo de la última vez que viniste a ver las ganancias con la señora Mimzy." agregó.
"Y tú eres Angel Dust, ¿verdad?" dije con una sonrisa burlona. "O debería decir, Anto..."
"¡No menciones mi nombre real!" dijo escandalizado "Aquí soy Angel Dust." agregó elevando la barbilla.
Ensanché mi sonrisa burlona.
"Como inversionista en un local así, pensé que serías algo más interesante." dijo rodando los ojos. "Aunque te aseguro que yo podría hacer cosas que ninguna chica podría hacerte." y me guiñó un ojo descaradamente.
"Reafirmo: no estoy interesado." dije con seguridad. "¿Y qué hay de ti, mi afeminado amigo?" agregué
"Te puedo chupar el pito." dijo juguetonamente, mostrando los dientes.
El repudio tensó mi sonrisa.
"¡JA! No." le dije cortante.
"Bien, tú te lo pierdes." dijo sonriendo con suficiencia.
"¡Vamos, yo te invito!" escuché a alguien a un costado. "No seas tan tímida."
"Lo siento, señor, estoy esperando a alguien." oí a una voz familiar que le respondía.
Me giré y vi a una preciosa dama siendo acosada por un sujeto con smoking. Me tardé un par de segundos en notar que era Charlotte. Se veía... espectacular. Los vestidos viejos de mi madre no le sacaban partido a su fina figura. El rojo y el negro hacían un contraste precioso con su blanca piel, y los tacones y los guantes acentuaban su elegancia natural. Su cabello, generalmente sin mayor parafernalia, tenía un precioso arreglo de rizos hacia un costado, despejando su linda cara. Aún sin maquillaje, el color de sus mejillas resaltaba su envidiable belleza natural. En definitiva, tenía ante mí a Charlotte, la distinguida dama de la extinta casa Magne. Y podía entender por qué ese sujeto estaba siendo tan insistente por invitarla.
"¡No te creo! ¡Si fueras mi cita no te quitaría los ojos de encima!" dijo con soltura.
"Es cierto, estoy esperando a alguien." repuso Charlotte. "Es sólo que aún no llega."
"Los que hacen esperar a su dama no son dignos de atención. Pero si vinieras a unas copas conmigo, no tendría problemas en hacerte olvidar a ese patán." dije repuso él guiñándole un ojo.
"Ya le dije que no." dijo Charlotte más firmemente.
Di un par de pasos en su dirección y posé mi mano sobre su hombro para acercarla a mí. Ella me miró y se relajó cuando vio que era yo.
"Ya estoy aquí, Charlotte, lamento haberte hecho esperar." le dije con tranquilidad. Y luego me giré al despreciable sujeto "¿Se le ofrece algo con mi cita, señor?"
"No, señor. Sólo le estaba preguntando algo trivial a la dama. Buenas tardes." dijo incómodo y se marchó a dentro del local.
Escuché a Charlotte suspirar de alivio.
"Gracias, señor Alastor." me dijo con una sonrisa.
Me separé de ella y tomé su mano.
"No puedes culpar a los miserables insectos que revoloteen alrededor de la luz que irradias, tesoro." dije y procedí a besar su mano. "Te ves absolutamente deslumbrante hoy."
Ella abrió los ojos por el halago y creo que nunca vi un sonrojo más marcado en sus mejillas.
"¡Usted también se ve muy bien!" dijo un poco más alto de lo que esperaba y algunos de los que circulaban por el vestíbulo se giraron con curiosidad.
Se mordió el labio con nerviosismo y me reí por lo bajo.
"Los trabajos de Rosie tienen sello de calidad." le dije agarrando una de las solapas.
"El rojo le queda muy bien, señor Alastor." dijo ella con entusiasmo. Qué adorable.
"¡Oh, ya veo!" escuchamos a nuestras espaldas. Era Angel que había vuelto. "Así que te gustan las chicas así. Qué gusto tan refinado tienes, Alastor, aunque su rostro es demasiado angelical para mí." dijo pellizcando una de las mejillas de Charlotte.
"¡No es lo que piensa, señor!" le dijo Charlotte nerviosa.
Angel la miró sin interés, luego me miró a mí y luego volvió a ella.
"Mh... Oye, linda, no suelo estar con chicas, pero si un día te cansas de este aguafiestas tengo una tarifa especial para las mujeres despechadas." añadió sonriendo altaneramente. "Nada que una buena noche de sexo mejora el ánimo a cualquiera."
"No tomes en serio lo que te diga, Charlotte." repuse con fastidio.
Charlotte estaba sonrojada hasta la punta de las orejas ante esa clase de ofrecimiento. Volví a poner una mano en su hombro de manera protectora.
"Charlotte, él es Angel Dust." los presenté con frialdad "Angel Dust, ella es Charlotte."
"Ahm... Mucho gusto. Soy Charlotte, la sirvienta del señor Alastor." dijo Charlotte, saliendo de estupor y extendiendo su mano.
Angel la aceptó, con una mirada escéptica. Los ojos de él iban inspeccionando de pies a cabeza a Charlotte.
"¿Una sirvienta? ¿Estás segura?" dijo elevando una ceja y acercándose su rostro "¿Desde cuándo las sirvientas se visten de satín y son invitadas a salir por sus jefes?"
