Disclaimers: Harry Potter, los personajes, los nombres y los signos relacionados son marcas comerciales de Warner Bros. Entertainment Inc., los derechos de autor de la historia "Harry Potter", pertenecen a J.K. Rowling; por lo tanto, son usados sin intención de lucro alguno, la historia paralela, al igual que los personajes originales, me pertenece en su totalidad, y no pueden usarse sin mi autorización, cualquier tipo de adaptación de esta historia está prohibida.


El día era demasiado perfecto para quedarse en casa, así que había obligado a sus padres a salir a dar una vuelta, era su cumpleaños número 17; y estaba por comenzar su último año de colegio, también sería la chica nueva, ya que su padre había sido cambiado de sede a su país natal, y aunque nadie había estado de acuerdo, no podían rechazar la oferta de un mejor pago, no es como si les hiciera falta el dinero, quizás no eran los más ricos, pero podían vivir desahogadamente, claro que aun así, ambos de sus padres tenían un empleo.

— ¡No sé porque se tardan tanto! –Chillo la joven –Ted también es viejo y está más animado que ustedes –sonrío divertida.

— ¡Oye! –Vociferó el aludido –Solo tengo veintisiete, soy joven aún, y estoy animado por tenerte de vuelta en Londres.

—Escocia es un país hermoso, no nos visitabas por egoísta –frunció el ceño, se giró y avanzó sin prestar más atención.

El joven de cabellos castaños se llevó las manos a los bolsillos de su chaqueta de cuero café, se giró con una ceja levantada hasta la pareja que iba unos cuantos pasos detrás de él, los suficientes para escuchar el comentario de su hija.

—Creo que es la única que opina que Escocia es genial ¿no es así? –interrogó con una sonrisa vacilante.

—Bueno, ella nació en Escocia, es su patria, ya sabes lo que dicen ¿no? –interrogó el padre de la chica.

— ¿Qué solo un escocés puede encontrarle lo bueno a ese país? –se burló.

—Justo eso –admitió el varón de cabello azabache, con unas cuantas canas esparcidas por su espeso cabello.

— ¿Por qué tenías que hacer de ella escocesa? –Interrogó a la mujer –ya no sé si su agresividad es por ser escocesa o su personalidad normal.

—Es agresiva por qué es escocesa –bromeó la mujer.

—Cierto, aun así, Inglaterra es la patria de todos, menos de ella ¿te sientes orgullosa ahora, Gin? –bromeó Teddy.

—Culpa a tu padrino, él decidió aceptar un puesto allá, justo cuando estaba por el octavo mes de embarazo, no pude hacer nada –fingió tristeza la mujer.

—Eres malvado, Harry Potter.

—Lo sé –comentó orgulloso el varón.

Los adultos pasearon por el centro comercial, mientras la joven iba de tienda en tienda, observando todo lo que había, no le dijeron nada, desde que sus hermanos habían decidido quedarse en Escocia, donde ya tenían casi su vida hecha, y ella se había visto obligada a ir con sus padres, la estaban consintiendo de más.

—X—

Lily observó con atención la tienda de patinetas, sonrío al encontrar una muy parecida a la que su hermano mayor, James, solía tener cuando eran unos niños, así que aprovechando que el encargado le coqueteo creyendo que era mayor de lo que realmente era, dio una vuelta en frente de la tienda, pero no contó, con las chicas que se cruzaron en su camino, tuvo que maniobrar y terminó entrando en una tienda que tenía bastante gente, por lo cual la había estado evitando.

— ¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Cuidado!

Gritó mientras la gente se hacía aún lado, las ruedas delanteras de la patineta se atoraron con el montón de cables sobre el suelo, y salió lanzada hacia el frente, la joven cerró los ojos, y arrolló a la persona frente a ella, cuando cayeron al suelo, por fin se animó a abrir los ojos, la mirada miel furiosa de la chica a quien había arrollado casi le asesinaba.

—Lo siento –susurró apenada –no era mi intención, lo juro.

— ¡Has interrumpido mi prueba! –Chilló colérica –Claro que no te perdono.

Ella se quitó de encima de la joven y observó a su alrededor, había un montón de gente porque estaban haciendo audiciones ¿para qué? Ella lo desconocía, solo había una larga fila de jóvenes de su edad, o un par de años más grandes, se giró de nuevo hasta la chica.

—Este... Perdón –les sonrió a las personas a la mesa.

—Creo que tendrás que devolverme la patineta, ni siquiera la has pagado y ya ocasionaste un accidente –informó extendiendo la mano el joven de la tienda de patinetas.

—No fue mi culpa, un par de chicas se cruzó por mi camino, y por no lastimarlas, ocasioné algo peor, lo siento, en serio.

