Me sentí satisfecho al ver su cara estupor. Dio un respingo y sonrió ampliamente, para dar saltitos de emoción en la cama.

"¡¿Magia?! ¡¿De verdad?!" exclamó, encantada.

"Sólo lo básico, para que puedas defenderte en caso de que yo no esté presente." expliqué "De vez en cuando mando a mi sombra a dar rondas a la casa para saber qué tal va todo, pero no siempre estaré presente para defenderte."

"¿Para qué necesito magia para defenderme?" dijo preocupada.

De la mesita de noche saqué una credencial, que había estado guardando desde hace noches atrás. Se la extendí y ella lanzó un grito ahogado al ver la fotografía.

"¿Esto es... de mi tio?" dijo intercambiando miradas de perplejidad, entre la tarjeta y yo "¿Cómo lo consiguió?"

"Cariño, no sabes que tu tío es un practicante de magia negra, ¿verdad?" dije, poniéndome de pie "Y uno bastante grosero." agregué.

"No..." dijo ella abriendo los ojos ante la realización "¡No es posible! ¡¿Usted se enfrentó a él?!" dijo, tomando sus mejillas, horrorizada.

La miré y toqué dos veces con el índice a donde tenía mis heridas suturadas en los hombros, mientras sonreía. Entonces lo entendió. Se puso de pie rápidamente, y llegó hasta mí. Acarició las puntadas que ella misma había cosido y me miró, con preocupación.

"¿Por qué no me lo dijo antes?" dijo.

"¿El qué, cariño?" dije acariciando su cabeza "¿Que me encontré con tu tío en el Mimzy's palace e intentó asesinarme con una sombra en forma de perro?"

Se pasó una mano por la cara, preocupada. Parecía que no alcanzaba a procesar lo que estaba pasando.

"No estoy entendiendo. ¿Cómo es que mi tío...? ¿Por qué...?" balbuceó.

"Creo que esto podemos conversarlo con un poco de café... y un poco más de ropa." dije.

Pasé mi bata de baño sobre sus hombros. Hasta entonces ella no había notado su propia desnudez. Me puse una toalla en mi cintura, con tranquilidad.

"Me iré a bañar." dije con tranquilidad.

"Entonces, lo esperaré abajo." dijo ella, con reservas.

Me hundí en el agua fría de la tina y suspiré. Chasqueé los dedos y la temperatura del agua comenzó a calentarse hasta un punto agradable. Tomé el jabón y comencé a asearme. Al tener un momento a solas desde anoche, no pude evitar pensar en todo lo que había ocurrido en los últimos días. Empezaba a preocuparme. Mucho. Probablemente la pregunta de Charlotte sobre mis cicatrices me había tomado desprevenido y el mero hecho de haberla respondido con tanta soltura, me pareció desconcertante, incluso para mí. Había sido un recuerdo realmente íntimo que resguardaba con fiereza de los curiosos. Pero tomó sólo dos intentos para que le contara todo a ella. Era, por demás, extraño.

Resoplé con la nariz. Tendría que ser más riguroso con el acceso que le daba a Charlotte a mis pensamientos más personales. Nuestros días de intimidad me habían hecho bajar la guardia. Y nuestra abrupta cercanía me había nublado los sentidos, de manera desconcertante. Sentía que me había entorpecido y mis pensamientos divagaban mucho hacia Charlotte, últimamente. Nunca había tenido que esforzarme para mantener mi compostura y reprimir algún impulso. Pero el mero hecho de no poder tocarla más íntimamente cuando yo quisiera (sobre todo estando en lugares públicos), me hacía sentir constantemente tenso.

Todo era nuevo y desconcertante. Un cúmulo de nuevas experiencias intensas y agobiantes, que me encaminaban a la euforia

Y todo gracias a Charlotte.

Me había sorprendido a mí mismo en divagaciones inexplicables en momentos de soledad. Incluso en medio de las presentaciones en mi trabajo. Me perdía rememorando momentos en mi cabeza una y otra vez. Recordando con nitidez sus jadeos en la oscuridad, sus besos salvajes, la suavidad de sus curvas, el dolor de sus uñas y sus dientes en mi piel y el sudor de su frente, sus mejillas sonrosadas y su sonrisa satisfecha cuando me miraba cuando terminábamos nuestras actividades.

Pero uno de los hechos más extraños era que había comenzado a encontrarle sentido a ciertas letras de canciones que antes no consideraba. Muy curioso, la verdad.

Charlotte era mi perdición.

La campanita del desayuno me dio a entender el largo rato que estuve meditando en el agua. Incluso mis dedos se habían arrugado. Con rapidez, me vestí para el trabajo y bajé a la mesa.

Charlotte usaba uno de sus nuevos trajes de algodón. Era un vestido color turquesa con estampados de flores en él y llevaba un chaleco blanco. La familia de los azules no me agradaba mucho, pero en ella todo lucía bien. Más aún, últimamente sus ojos brillaban más y su cabello estaba más reluciente.

Me senté en la cabecera y ella me sirvió mi café. Se sentó junto a mí y me miró expectante. No pude evitar ensanchar mi sonrisa al notar su impaciencia.

"Estás ansiosa." dije poniendo mantequilla a mi tostada.

"Señor Alastor, por favor, necesito saber qué ocurrió esa noche." dijo con seriedad.

"No fue mi intención salir a cazarlo, cariño." dije, elevando los hombros "Sólo coincidí con él en el Mimzy's Palace. Mató a un hombre en el baño y se fue tambaleando del local, mientras tosía sangre. Parecía bastante enfermo."

Frunció el entrecejo y apretó los labios.

"¿Y él mató a una persona...?" dijo ella lentamente.

Estreché mis ojos y pasé mi dedo índice por el contorno de su mandíbula.

"Por la misma razón por la que mato criminales, mi dulce Charlotte." dije, con malicia.

Ella bajó la mirada, desconcertada.

"¿Cómo es que usa magia negra?" concluyó.

"Esta ciudad es famosa por este tipo de magia. No creerás que no hay otros que estudian este fino arte." dije sin inmutarme.

Bebí un poco de café.

"Lo seguí y me enfrenté a él, pero logró huir tras un ataque." dije, sin darle mucha importancia.

"¿Lo siguió para matarlo?" dijo ella, conmocionada.

"Cae perfectamente en categoría de 'criminal', considerando todo lo que te hizo." dije, con astucia.

Ella me miró aún muy consternada. Miró su taza de café, como esperando que de ahí surgieran todas las respuestas que buscaba.

"Francamente no me parece raro si consideras su reputación. Mató a muchas personas en la finca Magne durante sus años a cargo." continué.

La luz del entendimiento hizo que Charlotte abriera mucho los ojos.

"Es verdad, se solía rumorear mucho de eso en la casona Magne." dijo ella "También que profanaba mujeres y golpeaba a sus trabajadores."

"Sólo hay rituales con cadáveres y sacrificios con la magia negra, cariño." dije, mirándola de reojo "A los seres del más allá poco o nada les interesan los placeres de la carne humana para sus rituales. Si profanó mujeres nada que ver tenían con la magia negra."

"Entiendo." dijo.

Se quedó pensativa. Luego comenzó a juguetear con sus pulgares en el borde de la taza de café humeante.

"Mi tío siempre tuvo una salud frágil." dijo de pronto. "Mi papá me contó que mi tío no era capaz de pasar un mes sin enfermarse cuando era niño y le costaba recuperarse. Por eso mi abuelo decidió dejarle a papá la administración de la finca, para que él se hiciera cargo de hacer próspera la empresa de algodón. No podía dejar en manos de mi tío y su constante inestabilidad en su salud el futuro de la casa Magne.

"Entonces mi tío, molesto porque creía merecer la mayor parte de la herencia por ser el primogénito, le dijo a mi abuelo que era a él a quien le correspondía dirigir la finca. Pero mi papá logró remontar el negocio familiar en poco tiempo con alianzas estratégicas y las ganancias se hicieron evidentes. Entonces no hubo dudas de quién era el mejor para el puesto de nuevo dueño.

"Mi papá, amablemente, le dijo a mi tío que no había problemas si quería quedarse en la casona Magne y nunca nada le faltaría. Fue entonces que mi tío se puso a beber. Siempre lo veía tirado o con dolor de cabeza por una resaca. Malhumorado y con respuestas violentas. Incluso cuando se casó con mi tía Magda, nunca lo vi feliz. Y tampoco a mi tía.

"Cuando papá murió y él quedó al mando, su cuerpo frágil le seguía pesando. Se seguía enfermando constantemente y de pronto... comenzó a mejorar."

La miré. Su semblante parecía absorto en una idea.

"Al estar a cargo de la finca cometió muchas atrocidades. Los empleados estaban desprotegidos y él sobornaba a las autoridades para que no investigaran y los casos de maltratos y asesinatos quedaran archivados."

"Es conveniente tener amigos poderosos cuando quieres perpetrar un crimen." dije "Lo mejor es nunca dejar evidencias y acallar a los que saben demasiado."

Charlotte bebió de su café y suspiró.

"Si lo pienso bien, no es una locura que haya usado asesinatos para usar magia negra." dijo, contrariada.

"Seguramente, si tu padre hubiese vivido mientras tu tío mataba gente, no habría tardado en mandar a encontrar al culpable. Tarde o temprano, tu tío sería atrapado." comenté.

"¿Puedes usar magia para sanar personas?" dijo ella con seriedad.

Cerré los ojos y lancé mi cabeza hacia atrás para exhalar. Luego la miré.

