Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm.


Un zumbido, un cálido palpitar, imágenes distorsionadas intentando tomar forma en mi cabeza. Todo un cúmulo de situaciones ocurriendo al mismo tiempo.

Una eternidad o dos, ya no recordaba cuanto tiempo tenía aquí. Pero se sentía como mi hogar, el lugar al que estaba destinada a estar. Todo el pasado se desvanecía mientras caía sin fin en un abismo de inmensa calma.

Tenía lejanos recuerdos de una vida pasada, voces familiares que de vez en tanto retumban en mi cabeza, llamándome. Pero es un esfuerzo en vano, ni siquiera recuerdo si son importantes o no.

Y me permito disfrutarlo. Agradecer el lugar en el que estaba y vivirlo. Este era el lugar al que de verdad pertenecía.


—¿Entonces?...— Pregunté con exigencia a mi maestro.

—Te pedí que te concentraras en buscar a la senadora.— Me reprendió apretando los diente. —Y en cambio regresas con otro problema. Eres igual a tu padre. Ponen en riesgo una misión por un par de ojos bonitos.

—Ese no es el punto. ¿Quién es ella?— Insistí con peso en mis palabras.

—¿Cual es tu interés en la chica?— Preguntó evadiéndome al cruzar sus brazos sobre su pecho.

—Te lo diré cuando me digas quién es...

Mi maestro estudió atentamente mi rostro, mis reacciones. Antes de suspirar profundamente.

—Fue hace más de diez años...— Comenzó a relatar con una voz cansada y taciturna. —... La niña no debía tener más de seis. Sentí su poder y... cuando por fin la encontré.— Suspiró cansado al cerrar los ojos. —La escena era impresionante. Esa niña estaba bañada en la sangre de su propia familia, asesinados por su propia mano. Lo veía en sus ojos; estaba siendo absorbida por el lado oscuro. Sin oponer resistencia alguna.

—No podemos estar hablando de la misma persona.— Afirmé, completamente seguro de lo que decía.

Quizás era la primera vez que veía a Rey en persona. Pero por años hemos estado conectados. Si ella fuese quien dice mi maestro yo lo habría sentido, alguna vez.

—Escúchame Ben. No la dejé con mala intención. La galaxia no está lista para un nuevo Vader.— Concluyó en voz baja colocando sus cansadas manos sobre mi hombro.

—Pero... Yo lo sentiría. —Estaba seguro que así sería. —Yo sabría si hay algo malo en ella.

—Ben, la chica tiene inclinaciones oscuras. Estar fuera de Jakku sólo la vuelve más vulnerable. Si despertó de nuevo a la fuerza; me sorprende que aún no haya pasado nada. Por eso te lo suplico, Ben, regrésala a su planeta.

Sentí de inmediato como, con la sola mención de la idea, mis ceño se fruncía incrédulo ante la situación.

—No podría hacerle algo como eso...— Dije dejándome caer al suelo, sentado en las piedras debajo de la pista de aterrizaje.

—Apenas y la conoces...— Luke se paró a mi lado, buscando mi mirada con confusión.

—Eso no es del todo cierto...— Era tiempo de confesar. Lo sabía por el giro que estaba tomando la conversación. Si quiero ser capaz de ayudar a Rey. Luke tiene que conocer bien nuestra historia.

—Voy a necesitar más información.

— Sólo puedo hacer conclusiones aleatorias. Pero; He soñado con ella, cada noche, posiblemente desde que la dejaste abandonada...

—Ella te pedía que la sacaras de Jakku.— Afirmó interrumpiéndome. ¿Será un constante que él siempre piense lo peor de Rey?

—No... Pero había algo más, en mis sueños; una voz. Lo que sea que estaba consumiéndola a ella venía ahora por mí.

—Tú me hablaste de unas voces cuando eras joven...— Luke hizo las conexiones casi de inmediato. Pues mis problemas con la voces sólo crecían y no me permitían dormir. Acudí a Luke en busca de ayuda. —¿Esto es lo mismo?

Afirmé ligeramente con la cabeza.

—Me pediste que meditara. Te mentí cuando te dije que estaba funcionando.— Bajé mi cabeza recordando esas semanas de agonía donde una voz extraña intentaba llamarme todo el tiempo. Fueros tiempos difíciles. —Pero ella estaba ahí, en mis sueños y sólo ella podía desaparecerlas.

—Estás conectado a ella...— Afirmó en voz baja al tiempo que me daba la espalda.

—La traje por que ambos necesitamos respuestas.

—¿Ambos?

—Ella también sueña conmigo desde que la dejaste en Jakku.

La mirada en Luke se crispó por completo al mismo tiempo que giraba para observarme.

—Imposible, suprimí todo tipo de sensibilidad...

—Esto debe ser algo más.— Mis hombros subieron hasta mis orejas.

Mi maestro permaneció en silencio. Meditando. Posiblemente analizando cual era la mejor opción a tomar.

—Vamos a la nave, debo cruzar algunas palabras con ella.

