Disclaimer: Inuyasha y compañía no me pertenecen sino a la sensei Rumiko Takashi, la historia en cambio es mi creación.
N.A.: Publico el día de hoy el capítulo que correspondía al domingo, porque saldré este fin de semana y no tendré tiempo para subirlo, sin más que decir ¡disfrútenlo!
La concubina del Inuyoukai
Era una mañana preciosa y después de haberse colocado un precioso kimono rosa pálido con algunas flores rojas y un obi del mismo color, Kagome trato de abrir las puertas que daban al jardín para poder disfrutar de sus alimentos fuera de la habitación.
-Están completamente cerradas-suspiró- Esperaba poder comer junto al río, ¡qué más da! desayunaré aquí y veré con que me puedo distraer- y así lo hizo pero pronto los sucesos de hacía ya tres días vinieron a su mente.
-Ese día… fue la primera vez que hablábamos de esa manera, además… también me preguntó cuál era mi nombre- pensó para sí.
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Un enorme demonio perro surcaba los cielos pensando en las palabras que el Taiyoukai Ave de Fuego le acababa de dirigir hacia un par de horas.
-Esas son tonterías- se dijo mentalmente pero instantáneamente vino a su mente el rostro de la mujer humana sonriendo al viento.
Se dirigió al cuarto de la concubina, la cual al escuchar los ruidos provenientes de fuera se asomo por la ventana para poder ver al mononoke descender y transformarse frente al riachuelo; quedando de pie mirándola fijamente.
Kagome estaba embelesada con su ser, jamás había podido apreciar su transformación, puesto que la primera vez había estado demasiado temerosa como para poder alzar la vista y sin embargo ahora no podía dejar de observarlo, un sonrojo apareció en sus mejillas cuando se dio cuenta de que en menos de dos segundos el majestuoso ser de cabellos color plata ya se encontraba a escasos centímetros de ella. Sesshomaru sin romper su profundo mirar a los ojos chocolates le tomo de la barbilla para contemplarla mejor, su aroma delataba su confusión y conmoción al encontrase de esa manera.
-Mujer…-hizo una breve pausa más no pudo continuar su oración puesto que el aroma de la azabache había cambiado de golpe a uno lleno de tintes de tristeza "¿a qué demonios se debía?" -¿Qué ocurre?- preguntó, con lo que a la joven le pareció fastidio.
Ella no respondió se había quedado congelada, ¿por qué le preguntaba eso? Y más aún ¿Por qué se había puesto triste?
-Mujer- volvió a repetir exasperado –Te he hecho una pregunta.
Y ahí estaba de nuevo, ese apelativo le había molestado, siempre la llamaba así ¿Por qué ahora había esperado que fuese diferente? El jamás la llamaría por su nombre, nunca sabría cómo sería el escuchar al inuyoukai pronunciar su nombre y sonrió levemente bajando la mirada.
-Mi señor al verlo descender me eh quedado maravillada, jamás eh visto algo igual pero… me ha hecho recordar la libertad que ya no poseo- contestó no mintiendo en absoluto pero tampoco revelando la verdadera fuente de su extraña tristeza.
Los orbes dorados trataron de buscar falsedad en sus palabras pero cuando la nostálgica sonrisa se hizo presente en el rostro de la humana dejo de pensar en ello, sujeto grácilmente su cintura y con su otra garra le tomo de la mano para depositarla en el césped, Kagome asombrada por tal acción no pudo más que mirarlo extrañada.
-Gracias – dijo sonriéndole realmente agradecido al sentir el pasto verde tocar sus descalzos pies.
Ambos se sentaron junto al riachuelo viéndolo correr libremente, su sonido era tranquilizador y encajaba perfectamente con el silencio que reinaba entre ambos seres de diferentes especies.
-Puedes hacer lo que quieras mientras yo no esté- dicho esto la chica lo miró sorprendida- Pero no puedes salir de la habitación sin mi autorización- la azabache asintió posando su mirada de nuevo en el río.
Sesshomaru hizo lo mismo mirando al cristalino líquido su mente divagó en el Taiyoukai de fuego de nuevo…
-Sesshomaru, ahora que el Comandante no está tú eres el siguiente al mando es momento de actuar- le decía un fuerte pero ya anciano demonio de cabellos anaranjados y ojos rojos.
El peliplata sin embargo no dijo nada esperando a que aquel molesto ser terminara con su detestable discurso.
