Buenas noches! aquí estoy nuevamente, con una historia de mi pareja favorita! la vengo escribiendo hace algún tiempo, o cuando hay tiempo! será una historia corta, tendrá tres o cuatro capítulos, tengo los dos primeros capítulos listos, y ya comenzando el tercer capítulo! Espero que guste a todas!

Esta historia, a diferencia de la anterior, Let Me Know You, es un poco mas lenta, no se toparan con lectura explicita desde el principio, pero tendrá sus momentos.

Que la disfruten!


Historia De Dos

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Capítulo 1

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Mis tacones resonaban contra el brillante mármol, con seguridad y firmeza, ambas cosas que no sentía para nada.

Me paseaba frente a los enormes espejos, tal vez estudiando mi pose, mi figura, y la falsa convicción que sentía.

Todo aquel lujo que me rodeaba, me aturdía por momentos, los adornos de plata, lustrados con tanta vehemencia, las lámparas gigantes de cristal, las luces tenues, el suelo de mármol, tan bien pulidos, seguramente por manos de elfos esclavizados.

Por un segundo, sentí la necesidad de gritar...

Entonces me miré al espejo nuevamente, casi jadeando, al hallarme realmente hermosa...

Y es que habían hecho un trabajo, simplemente increíble.

El vestido que la novia había escogido para mí, era absolutamente perfecto, un espectáculo que solo me lo habría imaginado, en una modelo de alta costura luciéndolo.

Era un vestido corte sirena, que me abrazaba las curvas, con una abertura al lado derecho, mostrando mis tonificadas piernas, y un escote corazón, levantando mis pechos, más de lo que alguna vez los habría enseñado, en el total de mis 28 años.

Con unos tacones de unos 12 cm. De alto, dando la impresión de tener un par de piernas largas y sensuales.

Con pasos lentos, menos confiada que antes, llegué frente al enorme espejo... admirándome, tal vez por primera vez en toda mi vida.

Ginny, la novia del momento, había escogido el peculiar color, el verde esmeralda oscuro, alegando que ese color me quedaba, como ella diría, "de infarto", aun mejor que el rojo o el negro.

Era, definitivamente, un escandaloso vestido, aun mas para el tipo de boda a la cual me presentaría, una boda de sangre puras.

Porque si, Ginny estaba a minutos de volverse, la futura Señora Zabini.

¿Como demonios sucedió? No tengo la más mínima idea.

Solo recuerdo haber abierto mi puerta un domingo por la mañana, y encontrar a la pelirroja, en un mar de lágrimas, con la nariz roja como la de un payaso, diciendo entre hipidos, que había dejado a Harry y que se había enamorado de otro hombre.

Eso fue exactamente, hace 4 años atrás.

Yo sabía, de primera mano, que esa relación no tenía futuro alguno, así como la mía con Ron. Harry se había convertido en jefe de Aurores, nunca estaba, y cuando estaba, Ginny estaba de gira con las Holyhead Harpies.

Si bien ambos sufrieron la separación, luego entendieron que había sido la mejor decisión de sus vidas, logrando así mantener su amistad.

En poco tiempo, pude ver la diferencia entre la relación, que Ginny tenía con Harry, y la relación que prometía ser Ginny y Blaise.

Zabini la adoraba, la seguía a todos lados, aun mas siendo el abogado personal del equipo y pronto entendí, por qué Ginny se había enamorado de Blaise.

Era un hombre amable y con mucho sentido del humor, lo cual ayudó muchísimo, a que se adaptara a los Weasley con facilidad.

Difícil había sido mezclar nuestras amistades.

Un grupo de Gryffindor, con un grupo de Slytherin, fue como mezclar agua y aceite.

Ginny prácticamente nos había rogado, que acudiéramos a aquel encuentro, y suponía que ocurría lo mismo con Blaise.

Fue la mesa más silenciosa de todo el bar.

Por parte de Ginny, habíamos acudido, Neville y yo, y por parte de Blaise, Nott y Parkinson.

Malfoy no vendrá? — Escuché a Ginny susurrar y Blaise simplemente negó con la cabeza, intentando ahogarse en su vaso de whisky de fuego.

La velada estaba siendo de lo más incomoda.

Miren chicos... — Comenzó Blaise, de la manera más incomoda posible, como si tuviera atascado un palo en el trasero — Nos hubiera gustado que estuvieran todos presentes hoy, pero de alguna manera, debemos comenzar con esto... amo a Ginny... — Dijo, asombrándonos a todos en la mesa, incluyendo a la susodicha — Ginny tiene un cariño especial por todas sus amistades, y si para ella, ustedes son importantes, para mí también lo son, y esto es viceversa y es por eso, que llevarnos bien va ser importante para nosotros dos...

Harry y Ron no vinieron — Susurró Neville, algo incomodo, recibiendo un codazo de mi parte.

Tampoco lo hicieron Draco y Gregory, ¿qué con eso? — Preguntó Parkinson, de muy mal humor — Al diablo con ellos, todos debemos avanzar... ¿no es así? — Dijo de brazos cruzados.

Aquella fue la primera vez, que comenzamos a frecuentarnos, y poco a poco, fueron sumándose otros, viendo que lo que ambos tenían, era genuino. Incluso Harry y Ron lograron acoplarse a aquellas reuniones semanales.

Hasta que llegó el día, que Draco Malfoy, decidió que él también quería ser parte de aquel grupo.

Draco! Amigo, me alegra que decidieras unírtenos — Gritó Zabini, levantándose de su asiento y palmeando la espalda de Malfoy con emoción.

Miré a Malfoy con disimulo, decir que los años le habían sentado bien, era quedarse corto. Malfoy saludó a Zabini, deteniéndose unos segundos, intercambiando un par de palabras con él, tiempo suficiente, para que yo pudiera analizarlo. Definitivamente Malfoy se había convertido en un hombre guapo.

Cuando vi, que él le dio una rápida estudiada a la mesa, pude llegar a la misma conclusión que él, había una sola silla disponible, que se encontraba a mi lado derecho. Dicha silla, que Neville había ocupado minutos antes, hasta moverse al lado de Theodore Nott, para poder escuchar mejor sobre la extensa y rara colección de plantas, que Nott tenía encerradas en su invernadero. Desde entonces supe que había perdido a Neville totalmente y que ahora se pasaría los jueves por la noche, intentando convencer a Nott de invitarlo a su mansión.

Pude ver a Malfoy dudar por una milésima de segundo, lo cual hallé sumamente extraño, el Malfoy que yo conocía, jamás dudaba.

Espabila Draco! — Gritó Pansy, quien se sentaba a mi lado izquierdo, haciéndole un movimiento con la mano.

Malfoy caminó en nuestra dirección, esta vez con toda su pomposidad y arrogancia.

Jóvenes — Dijo con voz grave — Un gusto verlos — Saludó en general, tomando la silla por su respaldar y alejándola levemente de mi lado, no tan discreto como él quiso aparentar.

Una vez sentado, todos volvieron a sus habituales conversaciones.

Esto es genial — Dijo Zabini con emoción, mirando a todos en la mesa — Me encanta que estemos intercalados...

Con una mirada general a la mesa, caí en cuenta, a lo que Zabini se refería, estábamos todos mezclados.

Slytherin / Gryffindor...

No había ni uno sentado, al lado de algún compañero de casa.

Voto por que se mantenga — Dijo Pansy, con una sonrisa, que comenzaba a reconocer como macabra, como si tuviera algo en mente.

Desde entonces, todos los jueves por la noche, tenía a Draco Malfoy sentado a mi derecha, al comienzo no interactuaba mucho, tomaba de su vaso de whisky de fuego y se dedicaba a escuchar las conversaciones ajenas.

