Shuichi durmió abrazado a aquel álbum de fotos, había permanecido despierto hasta la madrugada mirando las fotos una y otra vez, dándose cuenta que varias de esas imágenes habían sido tomadas por su amigo Hiro a escondidas tal vez, o por él mismo, cuando Yuki estaba distraído. Era un álbum que había guardado en secreto, fuera de la vista del escritor, en donde se podía ver la realidad de las cosas y mostraba sus verdaderos sentimientos. Al pie de cada foto había una pequeña anotación que hizo que Shuichi tuviera muchos sentimientos encontrados, chocando uno contra otro.
Cuando despertó, lo primero que hizo fue asegurarse que el álbum permaneciera oculto en el fondo de su mochila, y luego se quedó sentado sobre la cama por largo tiempo, aquel era el último día para decidir si permanecía en el departamento o se marchaba con Hiro o Sakuma-san. Shuichi no sabía que pensar y peor, cuál sería su decisión, aquellas fotos lo habían cambiado todo de la noche a la mañana literalmente. Se sentía estresado, ansioso, su corazón palpitaba rápido porque tendría que dar una respuesta y no sabía que haría, al ver la hora en el reloj se dio cuenta que eran las diez de la mañana, se había quedado dormido por estar perdido entre sus pensamientos y sensaciones. De repente, escuchó el timbre a lo lejos, pensó que Yuki atendería la puerta, pero las timbradas seguían y no tuvo de otra que ponerse de pie e ir a ver de quién se trataba.
Al ir a la sala, notó que Yuki no estaba por ningún lado, supuso que habría salido a ocuparse de algunos pendientes. Hubiera preferido no tener que ver a nadie hasta más tarde, porque tenía muchos asuntos que arreglar consigo mismo primero. Shuichi supuso que sería Hiro, pero, le parecía extraño porque dijo que solo iría al departamento si él lo llamaba, de todos modos se apresuró en atender la puerta y se encontró cara a cara con Ryuichi Sakuma. Shuichi no supo que decir al principio, pero Ryuichi ya había entrado al departamento y estaba cómodamente sentado en el sofá, el joven no tuvo de otra que cerrar la puerta y tratar de aparentar normalidad, porque aún se sentía nervioso por la decisión que debería tomar.
- ¿Entonces nos vamos de aquí? ¿Ya has hecho tu mochila?, ¿quieres que te ayude? - dijo Ryuichi yendo directamente al grano, mientras jugueteaba con el control de la televisión.
- Yo… aún no sé qué haré Sakuma-san - dijo Shuichi nerviosamente, sintiéndose presionado por aquellas palabras, sabía que con él se sentía a gusto, pero, en esos instantes, hubiera preferido que no fuera a buscarlo.
- Shuichi, sé que estás confundido, tu mente está en blanco y no recuerdas muchas cosas… no quería contarte esto pero, debo decirte que tú estuviste enamorado de mí por mucho tiempo - dijo de repente Ryuichi - Y yo también te declaré mi amor, solo que tú preferiste a ese escritor amargado.
- ¿Yo estaba enamorado de ti?
- Me amabas desde que estabas en la escuela, puedes preguntarle a tu amigo Hiro si gustas… aunque todos los saben, hasta Eiri-san…
- ¿Pasó algo entre nosotros?
- No te diré eso, cuando regresen tus recuerdos lo sabrás… solo quería aclararte las cosas, y que sepas que Eiri-san no es tu único amor. No quiero presionarte, de verdad, solo me preocupas y quiero que estés lo más cómodo posible, y no sé si sea buena idea que sigas aquí.
Shuichi creía en sus palabras, desde la primera vez que lo vio se sintió atraído por Sakuma y ahora sabía el porqué, pero, no podía negar que había empezado a ver a Yuki con otros ojos y si se alejaba de él, nunca podría aclarar sus sentimientos y menos, llegar a conocerlo más. Pero, el saber que también había o estaba enamorado de Sakuma, le agregaba un peso más a todo en general. Si se marchaba con Ryuichi estaba seguro que tendría unos días tranquilos y divertidos, si elegía a Hiro, podría descansar bien y pensar mejor acerca de sus sentimientos, pero, su corazón le susurraba un nombre al oído, un nombre que hacía que cada parte de su ser se agitase, que su corazón se acelerase, y a pesar del miedo que le producía Yuki Eiri, algo le decía que no debería alejarse de él. Shuichi se sentó al lado de Ryuichi, de verdad le agradaba muchísimo, pero no podía irse con él.
