Nuevamente por aquí con el siguiente capítulo, deseo les esté agradando un poco como voy llevando la continuación y sí ya nos acercamos al esperado momento que todos ansiábamos ver en la trama principal de la autora… sé que me entienden (mirada picara) en fin sin más que agregar los dejo con el capítulo que lo disfruten.
CONTINUACION INSPIRADA EN INOCENCIA ROBADA, AUTORA ORIGINAL KARYNITA. PERSONAJES DE NARUTO PROPIEDAD DE MASASHI KISHIMOTO.
Chapter: 35 "Acercándose a la verdad"
Ya era de mañana y una pelirosa se encontraba sentada en el mesón de la cocina, estaba terminando de comer su desayuno. Por suerte como era muy temprano era la única que se hallaba despierta. Lo cierto es que apenas había comenzado a amanecer, ya no pudo seguir durmiendo; los nervios y la ansiedad no se lo permitían. La noche anterior, cuando el joven Sasuke le había pedido lo ayudara hoy con su trabajo, no lo podía creer y casi temia que todo se tratara de un loco sueño, sin embargo tal parecía que no lo era.
Pudo escuchar como unos pasos se acercaban hasta detenerse en la entrada de la cocina por lo que tomando un leve respiro se dio la vuelta y se levantó de la silla donde estuvo sentada para ver al pelinegro el cual también la miraba fijamente sin saber muy bien que decir. Luego de unos minutos, fue el azabache quien rompió el silencio.
-SASU: Te levantaste temprano – fue lo que mejor se le ocurrió decir.
-SAKU: S-Si – tampoco sabía que decir o cómo actuar – Como supuse que usted se levantaría temprano pues yo… es decir, como ayer me pidió que hoy lo ayudara, yo creí que… debía… - estaba hablando tan rápido y de forma atropellada que ni sabía que era lo que estaba diciendo, realmente se sentía muy nerviosa.
-SASU: Esta bien, Sakura – la corto algo divertido el ojinegro, al verla toda nerviosa y balbuceando todas esas palabras. La verdad es que también se hallaba al tenso por todo lo vivido entre ellos y no tenía claro cómo comportarse con ella, pero ver su actitud le pareció muy gracioso y lo relajo gratamente.
-SAKU: Amm… quiere, quiere de desayunar? – pregunto más calmada al verlo a él más tranquilo y relajado, e incluso pudo notar la minúscula sonrisa que dibujaban sus labios.
-SASU: Sí, supongo que si – le dijo para luego pasar y tomar asiento en el mesón que dividía la cocina.
La pelirosa se apresuró a prepararle el desayuno al joven. Una vez listo se lo sirvió. Mientras el muchacho comía del ciertamente delicioso desayuno, la ojijade estaba lavando los platos sucios que había usado antes, además de hacerle compañía al moreno, ambos en completo silencio, pero un silencio cómodo y armonioso.
Después de varios minutos el joven ya había terminado de desayunar por lo que en compañía de Sakura se dirigieron a su despacho para comenzar con las labores que tenía por hacer. Una vez llegaron al despacho de Sasuke, este se apresuró a cerrar la puerta y se quedó unos cuantos segundos parado allí, sin saber exactamente que debía decirle. Es cierto que él le dijo que lo ayudara con su trabajo, pero la verdad no sabía en que realmente ella podría ayudarle, después de todo había algunas cosas que la ojijade no podría entender de que se trataban sino es que en su mayoría no entendería nada y comenzaría con sus preguntas sin fin; en fin, quizás eso es lo que necesitaban ambos para poder relajar las cosas entre ellos y lo cierto es que echaba un poco de menos eso de tener que enseñarle a aquella linda chica de cabellos rosas.
-SASU: Bueno – comenzó el azabache, al tiempo que caminaba a su escritorio frente a la mirada atenta de Sakura –Creo que lo primero debería hacer es terminar de enseñarte el abecedario, ¿no es así? – dijo con un poco de humor – Sé que eso no tiene nada que ver con mi trabajo aquí, pero si no tienes un vago conocimiento sobre como leer, no sabrás lo que tienes que hacer y será más complicado para ti saber cuándo te pida algo sobre algún documento que tengas que traer para mí o algo así – Suspiro con un poco de fastidio ya que enseñarle lo atrasaría mas pero ni modo, tenía que hacerlo – En fin, supongo que una promesa es una promesa – susurro más para sí mismo.
