Hola hola hola estoy por estos lares nuevamente con un nuevo capítulo de mi versión de la historia jajaja En fin no tengo mucho que decir Salvo que aún me estanco en como organizar mis ideas para darle continuidad a la trama pero ahí vamos.
Este capítulo contiene escenas lemons que no son de mi autoría, el lemon de este capítulo es una adaptación del fic Ángelus lacrims de la autora Rosas Rojas quien amablemente me permitió adaptar la escena. Muchas gracias Ella tiene historias súper geniales se las recomiendo. Sin más que decir les dejo el capitulo
HISTORIA Inspirada EN EL FIC INOCENCIA ROBADA DE KARYNITA. LOS PERSONAJES DE NARUTO SON PROPIEDAD DEL GRAN MASASHI KISHIMOTO.
………………………………………… ………………………………………….. ………………………………………………….. …………………
Chapter: 42 "Indicios. Sabaku no Gaara"
Sasuke besaba con delicadeza los labios de la pelirosa, a medida que probaba el dulzor de sus labios podía sentir su deseo intensificarse por lo que no aguantando más la agarro del brazo y de un solo movimiento la sentó a horcajadas sobre sus piernas haciendo que ambos quedarán de frente.
Sakura gimió de sorpresa y lo observó a los ojos asombrada y apenada ante la posición en la que se encontraba.
Se acercó a su cuello y beso esa parte haciéndola gemir. Con sus manos acarició sus muslos y ella suspiro.
–¿Me quieres, Sakura? – pregunto nuevamente esa verdad que no se cansaba de escuchar; guiando sus manos a los muslos internos de ella.
Sakura se removió ante la incomoda y extraña sensación que se produjo en su vientre bajo, y gimió suavemente cuando él acarició muy cerca de su intimidad. El ojinegro la observó y sintió que se ponía duro.
– S..si...Sí joven – susurro la pelirosa echando la cabeza hacia atrás.
El moreno paso una mano por su espalda hasta llegar a su nuca y la acercó a él, observándola fijamente, a aquellas dos únicas gemas que eran sus ojos; halándola aún más hacia si, haciendo que sus intimidades se rozaran.
– Ahhh – gimió la joven abrazándose a su cuello. Sasuke lanzo un gruñido.
– ¿Me deseas? – le pregunto afianzando las manos en su cadera, la movió lentamente sobre su miembro que ya estaba más rígido haciéndola gemir más alto.
Sakura se abrazo fuertemente a él mientras hundía su rostro en su cuello mordía su labio inferior con fuerza ante la placentera sensación que le provocaba.
– ¿Me deseas Sakura? – volvió a preguntar.
Las ropas le estorbaban enormemente y lo único que quería en ese momento era hundirse en ella una y otra y otra vez. Pero lo que él quería era complacerla, hacerla olvidar todos sus malos recuerdos, que lo deseara tanto como el la deseaba a ella.
Quería que está vez fuera incluso mejor que la primera ocasión que estuvieron juntos, mucho mejor, quería poder llevarla al cielo y que olvidará por completo los acontecimientos de esa noche y de todo su pasado.
La oji-verde por su las se sentía embriagada tanto por el varonil y exquisito aroma de su patrón como por sus cálida cercanía y sus placenteras y dulces caricias que solo la hacían sentir necesitada y deseosa de él. Quería tenerlo a él, sentirlo nuevamente. Hasta sus propios pensamientos la hacían sentir avergonzada pero era lo que sentía.
– Si… Sí joven Sasuke… lo deseo – suero bajito moviéndose por mero instinto sobre la dureza del pelinegro. Quería más contacto, lo necesitaba más cerca.
Y eso fue todo lo que Sasuke necesito. La agarro de los glúteos y se levantó del sillón con ella sobre él.
La pelirosa inmediatamente enroscó sus piernas entorno a su cintura buscando sostén el azabache rápidamente Se apoderó de su boca mientras se encaminaba hacia la habitación de la cabaña.
Se acercó a la cama y la acostó posicionándose sobre ella con cuidado de no aplastarla.