A su derecha tenia a Neville y a Nott, hablando de plantas la mayor parte del tiempo. A su izquierda, estaba yo, quien definitivamente no era de mucho interés para él, y un asiento más allá, estaba Pansy y Harry.

Debo decir que Pansy era una mujer muy paciente, cuando quería meterse en los pantalones de su presa. Escuchaba tranquilamente casi todas las aburridas misiones de Harry.

Cómo se encuentra Narcissa? — Preguntó Pansy, apoyando ambos codos sobre mis muslos, tratando de acercarse a Malfoy lo máximo posible.

Malfoy tomó un largo trago de su whisky, no sin antes mirarme de reojo, como si el tener que apegarse unos centímetros para dejarse escuchar, lo estuviera carcomiento mentalmente.

No era novedad para mí, que el prácticamente había puesto un muro invisible entre nosotros, siempre manteniéndose en su línea, jamás dejando pasar por accidente, ni una sola palabra o evitando totalmente el contacto físico.

El pareció pensarla un momento, antes de acercarse, como diría yo, con el dolor de su alma, por la cara de cordero degollado que traía.

Se encuentra bien — Dijo con simpleza y rapidez, volviendo a alejarse, aun con más celeridad.

Disculpa, ¿qué? La música está muy alta — Dijo, elevando un poco la voz, fingiendo totalmente el no haberlo escuchado.

En serio Pansy? — Murmuré por lo bajo, lo más inaudible posible.

Malfoy carraspeó, y volvió a acercarse, esta vez por más tiempo, pero con la cara, como si se le hubiera atascado su varita en el trasero.

Mi madre se encuentra bien, Pansy — Dijo con una sonrisa, diría yo, algo forzada – Gracias por preguntar.

Genial, Malfoy no soportaba mi presencia, y sus amigos se gastaban bromas encima, obligándolo a algo que él no quería. Casi todos los jueves, era la misma rutina...

Así que decidí que hablaría con Pansy sobre el asunto...

Deja de hacerlo — Dije, al ver a Pansy sentada en su habitual asiento, con un espejo en la mano y un labial rojo en la otra.

Hacer qué? — Preguntó con inocencia, sin dejar de maquillarse.

Me senté en mi silla, mirándola fijamente, aprovechando que éramos las únicas dos aun en la mesa.

Obligas a Malfoy a interactuar contigo, conmigo en medio y el hombre parece que estuviera oliendo estiércol — Dije entre dientes — Vas a terminar corriéndolo y Blaise no te lo va perdonar.

Ella sonrió con arrogancia, mirándome como si supiera un pequeño detalle, pero el cual no estaba dispuesta a compartir.

Si tanto le molesta, que cambie de lugar con Theo — Dijo con sencillez.

Deja de hacerlo — Advertí, apuntándola con mi dedo — Es denigrante, no soporta mi presencia y tu no lo estás haciendo más fácil para nadie.

Te lo repito, si realmente se siente incómodo, cambiará de lugar — Dijo para volver a su maquillaje.

Eso es lo que buscas? — Pregunté confundida — Que cambié de lugar?

Para nada — Dijo con una media sonrisa, aun maquillándose — Busco respuestas.

Pasando las primeras semanas, Malfoy comenzó a integrarse maravillosamente, y una vez se sintió con la confianza suficiente de ser el mismo, sorprendió a todos...

Incluyéndome.

Siempre terminaba prendada de su conversa, simplemente escuchándolo hablar y expresarse, su forma tan sencilla para hablar, la elegancia al hacerlo...

Si bien seguía siendo aquel pomposo estirado de siempre, había algo distinto en él, una amabilidad genuina, una sonrisa pequeña pero sincera, donde deberían estar sus fríos y calculadores ojos, había una mirada firme y energética.

Participaba activamente en todas las conversaciones, y más de una vez se vio envuelto en alguna vigorosa discusión sobre sus nuevos ideales.

Se había convertido, en un hombre alto y muy guapo, dejando atrás al adolescente pálido y escuálido.

Tu libro es simplemente brutal, Draco — Dijo Neville, sentado a su lado palmeando su espalda.

Sin poder evitarlo, seguí el hilo de su conversación...

Primero, sorprendiéndome por el hecho, de que ahora todos llamaban a Malfoy, por su nombre de pila, cuando yo aun no lograba dar aquel paso. Es más, ni si quiera lograba mantener un contacto visual con él.

Segundo, el descubrir que Malfoy, había estado escribiendo, había despertado todo tipo de curiosidad, sobre que escribía exactamente? ¿Sobre cómo llevar cuentas bancarias extenuantes?

Y tercero, pero no menos...

Increíblemente, Malfoy nunca había cambiado de lugar, por mucho que Pansy se hubiera esforzado, él llegaba a sentarse en su sitio asignado, obligándome a escuchar sus conversaciones, sus sueños para futuro y sus ideales, los cuales habían cambiado tanto.

El hecho que hables de detalles específicos en la crianza de niños sangre pura, el cómo aún están arraigados en esos ideales tan retrogradas, y el cómo llamas a los niños que miren más allá, de lo que sus padres desean que vean... es como leer tu puta biografía — Siguió Neville, negando con la cabeza, asombrado.

En cierta forma, si — Respondió con una media sonrisa, divertido por el asombro de Neville — Hay mucho de mi crianza, en ese libro.

La voz de Malfoy, me había erizado la piel, se escuchaba como un suave susurro, pero a la vez, tan grave y ronca...

El nombre lo es todo — Dijo Theo divertido.

Llamando aún más mi curiosidad, obligándome a mirar a Nott, a través de mi vaso de cerveza de mantequilla, esperando que siguiera.

— "No seas un IDIOTA sangre pura" — Dijo Ginny, con los brazos extendidos, como si estuviera visualizando la portada del periódico — Seguro me escuchaste decirte eso en algún momento, y lo copiaste — Sugirió con arrogancia, cruzando los brazos.

No a ti, en realidad — Dijo con una media sonrisa y por un segundo, algunos me observaron, como si estuvieran hablando de mí, ocasionando que me sonrojara.

Genial...

Pensé, tomando un largo trago de mi cerveza, fingiendo no haber escuchado nada.

Al día siguiente, había corrido a la primera librería que se me cruzó en el camino, y decidí comprar el libro que Malfoy había acabado de publicar.

Leerlo, me hizo ver su lado desde otra perspectiva, hablaba desde los matrimonios sangre pura, los cuales todos eran arreglados, la dificultad al tener niños, los ideales, las casas ancestrales, y, sobre todo, algo que llamó mucho mi atención, los elfos domésticos, y como él, Draco Malfoy, había decidido contratarlos, luego de hacerles entender que se merecían un sueldo.

Les dedicó un capítulo completo, sobre como la familia los adquiría, como su magia se vinculaba a sus, como el mismo citaba, "esclavizadores" para evitar decir "dueños" y ofender así a varios elfos libres que habían hoy en día, como se heredaban y lo muchísimo que le había costado, que aceptaran un sueldo digno por sus trabajos.

Y estuve toda la semana pensando en él, pensando en el hombre que se sentaba a mi costado todos los jueves por la noche, y en lo poco que lo conocía.

Entonces, verlo llegar ese jueves, siempre de ultimo, como si su día fuera un caos total, como si siempre tuviera mucho que hacer, pero no se perdería aquellos encuentros de jueves por la noche por nada del mundo, con una apariencia fresca, sonriendo y aceptando el primero que le invitara un trago.

Desde cuando tomas whisky de fuego? — Susurró, inclinando su cabeza levemente hacia mí, sin llegar a tocarme u observarme.