Luego me miró e hizo una desagradable mirada sugestiva.
"Como yo vista a mis sirvientes es un tema que sólo me compete a mí, estimado." dije mordazmente entrecerrando los ojos.
"Claro, no hay nada sospechoso en las intenciones detrás de un regalo costoso de tu jefe." y se rio descaradamente.
Charlotte parecía de verdad asombrada por un personaje como él.
"Lamento que hayas tenido que conocer así a la puta más nueva de Mimzy." le dije a Charlotte.
"Corrección: la puta favorita de Mimzy." dijo con altivez "Desde que llegué estoy encargándome del selecto grupo de hombres que no había sido atendidos hasta ahora. Y son muy generosos." agregó rozando sus dedos pulgar e índice.
"¡Angel!" escuchamos alguien gritar a alguien "¡Por fin te encuentro, cabron!"
Nos giramos y vimos a Vaggie, la mano derecha y coordinadora de Mimzy dirigirse a nosotros con paso firme. Era una chica menuda y pequeña, de piel morena y de marcado acento latino. Uno de sus ojos siempre estaba cubierto por su largo y liso cabello.
"¡Te dije que para el acto de hoy en la noche tienes que usar las plumas grises! ¡¿Dónde están?!" gritó fuera de sí.
"Ahm... Creo que Fat Nuggets pudo haberse hecho popo sobre las plumas grises." dijo desinteresadamente. "Así que las tiré a la basura."
"¡¿QUÉ?! ¡¿DEJASTE QUE TU CERDO MASCOTA SE METIERA AL BAÚL DE LA ROPA?!" Gritó enardecida.
"¡Se veía adorable mientras dormía!" dijo exasperado sacando una boquilla del bolsillo interno de su chaqueta y encendiendo un cigarrillo de la punta "Pero sí, después de despertar hizo popo sobre las plumas." admitió despreocupadamente y lanzó bocanadas de humo al aire.
Vaggie estaba rechinando los dientes.
"Tranquila, Vaggie." dijo Charlotte a la chica de modo conciliador. "Te dolerá la cabeza si sigues así."
Vaggie se giró e inmediatamente cambió a un semblante mucho más amable cuando la vio.
"¿Charlotte?" dijo sonriendo "¡No te reconocí! ¡Te ves genial!"
"Gracias." dijo Charlotte con una tímida sonrisa.
Contuve una risa. Era graciosa esa extraña fijación de Vaggie por Charlotte. Desde que la traía de vez en cuando para ver el papeleo administrativo, ellas hicieron muy buenas migas, pero para Vaggie ver a Charlotte era comparable a un ciego viendo la luna por primera vez. No retiré la mano del hombro de Charlotte.
"Señor Alastor, buenas tardes." me dijo de manera mucho más seca.
"Buenas tardes, Vaggie." dije divertido.
"¿Qué los trae por aquí?" dijo "Se ven muy elegantes para venir a hablar de negocios."
"Venimos a ver el piano." dijo Charlotte con entusiasmo. "La señorita Mimzy dijo que podíamos quedárnoslo si estaba en buenas condiciones."
"Es cierto, ella me lo mencionó." dijo asintiendo. "Está en la parte de atrás del escenario. Vengan."
Y sin quitar mi mano del hombro de Charlotte nos adentramos al local.
El club de Mimzy estaba dividido en dos partes: una sección de bar y mesas alrededor de un escenario donde los músicos y las bailarinas hacían sus actos y un área despejada donde quien deseara bailar, pudiera hacerlo. Todo estaba adornado maravillosamente con plantas de palmas y del alto techo colgaba un magnífico candelabro de cristal.
Miré la cara de Charlotte. El adorable brillo en su mirada cada vez que veía ese ambiente era una recompensa más de mi papel como inversionista.
De pronto la banda en el escenario comenzó a tocar "Sing, sing, sing" de Benny Goodman. De inmediato, el ambiente del club se animó más y quienes estaban charlando en las mesas se pusieron de pie para participar en el jolgorio.
Nos detuvimos a mirar a la gente bailar.
"¡Qué gran canción!" exclamé con emoción.
"¡Es de mis favoritas!" exclamó Charlotte, aplaudiendo.
Me dirigí a Charlotte con una reverencia y un guiño.
"¿Bailas, cariño?" le dije extendiéndole la mano.
Ella se sorprendió por el ofrecimiento, pero de inmediato me sonrió y tomó mi mano gustosa.
Nos deslizamos a la pista de baile con entusiasmo. Nuestros pies se comenzaron a mover al son del swing. Charlotte con su gracia natural, bailaba moviendo sus caderas con energía. Yo la hice girar, sostuvimos nuestras manos y la hice girar otra vez. Un círculo comenzó a formarse a nuestro alrededor de nuestra animada coreografía. Pronto teníamos cautiva la atención de todos los asistentes. Dimos alegres zapateos al compás del ritmo. Me acerqué a ella y la tomé de la mano para darle varias vueltas sobre su eje. Ella brillaba como una estrella. Dimos pasos hacia adelante y hacia atrás aplaudiendo rítmicamente, mientras nos mirábamos.
