Disclaimer: Inuyasha y compañía no me pertenecen sino a la sensei Rumiko Takashi, la historia en cambio es mi creación.

La concubina del Inuyoukai

El inuyoukai de cabellos plateados se retiro de aquella habitación en el medio de la noche, con la luna como único testigo de sus andanzas en medio de las sombras, había pasado hasta el anochecer con la joven humana haciéndola suya hasta saciar su sed de deseo, observándola hasta quedar sumida en un profundo sueño, sin embargo en su camino al castillo se detuvo dándose cuenta de que era observado por un viejo demonio.

—Sal de ahí Totosai— pronunció con clara molestia pero con la serenidad acostumbrada.

—Veo que tus visitas se están volviendo más frecuentes joven Amo— dijo mostrándose por completo frente al señor del Oeste rascándose la cabeza al tiempo.

— ¿Me has estado siguiendo anciano?— su mirada se afilo lo suficiente como para hacer temblar a cualquiera, mas sin embargo ese no fue el caso con el milenario youkai.

—Escucha, escucha antes de que tu genio te impida atender a razones, estuve viajando a una lejana aldea.

—Estás agotando mi paciencia Totosai— le señalo haciendo aparecer su característico líquido verdoso en sus garras.

—Está bien, eh traído un remedio para la joven humana— el Lord de cabellos plateados pareció no inmutarse ni un ápice pero su silencio fue la orden muda para que continuase con su relato— Es probable que aun no sea necesario pero la bruja de la cordillera dijo que debían suministrársele aún cuando no tuviese…— con sabiduría el calvo hombre evito terminar la oración y prosiguió— En fin es necesario que lo comience a tomar con el fin de evitar que quede preñada.

Sesshomaru se relajo de su postura de combate y miro hacia el frente ignorando a su acompañante comenzando a caminar en la penumbra — Puedes proceder— estaba a punto de marcharse pero nuevamente Totosai lo detuvo.

—Ella no debería saber, es lo mejor.

— ¿Acaso sabes algo que yo no sé?— pronunció esbozando una media sonrisa.

—Sesshomaru, los humanos son muy diferentes a los demonios; son complejos y llenos de emociones que a nosotros nos son difíciles de comprender, hasta para un youkai de enorme poderío y conocimientos como tú es algo que jamás terminarás de entender.

—Tonterías— y desapareció bajo la mirada atenta y profunda del sabio anciano.

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El amanecer llego posándose sobre las tierras del Oeste, al igual que cada mañana Kagome se dio su baño y se alisto para desayunar sus alimentos.

—Anciano Totosai, hay algo raro con mi bebida, no sabe igual.

— ¡Ah sí! Son unas hierbas medicinales para fortalecer tu cuerpo— le respondió con despreocupada actitud, como si fuese algo de lo más normal.

— ¿Para fortalecer mi cuerpo?—preguntó con sincera ingenuidad.

—Muchacha ahora desempeñas el papel de la concubina del Lord, la diferencia entre la fortaleza y resistencia del amo y la tuya es monumental, así que debes cuidarte y alimentarte adecuadamente sino quieres morir de desgaste.

Los colores y tonos más rojos se apoderaron de la curiosa mujer deseando jamás haber preguntado ante la normalidad del milenario demonio para responderle. Totosai siguió con sus actividades y antes de salir observo como terminaba de beber el remedio y se disponía a sacar unos tarros de tinta y papiros.

— ¿Qué haces muchacha?— pregunto observando atentamente como miraba hacia la ventana.

—Encontré estos papiros en un viejo baúl, así que me eh estado entreteniendo pintando en ellos— le respondió sonriente.

—¿Y porque no sales afuera para tener una mejor visión del paisaje?.

—El amo Sesshomaru no me deja salir de esta habitación a menos de que lo haga en su compañía, así que debo permanecer aquí— comentó un poco cabizbaja sin embargo su semblante cambio casi al instante al aparentemente recordar algo — ¡Es cierto! ¡Señor Totosai! — comenzó a rebuscar al fondo del viejo mueble antes mencionado sacando unos papiros con imágenes plasmadas de un hermoso ser y de un mononoke— ¿Usted sabe quién hizo estas pinturas? ¿Acaso había alguien…?— la oji marrón fue abruptamente interrumpida por el anciano quien la miro serenamente.

