Disclaimer: Inuyasha y compañía no me pertenecen sino a la sensei Rumiko Takashi, la historia en cambio es mi creación.

La concubina del Inuyoukai

Estaba oscuro, entreabría sus chocolates ojos pesadamente y el cuarto se encontraba en penumbras, la vela que alumbraba débilmente la habitación casi se extinguía, Kagome quiso moverse pero un intenso dolor en su vientre bajo la detuvo, todo su cuerpo se sentía pesado, adolorido, pero nada se sentía tan mal como su cabeza, mataría por un té de hierbas de los que solía prepararse por las noches cuando se escabullía en la cocina por un bocadillo.

-Je,je-rió débilmente al recordar sus viejas travesuras- ¿Cómo puedo pensar en eso ahora?-Sonrió débilmente pero pronto sus labios se deformaron en una mueca de dolor y llanto, que no se detuvo por más que se cubría la boca con las manos. Trato de hacerse un ovillo pero sintió y recordó entonces que no se había aseado todavía y las ganas de vomitar aparecieron pronto, lenta y cuidadosamente se levanto de la cama y se dirigió a su pequeño anexo donde aún estaba la tina de aquella mañana con el agua fría, su estomago devolvió lo poco que había consumido y con cansancio se metió en el agua helada, restregó el trapo contra su piel una y otra vez hasta que ya no lo soportó, no podía más consigo misma sumergió la cabeza y el cuerpo entero en el agua y se dejó ir, estaba tan cansada… esto debía ser suficiente para poder salvar a su familia, a su raza…

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-Pobre muchacha, espero por el bien de todos que aún respires- hablaba en soliloquio un viejo demonio cargando en brazos el cuerpo de una joven desnuda.

La puerta de la habitación cayó y el aura negativa que entró cubrió el lugar, el más anciano de los demonios se quedó inmóvil esperando a que el furioso peliplateado dijera la primera palabra.

-Te dije que estaba prohibido que entraras aquí- habló con voz venenosa.

-La chica estaba tratando de ahogarse ó quizás la habrás dejado…- no terminó de hablar cuando ya estaba esquivando un ataque de parte de las garras venenosas del ojidorado –Venga ya joven amo, primero deje que ponga a la chica en la cama, su contrincante se detuvo y dejo que el otro terminase la acción.

Kagome comenzó a escuchar sonidos lejanos, que parecían voces… ¿qué estaba pasando? ¿Acaso no había muerto? Fueron las interrogantes que se cruzaron por su mente.

Tottosai coloco a la jovencita en la cama a la cual ya había retirado las sábanas sucias dejándolas en un rincón, la cubrió con una cálida colcha y le miró con compasión, se dirigió a donde la vela que alumbraba el lugar estaba a punto de consumirse y encendió dos más nuevas sin interrumpir su labor y dándole la espalda al peliplata se dirigió a él.

-Escúchame Sesshomaru, me doy la libertad de decirte esto a coste mi propia vida, pero me siento desdichado por esta pobre humana- en el momento en que la mencionó el ambarino posó su mirada solo de reojo en la chica.- Esta joven no se encuentra bien, este lúgubre lugar acabará pronto con ella, no sé cuáles sean tus propósitos para con ella aunque la servidumbre y los habitantes de castillo y yo pensábamos que la ejecutarías pronto, todo el mundo nota aún su presencia…

-Mphh- dejó salir un bufido sarcástico – ¿desde cuándo se sienten interesados por cómo aniquilo a mis víctimas?

-Desde siempre y tú tienes la culpa de ello- el peliplata enarco una ceja en señal de disgusto- Eres el demonio más sanguinario y letal de todo Japón, tus masacres y victorias son conocidas por todas partes, más sin embargo eso no es lo que me interesa, quiero revelarte algo.- dijo por fin volteando a verle de frente.

