Disclaimers: Harry Potter, los personajes, los nombres y los signos relacionados son marcas comerciales de Warner Bros. Entertainment Inc., los derechos de autor de la historia "Harry Potter", pertenecen a J.K. Rowling; por lo tanto, son usados sin intención de lucro alguno, la historia paralela, al igual que los personajes originales, me pertenece en su totalidad, y no pueden usarse sin mi autorización, cualquier tipo de adaptación de esta historia está prohibida.
Hola, aquí estoy con otro capítulo, ojalá sea de su agrado, gracias por el apoyo.
Aunque los hermanos Potter y Shev pensaron que la rubia se marcharía a charlar con su amigo, no, simplemente se sentó en el sofá, mientras escribía en su aparato muggle como si eso fuese lo más común, y bueno, quizás para los muggles sí, aquello era lo más normal en el mundo.
—Por cierto, Lily, ¿qué con ese espantoso color de pelo traes? –cuestionó James, prestándole más atención a su hermana.
—Es verdad –aceptó Albus – ¿qué con ese color tan horre…? ¡Oye! –exclamó frunciendo el cejo y golpeando a James en el hombro, haciendo a reír a su hermano mayor.
—Es parte de mi papel en la serie donde estoy trabajando –se encogió de hombros.
—Oh, es cierto, Teddy mencionó algo la última vez que compartimos cartas.
— ¿Cartas? –Cuestionó Audrey –díganme, ¿en qué siglo están todavía en Escocia? –comentó divertida.
—Es un decir –sonrió Shev, nerviosa.
—Qué vintage sonaron –aceptó la rubia.
La charla cambió de tema, sobre los sentires de James y Elisheva de vivir en una casa tan grande, estaban alegres de tener visita, ya que tanta inmensidad los hacía sentir solos y abandonados.
—Es una tontería, Jamie –soltó Lily –creciste en esta casa, no sé cómo puedes sentirte tan ajeno a la casa.
—Si recuerdas bien, pocas veces al año estaba aquí, no es como si fuese mi casa completamente.
—Pasamos los primeros años aquí, James –le recordó Albus –desde que mamá se embarazó de Lily, y prácticamente hasta hace unos meses, que ellos decidieron mudarse a Londres.
—Lo dice el que se buscó un apartamento, en lugar de quedarse aquí –negó James.
—Eso es cierto –admitió Audrey –pero si tanto te pesa esta casa, deberías irte a vivir a otro lado, y solo… dar vueltas aquí, pretender de vez en cuando que vives aquí.
—Esa es una buena opción –aceptó Albus –si lo que tú y Shev quieren es algo más pequeño y acogedor, busquen algo para ustedes, y dejen esta casa para cuando Lily y sus amigos vengan, y pretendan que siguen aquí viviendo.
—Es un muy buen consejo –aceptó Shev.
La charla de los jóvenes se vio interrumpida rápidamente cuando alguien tocó el timbre, Albus se puso de pie y fue a abrir la puerta sin que nadie lo pidiera o lo mandara, haciendo que Audrey sonriera ante aquello, no era muy común ver aquella clase de comportamientos en los hombres a su alrededor.
—Buenas tardes –saludó alguien entrando a la estancia.
Todos se giraron a ver al dueño del saludo, la única en poner mala cara, fue la joven pelirroja, pero los demás otorgaron su mejor sonrisa al recién llegado Scorpius Malfoy.
—Ah, chicos, él es mi mejor amigo (varón) –aclaró para Lily –Scorpius Malfoy, aunque creo que ya lo conocen.
Albus, Elisheva y James se observaron entre ellos, ¿tendrían que conocerlo? Porque realmente no lo hacían, ignoraban por completo quien era o qué hacía, así que el rubio suspiró, negando un poco incómodo.
—No interesa del todo, soy Scorpius, mucho gusto –saludó.
—Albus Severus –informó el aludido estirando la mano hacia él.
—James Sirius –sacudió la mano en saludo el castaño.
—Elisheva –sonrió la pelirroja de forma amable, dándole la mano una vez que Albus lo soltó.
—A Lily, a ella ya la conoces –informó Audrey.