Sin esperar tanto y con rapidez la despojo del hermoso vestido que el mismo había comprado para ella. Sin embargo aún había otra prenda que se interponía en su camino, un sencillo pero lindo sonten negro que guardaba recelosa mente lo que en ese momento necesitaba probar y no pido evitar fruncir el seño al ver aquella prenda.
Así que levantando la u poco del colchón y con manos ágiles se deshizo del sonten dejando sus pechos al descubierto.
La pelirosa gimió de sorpresa y sus mejillas se tornaron aún más rojo intenso. Estaba tan ensimismada en las caricias del moreno que ni cuenta se dio de cuando le había quitado el vestido y ahora sí humilde sujetador.
Ver el sonrojo en las mejillas de la joven le pareció tan exquisito que solo termino excitándolo aún más.
Sakura no pudo evitar sentirse nerviosa y apenada ante la mirada que el joven azabache le estaba dando. A pesar de que no era la primera vez que la veía desnuda, aún se sentía tímida e indecisa de que hacer cuando él la miraba así y es que sus ojos no se apartaban de su cuerpo y la veían con una necesidad que la abrumaba.
No resistiendo más, Sasuke acercó su boca hacia su seno derecho y con la lengua acarició su pezón erecto haciéndola jadear complacida. Lo succionó entre sus labios halándolo al final, provocando un suave gemido de Sakura, haciendo que su miembro palpitara aún más y que el pantalón le estorbara en demasía.
Sakura gimió cerrando los ojos fuertemente y apretó entre sus manos las sábanas de la cama. Sus ojos se cristalizaron ante aquella sensación tan asfixiante que sentía en el pecho.
– Ahhh…! – jadeo y se retorció cuando el pelinegro apretó aún más su seno con su mano y comenzó a succionar el otro con su boca.
Era una sensación de lo más extraña porque le dolía, sí que lo hacía, pero aún así sentía un extraño placer recorrerlo el cuerpo cada vez que el joven succionaba con más fuerza su pezón y apretaba con la mano su otro pecho.
Sintió como paraba sus caricias y agarrándola de la barbilla lo hacía verlo.
Observo sus ojos y se perdió en su profundidad. Eran tan atrayentes que la hacían quedar prendada en ellos provocando pequeños estremecimientos en todo su cuerpo.
Lo mismo pasaba con el ojinegro quien al ver la profundidad de sus ojos jades se quedó absorto en esa mirada cristalina y empañada que le transmitía el más puro deseo.
La beso. Atrapó rápidamente sus labios entre los suyos y los succionó con fuerza haciendo que ella expresará un gemido.
Se separó de sus labios y observó nuevamente sus ojos cristalizados y ahora mas oscurecidos, por un deseo que la chica visiblemente no podía controlar.
Bajo nuevamente sus manos por su silueta hasta llegar a los costados tocando la tela de la pequeña braga que llevaba. Con suma delicadeza la fue deslizando por las níveas y esbeltas piernas de la joven hasta finalmente sacarlas.
La contempló totalmente desnuda frente él, recorriendo su exquisita figura con la mirada oscurecida y ella por auto reflejo trato de cubrir su desnudes tapando sus pechos y entre pierna, haciéndolo fruncir el seño.
– No hagas eso – le dijo seriamente.
Sakura tembló y mordió su labio inferior más no quitó sus manos, le apenaba enormemente, definitivamente aún no se acostumbraba a estar en esta situación.
Sasuke suspiro y le agarro las manos apartándolas de sus objetivos. Se acercó a sus labios y la beso con ímpetu teniendo como único objetivo distraerla y envolverla en sus redes de la pasión y la lujuria que ahora el manejaba.
Se separó de ella y se hincó sobre el colchón, halándola hacia si y se inclino a ella quedando ente sus piernas. Cerro sus ojos cuando sus sexos se rozaron gimiendo ambos en el proceso.
Rápidamente se apoyo con una mano sosteniendo su peso y con la otra bajo por su silueta hasta llegar a sus muslos, se escabullir entre estos y tocó su intimidad. Ella arqueó la espalda y sus pechos erectos se aplastaron contra su torso haciéndole cerrar los ojos nuevamente.
Metió su dedo índice entre sus pliegues y su erección palpito con mucha fuerza al comprobar que estaba muy húmeda.
