Mahouka Koukou no Rettousei no me pertenece
Outsiders and Students
Capítulo 2: Bienvenido a Mi Reino
(Soundtrack: P.O.D.-School of hard knocks)
El cielo del lunes, se volvió naranja mientras se acercaba el crepúsculo.
En la cancha pública de cemento cerca de la primera escuela, Toni y el Mensajero se estaban tirando golpes rectos y curvos. Alrededor, estaban sus compañeros: Godo, Enrique, Roberto, Arthit y Manfred coreaban entre la multitud, formada de estudiantes, que salían de clase, y transeúntes casuales. El único japones envió un mensaje al resto de sus amigos para que vinieran a ver la pelea.,
Esto es lo que el Mensajero conocía. Intentar acabar con el otro antes que te acabe.
"!Golpéalo¡" Grito Manfred.
"Eso estoy haciendo, Negro Idiota…" Pensaba el Mensajero hasta que recibió una patada recta.
El Alemán respiraba a bocanadas. Sentía nervios fríos desde sus muslos hasta los latidos de su corazón, pasando por lo profundo de sus entrañas cada vez que pensaba en el peor final posible.
Después de la reunión y la fallida advertencia, Toni prometió que no se metería en problemas, no disfrutaba mentir, menos a las personas que se preocupan por él y que estaban dispuestas a defenderlo, como Mari. Pero si no puedes defenderte por ti mismo, no tiene caso que alguien más lo haga.
El Mensajero conecto un golpe recto a la cara. "Perra Maldita."
Toni tira un golpe recto que es esquivado, seguido de varios ganchos que pasan de largo por el juego de cintura y cuello del Mensajero, antes de alejarse con pasos elegantes. Toni gruño y apretando su mandíbula, da otro golpe. Pero el Mensajero lo cruza, con un gancho, que le voltea la cara. Toni pone sus brazos adelante intentando cubrirse lo mejor que pudo, pero varios golpes se colaron en su guardia,
La sangre de ambos caía a gotas al piso. Los dos tenían hemorragias nasales y los rostros de un tono rojo.
El Alemán intenta dar un cabezazo, el Mensajero lo esquiva y le da una rodilla, sus puños perforan el ojo derecho y su oreja, con un par de ganchos. Toni empezaba encorvarse y hacerse pequeño. El Mensajero tira una patada rápida al muslo, tenía la velocidad y la fuerza para aplastar el tejido blando, pero Toni alza su pierna, bloqueando la tibia con la suya.
Desde el público, Arthit alza las cejas.
El Mensajero puso su pierna atrás, por un segundo, el dolor no lo dejo pararse bien. Toni tira una patada al plexo solar que lo mando hasta la primera fila, siendo recibido por Roberto y Manfred.
"Oh Dios mío."
"¡Vamos, Toni!" Grito Godo.
"!¡Rómpele la cara a ese hijo de perra!" Manfred lo tira de regreso a pelear.
"¡Tu no…!" Decía el Mensajero cuando Toni lo tacleo, arrastrándolo través de la multitud hasta chocar contra la reja de la cancha. Entonces, se inclina hacia adelante, defendiendo el derribo. Y con su mano derecha le tiraba golpes con el lateral del puño. Ahora otro estaba contra las cuerdas.
"Que lindos se ven abrazados." Dijo Arthit mientras que Toni alzo al Mensajero por encima de los hombros. Salto hacia adelante, cayendo sobre él.
En el suelo, Toni se puso encima, cruzado a altura del pecho, y golpeo con codos. Los dos estudiantes de la escuela más prestigiosa siguen intentando acabar con el otro como perros mordiéndose. El Mensajero apoya sus pies en la reja y, con una patada, da vuelta para quedar arriba. Con ese mismo impulso, Toni también da vuelta. Y los dos vuelven a quedar iguales. El Mensajero se deslizo en el piso, quedando paralelo a Toni. Esta vez pone los pies en sus caderas para quitárselo encima de una patada.
Pero el alemán le hace a un lado las piernas, pasa adelante y le pone la rodilla en el abdomen. El Mensajero agarra el cuello de la gabardina. Sus ojos cafés estaban nublados. Toni lo mira y, después de extender su brazo, le dio un golpe limpio. Su otro puño también perforo su cara.
El Mensajero no hizo ruidos, ni gestos de dolor antes de jalar la gabardina que aun sujetaba para darle un codazo.
"Así, eres mejor luchador que él, Toni." Grito Godo.
La multitud seguía mirando. Al otro lado de la cancha, tres hermanas, junto con Erika Chiba, salieron de la escuela y se abrieron paso hasta la primera fila.
"Buenas tardes, Godo." Dijo Marishka.
"Buenas tardes, Chicas." Dijo Godo, con manos en los bolsillos. "Me alegra que todos estemos juntos para ver la pelea final."
"¿Crees que sea la final?" Verona acomodo un mechón detrás de su oreja.
"Uh, Hermana, vas a tener que pagarnos a Aleera y a mí el dinero que apostamos." Marishka volteo, viendo como Toni hizo un suplex. "¿Quién dice que los rubios no saben pelear?"
El par de estudiantes se volvió a levantar. Después de ponerse de pie, el Mensajero se lanza hacia la cintura de Toni para derribarlo. El Aleman rodea sus brazos sobre su homólogo Colombiano. Lo alza, dando le vuelta y lo tira, como un movimiento de lucha libre.
Apoyado sobre su espalda alta, el Mensajero giro, como un paso de break dance, para agarrar el talón derecho y derribar a Toni de una patada en las caderas. Empezó a toserle el pie hacia afuera en un heel hook. En el suelo, la primera reacción de Toni, es agarrar un pie para hacer la misma técnica.
