Eran las nueve de la mañana y Shuichi aún no se despertaba, no podía culparlo porque el día anterior había sido muy movido, el joven había pasado por muchas cosas y era obvio que se encontrase agotado. Por el momento, era mejor que Shuichi descansara todo lo posible, pero, debía despertarlo antes de las diez para que tomase su medicamento, además, Yuki tenía que salir para asistir a una reunión en la editorial, en donde publicaba sus novelas. El escritor había tratado de cambiar las fechas, no le agradaba la idea de dejar a Shuichi solo, temía que huyera, porque no había tenido tiempo suficiente para ganarse un poquito de su confianza. Por un momento, pensó en dejar la puerta principal con llave, pero, sabía que, si el joven descubría esto, solo lo detestaría más, así que, sacando confianza de donde no la tenía, es más, inventándosela, cumplió con el horario del medicamento de Shuichi y lo dejó desayunando en el comedor, le indicó que no tardaría más de dos horas y si deseaba salir, podrían ir a pasear cuando regresara. Yuki tuvo que recalcar la palabra "pasear", para que Shuichi no se sintiera prisionero en el departamento, es más, agregó que no le recomendaba salir solo, por temor a que se perdiera, ya que no recordaba las calles y menos, como regresar a la casa. Esto pareció tranquilizar a Shuichi, quien después de desayunar fue a la sala para ver la televisión.
Yuki acababa de salir, y estando a solas en aquel departamento, se sintió algo extraño, pero no le disgustaba del todo, se sentía muy cómodo en el sofá y pronto cerró los ojos y se quedó dormido hasta que escuchó el timbre, el joven se despertó y se quedó sentado por algunos segundos, dudando si debía atender la puerta o no. El timbre volvió a sonar, al final Shuichi fue a atender pensando que podría tratarse de su amigo Hiro, pero, al abrir la puerta, se encontró con un hombre de sonrisa amable, que traía una canasta repleta de varias cosas. Shuichi lo reconoció inmediatamente y por ello le permitió pasar, así fue como Ryuichi Sakuma dio el primer paso para llevar a cabo su plan. El hombre se mostró muy cordial y alegre con él, ambos hablaron de varias cosas que no tenían que ver con la pérdida de sus recuerdos, temas como música, libros, películas, comidas que debía probar y lugares que le gustaría que conociera cuando se sintiera mejor.
Shuichi estaba cómodo con la presencia de Ryuichi, el cantante sabía muy bien que Yuki se encontraba en una reunión en su editorial por algunas llamadas que había realizado, por ello, había decidido presentarse aquella mañana y hacerle compañía a Shuichi mientras seguía ganándose su confianza.
- No pensé que él dejaría la puerta sin seguro - dijo de repente Ryuichi como si fuera cualquier comentario.
- ¿Eh?
- No, no es nada, no me hagas caso.
- ¿Sakuma-san, cree que él hubiera sido capaz de encerrarme aquí? - dijo Shuichi preocupado.
- Yo no digo nada, esas cosas solo las sabes tú, cuando recuperes la memoria sabrás si lo que digo es cierto o no.
- ¡Esa respuesta es muy ambigua! Ese hombre me da escalofríos, pero, no negaré que me ha tratado muy bien desde que me trajo a su casa.
- Es lo mínimo que puede hacer Shuichi, él siempre ha sido muy duro contigo… pero, sé que lo amas, ahí en el fondo está ese amor escondido y cuando recuerdes todo, las cosas serán como antes - dijo Ryuichi teniendo mucho cuidado de no hablar mal de Yuki, aunque se moría de ganas de hacerlo. Suficiente era implantar pequeñas ideas negativas en la mente de Shuichi, además, no estaba mintiendo, solo quería que el cantante se pegara más a él, y si recuperaba sus recuerdos, se diera cuenta que le convenía estar más a su lado que viviendo con el malhumorado de Yuki Eiri.
- Por cierto, muchas gracias por la canasta que me trajiste, ¿la puedo abrir ahora?
- ¡Por supuesto!
