Disclaimers: Harry Potter, los personajes, los nombres y los signos relacionados son marcas comerciales de Warner Bros. Entertainment Inc., los derechos de autor de la historia "Harry Potter", pertenecen a J.K. Rowling; por lo tanto, son usados sin intención de lucro alguno, la historia paralela, al igual que los personajes originales, me pertenece en su totalidad, y no pueden usarse sin mi autorización, cualquier tipo de adaptación de esta historia está prohibida.
Hola de nuevo, la verdad, no pensaba actualizar hoy, porque he actualizado otro fic también, pero al parecer la suerte echada por el asistente de google, dijo que sí lo hiciera, en fin, ojalá les guste :)
La chica de cabellos oscuros estaba sentada frente al espejo, esperando por que terminaran de arreglarla para la grabación, pero estaban en un rincón, hablándose en secreto, estaba harta de todo eso, no podía esperar a que sus escenas terminaran, para poder dar por terminado su trabajo ahí, lo único malo de irse, era dejar a su novio, y co-protagonista, últimamente, las cosas no estaban bien, y si se marchaba…
Sonrió arrogante, no era como si fuesen a reemplazarla, los productores estaban desesperados por renovar el contrato, sabían que si ella se marchaba, todo aquel éxito bajaría ¿dónde iban a encontrar a alguien que fuese mejor y más talentosa que ella? En ningún lugar, además, la química que tenía con Scorpius Malfoy, no era tan fácil de igualar, nadie había podido robarle protagonismo por lo mismo, y conforme entraba nuevo talento, salía, porque no podían competir con ella, la fabulosa y cotizada.
Polly Chapman.
—Oye, oye –se sentó junto a ella Lizzie, su mejor amiga en pantalla, pero en la vida real, no era más que insoportable, no la aguantaba.
—Sí ¿qué pasa?
—Me enteré por Sophie, que encontraron a alguien, que hará debut en el capítulo final de la temporada –sonrió –dime ¿no será su intento por reemplazarte?
—No lo creo –se burló –Jackson incrementó unos ceros a la cifra, sin mí, ellos están perdidos, créeme.
—Pues Sophie dice que la chica es bastante bonita, aun no nos dan el script del capítulo final ¿qué tal si te ocurre algo y misteriosamente cambias de apariencia?
Aquel comentario, no era fuera de la realidad del show, así que dejó de sentirse segura, podrían reemplazarla, aunque su orgullo le decía que jamás obtendrían el mismo éxito que con ella.
—Es una tontería –soltó, arrogante.
—Bueno, puede que no sean los planes, pero ¿quién cuidará de tu novio cuando no estés? Ella no está al corriente de tu orden de mantenernos alejadas –se burló.
—No es como si él fuese a fijarse en ella ¿o sí?
—Recuerda que dijeron que es bastante bonita, yo sólo te estoy poniendo al tanto.
—Gracias por el informe, chismosa, pero estoy tan segura de lo que tengo y soy, que sé que él no me cambiará por una… chusma como esa.
—Eso esperamos –se burló Lizzie y desapareció.
Las mujeres dejaron de charlar en el rincón y comenzaron a caracterizarla de nuevo, puso los ojos en blanco, por culpa de esas estúpidas, tenía un retraso de quince minutos, y luego el set decía que ella era la que se creía superior al resto —que lo era— pero sus retrasos a los llamados, no siempre eran su culpa.
—X—
Lily soltó una risa divertida, le costó cinco minutos recordar todas las líneas que le habían pedido, y todo aquello terminaba con una risa divertida, que según el guion, dejaba a la vista que su personaje no era del todo bueno.
—A mí, me agrada –comentó Lucía Díaz, encantada.
—Sólo falta que hagamos una toma con alguno del cast ¿tienes tiempo? –Curioseo Jackson en dirección a Lily, y después observó a Ted.
—Sí, desde luego –admitió el metamorfo –pero ¿sigues cómoda con esto? –Interrogó a Lily.
—Sí, sí, estoy bien –dio unos pequeños saltos –esto es pan comido –les guiñó un ojo –pero supongo que todo depende de la persona con la que haré la toma ¿no?