-Es momento de eliminar a los humanos, de cobrar venganza por tu padre- dijo con severidad.
Enarcó una ceja sintiéndose molesto ante lo último dicho por el otro demonio –La muerte de mi padre ya ha sido vengada- proclamo con su característico estoicismo.
-Escuché que masacraste a los humanos y a la sacerdotisa que ejecutaron a tu padre, antes de llegar al palacio del Emperador humano, sin embargo esto no termina el problema, los humanos pueden llegar a ser una verdadera amenaza si se unen- le repitió el jefe del Norte.
-No digas tonterías Ootori ¿acaso me estás diciendo qué crees que los humanos son más fuertes que tú e incluso que yo?- le preguntó con sarcasmo ante tal ridiculez dándole la espalda.
El Taiyoukai de ojos rojos se sintió ofendido ante tal declaración sin embargo antes de que el peliplata se marchara le exclamó – Los humanos fueron la perdición de tu padre Sesshomaru, ¡no dejes que se conviertan también en la tuya!.
Y de no haber sido Ootori un fiel sirviente de su padre y colega de su padre, le hubiese arrancado la cabeza tal y como había hecho con Hyouga el demonio que había traicionado a su padre y con el que justamente acababa de luchar cuando el despreciable grupo de humanos había decidido atacarle.
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Volvió la vista a la mujer de nombre Kagome y le miró preguntándose cómo podía ser aquella criatura tan débil e inferior, un peligro para su especie.
-¿Le pasa algo mi señor?- preguntó la azabache con su dulce voz.
El peliplata se acercó a ella y tomó un mechón de su cabello tan negro como el ébano y largo pero irregular como el agua de una cascada, su aroma a veces era intoxicante y recordó lo que era tenerla entre sus brazos gimiendo de dolor y como la última vez de placer, la tomó por la cintura deslizando con su garra izquierda el kimono de pálido color un poco más debajo de su hombro permitiéndole ver la clavícula y el nacimiento de sus senos, acerco su rostro a esta parte causando que la fémina se estremeciera. Rozo sus hombros con su nariz sin saber realmente el porqué estaba cediendo a sus más bajos instintos, pero luego la mujer gimió y no pudo evitar repasar el mismo camino que había dado con su lengua, causando un segundo suspiro y excitación en ella, la recostó en el pasto y continuo jugueteando con su cuerpo acomodándose sobre de ella y abriendo la prenda femenina solamente lo necesario para poder trazar un camino hasta el vientre bajo de la mujer, ¡gran error! Su aroma se hizo más fuerte y pudo oler la humedad que provocaba ya en ella.
Estaba controlando a su bestia que clamaba por salir y tomar lo que por derecho le pertenecía, más sin embargo quería tener absoluta conciencia al poseerla para descifrar que era lo que lo volvía tan incoherente, tan irracional tan… ¿necesitado de aquella mujer? ¡tonterías!. Volvió a su cuello probando con sus labios si su piel era tan cremosa como parecía serlo, dejo salir un suspiro junto a su oído a lo cual ella se sujeto de su haori, el peliplata estaba experimentado un extraña sensación, la miro a los ojos y vio que ella hizo lo mismo perdiéndose en los suyos, sintió una suave caricia en sus cabellos y otra en su pecho aún cubierto y sin pensarlo más unió sus labios por primera vez con otro ser, y desde ese instante ya no hubo vuelta atrás la beso hambriento de su ser, desesperado, haciéndole daño con sus colmillos, Kagome quiso separarse de él pero se lo impidió ella continuó forcejeando y el detuvo sus manos con una de sus garras y el resto de su cuerpo con el suyo propio, la chica dejaba caer lagrimas y él no entendía el porqué.
-Me haces daño- gimió en un suspiro la azabache cómo si hubiese sido capaz de leer sus pensamientos.
Al instante siguiente volvía a unir sus labios con los de ella, pero esta vez de una manera diferente, suave no dulce ni tiernamente pero delicado y pudo ver como los orbes dorados se entreabrían mientras ella decidió cerrar los suyos, tomándole del cuello aceptando en su mente que ella nunca sería Kagome para él, ella siempre sería una mujer humana para saciar sus necesidades y placeres, correspondió su beso de manera desesperada dejando que fluyeran en el todas sus inseguridades, su incertidumbre y su deseo carnal.