Sakura por su lado, se hallaba muy callada asimilando aun el hecho que estaba ahí, con el joven Sasuke nuevamente y al parecer casi tan bien como eran antes, incluso el joven quería retomar sus clases para enseñarle a leer, como él le había prometido hacer hace tiempo. No podía evitar sentirse sumamente feliz por ello. Realmente deseaba que las cosas mejoraran entre ellos, que el joven Sasuke pudiera confiar y creer en ella… pero por el momento debía conformarse con llevar todo con calma y que tratar que su vínculo de confianza comenzara a formarse ¿o reformarse? Bueno en fin, aun no perdía las esperanzas que él la escuchara y atendiera a sus suplicas porque viera a su madre aunque fuera solo por una vez, le bastaba con eso… al menos por el momento.
-SAKU: J-Joven yo – lo llamo para captar su atención – la verdad es que yo ya aprendí casi todas las letras e incluso puedo leer palabras cortas – le comento jugando nerviosamente con los dedos de sus manos y sin mirarlo a los ojos – Sé que tal vez eso no sirva de mucho pero, no sé, tal vez…-no sabía que más decir.
-SASU: Ya aprendiste las demás letras que faltaban de cuando yo te las estaba enseñando!? – dijo asombrado, y es que no pensó que aquella fuera tan diligente y aplicada en eso de aprender y estudiar. Vio como Sakura asentía levemente en respuesta afirmativa - ¿Y cómo es que supiste que letras eran o como se llamaban?- pregunto ahora, desconcertado por ese detalle.
-SAKU: Pues… - de repente se puso aún más nerviosa al recordar "quien o quienes" fueron los que le enseñaron- a-alguien me… me enseño – susurro bajito, casi con miedo que la oyera
-SASU: ¿Quién?- pregunto brusco, con el ceño fruncido, de repente celoso porque alguien más estuviera usurpando su lugar como maestro de la pelirosa; algo muy estúpido, por cierto.
-SAKU: Mmm…- no sabía que decir, estaba casi segura que si mencionaba el nombre de aquellos tres su patrón se molestaría y no quería que él estuviera enojado con ella otra vez, no lo quería pero… - Fueron… "hay por qué no era buena para decir mentiras, quizá así podría librarse de esa situación"- pensó la chica cada vez más nerviosa y tensa, más al ver como el moreno salía de detrás de su escritorio y se acercaba a ella, lo que la inquietaba el triple de más.
-SASU: Y bien, no vas a decirme, SA-KU-RA – mascullo con voz rotunda y grave, dándole a entender que estaba más que irritado por su silencio. Tenía su oscura mirada clavada en ella, ya que sabía que ella no se atrevería a mentirle así, tratando de intimidarla.
-SAKU: ¡Fueron Kasu y sus amigos! – soltó de golpe en un arranque de valor, que se le esfumo al instante- E-Ellos me-me estuvieron enseñando esa noche que… que me dejaron encerrada en la cárcel con ellos – termino balbuceando bien bajito, incomodada por la cercanía de su patrón, el cual no podía quitar su penetrante miraba oscura de la chica; una mirada cargada de muchos sentimientos, en su mayoría negativos.
-SASU: Vaya, pero que generosidad la de esos delincuentes – comento con desagrado al saber que esos miserables delincuentes, fueron los que le estuvieron enseñando asupelirosa… es decir… a Sakura (no sabía de donde le salió ese pensamiento de su pelirosa) – Sin embargo, no tengo por qué fiarme de las enseñanzas de unos malditos rufianes ¿o sí?!- termino molesto.
-SAKU: B-Bueno pues… tal vez…- le estaba costando trabajo concentrarse en que decir, pues, la imponente presencia del azabache la tenía abrumada- ellos no sepan tanto como usted joven, pero… aun así, me ayudaron mucho… ¡y sé que son buenas personas! - completo con convicción, sonando muy segura de su opinión sobre esos jóvenes, Kiba, Shino y Kasu.
El azabache la miro de forma severa, frunciendo su ceño al ver por donde pretendía llevar la ojijade aquella absurda conversación.