Era una de esas raras veces que Malfoy me dirigía una palabra, las cuales podría contar con los dedos de una mano.

Yo tampoco lo observé, mantuve mi vista fija en el vaso de whisky en mi delante, el cual estaba recién servido, dado que yo conocía de memoria, la hora de llegada de Malfoy. Sonreí levemente, intentando no parecer nerviosa.

No lo hago — Susurré, entonces el me miró, levantando una ceja, algo confundido.

Con suavidad y delicadeza, deslicé el vaso hacia su dirección, el miró el vaso unos segundos y levantó la vista hacia mi nuevamente, esperando una explicación.

Excelente libro, Malfoy — Susurré — El whisky es para ti...

Me levanté de mi asiento, siendo aun observada por Malfoy, tomando mi abrigo del respaldar de la silla.

En serio debes irte? — Preguntó Ginny, haciendo un puchero.

Lamentablemente si, debo tomar un traslador en una hora a Bulgaria — Dije para ponerme el abrigo nuevamente.

Dile a Kingsley que necesitas vacaciones — Dijo Ron malhumorado.

Déjala! — Gritó Ginny — Apuesto a que veras a Viktor — Dijo algo sonrojada ya pasada de tragos.

Sigues hablándote con ese gorila? — Preguntó Ron, con algo de indignación, negando con la cabeza, sin disimular su disgusto.

Te traeré su autógrafo, Ronald — Dije con una voz suave, fingiendo dulzura, ocasionando que todos rieran, menos Malfoy, quien aún me observaba fijamente.

Y así fue, durante cuatro largos años...

Cuatro años en la misma rutina, cuatro años donde llegué a obsesionarme con Draco Malfoy, pensando en él a todas horas.

Esperaba los jueves con impaciencia, contando los minutos, desde el momento que entraba en el bar, hasta que, por fin, el caminaba hasta nuestra mesa, con tranquilidad y con una sonrisa galante en los labios.

Era encantador en todos los sentidos, el cómo lograba tener la atención de todos en la mesa, como todos se callaban para escucharlo contar sus anécdotas, era simplemente increíble y doloroso al mismo tiempo, darme cuenta que había comenzado a admirar a Draco.

Por lo general, intercambiamos un saludo, que en realidad no iba dirigido hacia mí, y si para todos que ya se encontraban reunidos en la mesa. Jamás tuvimos un tema de conversación, o intercambiamos más de dos o tres palabras en el transcurso de esos años.

Verlo marcharse, al finalizar el encuentro amistoso de los jueves por la noche, era aún más doloroso, ya que una vez él se iba, mi interés cruzaba la puerta con él, alejándose totalmente con el rubio. Entonces para mí, el estar sentada en ese bar, se volvía totalmente tedioso.

Rogando que alguien más se levantara de la mesa, para que tuviera la excusa perfecta, de que era hora de marcharse a casa.

Una vez llegaba a casa y por fin me encontraba en la comodidad de mi cama, sin poder evitarlo, mis dedos rozaban mis labios vaginales, imaginando que serían sus largos y blancos dedos, profundizándose en mi interior...

Si...

Masturbarme pensando en Malfoy, también se había vuelto una rutina.

Creyendo que salir con otros hombres, sería la solución a mis problemas, o a mis calenturas, comencé en la búsqueda del hombre ideal.

Pero...

Ninguna de mis relaciones tenía futuro, ya que yo me encargaba de destruirlas, antes de que estas siquiera comenzaran, siempre comparándolos con él, imaginando que eran él.

Y la verdad, es que se trataba de algo irracional de mi parte, Malfoy era un hombre, extremadamente atractivo, con una inteligencia que antes no dejó ver, una seguridad de sí mismo, y una cantidad de mujeres a sus pies, dispuestas a todo.

Mi obsesión por él, era simplemente absurda, como podría yo, desear algo de alguien, con quien jamás había tenido un contacto real. El verlo todos los jueves, no era suficiente para respaldar esas obsesiones, escucharlo hablar y sentir que lo conocía, tampoco podía apoyar esta locura.

Cómo te fue en tu cita? — Preguntó Pansy, con una sonrisa extraña en el rostro, como si en realidad no estuviera pendiente de mi respuesta y si de otra, pero lo ignoré.

Puedes bajar la voz? — Susurré algo avergonzada.

Ya había pasado por aquel fanatismo superficial, de intentar causarle algo de interés a Malfoy, exponiéndome al ridículo y ventilando discretamente las citas que tenía durando los fines de semana, demasiadas veces para mi sano juicio. Lo último que deseaba, es que el pensara, que este era un plan macabro, ideado por dos mujeres, para arrastrarlo a mi cama.

Oh Morgana, si eso fuera posible...

Porque debería? — Preguntó Pansy, con la mirada brillando de diversión, apoyando su mejilla en la palma de su mano, aparentando una inocencia que yo sabía que no tenía — Tienes casi 28 años — Elevó la voz Pansy — Solo quiero saber si te dio una buena cogida...

Escuché a alguien atragantarse con su bebida detrás mío, pero estaba tan avergonzada, que no fui capaz de volcar.

¿Para qué? Para ver a Malfoy con aquella mirada seria y tal vez mentalmente diciendo, que era patético, el querer aparentar una vida romántica interesante, cuando en realidad, yo no hacía más que fingir...

No, gracias.

Estás saliendo con alguien, Herms? — Preguntó Ginny, asombrada — La semana pasada dijiste que ya alguien ocupaba tu mente, cuando quise presentarte a mi entrenador, no sabía que fuera algo oficial...

Miré a Pansy con los ojos entrecerrados, dándole una mirada de advertencia, antes de darme la vuelta y ver que todos los pares de ojos estaban sobre mí, incluso los de él.

Mi vida privada no les incumbe — Dije, lo más seria posible, intentando no quebrarme en el proceso — Ni a quien carajos meto en mi cama — Dije esto último, mirando a pansy directamente, pero ella simplemente levantó las manos, en señal de paz, pero parecía estar más que satisfecha.

Y realmente mantuve mi vida privada, fuera del alcance de cualquiera, después de simplemente hacerlo público tanto tiempo, esperando llamar su atención de Malfoy, de manera desesperada, entendí que NO había un nosotros, y que todo estaba en mi puta cabeza.

Tengo una idea genial — Dijo Pansy, con una enorme sonrisa.

Tus ideas nunca son geniales, Pansy — Dijo Theo, con una media sonrisa.

Yo voto, que cambiemos de asientos, solo por hoy — dijo ignorando a Theo, para luego girarse hacia Harry — No me malinterpretes Harry, amo hablar contigo, pero ¿quién sabe, mi alma gemela no es Neville? — Dijo para guiñarle a Neville, provocando que este se coloreara del color del cabello de los Weasley.

Pienso igual — Dijo Theo, como si se le hubiera iluminado el rostro, totalmente satisfecho.

Se levantó de su habitual silla, tomando su abrigo del respaldar y se detuvo, para mi temor, en la silla que habitualmente Draco ocupaba.

No que Theodore me causara algún tipo de sentimiento negativo, es solo que, los jueves por la noche, eran las pocas horas, que podía tener a Malfoy tan cerca, sin tener que darle explicaciones a nadie, sin exponerme al ridículo.

No creo que a Draco le moleste — Dijo con una gran sonrisa, al mismo tiempo que tomaba asiento a mi lado.

Perfecto! — Aplaudió Pansy — Blaise, trae tu trasero aquí al lado de Granger y yo me mudaré al lugar de Theo, para poder conversar mejor con Neville y nuestro querido Ron Weasley...

