Disclaimer: InuYasha y sus personajes no me pertenecen todos son propiedad de la sensei Rumiko Takashi, la historia en cambio es de mi pertenencia.
"La concubina del Inuyoukai"
Estaba absorta en sus pensamientos pero pronto fue sacada de ellos cuando su vehículo finalmente se detuvo, la escolta real que la resguardaba no hizo sonido alguno para avisarle que ya habían llegado a su destino, sin embargo pronto estuvo segura que habían terminado su recorrido cuando escucho como el suelo temblaba levemente y ráfagas de viento golpearon a la carroza fuertemente, eso solo significaba una cosa, el youkai había llegado por ella. Un fuerte rugido se hizo presente y los guardias después de hacer una reverencia comenzaron a andar camino de vuelta a la ciudad imperial, sin siquiera voltear a verla o decir alguna palabra de despedida puesto que ahora ella era de su propiedad, el gran mononoke dio un paso al frente y gruño , la joven de largos cabellos azabache tembló supuso que esa era la señal para que dejara la carroza y saliera a su encuentro, sin embargo tenía miedo puesto que ella solamente lo había conocido en su forma humanoide y no en el estado que se encontraba, con la mirada y cabeza dirigidas hacia el suelo y las manos juntas frente a su regazo salió e hizo una reverencia se disponía a ponerse de pie pero un fuerte rugido y un golpe con su enorme garra derecha contra el claro la hizo volverse a echar al suelo.
-¿Qué hice mal, mi señor?- preguntó con voz temblorosa y sin levantar el rostro.
El mononoke acerco su enorme hocico a la jovencilla y gruño de nuevo haciéndola levantar el rostro, comprendiendo entonces que eso era lo que quería que hiciera aquel intimidante ser.
Jamás en su vida había visto demonios de ninguna clase, la noche anterior era la primera vez que veía uno en persona y definitivamente la imagen de aquel gigantesco demonio que parecía tan blanco como la nieve era sorprendente e intimidante, sus ojos eran de un rojo carmesí brillante como la sangre y con solo verlos por un par de segundos fue suficiente para agachar la cabeza de nuevo.
El demonio comenzó su andar lento, pero majestuoso, Kagome no tuvo más remedio que seguirle, no tuvo idea de cuánto tiempo paso hasta que llegaron a una zona boscosa ante lo cual el magnífico mononoke se vio cubierto por una brillante luz que fue descendiendo de tamaño hasta desaparecer completamente, no pudo evitar husmear un poco alzando levemente la mirada y entonces la cabellera plateada que caía libremente sobre su espalda hasta casi tocar el suelo le advirtió que aquel inuyoukai había vuelto a su forma humanoide.
Finalmente llegaron a la entrada escondida de una montaña y al cruzarlo pudo contemplar el fantástico castillo de piedra del cual un buen número de soldados salieron para recibir a su señor, algunos tenían caras verdes otras moradas, algunos parecían tener el aspecto de seres humanos a no ser por sus extravagantes tonos de piel y otros parecían criaturas realmente grotescas el primer pensamiento que vino a su mente era que no importaba lo que sucediera, había salvado a su padre.
La alta figura que seguía detuvo su imponente andar frente a la entrada de una habitación algo oscura.
-Te quedarás aquí hasta que yo requiera de tus servicios- pronunció con ronca voz
-Sí mi señor- fue lo único que pudo contestar.
Una vez retirado el demonio ella se aventuró a revisar el sombrío lugar, no tenía ni una sola ventana, no había nada más que una cama y un somier como muebles y un no muy lujoso baúl en el cual solo había prendas y algunos cepillos pero nada más.
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El inuyoukai se encontraba contemplando una enorme pintura en el centro de aquel luminoso cuarto en el cual se retrataba al que había sido su antecesor y padre.
-Amo Sesshomaru- llamo respetuosamente un demonio de cabellos castaños.
-Dime Royoukan – contesto como quien no tuviese interés alguno en nada perdido en el retrato que tenía frente suyo.
- Señor la misión para derrotar al sucesor del clan Hyouga ha sido todo un éxito, como usted ordeno su cabeza ya hace en el salón del ala sur.
-Bien, retírate- ordenó el peliplata.
-Pareces muy interesado en tu padre Sesshomaru, acaso estas buscando algo?- pregunto una cansada y rasposa voz.
-¿Qué haces aquí anciano Tottosai?- pegunto mirándole de reojo y con cierto tinte de interés en su voz
-Me eh enterado de que has llegado al castillo con una mujer humana- pronuncio con mucho interés.
-¿Quién..?- más no termino de hacer su pregunta puesto que el anciano le interrumpió.
-No ha sido necesario que nadie me lo diga, por más que la cubrieras con tu aroma es imposible esconder que traes a una humana contigo, en fin dime ¿llevaste a cabo la venganza en nombre de tu padre?- más no permitió que el ojidorado contestará- Absurda debo decir…
-Nadie fue ejecutado-.