Estaba realmente sorprendido. Estábamos en un juego en el que ella me guiaba para luego yo guiarla. El swing se había apoderado de nosotros. Estuvimos lado a lado mientras nos deslizábamos para cambiar de lugar. Di un giro y tomé su mano para continuar con nuestro intercambio de alegres pasos. La acerqué a mí, le di impulso y logró dar fantástico giro sobre mi espalda hasta caer por mi otro costado. Me sentía eufórico con ese juego de control de quién guiaba a quien. Ella volvió a la pista de baile tomando mi mano y su falda hacía maravillosos frufrús con cada giro de su cadera. Sus mejillas estaban más rosas que de costumbre y su sonrisa era de verdadero regocijo. La agarré firmemente de la cintura para luego elevarla y girar con ella. Finalmente, la puse de pie en el suelo, le di un último giro y la dejé caer sobre mi brazo en una pose espectacular, quedando los dos cara a cara y donde ella dejó la pierna en alto. La canción terminó.
Todo el salón nos vitoreó en aplausos. Charlotte sonreía ampliamente, mientras respiraba agitada. Soltó una risa de júbilo que resonó como una campana. Yo mismo no recuerdo haberme agitado tanto antes al bailar. Estaba seguro de que nunca la había visto tan eufórica y segura. La proximidad de nuestros rostros no parecía incomodarla, hasta que pareció salir del trance del momento. Me sonrió nerviosa y solté una risa entre dientes. La ayudé a enderezarse y la invité a dar una reverencia al público.
Salimos de la pista de baile en medio de risas.
"¡Qué magnífico dúo!" dije con una amplia y sincera sonrisa.
"¡Uf!" dijo abanicándose con las manos "No recuerdo la última vez que bailé así. Estoy fuera de práctica."
"No sabía que tuvieras el ritmo en los pies, querida." dije divertido.
"¡Oh, tuve clases de baile muy rigurosas y las disfrutaba mucho!" dijo con entusiasmo "Pero nunca había podido bailar en un club."
"De haber sabido que eras tan buena habríamos venido más seguido. Indudablemente debemos repetirlo alguna vez." dije con seguridad
Ella asintió feliz.
"Hey, qué gran show." dijo Angel acercándose y sonriendo. "¿Quién diría que detrás de esa linda cara hay toda una reina de la pista?" pellizcó la mejilla de Charlotte y ella sonrió apenada.
"¡Eso fue genial!" dijo Vaggie encantada. "¡Nadie podía quitarte los ojos de encima! ¡Podrías pedirle a la señorita Mimzy que seas parte del espectáculo!"
En ese momento, alguien apresurado y muy bajito vino corriendo en nuestra dirección casi tirando a Vaggie en el camino.
"¡Alastor, querido! ¡Tanto tiempo sin verte!" chillaba de emoción. "¡Tenía que ver qué estaba ocasionando tantos aplausos!"
Era Mimzy, la dueña del club. Una mujer rubia y voluptuosa que me llegaba hasta la cintura. Parecía de verdad eufórica mientras movía las manos y ensanchaba una enorme sonrisa en su regordeta cara.
"Saludos, Mimzy." dije dando una reverencia cordial. "Es un gusto verte."
"¡Hace mucho tiempo que no te veía bailar así!" dijo Mimzy con entusiasmo dando saltitos "¡Te pido la siguiente pieza!" exigió tomando las solapas de mi chaqueta y me tiró con fuerza, doblándome hacia abajo hasta casi chocar nariz con nariz
Puse mis manos sobre las suyas para quitarlas de mi chaqueta y me enderecé.
"Una encantadora invitación, mi estimada Mimzy." dije con los ojos cerrados con altivez "Pero mucho me temo que estamos aquí por negocios. Tenemos que revisar el piano antes de considerar conservarlo."
"Oh, vamos, sólo será un baile. No te quitará mucho tiempo." dijo ella con insistencia.
"El deber sobre el placer, querida. Establecer deseos egoístas por sobre el trabajo puede desembocar en consecuencias poco gratas." dije con cortesía "¡Ahora! ¿Dónde está el piano?"
Mimzy parecía realmente decepcionada, pero suspiró con resignación.
"Bien, les mostraré el piano." dijo rodando los ojos. "Vaggie, yo me encargo desde aquí." ordenó.
"Oh, creo que aún no has notado la presencia de mi querida Charlotte, Mimzy." le dije pasando una mano sobre los hombros de mi sirvienta.
Miró a Charlotte y no dijo nada por unos momentos. Sentí a Charlotte tensarse en ese momento.
"Oh, sí, qué torpeza la mía." dijo con una media sonrisa "Bienvenida, Charlotte. Verte tan arreglada es de verdad extraño."
"Buenas tardes, señorita Mimzy." le respondió ella, visiblemente incómoda.
Acto seguido, fuimos con Mimzy hasta la parte del backstage. El sonido del bullicio del salón principal se opacó a medida que avanzábamos. Llegamos a una bodega de instrumentos y escenografía. El piano estaba ahí. Se situaba entre muebles cubiertos de telas y una fina capa de polvo.
Charlotte fue corriendo a examinar el piano. Me quedé de pie observándola inspeccionarlo como una niña se emociona con un nuevo juguete. Miraba por delante, por detrás, tocaba las teclas, miraba dentro del instrumento y no dejaba de murmurar para sí misma.