Al finalizar, había quedado entre un muy alegre Theo y un triste Blaise, por verse alejado de su querida Ginny.

Exactamente en mi delante, quedaba una silla vacía, la cual sería para Draco esta noche, exactamente entre dos Weasley, Ron y Ginny. Si no estuviera tan amargada, por no tenerlo a mi lado esta noche, casi podría reír por su suerte.

Luego de unos 20 minutos, donde todos ya se habían acostumbrado al cambio y pensé que tal vez, aquel cambio podría agradarle a Malfoy, ya que no seguiría oliendo estiércol, al menos por un jueves, después de tantos años. Pude ver su rubia cabellera, saludando a su paso amablemente, y por primera vez en años, pude sentir su mirada fija en la mía, su ceño estaba visiblemente fruncido y se lo veía algo molesto.

Debo decir, que, por primera vez, no vi su usual sonrisa carismática en su rostro al llegar, y casi por inercia, sus pasos se dirigieron a su habitual asiento. Deteniéndose como un espectro, justo detrás de Nott, quien me contaba a risas una anécdota en Hogwarts.

Estás en mi lugar — Dijo Malfoy, con voz ronca.

Una de sus manos sostenía el respaldar de la silla, oprimiéndola, ocasionando que sus nudillos estuvieran blancos, como si le hiciera falta la circulación.

Eh... no lo creo, amigo — Respondió Theo, con una gran sonrisa — Son las nuevas reglas...

Que carajo son las nuevas reglas? — Preguntó aún más molesto, aun de pie.

Hoy te toca sentarte con los Weasley — Respondió Pansy, agitando sus pestañas con fingida inocencia.

Solo entonces, Malfoy pareció ver, que todos habían cambiado de lugar, la única que se había mantenido en su sitio, era yo.

Prácticamente arrastrando los pies, llegó a su nuevo lugar. Malfoy no hizo el mínimo esfuerzo por comunicarse con sus nuevos compañeros de sitio, aunque tampoco es que haya hecho el esfuerzo conmigo, en el trascurso de aquellos años.

Ginny estaba malhumorada, porque quería estar cerca de Blaise, a Ron no se le había hecho gracia estar sentado entre Malfoy y Pansy, y Malfoy parecía ser caso aparte, hoy estaba inusualmente callado, dedicándose solamente a beber de su vaso de whisky.

Evidentemente taciturno.

Por momentos, me daba la impresión, que él estaba demasiado atento en Theo y si ponía atención, podía verlo observarme a través de su vaso de whisky, cada que este se lo llevaba a los labios para beber, lo que era muy seguido.

Al finalizar la noche, todos llegaron a la conclusión, de que mejor era mantener los anteriores lugares y más de uno suspiró, incluyéndome.

Pero aun podía ver, la enorme sonrisa de Pansy, esta noche ella estaba especialmente alegre y encantadora.

Pansy Parkinson, tenía uno de los mejores atelieres en todo Gran Bretaña, un taller de alta costura. Cuando Pansy supo, que tenía una cita especial con Viktor Krum, y no cualquier cita, iría como su pareja, al baile del Ministerio Búlgaro de magia.

Pansy insistió, que ella, debía realizarme el vestido que usaría esa noche.

Te verás simplemente exquisita en rojo escarlata — Hablaba Pansy, más para ella misma, ya que en ningún momento me dejaba dar mi opinión.

No crees que debería usar algo más... Neutro? — Pregunté esperanzada.

Al demonio con lo neutro — Dijo con seriedad — No eres una sangre pura, Hermione, puedes usar lo que puta te dé la gana, eres la endemoniada chica dorada, no tienes reglas, no tienes limites, eres y serás lo que quieras ser... ¿lo entiendes? — Preguntó de manera severa.

Solo quise encajar... siempre — Susurré.

Tu no encajas, cariño, los demás deben acoplarse a ti o se van al carajo — Siguió ella, tomándome las medidas — Es más, tu vestido tendrá un escote en la espalda, difícil de olvidar — Dijo con una sonrisa macabra — Y cuando la puta entrometida, de Rita Skeeter, te pregunte... — Dijo, aclarando la garganta fingiendo una voz distinta — "Hermione Granger, la chica dorada, cuéntanos, quien es tu diseñador muggle que realizó semejante vestido para ti". Tu responderás — Dijo apuntándome — Mi puta asesora de modas, es Pansy Parkinson, ni más ni menos que una sangre pura de alta alcurnia.

Pues Pansy tenía toda la razón, el bendito vestido causo furor. Me repitió cientos de veces, peinado recogido, para lucir el escote en la espalda, labios rojos y tacones altos.

Debía seguir los pasos al pie de la letra, porque si veía mi foto en la portada del periódico, y no había seguido sus consejos, definitivamente le daría un ataque de pánico... o de rabia...

Cuando el vestido llegó a mi cuarto de hotel, este tenía una nota encima, con letra pulcra...

"Ve por el..."

Tenía una extraña sensación, de que Pansy no hablaba de Viktor, releí la nota un par de veces, sin saber exactamente a que se refería Pansy, pero decidí dejarlo pasar.

Viktor había sido todo un caballero esa noche, como siempre en realidad, pero esta noche se veía más guapo y más simpático.

Hermione... — Llamó Kingsley — Hay una pareja que desea saludarte, ¿podrías por favor...?

Por supuesto — Dije volviendo a ver a Viktor, quien estaba conversando distraídamente con un grupo de empresarios — Viktor, el deber me llama — Dije algo apenada — Te encuentro en una hora? — Pregunté algo ansiosa, Viktor besó mi mejilla y miró fijamente mis labios, haciéndome tragar seco.

En una hora — Dijo con una pequeña sonrisa.

Agarrando el borde de mi vestido, seguí a Kingsley, aun algo sonrojada por la manera en que Viktor me había mirado, no que fuera la primera vez, pero había sido tan intenso.

Hermione, te presento a la señora Narcissa Malfoy — Dijo deteniéndose a un costado, dándome paso a que tomara la mano de la mujer en mi delante, la cual parecía que los años no habían pasado para ella.

Señora Malfoy — Dije con suavidad, tomando la mano que ella me ofrecía.

Las dejo para que conversen — Dijo Kingsley, levantando la mano para saludar a otro grupo de magos.

Aunque miré al ministro, con ojos de cordero, el pareció no ver, dejándome sola con la imponente bruja.

Hace mucho tiempo que vengo retrasando esta conversa, Señorita Granger — Dijo con voz y ojos amables, ahora sabía de donde los había heredado Draco — No sabes la felicidad que me dio, cuando Draco me dijo que tu estarías aquí esta noche.

Malfoy... digo, Draco... — Dije con dificultad y tragando seco — Sabía que yo estaría aquí hoy?

Bueno, si — Dijo algo extrañada — Si no me equivoco, Draco dijo que, suele verte todos los jueves por la noche, así que supuse que serían... buenos amigos.

Buenos amigos — Repetí — Sí, claro — Respondí con rapidez.

La cuestión es, hace mucho tiempo le vengo pidiendo a Draco que te invite a casa, a tomar el té conmigo, porque creo tener una conversación pendiente con usted, Señorita Granger, aunque él siempre dice que eres una mujer muy ocupada, con muchos compromisos...

Hermione... — Dije con suavidad.

Perdona? — Preguntó confundida.

Me gustaría que me llame de Hermione — Dije con simplicidad.

Oh — Ella pareció iluminarse — En ese caso, llámame Narcissa, insisto.

Que puedo hacer por usted, Narcissa? — Pregunté con amabilidad, ella simplemente sonrió, mirando el suelo por unos segundos, antes de levantar la vista con decisión.