El Mensajero oyó como los ligamentos de Toni hacían ruidos, como burbujas de plástico reventándose, hasta darse cuenta que los ruidos venían de su pierna. Esto es una insolencia, como una boa siendo estrangulada. Lo estaban venciendo con su llave favorita.
"¡Esto es de maricas! " Grito Arthit. "¡Pónganse de pie para golpearse, como hombres!"
"¡Levántate, Gabriel!" Grito Enrique.
"¡Aposte por ti, hijo de perra!" Roberto tiro su bebida hacia la cara de Toni, haciendo que aflojara sus brazos.
Aleera empujo al moreno. "¡No te metas, Miserables!"
La pelirroja tropieza cuando alguien jala su brazo. Voltea, viendo a Erika.
"¡Vámonos, Aleera!" Dijo ante oír un chillido de un auto de policías.
Cuando voltearon, vieron luces azules y rojas.
Pak*
Godo lanzó un hechizo para cubrir la retirada.
Se oye un ruido estridente a la vez que una luz los cegó, como granada aturdidora. Gente tocia por el humo mientras otros corrieron hacia la puerta trasera. Antes que Toni se diera cuenta, alguien lo agarro y arrastro mientras salían corriendo.
…
A la vez que las hermanas se colaban entre la multitud que se desvanecía de la entrada principal, el Mensajero, Enrique y Roberto estaban corriendo por las calles. Si hay algo que los hermanos Bolonez sabían hacer, era correr de la policía. Cruzaron diez cuadras, como rayos, hasta meterse en un callejón y darse cuenta de que nadie los seguía.
"Ah, No veo puercos." Enrique apoyo su espalda en la pared mientras asomaba su cabeza.
"Virgen María. Parecía una redada en las peleas de gallos…" Dijo Roberto antes que el Mensajero lo jalara de la ropa. "¿Cuál es tu problema?" Recibió un cabezazo que lo hizo caer sentado.
"Si te vuelves meterte en mi pelea, estas muerto." Dijo el Mensajero.
Cualquier ápice de valentía se desvaneció al primer golpe. Mientras lo encaraba, Roberto vio el rostro ensangrentado y la expresión que no había cambiado. Trago saliva.
El Mensajero volteo para ver que Enrique lo miraba. "¿Tienes algo que decir?"
"No. Nada."
El Mensajero soltó a Roberto y salió del callejón, caminando con una pierna coja.
[~~~]
Por otro lado, Godo corrió, arrastrando a Toni del brazo. Los dos huían sin rumbo hasta llegar debajo de un puente peatonal.
"Ah, espera un segundo." Toni jadeaba, con un ojo morado y la nariz sangrente. "Idiota, ah, nadie nos sigue."
Ambos se detuvieron, tomando aire a bocanadas,
Toni se apoyó sus manos en las rodillas.
"¡Demonios, Toni!" Godo se recargo en una biga del puente. "¿¡Debes sentirte genial¡? ¡luchaste mejor que él. ¡Estabas a nada de ganar; pero tiraron una lata!"
"Mari me va a matar mañana", respondió "En seis meses, viaje medio mundo, desde Múnich; he aprendido a cocinar, me hice miembro del Comité de Moral Pública, defendí la escuela de un ataque de Blanche, fui al contrataque y he estado en tantas peleas que perdí la cuenta."
"Olvidas algo: serás un participante de la Competencia de las Nueve Escuelas." Godo rio entre dientes. "La vida loca de un niño lindo… ¿Está bien tu nariz?"
Toni se paró, limpio la sangre con la parte trasera de su mano. "Ha estado peor."
"Prueba con bicarbonato, te ayudara a sacar la sangre."
Toni jalo el cuello de su uniforme. "Lo que me preocupa son las manchas de soda."
"Hablando de eso, ¿tienes planes para la cena?" Dijo Godo. "Me dan ganas de comer cuando me emociono. Ven, amigo. Mientras corríamos despavoridos, vi un local."
Toni lo siguió. "Si, está bien."
[~~~]
Martes por la tarde, el cielo estaba despejado, con un azul puro, sin nubes que obstruyeran o estorbaran.
Toni no almorzó en la oficina del consejo, evitando a Mari. El periodo después le tocaba hacer patrulla, como de costumbre termino haciendo pareja con ella, Antes que Mari preguntara porque no almorzó con ella, vio los marcas rojizas y ojo morado.
Por supuesto, su expresión era igual de seca y apática como esperaba que fuera cuando descubrió que la engaño. Los dos patrullaron por los jardines de la escuela, de vez en cuando se topaban con ventanas rotas y grafitis. La cara de Mari estaba al frente, no le dirigió la palabra, ni lo mirada.
...
En otro lado, tres amigos, metidos en sus asuntos, se sentaron para comer a la sombra de un edificio del patio.
Kosei, un chico de pelo negro, saco un bento de arroz y camarones.
"Los hizo tu mami". Dijo Tsuyoshi, el chico de pelo castaño, con el bastón que usaba para caminar a un lado de él, apoyado en la pared. Como sus amigos, había sufrido fracturas en sus extremidades,
"Si,"
"Gracias por compartir". Yuichi, el chico rapado, no pregunto. En vez, garro uno y empezaba a comerlo. "Se siente el amor".
Kosei Taganawa y Tsuyoshi Tsuyoru eran los mejores karatekas y los chicos más rudos, solo después de Yuichi Watanabe. Mejor dicho, antes que el Mensajero les sacara la mierda a los tres a golpes. Desde entonces, vieron al Boogeyman en sus pesadillas. Yuichi, quien literalmente se orino en los pantalones, tuvo su rostro grabado en los parpados por semanas.
En ese momento, dos miembros del Comité de Moral Pública cruzaron una esquina para encontrarse con los tres.
"Es buena temporada para buscar problemas, ¿verdad ?, Yuichi-san." Mari se acercó al grupo. A la vez que Toni la seguía desde atrás.
