Disclaimers: Harry Potter, los personajes, los nombres y los signos relacionados son marcas comerciales de Warner Bros. Entertainment Inc., los derechos de autor de la historia "Harry Potter", pertenecen a J.K. Rowling; por lo tanto, son usados sin intención de lucro alguno, la historia paralela, al igual que los personajes originales, me pertenece en su totalidad, y no pueden usarse sin mi autorización, cualquier tipo de adaptación de esta historia está prohibida.
Hola, aquí estoy con otro capítulo, ojalá sea de su agrado, gracias por el apoyo.
Lily se sentó en el sofá, que solo estuvieran ellos significaba que ninguno de sus hermanos y su cuñada estaban listos para irse, así que tenía que esperarlos, estaba un poco incómoda, los rubios no volvieron a hablar, pero se dedicaban miradas el uno al otro, odiaba que la gente pudiese comunicarse de esa forma, lo sentía un poco más irrespetuoso que si se siguieran secreteando.
—Ah, ¿y James, Shev y Albus no están listos todavía? –Cuestionó incómoda.
—James y Shev no irán con nosotros –informó Audrey, dicen que prefieren descansar, el trabajo mañana es pesado, o eso dijeron, solo vendrá Albus.
—Ah, bueno, ¿y por qué no está aquí?
—Llegó recién, dijo que no tardaba en estar listo –sonrió Audrey.
La pelirroja suspiró, Albus tardaba demasiado en estar listo, era como una chica, más que nada porque nunca sabía que ponerse para ir a lugares con mucha gente, la familia lo presionaba por que se consiguiera una novia o novio, lo que fuera, pero él parecía no encontrar a la indicada, y si no fuera porque Lily era técnicamente una estudiante todavía aunque fuese mayor de edad, se sentiría más presionado por ser el único sin nada formal en la familia.
—Deberíamos comer algo antes de ir a beber, ¿no creen? –Cuestionó Audrey.
—Suena bien, así no nos derribará el alcohol tan fácilmente –aceptó Scorpius.
—Y tú, ¿qué opinas, Lily? –sonrió Audrey.
—Lo cierto es que no tengo hambre –informó.
—Y no puede beber, es menor –soltó Scorpius.
Lily se mordió la lengua, quería presumirle que ella era toda una adulta, pero era complicado que un muggle lo entendiera, así que simplemente se limitó a hacer un mohín enfadado, para terminar poniendo los ojos en blanco.
—Solo espero que Albus no tarde mucho, o realmente no iremos a ningún lado –se cruzó de brazos, observando a otro lugar.
—A la bebé no le gustó que le recordaran que solo podrá beber leche en el lugar –soltó Scorpius divertido.
—Mejor cierra el pico –gruñó Lily, enfadada –no soy un bebé.
—Claro que lo eres –sonrió.
—Te sorprendería lo que puedo hacer –informó.
—Fastidiar a la gente mayor, es característica de los niños y bebés.
—Solo de los amargados, como tú –soltó Lily.
—Touché –se burló Audrey.
—No estés de su lado, tú eres mi mejor amiga, no de ella.
—De los dos –se encogió de hombros Audrey –y sería genial que se llevaran bien, se imagina, sería un gran cliché que terminaran enamorados, el típico de enemigos a amantes.
—Eso es asqueroso, jamás en esta vida habrá algo entre él y yo –soltó Lily.
—Concuerdo con ella –soltó Scorpius.
—Al menos ya están de acuerdo en algo –se burló Audrey.
—Además, eso solo demostraría que tu amigo es todo un pervertido, ¿acaso no dijo que soy una bebé? A menos que sea un depravado, jamás se fijará en un bebé o una niña pequeña.
—Comprendo el hecho de que te decepcione que no sea un pervertido, Potter, pero… lamento desilusionarte, jamás entre tú y yo, habrá algo así.
—A menos que la ficción lo amerite –soltó Audrey.
—Tampoco pasará –soltó Scorpius decidido.
Realmente ese tipo la enfadaba en formas inimaginables, no podía creer que tenía que soportarlo no solo en el set, sino también en su tiempo libre, ¿qué había hecho para merecer semejante tortura?