Ya sin dilatarlo más se despojo de toda su vestimenta quedando así igualmente desnudo.
Volvió a ponerse entre las piernas de la oji-jade quien suspiraba al sentirlo de nuevo ahora totalmente desnudo.
Ambos cerraron los ojos y apretaron fuertemente los labios cuando el miembro del azabache acarició la húmeda intimidad de ella. Agarro su pene entre sus manos mientras que con la otra agarraba firmemente la cadera de la chica. La acarició entre sus pliegues una y otra vez haciendo que Sakura suspira suavemente mientras se aferraba a las sábanas. La imagen se le antojó tan erótica al pelinegro que su miembro palpito aún más.
Trago con dificultad y se introdujo lentamente en ella observando fijamente su rostro.
Los ojos de Sakura se cerraron más fuertemente e hizo una mueca con los labios, si bien es cierto que no sentía dolor aún así no podía evitar la sensación de presión que la invadía mientras el joven Uchiha se introducía cada vez más hondo.
Sasuke afianzó su agarre y salió de ella para introducirse nuevamente.
La pelirosa se arqueó hacia él mientras se sostenía fuertemente de sus hombros y lanzaba un pequeño grito de placer. Cerro los ojos y un par de lágrimas salieron de estos.
Contuvo la respiración cuando lo sintió deslizarse nuevamente en su interior y el aire escapó de sus pulmones cuando sus caderas volvieron a chocar. Mordió su labio inferior y se retorció levemente cuando él repitió el mismo vaivén.
Era tan placentero! Con el joven Sasuke todo era maravilloso, el la hacía sentir como nunca se había sentido; él la trataba con delicadeza, él la miraba de una manera que la hacía suspirar de felicidad. Su tacto cuando él la tocaba era suave y sus manos hacían que su piel se erizará.
– Ahhh! – suspiro escondiendo el rostro entre el hueco de hombro del moreno, enroscado los brazos alrededor de su cuello sujetándose con fuerza.
Sasuke gruño por lo bajo mientras la sostenía de la cadera y se adentraba de golpe en ella.
Cerro los ojos ante el placer que lo invadía. A pesar que ya la había tomado anteriormente ella seguía siendo estrecha. Deliciosamente estrecha. Apretaba su pene tan fuertemente que unos escalofríos recorrían su columna vertebral cada vez que se hundía en ella.
El roce constante de sus sexos era sumamente deleitable.
Sakura gimió acercándose aún más a él y lo único que atino a hacer fue cerrar fuertemente los ojos y reprimir las ganas de gemir.
La sintió mover circularmente las caderas pero por mero instinto y no pudo evitar embestirla con ímpetu. Era tan inocente e innatamente sensual que lo enloquecía.
Hundió el rostro en su cuello y aspiro el aroma tan peculiar de su piel húmeda por el sudor… Olía a cereza. Toda ella lo hacía.
Deslizó sus manos hasta sus redondeados glúteos, los apretó suavemente y ella jadeo. Agarrándola firmemente del trasero la empujó más hacia si profundizando más cada penetración. Gruño excitado y levanto la cabeza fijando la mirada en su angelical rostro.
Se excito de sobremanera. Su cara estaba contraída en una mueca del más puro placer.
El pelinegro acercó a oído y mordió entre sus dientes el lóbulo de su oreja haciéndola gemir más alto.
– Sa.. kura… gime mi nombre – dijo con voy muy ronca que la hizo temblar en sus brazos.
La observó fijamente y ella abrió con lentitud los ojos. Algunas lagrimitas descendieron por sus mejillas y sus labios se abrieron dejando escapar suaves suspiros.
– Dilo… - la embistió con vigor haciéndola arquear y cerrar nuevamente sus orbes.
– J.. Joven … Joven – murmuró entrecortadamente. No se sentía capaz de llamarlo por su nombre pero sintió como el moreno la penetraba más intensamente provocándola para que lo hiciera por lo que sin poder resistir más, lo dijo:
– Sa.. Sasu..ke-kun Ahhh! – grito extasiada.
El azabache sintió como su cuerpo era sacudido por un escalofrío. Nunca nadie había pronunciado su nombre tan eróticamente y sus voz era la más bella melodía que allá escuchado.