"Oh, esto de aquí son astillas por la posición haberse cambiado de lugar tantas veces. ¡Oh, esta tecla necesita afinarse! La tapa está un poco desgastada, pero con un poco de betún de zapato puede cubrirse... ¿Y estas manchas blancas de qué son?"
"Nunca había sabido de una sirvienta que se entusiasmara tanto por un piano." dijo Mimzy ladeando la cabeza. "La mayoría de los pobres sólo se preocupan del pan de cada día."
"¿Qué puedo decir?" dije alegremente "Charlotte es un caso especial. Además, tiene una divertida obsesión con intentar arreglar las cosas que no tienen solución. Pero eso parece hacerla feliz."
Charlotte pareció terminar su inspección y se giró hacia mí mientras se balanceaba con sus pies.
"¿Puedo?" me dijo implorante mientras sonreía ampliamente.
"Adelante." dije asintiendo solemnemente.
Ella me sonrió, usó su mano para quitar el polvo del asiento del piano y se sentó erguida. Tomó una honda respiración y puso sus dedos en posición sobre las teclas.
Comenzó con una melodía lenta, de teclas solitarias, casi como pausada marcha fúnebre, pero luego de un momento de silencio y una sonrisa de Charlotte, hubo una explosión de teclas. Lo siguiente que sentí es que mi mandíbula cayó ligeramente sin borrar mi sonrisa. Una compleja y poderosa melodía llenó el lugar. Charlotte no parecía la misma. Atrás había quedado la tímida chica que podía poner nerviosa con tronar los dedos. Pude ver a una joven mujer segura y poderosa jugando con la música a su antojo. Mantenía un control envidiable de las teclas. Las observaba y tocaba con destreza y gracia. Llegó un punto en el que cerró los ojos y ya ni siquiera miraba el teclado. Parecía fuera de este mundo y conectada con algo superior a ella.
Ella estaba de espaldas a mi así que no lo notaba, pero no podía despegarle la vista. No recuerdo haberla mirado por tanto tiempo sin que ella se moviera inquieta al sentir mi presencia. Y ahora, más que nunca, notaba cómo su cuerpo había cambiado desde que la había conocido. Ya había florecido. La delicada curva de sus hombros y caderas se habían acentuado estos años. La línea de su perfil era más aguda y su semblante transmitía tranquilidad. Su porte de su anterior vida de niña rica estaba ante mis ojos. Enérgica, apasionada, inalcanzable. Toda ella era una armonía atrayente. Su cuello de piel blanca estaba expuesto por el peinado de su cabello hacia un lado. Tuve el repentino impulso de querer acercarme a ella y apoyar mi barbilla en su hombro descubierto.
Tomé una honda respiración para desechar ese último pensamiento.
La música atrajo a algunos otros invitados no solicitados. Tanto Vaggie como Angel habían sido presas de la curiosidad (y sospechaba que nos estaban siguiendo de cerca). Se unieron a nosotros a escuchar la interpretación de Charlotte, evidentemente maravillados por la música.
Fue entonces que noté a Mimzy a mi lado, observando con una expresión neutral la interpretación del piano. Me reí para mis adentros. Estaba seguro de que ella había menospreciado las habilidades de Charlotte por su condición de sirvienta. Siempre que veníamos al local ella se mostraba notoriamente despectiva ante la presencia de Charlotte.
En una ocasión donde Charlotte estaba con Vaggie viendo los vestidos nuevos de las bailarinas, Mimzy había aprovechado de decirme algo que, sospecho, tenía ganas de decirme hace mucho.
"¿Por qué siempre la andas trayendo, Al?" me había dicho molesta en su oficina.
"¿Oh? ¿Acaso no puedo?" había respondido, elevando una ceja.
"No parece que fueras su jefe."
"Lo que yo haga o no haga con mi servidumbre es algo que no le compete a nadie más que a mí, Mimzy." le había contestado cortés, pero tajante.
Ella no pudo rebatir ante eso. Pero su trato con Charlotte no mejoró con el tiempo. Con pequeños comentarios intentó rebajarla por ser una sirvienta, pensando que nunca me enteraría. Pero cuando veía a Charlotte más cabizbaja de lo normal al salir del club, me daba a entender que le había dicho algo de verdad hiriente. Aunque no siempre supe a ciencia cierta qué le dijo mientras yo no estaba presente para ponerla en ese estado.
A pesar de eso, consideraba que llevar a Charlotte tan seguido al club de Mimzy era una recompensa al esfuerzo. Y no daba nada a nadie que no lo mereciera.
Cuando Charlotte terminó la melodía en un jugueteó complejo de dedos, y levantó las manos para suspirar de satisfacción. Fue entonces que se sobresaltó y se giró rápidamente al escuchar los aplausos a sus espaldas. De seguro había olvidado que no estaba sola. Ella se sonrojó claramente y se puso de pie para hacer una pequeña reverencia a su improvisado público.
"¡Espléndido, querida!" exclamé abriendo los brazos y acercándome a ella. "Tienes a toda la audiencia a tus pies."
Movió uno de sus mechones tras la oreja y sonrió avergonzada. Su timidez volvía a manifestarse ante los halagos. Qué adorable.
"No fue gran cosa." dijo humildemente.
"¡Wow!" exclamó Vaggie acercándose con una sonrisa "¿Cómo se llama esa melodía?"
"Es 'Winter Wind', de Chopin." respondió Charlotte.