Sonreí aliviado. Una vez que Luke y Rey puedan hablar como era debido, él se daría cuenta que ella no es la misma chica que dejó en Jakku. Notará lo amable y dulce que es.

Muy poco me duró el optimismo. Apenas colocamos un pie dentro de la nave nos dimos cuenta que algo estaba realmente mal. No se escuchaba un sólo ruido, caminé al lado de mi maestro con extrema cautela, no me gustaba lo que estaba sintiendo.

Apenas alcanzamos el pasillo que llevaba a la cabina cuando nos percatamos de la figura de la senadora Pava tendida sobre el suelo.

—¿Senadora?— Luke se precipitó sobre el cuerpo de la chica. Tocando ligeramente su frente. —Está inconsciente.

Luke me buscó de inmediato, pero mis sentidos estaban alertas concentrados en una sola cosa; Rey.

—¿Donde está la chica?— Preguntó Luke, claramente alterado.

—No lo sé...— Respondí en apenas un susurro.

¿Y que pasaría si mi tío tenía razón?

—Ve a buscarla.— Exigió entre dientes mientras cargaba a Jessika en sus brazos y la llevaba para recostarla en uno de los sillones.

Salí a toda prisa de la nave. Ella no podría haber lastimado a Jessika, imposible.

—¡REY!— Gritaba su nombre a todo pulmón. —¡REY!

Ella no debía estar lejos, nosotros no salimos del puente de aterrizaje, si Rey salió de la nave fue en el corto lapso que hablé con Luke.

—¡REY! — A la distancia distinguía la figura de algunos de los estudiantes de Luke. Jugaban, ellos estaban bien, no había de que preocuparnos.

—Re...— Repentinamente y como un baño de agua fría fui capaz de sentirla. No estaba lejos, corrí lo más rápido que mis piernas permitían.

Comenzaba a preocuparme mientras más avanzaba, yo conocía el camino de donde provenía toda esta fuerza, la entrada a la cueva que le otorga equilibrio a la isla. Ojala esté equivocado, me negaba en aceptar que mi tío Luke tuviera la razón, particularmente en lo que refiere a ella.

Mis pasos comenzaron a desacelerar mientras más me acercaba. Cauteloso inspeccionaba el lugar. No fue difícil ubicarla; ella estaba ahí, de pie ante la maleza oscura que crecía al rededor del sumidero.

Inmóvil contemplando la nada, su cuerpo estaba inerte. No podía ver en ella ni el movimiento de sus hombros al respirar.

—¿Rey?...— La llamé en voz baja.

Noté como su cuerpo reaccionó de inmediato. Su cabeza se movía de un lado a otro, lentamente, inspeccionando el lugar.

—Rey...— Dije su nombre de nuevo, esta vez más cerca de ella.

Rey giró su cuerpo, buscando mi mirada. Fue apenas un segundo pero pude ver como sus ojos brillaban en un amarillo terriblemente aterrador, pero se degradaron rápidamente al verde que estaba acostumbrado a ver.

—¿Qué es esto?— Preguntó curiosa señalando la caverna bajo sus pies.

—Es parte de la isla.— Respondí apresurado. —¿Rey, estás bien?— Ella permanecía observándome a mi y luego al agujero en la roca.

—Estoy bien. Si.— Respondió con una sonrisa.

Se veía tan ordinaria. Como si no supiera exactamente lo que estaba ocurriendo.

—¿Qué pasó en la nave?— Le pregunté dando un ligero paso más cerca de ella.

—¿Qué nave?— Preguntó ladeando su cabeza, genuinamente confundida.

—Con Jessika. Ella está inconsciente.

Rey me observaba con incrédula. Pero sin atisbo de preocupación. Cómo si no conociera a Jessika, como si no hubiese arriesgado su propia vida para salvarla en Jakku.

—¿Cómo llegaste hasta aquí?— La pregunta surgió en mi tan involuntaria. Pero me sorprendía verla tan relajada después de lo que acababa de suceder.

—Siempre he estado aquí.— Respondió con la misma naturalidad con la que alguien dice su nombre.

—Dame la mano Rey...— No podía tolerar mucho más tiempo estando en este lugar. No me brindaba recuerdos que atesore especialmente.— Salgamos de aquí.

Ella no opuso ningún tipo de resistencia, extendió su mano en mi dirección y caminó conmigo fuera de la cueva.

—Mi maestro nos espera en la nave para hablar.— Dije colocando mi mano en su hombro.


El ambiente se sentía diferente. Creía haber pasado toda mi vida rodeada de obscuridad y voces. Y de repente aparece él, disipando todo. ¿Cómo era posible que casi lo olvidara por completo?.

La naturalidad y belleza de la negrura se vio apocada por el deslumbrante brillo que sigue a Ben a todos lados.

Estar a su lado es más efímero que la obscuridad, donde sentía que pasé años y años y años. Lo que me hace concluir en valorar más estos momentos fugaces.

Ben se nota tenso, con los hombros rectos y pasos firmes.