"Hay una forma de evitar la muerte por enfermedad, pero sólo en condiciones extremas." dije "Pero la magia negra no se usa para sanar, querida. Lo que hizo tu tío debió ser un trato con un demonio, para prolongar su vida a cambio de vidas humanas. Algo parecido a lo que hice yo por tu vida. Salvo que él, seguramente, no sabe leer un grimorio como debería."

Ella me miró preocupada.

"¿Qué es el grimorio?" dijo "Hace días usted me lo mencionó."

Apoyé mi cabeza en mi mano y la miré.

"Estás llegando al límite de preguntas, cariño." advertí.

"Por favor..." dijo, suplicante.

Suspiré en resignación y me puse de pie.

"El grimorio es un libro de magia. Está lleno de escritos antiguos, hechizos, símbolos poderosos, que permiten al que lo use acceder a conocimientos que son resguardados para unos pocos. Puede ser muy problemático para los seres del más allá, porque te permite darles órdenes a los demonios."

"Y... ¿Cómo es que usted consiguió un trozo del grimorio?" dijo ella con cautela.

"DING. DING. DING. DING. DING." dije, tomando la campanita del desayuno y haciéndola sonar "Fueron suficientes respuestas por hoy. Ya es hora de ir a trabajar."

Ella me miró exasperada y se cruzó de brazos. Yo me reí.

"No tienes de qué preocuparte, querida. Miguel Magne está débil, puedo dar fe de ello." dije mientras tomaba mi lonchera metálica.

Charlotte me acompañó al vestíbulo, con la cabeza gacha.

"Cuando me atacó con su sombra, pude notar su lamentable y deteriorado estado de salud. Probablemente sólo se aprovechó de un borracho tirado en el baño del Mimzy's palace para ganar algo de poder. Debe estar desesperado."

"Pero escapó." dijo Charlotte, con mi abrigo en las manos.

Me ayudó a ponérmelo. Ella abrochó los botones y enderezó mi corbatín, de manera pensativa. Yo le había permitido acomodar mis prendas matutinas últimamente. Me sentía bastante cómodo ante esto. Sentía que era una buena forma de llevar un poco de sus atenciones durante el día, al mantenerme alejado tantas horas del suave perfume de su cabello y la calidez de su toque. No había notado cómo habíamos llegado a este punto de manera tan natural.

Tomé mi bolso del perchero.

"Por eso debes aprender a usar algo de magia. Al menos para defenderte." dije.

"Señor Alastor, ¿mi tío tiene algo que ver con que yo haya despertado con un frío insoportable días atrás? Si no tiene explicación natural, bien tiene que ser sobrenatural." dijo, intranquila.

Oh. Qué perceptiva.

"Aquí la pregunta es: ¿por qué él querría encontrarte?" dije, elevando un dedo "Tú misma has dicho que no tiene sentido. Que eres más útil muerta que viva para él, ¿no es así?"

"Supongo..." dijo, no muy convencida.

"No te preocupes por él. Si me lo encuentro de nuevo, me encargaré que no vuelva a interrumpir en nuestras vidas." dije, con seguridad.

Suspiró, pero me dio una sonrisa resignada.

"Ahora, no olvides que tenemos que ir al Mimzy's palace en la tarde. Conseguiremos una audición para ti. También me gustaría que me acompañaras al local de Rosie, tengo unas... cuentas pendientes por pagar."

"Oh, ¡claro!" dijo más animada "¿A las 5 en punto allá?"

"Magnífico." concordé.

Me acerqué a ella y besé su frente. Ella me sonrió.

"Nos vemos en la tarde, querida." dije con ánimo "Piensa, desde ya, una buena canción para presentarla."

Suspiró preocupada, pero seguía sonriendo.

"Nada pierdo con intentarlo. Que tenga un buen día." dijo ella.

"Tú también, querida." dije y salí de la casa.

El día en mi trabajo fue realmente tranquilo. Me sentía de muy buen humor. De vez en cuando mandaba a mi sombra a hacer una ronda en casa y vi a Charlotte cantando mientras barría. Y a la hora de almuerzo, mientras yo comía mi sandwich, la vi practicando en el piano, anotando en su cuaderno y murmurar para sí misma. Ella levantó la vista y saludó a mi sombra, alegremente y le mostró un listado de canciones anotadas en el cuaderno. Me reí disimuladamente. Nunca le había dicho que podía verla desde mi sombra, pero sospechaba que ella lo intuía.

En un momento, ella comenzó a practicar una de las canciones que parecía tener en la lista.

I can be happy, I can be sad
I can be good or I can be bad
It all depends on you

I can be lonely out in a crowd
I can be humble or I can be proud
It all depends on you

I can save money or spend it
Go right on living or end it
You're to blame, honey, for what I do

I know that I can be beggar or I can be king
I can be almostany old thing
It all depends on you

I can be happy, I can be sad
I can be good or I can be bad
Depends on you

I can be very lonely when I'm out with a crowd
I can be humble or I can be proud
Depends on you

I can save a great deal of money or I can spend it
Go right on living end it
You're to blame, baby, for what I do

I can beggar, I can be king
I can be almost any old thing
It all depends on you

Si hubiese podido aplaudirle, lo hubiese hecho. Ella volvió a mirar su cuaderno y ladeó la cabeza, pensativa. Pero mi visión fue interrumpida, porque de pronto sentí que alguien me abrazaba por los hombros y me tensé de inmediato.

"¡Alastor! ¡Mi buen amigo!" dijo una voz conocida y animada.

Pentious estaba de visita en la estación. Su nariz ganchuda y su enorme sombrero de copa eran inconfundibles. Usualmente, cuando mi sombra lo veía aproximarse, me alertaba a tiempo, y me daba oportunidad de escabullirme. Pero había estado tan absorto en la canción de Charlotte que no lo vi venir. Por cosas como esta, me sentía en desventaja al estar sin mi sombra.

"Buenas tardes, Pentious." le dije, retirando su brazo de mi hombro.

Pentious, de manera completamente invasiva, comenzó a olfatearme. Me miró a la cara y puso sus manos en mejillas, encantado.

"¡Te ves muy bien!" dijo, asombrado.

"Siempre me veo bien, estimado" dije, con orgullo.

"¡No, Alastor! ¡Te ves radiante!" exclamó.

Su énfasis era halagador, pero desconcertante.

"¿Discúlpame?" dije, confundido.

"Tus ojeras, tu cabello, tu corbatín acomodado por alguien más, ese sutil aroma..." dijo, muy emocionado.

"No te sigo." dije, poniéndome de pie.

"¡Alastor, estás enamorado!" exclamó, encantado y con ojos brillantes.

Abrí mucho los ojos y me paralicé. ¿Qué estaba diciendo ese sujeto?

"¡Oh, espera! No me digas." dijo con una mano en su mentón "Es de esa linda chica con la que fuiste a mi restaurante el otro día, ¿verdad? ¡Oh, qué buenos gustos tienes, amigo mío!

Me dio unos golpecitos en el brazo con el codo y me miraba con picardía.

"¡Ella era toda una criatura del cielo!" continuó "¡Cuando decidan la fecha de la boda, mi local estará a su completa disposición!"

Mi sonrisa se tensó. Sus conclusiones me tenían descolocado.

"Creo que estás imaginando cosas." dije, tomando distancia y poniendo mis manos en la espalda

"Oh, qué modesto eres. No puedes negar la encantadora pareja que hacen ustedes dos. ¡Tienen mi total bendición para su futuro juntos!" dijo juntando sus manos y dedicándome una gran sonrisa.

"No hay ningún compromiso de por medio con Charlotte, Pentious." dije, estrechando mis ojos.

"¡Oh! Ya veo, aún no hay anillo." dijo, con altivez. "¡Tienes que planear una propuesta adecuada! Si quieres algunos consejos: nunca lo hagas con palomas blancas de fondo, pueden hacerte popó en el traje, ni tampoco experimentes con comida exótica cuando vayas a hacer la propuesta o te dolerá el estómago."

Lo miré con fastidio. Carraspeé.

"Mantengo mi vida privada alejada de la mano de los curiosos" dije, con elegancia.

"Por supuesto, un tipo tan popular como tú debe tener a muchos indeseables intentando formar parte de tu circulo, amigo mío." dijo, con solemnidad.

Tuve que recordarme por qué no lo había golpeado todavía, varias veces.

"Y, por cierto... ¿A qué se debe tu presencia en la estación?" dije, cambiando el tono.

"Sólo vine a dejar los nuevos menús especiales para el festival de Mardi gras." dijo entregándome una carpeta "Todo el que vaya a partir de hoy, se llevará un antifaz gratis y hay dos nuevos postres en la lista, de edición limitada."

"Fantástico." dije tomando la carpeta.

Cerré mi bolso del almuerzo y lo tomé.

"Bueno, si es todo, debo regresar a trabajar ahora. Daré el anuncio de tus promociones en tu segmento." dije, dirigiéndome a la salida del comedor.

"¡Oye, cuando quieras, puedes pasar con tu chica a mi local! ¡La casa invita!" escuché que me dijo.

"Te tomaré la palabra." le dije, acomodando mis gafas.

El resto de la tarde pasó rápidamente. Por suerte, Pentious se retiró pronto, y no tuve que escuchar más de sus parloteos irritantes. Y me evité pensar en todo lo que había dicho. No tuve más que concentrarme en mi locución y en la música para acallar pensamientos indeseados.

A eso de las cinco de la tarde, yo esperaba a Charlotte en la entrada del Mimzy's Palace. Mis segmentos duraban hasta las cuatro los días donde se presentaban el radioteatro. Por lo que me daba la oportunidad de pasar al local de Mimzy a ver cómo estaban las finanzas o poder llegar antes a casa. Y siendo viernes, las actividades del Mimzy Palace comenzaban incluso más temprano.

