Solo faltaba un día para que se cumpliera una semana desde que Shuichi salió del hospital y fue al departamento de aquel escritor con mirada penetrante. En esos días, Yuki no había intentado hacer nada "raro" ni algo que pudiera incomodarlo. Shuichi sabía muy bien, gracias a sus amigos, que Yuki y él tenían una relación amorosa, al principio se sorprendió de ello, pero, lo que más le chocó fue saber el tipo de persona que era Yuki Eiri y conocer la opinión que todos tenían de él. Shuichi no tenía problemas en aceptar una relación homosexual, porque muy dentro de él, en el inconsciente, todo eso era muy normal. Pero, lo que no podía aceptar ni comprender, era haberse enamorado de una persona con el corazón tan frío como el hielo y con el ego por las nubes. Se preguntaba que habría visto su antiguo "yo" en aquel hombre para llegar a convivir con él durante tanto tiempo. En la segunda visita que tuvo de Sakuma Ryuichi, este no evitó soltar más cosas negativas del escritor, siguiendo su plan para que Shuichi lo terminara detestando, si bien las cosas que le había contado eran ciertas, lo había exagerado por triplicado, para asustar al joven. Shuichi se había quedado pensativo después de esa última visita, si bien Yuki lo atemorizaba, sentía que no sería justo sacar una conclusión tan rápida de él, después de todo en aquellos días no le había faltado nada ni tampoco había intentado forzarlo. Pero, estaba inseguro, Hiro le había prometido que lo llevaría a su casa si no lograba adaptarse esa semana, no sabía cómo reaccionaría el rubio ante aquella noticia, hasta el momento, Shuichi estaba decidido a marcharse con Hiro.
- ¿Necesitas algo en especial? - dijo Yuki mientras desayunaban aquella mañana. El escritor ni siquiera le dirigió la mirada, solo estaba leyendo el diario mientras terminaba su taza de café.
- No…
- Recuerda que tienes una cita con el doctor la próxima semana, será el martes y te llevaré a eso de las cuatro.
- Está bien.
- Mmm… ¿hay algo que quieras pedirme o decirme? - preguntó Yuki sintiendo que el joven escondía algo, lo conocía demasiado bien para saber que Shuichi tenía algo ahí, atorado en la garganta que no era capaz de decir. Esperó unos minutos, pero Shuichi permaneció en silencio, así que decidió no presionarlo.
Al terminar su desayuno se levantó de la silla y se dispuso a salir. Esa se había vuelto casi una rutina en esos días, Yuki solía salir por varias horas solo para que Shuichi estuviera tranquilo y pudiera recuperar su memoria estando a solas, pensaba que el silencio podría ayudarle mucho y los recuerdos regresarían por sí solos. Pero, Shuichi tenía dos sentimientos encontrados, que chocaban entre sí, sentía alivio cuando Yuki se marchaba, pero, al mismo tiempo, tenía una sensación muy extraña y confusa, sensación que si tuviera que ponerle un nombre sería "soledad".
Pese a todo, Shuichi no cambiaba su elección de marcharse con Hiro, al menos por un tiempo hasta que pudiera conocer más a Yuki, no tenía la intención de alejarse de él por completo, pero, al estar saliendo con el escritor, sentía que quería empezar de cero, tener sus propias impresiones sobre él y saber cómo llegó a enamorarse. Shuichi tenía muchas preguntas que solo él podía responder con el tiempo, confiaba en que el rubio no se opusiera a que se fuera con Hiro, así que se dirigió a su habitación para preparar su mochila y llamar a su amigo, para decirle que al día siguiente pasara por él. Estaba a punto de llamar a Hiro, cuando en eso, sonó el timbre de la puerta y fue a atender, no se sorprendió al ver a Ryuichi, era su tercera visita en aquella semana y siempre le traía cosas divertidas para entretenerse y postres deliciosos para comer.
- Sakuma-san buenos días - dijo Shuichi sonriendo. El cantante le agradaba mucho, había sido muy amable con él desde que salió del hospital.
- ¿Cómo estás? - dijo Ryuichi mientras entraba y se sentaba cómodamente en el sofá, para mostrarle las cosas que le había traído esta vez.