"No lo sé", respondió. "¿Cuántos problemas ha encontrado ?, presidenta."
"Hey, Watanabe, y compañero. ¿Quieres algo de los sándwiches de la mama de Kosei?"
"Siempre los veo a los dos paseando juntos". Dijo Tsuyoshi. "¿Cómo se llama su novio ?, Mari-san."
"¿Por qué el interés?" Dijo Mari, con los brazos cruzados.
"Jaja. Oye, amigo, tu novia te golpea." Tsuyoshi miro el ojo morado de Toni antes de fijarse en la banda en su brazo. "Pensé que los miembros de Comité debían saber pelear, Rubio."
Yuichi golpeo la nuca de su amigo.
"¿¡Qué te pasa, Yuichi!?"
"Mira bien, Idiota. ¿Cuántos chicos rubios puede haber en esta escuela?" Dijo, "Este tipo siempre pelea con el Fucking Bastard. Si solo sale con un ojo morado, debe ser más rudo que nosotros tres juntos."
La conversación se detuvo, desde esa alusión, los tres chicos se callaron, siendo envueltos por un humor sombrío.
De la nada, Yuichi se paró y camino hacia Toni, quien por un segundo se puso nervioso, pero se relajó cuando vio la mano extendida que lo saludaba.
"Soy Watanabe Yuichi. Es un gusto conocerte".
El Alemán acepto su mano. "Toni Krueger. Lo mismo digo."
"¿Un Krueger?" Dijo Yuichi. "Bastante exótico. Ah, tu nuevo novio es más bonito que el anterior. ¿Debo esperar que lo lleves a las reuniones familiares de fin de año?"
"No estoy de humor para aguantarse sus bromas."
"Estas molesta, ¿verdad?" Dijo Toni.
"No, no es eso." Mari cruzo los brazos, volteo hacia otro lado
"Entonces, ¿solo no quieres estar conmigo?"
"No, tampoco es eso."
"Bueno, ¿Qué te pasa?"
"¡Ya te dije que esa nos forma de hablarle a tus mayores!" Mari volteo hacia Toni antes de levantar el brazo para jalarle la oreja. "Ayer me juraste que no te meterías en peleas. No quería que te lastimen." Soltó la oreja.
(Ayasa - The reason why)
"Ah, que curiosa manera de preocuparse." Toni acaricio su oreja
"Pues si discuten como pareja." Murmuro Yuichi.
"¿Con quién es peleaste?" Dijo Mari
"Solo fue Gabriel."
"¿Y las demás joyas?"
"Estaban a un lado, mirando."
"O Sea que el resto tuvo la cortesía de esperar turnos contigo." Mari volvió alzar el brazo. Toni cubrió su oreja. Pero ella solo acerco la cabeza para mirar mejor. "Tu ojo casi está cerrado. Si me lo hubieras dicho en la mañana, hubiera tenido tiempo para maquillarte las marcas."
"No me siento muy varonil con maquillaje." Toni siguió caminando por el patio. "No te preocupes. He tenido peor suerte con, Gaby. Pero gracias por defenderme ayer"
"No solo son problema tuyo. Este año he visto más estudiantes con frustraciones y rabia reprimida que ningún otro."
Toni pensó en Manfred, quien venía de un país pobre, destruido y saqueado. En parte culpa de Alemania.
"Mari." Sus ojos miraron directamente a su compañera. "No quiero que me ayudes. Este problema es mío: entre ellos y yo." Aunque sus palabras sonaran calmadas, el miedo siempre estaba en el fondo.
La cara de Mari era seria. "¿Sabes que mi deber es mantener la seguridad de todos los estudiantes lo más que pueda?", suavizo su rostro. "Eres un imán de líos."
"Tranquila. A las malas aprendí a defenderme solo." Toni sonrió. "Todo estará bien."
[~~~]
Ser bueno no sirve. Este mundo no es un jardín del edén. Es una competencia para ser el más grande y malo. Los Krueger que masacraron a africanos por sus intereses fueron masacrados por, un joven, Lenid Kontratenko, que casi los extingue. Una casta para la historia.
Entre otros referentes rusos, está, el mazo de hierro, el coronel Sergei Kuznetsov y Icarus, el misterioso sargento. En la GAA, Kyui y, el Tigre devora hombres, Lu Ghangu. En Japón, el Yotsuba, prácticamente todos sus miembros eran destacables. Y los nacidos en territorio de la USNA, Clifford Shields, Benjamín Canopus, Angie Sirius, el mal sabor de boca que el Mensajero no se podía sacar, aunque se arranque la lengua; Yosuke Lineker, un aliado profesional, Incluso Carlos Valdez le podría arruinar el día cualquier a STAR confiado.
El más grande y malo, Thiago Díaz. el rey surgido desde nuestro infierno de violencia y muerte, su hegemonía en el inframundo criminal había sido indiscutible década tras década, generación tras generación.
Desde que las naciones de Latino América cayeron, como estados fallidos, uno de cada nueve mago que valga la pena, igual que el hijo incomodo, el sargento Miguel Diaz, eran parte del ejercito brasileño, considerado el único país de la región; en el mundo, esa generación de magos no era muy recordada, algo tenía que ver que la mitad fueran asesinados por el Gran Papi y la otra mitad, bajo diferentes opiniones y sentimientos, se unió a The American Unified Corporation.
Y no solo criminales, también tenía un gran historial matando STAR; como lo sabe William Sirius desde el infierno.
Dicho esto, actualmente, los magos tienen un lugar consolidado en todo ejército europeos, desde batallón 101 de Japón, hasta los mencionados STARS de la USNA. Después de todo, los alemanes tenían un refrán: Der Unterschied zwischen Soldaten und Jägern besteht darin, dass nicht alle Soldaten etwas über Krieg wissen.
La diferencia entre los soldados y los Jaeger es que no todos los soldados conocen la guerra.