Fue entonces que vi a Charlotte. Ella llegó a mí a paso rápido y me sonrió. Llevaba uno de sus nuevos vestidos de algodón de dos piezas de color rosa, cubierta por su abrigo rojo. Lucía radiante y ansiosa.

"Buenas tardes, Charlotte." dije, con una galante reverencia "Luces completamente adorable."

"Buenas tardes, señor Alastor." dijo ella, sonriendo "Me pasé una hora decidiendo qué ponerme."

"Una magnífica elección." respondí.

Le ofrecí mi brazo y lo tomó. Nos encaminamos a dentro del recinto. La gente volteaba a mirarnos, específicamente a Charlotte. Acomodé el brazo que ella tenía agarrado y elevé mi rostro, con solemnidad.

"¡De verdad estoy muy nerviosa! Ensayé toda la tarde y practiqué las mejores canciones que me salen bien, pero ya sé qué canción voy a cantar." dijo con entusiasmo

"No me cabe duda de que serás la estrella del show." dije, animadamente.

Ella me sonrió insegura.

"Primero hay que ver qué dice la señorita Mimzy." declaró.

El jolgorio de la gente por los shows en vivo de los viernes era evidente. Los collares de cuentas y los antifaces todavía eran entregados a los clientes de manera gratuita. Un gasto que se suplía con facilidad, considerando el inflado precio de todo lo que vendían para disfrutar los espectáculos presentados. Las meseras iban de allá para acá, abasteciendo a los consumidores todo el alcohol que podían, y avivaba el entusiasmo del ambiente.

Mimzy no estaba en su oficina, así que llevé a Charlotte tras el escenario. Veía a Charlotte apretando su mano libre en un antifaz que había aceptado en la entrada. La escuché respirar intensamente varias veces para lograr serenarse.

En los camarines de las bailarinas encontramos a Vaggie, terminando de arreglar el tocado de una revoltosa bailarina pecosa.

"Ok, Cherry, ya está listo." decía Vaggie.

"Ya era hora. El de la mesa ocho me estaba haciendo ojitos." dijo la aludida, mirándose al espejo.

"Sólo no vuelvas a perder tu ojo de vidrio." dijo, Vaggie, de mal humor.

La tal Cherry bomb le hizo un gesto obsceno con el dedo y se fue con altanería.

"Hola, Vaggie." dijo Charlotte.

"¿Charlotte? ¡Hola! Me alegra verte." dijo Vaggie, sorprendida.

Ella me miró también a mí, con menos simpatía.

"Buenas tardes, señor." dijo, con reservas.

"Saludos, querida." dije "Estamos en búsqueda de tu jefa. ¿La habrás visto?"

"Sí, está cerca del escenario." dijo "¿Necesitan ver algún papeleo?"

"La verdad, necesitamos saber si ella puede darme una audición para cantante." dijo Charlotte, nerviosa.

"¿De verdad?" dijo Vaggie, conmocionada "Ahm... ¿Estás segura de esto, Charlotte? Trabajar aquí podría ser peligroso. Hay mucha envidia en este rubro. Sin contar a los hombres que te podrían acosar."

"Oh, menosprecias a Charlotte, querida." dije, con seguridad. "Puedo dar fe que no es ninguna dama en peligro y su talento debe ser mostrado al mundo."

Vaggie miró a Charlotte.

"Charlotte, escúchame. No puedes confiar en este rubro." dijo, casi suplicante, tomándola de los hombros. "Sabes que a la señorita Mimzy le encantaría verte caer..."

Vaggie me dirigió una mirada de soslayo y luego volvió a mirarla.

"La vida no es un musical. Si piensas comenzar a cantar aquí, te digo desde ya que es una mala idea." dijo, frunciendo el ceño.

"Mira sé que a la señorita Mimzy le encantaría verme fallar." dijo Charlotte, con seguridad "Y que cualquiera podría sentirse intimidado por el rubro de la música. Pero yo no. De verdad creo que puedo hacerlo y me gustaría que me apoyaras."

Vaggie me miró a mí con desconfianza, casi como culpándome por la convicción de Charlotte a querer seguir su sueño de cantar en el escenario.

Finalmente, suspiró con derrota.

"Vengan conmigo." dijo, con poco ánimo.

Vaggie nos guió por los vestidores. Las bailarinas que se preparaban para su siguiente número estaban ahí, maquillándose y apretando sus corsés. Demasiado absortas (o acostumbradas) como para notar que alguien que no pertenecía al elenco estuviera ahí.

Miré a Charlotte. Ella seguía nerviosa, pero su mirada de determinación no aminoraba.

"¿Lo tomas como un desafío personal?" le dije, inclinándome a ella.

"Si no soy capaz de demostrarle lo que valgo como cantante a alguien que se dedica a esto, no podré estar tranquila." dijo, frunciendo el entrecejo.

"No puedes entregar toda tu confianza a la opinión de los demás, querida." dije, con soltura "Si no hubiese mandado al infierno a todos los que intentaron difamarme, no estaría donde estoy."

"Cuando dice que los mandó al infierno..." dijo, ella insegura.

"En sentido figurado." aseguré.

Ella resopló y se puso a reír. Sonreí con sinceridad. Su risa me generó un cosquilleo en la boca del estómago.

Era curioso cómo ese cosquilleo que sentía había aumentado con el tiempo, al punto de considerarlo ya como algo cotidiano en mi vida. Meses atrás, lo había atribuido a una enfermedad estomacal. Pero luego de comprobar que aquel síntoma era episódico y espontáneo, tuve que descartarlo como una intoxicación. Además, no me generaba incomodidad, sino al contrario, mucha euforia y buen ánimo, no le di mayor importancia. Luego de unas semanas noté que el cosquilleo era únicamente en presencia de Charlotte, por lo que llegué a creer que era una especie de reacción alérgica hacia ella. No obstante, yo continuaba desconcertado, dado que no me generaba ningún tipo de malestar físico, ni ronchas, ni comezón. Sino que era siempre acompañado de una gran comodidad con su compañía y júbilo cuando estaba con ella. Decidí que ella me agradaba mucho y estaba contento con eso.

Entonces, ese cosquilleo comenzó a transformarse. Y esa necesidad imperiosa de unirme a ella comenzó a mellar mi espíritu de forma tormentosa. Casi como un fuego devastador que empezó a calcinar mis pensamientos racionales cuando estaba a su lado, cuando sentía su aroma, cuando tocaba su rostro cálido. Al pasar de los días, tuve que comenzar a esforzarme por mantener la compostura cuando estábamos a solas en mi propia casa. Esas imágenes de pensarme besando el cuello de Charlotte, escuchar sus gemidos en mi oreja, mis manos tocando bajo su vestido y arañando su piel blanca, las reprimía apenas llegaban a mi cabeza.

Pero pasó algo que no esperaba. Ella, rompiendo mi tercera regla, me besó luego de despertar de su sonambulismo varias noches atrás. Y vi cómo todo aquello que había contenido con desesperación, volvía con más fuerza. Incluso tuve que incrustar mis uñas en mi brazo, para pensar con racionalidad y refrenar mi propia lujuria. Comencé a pensarla más, a estar más atento a sus necesidades, empecé a alentarla más en lo que le importaba. Su existencia había calado en mí como nunca nadie o había hecho y me sentía prisionero de su sonrisa. Era un fenómeno fascinante lo que ella producía en mí. Y todo eso se intensificó cuando comenzamos a tener intimidad, y ya me parecía inconcebible la idea de no tenerla cerca.

Todo eso tenía un nombre. Lo sabía. Pero no quería pronunciarlo.

La voz de Charlotte me sacó de mis divagaciones.

"Señor Alastor, la señorita Mimzy está ahí." dijo.

"¡¿Cómo puede ser esto posible?!" decía Mimzy, enardecida "¡Niffty, ven acá de inmediato!"

Casi como una invocación, una pequeña chica de fuerte cabello rojo pasó rápidamente junto a nosotros.

"¿Sí, señorita Mimzy?" dijo, Niffty con su voz chillona.

"¡Quiero que limpies este desastre de inmediato!" exclamó Mimzy señalando algo en el piso.

Al apartarse, pude verlo con detenimiento. Eran fecas animales.

"¡Oh, por Dios! ¡Esto es terrible!" dijo Niffty y, presurosa, limpió con pala y escoba.

La chica sacó una bolsa de su falda y metió los desperdicios. Vertió desinfectante y limpió, rápidamente con un trapo.

"Todo listo." dijo, con orgullo.

"Si no fuera por sus clientes, obligaría a Angel Dust a enjaular a ese maldito cerdo." masculló, Mimzy.

"Parece que está de mal humor." susurró Charlotte, inquieta.

Su mano se apretó en mi brazo. Se mordió los labios y me miró.

"Tal vez..." dijo Charlotte, con inseguridad.

"¡Mimzy!" exclamé, antes de que Charlotte se retractara.

La aludida, se giró al escuchar su nombre y su rostro se iluminó al mirarme, pero de inmediato frunció el ceño al ver quién me acompañaba.

"¡Qué gusto verte, amiga mía!" le dije acercándome a ella.

"¡Al, me alegra tanto verte! ¿A qué debo tu visita?" dijo, recuperándose.

"Buenas tardes, señorita Mimzy." dijo, Charlotte, tensa.

"Oh, vienes con Charlotte." dijo con una sonrisa tensa "Bienvenida, querida."

"Mimzy, quería hacerte una solicitud como inversionista de este magnífico local." dije, con solemnidad.