-SASU: Son tan buenas personas, que le roban a otros y además también secuestran por dinero – le reclamo elevando la voz con su tono lleno de desdén; ya muy molesto por recordar como los secuestraron a ellos- Creo que tu sentido de la moralidad está bastante descoordinado, Sakura.
Más que irritado por el tema, se apartó por fin de la chica dándole mayor espacio, para él caminar hasta la ventana de su despacho y tratar de calmarse pues no le convenía alterarse ahora y descargar su frustración sobre la muchacha tras él.
Sakura sabía que estaba dañando lo poco que había avanzado en su acercamiento con el joven Sasuke, pero es que ella era así; siempre solía decir lo que sentía así sin más, sin pensar en las consecuencias. Es cierto que Kiba los había secuestrado e incluso golpearon al pelinegro, pero lo hicieron por necesidad no por ser malvados, solo buscaban ayudar a los abuelos de Kiba; salvarlos de quedarse en la calle, salvarlos justamente del pelinegro que se encontraba frente a ella, quien le daba la espalda.
De alguna forma ella sentía que eso era una clase de justicia, aunque también sabía que estuvo muy mal que lo hicieran. ¡Todo era tan complicado en la vida!
-SAKU: Sé que lo que hicieron estuvo mal – declaro segura avanzando dos pasos hacia él – Pero, solo querían ayudar a los abuelos de Kiba – luego pensó en una cosa- Además el dinero que le pidieron por el rescate, del cualquier forma hubiera vuelto a usted- el ojinegro se voltio a mirarla con los ojos entrecerrados, sin comprender lo que le quiso decir, por lo que la ojijade continuo- Querían el dinero para pagarle a usted y a… su padre, la deuda de los señores Inosuka, así que de cualquier forma hubiera recuperado el dinero y no hubieran perdido nada – termino convencida de su conclusión, mirando fijamente la expresión asombrada de su patrón.
Sasuke por su lado estaba asombrado por la conclusión a la que inteligentemente había llegado Sakura, es decir, a él nunca se le paso por la cabeza ese hecho, por lo que estaba anonadado ante la exposición de la ojijade. Sin embargo luego de un momento recobro la compostura y nuevamente trajo a su rostro su mirada severa, tras recordar que ese no era el punto, si no el hecho que los secuestraron y quisieron chantajearlos a él y su padre.
-SASU: Sabes qué sakura, ya no quiero seguir hablando de esto – mascullo llevando sus dedos índice y pulgar al puente de su nariz y apretándolo levemente – así que dejemos esta absurda platica…
-SAKU: Usted nunca quiere hablar – murmuro, interrumpiéndolo, en voz muy baja pero aun asi el azabache la alcanzo a oír.
-SASU: ¿¡Que fue lo que dijiste!? – pregunto con el ceño fruncido ante su pésimamente disimulada queja-por su parte la pelirosa ya no dijo nada más, por lo que ignorando su comentario anterior, prosiguió el moreno – Tks, olvídalo! Mejor concentrémonos en el trabajo, ya no quiero seguir perdiendo el tiempo. Te diré que hacer y lo que no entiendas solo pregunta ¿está bien?- concluyo, zanjando el tema de una buena vez, suspirando ya cansado de tanto drama por culpa de unos sujetos que no le importaban en lo más mínimo.
-SAKU: Bien, como usted diga joven –respondió un tanto desilusionada por seguir siendo incapaz de ablandar el corazón tan inflexible del joven pelinegro, lo que de verdad la ponía triste, pero debía continuar, no podía rendirse aun…
… …. …
En el despacho de Fugaku se encontraba esté, rodeado de varias pilas de papeles los cuales estaba leyendo y revisando, ya que tanto él como su hijo se estaban ocupando de conseguir nuevos socios y comprar nuevos terrenos que pudieran utilizar para sus inversiones. Ya tenía varios en la mira, de hecho, estaba pensando en organizar una pequeña reunión, invitando a varios de estoa prospectos de futuros socios, para así conocerlos en persona y tratar más directamente dichos asuntos. Sin embargo debía organizarlo con cuidado ya que aunque estos también eran personas influyentes, de familias adineradas y de igual estatus social al suyo, debía dejarles claro que los Uchiha siempre estarían por encima de todos ellos y eso nadie lo podría negar.
El azabache se vio interrumpido de sus concentrados pensamientos, al oír el toque de la puerta, por lo que con fastidio le respondió a la, seguramente, sirvienta del otro lado.
