Disclaimer: La siguiente historia es de mi propiedad si gustas adaptar o compartir, te pido sólo me lo preguntes primero, sin embargo, los personajes de Inuyasha y compañía no son de mi autoría. Rumiko-obacha ¿no me los das de regalo de bodas?

Nota de la autora: ¡Holaaaaa mis bebés mis lectoras y lectores! Lo sé, lo sé no tengo perdón mi anterior actualización era minúscula, la verdad lo siento, pero por más que trataba de avanzar era casi imposible no me salía nada más que ese corto lemon y dije pues ya que vamos a sacarlo de mi sistema y que sea lo que Dios quiera y pues henos aquí. Sin más les invito a disfrutar.

"La concubina del Inuyoukai"

Si hubiera una palabra que pudiera describirla, no tenía idea de cuál podría ser. ¿Quién era Kagome? ¿qué había sido de su vida? ¿qué era ella del demonio que se presentaba cada noche a en su alcoba? ¿sería su esposa? ¿qué había pasado con sus padres? ¿tenía padres? ¿hermanos?, una repentina y dolorosa sensación se instauró en su pecho ¿por qué? ¿sería apropiado preguntarle a su señor? no estaba segura de si eso sería una buena idea, a pesar de haber despertado ya hacía una semana sin memoria alguna, no se atrevía a preguntarle absolutamente nada de su vida, ni de él, ya que temía que al hacerlo el volviese a reaccionar como aquella ocasión.

Sus ojos y los del demonio de hebras plateadas se cruzaron por un momento y entonces pudo verlo un destello de añoranza, de necesidad, desde ahí en lo profundo de sus orbes doradas, él la llamaba.

¿Quién eres? — preguntó con la respiración entrecortada y jadeante mientras él la tomaba por la cintura y la depositaba entre las sábanas.

No es relevante que me recuerdes .

—¡Mi señor! — gritó sin saber realmente que estaba rogando por obtener.

El movimiento ondeante de la seda de las cortinas de su habitación la sacaron de sus cavilaciones, debía de dejar de recordar esos momentos junto a su señor, y concentrarse más en recordar quien había sido en realidad toda su vida, el averiguar el cómo había perdido la memoria, era ahora más importante. Dejo de cepillar sus largos cabellos y de mirarse y no observarse en el espejo. Quizás hoy volvería a aparecer aquel amable anciano de la primera vez. Tocaron a su habitación y como siempre estaba la charola de comida frente a su puerta.

Observo los deliciosos platillos servidos, sin embargo, no tenía apetito alguno, se deslizo hacia la ventana derrotada, mirando a través de ella, su señor había dicho que ella era su ave enjaulada, y así se sentía. Su vestimenta era demasiado grande y pesada para poder pasar sola a través del gran ventanal.

Saco la cabeza fuera de la habitación y miro hacia los alrededores, nunca había nadie más, y la única presencia ajena a ella era el Lord del Oeste, se despojó de su vestimenta externa quedándose solamente en su yukata interior y cruzó el ventanal.

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El Comandante perro se encontraba con el estratega de sus fuerzas armadas, aún seguían sin conocer más dato acerca de la identidad del híbrido que se había atrevido a desafiarlo de aquella manera.

— Nuestros buscadores se han desplegado por las cuatro regiones, se encuentran recabando información acerca del enemigo. — declaró con seriedad el demonio de gafas y tez pálida, tal cual su cabellera celeste.

—Totosai se encuentra en una empresa personal, ¿han recibido algún mensaje o noticia de él?.

—No señor.

—Quiero estar enterado de cualquier descubrimiento.

—Sí señor.

—Puedes retirarte Hyek Soh— más apenas terminó de pronunciar estas palabras, frunció su cejo y abandono la sala a toda velocidad dejando sorprendido al otro demonio.

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Podía olerlo, el aroma de aquella mujer se había vuelto sólo un poco más perceptible que hacía unos segundos, probablemente la muy estúpida había salido de la habitación sin permiso alguno. Su estoico rostro perdió la compostura por un segundo, hasta que la pudo tener a la vista y lo que observó lo enfureció.

—¿Mujer, qué haces? — fueron las únicas palabras que consiguió articular al observarla semidesnuda postrada en el tronco del gran árbol junto al riachuelo, semidormida.

—Yo no sabía que no podía salir de la habitación— contesto con la voz aún adormecida, abriendo apenas los ojos teniendo como primera visión los rayos dorados del sol chocando contra la plateada cabellera del Lord.

—No, no puedes, y menos desnuda— contesto con cierta energía en su voz que ella no supo comprender.

—No estoy desnuda mi lord, es sólo que así era más fácil salir por la ventana— le contestó tranquilamente.