Mimzy me miró, levantando una ceja.

"¿Serías tan amable de otorgarle una audición para cantante a mi querida Charlotte?" dije, haciendo un ademán con la mano hacia ella "Sé que necesitas toda la ayuda posible para los espectáculos de las semanas del Mardi gras. Así que pensé en presentarte el talento de este diamante en bruto."

"Prometo no decepcionarla." dijo Charlotte, sonrojada, pero decidida.

La petición pareció dejar a Mimzy completamente descolocada.

"¿Que tú quieres cantar aquí?" dijo ella, lentamente.

"Es mi gran sueño cantar en un escenario." dijo Charlotte.

"Y tiene mi completo respaldo." dije, poniendo una mano en su hombro.

Después de unos segundos de estupefacción, Mimzy comenzó a reír de manera aguda y estridente. Charlotte tenía el rostro tenso, sus manos temblaban en el antifaz que mantenía apretado, pero seguía de pie. Esperamos a que la carcajada de Mimzy menguara.

"Oh, claro, claro, te daré una oportunidad para cantar, linda." dijo, recuperando el aliento.

Charlotte abrió los ojos con sorpresa y se giró para darme una gran sonrisa.

"¡Oh, muchas gra...!" comenzó a decir Charlotte.

"¡Oigan! ¿Qué hacen aquí?" interrumpió alguien tras nosotros.

Si no fuera por los ojos de diferente color, no hubiese pensado que era Angel Dust. Se había vestido como una mujer, con exagerado maquillaje, una enorme peluca rosa, un vestido de brillantina fucsia y largos guantes negros y con tacones a juego. Y, por si fuera poco, llevaba un antifaz rojo, con brillantina y una estola de plumas blancas. Era todo lo contrario a la decencia y el buen gusto de una dama.

"Es hora de mi acto. No vengan a intentar sabotearme." dijo, golpeando su flequillo, con desdén.

"¿Angel?" dijo Charlotte, impresionada.

"¿A quién más esperabas?" dijo, pellizcando su mejilla.

"¡Es momento de traer fuego a este escenario" dijo el presentador "¡Con ustedes: Angel Dust!"

Los aplausos de la gente parecieron darle energía a Angel.

"Abre el paso para los profesionales, chica." dijo, altanero.

Pasó entre nosotros, empujando a Vaggie sin esperar a que se retirara. Se instaló en medio del escenario. Estaba de espaldas al público. Abrieron las cortinas y la música sonó.

Angel se giró, dramáticamente, a ver a las personas y comenzó a cantar.

Hit me one time
Hit me twice
Ah, ah, ah
That's rather nice

Se paseaba por el escenario y movía los brazos con exageración y dramatismo.

Oil and grime, poison sludge
Diesel clouds and noxious muck
Slime beneath me, slime up above
Ooh, you'll love my (ah-ah-ah) toxic love

I see the world and all the creatures in it
I suck 'em dry and spit 'em out like spinach

Se bajó del escenario y se sentó en el regazo de un cliente. Le alborotó el cabello y se puso de pie.

'Cause greedy human beings will always lend a hand
With the destruction of this worthless jungle land
And what a beautiful machine they have provided
To slice a path of doom with my foul breath to guide it

Se sentó en el borde del escenario y extendió los brazos.

HAHAHAHAHAHAHAHA

Filthy brown acid rain

Pouring down like egg chow mein

Slime beneath me, slime up above

Ooh, you'll love my (ah-ah-ah) toxic love

Se puso de pie y lanzó una maléfica risotada final.

HAHAHAHAHAHAHA

De alguna manera, el público se puso de pie a tan extravagante show. Angel se sacó uno de sus guantes con los dientes y lo arrojó a la gente. Entre algunos clientes se lo pelearon, incluso llegaron a los golpes. Angel se rio abiertamente y salió del escenario, cuando cerraban el telón. Llegó a nosotros, caminando con orgullo.

"¡Eres increíble, Angel!" exclamó Charlotte, emocionada "¡Eres todo un rey en el escenario!"

"¿Apenas te das cuenta, muñequita?" dijo con altanería, acomodando su peluca.

"¿Cómo lograste llegar a tener esa seguridad al cantar frente a tanta gente?" preguntó Charlotte.

Angel tocó la nariz de Charlotte con la punta del dedo.

"Es simple: lo tienes o no lo tienes." dije, con una sonrisa de soberbia.

Vaggie se adelantó y encaró a Angel, furibunda.

"¡Volviste a lanzar un guante de utilería!" le recriminó.

"Sólo le doy a la gente lo que pide de mí, querida." dijo, insidioso.

"¡Sabes que cada prenda cuenta!" le gritó, Vaggie.

"¿Acaso no puedes soportar mi perfecto desempeño? La envidia no te sienta, chiquilla."

"Desafinaste al final." le dijo Vaggie, en reproche.

"Ugh, ¿no puedes esperar a que el público termine de adularme antes de meter tus venenosos comentarios?" dijo Angel, con fastidio.

"Si te descuidas, el público se enoja. Eso significa: mala publicidad, menos clientes, menos dinero y menos Angel." dijo Vaggie de brazos cruzados.

"Bla. Bla. Bla." dijo Angel, ignorándola.

Angel pasó un dedo por la mejilla de Vaggie y luego se lo llevó a la boca.

"Hum. Amargo. ¡Qué sorpresa!" le dijo, con malicia.

Vaggie rechinó los dientes y yo me reí. Debía admitir que sus ocurrentes discusiones eran algo digno de ver.

Charlotte, con nerviosismo, se dirigió a Mimzy.

"Entonces, ¿cuándo puedo audicionar para usted?" dijo Charlotte, con ánimo.

Mimzy puso las manos en sus caderas y alzó una ceja.

"Oh, lindura, no hacemos así las cosas aquí." dijo Mimzy, riéndose.

Se giró y miró al escenario.

"Tu audición debe ser con nuestro público objetivo presente. No soy yo quien escoge lo que es mejor para ellos. Lo harán ellos." dijo, con malicia.

Los colores del rostro de Charlotte se le esfumaron en el acto.

"E-espere." tartamudeó, con pánico "¿Insinúa que yo haga mi audición aquí? ¿Con público real? ¿AHORA?"

"Bueno, si no estás lista para lo que viene, dudo que tengas lo que se necesita para cantar en mi escenario." dijo Mimzy, con suficiencia.

El debate interno de Charlotte era evidente. Le quité el antifaz de su mano y se lo acomodé en el rostro.

"Todo es más fácil en el anonimato, cariño." aseguré.

Ella me miró sin seguridad.

"No estoy vestida para la ocasión, señor." diijo, preocupada.

Niffty le quitó la estola que usaba Angel, de un tirón.

"¡Oye!" gritó, indignado.

"Con esto bastará, linda." le dijo entregándole la prenda a Charlotte.

Ella tomó aire. Se la veía abrumada, pero sonrió con entusiasmo.

"Bien, voy a hacerlo." dijo, con más seguridad de la que sentía.

"¡Excelente!" dijo Mimzy "¿Qué canción necesitas que toque la banda?"

"Deal with the Devil." dijo con una media sonrisa, mirándome de reojo.

Yo le sonreí más ampliamente.

"Iré a dar aviso a la banda. La presentación de una novata siempre mejora el ánimo a nuestro público."

Ella se giró y fue hablar con los músicos del escenario. Charlotte se sacó su abrigo y Niffty lo tomó.

"¿Por qué mejora el ánimo del público la presentación de un novato?" preguntó Charlotte a Vaggie.

Vaggie suspiró de fastidio.

"Porque la mayoría del tiempo los novatos dan risa y vergüenza ajena." dijo "Son casi carne de cañón."

Charlotte pareció perder el poco color que le quedaba en el rostro.

Mimzy salió de entre las cortinas cerradas y se puso frente al micrófono.

"¡Buenas noches, damas y caballeros!" exclamó frente al micrófono "El siguiente acto es de una chica con un gran sueño. ¡Denle un gran aplauso a la novata de hoy!"

Charlotte estaba paralizada y comenzaba a hiperventilar. Ella se golpeó las mejillas y frunció el ceño. Niffty le acomodó la estola en el cuello y le dio un empujón para que avanzara. Charlotte se dirigió al centro del escenario con timidez. Miró a la gente, quienes la observaban con poco interés.

Charlotte se giró a verme, y le guiñé un ojo. Tomó una gran bocanada de aire y elevó el rostro con determinación. Ella le dio una señal a la banda y marcó el paso de la música con el pie, antes de cantar.

I was thinkin' a way to catch your attention
To make some spells and create conversation
I was thinkin' to make some magic for you
To love me as much as I do

La gente comenzó a vitorear su voz y eso pareció darle más confianza a Charlotte.

One rainy night on a dark route
A strange guy reached me and yelled, "hey you,
I have the solution to get you what you want,
But you must sign this, and I'll be your lord!"

"I'm Lucifer – also known as The Devil
Give me your sign and I'll vanish your pain
Then you can get what you want
And I'll be back... don't you worry little dove!"

Charlotte comenzó a moverse en su lugar con gracia, cerrando los ojos, entregada a la música. Su mirada transmitía seguridad. El público había dejado sus pláticas para escucharla. Charlotte tronaba los dedos y la gente comenzó a imitarla.

Just look at me and laugh, baby
And say "I love you"
You smile like the moon, babe,
It's a gift just for you

Smile like the stars,
They are dancing waltz
And the night is made for us

Le sonreí ampliamente cuando me miró y dio un giro.