—Por supuesto –soltó observándola un instante e ignorándola.
—Bueno, ya que las presentaciones terminaron, te mostraré donde dormir, ¿bien?
—Genial, gracias.
Albus y Scorpius se alejaron tranquilos, comenzando a charlar entre ellos como si fuesen los mejores amigos, Lily supuso que el chico le cayó bien a su hermano a primera instancia y eso era muy raro para alguien como Albus, así que algo bueno tenía que tener el rubio, pero lo dudaba, algunos amigos de su hermano eran unos completos idiotas, así que podía contar a Malfoy como uno de esos.
Después de que Malfoy se instaló en la habitación, todos fueron a comer a un famoso lugar, quizás no tan famoso, pero era el restaurante por excelencia de los Potter, por fortuna para Lily, su hermano Albus se encargó de charlar con el insoportable rubio, así que se comportó más que decente, aunque con su carácter y personalidad, no tenía ni idea cuánto le duraría.
—Lily, pensé que estabas en Londres con tus padres –soltó un chico acercándose a su mesa.
—Alexander –sonrió Lily, poniéndose de pie y abrazando al chico –pensé que estarías ocupado, digo, ya no trabajando en el negocio familiar.
—Desde que Ted, dejó el trabajo, mamá necesitaba ayuda, así que volví aquí, por un tiempo, claro –observó al resto sentado a la mesa –buenas tardes, familia Potter y nuevos rostros –les sonrió, la rubia hizo lo mismo pero Scorpius entrecerró los ojos ante el saludo –bueno, ¿se les ofrece algo más? –cuestionó.
—Por el momento, no, Alex –informó James.
—De acuerdo, cualquier cosa, no duden en pedirla –informó, acercando a Lily a él para besarle la mejilla, logrando que la chica sonriera.
Lily soltó una risita divertida cuando Audrey la empujó un poco cuando volvió a sentarse, insinuando que había estado bien el coqueteo que se habían hecho, o eso es lo que aparentemente había ocurrido en ese momento previo.
—En este sitio todos son muy amables –soltó Malfoy –realmente te tratan como familia.
—Bueno, Alex es mi mejor amigo –informó James de modo tranquilo –así que lo conocemos desde hace bastante tiempo, además de que Lily siempre ha tenido un crush con él.
— ¡James! –Soltó irritada Lily –no es para que vayas contándolo a extraños.
— ¿Extraños? –Elevó una ceja James –pero… pensé que eran buenos amigos ustedes dos.
—Desde luego que no –soltó irritada –él solo está aquí por Audrey.
—Por supuesto, ¿qué más valdría la pena en un país tan absurdo y aburrido como éste? –se burló de ella.
—No es como si Londres fuese mejor.
—Londres no es un país, es una ciudad, ¿sabes eso o es que no fuiste a la escuela? –se burló.
—Basta, niños –pidió Albus.
—Pero qué dices, tienes mi edad –lo golpeó Scorpius en el hombro.
—Claro, pero no me estoy comportando como un niño –se burló.
La charla reanudó cuando Albus distrajo a Scorpius, Lily no estaba de buen humor pero hizo gala de su nuevo empleo y aparentó muy bien estar distraída y pasándolo bien, aunque su corazón se aceleraba un poco cada que veía a Alex sonreírle a los demás comensales, e iba de un lado a otro con platos o vasos, sin duda se había puesto mucho más guapo desde la última vez que lo había visto.
La comida se volvió cena ya que el ambiente estaba tan bueno, James se había puesto de pie yendo a charlar con Alex, así que eso dejó a Elisheva siendo un comodín entre las pláticas de Albus y Scorpius, Audrey y Lily.
—Creo que es hora de que nos marchemos –informó James –las visitas deben estar cansadas de su largo viaje.
—La verdad es que sí, el vuelo fue cansado –aceptó Audrey.
—Bueno, entonces paguemos –comentó Scorpius, levantando la mano en dirección a Alex –la cuenta.
—Ya está cubierta –informó el chico –James pagó.
—Pero…
—Es un real placer tener amigos de mi hermana, eso no pasa muy seguido, en el colegio en Francia…
—Cállate –le pidió Lily.