-¿Eh? Entonces les perdonaste la vida?- el asombro en la voz de aquel milenario demonio no pudo ser ocultado.
-Esa mujer que traje conmigo, es la hija del emperador humano, ella me fue dada en lugar de la vida de su padre.
-¿Y dime Sesshomaru, planeas matarla?-.
-Sí- fue su única respuesta.
-Está bien-. Simplemente asintió y decidió dejar el lugar.
-Tottosai …- el aludido se giro para volver a quedar de frente al lord- nadie puede acercarse a la mujer, ni sirvientes ni soldados, ni siquiera tú- siseo con cierto rencor en la voz.
-Si la vas a matar no creo que ese sea un proble..- y en segundos el youkai era sostenido por la garganta y alzado del suelo.
-No me desobedezcas- casi grito dejándole caer y saliendo del lugar.
El inuyoukai salió apresurado hacia la habitación de aquella mujer que apenas había dejado ahí hacia unos momentos, y de un solo golpe abrió la puerta estruendosamente, la mujer que se encontraba en el suelo se estremeció e hizo una reverencia inmediatamente, pero el demonio la sujeto por el cuello despegándola del suelo y mientras la mirada de él era fría y serena la de ella era una llena de temor y lagrimas.
-¿Qué me has hecho humana?-pensó para sí mismo, acto seguido la arrojo al suelo sin cuidado alguno.
Kagome por su parte no podía dejar de pensar que su hora había llegado más sin embargo de pronto se encontró nuevamente encerrada y sola en aquel lúgubre lugar.
No entendía que era lo que había pasado con él, el era un poderoso Inuyoukai que no tenía piedad ni compasión por nadie, pero contrario a ello había perdonado la vida de aquel emperador y la osadía de aquella mujer, dando un sorbo a la copa de líquido rojo que sujetaba entro en aquella habitación que hacía tiempo para todos estaba prohibido entrar, pero más que nada olvidada por los ocupantes del castillo, puesto que estaba ubicada en la parte más remota del inmenso lugar, miró por la ventana que daba vista al río y a unos preciosos árboles de flores de cerezo; entonces su mente empezó a divagar en recuerdos lejanos…
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La estampa que se desarrollaba ante los ojos de un inuyoukai más joven pero de igual mirada fría y serena era la de una pareja poco usual: Un imponente mononoke blanco en forma de un gigantesco perro blanco descendía de los cielos y adoptaba una forma más … "humanoide" peliplateado al igual que él y con orbes doradas también, su padre el poderoso Inu-no Taisho sonreía con… ¿ternura?, no lo sabía de lo único que era consciente es que aquella debilidad solo era mostrada cuando se encontraba con aquella mujer de cabellos negros y nívea piel además de preciosos ojos marrones que abría sus brazos para ser estrechada contra el pecho del inuyoukai, y así era como pasaba su padre las tardes al regresar de alguna batalla, siempre iba directamente con aquella humana y no aparecía frente a su gente o a él hasta el amanecer siguiente.
Pero una mañana en que el lord del Oeste regresó nuevamente con aquella mujer, algo llamó la atención de aquel espectador silencioso que se escondía en las penumbras de aquella habitación , su padre se alejo repentinamente de la mujer y le dio la espalda, la mujer cayó al suelo y negó repetidas veces con la cabeza, mientras abrazaba su vientre alzó su rostro y pudo ver entonces que estaba bañado en lagrimas por último la vio asentir y reverenciar a su padre, el cual se marcho sin mirarla de nuevo.
Su padre volvió al castillo y mataba y degollaba sirvientes, en los entrenamientos soldados caían sin dificultad aquello se estaba convirtiendo en una masacre interna sin sentido, pero él lo sabía todo se debía a aquella mujer. Sin pensarlo mucho se dirigió a aquel jardín en el cual tantas tardes había pasado con su padre y pudo obtener un poco del rastro de su aroma, olfateo y entonces la encontró en las habitaciones donde él solía esconderse para observarlos, lo que no esperaba es lo que su olfato le delato antes de entrar al lugar en el que ella se encontraba, ahora lo entendía todo… y mientras el viento mecía su cabellera plateada el miraba como aquella mujer humana lucía su vientre abultado mientras se dedicaba a dibujar en algunos lienzos.
Meses después la observo partir en una carreta en medio del anochecer escoltada por su padre lejos hacia el occidente y nunca más supo de ella, de eso harían ya cien años…
-Izayoi…- pronunció de manera casi inaudible que al viento le fue muy fácil llevarse su susurro.
Agradecimientos a todas las lectoras que me dejaron su review:
bbkid
Lady Indomitus
sessxrinILOVE
johannaeli_chavez (quite el punto porque sino, no aparece tu nombre)
icecream kuraki
Marlene Vazquez
Maya Taisho
Claudia Gazziero
Sele de la Luna
De corazón gracias, espero llenar sus expectativas y que disfruten la historia.