Las estocadas poco a poco fueron subiendo de nivel hasta que el orgasmo los golpeo de manera demencial.
La pelirosa se arqueó hacia él mientras gemía de nuevo su nombre a voz de grito y Sasuke no pudo evitar soltar un gemido también, derramando toda su esencia en lo más profundo del vientre de la oji-verde.
Se desplomó sobre su cuerpo y entre jadeos por última vez beso sus labios ya rojos e hinchados.
El delicado cuerpo de ella temblaba bajo el suyo y a duras penas logro corresponderle de manera torpe.
Sasuke se separó cuando sus pulmones reclamaron con urgencia oxígeno, se apoyo en sus antebrazos y la miró mientras respiraba con dificultad por la boca.
Ella respiraba de igual manera o aún con más trabajo. Su piel brillaba ante la capa de sudor que la cubría y sus ojos jade ahora oscurecidos estaban entrecerrados.
La observó unos segundos más antes de salir de su interior.
La pelirosa soltó un leve gemido y ello mando una descarga de placer a su cuerpo que se concentro en un solo lugar.
Tirándose aun lado de la cama Sasuke, la tomo de la cintura y la recostó sobre su pecho, luego tomando las sábanas deshechas sobre el colchón los arropó a ambos. Pudo sentir como la respiración de la joven se iba tranquilizando poco a poco y de un momento a otro se durmió.
El pelinegro se permitió observarla con libertad.
No cabía duda que ella era una mujer verdaderamente hermosa y dulce. Su belleza era tan natural y angelical con un alma tan pura e inocente.
Sakura no era como todas las mujeres. Su padre se equivocaba.
Ella jamás lo traicionaría, ella nunca lo engañaría, porque Sakura … era diferente.
La observó por última vez antes de acomodarse para dejarse llevar por los brazos de Morfeo junto a la mujer por la que había caído en algo tan patético y absurdo como el amor.
………………………….. ……………….. …………………………………… …………………………………….
El sol comenzaba a iluminar los rincones, llenando así de la calidez del amanecer a aquella cabaña que resguardaba a dos jóvenes que permanecían aún envueltos bajo los brazos de Morfeo. Sin embargo en cierta oji-jade el sueño comenzaba a desaparecer y aunado a los rayos del sol que se colaban por la ventana y daban a su rostro; poco a poco fue despertando aún envuelta en la nebulosa del sueño perdido.
Al tratar de estirarse para despertarse por completo no pudo hacerlo pues algo o más bien alguien la tenía fuertemente tomada de la cintura. Al bajar la vista vio como un fuerte y níveo brazo la envolvía desde la espalda, con el mayor cuidado se fue dando la vuelta aún sin poder soltarse del agarre y pudo ver ante sus ojos el tranquilo y apacible rostro de su patrón el joven Sasuke.
"Es tan hermoso" Pensó suspirando embelesada por la belleza que en esa mañana podía admirar del joven Uchiha.
Al parecer el moreno tenía el sueño pesado esa mañana pues aún no parecía querer despertar por lo que Sakura aprovecho la oportunidad de mirarlo al tenerlo tan cerca de ella.
Sasuke solo se movió un poco para abrazarla más hacia a él, Sakura quedó imposiblemente cerca, con sus manos recargadas en el pecho del chico. Aún estaban desnudos bajo las sábanas y el roce de sus pieles le producía un pequeño escalofrío placentero por todo el cuerpo. Se sentía tan feliz, realmente creía que nada podía opacar la dicha que la embargaba en esos momentos y rogaba porque está felicidad fuera duradera.
– Lo… Amo… lo amo mucho, Sasuke-kun – susurro tímidamente sabiendo que el pelinegro no la escucharía pues este aún dormía profundamente.
Si, ahora podía estar totalmente segura que lo que sentía por el azabache era más fuerte que cualquier sentimiento que allá sentido nunca; era un sentimiento tan grande que temía se desbordara de su pecho, era tan fuerte que no sabía cuánto podría contenerlo y un sentimiento así solo podía ser Amor… amor que ella nunca recibió ni siquiera de su propia madre. No podía negar que le asustaba pues era algo que desconocía, sin embargo quería creer que a pesar de no haberlo vivido hasta ahora sabría manejarlo y por sobre todo conservarlo sin sufrir en el proceso.
