Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm.
No podía permanecer mucho más tiempo en Coruscant, mi madre estaba siguiendo de cerca mis pasos, sentía a mi alrededor a sus guardias, manteniendo sus ojos sobre mí. Intentando ser discretos, quiero suponer, pero con el paso del tiempo y entrenamiento era casi imposible no darme cuenta que ellos estaban ahí.
Llevaba sólo algunos holos y pergaminos viejos que encontré, sé que cuando regrese al lado de Rey podremos encontrar algo juntos.
Apresurado me movía entre los largos pasillos del edificio, buscando la forma de escabullirme antes de que mi maestro hiciera su triunfal arribo.
Comenzaba a darle forma a un plan en mi cabeza, salir por algunos de los conductos que llevan debajo del complejo, posiblemente deba noquear a uno o dos guardias, pero saldré con una ventaja, quizás la suficiente para evitar que me sigan.
—Ben... — Esa voz…
Jessika Pava y Luke ya estaban aquí.
—¿Qué quieres? — Pregunté exasperado deteniéndome por completo y girando para encararla.
Jessika estaba de pie al otro lado del pasillo, para mi sorpresa estaba completamente sola.
—Ayudar, Ben. Quiero ayudar a Rey. — Afirmó mientras lentamente se acercaba a mi posición. —¿Donde está? — Preguntó en voz baja cuando estuvo parada frente a mí.
—De verdad quieres ayudarla ¿Por qué no comienzas por hablar con Luke? — Recriminé escondiendo la bolsa con pergaminos y holos en mi espalda.
—Ya lo hice... — Murmuró revisando el pasillo. Como si le preocupara ser escuchada. —Ben, créeme, hablé con Luke, pero no quiere escuchar. Insiste que Rey es peligrosa.
Esas sonaban a las palabras de Luke.
—Entonces ¿Por qué quieres ayudarla? — Insistí antes de girar e intentar alejarme. Si estaba aquí hablando con ella sólo estaba perdiendo tiempo. Con Luke aquí, ahora sería mucho más difícil salir.
—Por qué ella me ayudó a mí. —Su mano me detuvo del codo y me hizo volver a confrontarla. —Es una deuda de honor. Tu madre me enseñó eso, y supongo que te lo enseñó a ti también.
Ambos nos sumimos en el silencio. Era verdad que Rey arriesgó su vida para salvarla, sin siquiera conocerla. Jessika podría ser muchas cosas, pero, parecía que, no unas malagradecida.
—¿Dónde está? —Insistió de nuevo. —Puedo ayudarte.
¿Podría confiar en ella? Jessika Pava y yo no tenemos la mejor relación. Y algo en ella siempre me desconcertaba. No dejaba de repetirme que eran los celos, el sentirme desplazado por esta chica. Que ocupara mi lugar ante los ojos de mi madre.
Decidí optar por mi instinto. Nadie puede ser tan genuinamente desinteresado.
—En Jakku... — Mentí sin remordimiento. —Luke me pidió que la regresara y eso hice.
Jessika tomó un profundo suspiro y sus ojos se relajaron.
—Ok... ¿No será buena idea ir por ella y esconderla?. — Automáticamente se anexaba a todos los planes que incluían a Rey. Me era francamente molesto. —Al menos hasta que Luke la olvide.
Mordí mi lengua para no decirle que se metiera en sus asuntos y que regresara al lado de mi madre a continuar con su trabajo en el senado.
—Ella está segura, yo me encargué de eso. — Pude por fin soltarme de su insistente agarre del brazo y comencé de nuevo mi camino hacia la nave.
—¿Vas a volver por ella, no? Debo ir, Ben. — Sus pies se apresuraron a colocarla a mi lado mientras parloteaba.
—No, lo mejor para ella es que nosotros permanezcamos lejos.
Me detuve para hacerla frenar. Jessika no iba a separarse de mi lado, no ahora que sospechaba que estaba a punto de irme.
