Shuichi se encontraba en el auto con Yuki, hace media hora que habían salido del departamento, pero ninguno decía ni una palabra, haciendo que el ambiente fuera algo incómodo. Pero, gracias a ese álbum y aquellas fotografías, Shuichi empezaba a comprender que el carácter de Yuki era reservado y algo frío, por no decir totalmente frío, pero, lo podía entender mejor al haberlo visto a través de aquellas fotos, en aquella vida que no recordaba. Shuichi suspiró, y aquello hizo que Yuki volteara a verlo, ambos cruzaron miradas y el joven pudo ver un brillo diferente en los ojos del rubio, no podía describir qué era, le era muy difícil decir qué sentía en esos momentos. Felizmente, el escritor rompió el silencio.

- ¿Te gustaría ir al cine primero? Sé que hay una película que querías ver…

- Sí me gustaría, pero, quisiera saber si tú quieres ver esa película también, no lo hagas solo por mí… - dijo Shuichi sonrojado - ni siquiera recuerdo qué película es…

- No te preocupes por eso, por mí está bien.

- Entonces vamos…

Después de aquellas palabras no hubo más comunicación entre ellos, salvo cuando Yuki fue a comprar las palomitas de maíz y le preguntó si deseaba otra cosa. Shuichi se puso nervioso sin saber por qué, todo estaba saliendo bien y el trato de Yuki era muy agradable, ambos entraron a la sala del cine y se sentaron en medio, ni muy cerca ni muy lejos de la pantalla. Shuichi sentía que le sudaban las manos, la palabra "cita" resonaba en su cabeza a cada instante, y se preguntaba si habrían tenido varios momentos así en el pasado.

Gracias a las fotos podía entender un poquito más a Yuki y por eso, había decidido quedarse con él, pero, realmente no lo conocía, no sabía que pensaba, no sabía nada de él salvo lo que había visto aquella semana y de su expresión en aquellas fotografías. Shuichi intentó calmarse, respiró profundo y empezó a comer las palomitas mientras veía la película, una película que resultó ser de aventuras y con una muy buena trama. Cada vez que cogía palomitas, Shuichi sentía que su mano rozaba con la de Yuki, porque habían comprado un balde grande para compartir, por unos leves segundos, se preguntó que se sentiría ser besado por él, pero rápidamente apartó este pensamiento de su cabeza al tomar de golpe el refresco y tosiendo por eso. Yuki le entregó un chocolate en la oscuridad, había comprado uno grande porque sabía que era su favorito y esperaba que pudiera recordar al menos el sabor, pero Shuichi solo se sonrojó y se alegró que el rubio no pudiera verlo.

- Dios… ¿Qué me está pasando? Parte de mí quiere permanecer aquí, sentado a su lado, pero, la otra parte solo desea huir… ¿Por qué pensé en un beso? Yuki es un hombre, igual que yo… sé que tenemos una relación, pero todo es nuevo para mí… Tengo miedo… - se dijo mentalmente el joven, tratando de controlar sus emociones y pensamientos.

- ¿Estás bien? ¿Te sientes cansado? – preguntó en un susurro Yuki, podía sentir algo extraño en él a pesar de la oscuridad de la sala.

- To… todo está bien – respondió sin voltear a verlo.

Cuando la película terminó, Yuki llevó al joven a un restaurante cercano y almorzaron algo ligero porque las palomitas habían sido demasiadas, aunque el verdadero propósito del escritor era pasar todo el tiempo que pudiera con Shuichi. Al final, él solo pidió un café y dejó que Shuichi eligiera una sopa sencilla y ligera, porque antes de salir del cine se había comido de golpe el chocolate y estaba lleno, pero, el restaurante era tan bonito que no pudo rehusarse entrar, al menos quería estar ahí un rato. De reojo veía a Yuki, quien se veía tan calmado mientras bebía su taza de café, sus ojos se desviaron hacia aquellos labios que tocaban la taza y su mente empezó a volar otra vez, pero no, era la primera vez que ambos estaban tanto tiempo a solas y no podía dejarse llevar por la circunstancia solo por haber visto algunas fotografías en donde mostraba una sonrisa honesta y una mirada que podría calificarse de tierna, una mirada que le gustaría ver en esos momentos. Shuichi se preguntaba en qué ocasiones Yuki dejaba de lado la barrera de hielo para los demás, empezaba a creer que todos tenían una imagen equivocada de él, aunque no podía negar que en esos instantes, sentía que aquella barrera se había desvanecido.

- ¿Deseas pedir algo más? - preguntó Yuki tranquilamente.

- No, no gracias, estoy satisfecho - dijo Shuichi sonriendo y señalando su estómago - pero, escuché que cerca de aquí hay una feria… ¿podemos ir?, me gustaría ver las calles, ver más de los alrededores, quizás pueda empezar a recordar algo.

- Sí, vamos. Te gustará la feria, siempre vas todos los años con tu amigo más que todo… pero, te llevaré.

- Muchas gracias.