- Sakuma-san… muchas gracias por contarme eso, es cierto que no recuerdo nada de mi vida, pero apenas te vi supe que había algo diferente contigo. Ahora sé por qué me sentía así cuando te veía, pero, creo que debería permanecer aquí… después de todo, Yuki no me ha molestado ni obligado a hacer nada, quiero darme la oportunidad de conocerlo… de conocerlos a todos ustedes, y me encantaría que siguieras viniendo. Creo que debo quedarme, porque el cambiar de casa tan pronto, no me ayudará a recordar más rápido, eso podría terminar por estresarme mucho.
- Shu-chan… vendré todas las veces que quieras, pero, no olvides lo que te he dicho ¿sí? - dijo Ryuichi acercándose y acariciándole el rostro suavemente - Yo siempre estaré disponible para ti.
- Muchas gracias Sakuma-san…
- Supongo que me iré ahora, luego te llamaré para saber cuándo puedo visitarte, tal vez podríamos ir al cine, salir a pasear o ir a comer, ¿qué te parece?
- Me encantaría - dijo Shuichi sonriendo.
Ryuichi se levantó del sofá, a pesar de todo se sentía satisfecho con lo sucedido, aunque le hubiera gustado que Shuichi aceptase vivir con él, pero, tenía que ir con cuidado también, porque los recuerdos del joven podrían volver, y no quería que Shuichi se diera cuenta que trataba de separarlo del escritor, objetivo que no había cambiado en absoluto.
El cantante era consciente que, al momento de tocarle el rostro, Shuichi no se había apartado, y eso le daba a entender que sus sentimientos aún seguían confusos, pero, pronto regresaría por él y le mostraría su mejor lado para atraerlo poco a poco, haría todo lo posible para que Shuichi lo eligiera y terminase aceptando irse a vivir con él. Pronto se marchó y Shuichi se dejó caer en el sofá aliviado, pero su alivio no duró mucho porque inmediatamente sintió la presencia de alguien detrás de él y se sonrojó hasta las orejas. Yuki Eiri había estado todo ese tiempo en el departamento, y no sabía que había visto o que tanto había escuchado, Shuichi se sintió muy nervioso, sabía que no había hecho nada, pero, tenía un malestar en la boca del estómago como si hubiera pasado realmente algo malo.
- Yu… Yuki - dijo Shuichi levantándose lentamente y mirando al escritor.
Yuki había escuchado todo, y había sido testigo de las caricias de Ryuichi y de sus palabras melosas, sabía muy bien cuáles eran los planes del cantante, y había estado apretando los puños todo ese tiempo, conteniendo las ganas de sacarlo a golpes del departamento. Trataba de ser comprensivo con Shuichi, sabía que el joven no lo recordaba, pero seguía actuando inocentemente como siempre, sin darse cuenta de las segundas intenciones de Sakuma. Yuki tuvo que respirar profundo muchas veces antes de aparecer ante él, no estaba dispuesto a darle la razón a ese cantante odioso, y menos que Shuichi creyese en verdad que era un amargado a pesar que estaba conteniendo la rabia que sentía en esos momentos. Yuki hizo un esfuerzo y relajando el ceño, se acercó al joven y acarició su rostro tal como Sakuma lo había hecho, pero su propósito era limpiarle la mejilla y que Shuichi solo recordase sus manos.
- He terminado mi trabajo por hoy, quería saber si querrías salir conmigo a pasear… podemos ir en el auto a comer, ir al cine… tal vez dar una vuelta por el malecón, hace tiempo que no salimos por mi trabajo - dijo Yuki con la voz más agradable que tenía.
- Me gustaría salir, el aire fresco me hará bien - dijo Shuichi tímidamente.
- Entonces prepárate porque tendremos una cita - dijo el escritor mostrándole una sonrisa que hizo que algo se agitase dentro de Shuichi.
Luego de eso, Shuichi regresó a su habitación confundido, sabía que Yuki había sido testigo de su encuentro con Ryuichi, pero, no había actuado de mala manera, por los comentarios de los demás sabía que el escritor tenía un carácter muy especial. Pero, la verdad era que su propuesta de salir lo había sorprendido, y hasta ese entonces se dio cuenta de la palabra "cita" que había mencionado el rubio. Shuichi no podía negar que se sentía contento, algo en su interior se agitaba, saltaba de felicidad ante esa palabra, y si bien no podía comprenderlo del todo, trató de dejarse llevar por el momento y no pensar más en su encuentro con Ryuichi. Al parecer, el truco de Yuki había funcionado porque en esos instantes, Shuichi solo podía recordar la sensación de las manos del rubio sobre su rostro.
- Una cita, una cita con él… - fue lo único que se repetía mientras buscaba que ropa ponerse para salir.
Continuará…