-FUGA: Adelante! – dijo con su conocida voz grave y ronca. Al segundo siguiente vio entrar a la pelinegra mayor, Kasa, con una taza humeante de café para él.
Kasa se inclinó con respeto hacia su patrón, para luego dejar la taza de café frente a él, el moreno no le dio ni una segunda mirada solo se concentró en tomar la taza, darle un sorbo y seguir con sus asuntos. La pelinegra no podía evitar sentirse frustrada ya que, aunque ese hombre de vez en cuando la usaba como su puta personal, nunca era más que eso: ¡su puta! Había veces en las que se tenía tanto asco así misma, como el que le tenía a la maldita de su hermana Sania, pero luego recordaba que en nada eran iguales.
Su hermana era prostituta por gusto, porque no soportaba la idea de estar con un solo hombre. Para ella, abrirle las piernas a cualquiera por plata era tan necesario como respirar. Ella no era así, en lo absoluto, ella podía contar con los dedos de sus manos la cantidad de hombres con los que se ha acostado en toda su vida, siendo uno el pelinegro sentado frente a ella, que no hace más que ignorarla; ella lo único que buscaba era tener una vida mejor: sin necesidades y llena de lujos. Es por eso que odiaba tanto a la esposa del Uchiha mayor, porque ella lo conoció primero a él y no supo aprovechar el ser la esposa de un hombre como Fugaku Uchiha sino que fue una estúpida y jodio su oportunidad de lograr lo que ella no pudo.
Y para terminar de fastidiarla, la maldita escuincla de Sakura estaba en camino de lograr, también conseguir la vida que siempre ha soñado para ella.
Esa estúpida niña, cada día se metía más en la cabeza del joven hijo de su patrón. Kasa conocía a la perfección lo calenturiento que era el señor Sasuke, sabía perfectamente que tenía a Karin como su pasatiempo personal, su desfogue sexual, pero también ya había notado como la pelirroja maldecía y despotricaba contra la pelirosa porque el señor Sasuke ya no la volteaba ni a mirar a causa de ella, lo que significaba que Sakura estaba calando cada vez más hondo en el azabache, mucho más. ¡Por Dios, si hasta la maldita mocosa estaba tratando de convencerlo que viera a su madre!... y el moreno parecía estar dejándose convencer por ella, lo cual la irritaba aún más, la molestaba rotundamente.
-FUGA: ¿Dónde está mi hijo? – pregunto de repente sin siquiera mirarla, sabía que seguía parada allí, como un maldito perro esperando que su amo le echara su hueso.
- KASA: Se despertó temprano al parecer y ha estado trabajando en su despacho… - inquirió tranquilamente para luego cambiar su expresión a una más seria – Y Sakura está con él- dijo con molestia en su voz.
El Uchiha dejo de escribir para apretar los puños con rabia al saber que su hijo seguía obsesionado con la escuincla esa.
-FUGA: ¡Esa maldita niña!- murmuro con rabia y frunciendo profundamente el ceño – Voy a tener que hacer algo mucho más radical para sacarla de esta casa y de la vida de mi hijo de una buena vez.
-KASA: Si me permite, señor – comenzó la pelinegra acercándose un poco – yo estoy tratando de hacerle creer que puede confiar en mí, para instarla a hacer algo que le habrá los ojos al señor Sasuke sobre la clase de mujercita que es. Créame, Sakura es una completa ingenua, sé que puedo convencerla que haga algo muy malo a los ojos de su hijo – termino de explicar con una mirada maliciosa y llena de rencor para con la ojijade- Es una estúpida en ese aspecto.
-FUGA: Todas las mujeres son unas estúpidas, incapaces de pensar realmente – comento con desprecio y notando el leve fruncimiento en la ceja de la pelinegra, pero ya sabía que no diría nada. – Puedes hacer lo que quieras, pero no esperare por mucho tiempo. Por el momento debo ocuparme de esto (refiriéndose a sus negocios). Si no veo resultados yo mismo me ocupare, después de todo no puedo esperar mucho de una mujer- le dijo con burla a Kasa, que de verdad estaba haciendo un gran esfuerzo por tragarse toda la rabia al recibir el desprecio, burla y degradación por parte del moreno mayor- Ahora lárgate y déjame solo hasta que sea la hora de la comida – le ordeno severamente.