El joven inuyoukai se mostró estoico como siempre más sin embargo el anciano sabía identificar cuando en su mirar se encontraba un atisbo de interés, y en ese momento supo que estaría haciendo bien al darle aquella información.

-En la parte más alejada del castillo, para ser exactos en el ala oeste existe un anexado, no es parte del castillo en sí y tiene tanto tiempo abandonado que nadie lo recuerda en verdad- el inuyoukai se sorprendió, puesto que pensaba que era el único que sabía de la existencia de ese lugar-Ese lugar era utilizado por tu padre, solamente yo recuerdo su existencia porque yo me encargaba de… cuidar de ello, tu padre tenía muchos secretos Sesshomaru muchos de ellos muy importantes en verdad, tanto que me pidió que encontrase un sello especial para que nada pudiese encontrar el lugar o lo que hubiese allí, hace mucho lo retiré pero puedo volver a colocarlo – termino de hablar mirándole fijamente.

Sesshomaru ahora entendía cómo durante un largo tiempo después de ver a aquella escena de la mujer dibujando en lienzos y pergaminos ya no pudo acercarse al lugar ni tampoco encontrar la esencia de la humana, hasta el día en que la vio partir.

-Llévala contigo y haz lo quieras, pero asegúrate de colocar ese sello Tottosai- a lo cual el otro solamente asintió y salió de la habitación colocando de nuevo la puerta en su lugar.

El peliplata observo por unos momentos hacia la puerta y segundos después se acercó a la mujer que parecía intentar dormir, su rostro denotaba cansancio y miró en el rincón las sábanas que había retirado el viejo youkai y a su mente vinieron las últimas palabras que la princesa le dirigió antes de perder la conciencia…

"Cuál… ¿cuál es tu nombre?"

Una pizca de un sentimiento desconocido lo atacó y su inalterable semblante se contrajo un poco, mirando con confusión a la mujer que estaba frente suyo, había aceptado la carga y culpa de su padre, ¿cómo podía tener tanto valor? ¿O acaso sería estupidez?, los humanos eran criaturas inferiores a ellos sin embargo habían despertado la curiosidad de su padre así como su favor ¿pero porqué?, esa humana de nombre Higurashi debía ser eliminada, pero primero… la observaría.

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Kagome despertó y abrió sus ojos a causa de una brillante luz, se removió entre las sábanas con dificultad aún lastimada, y se dio cuenta de que se encontraba en un lugar completamente diferente, su mirada se paseo lentamente por toda la habitación, la cama tenía sedas preciosas por colchas además de un dosel como tuviese en su antigua habitación, las paredes tenían un tapiz precioso color marfil con el dibujo de unas mariposas rojas volando hacia una preciosa luna de cuarto creciente color púrpura, aquella imagen le recordó instantáneamente a los ojos dorados del Inuyoukai que poseían sobre de ellos una luna igual y sintió una opresión en su pecho, sintió ganas de llorar pero antes de que las lagrimas cayeran las limpio con el dorso de su mano y se pidió a si misma sonreír, ella estaba haciendo esto por su familia y si Kamisama no le había permitido morir aquella noche aceptaría su destino, pronto una revelación vino a su cabeza ¿quién la había traído a tan acogedor lugar?.

Salió de la cama y se dirigió lentamente a la ventana, deseaba tanto ver la luz del sol, el cielo, las nubes ¡sentir el aire!, había pasado unas semanas encerrada en aquél oscuro lugar, que no le importo el dolor que ya iba cediendo pero que aún no terminaba de desaparecer cuando por fin se pudo sujetar del marco de la ventana se sintió maravillada, la vista era preciosa un hermoso jardín con pasto divinamente verde, un pequeño riachuelo y unas cuantas florecillas crecían a su orilla, aunque todo estaba rodeado por una gran muralla, elevo su vista al cielo y se sintió feliz, ¡ya no lloraría! disfrutaría de las pequeñas cosas que le aguardarán en su vida.