Sasuke se fue despertando poco a poco al sentir unos finos toques que acariciaban su cara, eran las manos de Sakura que sin pensarlo le tocaban suavemente la extensión de la mandíbula y su quijada; ella lo hacía inconscientemente, aún ensimismada en sus pensamientos.
Abrió los ojos y lo primero con lo que se topo fue con los orbes jade de la pelirosa que lo contemplaba con esa dulzura con la que ahora lo miraba, por lo que no hizo otra cosa más que sonreír ante está.
– ¿Por qué siempre tienes que despertarte tan temprano? – pregunto jocoso al tiempo que le daba un pequeño beso a sus suaves y finos labios.
– Pe.. perdón joven – murmuró algo aturdida por el casto beso – Ya no podía dormir, el sol me molestaba.
– Sol? – desconcertado Sasuke recién noto que efectivamente los rayos del sol se colaban por la ventana e iluminaban toda la habitación. – parece que ya es algo tarde… deberíamos regresar dentro de unas horas.
– Ajá… - balbuceo al tiempo que recostaba la cabeza en el acogedor y tibio pecho del moreno.
– Estás cansada? – pregunto curioso; no pudo evitar notar que está vez a diferencia de la pasada ella parecía un poco más desinhibida luego de haber pasado la noche juntos íntimamente, lo cual le llenaba el pecho de una extraña pero acogedora calidez le gustaba que fuera perdiendo la vergüenza para con él.
– No – contesto – solo me gusta estar así, me hace sentir segura cuando estoy entre sus brazos.
– Sakura – la llamo con voz ronca. Ella levanto la mirada para fijarla en las perlas negras que la veían con profundidad – Yo siempre voy a estar ahí para protegerte, te lo prometo. – juro ante ella y para sí mientras tomaba delicadamente su mejilla y la besaba con ternura y pasión.
El beso fue profundo pero delicado no buscando más brindar seguridad y veracidad a sus palabras antes dichas.
La pelirosa solo pudo suspirar y disfrutar de lo que aquel tierno toque producía en todo su ser en especial lo que hacía en su corazón.
Luego de unos minutos más entre besos suaves y caricias fugases el pelinegro dijo era mejor alistarse pues Sai no tardaría en llegar a buscarlos.
– Joven Sasuke – llamo dubitativa al no estar segura si era buena idea hablar de eso ahora.
– Dime.
– Joven usted… ahhh… va a ver … a su madre otra vez? – termino susurrando apenas audiblemente.
La expresión del ojinegro se tenso, de inmediato su semblante paso a ser muy serio. Al parecer definitivamente no había sido buena idea mencionar a la señora en ese momento.
– Perdón – se disculpo – se que usted no quiere saber de ella pero… ella de verdad lo quiere mucho y lo necesita, se que si pudiera verlo nuevamente, si usted estuviera más seguido con ella la señora Mikoto podría mejorar de su enfermedad.
– Hmm y desde cuándo sabes de medicina para creer que con solo ir a verla ella mejorará – mascullo un tanto molesto por el tema.
– Bueno, no lo sé – comento – pero se que verlo la haría muy muy feliz y … a veces solo eso se necesita para hacernos sentir mejor – completo segura de sus palabras.
Eso solía decirle Renma, que mientras tuviera un poco de felicidad tendría una razón para vivir y luchar, solo que Renma había perdido toda la felicidad que le quedaba por lo que ya no pudo seguir adelante- pensó con tristeza al recordar a aquella buena mujer que la cuido cuando más la necesito.
Sasuke se le quedó viendo por unos varios minutos, su cara no reflejaba nada solo la contemplaba serio con el ceño ligeramente fruncido. Sakura supo que había hablado de más, había logrado molestarlo.
– Lo siento yo no quería … - fue interrumpida por la voz del pelinegro
– Aún no puedo! – comenzó con la voz algo ronca – Aún … no me siento … listo para verla otra vez.
– … - el dijo que aún no está listo, eso significa no rechaza la idea de ir a verla en algún momento tal vez pronto.