—Tal vez tú no lo recuerdes, pero estuviste desaparecida durante un largo tiempo.

—No, no lo recuerdo—contesto incorporándose para ponerse de frente a su señor— así como no recuerdo quien soy, ni quien eres tú, o que somos.

Dichas aquellas palabras la ira se dejó notar en el siempre inamovible rostro del Comandante, sin embargo, antes de poder decir nada, la azabache lo tomo de los brazos con el rostro en ruego.

—¿Te molesta? ¿te molesta hablarme de nosotros? — rogó con desilusión— ¿quién soy yo mi señor?.

—Eso no es relevante— hablo con molestia y fastidio, esta situación no le agradaba para nada.

—¿Qu…é no es rele…vante? —articuló con dificultad mientras deshacía su contacto, fijando su mirada en un punto perdido en la corriente del río— Si no fuera porque tú fuiste quien me dijo mi nombre, no sabría siquiera eso, no sé quiénes son mis padres, ¡desconozco si tengo padres!, un dolor insoportable se instala en mi pecho cuando pienso en la palabra hermanos— sollozó abrazándose así misma al dejarse caer al suelo— no recuerdo nada, absolutamente nada de mí, dime Sesshomaru, dime una sola palabra que me describa, sólo eso te ruego— insistió ya sin siquiera mirarlo.

Dio la media vuelta y anduvo sólo tres pasos, Kagome pudo sentir como aquella pequeña grieta que yacía en su corazón se hacía cada vez más grande con el sonido de sus pasos alejándose.

—Tú eres mi mujer— la voz grave e impoluta la sacó de aquel amargo trance en el que se encontraba — eres única.

—¿Única? — repitió con sorpresa, mirando con fervor su espalda.

—No debes de salir de la habitación mujer, antes de perder la memoria fuiste secuestrada por un híbrido.

—¿Me raptaron cuando me encontraba en el jardín? — preguntó calmando su ansiedad al ser respondidas algunas de sus dudas.

—Traspasaron la seguridad y te llevaron cuando te encontrabas en tu habitación— aseveró fríamente.

—Entonces no debe ser un lugar muy seguro— contestó sincera e inocentemente.

—Te equivocas la seguridad ha sido reforzada, pero no es tan fuerte en el exterior por eso debes permanecer dentro todo el tiempo. — termino de decirle a modo de orden inquebrantable.

—Si mi lord, ¿sabe porque me secuestraron? O ¿quién lo hizo, mi señor? — pregunto preocupada.

El demonio perro no pudo evitar girarse sobre sus pasos para observarla, podía oler el miedo y la ansiedad que emanaba de ella. — Es un viejo enemigo al que ya estamos dando caza, debo irme.

—Mi señor— le llamó dubitativa— podría… ¿podrías pasar la noche conmigo?

El demonio de orbes doradas simplemente extendió una mano hacia la azabache, quien no dudo en correr a sus brazos sujetándose fuertemente de su pecho.

—Nadie te volverá a llevar Kagome— acotó estrechándola contra sí mismo, dejándose llevar otra vez por esa debilidad molesta y recurrente.

—Si mi señor Sesshomaru— asintió contra su pecho sollozando.

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Un hombre con oscuros ropajes, así como su cabellera y rojos ojos se encontraba en medio de una sala oscuro apenas iluminada por el brillo de un pequeño espejo que le mostraba la estampa de una hermosa humana de largos cabellos negros que yacía dormida en el pecho de un demonio peliplata.

—Así que ella se ha vuelto tu debilidad por fin hijo del comandante Perro— hablo en soliloquio— Kanna— llamó a la sirviente que sujetaba el espejo.

—Sí señor Naraku— respondió con prontitud.

—Puedes retirarte deja el espejo aquí.

—Como usted ordene señor— contestó dejando el espejo en la mesita de noche que se encontraba frente a ella.

—Creo que ya es momento de que tus dulces sueños se vean interrumpidos por algunas pesadillas, mi dulce Kagome— asevero para sí mismo, mientras observaba como la ojimarron comenzaba a retorcerse en los brazos de su señor.

Nota de la autora: Chicas agradezco cada uno de sus comentarios, a mis lectoras fieles que me acompañan desde el capítulo uno y aún guardan la esperanza de que lo terminé, ustedes son mi motor, merecen un buen final, a las nuevas lectoras, a quienes me pidieron llevar la historia a wattpad, así lo hice. En fin, les cuento que me casaré nuevamente, la segunda es la vencida y en un par de meses me mudare así que eso es lo que me había mantenido alejada de estos lares, sin más que agregar gracias nuevamente chicas y nos vemos en el próximo capítulo.

¡Dejen reviews!

¡Besos y cariños Moon Skin!