Moritz Müller, Cristian Kimmich, Vinicius Valerius ; por otro lado, los Krueger que aun vivían: Karl Krueger, el Jaeger de más rango; Agatha Krueger, Jonah Krueger, Johan Krueger entre otros, mantienen vigente el miedo y la leyenda. Todo lo contrario, a Alexander, el Krueger negro, quien sigue masacrando por sus intereses.
La casta de Toni era rica en magos talentosos, asesinos diestros y guerreros veteranos, que mantendrían la bandera en alto hasta el final.
Casi todos pondrían la casta como excusa por salir mal parados de una pelea; menos el Mensajero, un descendiente directo de la casta de cualquier perro callejero.
En la hora del Almuerzo solía hacer grafitis, tirarles piedras a las ventanas o andar en skete por los pasillos de la escuela. Esta vez por lo menos lo hizo en un patio.
Con su tobillo lastimado, dio unas vueltas en circulo. Después piso, con su tenis negro y gastado, la parte de atrás, levantando la otra punta, para girar. Ignoro el dolor punzante hasta detenerse. Levanto su skate y metió la mano a bajo para jalar un botón rotativo. En un segundo, la tabla se dobló sobre sí misma, volviéndose un poco más pequeño que la palma de su mano, que guardo en el bolsillo de su gabardina.
Se acaricio el tobillo. "Primero las castillas. Ahora esto…" Se volvió a erguirse cuando percibió la presencia de alguien más.
"¿Estas ocupado?" Dijo Sayaka Mibu.
El Mensajero volteo, viendo que traía dos bentos. "Ahora tendría que estar cumpliendo con mis castigos, así que estoy libre como un pájaro." Caminaron hacia una banca, en donde se sentarían.
"Oí que peleaste… Otra vez."
"Si, así es." Dijo El Mensajero
"¿Estas bien?"
"¿Me veo mal?", Pregunto. "Mejor no respondas."
"No deberías pelear. Algún día te van a lastimar de verdad." Sayaka abrió la caja, dejando ver dos sándwiches de jamón y queso cubiertos por servilletas. "Agárralo. ¿No te gustan? Yo misma los hice."
"¿Cuánto es?" El Mensajero se metió la mano al bolsillo para sacar su billetera.
"¿Qué?"
"Es decir, ¿cuándo cuesta?"
"Nada. Las hice para compartir contigo."
Agarro un sándwich. Después de una mirara rápida comenzó a comer. Aún estaban frescos, el sabor era ligeramente dulce.
"Te quedo bacano."
Sayaka inclino la cabeza "¿Qué significa?"
"Que está bien en donde vengo."
Sonrío antes de ver una marca en la mano que sostenía el sándwich. "¿Que tienes ahí?"
"Me mordió un perro." Dijo, volteando para ver una marca que conocía bien, desde niño. Después de años, seguía con su forma triangular, como el hocico del animal, gruesa y más oscura que el resto de su piel. Un recuerdo del día que, buscando comida, se encontró con otro perro callejero que también tenía hambre.
De donde viene nadie hace nada gratis. ¿Porque cambiaria ahora?
"No te entiendo, Mibu. ¿No sabes lo que todo el mundo dice que soy?"
"Ya oí eso. Pero no me importa los rumores que cuenta la gente que nunca a hablado contigo. La única formade juzgar a una persona es conociéndola."
"¿Y por qué quieres conocerme? ¿Por qué haces estas cosas?"
"Porque quería ser buena. No tiene nada de especial."
"Por qué querías ser buena conmigo. Tal vez te convendría más serlo con otro."
"Si, pero... Quiero hacerlo por ti." Decía Sayaka. Sus majillas se pusieron de un ligero rosa anaranjado.
Entonces, el Mensajero sintió la presencia de otro par de personas. Volteo, viendo quien había llegado al patio: una chica pequeña, Mayumi y, detrás de ella estaba, Hattori. Después de la fallida reunión de ayer, la presidenta se dispuso a volver a hablar. Cuando Hattori, su compañero del Consejo, supo de sus planes, protestó. Al final la dejo ir, aunque acompañada para ver que estuviera bien.
El Boogeyman cabeceo en dirección a ellos. "¿Vienen contigo?"
Sayaka negó.
Cuando la otra pareja estaba a un estrecho, pudo ver mejor a la pequeña figura femenina. Era enana como una niña. Aun si fuera un hombre robusto, con nariz de berenjena, sería como hablar con un niño. ¿Qué va a hacer, sino le hacen caso? Mirar feo, ya lo hicieron antes.
"Buenos días, Soy la Presidenta del Consejo Estudiantil, Saegusa Mayumi." Seña lo detrás de ella "Y él es, el Vicepresidente, Hattori Hanzo."
"Ah, la presidenta, la de la reunión de ayer, te encuentro en todos lados, menos en las grandes ligas."
"Buenos días, Presidenta. Es un gusto tenerla como invitada a al almuerzo." Dijo Sayaka.
"A una invitada de su altura." Dijo el Mensajero. "¿Y, Tienen algo que buscar aquí?"
"¿Tienen algo que esconder aquí? solos los dos y apartados de los demás estudiantes."
"Yo no diría que esconder sea la palabra, pero." A su voz le salieron espinas. "¿Qué demonios quieres?"
"No es mi intención molestarte. Sin embargo, vi tu expediente estudiantil: tienes dieciocho reconocimientos en secundaria y las mejores notas en todo el alumnado. Pero todo cambio cuando llegaste la primera preparatoria."
"Es mejor que notas cortas, ¿eh?" El Mensajero le dio otro mordisco a su sándwich. "Pues eso no es están así. Cualquiera puede ser un superdotado si su padrino se en cargo del expediente estudiantil."
"De todos modos, parecía otra persona la que explicó sus razones para contraatacar a Blanche a la que arbitrariamente hostiga y agrede a Krueger-san."