"Salud." dijo Angel con una risa burlona.
"Es una pieza que aprendí desde pequeña."
"Oye, chica, bailas y tocas el piano como profesional. ¿Qué eres? ¿Una especie de super sirvienta o algo así?" dijo Angel elevando una mano.
"Sería espectacular también que pudieses cantar." concordó Vaggie.
"Pues... me gusta cantar." respondió Charlotte, avergonzada.
"¡Oh!" dijo Angel con una exagerada mueca de dolor "¡Mas vale que no te acerques al escenario o tendré problemas para conservar mi corona como reina del lugar! Pero estoy seguro de que no compites conmigo a la hora de chupar pitos." concluyó sonriendo con malicia.
Charlotte se escandalizó y se sonrojó violentamente. Vaggie le dio un codazo a Angel en el costado.
"No le hagas caso a esta diva en desgracia." le dijo Vaggie a Charlotte "Pero sí concuerdo en que debiste haber tenido una muy buena educación para tener tantos buenos talentos."
"Uhm..." musitó Charlotte, incómoda.
Me reí con desdén.
"Oh, no pensarán que tendría de ayudante en mi casa a alguien con quien no compartiera conmigo el amor por la buena música, ¿verdad?" dije con soltura.
Dirigí una mirada confidente a Charlotte y ella me sonrió.
"Entonces, ¿qué te parece el piano, cariño?"
"Pues, el piano está en muy buen estado a pesar del uso." dijo mirándolo. "Sólo necesita algunas reparaciones menores, pero tiene buen sonido."
"¿Entonces te parece bien conservarlo?" le dije tamborileando mis dedos en algunas teclas.
"Con permiso de la señorita Mimzy, por supuesto." dijo con seguridad.
Mimzy torció una sonrisa maliciosa.
"Supongo que quedarás a deberme algo a cambio, Alastor." dijo Mimzy poniendo sus manos en sus caderas.
"Ciertamente, un favor se paga con otro." dije asintiendo con tranquilidad.
"¿Has pensado en escribir canciones propias?" dijo Vaggie acercándose a Charlotte.
"Pues..." musitó insegura.
"¡Por supuesto que tiene canciones propias!" exclamé interrumpiéndola.
"¿De verdad?" exclamó Vaggie emocionada.
"¡Oh! ¡Ahora también compones!" se quejó Angel deslizándose por la pared dramáticamente.
"¡Un momento!" se quejó Charlote con la cara roja "Es verdad que tengo una melodía que compuse hace años, pero la letra aún no está pulida, y es errática en algunas partes. Más bien parecen dos canciones mal pegadas. Además, el ritmo no es adecua..."
"Está bien, calma, no queremos presionarte." dijo Vaggie condescendiente. "Pero cuando estés lista ¿la compartirías con nosotros?"
Charlotte me miró como pidiéndome autorización y le sonreí para darle confianza. Ella volvió su mirada a Vaggie y asintió con una sonrisa tímida.
"Bien, ya está decidido el traspaso del piano, así que volvamos al salón principal." dijo Mimzy con una sonrisa tensa "Alastor, necesito hablar contigo sobre el transporte del piano."
"Seguro." dije encaminándome con el grupo. "Damas, por favor." dije permitiendo que las mujeres y Angel se adelantaran.
"Oh, extrañaré tanto ese piano." dijo Angel poniendo su mano en su frente en un gesto de exagerada tragedia. "Tenía la altura ideal para sostenerme cuando mis clientes me hacían la de perrito."
Vaggie rodó los ojos con disgusto y Mimzy resopló. Un parpado me tembló y tuve que usar todo mi autocontrol para no mostrar una expresión de total repugnancia. Miré a Charlotte, quien tenía los labios apretados y el entrecejo fruncido en una expresión de horror. Se miró las manos escandalizada, como entendiendo que tenía restos del semen de Angel y de quizás cuántos comensales que participaron con él teniendo sexo en el piano.
"Te sugiero que te laves las manos, tesoro." le susurré en el oído "Te conseguiré todo el desinfectante que necesites para que limpies el piano hasta que estés segura de que no queda ningún resto de Angel en él."
Charlotte me miró y asintió fervientemente.
Ya habíamos llegado al salón nuevamente, pero alguien nos esperaba apoyada en la pared. Una mujer con demasiado maquillaje en el rostro y un burdo vestido rojo. La reconocí de inmediato. Era Katie Killjoy, reportera del New Orleans Courier. Tenía una pequeña sección de chismes, que se publicaba una vez a la semana. Era una chismosa entrometida que solía intentar vender historias de dudosa fuente a alto precio a la radio al menos una vez al mes. Pero muchas veces las historias que intentaba negociar eran tan extrañas que difícilmente se las compraban. Como el del "Zoológico nocturno de animales zombies de Arizona" o el de "El increíble cocodrilo trompetista". Todo el mundo sabe que los cocodrilos no tienen labios.
Si Katie estaba ahí eso significaba que estaba tras una pista de sus ridículas notas. Francamente, me sorprendía que no la hubiesen despedido ya.
"¡Alastor!" dijo abiertamente con un cigarrillo entre los dedos. "Pero si es el mismísimo Radio Demon... y un séquito de pueblerinos." dijo despectivamente mirando a los demás.
"Katie." dije a modo de saludo.