Eso le daba una esperanza. No todo estaba perdido.
Después de esa pequeña plática ambos jóvenes se vistieron, a los pocos minutos Sai había llegado a buscarlos tal como le había ordenado su patrón.
Cuando llegaron a la mansión la pelirosa se despidió para ir a cambiar el vestido por su uniforme de trabajo.
Sasuke sabía que tenía que hablar con su padre sobre el asunto con los Hozuki y aunque sabía que se molestaría no tenía caso atrasar más esa conversación. Por lo que luego de tomar una ducha y cambiarse fue a verlo a su despacho.
– Sasuke me complace que allas completado el trato con los Hozuki, te agradezco que te ocuparas – fue el saludo con el que lo recibió su padre.
El azabache estaba más que desconcertado además de confundido ya que no sabía de lo que hablaba su padre.
– Hablaste con Mangetsu? – pregunto tratando de ver qué sabía su padre.
– Si temprano vino a dejar los documentos, dijo que los habías olvidado pero como estaban tan concentrados en la fiesta ninguno los recordó, pero no te preocupes hijo – comento con calma mientras palmeaba su hombro - Lo primordial era que los firmarán y cerrar el trato.
– Claro – al parecer el peliblanco no le hablo de lo ocurrido en la fiesta ni la pelea con su hermano, seguramente lo hizo como un medio de compensación por las idioteces del menor.
– Llegaste muy tarde anoche, ya que no bajaste a desayunar temprano? – pregunto el pelinegro con curiosidad.
– Pase la noche fuera - comento como única respuesta sin intención de revelar más.
– Ya veo, estuviste solo? – insistió en preguntar ya que quería saber si había estado con alguna mujer, más específicamente deseaba saber si estuvo con la mocosa pelirosa ya que Kasa le había dicho que había salido con ella.
Ciertamente al escuchar que su hijo se había atrevido a llevar a esa mocosa con él, a la reunión con los Hozuki, se había molestado mucho pero sabía que no había nada que él pudiera hacer para evitarlo en ese momento. No le cabía duda que su hijo estaba perdiendo la cabeza por culpa de esa mujerzuela, lo que le estaba preocupando en demasía.
No podía seguir permitiendo que esa niñata se metiera más en la cabeza del pelinegro, tal parece que tendría que usar a aquel hombre para encargarse de alejar de una vez por todas a Sakura de su hijo.
– Acaso importa!? – le cuestiono comenzando a molestarse por la insistencia de su padre ya que se imaginaba por qué lo preguntaba.
– No, por supuesto que no
– Ya que te veo, aprovecho para decirte que esta tarde va a venir Sabaku para hablar sobre una posibilidad de asociación entre nosotros.
– Eso es perfecto, Sasuke – hablo interesado en esa posible asociación.
– Si todo sale según lo planeado podremos expandir nuestros negocios al pueblo de Suna – esa era una meta que realmente lo entusiasmaba alcanzar, era su logro más deseado.
– Magnífico, eso sería un logro muy significativo para nosotros, Suna es el segundo pueblo más importante de la región, me complace que lograrás vincularte con la familia de más renombre. – le comento con orgullo por los avances de su hijo.
– Estoy seguro que lograre esa alianza, te lo aseguro – prometió totalmente convencido que lo conseguiría.
…………………………….. . ……………………………………. . ……………………………………….. . ………………………………
Sakura estaba caminando por las calles del pueblo, terminando de comprar los encargos que Kasa le había echo esa mañana. El ambiente entre ellas aún seguía siendo bastante tenso, la pelirosa aún se sentía muy incómoda en su presencia y aunque su tía ya no era tan cruel con ella, tampoco podía decir que la quería.
Esa mañana, cuando había entrado a la cocina y desayunar algo antes de ir a sus quehaceres su tía la había interceptado para volver a recordarle de su plática pasada.
La pelinegra insistía en que ella podía ayudarla para que el joven Uchiha creyera sobre los abusos que el señor Fugaku cometía contra su esposa, que tenía pruebas para demostrarlo.
Sakura solo le pidió algo de tiempo para conseguir el dinero que le pedía a cambio de las pruebas, no entendía como su tía podía exigir que le diera dinero por algo de lo que dependía el bienestar de una persona, pero a estás alturas ya no podía hacer nada contra eso.