So I made a deal with the Devil for you
For loving me baby, just as much as I do
And we're together having fun
And the Devil still waiting for the time

Miré al público a través de la cortina. Tenía a todos completamente absortos, dando palmas al compás. Vaggie era la más entusiasta, sin despegarle la vista a Charlotte. Le quité el antifaz y me lo puse. Miré a Charlotte, y con una energía casi magnética, me acerqué a ella para darle unas vueltas en el escenario. La gente aplaudió mi entrada. Ella me sonrió encantada. Tomó mi mano y me invitó a un baile improvisado que no pude rechazar. La gente gritaba emocionada por nuestra grácil danza.

Ella siguió cantando.

"I'm Lucifer – also known as The Devil
Give me your sign and I'll vanish your pain
Then you can get what you want
And I'll be back... don't you worry little dove!"

"I'm Lucifer – also known as The Devil
Give me your sign and I'll vanish your pain
Then you can get what you want

La hice caer en mi brazo y nos miramos.

And I'll be back... don't you worry little dove!"

La música siguió sonando. Nosotros seguimos bailando en el escenario como sólo nosotros sabíamos hacerlo. Nuestros pasos en perfecta sincronía y el movimiento de su falda eran un conjunto magnífico. La hacía girar y luego la tomaba de la cintura para acercarla a mí, para luego hacerla caer hacia atrás. Ella comenzó a tararear lo que quedaba de canción, con una gran sonrisa de júbilo. La energía que liberaba era celestial y nadie parecía perderse nada. Al terminar la canción, los aplausos y vítores no se hicieron esperar. Fue una completa ovación de pie.

Solté la mano de Charlotte y con un ademán la invité a que hiciera una reverencia al público. Ella estaba radiante.

"¡Eso, niña!" gritó Angel, encantado.

Niffty daba saltitos entusiastas en su lugar y silbaba con sus dedos en su boca. Vaggie sonreía, mientras aplaudía con fervor. Miré a Mimzy, quien mantenía una expresión neutral. Tomé a Charlotte de la mano y la saqué del escenario.

Charlotte reía de los nervios y se tomaba la cara entre las manos. Estaba muy sonrojada.

"¡Qué gran show!" dijo Niffty.

"Estás llena de sorpresas, muñequita." dijo Angel, alborotando su cabello.

"¡No sé de dónde salió eso!" respondió Charlotte, entusiasmada.

"Muy bien, calma todos." Interrumpió Mimzy "Un gran show, pero tengo que considerar esta decisión con parte de los inversionistas. También les compete saber quiénes se están integrando al elenco, aunque sea sólo temporal. ¿Vendrías un momento a mi oficina, Alastor?" dijo.

"Por supuesto." dije, con orgullo.

"Vamos al bar de Husk. Yo invito." dijo Angel.

"¿Tú pagarás?" dijo Vaggie, incrédula.

"Oye, yo solo invito. Alguien más debe pagar." dijo, con altivez.

Charlotte se reía.

Me quité el antifaz y lo tiré. Seguí a Mimzy a su oficina, tras bambalinas. Cuando cerró la puerta, me miró molesta.

"¿Entonces? ¿Qué dices, Mimzy?" dije "¿No te parece que ella sería un fantástico elemento de apoyo para el festival?"

"Tiene muy buena voz, pero te falta seguridad en el escenario." dijo.

"Detalles, estoy seguro de que es algo que, con algo de práctica, podrá sobreponerse pronto." dije, con soltura "¡El público sabe cuándo un show es bueno!"

"Y no sé si considerarla como un show en solitario, porque saliste al escenario con ella."

"Nada más quise ser partícipe en tan fantástica performance."

Me quedó mirando en silencio, cruzando sus brazos.

"Alastor... ¿Hay algo entre tú y ella que no sé?" dijo de pronto.

Parpadeé, pero me mantuve inmutable.

"No sé de qué me hablas, querida." dije, naturalmente.

"Me parece muy rara su relación de jefe y sirvienta." sentenció.

"Mis relaciones con las personas están de la mano con mi particular estilo." dije, haciendo un ademán con la mano.

Ella pronunció más el ceño.

"Alastor, si no me das una respuesta pronto..." dijo con firmeza.

"Paciencia, Mimzy." interrumpí.

"¡La paciencia caduca!" dijo, alterada.

Elevé una ceja.

"No es el momento ni el lugar para hablar sobre eso, querida." dije, altivamente "Un asunto a la vez y el de hoy es, en particular, la respuesta a la maravillosa audición que acabamos de presenciar. Como inversionista, le doy mi completo respaldo y aceptación."

Mimzy se quedó callada. Claramente mordiéndose las palabras que intentaba decir. Al final inspiró hondo y exhaló.

"Si te hace feliz, dejaré que tu sirvienta cante como show de apoyo estos días que dure el festival del Mardi gras." dijo, de mala gana.

"Sabía que podía contar contigo, Mimzy." dije, satisfecho "Ahora, iré a contarle a Charlotte. Hay cosas que aún tenemos pendientes ahora y ya es hora de cenar."

"Alastor."

"¿Sí, querida?"

"Sobre mi paciencia, hablaba en serio." dijo, con seriedad.

La miré de reojo, pero no dije nada. Salí de su oficina y me dirigí al bar de Husk. Charlotte estaba sentada en un taburete y hablaba animadamente con Niffty, pero se detuvo al verme llegar. Se puso de pie y recta.

Me reí entre dientes.

"¡Felicidades, querida!" exclamé con ánimo "¡Quedaste!"

Ella lanzó un chillido de emoción y masajeó sus mejillas con fervor, mientras sonreía. Se rodeó de palabras de felicitaciones de los presentes.

"Serás parte de show como apoyo en los días del festival." expliqué "Considéralo como un periodo de prueba para algo más prolongado."

"¡Muchas gracias, señor Alastor!" dijo, mirándome con ojos brillantes.

Mimzy llegó detrás de mí y Charlotte se acercó a ella con entusiasmo.

"¡Gracias, señorita Mimzy! ¡Le prometo no decepcionarla con mi desempeño!" exclamó.

Mimzy sonrió lo mejor que pudo y pellizcó su mejilla.

"No hay que agradecer, siempre es bueno darles oportunidades a los menos afortunados." le dijo.

Mimzy se excusó y se retiró. Sus expectativas del desempeño de Charlotte nuevamente le habían hecho frustrarse. Probablemente, una botella de vino con su nombre, oculta bajo su escritorio la estaba esperando para beberse sus emociones.

"¡Charlotte, tenemos que pensar en tu atuendo!" dijo Vaggie, con seriedad "Tenemos muy poco tiempo y debemos pensar en el repertorio, el maquillaje..."

"¡Muñequita, tienes que mostrar esas piernas!" dijo Angel, alzando una ceja "Te verías de infarto con una transparencia."

"¡No seas vulgar!" le reprendió Vaggie.

"¡Tu canto es hipnótico, linda!" la felicitaba Niffty.

Yo me senté en un taburete y la observé disfrutar de su momento de gloria. Husk estaba ahí, observando todo con su eterno ceño fruncido. Sentía ganas de celebrar.

"Un whisky, Husk, por favor." dije.

Gruñó y sacó una botella. Llenó un vaso y me lo entregó de mala gana.

"Gracias, amigo mío." dije, altanero. Y bebí.

Miré a Charlotte, quien se reía de una discusión de Angel y Vaggie, sobre un pequeño cerdo que se había acercado a Angel.

"Ya te rendiste, ¿eh?" Escuché a Husk a mi lado "Sabía que ni un hijo de puta como tú podría resistir tanto."

Lo miré. Estaba recargado en la barra, mientras jugueteaba con una botella de alcohol en sus dedos.

"¿Sobre qué, estimado?" Dije, con interés.

"Tu sirvienta. Los veo bastante juntos."

Instintivamente miré a Charlotte, que hablaba animadamente con Angel Dust, haciéndole preguntas del cerdo y acariciándolo.

"A mí no me preocupa, pero si Mimzy los ve así, dejará vacío la repisa de vodka para los clientes." Concluyó.

"No sé de qué me hablas." Dije, fingiendo ignorancia.

Resopló por la nariz.

"Niégalo cuanto quieras, rarito. Pero he visto esas miraditas y jugueteos que se dan ustedes en muchas parejas que vienen a este local durante años."

Charlotte se giró un momento a mirarme y me sonrió, para luego seguir jugueteando con el cerdo.

"¡Mírala nada más! ¡Sus ojos brillan como estrellas cuando te ve! Es repugnante, pero bastante obvio."

Miré mi vaso de whisky. Primero Pentious, luego Mimzy y ahora Husk. Esto estaba comenzando a ser realmente molesto. Dejé el vaso sobre la mesa y me puse de pie.

"Ten buenas tardes, mi estimado Husk." dije, con soberbia.

Me acerqué a Charlotte, quien sostenía al cerdito como un bebé.

"Ponte tu abrigo, querida, tenemos que ir con Rosie." le dije.

Ella sonrió y le devolvió el cerdito a Angel. Ella tomó mi brazo, antes que yo se lo ofreciera.

"Nos vemos mañana a la una de la tarde para el primer ensayo." dijo Vaggie, amablemente.

"Sí. Hasta mañana." respondió Charlotte, animadamente.

"Nos vemos." dije.

Salimos rápidamente del local, encaminándonos al local de Rosie. Y miré a Charlotte de reojo. Ella llevaba sus mejillas sonrosadas y se mordía el labio, reprimiendo la emoción.

"¿Todo salió como esperabas?" le dije.

"¡Mucho mejor!" dijo "¡No puedo creer que tendré la oportunidad de cantar en un escenario real!"

De pronto se puso seria y me miró.