Para fortuna de los tres, Albus Potter no tardó mucho más en bajar, estuvo listo, y para molestar a Malfoy, Lily propuso ir al restaurant de los Takhon por algo de comer, sin duda Alex era un manjar a la vista, y aquello no le agradaba a Malfoy, posiblemente porque era mucho más guapo que él.
—Van de fiesta, que milagro –soltó Alex, sujetando el hombro de Lily.
—Ya sé, pero aprovechamos el tiempo libre, y más si puedo estar con mi hermano –sonrió Lily como boba.
—Supongo, ¿y Jaime? –Elevó una ceja.
—Es un anciano que no soporta las desveladas –informó Albus.
—Gracias por eso, Al –se burló.
—Sí, sí, como sea ¿puedes traer nuestra orden ya? –Soltó Scorpius enfadado.
—Ahora mismo –sonrió y se fue.
—Pero qué grosero, Scor –soltó Audrey –él solo es amable.
—Sí, claro –bufó observando a Lily.
El ambiente en el restaurant fue bueno, cuando no los involucraba a ambos al mismo tiempo, Scorpius y Lily disfrutaban de los chistes y bromas y reían como si realmente fueran buenos amigos, pero cuando tenían que interactuar, eran como perros y gatos, pero no de esos amables que conviven por convivir, sino de los que hacen un alboroto por todo.
—Deberías comer algo –sugirió Albus a su hermana.
—En serio, no tengo hambre, estaré bien, ahí venden botana, de cualquier forma…
—Tú no beberás, eres un bebé.
—Si fuera un bebé, no me dejarían entrar –gruñó Lily.
—Te dejarán entrar porque eres un bebé que lleva un adulto responsable –señaló a Albus.
—Gracias por lo de adulto responsable –rió el moreno.
—Lo eres –sonrió Scorpius divertido.
Lily puso mala cara, sin duda odiaba que su hermano y Malfoy se llevaran tan bien, ¿qué tenía de bueno ese estúpido rubio como para que su hermano lo aceptara tan fácilmente a pesar de ser bastante especial con las personas?
Tanta fue la cantaleta de que era una niña pequeña, que sin duda Lily pensó en disfrutar bastante esa noche de diversión, pero aun recordaba que James le había dicho que tenía que dejar de tomar todo personal, que Malfoy era un niño consentido que era mejor no ponerse a su nivel, y le haría caso a su hermano y no haría nada malo, simplemente lo ignoraría y pasaría una buena noche, sin nada de drama y contratiempos, como siempre que salía con su familia.
—Es mejor que nos apresuremos o realmente no iremos a divertirnos, y muero por bailar un poco –sonrió Audrey, encantada –así que chicos, tendrán que turnarse entre nosotras, porque no pienso parar de bailar un solo segundo.
—Entonces…
—Sin pleitos, Scor –pidió Audrey, interviniéndolo.
—Bien, te prometo que me portaré bien, incluso con los niños –observó a Lily.
La diversión murió en su rostro cuando Alex se acercó con un poco de postre para Lily, que no había perdido, simplemente, se le ocurrió que le gustaría y para el colmo, era de cortesía, esa chica no era nada especial como para hacer que el resto del mundo la adorara, pensó Scorpius, sí, era atractiva, pero todo eso se le iba en cuanto abría la boca… o decía su edad.
—Gracias –sonrió Lily.
—Espero que te guste, nos vemos, chicos.
Audrey terminó comiendo la mayoría del postre, porque Lily seguía sin apetito, pero la comida que Elisheva le había dado y la poción para la muñeca rota, le tenían el estómago un poco revuelto, y no quería terminar vomitada antes de tiempo, aunque así como veía las cosas, no bebería ni una cerveza de mantequilla.
Aunque no necesitaba de nada de eso para divertirse, era una Weasley después de todo, y ellos llevaban el buen ambiente corriéndoles por las venas, así que sonrió encantada con ese pensamiento, se divertiría en grande y bailaría toda la noche, demostraría que realmente no era una niña y que podía divertirse como la adulta que realmente era.
—Iré al baño y podemos irnos –sonrió Audrey, que al pasar por detrás del rubio lo golpeó en la parte trasera de la cabeza –si haces algo estúpido, volveré a golpearte, estás advertido, Malfoy.