No creo que más de lo que ya has hecho, nunca logré agradecerte lo suficiente... Por tu testimonio en el juicio después de la guerra y te debo un segundo gracias, por permitir que Draco se sienta tan cómodo, en este nuevo grupo de amistades...

No logro entenderla... — Susurré, visiblemente confundida.

Cuando Blaise le pidió a Draco, que acudiera a las reuniones que tienen los días jueves por la noche, Draco le dio un rotundo "no", el creía que su presencia, te podría traer algún tipo de dolor o incomodidad, pero tú le demostraste que, el pasado, está en el pasado, y quiero darte las gracias por eso...

Narcissa, yo solo...

Ahí estás — Dijo una voz muy conocida, dirigiéndose a Narcissa malfoy.

Sentí que la respiración me fallaba, Malfoy se veía elegante en su traje, luciendo su alta e imponente figura, su cabello estaba levemente desordenado dándole aquella imagen de rebeldía.

Si no hubiera aprendido con las pocas reacciones de Draco Malfoy, diría que este siquiera me había reconocido, pero sus ojos levemente abiertos y los labios entreabiertos...

Estaba sorprendido.

Granger — Saludó, con la voz más ronca de lo normal, hizo una pequeña reverencia, extrañándome totalmente por el exceso de formalidad y respeto, pero sus ojos seguían fijos, puestos en los míos.

Malfoy — Devolví el saludo, simplemente asintiendo con la cabeza.

Oh no sean tan formales en mi presencia — Dijo Narcissa, con una pequeña sonrisa — Draco, por favor lleva a Hermione a bailar, ha sido tan amable conmigo...

Granger viene acompañada, madre — Dijo para rascarse una ceja con algo de incomodidad — Sería de mala educación y estaría saltando el protocolo — Sorprendiéndome momentáneamente, al darme cuenta, que Malfoy si sabía, quien era mi acompañante en esta noche.

De mala educación es no sacar a una joven a bailar, no creo que a tu acompañante le moleste que bailes con un amigo, ¿verdad, Hermione? — Preguntó, con enormes ojos brillantes.

Malfoy me observaba, esperando una respuesta, y sin poder evitarlo, yo me detuve a admirar su rostro, y no supe en qué momento, había asentido hacia él, sintiendo las yemas de sus dedos, rozar los míos, y una de sus manos, posarse con firmeza en mi cintura.

Sonaba una música suave, y Malfoy no demoró en juntar nuestros cuerpos, con una de sus manos sobre mi espalda desnuda...

¿Sentiría el, mi piel erizada bajo su tacto?

Tu novio no va estar molesto, que lo dejes a un lado para ponerte a bailar con otro? — Preguntó con su aliento fresco sobre mi oído.

No es mi novio — Dije con convicción, alzando la barbilla, para poder observarlo — Tampoco lo dejé a un lado, tengo obligaciones... — él sonrió, y yo juraría, que aquel simplemente acto, ocasionó que me derritiera entre sus brazos.

Claro, hablar con mi madre y bailar conmigo es una gran obligación — Dijo burlesco.

Te molesta? — Pregunté algo dolida — Que te obliguen a bailar conmigo? — Dije con el ceño fruncido.

Porque creerías eso? — Preguntó confundido.

Porque claramente no te gusta estar aquí, conmigo, e intentas ponerte en este modo odioso y petulante, solamente para que sea yo, quien salga corriendo — Dije molesta, sintiendo como su mano se afianzaba aún más a mi espalda, acercándome aún más a él.

Por primera vez, te equivocas, Hermione — Dijo con suavidad — Mi única preocupación, es que tu novio venga y me de mi merecido por atreverme a tocar a su chica...

Que no soy su chica — Dije entre dientes, molesta.

Si fueras mía, yo si lo haría — Dijo con una media sonrisa — Además, nadie me podría obligar a hacer algo que no deseo.

Abrí la boca para poder responderle, pero me fue imposible.

¿Si fuera suya?

El pareció entrar en el mismo trance, ya que se puso momentáneamente serio, mirando mis labios entreabiertos.

Su mirada era como el acero fundido, era fuego y algo más...

Algo que no lograba descifrar...

Porque me miras así? — Pregunté en un susurro, el pareció tragar seco, intercalando sus miradas, desde mis labios a mis ojos.

Porque eres la mujer más hermosa en este lugar, estoy bailando contigo y me da la impresión de que deseas ser besada — Dijo en un susurro ronco, sintiendo que su mano se deslizaba solo un poco hacia abajo, sintiendo su dedo meñique acariciar la hendidura de mi columna vertebral.

Hermione? — Escuché a mi derecha, volviéndome a la realidad.

Viktor — Dije algo sorprendida, mirándolo fijamente, este parecía en una guerra de miradas matadoras con Malfoy, quien mantuvo su mano en mi espalda.

Krum, cuanto tiempo — Saludó Malfoy, con una media sonrisa arrogante en los labios.

Malfoy — Respondió con un asentimiento de cabeza, por un segundo, me dio la impresión de verlo dudar, entre que hacer...

Granger — Hizo una reverencia Malfoy, tomó una de mis manos y la besó por largos segundos, observándome fijamente, haciéndome sonrojar...

El maldito se había dado cuenta de mi desconcierto, que sonrió levemente contra mi mano.

Que tengan una linda noche — Dijo para retirarse sin volcar atrás.

Estaba segura, que Viktor había dicho algo, pero no lograba volver a mi estado normal, no lograba pensar, ni reaccionar...

Eres la mujer más hermosa en este lugar...

Había susurrado prácticamente sobre mis labios...

Malfoy creía, que yo era la mujer más hermosa del lugar?

Hermione? — Llamó Viktor, se veía confundido.

Lo siento Viktor, no me encuentro del todo bien, creo que bebí demasiado, debería volver a mi cuarto de hotel — Dije para darle un rápido beso en la mejilla.

Antes que Viktor pudiera siquiera contradecirme, comencé a caminar hacia las chimeneas, dispuesta a aparecerme por polvos flu, alejándome de todos.

Recuerdo haber vuelto a Londres, con la cabeza hecha un torbellino, había sido un fin de semana sumamente intenso, y no había manera, de sacar las palabras de Malfoy de mi mente.

Estaba segura, que, si Viktor no nos hubiera interrumpido, Malfoy me habría besado, frente a toda aquella gente, frente a todos aquellos magos sangre pura...

Entonces me entró una ansiedad por verlo, de saber cómo reaccionaría cuando nos volviéramos a ver.

Decidí, que ese jueves sería la última en llegar. Aunque lunes por la mañana las lechuzas comenzaron a llegar, cargadas de cartas, notas y ejemplares del Profeta.

En la portada, salíamos ambos, Malfoy y yo, bailando de una manera muy íntima, conversando tan endemoniadamente cerca, que cualquiera podría suponer que estábamos a punto de aparecernos e irnos a su cuarto de hotel.

Ver el movimiento de nuestros cuerpos en aquella fotografía del periódico, me daba una sensación de intimidad, que en realidad no teníamos.

Y el titular...

"Hermione Granger, juega en dos bandos" pág. 6 por Rita Skeeter

"La heroína de Guerra, Hermione Granger, apareció en la fiesta del Ministerio Búlgaro, del brazo del ex jugador de Quiddich, Viktor Krum, pero, al parecer nuestra Heroína de guerra no pierde las malas mañas, ya que dejó al pobre Viktor, nuevamente, por otro galán. Años atrás, Hermione Granger lo dejó por nadie más y nadie menos, que nuestro salvador Harry Potter, al parecer Granger vuelve a sus astucias. Esta vez, dejó a Krum a un lado, por el soltero codiciado por todas las brujas, Draco Malfoy, ex mortífago y ahora un prominente empresario."