Se separaron un momento para poder respirar, el Taiyoukai jadeando sin poder controlarse, exasperado por el torrente de sensaciones que fluían dentro de sí y en el aire no podía esperar más y desanudo su obi, dejo caer la pesada armadura hacia un lado sin dejar de verla ni un solo momento como si fuese capaz de desaparecer si lo hacía, ella por su parte le dio un intento de sonrisa cerrando sus ojos y abriendo completamente su kimono abrió sus ojos en los cuáles demostraba que podía tomarla justo ahí, Sesshomaru entonces abrió la parte inferior de sus ropajes y se acomodo lentamente en la entrada de su pequeña ave enjaulada, causándole placer y tormento al tiempo que lo hacía.
-¡Sesshomaru!- gimió su nombre rogándole que entrará por completo en ella, lo necesitaba, en ese momento sentía que sus almas eran una sola llenas de vacío y soledad.
El escucharla jadear su nombre le hizo casi perder el control de sí mismo, besando sus labios con la misma desesperación que ella tenía de él, penetrándola con un delicioso ritmo que no la lastimaba sino al contrario la hacía sonreír, hacía que se aferrara a él; aumentando la velocidad siendo más profundas sus estocadas, aferrándose al pasto para no ceder su peso completamente sobre ella.
Ella no sabía que era ese sentimiento, podía jurar que en ese instante él la necesitaba tanto como ella a él, era la primera que se sentía así, su cuerpo vibraba su corazón latía tan rápido que tenía miedo de que se detuviera de golpe en cualquier instante, el calor que cubría todo su ser era tan intenso que la quemaba ¿esto era hacer el amor? ¿así se suponía que debía ser?, el ritmo de la divinidad de cabellera plateada aumentaba y ella dejo de cuestionarse enredando sus piernas en las afiladas caderas, no quería romper aquella unión. El rugió liberando su ser y besando sus labios dejándose caer sobre ella por el cansancio, ella se quedo enredada en su cuerpo jadeando, sonriendo, respirando apenas soportando el peso extra del cuerpo del inuyoukai.
Sesshomaru se recompuso y se dejo caer en el pasto atrapándola en un abrazo poseso, observándola mientras ella antes de dejar al agotamiento llevarla a un largo sueño pudo ver con felicidad que sus ojos seguían siendo dorados, no rojos para luego obedecer a su cuerpo y descansar, el peliplata deseo no pensar por ese instante, tomándose un respiro de su vida en aquel lugar al que nadie jamás podría llegar y del que nunca permitiría que Kagome saliera.
Aun no lo entendía, porque ni siquiera sabía que la princesa a la que él había vuelto su concubina había cautivado su corazón.
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Lejos de las tierras del oeste, en las tierras dominadas por el emperador humano regente del este Endo Higurashi una acalorada discusión se llevaba a cabo.
-¡Padre, con todo respeto…!- grito el primogénito del gobernante.
-Souta, ya te lo he dicho no hay nada que podamos hacer por tu hermana- decía con pesar el hombre al que las preocupaciones lo hacían ver más anciano de lo que era.
-Esa no es una respuesta aceptable Padre, la vida de Kagome pende de nuestras acciones- le espetó el aún joven hombre.
-Souta, hijo, la vida de Kagome ya no es nuestra le pertenece ahora al nuevo Comandante Perro.
-Entonces ataquémoslo, en el tratado se estipula que ningún Inuyoukai puede matar…- más fue interrumpido por su progenitor.
-Tu hermana no será asesinada- replicó temiendo confesarle la verdad al muchacho de apenas 20 años que le recordaba incesantemente el destino de su única hija pues compartían los mismos ojos marrones de su madre.
-¿Pero..?- le pregunto sorprendido.
-Souta tu hermana no fue llevada para ser ejecutada en mi lugar, tu hermana fue llevada para ser la concubina del nuevo Comandante- hablo como si cada palabra pesara como plomo.
Para Souta Higurashi ese día su alma se cubrió de una oscuridad inmensa y por primera vez el odio nació en su corazón.
Muchas gracias por todos sus reviews a las chicas que comentan por primera vez y a quienes siguen esta historia desde capítulos anteriores. En verdad me siento muy feliz por sus comentarios, por agregar a favoritos y dar follow a la historia, ¡las quiero mucho!
Sasunaka Doki, MisatoNara, johannaeli_chavez, clara, Sele de la Luna, Guest, Elizabeth, Marlene Vazquez, Bastard Tendencies, Lady Indomitus claro de luna, pataisho, icecream kuraki y skarlet3, por sus reviews ¡Gracias Totales!