Hizo una reverencia hacia la mesa con lo que parecía un jurado, y salió siguiendo al chico, disculpándose fervientemente por lo ocurrido, y asegurando que compraría la patineta.

—X—

La joven chica estaba sentada a una mesa, comiendo sus chips, mientras le relataba a su familia lo ocurrido con la patineta, y justificando así la razón por la cual la había comprado, su padre y Teddy reían divertidos, pero su madre tenía el ceño fruncido, no le gustaba cuando era así de descuidada, después comenzó a decirle que había podido ocasionar algo más serio, así que terminó disculpándose una vez más.

—Hola –interrumpió una voz masculina junto a ellos –mi nombre es Gregory McAllister –se presentó juntando las manos observando a Lily –estuve presente en tu accidente en la audición.

—Lo lamento ¿le ocasioné un daño? –abrió los ojos.

—No, una impresión excelente, diría yo –sonrío encantado –desde hace unas semanas hemos estado buscando a una chica para un show bastante popular –admitió el hombre –en realidad el personaje es castaño, de ojos celestes, pero... Admito que eres la primera en semanas que logra inquietarme lo suficiente como para decidir hacer los cambios justos que encajen contigo, claro si te interesa audicionar –sonrío encantado –sólo por trámite, estoy más que interesado en firmar contigo.

La mirada atónita de la joven se giró a sus padres ¿estaba alucinando acaso? Necesitaba que alguien le dijera que el tipo frente a ella era real, y que él ridículo que había hecho hacía unos minutos, le habían ganado una propuesta de trabajo.

—Ah... –balbuceo.

—Dime ¿cómo es que te llamas?

—Lily, Lily Luna Potter –contestó, extendiendo su mano para estrechar la de Gregory.

— ¿Qué edad tienes?

—17 –contestó de forma automática.

—Bueno, entonces, supongo que son tus padres ¿cierto? –se giró hasta Harry y Ginny.

—Así es –comentó Harry con una mirada de precaución estampada en su rostro.

—Me interesa que su hija trabaje para nosotros, como es menor, ustedes tendrían que firmar por ella, pero...

—Está por comenzar su último año, y no puede perderlo... –intentó Ginny.

—Oh, por eso no se preocupe, le conseguiríamos un tutor, para que no pierda el año, clases privadas en tiempos libres, no se librará del colegio tan fácilmente.

—Pero es que... Es un...

—Incluso tu acento escocés es perfecto –argumentó el hombre –cualquier chica en el país querría esa oportunidad, claro que no todas lo aceptarían –se encogió de hombros –te dejaré mi tarjeta, con la dirección de la televisora –garabateó algo –sólo tienes que mostrarla en la entrada y te dejarán pasar, por favor –observó a los padres de la chica –piénsenlo, es una gran oportunidad para ella, los esperaré.

El hombre se alejó, la pelirroja observó con curiosidad el papel en su mano, levantó la vista hasta sus padres, y luego a Ted, que aguardaban lo que fuese a decir, les sonrió, y soltó una carcajada divertida, que hizo que el resto se relajara.

—Muggles –murmuró Ted.

—Le gustó mi acento escoces, eso le da puntos extras.

—Tiene que ser escoces –argumentó Harry.

—Oye –soltó una risita divertida.

—Pero dinos, Lily ¿realmente vas a acudir? –Interrogó Ginny.

—Para ser honesta, no lo sé, sé que soy mayor de edad, pero… ustedes quieren que termine el colegio en Hogwarts, y… aunque no me agrada la idea –se encogió de hombros.

—Para los muggles eres menor de edad –recordó su padre –así que tendrás que tener a alguien que finja ser tu tutor legal, y tu madre y yo no podemos, Lily.

—Cariño, estás diciendo como si ella ya hubiese decidido.

—Mujer, parece que no conoces a tu hija –se burló Harry –sólo mírala.

La pelirroja de ojos castaños se fijó en su hija, que miraba atentamente esa tarjeta, inconscientemente tomó una decisión, ya era mayor de edad, y no podían forzarla a terminar el colegio, así que la apoyaran o no, al final terminaría yendo por su propio pie.

—Yo puedo fungir como su tutor legal, en lo que cumple la mayoría para los muggles, padrino –comentó Ted –puedo ser su profesor de magia privado, también, vamos ¿qué dices, pulga roja?

—Que me vuelves a llamar así, y morirás viejo, y sin jamás haber amado, Lupin.

Soltó una carcajada. —Ya, perdón, pero dime ¿te gusta mi plan?

—Sí, pero aún no sé si realmente le agrade cuando me vea actuar.