- Ohh… tiene tantas cosas, no debiste molestarte - dijo Shuichi al ver la cantidad de dulces, revistas, películas, juegos de mesa, y otros productos que sabía que le gustarían al joven.
- Es para que no te sientas aburrido, además, vendré cuando quieras, tienes mi número en tu celular, solo tienes que marcar y estaré aquí pronto - dijo Ryuichi con una sonrisa - lo único que me gustaría es no encontrarme con Eiri-san, a él no le agrada mucho mi presencia.
- Si se supone que vivo aquí, debería traer a las personas que quiera ¿no?
- Es un poco complicado si hablamos de Eiri-san… es más, te agradecería que no mencionaras que estuve aquí, ¿puedes guardar la canasta en tu habitación?, me harías un gran favor porque no quiero problemas. Además, me escapé de los ensayos para poder visitarte.
- Oh, no hay problema - dijo Shuichi encontrándole lógica al pedido de Ryuichi.
Ryuichi permaneció una media hora más y luego se marchó, Shuichi se encontraba guardando la canasta debajo de su cama, cuando recibió una llamada de Hiro. El joven se apresuró para abrirle la puerta y dejarlo entrar, sabía que con Hiro no había ningún problema, al menos eso le había dicho Ryuichi antes de irse.
- ¿Cómo te encuentras Shuichi?, ¿pudiste dormir bien? - dijo Hiro con una expresión preocupada.
- Todo está bien, es más, he estado solo durante unas horas, ese sujeto… salió por una reunión o algo así.
- Pensé que Yuki no saldría del departamento, tanto que dijo que te cuidaría y se atreve a dejarte solo el primer día - Hiro frunció el ceño.
- No te preocupes, la he pasado descansando y mirando televisión. Por cierto, tengo muchos juegos de mesa o películas, podemos hacer algo si gustas.
- Sí, mi intención es distraerte y acompañarte, al menos hasta que Yuki regrese.
- ¡Genial! Entonces traeré algunas películas y me dirás cuál quieres que ponga en el reproductor.
Hiro se sintió aliviado al ver el comportamiento tranquilo de Shuichi. Había esperado encontrarlo nervioso, molesto o incómodo por haber sido llevado al departamento casi a la fuerza. Al parecer, Yuki estaba cumplimiento su palabra y no había forzado al cantante para nada, había respetado su privacidad al dejarlo dormir en su propia habitación, y eso lo tranquilizaba. Shuichi regresó de la habitación cargado de varias películas y entre ambos eligieron una de comedia, Hiro sabía que esa película era una de las favoritas de su amigo, pero, no dijo nada por tener la esperanza que pudiera recordar algunas escenas. Hiro se encargó de hacer las palomitas, mientras Shuichi buscaba refrescos en el enorme refrigerador que había en la cocina, al final encontró algunas botellas de bebidas de cola y las sacó rápidamente. Hubiera deseado probar las cervezas que Yuki tenía al fondo del refrigerador, pero, sabía que no podía mezclar alcohol con los medicamentos que debía tomar. Así que, resignándose a pasar una tarde tranquila, ayudó a Hiro a llevar las cosas a la mesa de la sala y ambos se pusieron a ver la película.
Shuichi rió a carcajadas muchas veces, para él era la primera vez que veía aquella película y Hiro, aunque decepcionado al no haber logrado nada, estaba alegre al ver a su amigo tan animado. Su buen humor no cambió en absoluto cuando llegó Yuki y los encontró en la sala, el escritor solo se acercó a la refrigeradora, tomó una lata de cerveza y se fue a su oficina. La presencia de Hiro era la única que estaba dispuesto a tolerar, así que prefirió encerrarse en su despacho y concentrarse en su trabajo, sabiendo muy bien que con Hiro no había peligro alguno de que sucediese algo malo.
- Estoy sorprendido, no pensé que Eiri-san actuara de esa manera - dijo Hiro sin poder contener aquellas palabras, había imaginado que apenas llegase el escritor, él tendría que marcharse.
