Disclaimer: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, la historia en cambio es de mi autoría (creánme llevo 7 años escribiendo esta historia).
La concubina del inuyoukai
Desde la noche en que recuperó sus recuerdos había vuelto cada dos noches obteniendo el mismo resultado, poseía su cuerpo como tantas otras veces pero ella no estaba ahí, podía vislumbrar en sus ojos como se desconectaba del mundo y de él en cuanto se desnudaba, y eso lo molestaba profundamente aunque no quisiera admitirlo, sin embargo no daría su brazo a torcer, el era el nuevo Comandante Perro, el no tendría porque excusarse o dar explicaciones a una simple humana y mucho menos a una concubina por que solamente era eso ¿verdad? sus ojos se inyectaron de rojo sangre y detuvo su andar a medio camino,por esta noche no iría.
La azabache observaba fijamente la puerta y la ventana de su habitación, en cualquier momento el Lord del Oeste haría su aparición, le ordenaría que se desnudara y la poseería. Su corazón ya no latía con ansiedad, sino con una increíble calma y quietud impresionante, con un frío sentimiento de rencor. Pero el tiempo pasaba y el no arribaba a la habitación, tal vez por fin se había rendido, tal vez la dejaría morir por fin pero ¿era eso lo que en realidad quería?, una opresión en su pecho se hizo presente al obligarse a sí misma a recordar la manera en la que su querido hermano mayor Souta había sido masacrado y el dolor y el llanto la atenazaron.
—¿Por qué tú Souta?—preguntó a la nada sintiendose realmente estúpida—Soy una idiota, ¿cómo pude creer que él tendría piedad? ¿cómo pude pensar por sólo una milésima de segundo qué el sentiría algo por mí? —continúo en soliloquio derramando gruesas lágrimas por sus mejillas.
El maquiavélico híbrido observaba con placer a la joven humana sufrir amargamente a través del espejo de su sirviente.
—Por fin te das cuenta—pronunció con un tomo melancólico y suave —No pude salvarte hace cien años pero esta vez lo haré —acariciaba el espejo intentando transmitir algo de consuelo a la sobrecogedora imagen frente a sí—Tú dolor no será en vano, sólo así sabrás quien es el Comandante Perro en realidad y no sentirás pena ¡cuando el muera! —sentenció con ácidez en su voz.
—¡Naraku! —llamó su atención la demonio del viento.
—¿Qué ocurre?—inquirió con monotonía.
—Hay rumores de un anciano rondando los alrededores, no debe estar lejos de encontrarnos.
—Totosai...
—Yo misma pensé lo mismo, ese anciano se vuelve cada vez más una verdadera molestia —acotó dejando ver sus verdaderas intenciones.
—El viento sólo logra avivar al fuego, no seas estúpida Kagura, ese anciano tiene más milenios de los que podamos imaginar, no es alguien a quien subestimar.
—Y parece que tu me infravaloras Naraku... —respondió sedosamente, deslizandose a su lado para lograr ver que era lo que lo mantenía encerrado en su estudio por tanto tiempo.
—Kagura—la llamó sin mirarla haciendo que se sobresaltará—¿están listos los preparativos?
—Sí.
—Bien, puedes retirarte—exclamó en un tono que no permitía replicas.
La demonio del viento salió de la habitación molesta, pertenecía a una de las tribus de hechiceras del viento más poderosas del norte, tan poderosa y tan misteriosa que eran más una leyenda para el mundo entero. Se había unido a Naraku desde hacía poco más de 100 años, un suspiro para alguien de su aunque mermada, milenaria tribu. Y aunque fuera un híbrido, su ansía de poder, supremacía y odio hacia la familia regente del Oeste, fueron lo que la terminaron de convencer de que él la necesitaba, ella era poderosa, era de las mejores, podía ayudarlo a convertirse en ese demonio completo que el ansiaba ser y destruir juntos a los del Oeste.
Pero desde que apareció aquella mujer humana, él había cambiado, su odio por el Oeste se había intensificado, sí, pero ya no le interesaban las formas de perder lo que quedaba de su humanidad. Y eso intervenía en sus planes.
Partió con rumbo a las aldeas aledañas a su escondite, iría a probar que tan bueno era ese viejo de Totosai, tal vez podrían danzar un poco.
—Pero que sorpresa encontrarte aquí vieja pulga sabandija —acusó el anciano demonio de fuego.
—¡Ninguna sabandija! Simplemente he estado ocupado en otros menesteres —carraspeó intentando desviar el tema —Pero dime ¿qué te ha traído por estos lares? ¿Acaso tiene que ver con el ataque que se dio cerca de las fronteras del Oeste?
—Así es, estoy buscando el escondite de ese mitad demonio que perpetró el ataque, pero creo que a quien busco tiene relación con aquella princesa humana que trajó el Comandante hace años ¿La recuerdas?
—¡Por supuesto que la recuerdo! ¿Cómo olvidar su deliciosa sangre, el amo era muy posesivo y sólo tuve el honor de degustarla en una ocasión. —recordó con gusto —Espera, ¿has dicho medio demonio? ¿Cuál es su nombre?—inquirió tratando de ocultar su sorpresa.
Totosai lo observo con detenimiento antes de proseguir —Naraku, ese es su nombre.
—¿Naraku? Recuerdo a un hombre llamado de esa misma manera pero es imposible que se trate de la misma persona. —afirmó con vehemencia.
—¿Y por qué lo dices? —esta vez no se molestó en ocultar su interés.