– ¡Sakura!! – escucho que la llamaban. Al voltear hacia la voz vio a una pequeña niña que corría en su dirección, era la hermanita de Kasu.
– ¡Zare! – saludo sorprendida y feliz de volver a ver a la pequeña.
– Hola!! Sakura – saludo al llegar a su lado – hace tiempo que no te veía, por qué no has ido a visitarme? – pregunto con un gracioso puchero.
– Lo siento Zare, e tenido mucho trabajo – se excusa pobremente ya que realmente últimamente le han pasado tantas cosas que no podía pensar en tantas cosas que la aquejaban.
La niña estaba algo enojada con la pelirosa por no visitarla pero también entendía que la chica tenía trabajo que cumplir, después de todo la vida de los adultos era muy complicada.
– Y que estás haciendo solo por aquí, no me digas que otra vez estás haciendo travesuras Zare?! - le cuestionó mostrándole una mirada severa de sospecha.
– No! Claro que no! – se defendió de inmediato – estaba con mi mamá comprando en el mercado cuando te vi y quise venir a saludarte – respondió mientras le mostraba una gran sonrisa.
– Ya veo – le devolvió también la sonrisa.
– Zare no vuelvas a salir corriendo así. Oh, Sakura! – llegó la madre de la pequeña con algunas bolsas, gratamente sorprendida de ver a la oji-jade – Cuánto tiempo, ¿como has estado?
– Bien señora, me alegra verla – para Sakura era un poco incómodo verla nuevamente después de todo la última vez que la vio fue en un situación complicada que involucraba al hijo de esta, hijo del cual no había vuelto a saber nada hasta el momento.
– Mamá podemos invitar a Sakura a comer con nosotros por favor?! – pidió la pequeña emocionada por pasar tiempo con su amiga.
– Bueno si no estás ocupada me encantaría que nos acompañaras – estuvo de acuerdo la madre con su hija, regalando le una cálida sonrisa a la pelirosa.
– Ah… bueno me encantaría pero… pues ahora estoy trabajando – se disculpo algo apenada por negarle la invitación a ambas, sobre todo al ver la cara de decepción de la niña.
– Oouu, pero yo quería pasar tiempo contigo Sakura – se quejo berrinchuda
– Zare no podemos hacer nada si Sakura tiene que trabajar – la reprendió gentilmente su madre – Pero en tu día libre deberías pasar por la casa. Me gustaría poder agradecerte por lo que hiciste por mi hijo
– Eh? … Por Kasu? – dijo desconcertada por las palabras de la madre de Zare – No entiendo.
– Bueno Kasu me dijo que gracias a tu ayuda el y sus amigos no fueron encerrados por lo que hicieron – dijo refiriéndose al secuestro del joven Uchiha y ella misma
– Ah ya no están encerrados? – pregunto muy sorprendida por lo que le contaba
– Hace unas semanas los liberaron. Bueno, de hecho deben hacer trabajos compensatorios pero siempre es mejor eso que la cárcel – se veía feliz al saber que su hijo no tendría que pagar con años de cárcel por lo que hizo en un acto de necesidad.
– No lo sabía, me alegra mucho – dijo contenta de saber que Kasu y sus amigos habían logrado salir de aquel encierro, aunque aún se preguntaba que tuvo que ver ella en su libertad.
– Bueno nada de eso hubiera sido posible si el joven Uchiha no hubiera retirado las denuncias y Kasu dijo que todo fue gracias a ti, tu hablaste con el, ¿ No es así? No sabes cuánto te lo agradezco Sakura no solo por mi hijo sino también por los otros muchachos, ellos a pesar de todo no son malas personas. – le comento agradecida tomando sus manos.
– No, yo en realidad no hice nada... – susurro apenada por la gratitud que no creía merecer.
– Claro que hiciste mucho Sakura.
Luego de hablar unos minutos más con la madre de Kasu y prometerle a Zare que iría a jugar con ella se despidió de ambas y emprendió el regreso a la mansión.
Mientras iba caminando no podía dejar de pensar en lo que hablo con la madre de Zare.