"Lo que haga con mi vida no es problema de terceros. Y, incluso si lo fuera, ¿Por qué tendría que dar explicaciones a ti?, Presidenta. Sirves a una escuela clasista, ni siquiera dejas que los weed jueguen contigo a al Consejo Estudiantil'"
"Eso no es cierto. Existe una cláusula que no permite que los estudiantes de curso 2 se unan al Consejo, cláusula que yo quiero eliminar."
"¿Cómo harás eso?" El Mensajero Dijo. "Por favor, no me digas que forzar a algún weed a puestos importantes y visibles es tu respuesta."
"Eh." Mayumi se quedó sin palabras y sus ojos divagaron.
A Sayaka le pareció familiar la forma en que no encontró respuesta.
"Ja, la cláusula. Está bien, ambos somos iguales: no pusimos las reglas del juego, solo ya estaban cuando llegamos, los chicos morenos se pelean con los rubios. Ahora vete, nomo de jardín."
Hattori dio un paso adelante. "No le hables a la presidenta de esa forma."
El Mensajero vio como Vicepresidente gruñía con la cara. "Oye, Parce, ¿dijo que te llamas Hattori? ¿Tú eres el Vicepresidente?"
"¿Nos conocemos?"
"¿Bromeas, Man? Todo los de primer año conocen al invencible vicepresidente."
La incredulidad se apareció en el rostro de Mayumi. Sayaka arqueo las cejas ligeramente.
El Mensajero dijo: "Tenias un récord invicto hasta que un chico de primer año barrio tu trasero, te masacro, en un duelo oficial. Todos en mi clase hablaron de eso por una semana. Dios mío, debes dar lastima como mago. Esta escuela está llena de basura."
"¿Que dijiste?"
"Ya lo oíste."
"No venimos a pelear, Hattori." Mayumi se puso en medio. Podía sentir como su sangre se calentaba y bombeaba hasta sus orejas. Extendió su mano hacia Hattori antes de voltear su mirada hacia el Mensajero. "Mari-san intentado ser paciente y decirte lo de todas las formas. No tienes por qué comportarte de esa forma. En esta escuela todos deberíamos vivir en paz."
"Oh, ustedes son tan buenos. Las personas como tu solo quieren sentir complacidas consigo mismas, pensando que ayudan en algo." La distancia se redujo cuando el Mensajero se paró. "Por lo contrario, son basura que no puedes defenderse a sí mismas, mucho menos a los demás o sus mismos ideales. En mi país, si no estas listo para golpear, no estas listo para pararte cara a cara."
"Eres un insolente." Hattori intento acercarse. Pero Mayumi puso su mano.
"¿Necesitas que te defiendan?" Pregunto el Mensajero. "Si no te hago caso, ¿qué harás?, ¿desperdiciar tu voz y la mía? Ya lo hicieron, ahora piérdete, Enana."
Mayumi tiro un golpe a la cara del Moreno. Su pequeño puño reboto. Por su lado, el Mensajero agarro el cuello de su uniforme y la jalo. Hattori también se colgó de la ropa del Mensajero.
"¡Gabriel!" Grito Sayaka.
Mayumi levanto su cara arrugada y enojada. "¡La Primera Escuela nunca fue perfecta, pero antes no había grafitis, ni ventanas rotas ni marcas de skate en los pasillos, y, mucho menos, ambulancias recogiendo estudiantes, con huesos rotos!"
El Mensajero ni siquiera pestaño. Las cuatro personas se quedarán inmóviles. Se podía oír el sueve soplo del viento.
"Eres la cuarta persona que intenta golpearme en este patio. La segunda que lo logra." El Mensajero soltó a Mayumi antes de bufar. Choco contra el hombro de Hattori y siguió caminando hasta perderse en una esquina
"M-Mayumi." Dijo el Vicepresidente.
"Vámonos, Hattori-san." Los dos se fueron en silencio.
Sayaka los miro antes voltear a donde se fue el Mensajero y suspirar.
[~~~]
Después que el timbre sonara, Toni se despidió de Mari y tomo rumbo hacia sus clases.
Igual que otros, caminaba por un pasillo. En un segundo, volteo cruzando su mirada con la del Mensajero. Era normal que se encontraran por el camino. Después de todo, eran estudiantes de la misma clase. Mantuvieron sus miradas como diciendo algo: buena pelea la de ayer. ¿Y hoy qué?
Toni sintió como algo lo golpeo. Una lata de refresco mancha su espalda. Volteo al otro lado, viendo a Manfred y Arthit parados junto a la pared mientras reían.
"Ups, seme resbalo." Dijo Manfred. "¿Qué pasa niño Aleman?"
El Mensajero estiro su mejilla con su lengua tiesa.
"¿Qué pasa? ¿No me crees?, Perra Maldita."
Toni paso su mano por la espalda manchada de refresco antes de continuar su camino
…
El sol entro por el horizonte, en esos momentos cuando daba su última luz, los estudiantes hablaban de forma despreocupada mientras salían hacia sus propios caminos. Los Chicos Problema no eran menos.
En la clase-E, Tatsuya miro como Godo llego, hablo con Manfred y Arthit, y los tres salieron. Como solo hay maestros para los estudiantes de curso-1, no hubo problemas en irse caminando.
…
(12 Stones - Anthem for the Underdog)
Click Click*
La mano fría, sudorosa y huesuda de Toni abría y cerraba su encendedor una y otra vez, sin parar. Su cara se veía más blanca que lo usual. Ojeo las rutas del comité más de una vez. Sabía que tenía diez minutos antes que volviera a pasar una patrulla. Otra ventaja del lugar: no hay cámaras de seguridad.
A unos metros, el Mensajero bebía una botella de Coca-cola de un sorbo. Alrededor de él, estaban Roberto y Enrique.