"Vine hasta acá porque creí escuchar una melodía de piano decente en la parte de atrás, pero seguramente que debí imaginarlo. Nada bueno puede salir de aquí." dijo con una sonrisa mostrando todos sus dientes "¿Por qué no me extraña verte en un patético basurero como este?"
Vaggie tomó una botella de alcohol vacía del suelo y la golpeó para quebrar el fondo. Se puso frente al grupo con la parte rota en dirección a Katie.
"Te advertí que no vinieras de nuevo a husmear por aquí, Katie." dijo Mimzy dando un paso adelante, tratando de parecer intimidante, aunque no pareció tener efecto por la gran diferencia de alturas.
"Oh, ¿sigues con esa actitud?" respondió ella resoplando por la nariz "Cariño, con ese nivel de estrés no me extraña que tengas curvas donde no deberías tenerlas." y se palmeó la barriga.
Mimzy puso una mano en el hombro de Vaggie para calmarla. Vaggie tenía los dientes apretados de rabia y parecía a punto de atacar a la intrusa.
Katie se acercó con desplante hacia nosotros y miró a cada uno de los presentes con una sonrisa despectiva. Volvió su atención hacia mí.
"Sigues con tu programa en la radio ¿verdad?" dijo "¿Compartiendo tus ridículas noticias censuradas y presentando música de mierda?"
Lancé mi cabeza hacia atrás para reírme con ganas.
"¡Oh, no no no, querida!" dije con malicia "Creo que confundes mi trabajo con tu miserable intento de reportear con mentiras baratas."
Katie dio una media sonrisa de suficiencia.
"Tus estúpidos oyentes necesitan más que la pobre información que reciben del filtro de la policía." dijo con seguridad "No eres más que un simple perro del poder estatal. No entregas ni la mitad de la información de las cosas que realmente ocurren. En especial desde que el asesino anda suelto en la ciudad."
La miré con una ceja alzada.
"Hay verdades que el público aún no está listo para recibir, Katie. Parte de mi trabajo es diluirlo un poco." dije con tranquilidad.
"¡Ja! 'Censurar' querrás decir." dijo tirando el cigarrillo al suelo y aplastándolo con sus tacones altos. "Pues yo no tengo esa política. Voy al meollo del asunto. Y si no tienes la capacidad de aprovechar un poco de información privilegiada, estás perdiendo una gran oportunidad financiera, Al."
Vi a Charlotte fruncir el ceño y tensarse junto a mí.
"Sé que tienes mucha información que no puedes decir sobre El Justiciero, Alastor, y voy a averiguarla." amenazó poniendo un dedo de uñas largas en mi pecho.
Retiré su desagradable mano de un ademán rápido, sin perder la calma.
"¿De verdad quieres seguir la pista del asesino en serie de New Orleans?" dije con sorna.
"El Justiciero es material de uso público, Alastor." dijo cruzando los brazos." Y la gente exige saber más de él. La radio nunca menciona los murales en apoyo de la comunidad al asesino de las lacras de la sociedad. Nunca mencionas que la policía está perdiendo credibilidad, porque no es capaz de atrapar al criminal y porque los que apoyan al Justiciero se sienten seguros porque está ejecutando a los criminales."
Me reí entre dientes.
"Entonces si la comunidad cree que el Justiciero no es más que un salvador ¿por qué querrías destruir la diversión de un pueblo que quiere ver la justicia bien impartida con sangre?" dije con mi mano en mi barbilla.
Sonrió con descaro poniendo sus manos en las caderas.
"Exclusiva." dijo. "No planeo destruir su fama. Si no más bien, aumentar el mito a su alrededor. El Justiciero vendría a ser el nuevo santo de los desprotegidos por la injusta ley de los que tienen dinero. Pero tu modo de contar su historia es tan sosa que la imagen del "héroe de los pobres" está perdiendo gran potencial publicitario."
Charlotte cruzó los brazos sobre su pecho con molestia.
"Con toda la información de El Justiciero omitida por la policía podrías escribir diez libros." continuó Katie "Y sé que tienes una orden de confidencialidad. Pero podría proponerte algo interesante."
Se acercó a mí y bajó la voz.
"¿Qué te parece si 'casualmente' compartes algo de ese acceso privilegiado conmigo?"
Sentí la mirada de todos en mí.
"No tienes que indagar en detalles. De los huecos argumentales me puedo encargar yo. Nadie tiene que saberlo, Al. Podemos venderlo a mi contacto de un diario independiente. Dividiríamos las ganancias. ¿Qué dices?"
Antes de que pudiera responderle algo, Charlotte dio un paso adelante frente a mí, desafiante.
"Él no tiene por qué usar estratagemas para ganarse el respeto de los que escuchan sus noticias." dijo erguida. "Su voz tiene credibilidad porque habla con la verdad. Ese es el valor que le da a su trabajo."
No pude evitar parpadear de la sorpresa.
"¡Oh, vaya! ¿Ya te casaste, Al?" dijo Katie burlonamente, mirando a Charlotte de cerca "¡Y miren nada más! No sabía que te gustaban tan jóvenes."
Apretó las mejillas de Charlotte y sonrió de forma macabra.
"Apuesto que la vida en la cama debe ser muy interesante con una chiquilla tan enérgica, ¿no?"