Shuichi se sentía más animado que antes de entrar al cine, empezaba a sentir un ambiente familiar, agradable, y eso le gustaba muchísimo. Pero, no podía negar que su temor era que, al recuperar sus recuerdos, entendiera que Yuki solo actuaba de ese modo para llamar su atención, tanto Hiro como Ryuichi le habían hablado del tema sin llegar a profundizarlo demasiado, para que él pudiera sacar sus propias conclusiones. Se quedó en silencio por largos minutos, tanto que Yuki tuvo que hablarle para que saliera de sus pensamientos. Shuichi, avergonzado, se levantó de la silla y lo siguió hasta el auto, la siguiente parada era la feria y cuando llegaron Shuichi se quedó totalmente asombrado. La feria estaba en un templo cercano a una hermosa laguna, habían colgado faroles y había muchos puestos de comida, juegos y recuerdos. Shuichi no pudo ocultar su emoción y por algunos minutos, Yuki pudo ver al antiguo Shuichi a su costado, haciendo que tuviera esperanzas de que aquel día pudiera ayudar a que se recuperase algunos recuerdos.

Los jóvenes fueron de puesto en puesto, disfrutando de las actividades que ofrecía la feria. En algunos puestos solo se quedaban observando, en otros, compraron algunos bocadillos para comer en el camino, en otros participaron de algunos juegos comunes en aquellas ferias, como el intentar agarrar un pez con una pequeña red de papel, o tratar de disparar en el centro de un blanco para ganar algún premio. Si bien ninguno ganó nada, todo era muy divertido. Yuki se sorprendió a sí mismo al darse cuenta que se estaba divirtiendo en verdad, y podría decir que era la primera vez que una feria lo entretenía de esa manera, se sentía como una primera cita en realidad y quizás eso era lo que había necesitado hace mucho tiempo, el salir más con Shuichi y hacer las cosas que le gustaban al cantante, tener citas y poder disfrutar de un día completo sin sentirse amargado o fastidiado por las personas. Yuki comprendió al fin que aquellas "salidas tontas" como siempre las había llamado, hacían que saliera de la aburrida rutina y pudiera disfrutar de cosas que eran muy sencillas, disfrutar de estar al lado de la persona que decía amar. El escritor miró a Shuichi, quien reía mientras veía a unos chicos tratar de capturar un pez sin poder lograrlo, y lo único que deseó en esos momentos fue que aquel descubrimiento tardío no arruinase las cosas cuando el cantante recuperase la memoria, deseaba con todo su ser, que todo pudiera arreglarse y pudieran hablar sobre muchas cosas. Yuki no podía negar que sentía temor, aquel momento era muy especial, pero era consciente que lo había tratado muy mal y hace muchísimo tiempo ellos no compartían tiempo juntos, ni siquiera en la cama.

El temor de Yuki era el mismo que el de Shuichi, porque el joven no podía negar que se sentía atraído por el rubio, pero su mayor miedo era recuperar su memoria y descubrir que Yuki no era así en realidad. El escritor pensó en ello seriamente mientras recorrían los puestos, y pensó que lo mejor era hablar con él y ser honesto.

- Shuichi… quisiera hablarte de algo - dijo Yuki cuando se detuvieron a contemplar las luces que habían colocado cerca del lago, dándole un toque mágico al lugar.

- ¿Sí? ¿Qué sucede?

- Bueno, creo que debo decirte algunas cosas, ya que aceptaste salir conmigo…

- ¿Qué sucede Yuki? - preguntó Shuichi algo temeroso.

- Lo que pasa es que…

En esos momentos empezaron a reventar los fuegos artificiales, aquel era el día en que inauguraban la feria y lo estaban haciendo por todo lo alto. Yuki no pudo continuar con lo que estaba diciendo y Shuichi se distrajo totalmente con las hermosas luces y fuegos artificiales. El escritor lo miraba, después de tanto tiempo de estar juntos sabía muy bien que Shuichi era la persona más importante para él y no deseaba perderlo, pero, debía ser honesto con él antes que recuperase sus recuerdos, y más, recordase la manera en cómo lo trataba. Yuki respiró profundamente, trató de calmarse, a veces la ansiedad lo dominaba y aún seguía tomando algunos medicamentos para controlar sus emociones, pero, estaba decidido a hablar con él y lo haría a la mañana siguiente porque no deseaba arruinar aquel día. Ambos estuvieron contemplando el espectáculo y luego recorrieron más puestos hasta que los pies les empezaron a doler, así que decidieron volver al departamento, Shuichi se sentó en el asiento delantero como siempre, pero, apenas avanzaron unas cuadras empezó a quedarse dormido, se encontraba muy cansado y Yuki no podía dejar de observarlo y apartar algunos mechones de su rostro.

Cuando llegaron al departamento y Yuki dejó el auto en el estacionamiento, despertó a Shuichi suavemente y con paso cansado entró al elevador junto al escritor, en esos momentos, Yuki tuvo un impulso demasiado grande y fuerte de acercarse a él, un impulso que no pudo controlar y más, al ver a Shuichi en ese estado vulnerable. No pudo evitarlo y poco a poco lo acorraló contra la pared del elevador, pronto sus labios atraparon los suyos, Shuichi reaccionó inmediatamente, al principio no lo apartó, sintió que se perdía en aquel beso, pero, de repente muchas imágenes se le pasaron por la mente, demasiadas imágenes confusas que hicieron que Shuichi se alejara de él bruscamente y al abrirse las puertas del elevador saliera corriendo.

Cuando Shuichi se encontró a solas en su habitación, sintió como las lágrimas le caían por el rostro.

Continuará…