Disclaimer: InuYasha y compañía no me pertenecen son de la maravillosa Rumiko Takashi, la historia por su parte es de mi creación.
Advertencia: Creo necesario hacer esta nota, pues de aquí en adelante en la historia se presentará un amor incestuoso unilateral que trato de manejar del mejor modo, no hay escenas fuertes en este capítulo pero habrá personas unas más sensibles que otras y por ello me disculpo si les incomoda pero eh de decir que esto es parte del fanfic, puesto así vino a mi mente desde un principio. Sin más muchas gracias por su atención y disfruten la lectura.
La concubina del Inuyoukai
El joven heredero Souta Higurashi, se encontraba completamente furioso, su padre le acababa de revelar una verdad atroz, su preciosa pequeña, su adorada hermana, estaba viva, pero la felicidad que eso pudo ocasionarle se esfumó instantáneamente al escuchar las asquerosas y mórbidas palabras que su padre había pronunciado: Ella era una concubina ahora, era la concubina de un demonio. Llegó como pudo a su habitación pues la ira le cegaba completamente y tras asegurarse de estar solo y no ser interrumpido abrió unos de sus cajones tomando una pequeña cajita de madera y cómo si fuese su más preciado tesoro la abrió tomando de ella un pequeño retrato en pergamino de una niña de ojos azabache.
Y sus manos temblaron a causa de la impotencia que sentía ¿cómo había llegado a suceder esto? ¿Por qué su pequeña hermana había sido arrebatada de sus brazos? Si tan sólo aquella noche la hubiese vigilado como siempre hacia… su amada hermana estaría ahora con él.
Souta Higurashi, tenía cuatro años cuando su pequeña y única hermana nació, su asombro y su amor por ella fueron inmediatos, fue él quien le dijo a su madre que parecía una hermosa estrella y de ahí la emperatriz Sonomi decidió llamarla Kagome. Cuándo la pequeña comenzó a hablar su primera palabra fue algo parecido al nombre de su hermano mayor quien comenzaba a desarrollar una adoración que a los ojos de sus padres era enternecedora; a la edad de ocho y cuatro respectivamente los pequeños príncipes eran completamente inseparables siendo tal que en las noches más oscuras y tenebrosas de tormenta la pequeña azabache corría a dormir junto a su hermano haciendo de ello una costumbre diaria. Sin embargo cuando la princesa llego a la edad de diez años su hermano comenzó a notar como los sirvientes miraban a su querida pequeña, con algo de horror descubrió que el mismo comenzaba a verla de la misma manera, sintiéndose desdichado por la naturaleza de su amor, uno que estaba prohibido por toda ley humana y demoniaca; decidió alejarse de la fuente de su sufrimiento, abandonándola en sus juegos en el jardín, rehuyendo de su compañía durante el día y rechazándola cuando buscaba su protección por las noches, porque aunque ella hubiese crecido su corazón y su -inocencia eran totalmente puras como cuando tuviese 6 años.
— ¡Souta! ¡Souta!— susurraba una pequeña al lado de su futon –Souta despierta por favor- rogaba casi llorando del miedo que le causaba encontrarse sin luz alguna en la habitación.
— Kagome, márchate— le respondió sin voltear a verla escuchando como los sollozos salían de la garganta de su pequeña.
—Souta tengo miedo…
—Kagome la oscuridad no es mala es solo la ausencia de la luz, en ella no hay nada que te pueda dañar, vuelve a tu cama— le espeto fríamente, luchando con las ansias de su corazón de tenerla junto a él y abrazarla hasta antes del amanecer como solían hacer.
—Kagome no teme sólo a la oscuridad hermano, Kagome teme porque te has alejado de mí, ¿he hecho algo malo?— preguntaba en forma de ruego sujetando las sábanas que cubrían a su hermano mayor.
¿Qué si había hecho algo malo? Ahora era Souta quien luchaba por no dejar escapar un sollozo de impotencia de su garganta ¿cómo podía preguntarle aquello? Ella era el símbolo de pureza y perfección, era preciosa y amable, el corazón más puro y noble que había capturado el suyo sin querer casi desde nacer, era él quien estaba cometiendo tan terrible pecado, quien había mancillado tan hermoso cariño.
—No Kagome no has hecho nada malo – le respondió volteándose para poder mirarla en la penumbra, la niña tenía los ojos clavados en su silueta borrosa por las lagrimas que venían a sus pequeños ojitos —Pero no siempre podremos estar juntos, tu crecerás al igual que yo, y ya no está bien que duermas conmigo, tú debes estudiar y aprender a ser una buena mujer para cuando llegue un buen hombre y te cases con él… mientras yo deberé hacerme muy fuerte y un buen hombre para - pronunció con dolor pero tratando de sonreír, haber dicho aquel corto discurso había quemado su ser de manera dolorosa.
— ¡No quiero! ¡Souta es mío!- le respondió enojada la dulce chiquilla que lejos estaba de comprender la verdad detrás de las palabras del azabache.