Charlotte se apartó del agarre de Katie.
"¡S-soy la sirvienta del señor Alastor!" dijo Charlotte, intentando sobreponerse al sonrojo.
"¡Ew! Peor aún. Yo no toco a la servidumbre." dijo alejándose con cara de asco de ella "Tengo estándares y una imagen que cuidar." se arregló el pelo con altanería. "No pueden verme hablando con la escoria."
"¡Es usted quien es completamente repugnante, señora!" le respondió Charlotte indignada. "No tiene derecho de venir a tratarnos así."
"Alastor, dile a tu putita que cuide sus modales frente a quienes pueden pagar el pan que comen." dijo airadamente. "Hazme caso, mocosa, más vale que cierres esa boquita de mierda o puedo escribir un artículo sobre Alastor de un pasado cuestionable que puede manchar su reputación. ¡La gente se traga todo lo que digo! ¡Veremos si después de eso se atreve a salir a la calle!" y se puso a reír.
Debo admitir que era una situación bastante divertida, pero cuando comencé a ver lágrimas de rabia en los ojos de Charlotte decidí que era mejor intervenir.
Puse una mano en el hombro de Charlotte para dar un paso adelante y encarar a Katie.
"Katie, debo recalcar que mi código profesional me impide compartir información privilegiada." dije con tranquilidad. "Por supuesto, puedo permitirte acceder a todos los detalles escabrosos que sólo la policía conoce sin problema. Puedes venderlos y quedarte con mi parte, no tengo problema. "dije elevando los hombros.
Estaba consciente de que todos me miraban asombrados. La sonrisa de Katie se ensanchó tanto que parecía antinatural.
Me incliné hacia adelante y dije, con tranquilidad, a modo de amenaza.
"Pero cuando anuncie a la policía de que alguien entró sin permiso a la estación de radio, sustrajo información valiosa, y luego mencione en las noticias matutinas el nombre de la mujer que publicó un artículo con material clasificado, vas a quedar como principal y única sospechosa, Katie. La policía irá directamente tras la pista de quien lucró con información privilegiada. No sería extraño que te encerraran de inmediato con pruebas tan contundentes."
La sonrisa de Katie cayó al instante y sus ojos se abrieron con terror.
"¡Oh! ¡Sería un duro golpe para tus lectores!" dije sonriendo con malicia "Pero tranquila. Estoy seguro de que tu carrera no se irá al infierno por eso. Podrás seguir escribiendo tus estúpidos reportes detrás de las rejas. Sólo me pregunto quién querría leerlos."
Y me puse a reír. Charlotte miró a Katie con una sonrisa triunfal.
"Debí suponer que te pondrías así." dijo Katie "Acabas de perder la mejor oportunidad de alianza que se te pueda dar, Alastor. Ya veremos cómo te mantienes a flote financieramente con la crisis. Seré yo la que ría al final cuando se te acabe la suerte y te vea mendigando en las calles suplicando por unas migajas de pan." y una sonrisa malvada se extendió por su rostro.
No me afectó en lo más mínimo su triste amenaza, pero Charlotte gruñó y dio un paso firme hacia adelante.
"¡Pues...! ¡Me parece que la que mendiga aquí eres tú...! ¡Tú...! ¡PERRA!" dijo en voz alta y temblorosa.
Katie apretó los dientes con rabia y nadie vio venir la feroz cachetada que le dio a Charlotte. Nos quedamos pasmados y Charlote se tocó la mejilla golpeada con la cabeza gacha.
"Cuidado con lo que dices." dijo Katie mordazmente.
Antes que yo pudiera intervenir sólo pude ver, atónito, cómo Charlotte le devolvía una fuerte cachetada a Katie. Tenía los puños apretados y respiraba agitadamente. Jamás la había visto así. Estaba furiosa. Katie de inmediato se lanzó sobre ella y le tiró fuertemente el cabello. Charlotte le dio un puñetazo en la mejilla para noquearla y luego se lanzó sobre ella. Entre gritos y golpes, la pelea se intensificó entre ambas mujeres y llamó la atención de muchos curiosos que las rodearon mientras daban ánimos a su favorita.
¡Era hilarante! Ver a la dulce Charlotte convertida en una fiera del ring peleando a puño limpio con Katie en el suelo. Nunca había visto esa faceta tan violenta en su estable modo de ser. Sabía que tanta ira contenida explotaría en algún momento ¡Y cómo me alegraba ser testigo de ese momento! De verdad estaba disfrutando el enfrentamiento y ver la llama de verdadera pasión de Charlotte consumirla en este glorioso estado salvaje. Me generaba una extraña clase placer verla así. Pero si seguían a ese ritmo, Charlotte saldría de verdad lastimada y ella lamentaría mucho que su vestido nuevo se estropeara.
"¡Damas! ¡Damas, por favor!" dije en voz alta. Mientras lograba separarlas a ambas con trabajo, mientras se jalaban del cabello.
De un movimiento rápido, Angel agarró trabajosamente a Katie por la espalda hasta retener sus brazos. No dejaba de retorcerse exigiendo ser liberada.
"¡Voy a destruirte, desgraciada!" le gritaba Katie toda despeinada y con la nariz sangrando. "¡Usaré todo lo que tenga a la mano para ver que tú y Alastor caigan, empleada de mierda!