-Esta atrancada- se dijo a si misma al tratar de abrir la ventana, se dejo caer en el suelo cubriéndose con la sábana notando su desnudez – ¡Pero qué vergüenza!- se sonrojo por completo.

-¿Muchacha porque no te has vestido?- pregunto sacándola de su trance el anciano Tottosai con una tinaja enorme llena de agua caliente y dirigiéndose al baño.

-¿Quién es usted?- pregunto tímidamente,

-Pues soy quien te ha traído el agua de la tina todos los días- le dijo desde el baño de aseo mientras descargaba el agua en la tina.

-Supongo que a usted le debo las gracias también por mis alimentos.

-Así es niña pero no tienes nada que agradecer, porque no te das un baño en el ropero grande encontrarás ropas que ponerte y mientras te aseas te traeré algo de comida y un brebaje para ayudarte con el dolor.-le dijo ya saliendo del anexo y encarándola en la habitación pero la joven humana tenía la mirada en el suelo clavada debido a la referencia hacia su "dolor"- Escucha niña no sé cual sea tu destino de ahora en adelante pero debes vivir, si algo eh aprendido de los humanos es esa asombrosa capacidad de seguir adelante no importando las circunstancias, y me parece que tú eres muy especial.

-¿Qué soy especial?-susurro casi sin darse cuenta.

.Me retiro niña- sonrió para sí al ver que había logrado cambiar el semblante de la chica.

-¿Disculpe, podría abrir la ventana?, es que lo eh intentado pero esta atrancada y no puedo hacerlo sola-le dijo con una sonrisa.

-Está bien lo haré cuando regrese con tu comida.

-¡Gracias!-.

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E baño y el brebaje de verdad le habían sentado muy bien y ahora podía apoyarse en el marco de la ventana y dejar que la brisa le diera de lleno en el rostro "Aún había muchas cosas por las cuáles vivir" se recordó mentalmente, mientras tanto desde lo alto de las ramas de un ciruelo con un espeso follaje la joven mujer azabache era observada con intensidad por un apuesto demonio que se sentía atraído por la visión de aquella hermosa pero inferior mujer.

-Simplemente es una insignificante humana… no posee ninguna cualidad ni virtud, entonces ¿qué es lo que…?-pensó para sí.

El aire lanzo una fuerte ráfaga de viento y algunas de las hojas del árbol en el cual estaba escondido volaron al rostro de su presa y le rozaron la mejilla haciéndole sonreír, y de nuevo aquel extraño sentimiento volvió a surgir, más segundos después desapareció de su vista adentrándose en la habitación, dejándolo nuevamente ¿confundido?

La chica azabache estaba sentada junto la pequeña mesita en la cual se encontraba comiendo algunos frutos, y para su sorpresa su nuevo amo entró por la ventana a la habitación, al cual le hizo una profunda reverencia,

-Buen día mi señor- le saludo con algo de timidez al no saber qué hacer.

Sesshomaru simplemente se sentó a su lado y le ordeno con una seña que le sirviese del vino que ella tenía en su mesita,

-Ayer me preguntaste mi nombre, ¿Por qué?-dijo rompiendo sorpresivamente el silencio.

-Bu…bu…bueno, es que yo, yo…-tartamudeo tratando de formar una oración pero la pena y su presencia la intimidaban.

-Me molesta tu balbuceo, cállate-dijo cortantemente sin mirarla.

-Era mi primera vez-. Respondió esta vez con decisión y vergüenza no mirándolo directamente, pero él a ella sí.

-¿Y eso que tiene que ver?- preguntó con algo de interés, pero sin demostrarlo.

-Para nosotros los humanos, en especial para las mujeres es algo muy importante en nuestras vidas la realización de tal acto, se supone que debe suceder con tu esposo únicamente y si tienes suerte tu ser amado, pero en mi caso yo ni siquiera sabía su nombre- termino de explicarle desapareciendo la sonrisa que había esbozado al rememorar la charla que su madre le había dado cuando paso de ser una niña a una señorita.