—No era muy sociable –sonrió James.
—Lo imagino –se burló Scorpius.
La mirada enfadada de Lily se topó con la de Malfoy, que la retó a que le dijera algo delante de su familia, sabía que alguno, ya fuera James o Albus, la controlarían enseguida, ya había pasado, y volvería a pasar, el imbécil tenía inmunidad o algo por el estilo, lo odiaba.
Scorpius se puso de pie o al menos eso intentó, ya que sintió como algo ejercía un poco de fuerza en sus pantalones, así que al tomar un poco de impulso, se escuchó el rasgar de la tela de su pantalón.
Fue inevitable para Lily no soltar una carcajada, no creyó que su hechizo no verbal fuera a funcionar tan bien, vio el rostro un poco sonrojado del rubio, y su sonrisa incómoda ante lo que había sido presenciado por un montón de extraños.
—Te presto mi abrigo –le informó Albus.
—Gracias, acepto la oferta –sonrió incómodo.
La joven pelirroja fue riéndose por todo el camino, observando de reojo la furia creciendo en lo fuerte que el rubio apretaba las quijadas y lo tenso de sus hombros, pero no le dijo nada, él no sabía que ella había sido la culpable.
—No deberías comportarte así –le informó James, abrazándola.
—Es un imbécil, realmente me cae mal.
—Pero eso no te da el derecho de comportarte así, es el invitado de tu mejor amiga, deberías comportarte a la altura, tus celos son injustificados.
—No son celos –bufó ofendida.
—Vi como tu cara cambió cuando dijo que era su mejor amigo, si ella no aclara, la habrías vuelto sapo, te conozco.
—Odio lo bien que lo haces –aceptó haciendo un puchero.
Cuando su mirada volvió al frente, notó como Scorpius giraba el rostro, con una sonrisa burlona en los labios, haciéndola resoplar, suponía que el imbécil creyó que su hermano la estaba reprendiendo por su comportamiento, por reírse de él de forma descarada como lo hizo, y no estaba tan equivocado, para ser honestos.
—M—
Por la mañana siguiente, Lily había olvidado el hecho de que Scorpius Malfoy se había unido a las mini vacaciones que tenían, así que bajó a la cocina todavía en pijama, y por fortuna, con la peluca, ya se le había hecho tan costumbre aquello, que incluso dormía con ella, así que estaba chueca y despeinada.
—Vaya, Potter, ¿eso es lo que vieron los directores de casting y te dieron el papel? –cuestionó alguien a sus espaldas.
La joven se giró asustada ante la extraña voz, se llevó la mano al pecho y al ubicar a Scorpius puso los ojos en blanco, realmente odiaba a ese tipo por completo.
—A diferencia de ti, me contrataron por mi talento, Malfoy.
Lily sintió un extraño escalofrío recorrerle la espalda cuando la mirada de Malfoy, poco discreta la recorrió por completo, su pijama constaba de un short que le quedaba flojo, por lo tanto se detenía en sus caderas, pero no llegaba ni a mitad de su muslo, y su top que solo cubría sus pechos, tragó saliva al verlo sonreír de lado.
—Alguien va a meterse en problemas por una menor –informó él, dándole una calada a su cigarrillo.
—Ah, no –lo sujetó del brazo y lo arrastró hasta la pequeña puerta que daba al patio trasero, lo empujó para sacarlo de la casa –fuma afuera –le ordenó.
—No soy una mascota –le informó.
—Te comportas como una –gruñó –se fuma fuera de la casa –lo señaló –ahí está el cenicero de James –informó y cerró la puerta a sus espaldas.
Lily se recargó en la barra y suspiró, levantó la vista cuando alguien entró a la cocina, Audrey le sonrió un poco somnolienta y se sentó en el banco, frente a ella.
—Necesito un buen café, aunque realmente lo que quiero, es volver a dormir.
—Puedes volver a la cama –sugirió Lily.
—No, me acostumbraré, y me costará llegar a los llamados cuando son temprano.
—Eso es cierto, pondré el agua, iré a cambiarme y saldré a correr.
—Ay, te tomas todo muy en serio, que envidia.
