Disclaimer: InuYasha y el resto de sus personajes no me pertenecen, son propiedad de la abuela Rumiko, aunque sé que algún día lograré que me ceda los derechos, mi lucha por la conquista de Takashi sensei continua ;-;
La concubina del Inuyoukai
El poderoso soldado trataba de mantenerse concentrado y no perder la vista de su alrededor, lo tenía rodeado. Un grito ahogado fue lo último que salió de su garganta. El resto de la escuadra contemplaba petrificados la escena, no eran cobardes para lloriquear por sus vidas, sin embargo la reacción de su Lord por un ataque a sus tierras pero principalmente a su fortaleza parecía exagerada.
—Siguiente— fue lo único que pronuncio con su estoicismo común, aunque su ira era inconfundible, su apariencia era la de siempre, inmutable; el siguiente soldado se aproximaba con temple frente a su amo, cuando el viejo anciano Totosai interrumpió.
—Amo Sesshomaru— soltó con familiaridad, lo cual causo solo un leve atisbo de irritación en los ojos del Lord, casi imperceptible. —Retírense.
—Tu padre hizo exactamente lo mismo…—sin embargo la frase del viejo demonio se vio cortada por un poderoso látigo verde que apenas rozo la punta de su puntiaguda nariz— ¡Oh vamos! Vas a negar que todo esto es por esa humana…— un nuevo ataque se llevo a cabo el cual destruyó uno de los muros de contención del lugar, más el anciano tuvo precaución con sus siguientes palabras puesto que los ojos de su amo estaban inyectados de un rojo carmesí muy peligroso. —Se que sabes de la existencia de Izayoi— la manera en la que pronunció el nombre de aquella joven mujer de mirada enigmática lo tomo por sorpresa y sus irises doradas reaparecieron.
Sesshomaru no mencionó palabra alguna, sin embargo comenzó a dirigirse hacia aquel lugar, Totosai solo lo siguió. El lugar había sido aseado, por obra del viejo, ya que ningún otro sirviente tenía acceso al lugar.
Lentamente comenzó su diatriba — Cuando tu padre conoció a la joven princesa, tu madre ya había perecido siglos atrás, Izayoi era una verdadera belleza, bueno eso tu lo podrás recordar— las irises doradas lo miraron cuales dagas filosas— No me mires así, tu padre podrá haber bajado la guardia por culpa de ella, pero yo no, después de todo ese era mi trabajo, cuidar de las espaldas del comandante, sé que los espiabas en ocasiones; y no, no tengo respuesta para tu pregunta, desconozco el por qué tu padre la mantuvo para sí, por qué el no la amaba— al decir esto último algo dentro del interior del peliplateado se removió, ¿alivio, tal vez?— Si tu padre la hubiese amado no la habría abandonado a su suerte cuando supo que la princesa esperaba un cachorro suyo.—esta última revelación casi hizo que perdiera la compostura, ¿El Lord más poderoso de los cuatro puntos cardinales había tenido un medio hermano, mitad bestia, un sucio hibrido?—Sin embargo Izayoi, sí que le amaba, le amaba tanto como para no permitirle deshacerse de su semilla, así que decidió romperse el corazón ella misma y rogarle clemencia para ambos, tal vez en algún recoveco de tu viejo sí que había aprecio por ella por qué se lo permitió.
— ¿Él está…?— pregunto de manera glacial sin embargo Totosai pudo identificar la inquietud que el joven amo sentía.
—Yo mismo los escolté lejos de las tierras de tu padre, a un lugar donde no serían encontrados jamás, cuide de ella hasta el último de sus días, los cuales no fueron muchos, si el cachorro sobrevivió no es de mi conocimiento— soltó con melancolía — Era una buena mujer, su único pecado fue enamorarse de tu padre, pudiendo haberse marchado con aquel general humano, eligió seguirlo hasta el final.
El silencio que los envolvió permitió que por la siempre controlada mente del Lord se colara la imagen de la pequeña princesa de profundos ojos marrones, aquellos que aún no lograba descifrar cual era el sentimiento con el que lo miraban cada vez que partía y retornaba a ellos.
— ¿Has encontrado rastro alguno de ella?— pregunto con pasividad el anciano.
— Después de la frontera de los gatos leopardo se pierde cualquier pista— su respuesta fue más larga de lo esperada, por lo cual su viejo sirviente lo miro fijamente antes de hablar nuevamente.
— Tal y como lo sospechaba, si hubiera rastro alguno de ellos, lo habrías sabido al instante— el amo solo se limito a observarlo por el rabillo del ojo — hace tres días al ver que no volvías decidí hacer una visita a la vieja bruja que preparaba para tu padre y después para ti, el encantamiento que ocultaba a la princesa en el anexo del castillo. No hay nadie como ella para hacer esta clase de trabajos y quien haya querido esconderla de nosotros debió de haber recurrido a ella.
— ¿Y bien?— comentó con irritación esta conversación se estaba tornando más larga de lo necesario.
—No hay duda de que acudieron a ella— aseveró.
— ¿Quién?— fue la tajante replica, el peliplata se sentía furioso.
—Eso no lo sé, la bruja fue asesinada, quien quiera que haya sido no quiere ser encontrado joven amo.
—Tonterías, firmó su sentencia de muerte desde el momento en que se le ocurrió pisar las tierras de este Sesshomaru. — respondió con altanería y frialdad.
—Sesshomaru—le llamó con severidad, lo cual hizo que alzase su una de sus finas cejas con sorpresa, pocas veces el viejo sirviente de su padre se atrevía a llamarlo como si fuese su igual, y eran los milenios de servicio hacia su antecesor los que le impedían al Lord tomarlo como una falta de respetó— ¿cuáles son tus intenciones? ¿Acabarás con ese hibrido y recuperarás a la princesa o sólo te limitarás a destazarlo?