-Ustedes los humanos le dan demasiada importancia a estupideces como esa, por eso son inferiores-.

Kagome se puso de pie y se sentó frente a la ventana admirando el paisaje.

-Puede que seamos inferiores y puede que jamás entienda mi señor Sesshomaru lo importante que son los sentimientos para nosotros, pero esa es precisamente nuestra mayor virtud al igual que nuestra más grande debilidad.

Y entonces las palabras de su padre resonaron en su cabeza de manera nítida:

"Las emociones humanas son su mayor cualidad así como su más grande defecto, nunca lo olvides Sesshomaru"

-Mujer, sube a la cama y desvístete.

Y así Sesshomaru hizo una vez más a aquella princesa humana suya, sin poder apagar aquella inquietud que se apoderaba de aquel corazón que creía no poseer hacía ya mucho tiempo.

Al terminar, aún reposando su pesado cuerpo sobre el de ella y mordisqueando su lóbulo derecho le preguntó en forma de siseo mientras ella aún se recuperaba del esfuerzo final –Mujer, ¿cuál es tu nombre?-.

-Kagome…mi nombre es Kagome-le respondió jadeante y agitada.

Gruño una vez más y se dispuso a hacer de nuevo suyo el cuerpo de aquella mujer que ahora compartía el destino de su nombre; Kagome sería su ave enjaulada.

Chicas nuevamente agradezco sus reviews me da un alegría ver que gente nueva se une a la lectura del fic, a razón de ello respondo a sus reviews espero no les moleste.

Sele de la Luna: ¡Gracias por tu apoyo amiga! Me alegro que te guste como estoy manejando la personalidad de Sesshomaru, es muy difícil trabajar con este personaje más sin embargo no imposible, de poco a poco cómo la pequeña Rin hizo Kagome cambiará su corazón, y si debió doler.

Sasunaka doki:¡No sabes la felicidad que me da leer tu review, eres una lectora muy querida para mi, por el apoyo que le brindas a mis historias! Sí fue algo cruel pero necesario recordemos que en un inicio Sesshomaru era así antes de conocer a Rin, además de que este era el fin de Kagome ser una concubina para saciar a su amo. No se qué sucedería anteriormente pero mientras puedas leerlo no te preocupes!

Lady Indomitus: Tal vez cruel pero como ya dije necesario, es parte de la historia y de la personalidad de Sesshomaru sin embargo no te preocupes esto con el tiempo irá mejorando, ¡Te agradezco mucho tu apoyo, tus reviews me dejan muy feliz en especial el primero donde mencionaste mi ortografía x3 ! En honor a ti y a tu apoyo actualizo hoy mitad de semana y el domingo se vendrá el capítulo 5 espero sean ambos de tu agrado.

Claro de luna: Yo también sufrí haciendo sufrir a Kagome de verdad :( y aún falta más pero ya verás el Sesshome triunfará jejeje me esforcé en este capítulo por hacerlo un poco más largo sin embargo prometo esforzarme más, gracias por tu opinión ¡por favor no dejes de apoyarme!

Marlene Vazquez: ¡Chica gracias por leerme! Sí su lado youkai salió y no hubo nada que pudiera evitarlo jejeje, Sesshomaru cambiará a su debido tiempo y ten fe pues recordemos que él también tiene su lado amable y compasivo ya que la pequeña Rin logró ser su acompañante y literalmente lo más valioso en su vida.

Ariadnek: ¡Jajaja gracias por tus Chokokisses amiga! Te mando unos de vuelta, Si fue un bruto, perdona por hacerlo tan corto pero ya me estaré esforzando para hacerlos más largos lo juró :)

Pataisho: ¡Hola, gracias por tu review! Que alegría saber que te gustará el fic y en especial el último capítulo jejeje, aquí esta la continuación y no desesperes después vendrá más lemon.

¡Gracias Totales!