"Señor Alastor, de verdad le agradezco su voto de confianza." dijo "Y no puedo hacer menos que corresponder con el mayor compromiso. Los ensayos son en la tarde, así que dejaré todo el aseo listo durante la noche y la cena lista antes de irme en caso de que..."

Me reí. Su nivel de responsabilidad y entusiasmo eran encantadores.

"Cariño, no dudo en que tengas todo un sistema planeado para mantener las cosas en orden. Así que no de eso no me preocupo." dije, con simpleza.

Ella desdobló un papel de su bolsillo y me lo entregó. Lo revisé con curiosidad. Era un listado con horarios por actividad. Todo subrayado.

"Lo tengo todo anotado aquí. Lo destacado es lo importante." dijo, con emoción.

"Todo está destacado." noté.

"¡Todo es importante!" dijo, con seguridad.

Me volví a reír. Doblé el papel y se lo entregué.

"Tendrás que acomodar el horario de las clases de magia." dije "Y no contemplaste suficientes horas de sueño para el ritmo que vas a tener."

Ella se quedó pensativa.

"Cierto... Ahora que lo pienso, no tendremos tiempo para..." murmuraba.

"¿Sí, cariño?" dije, con interés.

Ella se sonrojó, por toda respuesta. Yo me reí entre dientes.

"Ya pensaremos en eso también." dije, con altivez.

Me miró preocupada, pero no dijo nada.

Llegamos al local de Rosie luego de unos minutos. El inconfundible letrero de "Abierto" estaba ahí, a pesar de ya haber oscurecido. Rosie nos recibió con su particular estilo.

"Querido amigo, me honras con tu presencia." dijo, con un tono casi sarcástico.

"Lo mismo digo, Rosie." dije, en tono similar.

"¡Charlotte, querida! ¡Qué alegría verte!" dijo, encantada.

"Buenas tardes. Ha pasado mucho tiempo que no la veo." respondió Charlotte, sonriendo.

"Pasen, por favor." dijo Rosie, haciéndose a un lado.

Charlotte estaba a punto de quitarse su abrigo cuando Rosie exclamó.

"¡Oh, querida! ¿Ese es mi abrigo? ¡Madre mía! ¡Sabía que te quedaría divino!"

"Me gustó mucho, de verdad." dijo Charlotte, amablemente "Su diseño es realmente exquisito."

"Oh, no es nada. De todas maneras, Alastor pagó bien por él." dijo, mirándome de reojo.

Yo aún no había pagado ese abrigo. Y su sola mención de un alto precio me hizo rodar los ojos.

"No dudo en que la buena calidad merece el costo." dije, con orgullo.

Rosie se rio entre dientes y se acercó más a Charlotte para susurrarle, sugerente.

"Y dime, linda mía... ¿Has podido darle un buen uso a la ropa interior que te mandé?"

Charlotte, se escandalizó y se sonrojó hasta la punta de las orejas. Tuve que intervenir de inmediato.

"Rosie, querida, sólo venimos de paso contigo y ya se nos hace tarde." le interrumpí.

"Oh, qué barbaridad." dijo Rosie, simulando espanto "Me disculpo por mi pregunta tan poco recatada."

Se giró hacia mí.

"¿Y por qué tienen tanta prisa?"

"Pentious insistió en darme una cena gratis. Así que la tomé." dije, examinando mis uñas.

"¡Oh, Pentious!" dijo poniendo su mano sobre su frente, con fastidio. "Ese extraño hombre me pidió que volviera a arreglar su sombrero de copa. Le dije que es un estilo pasado de moda. Hace diez años que usa el mismo sombrero. Le ofrecí otros modelos, pero él insiste en que querer conservarlo. Supongo que tiene un valor sentimental."

"Papá instauró esa moda." dijo Charlotte, con una sonrisa "Le gustaba usar un enorme sombrero blanco, para disimular su estatura. Y su círculo comenzó a copiar su estilo."

"Oh, Apple Daddy era todo un caso, pero de mis mejores clientes." dijo Rosie, acercándose a un armario

Comenzó a hurguetear entre viejas cajas mientras se quejaba.

"Siempre que venía era: 'Rosie, mis mangas deben hacer juego con mi tono de piel'. 'Rosie, quiero que puedas bordar pequeñas manzanas en el borde del saco'. 'Rosie, quiero que mi sombrero sea más blanco que la nieve de los Alpes'."

Charlotte se rio.

"Sí, le gustaba mucho su ropa, señorita Rosie. Pero no niego que era muy exigente." dijo, en tono conciliador.

"Y desde que popularizó el sombrero de copa... ¡Todos querían uno! El señor Von Eldritch, el señor Stolas, el mismo Pentious. No había hombre de clase alta que no quisiera un sombrero de copa 'Rosie original' para ellos." dijo Rosie, sacando polvorienta caja de cartón del armario y acercándose a nosotros.

Puso la caja sobre la mesita del té. Miramos con curiosidad.

"Lo bueno es, que me alegra conservar siempre una muestra de mis trabajos." dijo, Rosie con orgullo.

Entonces destapó la caja. Era un sombrero blanco. Con una extraña serpiente morada como lazo y una pequeña manzana de cerámica pegado a un costado. Charlotte se quedó sin palabras.

Charlotte tomó el sombrero con un cuidado casi ceremonial. Lo examinó con cuidado y lo olfateó.

"No puedo creerlo, hasta huele a papá." dijo con voz quebrada.

Se limpió los ojos y se lo puso. Se acercó al espejo de cuerpo completo y sonrió.

"Es uno de los sombreros de papá." dijo con emoción contenida.

"Te pareces mucho a él." dijo Rosie, con nostalgia "Pero me alegra que heredaras la elegancia de Lilith. Tu padre era muy cordial, pero si mencionabas algo sobre su estatura perdía los estribos."

Me reí con disimulo.

"Papá tenía un sombrero de estos para cada día de la semana." dijo Charlotte, admirándose en su reflejo "Comenzó a usarlo para verse más alto en las juntas de inversionistas y en público. La primera vez que usó un sombrero blanco, me gustó tanto que lo tomé prestado y lo adorné con una serpiente morada de peluche y una manzanita de un tazón de adorno en la sala. Nunca imaginé que a papá le gustaría tanto que lo dejaría como su sello personal y replicaría eso mismo en todos sus sombreros."

"Y después, todos hicieron que sus sombreros tuvieran las cosas más extravagantes, como ojos y plumas. Fue un dolor de cabeza, aunque muy lucrativo." dijo Rosie, con fastidio.

Charlotte se quitó el sombrero y se lo devolvió a Rosie.

"Muchas gracias por el recuerdo, señorita Rosie." le dijo Charlotte, con tristeza.

Rosie le sonrió y lo guardó, de nuevo, en su lugar en el armario.

"Por cierto, linda, ¿me harías un favor?" dijo Rosie "Estaba a punto de preparar mi té de manzanilla de la tarde. ¿Puedes ir a la cocina y ver si la tetera ya hirvió?"

"Por supuesto." dijo Charlotte, de inmediato.

Y se dirigió a la cocina. Miré a Rosie, de soslayo.

"¿Bebiendo té?" dije.

"Es una infusión de hierbas para dormir mejor. El café no es la mejor opción a estas horas." explicó Rosie.

"Lo es si no quieres enfrentar pesadillas." dije, elevando los hombros "Entonces, para qué querías que quedáramos a solas."

Rosie sonrió con maldad.

"Oh, amigo mío." dijo "Soy una gran observadora, debo admitir. Y creo que puedo dar fe que mis suposiciones del otro día no fueron infundadas. Tu semblante resplandece cuando estás con ella."

Ella puso su mano en su mentón.

"Así que sólo estoy esperando que me lo pidas. Me ofendería si no lo hicieras. Ya tengo todo planeado en mi cabeza."

Rosie me miró con expectación.

"No comprendo a qué te refieres." dije, sorprendido.

"¡Tu traje de novio!" exclamó, exasperada "Tienes que lucir un 'Rosie' original el día de tu boda. Con el vestido de novia para Charlotte no tienes que preocuparte. Apple Daddy lo dejó pagado desde que era niña. Por alguna razón temía no verla poder casarse, así que se aseguró mucho antes."

Se puso una mano en la mejilla de manera pensativa.

"Pero tu smoking tienes que pedírmelo a mí o no quedarán a juego cuando los diseñe. Obviamente, ese traje combinaría muy bien con unos zapatos negros que tengo en el escaparate. Ya tengo en mente unos maravillo..."

Tuve que interrumpir sus emocionadas divagaciones.

"Rosie, querida. Te adelantas a los hechos. No hay ningún compromiso entre ella y yo. Sólo hay..." intenté explicar, con elegancia.

"¿Mucho sexo?" dijo, con sorna.

Me congelé en mi lugar. Comencé a cuestionarme si realmente la gente podía detectar a las personas que han tenido intimidad con sólo con verlas. Esto ya parecía una broma de mal gusto, donde todos mis conocidos parecían estar participando.

Ella se rio con fuerza.

"Ay, amigo. Eres tan evidente." dijo, con altanería "Te conozco desde que eras ese jovencito que limpiaba botas en la esquina del banco."

"¿A qué quieres llegar?" dije, estrechando mis ojos.

"Nunca creí que tú, Alastor, pudiera caer por alguien, hasta que la dulce Charlotte llegó a tu vida. Una chica hermosa y adorable, que gusta del café desde siempre, cálida en el trato y... ¡humana! Lo cual me parece un logro, viniendo de ti. Aunque no me extraña que hayas tardado tanto en encontrar a alguien que te interesara; eres de los que tiene más ideas que músculos y verte con ella es, realmente, gratificante."