—No ciertamente –negó McAllister.
—Será alguien de sus amigos en pantalla, mejor traigamos a Audrey –pidió Díaz.
—Bien, iré por ella –dijo uno de los asistentes.
El chico regresó con una rubia, de ojos azules, de piel clara y unas cuantas pecas en su rostro, se veía arrogante, porque claramente era la chica más hermosa que Lily hubiese visto en persona, por supuesto que tendría que ser parte de los famosos muggles, la mayoría eran hermosos.
—Hola, Audrey –saludó Jackson.
—Bien ¿para qué soy buena?
—Tenemos a alguien con quien queremos que hagas unas tomas ¿no tienes llamado?
—Sí –asintió la rubia, en dirección a McAllister –pero es dentro de tres horas.
—Bien, si no te molesta, te la presentamos, Lily, ella es Audrey McLaggen, del elenco principal –la señaló –Audrey, ella es Lily Potter, un nuevo talento para la serie.
—Dime que reemplazarás a la odiosa de Polly –pidió.
—No, en realidad no –sonrió divertida –es un placer conocerte.
—Ah, querida, el placer es mío, pero hubiese sido más grande si tu respuesta a mi pregunta hubiese sido sí –suspiró –bien ¿qué tengo que hacer?
—Ten parte del script del último capítulo.
—Genial, un adelanto –le guiñó un ojo a Lily.
A la rubia no le tomó mucho tiempo las líneas, era obvio que manejaba el personaje a la perfección, porque en un momento, su ceja rubia se elevó, se cuadró a su lado, observando un punto lejano.
—Tengo que admitirlo, no ha sido nada malo –soltó en un tono perverso.
—Eso ni siquiera fue un verdadero intento –murmuró Lily, ladeando la cabeza –no has visto nada de lo que puedo hacer.
—Bien, bien, entonces, bienvenida a la ciudad –se giró hasta ella –soy Spencer ¿y tú?
—Quizás tu nueva mejor amiga –sonrió divertida.
Las chicas se giraron hasta McAllister, Díaz y Jackson, que estaban hablando por lo bajo, los tres asintieron al mismo tiempo, se encogieron de hombros y les sonrieron, bastante satisfechos por el material obtenido.
—Bien, ya sólo falta que decidas si firmarás o no con nosotros –se encogieron de hombros.
—Teddy revisará el contrato ¿cierto, Ted?
—Sí, desde luego, vamos –asintió el chico.
—M—
A Ted Lupin le había tomado medio día leer por completo todos los contratos que le habían dado para que firmara, como el tutor legal de Lily, pero al final, le habían entregado el script, un teléfono móvil y le informaron que estarían en contacto, que se aprendiera las líneas, para su próximo y primer llamado.
—Fuiste fabulosa –admitió el chico, rodeando su cuello –te invitaré a comer algo, después te inscribiré a una rutina de ejercicios, lo especifica en el contrato.
—Sí, es lo único malo, la alimentación –soltó una risita divertida.
—No olvides presentarme a la chica que hace de hermana mayor de la rubia con la que hiciste la toma.
—No conozco a nadie más, sólo falta que les caiga bien –hizo un mohín.
—Todo el mundo te va a adorar, sí, eres escocesa, y eso es tu mayor defecto, pero eres encantadora.
—Oye, ser escocesa es fabuloso.
—Solo los tuyos lo piensan –bromeó Ted.
—No voy a presentarte a nadie, así que cálmate.
—Bien, bien –levantó las manos en rendición –pero ¿me dejarás leer el script? –Sonrió divertido.
—No sabrás de qué va –argumentó.
—Nada de eso, Díaz me dio una copia de los capítulos de la temporada ocho, así que estaré al día y te pondré al día.
—Muy bien, me parece un excelente trato –sonrió divertida.
La joven fue hasta su habitación, aparecía en todo el capítulo final, haciendo bastantes travesuras, que no ayudarían para nada a la protagonista y su interés amoroso, tenían que intercambiar palabras antes de saber quién era.