El joven se quedó pasmado ante la declaración de la niña que se aferraba a su torso fuertemente.
— ¡Kagome y Souta siempre estarán juntos! ¡Yo me casaré contigo!- dentro de su tierna y confundida mente por el cambio drástico de su hermano, al tener a su madre postrada ante una enfermedad desconocida por ya más de un mes la idea de perderle de alguna manera a él también le asusto a sobremanera, y si el tener que crecer y encontrar esposos era el problema, entonces se casarían y vivirían por siempre con su padre y de permitírselos Kami con su madre —Yo quiero estar siempre al lado de Souta.
— ¡Kagome!- no pudo contenerse más y abrazo fuertemente su pequeño cuerpo contra el suyo —Siempre estaremos juntos, ¡nadie te alejará de mi!- le juro con fervor aquella noche.
— ¿Lo prometes?— le contestó sonriendo y respondiendo al abrazo felizmente.
—Lo prometo, porque te amo Kagome- dijo dándole un casto beso en su frente.
—También te amo hermano — le dijo acurrucándose a su lado para poder dormir tranquilamente, su hermano no se iría, su hermano estaría con ella por siempre, se lo había prometido.
Y añorando aquel contacto guardado en su memoria, abrazo fuertemente el retrato de su único amor, le había fallado, la había descuidado un segundo y ahora ya no podía estar más a su lado, ahora un deplorable y asqueroso demonio estaría corrompiendo el precioso ser que jamás había conocido la maldad en el mundo y se odio por ello, pero esta vez se hacía una nueva promesa por su honor y por su vida mataría aquel ser que se había llevado a su amada Kagome y se irían juntos lejos a dónde nadie pudiese encontrarlos, dónde su amor no sería juzgado y ella podría sonreírle de nuevo.
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Kagome sonreía al viento que se colaba a través de la ventana de su habitación, pensando en su familia, en ella misma y también en aquel hombre de ojos dorados que le había hecho descubrir otra parte de su ser, su alma. Porque después de aquella unión tan intensa el dolor había desaparecido, el sentimiento desprendido entre ellos había sido maravilloso y una duda asalto su mente ¿podía enamorarse de un youkai? Su mente se turbo enseguida, eso era lo más masoquista que había podido pensar en su vida, es decir el era hombre que estaba dispuesto a ejecutar a su padre, el mismo que había tomado su virginidad sin ninguna gentileza, que la utilizaba para sus placeres, y también el único que la había hecho sentir de esta manera.
—Deja de pensar en esas cosas tonta— se reprendió a sí misma en un susurro y se puso a investigar la habitación que era ahora su nuevo hogar, tenía preciosos kimonos y sales de baño y jarrones en los cuales poder tener tantas flores como quisiese, tenía también un pequeño baúl el cual se decidía a abrir por primera vez, sacando de él varios pergaminos en blanco y pinceles además de tarros de tinta. Emocionada por haberse podido dar un nuevo pasatiempo comenzó a vaciar el mismo para acomodar todo en su mesita de té — ¿Qué es esto?- se pregunto al llegar al fondo del mismo y encontrar dentro algunos pergaminos ya usados, desenrollo algunos en los cuales estaba plasmada la imagen de un precioso hombre de facciones duras y frías pero contrastantemente con un cálido mirar en sus orbes, quien lo hubiese hecho trataba de transmitir amor en esa pintura, entonces lo detallo mejor y se dio cuenta del enorme parecido que tenía con el Inuyoukai Sesshomaru, pero que a diferencia de él no contaba con una luna en su rostro y solamente tenía una franja en cada una de sus mejillas, llevando además su cabello recogido en una coleta alta; observo otro pergamino en el cual se hallaba ahora un mononoke con forma de perro rodeado de delicadas mariposas —Son las mismas mariposas de la pared… las ha dibujado la misma persona, ¿pero quién?.- guardo con cuidado las pinturas en el mismo mueble y deposito allí el único recuerdo que había traído de su hogar una peineta que su querido hermano mayor le había dado de cumpleaños número dieciséis que tenía por adorno una preciosa flor de loto con perlas blancas.
A su habitación entro por la ventana el poderoso demonio peliplateado sin que ella lo notase.
—Humana— pronunció llamando su atención.
—Mi señor — le sonrió con felicidad.
Sesshomaru no supo que fue lo que le disgusto más, haber llegado a la habitación de la concubina humana sin darse cuenta o la manera en que le sonrió, el no había cambiado su trato, seguía llamándole de la misma manera "humana" y no por su nombre, más sin embargo esto ya no le había causado tristeza, ¿se debería esto a su último encuentro? Se maldijo mentalmente apenas la había visto ayer y ya se encontraba de nuevo con ella sin tener realmente necesidad de complacerse con su cuerpo.
—Eh encontrado un nuevo pasatiempo — y acto seguido le extendió un pergamino con el dibujo del riachuelo y el cerezo.