Las tres personas esperadas llegaron, doblando una esquina.
"¿No se supone que deberían estar peleando?" Dijo Manfred.
"Es tu turno de saltar al escenario, Man." El Mensajero se rio entre dientes. "Buena suerte."
"Gabriel tiene razón. Igual que Saegusa-san." Godo dijo. "No somos estudiantes normales y no resolvemos las cosas de forma normal; así que hagámoslo aquí. Que mal que las trillizas no aceptaron la invitación."
"¿Q-Que?"
"Me parece bien." Arthit dio una palmada en la espalda de su amigo. "Espero que sepas pelear."
"Mi parte favorita es que no tenemos que comprar boletos." Dijo Roberto mientras su hermano esta encendiendo un cigarro de marihuana.
"Bueno, empecemos." Dijo Toni.
"Alemán. ¿Acaso eres un idiota?"
Parecía familiar esa insolencia y esa forma despectiva de llamarlo.
"Eres igual que Gabriel. Lo único que respeta un matón es un matón más grande. Mi tío decía, un par de narices rotas son la forma más fácil de ser respetado en la escuela."
"¿Es un chiste?"
"Nein. No voy a ser tu víctima."
"¿Victima tu? ¿Sabes lo que los Krueger hicieron en África?" Manfred lo escupe. "¿Pensé que los padres estarían orgullosos de contarle a sus hijos? Cosechan lo que siembran."
"Ya se la historia de mi Casta. No vinimos aquí para hablar." Toni lo empujo.
Manfred no dudo en golpearlo.
¿Qué diferencia hubiera hecho ser el primero en atacar? Alguien no quiso saberlo. El Alemán tiro dos golpes. Manfred agarro el cuello de su uniforme y le dio un cabezazo, haciendo sangrar su nariz. La pelea interracial comenzó, una vez más. Toni metió su brazo hasta la espalda por la axila, agarro su muñeca con otro su brazo para tirar hacia abajo, doblando a Manfred y golpeo con un rodillazo antes de patearlo lejos.
Manfred casi tenía los ojos rojos mientras corría para vengarse. Toni agarro el hombro de su uniforme y golpeo. Manfred agarro el suyo y también lo golpeo. Los dos estarían golpeándose mientras se sujetaban de sus uniformes hasta que Manfred metió su pulgar en el ojo del alemán. Con su pierna derecha, Toni barrio la pierna izquierda de Liberiano y le dio un rodillazo en el aire, arriba de la boca, que casi le rompe la nariz.
Con la visión nublada, Manfred le da un golpe en las bolas. Toni jala el hombro hacia atrás y pone su antebrazo en el cuello para sentarse arriba de él.
"Ja, el güero está ganando." Dijo Enrique.
"Mierda." Dijo Arthit
Manfred le da una patada desde abajo. A la vez que comprobaba que calzaba más grande que él, Toni agarro la pierna. Mientras Manfred lo pateaba con otra su pierna, Toni tomo en empeine del pie, con el brazo derecho. El izquierdo agarro su antebrazo y menso a retorcerlo, en una Heel Hook.
"¡Aaaa!" Manfred sintió los ligamentos de su tobillo desgarrándose. Parece que los segundos son horas mientras se rompían.
Toni los oye como hilos estallando y, de cierta forma, también los siente. El Alemán tira la pierna a un lado, se sienta sobre el estómago y lo levanta por el cuello de su uniforme. Cuando Toni levanto su puño, Manfred puso las manos delante de su cara para cubrirse de golpes que nunca llegaron.
"Wir sind nicht die Monster, die du denkst." Los rasgos de la hermosa cara de Toni estaban cubiertos de sangre, tenía una mirada penetrante en sus ojos amatista. Soltó a Manfred, se paró para irse. Mientras se alejaba, doblo la vista a donde los chicos gritaban y hablaban entre sí, miro hacia adelante y se limpió la nariz con su manga. No pudo evitar resoplar por un pensamiento.
Como Godo dijo, mi vida loca.
Entonces, oye alguien corriendo hacia él.
"¡Aaa!" Manfred se lanzó en un intento de clavar su espada de hueso, rompiendo el código nunca dicho de una pelea a puño limpio, antes de sentir el calor de un ornó.
Toni volteo convertido en hueso puro, rodeado de fuego. La daga que apenas perforo la ropa fue dañada por el fuego. Manfred, agarrado por el cuello, apenas podía respirar cuando era levantado como si fuera de cartón hueco. Toni sujeto la daga y la partió con su mano antes de estrellarlo de cara al piso.
"¡Hijo de perra!" Dijo Manfred retorciéndose. El hueso que se partió a la mitad era tan sensible como cualquier otro hueso de su brazo.
Mientras se iba, Toni suspiro, con sus dedos de carne atravesado el nuevo hueco de su uniforme.
Eran un par curioso: Manfred fue secuestrado de niño por un experimento de modificación genética, quedando con garras en los huesos y regeneración acelerada, hasta cierto punto, entre otras cosas.
Por su lado, el chico de ojos morados nació con una precondición subconsciente únicamente relacionada al lanzamiento de Bayerisches Feuer. Es decir, inconscientemente lanzaba este hechizo antes de ser atacado. Era el único mago con esta particularidad en toda la larga historia de las Krueger.
NSU, GAA, o Japón jamás hubieran dejado que un mago único en el mundo se fuera otro país, así como si nada. Por suerte, Toni era Alemán.
[~~~]
Después de llegar a casa hecho mierda, Manfred le mintió a su abuela, su tutora legal, diciendo que fue atropellado por un auto de camino a la estación del metro.
El miércoles regresó a la escuela, caminando por los pasillos con un palo de escoba como bastón.
"¿Vas a golpear alguien con eso?" Dijo Mayumi desde atrás.
Manfred volteo. Las marcas en su rostro casi se habían desvanecido. "Lo necesito para caminar."