- ¿Entonces es verdad que él me trataba mal? - preguntó de repente Shuichi.
- No quiero influir en tus decisiones Shuichi, por eso, prefiero no hablar acerca de Eiri-san, prefiero que tú mismo veas su comportamiento y saques tus propias conclusiones. Al final de la semana me dirás si quieres quedarte aquí, o prefieres venir conmigo.
- Quisiera irme contigo ahora mismo Hiro… pero, cumpliré con mi promesa de estar aquí una semana, solo porque él me está tratando bien… al menos por ahora.
- Tú no te preocupes de nada Shuichi, lo importante es que descanses todo lo posible ¿sí? Ya verás cómo tus recuerdos regresarán poco a poco - dijo Hiro sonriéndole mientras cogía un buen puñado de palomitas de maíz.
- Me gustaría que te quedaras esta noche, este departamento me parece tan grande para dos personas, además… tengo miedo que él intente acercarse a mí - dijo Shuichi bajando la voz al decir lo último.
- No puedo esta noche Shuichi, le prometí a Ayaka llevarla a cenar, pero, lo haré en otra ocasión ¿sí? - dijo Hiro mintiendo, había tenido que hacerlo porque sabía que a Yuki no le haría ninguna gracia que él pasara la noche en su casa, al menos, debía hablar con él antes de aceptar la invitación de Shuichi. Y como el rubio estaba portándose bien con su amigo, estaba dispuesto a hacer bien las cosas y no imponer su presencia.
Horas más tarde, Hiro se marchó y le prometió a Shuichi que pronto volvería de visita, pero, apenas su amigo se fue, Yuki salió de su habitación con expresión aburrida, se sentó sobre el sofá y empezó a cambiar los canales en la televisión. Shuichi sintió cierta tensión, pero, si huía a su habitación jamás podría llegar a conocer a aquel tipo, por eso, respiró profundamente para calmar los latidos de su corazón y se sentó a su lado sin saber qué decir. Felizmente, fue Yuki quien rompió el silencio.
- ¿Qué se te antoja para cenar? - preguntó tranquilamente.
- Yo… he estado comiendo palomitas…
- Pero, eso no es una comida de verdad, debes comer algo más consistente para que los medicamentos no te arruinen el estómago.
- Descuida, estoy bien así, además, ha quedado un poco de palomitas en la cocina, voy a traerlo y con eso estaré satisfecho - dijo Shuichi levantándose demasiado rápido y tropezando con la alfombra. Se hubiera golpeado si Yuki no reaccionaba a tiempo y lo sujetó con sus brazos, Shuichi levantó la mirada lentamente, se encontró con aquellos ojos penetrantes y hermosos del escritor, y se quedó perdido en ellos durante varios segundos. Yuki deseaba mantenerlo entre sus brazos más tiempo, deseaba tocarlo, besarlo, y sin poder evitarlo, acarició la mejilla del joven, suavemente, su expresión cambió, Shuichi pudo ver por unos breves segundos una mirada cálida y amorosa, pero, en esos instantes, se puso de pie y se dirigió a su habitación lo más pronto posible.
Su corazón palpitaba rápido y fuerte, se sentía agitado, y no se trataba de miedo… aquel momento había sido diferente, tal vez… ¿especial? Shuichi respiró profundamente varias veces, tratando de calmarse, Yuki no lo siguió, cosa que agradeció mentalmente. Ryuichi le había dicho algunas cosas acerca del carácter de Yuki, y Hiro se negaba a hablar de él, ¿cuál sería la verdad?, ojalá pudiera recordar algo, ojalá pudiera saber lo que pasó aquella noche del accidente. Pero, lo que no le dolía era la cabeza sino el corazón, se llevó una mano al pecho en un intento de tranquilizarse, pero, aquella mirada se había quedado grabada en su memoria, aquella mirada amorosa y cálida. Shuichi se sentía muy confundido, solo rogaba poder recordar algo, aunque sea algo pequeño sobre aquel misterioso hombre.
Continuará…