Fruncí ligeramente el ceño.

"Francamente, estaba esperando que se hiciera oficial el compromiso... pero verlos tan unidos me hizo pensar en que ya tenían planes y querías consultarme sobre tu traje de boda."

Tuve que carraspear, para disimular mi molestia.

"Rosie, creo que malinterpretas mi relación con Charlotte." dije.

"¿Y qué te detiene aclararla?" dijo ella, suspicaz.

En ese momento llegó Charlotte con una bandeja que tenía una taza con agua caliente, un frasco con flores de manzanilla y una cuchara. Lo puso en la mesita y sonrió.

"Aquí tiene." dijo.

"Eres un encanto, cielo." dijo Rosie al sentarse en el sofá.

"Querida, creo que tendremos que venir en otra ocasión." dije, acercándome a Charlotte y poniendo una mano en su hombro.

"Sí, Charlotte. Cuando tengan un asunto más importante que tratar conmigo que sólo pagar unas prendas cotidianas." dijo Rosie, revolviendo su té.

Me contuve de suspirar con exasperación y tomé el abrigo de Charlotte.

"Nos vemos después, señorita Rosie." dijo Charlotte, encantada.

De manera natural, ella me ayudó a abotonar mi abrigo y a enderezar mi corbatín. Miré a Rosie de reojo y ella tenía grandes dificultades para contener la risa.

"¡Bueno, vámonos, querida! ¡Una cena gratis nos espera!" dije, empujando a Charlotte a la salida "¡Adiós, Rosie!"

Salimos a la calle y cerré la puerta con fuerza. Le ofrecí mi brazo a Charlotte y caminamos en dirección al Antoine's Restaurant a grandes zancadas. Charlotte tenía dificultad para seguirme el paso, pero no aminoré el ritmo. Mi cabeza era un caos y mi estómago estaba apretado.

Todos lo insinuaban. Todos lo notaban. La mayoría estaba feliz ante esa perspectiva. Parecía que, de pronto, cada persona que conocía estaba en ventaja sobre mí. Casi mirándome casi con superioridad. De mantenerme en una posición a sentirme rebajado por quienes veía como simples mortales, me tenía desconcertado y terriblemente incómodo. No sabía cómo dejar de sentirme así y recuperar la normalidad. Todo esto era nuevo para mí.

Después de varios minutos de silencio y de una larga caminata, escuché a Charlotte que me hablaba.

"Señor Alastor... ¿Está bien?" dijo, sin aliento.

"Oh, sí, cariño, sólo tengo molestos pensamientos rondando mi cabeza." dije, con tranquilidad.

"¿Algo en lo que pueda ayudar?" dijo, preocupada.

"Nada que no pueda manejar solo, querida. No te angusties."

Eso pareció calmarla un poco.

Llegamos al restaurant y vimos a Pentious en la entrada, caminando de un lado para otro. Parecía bastante preocupado. Lo ignoré completamente y nos acercamos al metre.

"Buenas noches, queremos una mesa para..." dije al encargado.

"¡ALASTOR!" escuchamos que Pentious gritó.

Fruncí el ceño con fastidio. Con mi mejor semblante me giré a su encuentro.

"Saludos, Pentius." dije.

"¡Sí viniste!" dijo, encantado "Y trajiste a esta encantadora dama nuevamente."

Miró a Charlotte con simpatía y le hizo una reverencia exagerada.

"Son bienvenidos a mi humilde restaurant." dijo, con ojos brillantes.

"Muchas gracias por su invitación." dijo, Charlotte.

Se la veía nerviosa. Intuí que el sentimiento de culpa por haber hurtado la fotografía de su familia aún le pesaba.

"¡Vengan por aquí!" dijo Pentious "Les guardé un lugar realmente acogedor."

Lo seguimos hasta una mesa bastante pomposa, con los cubiertos de distintos tamaños al costado de platos blancos, un mantel blanco. Los asientos consistían en un enorme sofá en forma de herradura de respaldo acolchado y base de madera, apegado a la pared. Había un candelabro con tres velas en el centro de la mesa. Y, por si fuera poco, un ramo de rosas rojas en un florero, junto con una botella cara de vino.

"¿Les gusta?" dijo, con esperanza.

"¡Es muy bonito, de verdad!" dijo Charlotte, con entusiasmo.

"Se ve realmente adecuado, mi estimado Pentious." dije, sobriamente.

Pentious parecía fuera de sí.

"¡Qué magnífico!" dijo, encantado.

Nos sentamos en la mesa y él llamó a un mesero a que nos atendiera.

"Cualquier cosa que necesiten pueden avisarme. Son libres de comer hasta reventar. Nada que no haría por mi pareja favorita." dijo, feliz.

Y se fue dando saltos.

"Él siempre es... amable a su modo." dijo Charlotte, con una sonrisa tensa.

"En su muy particular estilo." recalqué.

A pesar de que el filete de res estaba a la altura y hablamos animadamente de los ensayos y todo lo que venía y entusiasmaba a Charlotte, yo me sentía tenso. Todo lo que me habían dicho durante el trayecto del día me estaban haciendo replantear mis acciones y la evidencia en la que estaba quedando. Me sentía vulnerable. No me gustaba.

Miré a Charlotte, que bebía con gracia de su copa. Su semblante a la luz de las velas acentuaba su elegancia y sofisticación nata.

"Papá me enseñó a beber desde niña." me decía "Siempre se debe para degustar el sabor y el cuerpo del vino en pequeños sorbos, y no sólo beberlo con la intensión de emborracharse."

"Tu tío tenía la mala costumbre de beber en exceso." dije.

"Sí." dijo Charlotte consternada "Por cierto, ¿cree que sea prudente preguntar a Sir Pentious si ha escuchado algo más de él?"

"Probablemente, después de la pelea que tuvimos no puede aparecer en público.

Bebí de mi vino y suspiré.

"Creo que pronto saldré por uno de ellos."

"¿Uno de ellos?"

"¿No lo has notado, querida?" dije con una gran sonrisa "Ya ha pasado casi un mes desde mi último 'servicio comunitario'."

"Oh. Se refería a algún criminal..."

Vi a Charlotte removerse inquieta en su lugar. Noté cómo su blanca piel se erizaba, mientras me dio una significativa mirada. Su reacción parecía la confirmación de algo que sospechaba desde hace tiempo: su emoción ante la muerte.

Tomé su mentón y me acerqué para susurrarle al oído.

"¿Qué es eso, querida mía? ¿Veo anhelo en tu mirada? ¿Acaso te emociona la idea de que mate criminales?"

Abrió mucho los ojos y apretó los labios. Parecía completamente apenada de mi descubrimiento.

"No lo sé... Es sólo que a veces me imagino cómo debe verse usted haciendo ese 'trabajo', señor." admitió, mientras jugueteaba con un mechón de cabello.

Elevé una ceja, divertido.

"Supongo que debe gustarte lo que imaginas." concluí.

Ella se sonrojó. Eso era una afirmación. Era extraño, pero me complacía enormemente el que ella estuviera acostumbrada a la idea de mis actividades. Era mucho menos engorroso y liberador poder hablar de estos temas con alguien que no se estremeciera de horror, ni considerara de inmediato el llamar a las autoridades.

De pronto, noté nuestra cercanía, ya tan natural y espontánea para nosotros. Tenía el impulso de besarla, pero estábamos en un lugar público. Así que tomé distancia, de inmediato. Levanté la mano y llamé a un mesero.

"¿Quieres un postre, querida?" dije, con cordialidad.

Charlotte me miró confundida, pero asintió.

Ella pidió un crême brûlée y la observé, mientras bebía el café negro. Se veía completamente adorable disfrutando de su postre.

Yo había declarado que ella era mi perdición. Y eso era lo que sentía de verdad. Pero no podía entender la facilidad con la que la gente aceptaba, tranquilamente, su propia perdición en manos del ser que les interesaba más que los demás. Como entregando voluntariamente el dominio de su propios pensamientos y emociones a otra persona, a riesgo de que pudiesen salir lastimados. No estaba bien. Yo no estaba tranquilo. Sentir que mi calma, mi seguridad y mi completa vulnerabilidad dependía de esa chica frente a mí, era aterrador. Y si esta situación iba a prolongarse en el tiempo o, incluso, empeoraba, podría ser realmente catastrófico para mí. Tenía que hacer algo al respecto y pronto.

De pronto, Pentious se acercó a nosotros y nos miró con suficiencia.

"¿Yyyyyyy?" dijo, pícaramente.

"¿Y qué?" dije, ladeando la cabeza.

"¿Dónde está el anillo?" dijo, rozándose las palmas de la mano.

"¿De qué está hablando?" dijo, Charlotte.

Cerré mis ojos y ordené a mi sombra que lo distrajera. Sentí que se despegó de mis pies y lo siguiente que escuchamos fue un estrepitoso ruido de platos rotos desde la cocina del restaurant.

El sonido alertó a Pentious.

"¡¿Qué ha pasado?! ¡Oh, esos inútiles!" gritó enojado, y se apresuró a correr a la cocina.

Escuchamos los gritos furibundos de Pentious a sus empleados detrás de la puerta. Esa era mi señal.

"Vámonos, Charlotte." dije, poniéndome de pie.

Charlotte parecía conmocionada, pero no me rebatió. Tomó su abrigo y me siguió hasta la salida.

"¿No deberíamos despedirnos del señor Pentious?" dijo, preocupada.

"Ahora mismo está bastante ocupado." dije.

El trayecto a casa fue bastante silencioso. Ni en el tranvía, ni en la caminata de vuelta a casa intentamos entablar conversación.