No podía creer que el joven Sasuke realmente había ayudado a Kiba, Kasu y Shino. A pesar de que sabía que el joven Sasuke había cambiado en algunas cosas aún le costaba creer que si la había escuchado cuando le pidió que no fuera muy duro con ellos. No pudo evitar sentirse muy feliz por eso, saber que el joven Sasuke había intercedido por los chicos por petición de ella hacia que su corazón saltará de alegría.
Iba tan distraída en sus pensamientos que no noto que cuando cruzaba la calle, hacia el otro lado, venía un carruaje a gran velocidad.
– ¡CUIDADO!!! -grito el chófer maniobrando a los caballos que se alteraron por el brusco movimiento.
Sakura cayo al suelo tan asustada como aturdida por la conmoción. El impacto no fue muy brusco pero el susto la había dejado paralizada.
La persona del carruaje se acercó a ver qué había pasado.
– ¿Estás bien?! – pregunto preocupado un joven de cabellos rojos mientras la ayudaba a levantarse. – Siento mucho todo esto, por favor déjeme ayudarla.
– N…no… estoy… bien – susurro todavía muy atontada por la caída. Al sentir las manos de aquel hombre tomarla de la cintura para ayudarla a incorporarse, levanto con lentitud la vista para ver la cara de aquel hombre quedando por un momento absorta en los ojos que le devolvían la mirada con un toque de preocupación; unos ojos idénticos a los suyos.
El Pelirojo, al igual que ella, se quedó prendado del rostro de aquella muchacha no solo porque le parecía una joven sumamente hermosa sino porque sus ojos eran idénticos a los su padre, a los suyos propios lo cual de por sí era muy inusual pues no había conocido a nadie jamás que los tuviera iguales.
Además el color de su cabello también la hacía una chica muy particular.
– Señorita por favor permítame llevarla con un doctor para que la revisen. – le aconsejo aún sin soltarla
– No… no es necesario de verdad estoy bien, no me pasó nada – comenzó un poco más repuesta.
– Al menos permítame llevarla a su casa para asegurarme que esté bien.
– No de verdad, no hace falta señor – negó mientras lentamente se alejaba del agarre del pelirojo, no porque creyera que el hombre le fuera a hacer algo.
A simple vista parecía una buena persona, sin embargo prefería no meterse en problemas con el azabache ya que muy seguramente no le haría mucha gracia verla llegar con otro hombre como paso con Kasu aquella vez, prefería evitarse posibles discusiones con el pelinegro.
– Al menos deje que un carruaje la lleve, no es bueno que camine después del susto que recibió. Así me hará estar más tranquilo y podré enmendar en algo la imprudencia de mi chófer. – propuso amablemente regalando le una cálida mirada para convencerla.
La pelirosa ya sin ánimo de seguir discutiendo con el caballero decidió aceptar su ofrecimiento.
La ayudo a levantar las bolsas que había soltado en el accidente y llevarla hasta un carruaje que la llevaría a su casa.
– Por cierto, mi nombre es Sabaku Gaara, si necesita algo, lo que sea, puede buscarme estaré algunos días en el pueblo por cosas de negocios – le comento sonriendo cálidamente como despedida.
Sakura no entendía porque parecía querer insistir tanto en querer ayudarla, le parecía muy extraño que un desconocido, que además se veía era de una posición alta como el joven Sasuke o el señor Neji, se viera tan comprometido en enmendar las acciones que no fueron su culpa. Era sin duda un hombre un tanto extraño.
Una vez se hubo marchado el carruaje con la joven.
– Creo que finalmente la encontré, después de tanto tiempo padre. Al fin te encontré….
= CONTINUARA =
……………. …. ………… …………. …………………. . …………………………………………… …………………………………………
Esto es todo por ahora gracias a los que siguen y leen está historia.
Gracias a Rosa Rojas por darme permiso para adaptar el lemon, la verdad soy pésima para descubrir esas escenas
Lamento hacerlos esperar tanto pero pues hago lo posible por sacar lo más pronto posible los nuevos capitulos. Espero por lo menos llegar al clímax de la trama para fin de este año.
Hasta la próxima actualización que estén bien y todos cuídense.
Saludos.