Knock knock... puedo pasar o dejo que sigas retorciéndote en tu propia miseria? — Preguntó Theodore Nott, parado en la entrada de mi escritorio.

Hola — Susurré — Es extraño verte aquí, si buscas a Harry o a Neville, es un piso más abajo — Dije para suspirar con cansancio.

Si, vine a hablar con Harry, hace una hora, pero cuando estaba por irme, vi la barata columna de chismes de Rita Skeeter y bueno... creo que te hace falta un helado — Dijo fingiendo seriedad.

Aquello me hizo reír, definitivamente un helado soluciona muchas cosas.

De vainilla para mi — Dije tomando mi bolso.

Conozco el lugar perfecto...

Decir que la tarde con Theo, había sido perfecta, se queda corto. Theo era perfecto, sabia cuando hablar, cuando lanzar una broma y aún más, cuando callarse y escuchar.

Era la primera vez, que ponía real atención en él, era muy guapo, de cabello castaño y ojos claros. Fue lo suficientemente caballero, para no preguntar sobre los recientes chismes de Rita Skeeter.

No entendía por qué aún estaba soltero, definitivamente era un hombre que a cualquier bruja le gustaría entablar relación.

Si digo que me gustas tú, ¿tendrías una relación conmigo? — Preguntó con arrogancia y su porte atractivo.

Por favor Señor Nott, soy una bruja difícil de impresionar, esa cara bonita y un helado de vainilla... — Bromeé, pero luego me puse seria — No soy el tipo de chica, con las que suelen coquetear...

Por supuesto que no — Dijo con una pequeña sonrisa, mirándome fijamente — Eres Hermione Granger, callas a cualquiera solo con tu presencia, eres todo lo que intimida a los hombres... eres hermosa, inteligente y no te dejas convencer fácilmente, no cualquiera lo logra — Dijo para tomar una cucharilla de helado y metérselo a la boca.

Entonces porque no estás intimidado? — Pregunté con diversión, viéndolo sentado en mi delante, él se aproximó levemente, inclinándose, como si estuviera a punto de contar un gran secreto.

Porque no soy un hombre débil, y cuando sé lo que quiero, voy por ello, y créeme preciosa, soy la piedra en tu zapato...

Irritante? — Completé burlesca.

Perturbador... — Dijo con sensualidad, haciéndome reír con ganas.

Aquel jueves, había sido la última en llegar, incluso Malfoy ya estaba sentado en su lugar habitual, y no pude evitar sentirme momentáneamente nerviosa, era la primera vez que lo veía, luego del baile.

Mi mayor temor, era que se haya sentido ofendido, con las conjeturas que Rita Skeeter había sacado sobre nosotros.

Recuerdo que aquel día, las manos me sudaban horrores, y sentía un leve temblor en el cuerpo.

Hermione! — Gritó Theo, quien al parecer ya estaba pasado de tragos — Aquí tienes preciosa... — Dijo en voz alta, dejando una cerveza de mantequilla en mis manos, y depositaba beso sobre mi mejilla, haciéndome sonrojar en el proceso.

Los chicos de la mesa, simplemente se hicieron los desentendidos, con pequeñas sonrisas en los labios, menos Malfoy, quien me miraba fijamente con una ceja en alto.

Luego de saludar a todos, tomé mi asiento de siempre, justo al lado de Malfoy...

Pansy fue la primera en gritar a los cuatro vientos, que el vestido rojo que ella había confeccionado, había acaparado cualquier otro evento interesante la noche del baile.

Casi, muy por poco, no dejé escapar una risa amargada...

En vez de eso, Malfoy soltó un bufido a mi costado, mientras tomaba de su whisky de fuego.

Así que, si había leído la columna de chismes...

Pensé algo desanimada.

Espero que tu novio no esté molesto... — Escuché a Malfoy hablar, sin apartar la vista de la multitud en su delante, mientras bebía de su vaso con tranquilidad, pero la pequeña casi invisible comisura en su labio, atirantando la piel como si intentara aguantar la risa, me mostró que aquella situación lo divertía demasiado.

Te divierte — Aseguré estupefacta, girando el cuerpo para quedar frente a él, sin percatarme que mis rodillas rozaban su muslo izquierdo.

Malfoy miró hacia abajo, a las pantimedias de encaje de color negro, que cubrían mis rodillas, el dobladillo de la falta se había remangado unos cuantos centímetros, mostrando parte de mi piel y la suavidad del encaje.

Seguí su mirada, y por un extraño motivo, no deseé cubrirme, era la primera vez, que veía a Malfoy realmente interesado en algo, algo que venía de mí.

Entonces levanté la vista, y él estaba mirando mis ojos y mis labios. El pareció recomponerse con algo de dificultad, tragando seco y volviendo su usual pose de "todos me importan una mierda".

Que sucede contigo y Theo? — Preguntó con seriedad, volviendo a mirarme, esta vez con una cierta frialdad en la mirada.

Observé a Theo, quien se encontraba en una "animada" charla con Neville, pero cada cierto tiempo, nos ponía una particular atención a Malfoy y a mí.

Nada en realidad, me invitó a tomar un café dos veces esta semana — Dije con naturalidad.

Su mandíbula pareció tensarse por un segundo, y luego asintió con la cabeza en un movimiento tosco.

Lamento lo de Skeeter — Dije con suavidad.

El me observó con cierta calma y luego sonrió con arrogancia.

Lo lamento por tu novio, duras palabras para el — Dijo altanero.

Eres insufrible — Dije con molestia — Viktor es solamente un buen amigo y lamento mucho, que se haya visto envuelto en esa estúpida columna de chismes...

Y dejado como un segundón...

Si... NO! — Corregí lo más rápido posible, pero Malfoy ya se había reído de mi desliz.

Y lo miré, tal vez con otros ojos, ya que era la primera vez que lo veía reír con tanta naturalidad...

Carajo... realmente me gustaba... Pensé con cierta agonía.

Definitivamente iba a comenzar a hiperventilar, así que me levanté de golpe, llamando la atención de varios en la mesa.

Necesito ir al baño — Dije como intento de excusa, mientras mis piernas se dirigían con rapidez a los baños, ignorando totalmente el desconcierto de Malfoy.

Cuando entre allí, me vinieron unas terribles ganas de gritar a todo pulmón...

Me acerqué al lavabo, mojando mis manos, y un poco el cuello, para alivianar aquella tensión creciente.

Mierda, mierda, mierda...

Me gusta Draco Malfoy...

Pensé, como si estuviera recibiendo un golpe, en la boca del estómago.

Lo que yo sentía en aquellos momentos, era muy distinto a lo que muchos llaman una obsesión absurda, definitivamente puedes pasarte la vida literalmente babeando por alguien guapo y atractivo, pero seguir con tu vida.

Pasarte las noches tocándote, pensando en él, la mayoría de las chicas suelen hacerlo con sus romances "platónicos" ...

Pero no era exactamente eso, lo que sentía...

Y aquello me aterraba.

Una vez me tranquilicé y pude respirar nuevamente, creí correcto volver a la mesa donde estaban todos reunidos, pero grande fue mi sorpresa, al toparme con aquel par de ojos grises, esperando afuera del baño...

Draco — Jadeé sin poder evitarlo, dejando escapar su nombre de pila, posando una de mis manos en la boca del estómago, intentando tranquilizarme.

En mi mente, él siempre era Draco...

Me sostuve del marco de la puerta, en un intento desesperado de no caerme...