—Nadie toma mi propiedad— fue su única respuesta y con sabiduría Totosai decidió no indagar más —Sin embargo lo que este Sesshomaru decida hacer no es de tu incumbencia Totosai, retírate. — a lo cual el aludido obedeció, no necesitaba más respuesta para entender las intenciones del joven demonio perro.
Sin embargo al verse solo con el ocaso cayendo sobre sí , se encontró terriblemente solo; y eso le molestó, durante su considerable larga vida siempre había sido así, al ser el Lord del Oeste no conoció más compañía que la de Totosai y en algunas ocasiones la de su padre, de su madre al tratarse de una fémina su presencia era innecesaria e irrelevante para su formación, a decir verdad el concepto que tenia de su propia progenitora era precisamente ese: su única utilidad había sido engendrar al siguiente heredero.
Por eso cuando su padre se apropió de aquella humana su curiosidad no pudo ser mayor, ¿cuál era el propósito de tenerla si ya existía él? Además de tener otra cría sería un sucio y despreciable hibrido, un ser sin cabida en este mundo; tal como la escoria que había osado robar a su humana.
La imagen de los rosados y carnosos labios de la princesa cruzó por su mente de nuevo, su níveo cuerpo retorciéndose entre las blancas sabanas, la manera en que pronunciaba su nombre mientras se aferraba a sus brazos, la mirada perdida que algunas veces descubría en ella al mirar a los cielos, sus garras se enterraron en la tierra, el tener esa clase de pensamientos era deshonroso y denigrante, esa mujer solamente era su concubina, una más, y nada más que eso.
Aunque por otra parte había sido la única desde que había llegado, y entonces la imagen de ella añorando los cielos, al juguetear a su lado en el riachuelo le lleno de golpe, nadie sabía de su existencia y quien había atacado al castillo venía con él único propósito de llevarse a Kagome, no por nada la bruja de la cordillera había sido asesinada, probablemente después de proveer a su enemigo del mismo encantamiento que ellos habían utilizado para esconderla. El emperador humano era el único ser vivo además de Totosai que sabía que la mujer seguía con vida, si había cometido el error de tratar de recuperar a su hija, su nación pagaría las consecuencias, sin embargo no pudo evitar en pensar si la azabache sonreiría al estar en compañía de sus humanos, como la había observado hacer durante las noches de luna llena que habían compartido justo en ese mismo sitio. Una aterradora mueca con insinuaciones de parecer sonrisa surcó por su rostro, eso no importaba realmente, ella le pertenecía, ella era suya, y no importaba a cuantos tuviese que descuartizar para dejarlo en claro, Kagome estaría a su disposición los años que le restaran de vida, aunque tuviese que tenerla enjaulada para siempre.
El Lord del Oeste posó su mirada en la luna menguante, con un fuerte rugido abandono su forma humanoide y emprendió vuelo hacia las tierras humanas, sería una noche muy ocupada.
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Hacía tres días que se encontraba encerrada en aquella habitación, sin más compañía que la mucama que entraba a entregarle sus alimentos y a preparar sus baños. Sin embargo ésta nunca respondía a sus preguntas especialmente cuando le cuestionaba por el "general de su padre: Naraku" la mujer solo se encogía atemorizada y abandonaba la habitación sin decir palabra alguna.
—Sesshomaru…— susurro para sí, no podía dejar de pensar en su señor, el deseo de volver a verlo era inminente, gastando las noches rememorando las noches a su lado, ¿la estaría buscando? ¿Intentaría recuperarla?
Aún no podía entender cuál era el plan de su padre, sin embargo estaba segura que su señor la encontraría, claro de estarla buscando. Suspiro una vez más y decidió tratar de no pensar en ello, cual fuere la situación, sabía que tendría consecuencias dolorosas.
La ojimarrón era ignorante de que era observada en todo momento, el culpable de su desaparición se limitaba a verla a través del espejo mágico de uno de sus sirvientes, realmente la deseaba, pero no quería tener solamente su alma sino su corazón, aquel que parecía haber sido cautivado por el demonio perro.
—Retírate Kana— grito a la joven pálida que sostenía el espejo frente a él — deja el espejo aquí ¡ahora!— grito furico, a lo cual su sirviente sin emitir palabra obedeció.
— ¡Naraku! — el grito del joven príncipe humano retumbo en su habitación, a lo cual dejo su lugar para salir a su encuentro.
—Príncipe Souta, ¿a qué se debe este alboroto?
—Kagome, quiero ver a Kagome no me importa si aún no ha despertado, ¡necesito verla!— exclamo desesperadamente.
—Ya te lo he dicho antes, no sé qué clase de hechizo ha impuesto esa bestia sobre tu hermana que no le permite despertar y que además sume en un profundo sueño a quienes interactúan con ella. — explico calmadamente.
— ¡Pero…!— su perorata se vio frustrada por el hibrido nuevamente.
—Lo que es más importante ahora, debes alistar a tu ejército, la bestia no tardará en hacer su primer movimiento, debes partir en este momento para que seas informado de la situación actual.
—Pero…—replicó dubitativo.
—Cuidaré de ella no te preocupes— confesó con tal sinceridad que el joven humano no dudo en acceder.
Notas de la autora: No tengo perdón lo sé, no me maten yo las amo ;—; les juro que no dejaré a este bebé sin terminar, solo que no se cuando me sea posible actualizar, espero que este capítulo les haya gustado. Muchísimas gracias por todos su reviews a las 14 personitas que comentaron desde el último capítulo 121 reviews soy la pseudo escritora más feliz del mundo.
¿Me dejan su opinión?
¡Besos y cariños! :D