Suspiró, tenía que entrar en el papel, de una chica del mundo sobrenatural, no era tan difícil, era una bruja en realidad, pero no era fanfarrona, un tanto prepotente y con un esquema moral bastante contrariado, suspiró, podía con eso, ya se había metido en aquello, ahora saldría.
Negó ¿qué era lo peor que podría pasar? Simplemente la despedirían, no era la gran cosa, después de todo, ser actriz muggle, nunca había estado en sus ambiciones.
—Lily –la llamó Ted –tus padres te esperan en la cocina, para la cena, están interesados en tu día.
—En seguida voy –sonrió dulce y se levantó apresurada.
La chica bajó corriendo, saludó a sus padres con un beso, y se sentó en su lugar, observó su cena y puso mala cara para Ted, que se encogió de hombros.
—Pensé que comenzaríamos con la dieta mañana –hizo puchero.
—Mejor desde ahora –sonrió –y no es una dieta, tiene todo lo que se supone que tiene que ingerir una persona, no más ni menos.
—Como sea –gruñó.
—Pero vamos, Lily, dinos ¿cómo te fue? –Preguntó Harry, emocionado.
—Bastante bien, papá, para ser honesta –sonrió –al parecer, mis clases de actuación en casa, funcionaron muy bien –soltó una risa divertida.
—Tus hermanos estarán muy orgullosos de ti –admitió Ginny –todos esos castigos por tus maravillosas actuaciones, están dando frutos.
—Cuando me paguen, tendré que enviarles flores –sacó la lengua en dirección a Ted.
—También tendrás que pensar en qué me comprarás –argumentó Ted.
—Ah, no, te presentaré a la chica que quieres ¿no es así? –Sonrió.
—Cierto, con eso me conformo –admitió.
—Más te vale.
—Pero cuéntanos más, Lily –pidió Harry.
La chica sonrió en dirección a su padre, y comenzó con el relato desde que se levantó por la mañana y se topó con Ted modo vagabundo, y aventurándose a la aventura, sin tener realmente nada que perder, comenzó con las audiciones, que pensando en un futuro —y deseando que ella fuese un éxito en pantalla— habían decidido generar mucho material extra, para cuando sacaran las temporadas en lo que fuese que lo sacaran.
—Así que oficialmente, decimos adiós a Hogwarts –murmuró Harry.
—Papá, ya soy mayor, además, Ted es muy bueno, él puede enseñarme y… puedo volver al colegio a terminar mi último año, si me corren –sonrió.
—Pero qué cosas dices, Lily Potter –la reprendió su madre –por supuesto que no van a correrte, serían unos tontos si lo hacen.
—Bueno mamá, hay chicos talentosos, como con quienes me tocó hacer un par de tomas, sobretodo Audrey ¿no, Ted?
—Pues sí, realmente no se le notaba que estaba actuando ¿sabes? Tiene la pinta perfecta para ese papel.
—No se juzgan a las personas que no conoces, Ted –lo regañó Lily –a mí me pareció encantadora –se encogió de hombros.
—Tú siempre quieres ver el mejor lado de las personas, pelirroja, y no siempre se puede –argumentó su amigo, encogiéndose de hombros.
—Cierto, aun así, ella no me ha hecho nada para tener una idea diferente a la que ahora tengo, y mi primera impresión es que es increíble –se encogió de hombros.
—Pero bueno –interrumpió Harry –Ted, ya que has decidido ser el profesor de Lily, te daré una lista de cosas que tiene que ir a prendiendo ¿bien?
—De acuerdo, padrino.
—X—
Lily se levantó a las seis de la mañana, para correr junto con Ted, que se había involucrado al cien por ciento en esto junto con ella, la joven iba diciendo sus diálogos, mientras él le decía que tan bien y convincente sonaba, después de una hora y media, decidieron volver a casa, riendo divertidos de la caída de la chica.
—Es increíble que tenga que levantarme tan temprano –murmuró, despegando su cabello de sus mejillas –iré a ducharme.
—Bien, comenzaré a preparar tu desayuno, pequeña pelirroja.
—Esa cosa sea lo que sea, pero no será desayuno –negó sonriendo y subió las escaleras corriendo.