Audrey colocó los brazos sobre la barra para usarlos de almohada y se acostó, la pelirroja sonrió divertida y subió a su habitación a ponerse algo más adecuado para su rutina de ejercicio leve, extrañaría a Teddy, pero éste también tenía derecho a descansar de todo aquello.
Como ya había informado a Audrey de lo que haría no vio la necesidad de despedirse de ella, así que se colocó los audífonos, ya que le tocaba hacer su rutina sola y comenzó antes de que le diera flojera como siempre, cinco kilómetros diarios, era lo que Ted le había estipulado y no desobedecería a su Sensei.
—Te tardaste demasiado, pensé que sería necesario ir a buscarte –comentó Audrey.
—Bueno, me tomé mi tiempo, normalmente Ted me mata corriendo, pero ahora pude ir un poco más lento –sonrió.
—El agua sigue caliente –le informó la rubia.
—Genial, tengo hambre, y un café ayudará con mi ánimo.
—Te pondrá más hiperactiva –se burló Audrey.
—Ojalá, hay muchos lugares a donde quiero que vayamos.
—Suena genial.
Lily se giró, Scorpius estaba recargado en el umbral de la puerta del patio, elevó el rostro para dejar escapar el humo del cigarro, haciéndola fruncir el ceño, avanzó hasta él, y colocó su mano en el estómago del rubio, para su sorpresa, todo se sentía bastante firme.
—No estoy irrumpiendo ninguna regla –informó él, sujetándola de la muñeca, y llevando su mano a la altura de su oreja, haciéndola ponerse de puntitas –mi mano con el cigarro está a mis espaldas, o sea, en el patio trasero, y el humo lo expulse hacia arriba, atrás del marco de la puerta, que vendría siendo el patio todavía.
—El humo…
El rostro de Scorpius se acercó al de ella de forma deliberada, sonriendo encantado al ver como intentó retroceder pero no podía hacerlo por el agarre que tenía de ella en ese momento, así que para agregarle diversión, su mirada se desvió hasta los labios de la chica, y aunque no fue su plan, se perdió un instante en ellos, haciéndolo tragar saliva.
—Quédate afuera si vas a seguir fumando –Lily lo empujó, pero como la tenía sujeta, solo escuchó un bajo clac, en su muñeca y un fuerte dolor se extendió por todo su cuerpo.
— ¡Estás bien! –Soltó sorprendido cuando la joven se puso más pálida de lo normal y sus ojos se llenaron de lágrimas sin derramar, haciendo que la soltara.
—Ahora vuelvo –informó.
Tenía que fingir que aquello no había sido la gran cosa si quería que Elisheva la curara con alguna poción, así que cuando Scorpius la siguió a la sala, ella ya no estaba, frunció el cejo confundido, dudaba que fuera más rápido que él, pero aun así, había desaparecido como por arte de magia.
Cuando Lily volvió, solo tenía una venda enrollada alrededor de su muñeca, ya no le dolía, pero era consciente de que el rubio había notado que algo había tronado en su muñeca, y lo mejor era aparentar un poco.
—Estábamos preocupados –informó Audrey –dime ¿todo bien?
—Yo no lo estaba –soltó el rubio bufando.
—Claro que sí, mentiroso, dijiste que le habías roto la muñeca.
—Bueno…
—No es nada serio, solo un poco de reposo para la mano –mintió.
—Lily, ¿estás segura? –Frunció el cejo Audrey.
—Desde luego, iré a ducharme y a cambiarme para irnos –le dedicó una mala mirada al rubio y subió corriendo las escaleras.
Convivir con muggles era bastante complicado para ella, tenía que mentirles y ocultar sus heridas "serias" por lo rápido que eran tratadas con magia, pero esperaba que valiera la pena guardar tanto secreto.
Una vez que estuvo lista fue hasta la estancia, Malfoy y Audrey charlaban en voz baja, pero se quedaron callados cuando la vieron, el rubio puso mala cara en cuanto a su amiga, sonrió encantada, los dos estaban listos y un tanto ridículos, pero no les dijo nada, cada quién con sus gustos al vestir, ¿cierto?