—Porque el Naraku que yo conocí era un general humano de la guardia del que se convertiría en el primer emperador Higurashi, hace poco más de 118 años; el guardo mucho odio y rencor a nuestro amo el Comandante, ya que estaba profundanteme enamorado de la princesa Izayoi-sama, era notorio por la saña con la que luchaba contra los del Oeste y cuando se enteró de que ella había muerto juró vengarse fervientemente, pero no lo tomaron en serio puesto que la vida de un humano es tan efímera —exclamó al finalizar con simpleza y tranquilidad.
—Definitivamente se trata de él entonces no hay duda —afirmó con seriedad.
—¿Pero de que locuras estas hablando?
—He vivido algunos milenios más que tú Myoga, y te sorprendería saber las cosas que se pueden lograr conociendo a las personas adecuadas. Y convertirse en demonio o al menos en un híbrido no son algo imposible —sentenció con severidad—Debo irme creo que ya sé a dónde debo partir.
—Sí lo que dices es cierto, debes tener cuidado, para ser un simple un humano en aquel entonces poseía un aura oscura y peligrosa, y para haberse metido con el Joven amo, debe sentirse lo suficientemente confiado —aseveró con firmeza.
—Agradezco la información, viejo bastardo, estoy seguro que pronto nos veremos al amo le interesará saber que has hecho durante estos años.
—¡Bah! temí que dijeras eso, estaré rondando por aquí.
La demonio de ojos rojos atacó a lo lejos al hombre que montaba en un buey volador, más este emitió un campo protector lo cual repelió con facilidad su ataque y la dejó con las ganas de enfrentarlo, tal vez no era tan buena idea atacarlo cuando ya parecía retirarse; por ahora lo dejaría ir.
"¡Pero nunca más te entregaré mi corazón!" — aquellas palabras rondaban por su cabeza una y otra vez.
Se encontraba realmente molesto en su mente seguía sopesando las contradicciones que esa humana le suscitaba.
Aunque mantenía su estoica fachada dentro de sí llevaba luchando una dura batalla interna entre su bestia que le reclamaba regresar y tomar a la mujer y su plena consciencia que le dictaba aprovechar la situación y al fin cortar lazos con Kagome... Kagome el ave enjaulada...
—Veo que estás ocupado—expresó pasivamente.
—Encontraste su escondite —no preguntó, afirmó.
—En efecto, pero no creo que sirva de mucho, estoy seguro que no permanecerá mucho tiempo ahí, además una bruja de viento esta de su lado, debemos pensar bien nuestra estrategia.
—Entiendo. Atacará pronto.
—Eso me pareció, me parecería prudente llevarme a la princesa de aquí, tengo una idea de un lugar que será más que seguro para ella —habló esperando una respuesta positiva.
—Llevátela.
—Pero antes debo hablarte de otras cosas interesantes de las cuales me enteré y de las que te perdiste durante la guerra entre demonios y humanos. —Sesshoumaru no se movio, más un imperceptible gesto en sus ojos le permitió a su entrenado ojo darse cuenta que había captado su atención.
Habían pasado 4 días desde la última vez que había acudido a su habitación, y se sentía cada vez más derrotada.
—Princesa, empacaremos tus cosas debemos hacer un largo viaje —habló alegremente el anciano de fuego.
—Totosai has vuelto —exclamó perpleja más pronto cayó en cuenta de las palabras que acababa de decir —¿A dónde iremos? —¿por qué nos iremos? era lo que deseaba preguntar en realidad.
—Eso no puedo decírtelo, pero te prometo que todo esto será por tu bien. —afirmo mientras comenzaba a mover los baúles de sus pertenencias.
—¿Por mi bien? ¿Y desde cuándo le interesa a tu amo mi bien? ¿Desde que me convirtió en su concubina? ¿ O justo después de matar a mi hermano?
—¿A tu hermano has dicho? —exclamó con sorpresa.
—Así es, he recuperado mi memoria, y se lo que tu señor hizo —contestó tratando de someter el nudo que amenazaba con formarse en su garganta.
—¿El amo ha venido contigo?
—¿Qué si ha venido? ¡No se ha aparecido durante días por aquí después de que lo encarara por la muerte de Souta!
—Entiendo, escucha princesa...
—Ya no soy una princesa Totosai, el Lord me ha rebajado a muchisimo menos que eso. —su voz se quebró.
—Confía en mí, la distancia será provechosa.
Partieron con el crepúsculo, y sin poder evitarlo el Lord del Oeste acudió a su ventana a verlos marchar en una silenciosa despedida, estaba decidido a no cometer los mismos errores que su padre, y sin embargo cada vez encontraba más paralelismos entre sus vidas, un sombrío deje de abandono se instaló en su pecho, y en lugar de sentirse asqueado por tal reacción, por unos momentos se permitió experimentar dicha emoción.
N/A: ¡Hola! Aquí un capítulo más, les pido perdón a mis fieles lectoras de ff por mi prolongada ausencia, pero les agradezco desde el fondo de mi corazón su apoyo y sus reviews, cada uno es especial para mi y me motiva enormemente a continuar.
A todos en wattpad, gracias por tremenda acogida, por sus opiniones, sus votos, por nuestra felicidad compartida porque vuelvo al fandom, las quiero mucho.
Chicas de ff si gustan buscarme en wattpad aparezco como MoonSkinFF. Ahí también actualizo "La concubina del Inuyoukai". Y para las chicas de wattpad en ff aparezco como Moon Skin
¡Besos y cariños!
Moon Skin