Mayumi extendió su mano, que sostenía una muleta, prestada de la enfermería.
Manfred intercambio el palo. "Mh, Mayumi, ¿verdad?"
"Sip. Fue un gusto." Sonrió ligeramente antes de dar la espalda e irse por su camino.
…
(Lil Romeo - 2-Way)
De nuevo por la tarde, el cielo era el tópico trillado de los poetas; mientras los alumnos salían, Manfred se topó con alguien, en un pasillo de la escuela. Después de una petición los dos salieron al patio de ayer.
"Negro, ¿tú qué quieres?, Dijo, con el ceño fruncido.
"Solo quería saber una cosa: ¿vas a dejar de ser malo con Toni?" Pregunto Godo.
Manfred movió la cabeza a cada lado. "Que se vaya a la mierda tu esposo y tú."
"No congenio con los japoneses. Soy muy ruidoso y siempre los ahuyento. No tengo muchos amigos. Este año tenía el deseo de ser un ingeniero en la Competencia de las Nueve Escuelas. Tuve muchas oportunidades de defenderlo, pero no lo hice por miedo de perder mi puesto."
Manfred tenía cara de ¿qué carajo me importa?
Godo se acercó hasta que había menos de una muleta de distancia entre los dos. "Lo que quiero decir: mejor quitas esa mala cara antes de que algo malo pueda pasarte."
Godo lo empujo. Manfred intento abanicarle la cabeza con su muleta. Había una abismal diferencia de velocidades. Godo paso por debajo, volteo virando al mismo lado. Agarro el vice de Manfred. Y, con la agilidad de un gato, levanto su tibia para patear su cabeza.
Mientras su nariz comenzaba a sangrar, Manfred se cubrió con su brazo herido hasta que saco su otro brazo y tiro un golpe. Godo se alejó, esquivándolo. Después tiro otra patada la cabeza. Manfred sentía que alguien movía el piso. Aun así, se lanza con otro golpe. Un paso adelante. Godo tira una patada giratoria que rompe la nariz y hace que vaya a atrás a tumbos.
A la vez que Manfred tenía las manos en su cara, es embestido y llevado hasta la pared. Godo salto para dar codazos descendentes, impacto contra su ojo, casi rompe el hueso orbital. Golpeo dos veces más en frente y pómulo. Manfred saco su daga para dar una tajada.
Se paso de largo cuando el Japones lo esquivo antes de agarrarlo e inmovilizarlo. "No lleves navajas a una pelea de puños."
Manfred dio un cabezazo, partiéndole el labio inferior.
Godo pateo su tobillo y lo hace caer. Piso su hueso que salía de su brazo, rompiéndolo. Después se agarra de la muñeca que sostenía el brazo y lo retuerce, en una Kimura, hasta romperlo.
"Khh." Manfred pataleo.
Godo se irguió. Escupió algo de sangre a un lado. "Deberías limpiarte la sangre. Si esto fuera una selva, los carroñeros no tardarían en llegar."
Sin más, se fue caminando.
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(Icepick-Onward to Victory)
Después de acomodarse la nariz, Manfred se arrastró hasta la estación del metro. La excusa de ser atropellado por un auto se agotaba. Hablando de eso, su abuela uso la otra parte de sus ahoros para acomodar y enyesar la otra parte de sus huesos rotos.
El día miércoles, entro a clases. Ninguno de sus compañeros le pregunto por las nuevas marcas o el yeso o el cabestrillo en su brazo. De todas formas, tomo clases a hasta la hora de salida. Comino apoyando su muleta en el piso. Quería irse rápido, tal vez era que no estaba de humor, tal vez era la forma en que los estudiantes japoneses lo miraban, o en que lo evitaban, no sabía cuál era.
Si hubiera sabido el mejor de sus motivos, habría caminado más rápido.
Manfred se da cuenta de su entorno. Este pasillo debería estar lleno, pero parecía que los otros estudiantes se hubieran ido corriendo.
El Mensajero pateo la pantorrilla de Manfred, quien se rodillo en el piso. El Mensajero tomo la muleta y la presiono contra el cuello antes arrastrarlo por los pasillos. Manfred apenas podía respirar. Pataleo hasta llegar al patio, donde no había patrullas que los interrumpiera. El Mensajero tiro la muleta un lado. Con el tobillo averiado, Manfred se paró lo mejor que pudo, haciéndole frente.
El Mensajero alzo su barbilla y señalo su mandíbula. Estaba tranquilo, como si revisara si tenía mugre en sus uñas. Manfred llevo su brazo sano atrás para cargar un golpe. El Mensajero lo esquivo, doblando a un lado y golpeo con un gancho. Cada vez que lo contragolpeaban, sentía los puños duros como piedras. Manfred vio a golpear. Después de esquivarlo, el Mensajero tiro una patada al tobillo herido. Manfred gruño, pero, una vez más, cargo un golpe. El Mensajero pateo su talón, antes que pudiera golpearlo, haciendo que caiga apoyado en una rodilla.
Ahora la miraba era demasiado arrogante para ser indiferente. Le dio patada en estómago. Manfred tocio antes de embestirlo desesperadamente. El Mensajero camino unos metros hacia tras. Los dos callaron. El Boogeyman patio sus caderas para dar la vuelta, a la vez que tomaba su brazo sano en una Kimura. Al final, El Mensajero estaba sobre él mientras Manfred estaba acostado de lado.
"¿¡Cuál es tu maldito motivo? ¿¡Amas al alemán!?"