"¡¿Sí?! ¡Quiero ver que lo intentes, perra!" le gritó Charlotte, jadeando mientras Vaggie intentaba ponerla de pie.
Angel tuvo que sujetarla con más fuerza para que no intentara saltar sobre Charlotte nuevamente.
"¡Vete de aquí, Katie!" le dijo Mimzy firmemente, entrando a escena. "¡No eres bienvenida en este recinto!"
Chicas del elenco bajaron del escenario para ayudar a sacarla del local entre forcejeos y maldiciones. Incluso algunos clientes ayudaron en el proceso.
"¿Todo bien?" escuché que Vaggie le decía a Charlotte.
"Sí, gracias, Vaggie." le respondió con una débil sonrisa.
Me giré para mirar a Charlotte. Su cabello había sido desparramado en rebeldes mechones, una de sus mangas se había desprendido casi por completo de su costura, y un marcado rasguño de uñas sangraba en el hombro expuesto. Tenía las mejillas rojas por las bofetadas y sudaba por la reciente actividad.
Charlotte me miró con sorpresa y bajó la cabeza, juntando las manos con nerviosismo. Elevé una ceja divertido. ¿Dónde había quedado esa brutal luchadora?
"Lamento este denigrante espectáculo, señor Alastor." me dijo con arrepentimiento sin dejar de mirar sus pies. Estaba haciendo grandes esfuerzos por retener las lágrimas. "No sé qué me pasó... De verdad, yo..."
Saqué mi pañuelo rojo de mi pecho y se lo ofrecí. Ella lo tomó y me miró expectante.
"No estoy enojado si eso es lo que esperabas de mí." le dije con confianza, sin dejar de sonreírle. "Ni tampoco pienso despedirte."
"Pero..." replicó, débilmente.
Me reí entre dientes.
"¿Aún crees que no le haces honor a tu nombre, mi valiente 'guerrera'?" dije acariciando su cabeza. "Ahora ve a arreglarte al baño. Aún tenemos que ir a cenar."
Ella apretó los labios y se puso a llorar. Asintió, fervientemente, mientras hipaba.
"Vaggie, ¿podrías ayudarla con sus heridas en el baño?" dije sin perder la compostura "Te agradecería que le dieras aguja e hilo para que repare la manga rota también."
"Claro." me respondió insegura, pero de inmediato tomó los hombros de Charlotte para guiarla al baño "Ven conmigo, linda."
Me las quedé mirando hasta que se perdieron en la vuelta de la esquina.
"Muy bien, sigan su camino, si no van a pagar no hay nada más que ver aquí." decía Angel haciendo aparición para dispersar al grupo de curiosos que aún estaban cerca.
Me giré para ver a Mimzy e hice una reverencia.
"Lamento los inconvenientes que pudo haber ocasionado Charlotte." dije. "Me disculpo en su nombre."
"Oh, no pasa nada, Al." dijo moviendo la mano "Los enfrentamientos aquí son pan de cada día. Pero podrías adiestrar un poco mejor a esa muchacha. ¡Qué vergonzoso comportamiento!" dijo con una gran sonrisa.
"Ciertamente tengo que hablar con ella." concordé.
"Y, por cierto, Aaaal." dije apegándose a mi costado de manera lasciva. "¿No has pensado en la propuesta que te hice?"
"No descarto opciones que me puedan ser convenientes, Mimzy." mirándola de reojo. "Pero no he decidido nada."
Ella comenzó a trazar círculos en mi estómago con su dedo.
"Pero me has hecho esperar taaaanto por una respuesta, Al." dijo con un puchero. "Sabes que si te casas conmigo tus ganancias estarían fijas como copropietario de mi local y no sólo como inversionista del 15%. Es necesario ser precavidos y generar alianzas inteligentes en tiempos tan difíciles." Me miró parpadeando de forma coqueta. "Además, si te casas conmigo podría hacerte muuuuy feliz..." dijo deslizando su dedo hasta la bragueta de mi pantalón.
De un movimiento brusco, di un paso al costado y ella cayó al suelo.
"Dignidad, Mimzy." le dije mirándola en el piso
Ella se puso de pie, rápidamente, y me miró ofendida. Pero luego sonrió con malicia mientras cruzaba los brazos.
"La paciencia es una virtud bien recompensada." sentencié con solemnidad.
"Seguiré siendo paciente, cariño." dijo "Pero recuerda esto, Alastor: no podrás huir para siempre de mí."
Resoplé con sorna. Me di la vuelta, ignorándola completamente y me senté en la barra del bar para esperar a Charlotte. Necesitaba un buen whisky.
Lo terminé antes, así que lo publiqué antes.
Me encanta poder poner más personajes humanizados. Y tener más para dialogar XD
De verdad. DE VERDAD quise buscar otra melodía que "Sing, sing sing", pero ¡maldita sea! era perfecta para la escena. He leído al menos otros tres fanfic que la mencionan, pero no se puede negar que la canción dice "1930" en cada acorde, así que me quedé con esa. Aquí va el link: watch?v=r2S1I_ien6A
Esta es la melodía que toca Charlotte en el piano watch?v=gZjdAWgjLx8
Espero que estén disfrutando este fanfic-no-esperaba-que-se-fuera-a-extender-tanto :)
Un abrazo a todos los que leen! Gracias!