Opté por girar mis ojos en su dirección y hacerle ver lo absolutamente desagradable que me resultaba su compañía. Increíblemente lo entendió, pues se quedó plantada en su lugar mientras me alejaba por otro de los pasillos.
—¿Qué buscabas en la biblioteca? — Gritó cuando estaba a punto de alcanzar la puerta.
—Nada de tu incumbencia. — Gruñí la respuesta únicamente para mis oídos. Imposible que ella pudiera escuchar.
—No seas hermético, Ben. — Insistió en gritar. —Yo sólo quiero ayudarte.
Salí del edificio casi destruyendo el mando de la puerta.
Mi mente estaba tan conflictuada con la presencia de Jessika, que no me percaté de las dos figuras de pie al otro lado del hangar.
—Ben Solo... —Mi madre gritaba tomándome por sorpresa. —¿A dónde crees que vas?
Giré mis ojos en blanco antes de responder un fuerte —Lejos de ustedes...
—Ben, no le hables así a tu madre. — La quebrada voz de Luke suplicaba.
Me detuve en seco. Me era difícil no reaccionar ante lo avejentadas que sonaban las voces de mi tío y mi propia madre.
—Lo siento. — Murmuré dirigiendo un rápido vistazo en su dirección.
Ellos ya se estaban acercando lentamente. Leia sujetaba el brazo de su hermano mientras caminaba con dificultad.
—Ben, esto es serio.— Luke intervino una vez que se pararon en mi presencia. —Dinos donde está.
—¿Para qué? — Pregunté a la defensiva. Sabía que ella estaba en problemas por haber lastimado a Jessika. No iban a dejarla salir indemne.
—Debemos volver a suprimirla, si ella se alza en el lado oscuro... — Luke sonaba tan genuinamente preocupado por el bienestar de Rey que casi confieso.
—Ya me encargué de eso. — Mentí de nuevo, todo con el fin de protegerla. —Hice exacto lo que hiciste tú... —Recriminé apretando los dientes. —La abandoné en el desierto y le borré cualquier recuerdo.
Los ojos azules de Luke me inspeccionaban, me acusaban en silencio.
—Por favor, a quien quieres engañar. — Siseó descubriendo mi mentira. — Después de lo que me dijiste en la isla quieres que crea que simplemente la dejaste ir.
—Justamente por eso quiero que me creas... ¿Crees que fue fácil para mí? — Di un paso defensivo en dirección a mi maestro. Por un íntimo segundo casi pude verlo retroceder, asustado y sorprendido.
Podría ver en los ojos de ambos el miedo que les provocaba cuando comenzaba a molestarme. Quizás por que les doblo la fuerza o por qué Luke me ha visto en combate cuando estoy realmente furioso y, en ocasiones, pierdo por completo el control.
—¿Qué hay entre ellos? — Mi madre preguntó calmando el enfurecido ambiente que se formaba entre los tres.
—Alguna clase de conexión... — Respondió Luke ignorando por completo mi presencia.
—¿Por eso estabas en la biblioteca? — ¿Jessika? ¿En qué momento apareció?
—Ben... — Recriminó mi madre.
De nuevo la sangre comenzó a hervir en mis venas. Ellos comenzaron a hablar como si yo no existiese. Y, peor, como si mi conexión con Rey fuese algo malo.
Ella era la única luz que conocía en mi vida. Posiblemente la razón por la que la corrompible sangre de los Skywalker no me hizo débil ante el lado oscuro.
—¿Desde cuándo les interesa tanto mi vida? —Exploté en odio contra los tres. Dando al menos dos pasos defensivos hacia atrás.
—Si es necesario encarcelarte y hacerte hablar, no lo dudes hijo, lo vamos a hacer. — Amenazó Leia clavando sus ojos en los míos.
—Que así sea... — Murmuré tomado mi sable y encendiéndolo ante los tres.