Unas manos invisibles, que no me soltaban desde que estábamos en la cueva, comienzan a desaparecer, al mismo tiempo que las voces en mi cabeza comienzan a ser no más que el recuerdo de un sueño. La realidad me estaba dando la bienvenida de nuevo.

Detuve mis pasos en seco. ¿Donde estaba? Caminos de piedra, montañas, recordaba sólo el océano y la pista de aterrizaje, pero no esto.

—¿Donde estamos?— Pregunté ligeramente asustada.

Ben giró para confrontarme, veía en sus ojos algo parecido a la duda. Sus cejas intentaban unirse. Y lentamente se acercaba a mí. Sus manos tomaron mi quijada mientras inspeccionaba directo en mis ojos. La distancia entra ambos era corta, mis ojos se abrieron más de lo usual.

—Rey, debes ser honesta conmigo. ¿Qué recuerdas... antes de la cueva?

—¿Qué tien...

—Sólo responde.

Me interrumpió con exigencia antes incluso de poder terminar mi pregunta. Veía en su mirada la confusión, un miedo latente creciendo lentamente en él. Esto era importante, debía concentrarme.

Intenté cerrando los ojos con toda la fuerza que me permitieran mis párpados, perdiéndome en destellos lejanos de luz. No pensaba que intentar recordar algo fuera tan difícil.

—Yo... nosotros llegamos a este planeta y...— Comencé a contar conforme las imágenes llegaban a mi cabeza. —Se supone que hablaríamos con Luke y luego yo...— Intentaba organizar las cosas como sucedieron, pero de repente las imágenes comenzaban a ser más borrosas, confundida entre el tiempo que estuve en la cueva y en el que llegué al planeta. —yo... nada, estaba ahí.

Era extraño, mi mente estaba bloqueada, de alguna forma debí atravesar todo la isla para llegar a esa cueva, pero por más que intentaba organizar mis memorias simplemente no podía recordar.

Un ligero malestar comenzó a formarse en mi barriga. Un malestar similar al que me brotaba cuando dormía con noches de tormenta; miedo. El único consuelo que obtenía del temor era que por la noche podría soñar con Ben. La realidad es más relajante. Tener a Ben justo a mi lado puede disipar mis miedos incluso antes de que puedan consumirme por completo.

—¿Recuerdas a la Senadora Pava?— Preguntó de repente. Pero con calma en su voz.

—Claro que si...— ¿Qué clase de pregunta era esa?.

—Estaba inconsciente en la nave.— Apenas concluyó con su frase mis sentidos se pusieron alertas. —Necesito que recuerdes si había alguien más con ustedes.

—No... nadie.— Respondía al instante. Casi sin pensarlo.

—Rey, concéntrate, cualquier cosa... Algo.

De nuevo intenté concentrarme en mis recuerdos, hacer el esfuerzo, por Jessika. Estaba en la pista y de repente aparece ella para decirme que volvamos a la nave. Recuerdo su espalda subiendo por la lanzadera, la puerta cerrándose y...

—Había... había una voz.— Respondía rápidamente apenas lo recordé. —Pero no... debía estar en mi cabeza.

—¿Cómo lo sabes?

—Por que Jessika no la escuchaba.— Concluí al recordar que negó cuando le pregunté si había escuchado a alguien diciendo mi nombre.

Ben frunció sus labios mientras se separaba un poco más de mí.

Comenzaba a caminar de un lado a otro como animal atrapado.

No apelaba a mi ingenuidad y traté de atar mis propias ideas. Algo había pasado en la nave, según Ben. Y sea lo que fuese atacó a Jessika y me sacó de la nave. Estrellas, como quisiera poder recordar más. Quizás esa voz no venía de fuera, ya estaba dentro de la nave, atacó a Jessika y debió noquearme a mí. Posiblemente sean las mismas personas que secuestraron a la Senadora en primer lugar.

—Vámonos... no puedo llevarte con Luke.— Habló repentinamente tomando mi mano y jalando de ella en dirección opuesta a la pista de aterrizaje.

—Pero que hay de...

—No, Rey... Necesitamos alejarnos de esta isla, buscar algún planeta remoto, debemos hablar. Sólo tú y yo.

Las palabras de Ben no tenían el menor sentido, viajamos hasta este lugar con la esperanza de hablar con Luke, la Senadora estaba en problemas de nuevo y aún no entendemos cual es el propósito de nuestra conexión. Irnos no nos va a ayudar en nada.

—Debemos quedarnos, ayudar a Jessika...— Le dije soltando su mano y parándome firme en mi lugar.

—Rey, tú no entiendes. El problema somos nosotros.


N/A: Me siento derrotada mientras escribo esto. Este Fic está planeado para ser mucho más corto que sus hermanos. Pero por cuestiones del tiempo y trabajo no pude concluirlo antes del estreno de la película.

Siento que les he fallado. No voy a dejar de escribirlo, por supuesto. Y voy a intentar que la conclusión de la película no interfiera con el desarrollo de esta historia.

Gracias por su compañía y apoyo.