La pelinegra se marchó enseguida haciendo una reverencia en su dirección. Lo conseguiría. Conseguiría poner al joven Uchiha en contra de su sobrina, lo lograría y así aquel hombre déspota tendría que agradecerle y tragarse todas sus palabras… O eso es lo que ella creía.
-….. ….. …-
Llevaban trabajando todo el día, lo cierto es que aunque la pelirosa no podía hacer mucho ya que aún le era un poco complicado eso de entender los negocios de su patrón, si hacía de mucha ayuda para el joven ojinegro, o tal vez era que su compañía hacia que el trabajo fuera menos estresante; Sasuke no estaba muy seguro pero como sea el día fue de verdad muy provechoso, pudo adelantar bastante su papeleo y aunque unas cuantas veces tuvo que repetirle las ordenes a la pelirosa, que ella no entendía, aun así fue mucho lo que avanzo. Así que ya que estaba entrando la tarde y después de haber cenado juntos, cortesía de la insistencia de cierta chica, en que debía alimentarse, podía dar por terminada la jornada del día.
-SASU: Es suficiente por hoy, Sakura – dijo cerrando la carpeta que llevaba en sus manos, para dejarla sobre el escritorio – Deberías ir a descansar- comento con una sonrisa plasmada en sus labios, para ella.
-SAKU: En realidad no le ayude en mucho- murmuro con pena ya que tan solo lo que hizo fue organizar carpetas y acomodarlas aquí y allá – Más bien creo que lo retrase en su trabajo- permaneció cabizbaja, de verdad se sentía mal por no ser de verdadera ayuda para el joven Sasuke.
-SASU: Sakura- la llamo, acercándose a ella y tomando con sus dejo su mentón para elevar su rostro delicadamente y así deleitarse con sus resplandecientes bellos ojos jade, que lo miraban con pena – Me ayudaste mucho hoy. Créeme, sin tu ayuda este día hubiera sido interminable… Gracias por ayudarme.
Sakura estaba totalmente hipnotizada por la oscura mirada del joven Uchiha, la calidez de su mano, la cercanía de su bello rostro y lo aterciopelada de su voz.
Se quedaron así, mirándose mutuamente, con el pelinegro aun sosteniendo su mentón con sus dedos, cada vez acortando los centímetros que separaban sus rostros. La pelirosa estaba absorta en la presencia imponente y avasalladora de su patrón, que apenas se daba cuenta de la escasa distancia que los separaba; él iba a besarla, estaba segura que lo haría y ella de verdad lo quería, quería volver a sentir la calidez de sus labios, quería sentir el revoloteo en su interior producto del sin fin de sentimientos que albergaba para y por él, pero…
-SAKU: Voy… voy a ver como esta su madre – balbuceo separándose del pelinegro, quien la miro desconcertado por el repentino rechazo por parte de la chica – Luego… me iré a dormir… Buenas noches, joven – susurro con una leve sonrisa, que no le llego al rostro para luego salir aprisa antes que su patrón recobrara los sentidos y tratara de detenerla.
El azabache por su parte solo pudo volver en sí, cuando oyo el sonido de la puerta cerrarse estruendosamente. Estaba muy impresionado por la inesperada reacción de Sakura, es decir, en un momento pensó que iba a besarla, a degustar el sabor dulzon de esos labios rosas que hacia tiempo no probaba, y en el otro estaba parado como idiota, mirando la puerta cerrada frente a él, completamente solo. De verdad que últimamente no lograba comprender a esa pelirosa, lo cual lo fastidiaba ya que lo que más deseaba era eso: poder comprenderla, comprender qué era eso que lo enloquecía de ella, que la hacía tan valiosa e importante para él.
-SASU: ¡Maldición! – mascullo dando un fuerte golpe de frustración en la mesa, al tiempo que revolvía su cabello con su mano.
Definitivamente ya no sabía qué hacer con su situación con la ojijade, no sabía, pero debía hallar una respuesta.