Perdóname si te ofendí de alguna manera — Dijo con rapidez, se lo veía algo incomodo.

No lo hiciste — Susurré.

Estuvo fuera de lugar, el tema de tu... — Me observó antes continuar — Krum — dijo con simpleza, haciéndome asentir con la cabeza, entendiendo a que se refería.

Viktor no puede ser un segundón, Malfoy, porque él no es nada más que un amigo, tus insinuaciones están equivocadas — El simplemente asintió, dándome la razón.

Nos observamos por largos segundos, viendo como él se removía inquieto, y yo aun me sostenía del marco de la puerta, sintiendo mis piernas temblar.

Puedo hablar contigo? — Preguntó, viéndose algo ansioso.

Aquí? — Pregunté confundida.

Donde quieras, solo dame 5 minutos de tu tiempo — Dijo avanzando dos pasos, obligándome a aspirar su aroma masculino, aturdiéndome.

Ahí están — Dijo un alegre Theo, abrazándonos a ambos, acercándonos a él, en un abrazo.

Por un segundo, me pareció ver una mirada desesperada en el rostro impasible de Draco Malfoy.

Dejando nuestros 5 minutos de charla, para otra ocasión... tal vez.

Había sido un momento extraño, y las pocas palabras intercambiadas, lo habían sido aún más.

Las visitas de Theo continuaron de manera frecuente, con la excusa de que iba a conversar con Harry o con Neville al ministerio, siempre terminaba pasando por mi escritorio, invitándome a tomar un café.

Nuestros encuentros definitivamente eran refrescantes, era imposible no reír y olvidarse por un momento de los problemas cuando estaba junto a Theo, pero mi mente era un caos, no podía dejar de pensar en Draco, y la forma nerviosa, en la que me había pedido 5 minutos para poder conversar.

Era como si, tuviera algo importante que decir, entonces comenzaba a nombrar mentalmente, una y otra vez, cuales podrían ser los temas importantes a tratar con él.

Tal vez se habría molestado, al aparecer bailando con una sangre sucia, en la portada del Profeta...

Fue justo esa semana, que llegó un búho a mi ventana, con una carta de Blaise, diciendo que la reunión de jueves, se mudaba a un lugar más íntimo, las instalaciones de la Mansión Zabini y que nos esperaba a todos, bien vestidos y acordes para una velada inolvidable.

Pansy había llegado horas antes ese jueves, sin siquiera ser invitada, con un vestido negro colgando del brazo y una sonrisa de infarto.

Créeme Hermione, no existe hombre, que no desee una mujer como tu — Dijo mirándome satisfecha.

Mis rizos... — Dije observando el reflejo del espejo, estaban más definidos que nunca.

Traía puesto un vestido negro al cuerpo, de tiros delgados y delicados, el vestido me llegaba sobre las rodillas, unos tacones de color negro y los labios rojos. El cabello me caía en cascada por la espalda, con los rizos definidos, definitivamente era demasiado.

Cállate, te ves espectacular — Dijo Pansy, terminando de retocarse los labios, quien traía puesto un vestido color vino.

Por qué haces esto, Pans? — Pregunté apoyándome en el marco de la puerta.

Quieres que te mienta o te aguantarás una verdad a medias? — Preguntó, aun terminando su maquillaje.

Ni una me agrada mucho, odio las mentiras y soy demasiado curiosa, como para soportar una verdad a medias...

Pues la verdad a medias será — Dijo con una sonrisa burlesca — Hay alguien que te mira con otros ojos, hace mucho tiempo, demasiado en realidad y quiero que te veas tan irresistible... que...

Hablas de Theo, ¿verdad? — Interrumpí, no tan emocionada como debería estarlo, dado el esfuerzo sobrehumano que Pansy estaba poniendo en mis arreglos personales.

Ella se detuvo por unos segundos, para observarme a través del espejo, dejó el labial sobre el tocador y se dio la vuelta para observarme, mientras se mordía el labio, algo indecisa.

Cuando estudiábamos en Hogwarts, te envidiaba muchísimo — Dijo con una suavidad poco común en ella — Claro que, una vez tus dientes compusieron — Dijo con una media sonrisa, haciéndome reír — Es en serio, Hermione, lo tienes todo, eras la preferida de los profesores, inteligente, bonita, lamento lo que diré, pero, eras una sangre sucia con la que nadie se atrevía a meterse, y no por el hecho de ser la mejor amiga de Harry, Harry era un idiota con suerte, a mi pensar, pero tú, eres todo cerebro, valores morales y un coraje... — Dijo con admiración — Lo que quiero decir es, puedes tener el mundo a tus pies, si así te lo propones...

Gracias Pansy...

No te diré, porque hago lo que hago, solo creo que, no existen dos personas en este mundo, más compatibles que ustedes dos... — Dijo con una gran sonrisa — Ahora vámonos, que llegamos tarde, no entiendo que tanto misterio...

Creo que Blaise va pedir la mano de Ginny — Dije como quien habla del clima.

Aquel hijo de su puta madre, porque carajos no avisa, me traje uno de mis vestidos más sencillos — Dijo con mala cara.

Y dio la casualidad, que yo había tenido razón, fue una hermosa velada, la pedida de mano había sido con mucho llanto y narices rojas.

Ginny no dejaba de mirar su gigantesco anillo en su dedo anular.

Cuidado te lastimes la mano con tanto peso, hermanita — Dijo Ron burlesco.

No pude evitar reír con el comentario de Ron, realmente era una piedra muy grande, y definitivamente, Blaise no había estimado gastos al hacer semejante compra.

Me paseé por el pequeño salón íntimo de la Mansión Zabini, admirando algunos cuadros colgados en las paredes.

Draco! ¡Llegas tarde! Te perdiste todo el show — Escuché a Blaise quejarse a mis espaldas, sin tener el coraje suficiente para darme la vuelta y encararlo.

Lo siento mucho, tuve un contratiempo con Narcissa... — Escuché su voz ronca — Enhorabuena, a los futuros novios.

Toma un puto trago, que hoy nos vamos a embriagar...

Me di la vuelta, sosteniéndome de uno de los estantes, Draco estaba distraído sirviéndose un vaso de Whisky de fuego, de la barra personal de los Zabini.

Con pasos decididos, me acerqué a él, viendo que aún estaba muy concentrado sirviéndose un trago.

Crees que aun puedo agarrarle el gusto? — Pregunté deteniéndome en su delante, el dio una media sonrisa, como si no necesitara levantar la vista para reconocerme.

No, si deseas llegar a casa medianamente sobria, y poder levantarte para ir al ministerio mañana... — dijo para levantar la vista, dispuesto a tomar de su vaso.

Pero este, ahí se quedó, en medio camino, sin llegar a topar el vaso en los labios. Su mirada era intensa, y definitivamente no tenía intención alguna de disimular lo asombrado que estaba.

Pansy — Aclaré — Siempre le digo que es demasiado...

Te ves hermosa — Dictó, con la voz más ronca de lo normal.

No es la primera vez que lo dices — Aseguré, extrañada.

Tampoco la primera vez que lo pienso — Dijo con seguridad, mientras tomaba de su vaso, sin dejar de observarme.

Benditos estos ojos que te ven — Dijo Theo rodeándome por detrás, mientras depositaba un beso en mi mejilla — ¿Champagne? — Dijo, mientras deslizaba una copa entre mis manos.

Gracias, Theo — Dije con una media sonrisa.

Malfoy siguió bebiendo de su trago, pero esta vez tenía una peculiar mirada y observaba a Theo con una ceja en alto, algo burlesco.