—Lily, te he visto crecer, no hay nadie más melodramática que tú en esta familia –argumentó Teddy, riendo.

—Él tiene razón, cariño –sonrió Ginny –además, él dijo que estaba bastante interesado.

—Deberíamos investigar primero de qué va –señaló los posters para la audición.

—Te quiero en mi equipo, Lupin –chocó su puño con él y se levantó entusiasmada.

—M—

Teddy observó los créditos salir, había sido el encargado de ver la serie, para informarle a ella, que cuando descubrió que se trataba de un show que hablaba de lo místico y sobrenatural, pareció decepcionarse un poco.

— ¿Dormiste un poco? –Cuestionó frunciendo el cejo al verlo todo desganado.

—Vi las siete temporadas hasta el momento –informó –pues la verdad, no está tan mal, para ser un show para adolescentes –se burló –y la hermana mayor –hizo una mueca –cuando seas parte del cast, podrías presentármela, y te lo debería.

—Dime, en serio ¿te gustó?

—Es entretenida, y puedo ver por qué tiene mucho éxito entre los muggles, además, estás hermosa, sobresaldrías entre todas las chicas aquí.

—Dime ¿alguna pista para qué papel me quieren?

—No, ni idea, no sé, no dan pistas, pero la octava temporada está por terminar, no la he visto aun, no ha sido sacada a la venta.

—Tendré que ir ¿no es así?

—En efecto.

—Dime ¿quieres ir conmigo hoy?

—Será un honor, pelirroja –hizo una reverencia.

—Primero, comeremos algo, a esta hora de la mañana, me da mucha hambre.

Ted sirvió el cereal para los dos, mientras su mirada iba hacia la joven, que estaba un poco inquieta, nunca hubiese imaginado algo por el estilo podría pasarle a ella, una oportunidad así, no se daba en los árboles, ni siquiera con magia, ella le sonrió nerviosa cuando no pudo terminarse el cereal.

—X—

Teddy llevó a Lily a la dirección que ese hombre le dio, mostraron la tarjeta que le había dado y no le prohibieron la entrada, incluso uno de los hombres de seguridad comenzó a guiarlos dentro, ambos observaron embobados la escenografía y todo, él era quien más familiarizado estaba con todo aquello.

—Por aquí –tocó a la puerta, y cuando dieron la orden, la abrió para ellos –señor McAllister, aquí está su invitada.

—Pero yo… -se giró enfurruñado, al verla, se levantó encantado –cielos, realmente pensé que no vendrías, me alegra que te animaras a venir.

Se puso de pie, avanzó hasta ellos y los hizo pasar, con una amplia sonrisa en los labios, le ofreció un trago a Ted, que rechazó y un poco de agua a Lily, que también descartó el ofrecimiento.

—He hablado con uno de mis colegas, no está seguro de adaptar el personaje a tus características, pero yo considero que en cuanto te vea, sabrá que eres perfecta para el papel.

—Sí, sobre eso ¿qué clase de papel, exactamente? –Cuestionó Ted.

—Están familiarizados con la serie ¿no es así? –Los interrogó.

—Desde luego –contestó Ted –me falta la temporada ocho, pero, de ahí en fuera, sí.

—Bueno, nuestra protagonista está harta del papel, así que aún estamos en negociaciones al respecto de si renovará o no su contrato con nosotros –informó –pero necesitamos una sustituta, no serás la protagonista como tal –admitió McAllister –eres algo así como la antagonista de la nueva temporada, aun no grabamos el final de temporada, que sería tu primera aparición, sólo necesitas hacer una pequeña actuación para los demás y será todo, tu tutor podrá leer los contratos y firmarlos.

—Bien ¿sería muy mala? –Sonrió Lily.

—Es un personaje clave –informó –no puedo revelarte más si no firmas.

—Claro –aceptó y observó a Ted –si soy mala, encantada –admitió divertida.

—Eso me da miedo, realmente –admitió el metamorfo para la joven.

—Bien –junto las manos –estoy entrando en papel.

—No se diga más –McAllister levantó el teléfono –Sophie, por favor llama a Jackson y Díaz, para la entrevista que les informé.

—Desde luego, señor.

Los tres esperaron a que la mujer y el hombre llegaran, los dos recién llegados la observaron con ojo crítico, pero no dijeron mucho, asintieron en dirección a McAllister, así que se puso de pie, le indicó a Lily que los siguiera, así que Ted fue después de la pelirroja.

—Necesitamos unas cuantas tomas –dijo Díaz, hablando con Jackson –cuando la gente quiera que salga a la luz su audición, deberemos estar respaldados.

—O como material extra –admitió Jackson ansioso.