- Estoy bien, muchas gracias por preguntar.
- ¿Qué estabas haciendo? ¿Interrumpí algo? - dijo Ryuichi mirando disimuladamente a los alrededores para confirmar que Yuki no se encontraba en el departamento. El cantante sabía muy bien la rutina del escritor, por eso aprovechaba esas horas para ir a visitar a Shuichi.
- Solo estaba preparando mis cosas para irme a casa de Hiro mañana…
- Oh… ¡eso sí que es una sorpresa! ¿Entonces no te agradó vivir con Eiri? - dijo Ryuichi tratando de mantener un tono de voz calmado, pero sin poder evitar sonreír burlonamente.
- No es eso, es que… siento que no estoy preparado para vivir con alguien con el cual se supone tengo una relación, prefiero vivir con un amigo.
- ¿Por qué no vienes a vivir conmigo? Mi departamento es más grande que este y tengo una piscina privada, sé que nos divertiríamos mucho.
Shuichi se quedó en silencio, si bien le agradaba Sakuma, había algo que le impedía decirle que sí, y a pesar que le gustaba la idea, prefería irse con Hiro. Cuando estaba con Hiro se sentía tranquilo, sin presiones, sin tener esa sensación de tener que decir cosas que no quería, sentía que podría recuperarse más rápido con él a su cuidado. Pero, sabía que Ryuichi estaba esperando una respuesta y no quería lastimarlo. Al ver su indecisión, Ryuichi se adelantó a su respuesta.
- Te propongo algo Shu-chan, quédate con Eiri tres días más y si después de eso, decides irte con tu amigo o quedarte en el departamento, no volveré a insistir, y no te preocupes, seguiré visitándote como de costumbre - dijo Ryuichi sonriéndole.
- ¿Quedarme tres días más?
- Solo te pido eso para que pienses en mi propuesta - dijo Ryuichi sujetando sus manos y viéndolo fijamente a los ojos - Por favor…
Sakuma sabía muy bien que había sido el primer amor de Shuichi, y estaba dispuesto a usar todo para que él lo eligiera antes que al escritor. Y se mostró tan amable y comprensivo, que Shuichi no tuvo elección y no pudo rechazar su pedido. No había estado en sus planes quedarse tres días más al cumplirse la semana, pero lo haría por Ryuichi, solo para que viese que sí le importaba y consideraba sus atenciones, aunque su decisión no cambiara. Pasado esos días le diría amablemente que no y hablaría con Yuki para comunicarle su decisión de marcharse a casa de su amigo.
- Claro que sí, esperaré tres días y te diré mi decisión - dijo Shuichi con el tono de voz más tranquilo que pudo sacar de su garganta.
Ryuichi se quedó satisfecho con esa respuesta, y cuando se marchó, Shuichi regresó a su habitación y siguió buscando sus objetos personales para guardarlos en la mochila, mochila que guardaría por tres días hasta que se marchara con Hiro. De repente, al buscar en la parte superior de un armario mientras se ponía de puntitas, tocó algo que parecía un cuaderno, Shuichi hizo un esfuerzo por estirarse más y logró sacar aquel objeto, dándose cuenta que era un pequeño álbum de fotos. Shuichi se llevó el álbum y se sentó en la cama, y al abrirlo se quedó sorprendido por las fotos y las cosas escritas que había debajo de cada imagen.
- Yo… ¿Yo escribí esto?
Shuichi se quedó sorprendido al ver varias fotos en donde salía con Yuki y por las cosas que había escrito al pie de cada una de ellas. Los escritos eran positivos, alegres y llenos de amor, tanto que se sintió aturdido. No pudo evitar cerrar el álbum de golpe mientras sentía que su corazón latía rápidamente, esas fotos y aquellos escritos… ¿qué era todo eso? En aquellas palabras no había ni pizca de todo lo que le habían dicho acerca de Yuki. Shuichi respiró profundamente, sin saber qué hacía se aferró a aquel álbum y lo mantuvo entre sus brazos por mucho tiempo.
Continuará…