—Auch, me portaré bien, te lo prometo, aunque no sea un niño –gruñó.
—La veo capaz de colgarte, así que yo que tú, sí me comportaba un poco.
—Ni que lo digas, es una sádica cuando se lo propone, a veces me pregunto cómo es que somos tan amigos -sonrió divertido.
—Son bastante afines, eso parece –comentó Albus.
Salieron del restaurant a una hora decente, Albus los había invitado a salir a un bar maggle, que era como se denominaba en la actualidad a los sitios híbridos que aceptaban magos y muggles, así que no tendría problemas por llevar a Lily y permitirle beber, después de todo ella era una mayor de edad en su comunidad, aunque no tanto en la de sus invitados.
—No creo que digan algo –murmuró Lily para su hermano –es un bar, es normal que tome, aunque te prometo que no beberé mucho –golpeó el hombro de su hermano.
—Eso espero, y James me pidió que te dijera que te comportaras con Scorpius, ¿de acuerdo? –Elevó una ceja, en señal de advertencia.
—Soy una adulta –soltó indignada.
—Comportándose como una cría, sí, eso es lo que eres –le sonrió acariciándole el mentón al ver su cara de pocos amigos –compórtate a la altura, ¿bien?
—Bien, si es lo que quieren, lo haré.
El ambiente del lugar estaba bastante prendido, así que no le costó mucho integrarse, dejó a su amiga, a su hermano y al invitado no deseado atrás mientras se mezclaba con el resto para bailar, hacía mucho que no podía hacer algo así, con las tontas restricciones de su contrato, y por lo sobreprotector que era Teddy la mayoría del tiempo.
La velada avanzó tranquila, y aunque ella había hecho una promesa, no pudo evitar faltar a ella cuando caminó bastante ebria hasta el baño, el movimiento, el calor y los tragos le hicieron una mala pasada, necesitaba aire fresco y vomitar lo poco que traía en el estómago, como el calor era intenso, la peluca le afectó bastante, así que hizo un mal intento de un hechizo glamur en su cara y se quitó la mata de color azabache, liberando su cabello pelirrojo en público por primera vez en mucho tiempo.
—Oye, ¿te encuentras bien? –La pregunta la hizo girarse.
—Sí, solo un poco de vómito y estaré como nueva –sonrió.
—Deberías tomar un poco de agua, e ir con tus acompañantes, antes de que te ocurra algo serio –le dijo la chica y se retiró sin involucrarse más.
La pelirroja asintió al vacío ya que la joven se había retirado, entró al baño y después de vaciar el estómago, hizo lo que la joven le dijo, salvo que en lugar de beber agua, no vio mal en otra ronda de tequila, mezclando con cerveza de mantequilla, ¿qué podría pasarle? Su hermano iba con ella, no dejaría que nada malo le pasara a su pequeña hermanita.
Se unió de nuevo en la pista, topándose con un chico alto que estaba bastante bueno, o al menos su vista de ebria le dijo que era ardiente, y por la forma en que bailaba pegándose a ella, lo demostraba, sin duda era un galancito que se levantaba a todas las chicas, y ella no tenía problema con eso, ¿qué de malo tenía con vivir y disfrutar de su propia sexualidad?
Se dejó acercar más al cuerpo del chico, y cuando vio la oportunidad, sin duda lo jaló hasta ella para besarlo sin perder la oportunidad, había olvidado la cantidad de veces que los chicos la habían rechazado cuando hacía el primer movimiento, como ese, pero este tipo no lo hizo, la besó con entusiasmo.
Se alejó con una sonrisa triunfadora y siguió bailando con él, sin darle oportunidad de nada más por lo menos una media hora, el baile, la mezcla de bebidas y las hormonas sin duda le jugaron una mala pasada.
Lily soltó un pequeño gemido cuando las manos del chico la acariciaron, estaban en el cubículo sucio del baño de chicas besándose o más que eso, ya siendo consciente de que su mano derecha estaba ocupada masturbando al chico, este volvió a besarle el cuello mientras ella se hacía cargo de su ropa.
—No tengo protección –le informó en un tono excitado –maldición.