Para su sorpresa, tenía más energía de la que pensó que podría tener, así que se duchó tranquilamente, se vistió lo más cómoda que pudo y bajó a desayunar con su mejor amigo.
—Más te vale que esto sepa bien –amenazó.
—Su función es nutrirte, no saber bien –bromeó.
—Eso le quita la magia a la vida ¿sabías?
—Ya –la tranquilizó Ted –cuando entres en forma, podrás volver a la comida chatarra, me imagino que en los rodajes tendrás que hacer alguna que otra maniobra, no peligrosas, pero tendrás que hacer una que otra, y no querrán que te medio mueras.
—Cierto –sonrió encantada –esa será mi meta por el momento.
—Piensa positivo –negó –piensa malvado, como tu personaje.
—Oye, esa es una muy buena sugerencia ¿quién diría que tendrías buenas ideas? –se burló.
—Sabes –la distrajo –tus padres comenzaron a preguntarse si después de que comiences a ser famosa, vas a mudarte de casa.
—Ted –sonrió –no es como si me hubiese quedado en casa una vez vuelto al colegio.
—Tienes razón, pero ellos tenían la esperanza de que te quedaras un tiempo.
—Pues lo haré, me quedaré un tiempo, en lo que veo si esto es para mí o no –se encogió de hombros –pero tampoco es como si tenga el valor de irme a vivir sola –hizo un mohín.
—Ah ¿quieres que vaya contigo? –Se burló.
—Sí, sería maravilloso, si eso pasa, claro –se encogió de hombros –vivir contigo sería diferente a vivir con mis padres, tú no eres tan viejo como ellos, eres más moderno, incluso me ayudaste a saber cómo usar un teléfono móvil.
—Soy el chico tecnología, hermana –bromeó.
—Tú has vivido más tiempo entre muggles, supongo que podrás ayudarme con todo eso.
—Hablando de todo eso, si vas a ser famosa, tendrás que tener toda la cantidad de redes sociales que uno tiene.
—No sé qué es eso –frunció el cejo.
—Son sitios, por donde puedes tener contacto con tus seguidores –se encogió de hombros –veamos, iniciaremos con algo…
—No, deja eso para cuando realmente lo sea ¿bien? –Elevó una ceja.
—De acuerdo, nada de social media para ti, por el momento –le guiñó un ojo.
Lily sonrió agradecida, sus padres y Ted, tenían toda la fe de que le iría bastante bien en aquel trabajo, aunque ella estaba comenzando a sentirse ansiosa, quería llamar a McAllister y decirle que lo había pensado mejor y no aceptaría, pero Ted le había explicado en un ataque de ansiedad en la madrugada, que los penalizarían si ella hacía eso.
Tenían dinero, pero no millones de compensación ¿o sí?
—Todo saldrá bien –la abrazó el chico.
—Gracias –musitó aterrada.
—Es algo nuevo, Lily, es normal que tengas un poco de miedo, pero todo estará bien.
—Si me corren…
—No tendremos que pagar nada –soltó divertido.
Aquello pareció calmarla, cuando Ted le ofreció a que iniciaran a ver la serie juntos, ella se negó, no quería crearse ninguna clase de ideología antes de, porque ¿qué tal si no le gustaba la dichosa serie? Y tendría que trabajar una temporada de 26 capítulos y el último capítulo de la serie en emisión.
—Entonces, ve a practicar tus líneas.
—Esa es una idea más inteligente.
—Bien, mientras yo me encargo de hacer de esta casa algo más muggle.
—A mis padres no les agradará eso.
—Sólo me encargaré de una línea fija de teléfono e Internet, nada fuera de otro mundo.
—Bien.
La joven subió de nuevo a su habitación, se recostó en su cama, y observó el teléfono móvil que le habían dado, una lucecita roja parpadeaba, así que lo tomó y lo encendió.
¡Felicidades! Tu primer llamado es para la próxima semana, miércoles, a las siete de la mañana. —Número desconocido.
Su corazón se agitó, su respiración también y una enorme sensación de querer salir corriendo, pero se quedó ahí, sintiendo que la respiración le faltaba, y las ganas de llorar se incrementaron ¿en qué se había metido?