La noche transcurrió particularmente tranquila, todos bebían, mientras conversaban en algún rincón del salón y no fue hasta altas horas, cuando algunos comenzaron a retirarse, que pude sentir la persistente mirada de Draco, al otro lado del salón.

No podía evitar mirarlo, y cada vez que lo hacía, él también estaba observándome, a veces a través de su bebida, otras ignorando totalmente a la persona con la que mantenía una conversación.

Theo era caso aparte, últimamente se la daba por beber bastante, como si esto le resolviera algunos problemas, desde hacía unas semanas atrás, parecía que ahogaba las penas en el alcohol, y se volvía extremadamente cariñoso...

Te llevo a casa — Susurró, tambaleándose.

Podría jurar que estaba a punto de caerse sobre mi regazo y dormir ahí hasta mañana.

En serio, Theo — Reí — No estás en condiciones de aparecerte, lo más sensato es que Blaise habilite una habitación para ti, y te recuestes de una buena vez — Dije negando con la cabeza, al verlo hacer pucheros, como si estuviera muy triste.

Solo si me acompañas — Dijo con la voz pastosa, intentando vanamente ser galante.

Suficiente Casanova — Dijo Blaise, sosteniéndolo, para que no cayera sentado sobre su propio culo — Hermione, acabo de dejar a Ginny en la habitación, estaba prácticamente en el mismo estado etílico que Theo, ¿te molesta si te dejo con Draco? — Preguntó, sin realmente esperar una respuesta.

Observé al rededor, no había nadie en el pequeño salón, todos se habían marchado y Blaise prácticamente había sacado a Theo a rastras.

No pude evitar sentirme momentáneamente nerviosa, estaba sola con Draco, y el parecía no aturdirse en lo más mínimo.

Sentado en el cómodo sillón, con un vaso de whisky en la mano, y uno de sus pies apoyando sobre su rodilla, en una pose sumamente arrogante, como si hubiera estado pendiente de cada palabra dicha por Theo, observándolo de primera fila.

Su mirada era tan intensa, como si me desnudara el alma, sin perderse un solo movimiento.

Armándome de valor, caminé en su dirección, viendo como la manzana de su cuello, subía y bajaba, tampoco me pasó desapercibido, la mirada lasciva hacia mis muslos, que se paseaban con lentitud hacia él.

Draco se obligó a mirar hacia arriba, cuando me detuve en su delante, prácticamente chocando nuestros pies.

Theo la tiene jodida — Dijo con una media sonrisa, mientras bebía de su vaso.

Tu que sabes de eso? — Pregunté aun de pie en su delante.

El pareció reír, un extraño sonido a través de su nariz, aparentemente, recordando alguna broma personal.

Mas de lo que imaginas, se cómo se siente... — Dijo para mirarme de aquella manera, como si ardiera en las brasas.

No pude evitar suspirar, lentamente, largando el aire de mis pulmones...

Te acompaño a casa — Dijo de la nada, haciéndome tragar seco y sonrojarme a la vez.

Me remojé los labios con algo de ansiedad, sin poder apartar la vista de él, Draco seguía en la misma posición, sin moverse un solo centímetro.

Por qué quieres hacerlo? — Pregunté con suavidad.

Él se levantó con lentitud, mientras yo lo seguía con la mirada, rozando no tan accidentalmente nuestros cuerpos en el proceso.

Una vez él estuvo de pie, enderezado y mucho más alto que yo, me vi obligada a levantar la vista.

El levantó una mano, rozando sus dedos en uno de mis rizos...

Quisiera... — Comenzó como una promesa...

Dijo mientras miraba fijamente mis labios, y sentí mis piernas temblar, con un revoloteo en el estómago, sintiendo que la respiración comenzaba a agitarse entre nosotros, estaba tan cerca, que nuestros alientos se mezclaban, y podía sentir la frescura a menta y un toque de whisky, que emanaba de sus labios.

Draco... — Susurré.

Y antes de que pudiera darme cuenta, me había tomado por la nuca, y estrellado nuestros labios, sintiéndolo suspirar sobre mi boca, casi instantáneamente, rodeé su cuello con mis brazos, jalándolo hacia abajo, intentando tener el mayor contacto posible con él.

No supe cuánto tiempo nos besamos, solamente sentí cuando sus labios comenzaron a descender por mi mandíbula, hacia mi cuello y clavícula, dejando un camino de saliva, mientras su agiles manos me apretaban contra él, mis dedos recorrieron su cuero cabelludo, sintiendo por fin, la suavidad de su cabello platinado.

Sus manos viajaron de mi espalda a mis glúteos, estrujándolos y apegándome aún más hacia él, sintiendo la dureza de su erección, mis dedos rozaron la fría hebilla de su cinturón, deseando poder quitárselo de un tirón.

Sentí sus labios sobre el borde del vestido, justo en el comienzo de mis pechos, estremeciéndome, de tan solo imaginar uno de mis pezones dentro de su cálida boca.

Con una agilidad envidiable, me levantó del suelo, rodeando mis piernas en su cintura, sentándose nuevamente en su cómoda poltrona, mientras el vestido se me remangaba, dejando mis muslos al descubierto, y dejando mis bragas a la vista, mis húmedas bragas.

Sin poder evitarlo, comencé a frotar mi pelvis, contra su dura erección, sintiéndolo jadear sobre mis labios, tomándome por las caderas, ocasionando que la fricción fuera aún más ruda.

Maldición Hermione... — Susurró sobre mi cuello.

Me abracé de él, mientras sentía como el me penetraba aun con las ropas puestas, jadeé con excitación, jalando de sus cabellos hacia atrás, besando sus labios nuevamente, besando su masculina mandíbula, sin detener sus movimientos pélvicos, como si estuviéramos en una clase de danza, sintiendo aquella fricción.

Sin dejar de frotarme en él, sintiendo aquel tronco largo y duro contra la tela delgada de mis bragas de encaje...

Me detuve unos segundos, para poder observarlo, antes de volver a besarlo.

Demasiado guapo para mi propio bien...

Te deseo demasiado — Susurró sobre mis labios.

No supe en qué momento, la puerta del salón se abrió, dejando a Blaise en estado de shock...

Demonios! ¿En serio Draco? — Gritó algo alterado.

Como si de fuego se tratara, ambos nos alejamos lo máximo posible, como si ardiéramos con el solo tacto, comencé a bajar mi vestido, el cual ahora se encontraba sobre mi vientre, dejando ver mis bragas negras de encaje.

Comencé a acalorarme, por la vergüenza que sentía en aquellos momentos, intenté componerme, dentro de lo posible. Malfoy era caso aparte, estaba de pie, con su típica pose arrogante, con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón, encarando a Blaise, aunque su mandíbula tensa, demostraba que también estaba algo intranquilo.

Ambos se miraban con severidad, como si estuvieran teniendo una conversación entre ellos, donde yo no era para nada bienvenida.

Es mejor que me vaya — Susurré, dando un paso hacia la salida, siendo interceptada por Malfoy.

Ahora sí, parecía inquieto, apretaba los dientes como si algo le incomodara, abrió la boca, dispuesto a decir algo, mirándome fijamente...

Draco — Llamó Blaise, con aspereza.

El volvió a cerrar la boca, sin dejar de observarme, como si realmente estuviera pensando, entre dejarme ir, o en el peor de los casos, obligarme a que me quedara, y conversar, lo cual rogaba que no sucediera, moriría de vergüenza.

Pero se hizo a un lado, para que yo pudiera pasar.

Con una rapidez, que desconocía en mí misma, me alejé de él, y pasé por Blaise, susurrándole unas disculpas, apenas y audible.

Prácticamente corriendo hacia la chimenea, añorando realmente la comodidad de mi cama.


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