—Descuida, yo tengo en el bolsillo –mentía, pero sabía dónde Ted guardaba los suyos, por mucho que intentara ocultar que tenía una vida sexual, así que sencillamente convocó uno, simple como eso.
Se rieron cuando el poco espacio los hacía verse más torpes de lo que realmente eran, sumando la embriaguez, aun así, se las arreglaron perfectamente para lograr una penetración satisfactoria.
—Ah, genial –gimió la pelirroja mientras movía las caderas de forma rápida al sentirlo en su interior por fin.
—No soy el primero, ¿cierto? –Gruñó empujándose más en ella.
—Tranquilo, chico listo –lo besó desesperada –más profundo –pidió en un tono desesperado.
—Te puedo…
—Shhh –lo besó –pierde encanto.
La joven enterró las uñas en los brazos del chico cuando se adentró más en ella, sin duda el tipo estaba bastante bien dotado, y ella no estaba lo suficientemente lubricada para tenerlo por completo en su interior, aun así él hizo caso a su petición.
— ¡Oh, por Circe! –Gimió –no sé si eres un simple chico o un centauro.
—No existen los centauros –gimió en su oído.
—Díselo a tu tercera pierna, amigo –sonrió divertida.
El sexo fue bastante satisfactorio para ella, no podía decir si para él lo fue, pero al menos para ella sí, tanto así, que una vez que salieron del baño, los besos y las caricias y todo continuaron y cuando el joven pegó sus caderas a su cuerpo, pudo sentirlo completamente listo para ir por una segunda ronda, la forma en que restregaba su erección en su estómago era como una invitación o de volver al baño y hacerlo de nuevo, o ir a otro lugar más cómodo y más seguro, eso mismo estaba considerando cuando alguien se detuvo a su lado, sujetando el hombro del joven y alejándolo de ella.
—Sin duda no puedo creer que te estés besando con alguien aquí, teniendo novia en casa –le bufó una joven al chico.
—Oye, yo…
— ¿C-Cómo? ¿Cómo te atreves? –Bufó Lily.
— ¿Cómo me atrevo a qué? –Frunció el cejo.
—A besarme, teniendo novia.
—Tú me besaste primero, yo solo respondí el beso.
— ¡Pero yo no sabía que tenías novia! –Dijo lógicamente ella.
—Pero tú me besaste primero, yo solo te correspondí el beso.
— ¡Exacto! Me correspondiste, y yo no sabía que tenías novia cuando te besé, ¡pero tú sí sabías que tenías novia!
—Pero, yo…
—Ella tiene un punto –la señaló la joven –que tu novia no me caiga bien, Scorpius, no te da el derecho de…
La sangre de Lily se congeló al escuchar el nombre del tipo con el que se había enrolado en el baño, se puso pálida y las ganas de vomitar volvieron, observó con atención a la joven reprendiéndolos, y sin duda era Audrey McLaggen, que por una extraña razón, no la reconoció, ni Malfoy tampoco.
—Mierda –masculló Lily, a quien la embriaguez se le había evaporado ante gran revelación.
—Sí, mierda –bufó –dime, ¿qué edad tienes? –Cuestionó Audrey.
—17 –respondió sin pensar.
—Más maravilloso –golpeó a Scorpius en la parte posterior de la cabeza –te enrollaste con una menor de edad, ¿sabes a qué te enfrentas?
—Está en un bar, bebiendo, ¿cómo es que lo iba a saber? –Gruñó alejándose de Lily como si tuviese viruela de dragón.
—Estamos en serios problemas –refunfuñó la rubia, llevándose las manos a las caderas y resoplando.
—Yo no diré nada –soltó Lily –en serio –se alejó antes de que ellos pudieran decir algo o detenerla, se mezcló entre la gente.
Sujetó el brazo de su hermano aun agachada para que no la vieran el par de rubios que la seguían.
—No estoy interesado, gracias –soltó Albus.
—Iugh, Albus, es asqueroso, soy tu hermana –bufó.
—Ah, Lily ¿qué rayos, porque el hechizo glamur medio mal formulado?
—Genial, ¿podrías usar uno para que mi peluca aparezca?
—Creo que mejor usamos un hechizo para teñirlo de azabache, no quiero pensar como estará esa peluca.
—Genial, sí, hazlo, rápido.
—A tus órdenes.