Mientras tanto la pelirosa se hallaba en la habitación de su patrona, la cual se encontraba plácidamente dormida luego de tomar su última medicina; cuando la pelirosa llego al cuarto, se encontraba algo alterada ya que lo que había pasado minutos atrás con el moreno la había afectado mucho. Lo que había pasado es que, cuando sintió el aliento del azabache en sus labios, a su mente vinieron imágenes de lo que había pasado semanas atrás con cierta pelirrubia de ojos azules. Lo que le había pasado con la señorita Ino, el día que discutió con el joven Sasuke, aun la atormentaba. Y es que no podía borrar de su mente el dolor y sufrimiento en los ojos y voz de aquella muchacha, que aunque no había tratado mucho, lo poco que la conocía, sabía que era muy buena persona y ella le había hecho daño, mucho daño. Eso era algo que no se perdonaba de sí misma.
Volviendo al presente, termino de cobijar bien a la señora Mikoto. Se disponía a marcharse cuando la puerta se abrió de repente, mostrando en el umbral de la misma a nadie más que al señor Fugaku, quien por cierto no traía muy buena cara y al verla a ella su molestia se hizo aun mayor; molestia provocada por el hecho que su hijo se la paso todo el vendito día con aquella muchachita insignificante, encerrado en su despacho y ni siquiera se dignó a cenar en la mesa con él, sino que prefirió comer con la maldita sirvienta. Eso fue más que suficiente para hacer explotar su mal humor y como siempre hacia, desde hace muchos años, desquitaba toda su rabia y furia en la frágil y débil mujer que ahora se encontraba en la cama, dormida sin tener idea de lo que se le avecinaba; resguardada por la menuda pelirosa que ahora lo miraba con nervios y temor.
Sakura estaba asustada, pues no sabía cuáles eran las intenciones del pelinegro mayor; sin embargo por su semblante y la furia que resplandecía en sus ojos, no podía ser nada bueno, por lo menos nos para su patrona. Lo único que tenía claro era que debía sacarlo de ese cuarto de inmediato, no le permitiría que hiciera daño a la pelinegra, no importaba lo que tuviera que hacer y si se ganaba más golpes por parte de ese desalmado hombre, que se hallaba frente a ella.
Así que controlando en su mayoría el temblor de su cuerpo, se interpuso en el camino del azabache mayor para impedir que se le adelantara y la fuera a lastimar sin que ella pudiera impedirlo.
-FUGA: ¡Lárgate! – le ordeno severo, mientras daba un paso al frente – ¡Qué esperas escuincla, fuera! – le grito al ver que la muchacha no se movía sino que al contrario parecía clavada al piso de esa habitación.
-SAKU: S-señor… que hace aquí? – murmuro entrecortadamente, con temor, sin poder evitar que le temblara la voz.
-FUGA: ¡¿Quién te crees que eres?! – grito más molesto ante la insolencia de la chica ojijade – Esta es mi casa, puedo estar donde se me dé la gana!
La pelirosa noto como la pelinegra comenzaba a inquietarse ante el griterío del Uchiha por lo que en un arranque de valentía, para evitarle algún sobresalto a la señora, corrió hacia el hombre, para empujarlo fuera del cuarto. Al salir ambos, tranco la puerta, estando ella en medio de ésta para que no intentara entrar pero el ojinegro no se iba a quedar tan tranquilo.
-FUGA: ¡Tú, maldita, como te atreves a ponerme las manos encima, estúpida mujer! – le escupió con rabia a la vez que la tomaba del brazo y la zarandeaba con brusquedad – Con qué derecho me pones tus sucias manos encima – estaba totalmente furioso, tan furioso que estaba perdiendo el control y np media lo que el escándalo de sus gritos podía hacer al llamar la atención de su hijo. Su furia contra esa chiquilla lo estaba controlando de un modo abrumador.
-SAKU: Señor, por favor, me está haciendo daño – comenzó asustada, pues de verdad le estaba doliendo mucho el brazo donde la agarraba el Uchiha; tanto que algunas lágrimas se deslizaron por sus ojos. De verdad tenía mucho miedo, miedo de ese hombre- Por favor, déjeme!... "Joven Sasuke"- pensó con temor.
- ¡PADRE! – grito cierto pelinegro de mirada oscura.
-…. …. … …-
Quedo en un momento impactante. Lo siento pero quería darle al de suspenso a la escena. XP
Bueno ya nos acercamos al momento que todos esperábamos en el historia principal, espero valga la espera. Hasta la próxima saludos a todos lo que siguen mi historia.
Margarymoon