Charlotte se veía preocupada; diametralmente opuesta a lo emocionada que había estado hace un par de horas por la aceptación de su audición.

"Querida, creo que es momento de empezar las clases de magia." dije.

Ella se sobresaltó.

"¿En serio? ¿Ahora?" dijo, confundida.

"Nada mejor que una buena noche para empezar." aseguré "Acompáñame a mi taller."

Entre emocionada y nerviosa, ella me siguió. Bajamos al sótano, y al abrir la puerta de mi cuarto de rituales, troné los dedos. Las llamas frías de la chimenea se encendieron, iluminando la pequeña habitación. Y, con un además de mi mano, le di la invitación a pasar.

"Aprender magia te será bastante simple, dado que se te da bien el latín." dije, acercándome a la mesa del centro "Y usando los conjuros del grimorio será bastante sencillo."

Charlotte miró la pequeña muñeca sobre el montículo de sal y suspiró.

"No tengo que matar a nadie, ¿verdad?" dijo ella, nerviosa.

"Pretendo enseñarte cosas simples. Pero quizás requiera de que mates a uno o dos pollos, cariño." dije, con simpleza.

"Supongo que es inevitable." ella comentó, haciendo una mueca.

Me reí y le enseñé las hojas sueltas.

"Dado que eres a penas una novata, quizás quieras comenzar con unos conjuros que pueden serte bastante prácticos en tu rutina." dije "Pero para llegar a mi nivel necesitarás mucha práctica. Tronar los dedos para conseguir algo es algo que requiere de bastante experiencia."

"¿Entonces tengo que decir los conjuros escritos en latín?" preguntó.

"Comienza con este." dije indicándole una oración en una de las páginas. "Sólo diciendo ese conjuro podrás encender fuego. Probablemente necesites varios intentos y no me sorprendería que no consigas gran cosa ahora, pero por algo se empieza."

Puse una vela en el suelo y me hice a un lado.

"Ahora concéntrate y visualiza el fuego. Cuando ya te sientas lista, di el conjuro."

Charlotte cerró los ojos un momento. Parecía muy concentrada. Entonces abrió los ojos, miró la vela y susurró.

"Ignis." dijo.

Una poderosa flama apareció desde la mecha de la vela, elevándose hasta lamer el techo. Me sorprendí sinceramente ante tan abrumador fuego y no pude evitar reírme de júbilo. Era una muestra de un verdadero poder. Miré a Charlotte, quien miraba el fuego que ella misma había invocado, totalmente asombrada. Ella estaba completamente impactada por lo que una pequeña palabra podía generar.

Así, tan explosivamente como llegó, la llama se apagó pocos segundos después. El techo había quedado negro y lo que quedó de la vela fue sólo una enorme mancha blanca derretida y una diminuta mecha negra que terminó de calcinarse en un suspiro de humo.

"¡Qué performance, querida!" exclamé, con euforia.

Charlotte se tomó el pecho y parpadeó varias veces.

"Esto... ¿Esto es normal que ocurra?" dijo, recuperando su compostura.

"¡Nunca en la vida!" exclamé "¡Es la primera vez que veo tal manifestación de poder!"

"¿Por qué...?" intentó decir.

"Creo que ha sido bastante por hoy." interrumpí "Tendré que cambiar mi plan de trabajo contigo. Claramente estás en una escala mucho mayor a la que pensaba. Por ahora, ya debemos descansar."

Ella pareció entender lo que intentaba decirle sutilmente, porque no me rebatió. Era una pregunta que no quería responder.

Nos preparamos para dormir y compartimos nuevamente mi cama.

En medio de la oscuridad ella me miraba. No decía palabra, pero las señales en sus gestos eran evidentes. Suspiré y acaricié su cabello.

"Buenas noches, cariño." dije y me giré.

No la escuché quejarse, aunque estaba seguro que se moría de ganas por hacerlo. No me tocó, ni emitió sonido. Y yo me quedé sin moverme, dándole la espalda.

Después de unos momentos la sentí girarse en la cama.

"Buenas noches, señor Alastor." la escuché decir.

Tardé bastante en quedarme dormido. Tenía mucho en qué pensar y en qué decisiones eran las más adecuadas a la situación a la que me enfrentaba. Ese día había sido, particularmente, revelador. Y la perspectiva real y palpable era, como mínimo, desconcertante y abrumadora. Charlotte era como un farol vibrante que irradiaba luz en mi vida, pero esa misma luz era también captada por otros. Mi incomodidad crecía a medida que ordenaba mis ideas. Le di muchas vueltas a mi plan. Era bastante arriesgado, pero creía que era lo mejor. Quería dejar de sentirme así.

Los días que siguieron acompañé a Charlotte a sus ensayos en el Mimzy's Palace. Charlotte hacía un esfuerzo increíble por tomarle el ritmo a las instrucciones impartidas, pero parecía adaptarse bastante bien. En esas ocasiones aproveché de conversar con Mimzy sobre el negocio y los planes que tenía para los espectáculos, aunque casi siempre terminaba ebria y dormida en la barra. Durante la noche, hacíamos prácticas de magia. Charlotte avanzaba a pasos agigantados. Ya era capaz no sólo de controlar la intensidad del fuego que conjuraba, sino que atraer y lanzar objetos como sillas y latas, encender y proyectar luces, además de poder hacer levitar objetos a su antojo. Curiosamente lograba hacer arcoíris entre sus manos, siendo que nunca se lo enseñé. Todo eso sumado a los quehaceres diarios en casa, terminaban dejándola muy agotada.

Y yo seguí evitando tener intimidad con ella. Charlotte sentía la distancia que yo había impuesto, pero no me decía nada. Incluso dejé de permitirle que me abotonara el abrigo y me arreglara la corbata. Seguimos compartiendo la cama unos pocos días después del día de la audición, pero pronto me excusé diciendo que me sentía indispuesto y que lo mejor sería que ella volviera a su propia habitación.

Charlotte parecía realmente afectada por mi repentino desapego, pero seguía intentando darlo todo por cumplir en cada actividad en la que se había comprometido. Su semblante se veía constantemente agotado y bebía más café del habitual, pero no flaqueaba. Ella era realmente admirable al no dar su brazo a torcer y continuar.

Pero hubo un punto de quiebre. El siguiente viernes en la noche, desde que habían empezado a darle clases de magia a Charlotte. Yo llegué realmente tarde y no le había avisado. Según mi reloj eran cerca de las tres de la mañana. Entré a casa y Charlotte no estaba esperándome frente a la chimenea como hace un par de semanas atrás, cuando fui atacado por el perro. Seguramente, porque ya sabía que yo era mucho más peligroso que cualquier cosa en New Orleans.

Me quité el abrigo y me dirigí a mi habitación. Me sentía cansado y me pesaba la cabeza.

De pronto escuché una puerta que se abría. Me giré para ver a Charlotte, quien estaba de pie y en camisón, saliendo de su habitación. Se acercó a mí con semblante preocupado.

"¡Señor Alastor!" exclamó "Me alegra tanto verlo bien."

"Buenas noches." dije, quedamente.

"¿Tuvo que hacer un 'servicio comunitario'?" dijo con curiosidad.

"No. Se me hizo tarde conversando con alguien. Creí que era el momento indicado. " dije.

Ella ladeó la cabeza, en señal de confusión.

"¿Está bien, señor Alastor?" dijo, ella preocupada.

"Acepté la propuesta de Mimzy." dije.

Charlotte se quedó de pie, abriendo mucho los ojos, por el impacto. Abrió varias veces la boca, sin poder pronunciar una palabra.

"¿Qué dijo?" dijo finalmente, con un hilo de voz.

"Lo que escuchas, querida: Voy a casarme con Mimzy." dije con tranquilidad, poniendo mis manos en la espalda.

Tensos momentos de silencio llegaron. La cabeza de Charlotte parecía no querer creer lo que le estaba diciendo. Se mantuvo impávida y quieta en la oscuridad del pasillo. Estaba listo para que me golpeara, como bien demostró con su altercado con Katie. Pero el golpe nunca llegó.

De pronto ella dio unos pasos hacia mí y me miró. Ella tenía los ojos brillantes de lágrimas, pero decididos.

"Señor Alastor, hace días que lo veo más distante. Y aunque nunca me dijo nada, ni le pregunté sus motivos, yo confié en usted. Pero no puedo entender esto." dijo, dolida.

La miré. Ella estaba al borde del llanto. Tenía sus puños cerrados con fuerza y no me quitaba los ojos de encima.

"Por favor, necesito saber qué es lo que pasó. ¿Por qué esperó hasta ahora para decírmelo? ¿Por qué no me dijo que realmente planeaba casarse con ella desde un principio antes de que nosotros...?" dijo con voz ahogada, apretando los dientes con impotencia.

Cerré los ojos y resoplé. Puse mi mano en el picaporte y la miré de reojo.

"Recuerda mi regla: No me hagas preguntas que no quiero responder." dije, con calma.

Me giré a la puerta de mi habitación y la cerré detrás de mí.

¡Estoy viva!
Y como método para apalear la cuarentena, voy a subir 3 capítulos durante estos 7 días ;w;
Les dejo el playlist de las canciones que vienen en este capítulo:

Doris Day ~~~ It All Depends On You
Toxic Love - Ferngully - female cover by Elsie Lovelock
Deal With The Devil - the Speakeasies' Swing Band!

TIENEN QUE VER EL TWITTER DE ESTAS CHICAS! SON FANTÁSTICAS!
DarklART
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lilish_chan

Siguiente actualización 25 de Marzo.