Sin responder tomo asiento donde siempre junto a la mesita de té y espero a que la mujer hiciese lo mismo.
—Me alegro mucho de verlo, no me gusta mucho la soledad — aquella confesión le extraño, ¿acaso no debería odiarlo? — No me malinterprete — continuo al notar un leve cambio en el modo de mirarla — Estoy muy agradecida con las comodidades y atenciones que me ha brindado aún en estas circunstancias, pero no estoy acostumbrada a pasar tanto tiempo aislada del resto del mundo— dijo esto último con algo de melancolía.
—Esta es la vida que elegiste, no hay retorno ni vuelta atrás — le dijo indiferente observando a un punto en la nada en el suelo.
En esos momentos Kagome no encontró al hombre que califico del más malvado y cruel la primera vez que lo vio, tampoco a aquel que la había poseído sin miramientos y quiso indagar en su corazón.
—No me arrepiento, porque a pesar de todo no estoy completamente sola, mi Señor Sesshomaru está aquí— dijo sonriendo y mirando al mismo punto en el suelo.
—Sólo eres una concubina, vengo aquí para complacer mis deseos, no para hacerle compañía a una insignificante humana— le espetó recordándole que ella seguía siendo una simple humana a su servicio.
—Pues es mi parte humana la que me hace apreciar su compañía a pesar de no significar nada para usted más allá de ser una sirviente.
Sus orbes dorados se posaron en la mujer de ojos chocolates, tomando su mentón para que lo mirase fijamente a los ojos — Mujer ¿acaso tu no temes a mí el gran Sesshomaru?—la humana contemplo los soles dorados que la penetraban con el peso de su mirada ero en ese instante se dio cuenta, ella no le temía y dudaba haberlo hecho alguna vez, el esperaba que bajase la mirada, que temblara o mostrase alguna debilidad sin embargo ella se mostro dulce —Eh matado hordas de demonios y seres humanos sin tener piedad ni misericordia, eh mutilado y degollado a seres de tremenda maldad y poderío que no podrías imaginar ni en tus más terribles pesadillas, podría acabar contigo en cualquier segundo y probablemente lo haga cuando me canse de ti — termino rozando su cuello con una de sus garras provocando que un hilillo de sangre corriera por la nívea piel.
—No mi señor, mentiría si le dijese que le temo — el peliplata endureció el agarre de su mentón y clavo su pulgar en el labio inferior solo un poco lo suficiente para permitirle seguir hablando — Ni yo misma lo puedo terminar de comprender sé muy bien cuál pudiese ser mi destino pero no temo a lo que me espera a su lado — ambos se miraron intensamente tratando de descifrar al ser que tenía cada cual frente suyo — Mi señor… puedo…
Sesshomaru solamente asintió sin decir palabra alguna como si hubiese entendido el mudo mensaje sin completar y entonces Kagome se abrazo a su pecho aferrándose fuertemente, no podía temerle al Lord del Oeste porque ya no esperaba nada del mañana viviría el hoy y ese era junto a él.
¡Hola chicas! Y aquí está la entrega de la semana, mis agradecimientos especiales a las chicas que dejaron review el capítulo pasado:
Elizabeth: Muchas gracias por pasarte de nuevo, espero que te haya gustado este capítulo y nos continúes apoyando!
Sasunaka Doki: En efecto Souta va a jugar un papel importante en la historia, cuídate mucho y gracias por el review.
Eli: ¡Gracias, me da un gusto saber que te encanto la historia! Las actualizaciones son semanales, cada domingo y de ser posible a veces sábados por la noche.
Sele de la Luna: Espero no haberme pasado de ternura… es que eh estado estudiando a Sesshomaru en Kanketsu-hen y en los primeros capítulos para lograr llevar a cabo la misma transformación con un ritmo no muy acelerado por favor échame la manita!
Claro de Luna: Tienes toda la razón en cuánto a que nuestro peliplata es el número #1 en el campo de batalla, si su nombre lo dice todo xD , pero paciencia para que veas que pasará.
Sakata-2: Me honras con tu comentario, espero que este también haya sido de tu agrado, trato de hacerlos más largos pero juro que así es como salen, me esforzaré más lo prometo! Las actualizaciones son los domingos!
Marlene Vasquez: Tú siempre me andas leyendo la cabeza Marlene si un día no se me ocurre cómo continuarlo espero me permitas pedirte ayuda! Gracias por seguir la historia :)
MARA: En eso estamos de acuerdo el personaje de Souta originalmente no sería así, sin embargo espero hayas descubierto y entendido en este capítulo la razón por la cual nuestro querido chico ha de tener estos sentimientos, te invito a que continúes la lectura y descubras el desenlace de este personaje. ¡Gracias por leer!
Y a las chicas que agregaron a favoritos y a follow, a los lectores silenciosos, es un gusto revisar las estadísticas de la historia gracias a ustedes, cuando gusten déjenos un review! Se los agradeceremos mucho.
¡Besos y cariños!