—Kagome, ¿no les has dicho nada al Amo acerca de estas pinturas verdad?— pregunto poniéndose a la altura de la jovencita.

—N… no— tartamudeo un poco— El amo solo sabe que yo dibujo y pinto en estos papiros, pero no le mostré lo que encontré tampoco lo que eh pintado— contesto aún sin entender.

—Escúchame atentamente princesa, es mejor que no le menciones al amo nada de lo que encontraste, vuélvelo a poner donde estaba— pronuncio levantándose y dándole la espalda.

—Pero…

—El amo no es una persona comprensiva ni bondadosa niña, el no es un ser humano como tú, el es un demonio y no cualquiera es el más sanguinario de todo Japón, no pongas a prueba su paciencia, incluso para mí que tengo cientos de años al servicio de su familia me es desconocida la razón por la cuál te mantiene con vida aún— termino de decirle dejando la habitación — Haz caso de mis consejos pequeña princesa.

La azabache quedo llena de dudas y de preocupación, sentimientos encontrados brotaban en su interior de nuevo, porque todo lo que le había dicho el viejo Totosai era verdad, él era un demonio y ella una humana, y si no fuese porque ella se hubiese ofrecido a sí misma en lugar de su padre, el estar ahí podría provocar una guerra; puesto que la principal ley en el tratado entre ambas especies establecido con el primer emperador Higurashi rezaba:

"Entre los youkais de cualquier clase así como cualquier ser denominado de la especie humana no podrá existir ninguna clase de unión entre ambas especies, entiéndase de cualquier carácter afectivo o reproductivo; la violación de esta aseveración conllevará a la muerte de ambos seres"

Era por esto que el castigo que ella había aceptado era mucho peor que la propia muerte del emperador, habían roto el paradigma sobre el cual la sociedad que conocían hoy día había nacido. No le quedo más remedio que llorar, soltar todo aquello que sentía y llorar a mares porque no había manera de salir de aquel dolor. Su corazón estaba confundido dividiéndose entre su lealtad hacia su humanidad, debería sentirse infeliz y miserable por su destino, debería odiar aquel mononoke, debería sentir muchas cosas sin embargo la realidad era otra y esa era que con el Inuyoukai había descubierto nuevas sensaciones y placeres, pero a lo que más temía era a aceptar el hecho de que su corazón hubiese sido cautivado por aquel demonio frío de cabellos plateados que tristemente jamás sería capaz de corresponderla aun si existiese la más remota posibilidad, puesto que así estaba escrito en sus leyes "Entre humanos y demonios el amor jamás podrá existir".

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Totosai miraba el cielo azul brillar, tan apacible y hermoso ajeno a las tragedias que conforme a los años pasaban bajo su manto y no pudo evitar evocar el rostro de la jovencita que había dejado atrás, trayéndole a su mente a la primera humana que había conocido en su vida y a aquel triste día, cuando supo que no la vería más.

—Pero hoy si que te ves muy sonriente, ¿a qué se debe pequeña princesa?— le espeto a una sonriente jovencita de manera cariñosa, la cual se encontraba cantando junto al alfeizar de la ventana.

—Anciano Totosai, estoy muy feliz, pero no puedo decírselo debo hablar con mi señor primero— le contesto sonriente mirando sin querer a su vientre plano.

—Pero Izayoi el amo no vendrá hasta dentro de 6 meses la guerra con el clan de los humanos sea vuelto algo realmente peligroso.

—Entonces lo esperaré— termino de hablar sonriendo a los cielos.

"Pasaron 3 meses para que pudiese darme cuenta de lo que en verdad pasaba"

— ¿Por qué no me lo dijiste Izayoi? Aún si parto ahora mismo no creo estar seguro de poder volver a tiempo con la ayuda de la Bruja de la Cordillera. — le reclamo algo asustado el viejo youkai.

—Estás equivocado Totosai, este niño será producto del amor que mi señor y yo nos tenemos, ¡no me desharé de él!— con lagrimas en los ojos la princesa contesto sin poder creer lo que su viejo amigo le insinuaba.

—Pequeña, el amo no querrá a esa criatura, el es el más poderoso Inuyoukai de todo Japón, la raza pura…

—Mi sola presencia aquí debería bastarte para comprender que mi señor nos querrá, por favor déjame sola— y obedeciendo abandono el lugar.

"El mes se paso volando y nuestro amo llegó"

Izayoi esperaba a su señor junto al riachuelo, como hacía cada que volvía de alguna batalla; entonces lo vio, la imagen del mononoke blanco descendiendo de los cielos y aterrizando frente a su amada en su forma más humanoide, sonriendo como siempre. Al igual que ella esperándole con los brazos abiertos.

—Mi señor— sonrió mientras era estrechada entre los brazos de su amado Inu-no Taisho, grande fue su sorpresa y su conmoción cuando lo sintió alejarse y darle la espalda.

—Izayoi… hay que desha…

— ¡No lo digas!— grito llorando postrada en el suelo, todas sus ilusiones, toda su confianza, su corazón se habían roto en ese instante.

—No lo aceptaré como mío, así que te ordenó que lo termines— le reprendió con voz dura y fría.

—No puedo mi señor, es mi hijo, y le amo más que a mi propia vida, es la demostración de mi amor hacia usted, puedes matarnos si quieres, pero no quiero vivir si no lo puedo tener a él— rogaba sollozando negando con la cabeza, mirando la espalda de aquel que le había ofrecido su pecho, y sus sonrisas.

— ¡No puedo matarte!

— ¡Y yo no puedo vivir sin mi hijo! Si alguna vez me amaste Mi señor por favor déjanos ir— suplico con una triste dulzura.

—Entonces te irás— su voz sonó vacía y dolorosa— te marcharás al lejano occidente después de tenerlo, yo mismo te escoltaré y me aseguraré que nadie pueda encontrarte, Totosai se hará cargo de ti de ahora en adelante.

—Gracias Inu-no…— hizo una reverencia, lo más profunda que su estado le permitió y no miro a su amado marcharse.

El gran Lord jamás volvió a ser el mismo, la princesa Izayoi se marcho a tierras extranjeras con su pequeño hijo, un hanyou de cabellos plata y orbes dorados en brazos. La guerra que tanto tiempo había consumido al Lord cesó gracias a un fuerte guerrero que se convertiría en el soberano de su especie el Emperador Takeda Higurashi, un hombre sabio que creó el tratado junto con el Lord del Oeste, el Comandante Perro.

N.A: ¡Hola chicas QuQ no saben la emoción que me ha dado mirar que hemos llegado a los 60 reviews! ¡estoy que no me la creo! Jamás en mi vida había tenido tantos, muchas gracias de todo corazón, todo es gracias a ustedes.

Icecream kuraki: ¡Sí le gusta y la ha amado desde siempre! Nuestra Kag esta confusa, se siente dividida, sin embargo ya se va dejando ver el amor por ahí.

Sele de la Luna: ¡Me encanta que te parezca original y que te guste como lo estoy manejando a Sesshy! Muchas gracias por tu apoyo :D espero te guste este capítulo.

Selene Taisho Higurashi: Me alegra que estén bien con lo del tema del incesto, y que me comprendas, espero que este capítulo sea de tu agrado ¡Gracias por comentar!

Elizabeth: Se que en este capítulo no ahonde acerca de Sota pero es para ponerle emoción ¡Gracias por tu review!

Marlene Vasquez: Gracias por aceptar jejeje espero no quedarme sin inspiración pronto! Espero me digas que te pareció este capítulo. Saludos!

DjPuMa13g: Jajaja *se emociona, rueda, se ríe, salta de emoción* Que emoción que te guste la historia ¡aquí está tu dosis de la semana! Un beso y gracias por tu review!

Sasunaka Doki: Así es el querido Souta también está sufriendo y se encuentra confundido, sin embargo tienes que esperar para ver qué pasará. ¡Gracias por tu opinión!

Claudia Gazziero: Para ti los agradecimientos van multiplicados por cuatro xD gracias por ponerte al corriente, yo te entiendo que una tiene montones de trabajo y cosas por hacer y que te des el tiempo para leerme me da un montón de gusto, ojalá hayas disfruta este capítulo y haya saciado tu curiosidad acerca de Izayoi e Inu-no ¡Gracias por tus reviews! P.D.: Yo también me dejaba hacer por Sesshomaru lo que quisiese Jajaja nwn