"Si amos los rubios y a los negros por eso los golpeo a los dos. Ja, hay dos cosas que me molestan: tu hipócrita sentido de remuneración. El lugar de los débiles es abajo. Los fuertes gobiernan. Y esta escuela ya tenía gobernante. Es mi burdel. No Juegues con mi perra rubia sin mi permiso." De golpe, el Mensajero jalo el brazo hasta que los nudillos golpearon la nuca. "De todos modos, no estas en posición de exigirme respuestas "
El llanto de Manfred fue aguado, con los dos brazos rotos, escondió su cara en el piso. El Mensajero se paró para dar piso tones y golpes. Pateo el estómago como estuviera sacando el polvo de un calchón viejo. Aún no había terminado con las extremidades delgadas y frágiles, como ramas de un árbol enfermo.
Cuando Manfred estaba hecho bola, el Mensajero tomo una pierna en una palanca y el tobillo en una Heel Hook. Jalo el pie hasta que los dedos miraban atrás. Rompió la pierna, casi hizo que se doblara en dirección contraria.
Se paro, limpio su uniforma blanco. Y, Sin voltear la avista pateo la otra pierna, rompiendo la tibia.
Manfred debía estar en shock. La respiración herética, la mirada perdida y las heridas abiertas le recordaría a algo o alguien. Yuichi. El sadismo era familiar. Un recuerdo de la infancia, como el olor de galletas recién orneadas o la caricatura favorita.
Se aferro a este sentimiento de hogar dulce hogar.
El Mensajero dio un pisotón en la cara sobre los cartílagos de la nariz que se volvieron puré. La vista de Manfred se volvió tan negra como su piel.
"Bienvenido a la perrera."
Se fue caminando hacia la esquina, donde alguien especto toda la golpiza.
El Maestro de la clase-A, Daitokuji Amunaeru, parecía el estereotipo de oficinista japonés, con su camisa azul clara. Delgado y con su cabello recogido en coleta.
"Ve a sacar la basura." El Mensajero paso a lado.
Daitokuji camino hacia el estudiante herido.
Manfred fue llevado al hospital bajo escusa de accidente escolar. La misma escuela se encargaría de sus gastos. Igual que Godo y Toni, no se reportó ninguna infracción a las normas escolares del Mensajero, mucho menos a la ley.
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La mañana del viernes, en la entrada principal, Manfred caminaba hacia clases, su brazo derecho tenía un yeso en forma de L acostada, para poder mover su muleta. Su brazo izquierdo estaba envuelto en una férula. Su pierna derecha estaba toda enyesada, tenía un anillo alrededor de la pierna, conectados a los clavos en su tibia rota.
Su paso era lento, tembloroso y malhumorado.
"quítense." Choco con las dos pelirrojas de un grupo de chicas que estaban en el camino.
Aleera volteo para agarrarlo de la gabardina y la ingle, levantándolo en el aire. "¿Con quién crees que estás hablando?, Basura inservible."
"¡Amor!" Erika se tapó la boca.
"! Aaaag!" Manfred chillo
"! Deténganse ¡" Dijo Mari quien patrullaba la entrada.
"Aleera." Dijo Verona,
"Si, ya lo sé," Dijo la Pelirroja. "Mari, ¿verdad? Quédate con tu basura." Empujo a Manfred hacia ella, quien lo atrapo.
Las hermanas se fueron.
Agarrado por Mari, el rostro de Manfred se retorció en dolor. "Esto apesta, maldición."
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Por la tarde, cuando el cielo aún no se había vuelto naranja, esta era la hora más temprana para irse. Naturalmente los chicos dedicados a sus estudios se quedan. Por otro lado, el Mensajero caminaba directo a la salida hasta que se encontró con una espalda y una cola de cabello castaño y familiar.
"Oye, Mibu." El Mensajero sonrió. "¿Esta tarde no hubo sándwiches?"
Sayaka siguió caminando, sin voltear.
El Moreno se acercó. "¿Estas molesta?, Espadita"
Sayaka se detuvo por un segundo hasta voltear, diciendo; "Fue descortés hablarle a si al Vicepresidente Hattori y tratar de esa forma a la Presidenta, Gabriel-kun."
"Que se jodan."
"¡Gabriel!... No todos te han tratado de la mejor forma desde que llegaste a esta escuela, pero también habido quienes te tratamos con educación y no es…"
"Y no es justo. Bla bla. Ya me lo han dicho cien veces desde que llegue aquí. Les encanta el poder de la razón, el poder de los que no tienen ningún otro. Que se metan sus normas y honor en el trasero de quien le importe."
Fue una decepción. El pecho de Sayaka se desinflo. "Ah, bueno. Gracias por aclararlo. Pensé que solo era difícil tratar contigo, que eras tosco; pero solo eres un idiota." Le volvió a dar le espalda para irse.
"¿Qué ya no quieres jugar a los amigos conmigo? Muy bien, comencemos desde cero."
…
El moretón en el ojo de Toni ya casi se desvanecía. Incluso para los Chicos Problema, su vida no solo era peleas escolares… afortunadamente.
En el auditorio, los asientos estaban abarrotados para la inauguración de la competencia de las Nueve Escuelas, donde se anunciaba los estudiantes selectos.
Los que competirían en la división de veteranos, se formaban. Como todos, vestían el uniforme de los representantes.
Detrás de escena, Toni miro a Mari. Le gustaba su nuevo look: una falda blanca, un saco verde oscuro, con una camiseta blanca y una corbata negra. La versión masculina era igual, solo cambiando la falda blanca por un pantalón del mismo color. Y el de los ingenieros se distinguía por un suéter.
Cambiando el color del saco, el uniforme le recordaba al de su vieja escuela: Münchner Nordzaubergymnasium, Preparatoria Mágica del Norte de Múnich.
Miyuki, la representante de los novatos, paso de estudiante a estudiante repartiendo broches conmemorativos y saludos desde los estudiantes hasta los ingenieros.
Dijo la Maestra de ceremonia, Mayumi, desde el podio. "Krueger Toni de la clase 1-A."
"Mikhailov Marishka de la clase 1-A."
Miyuki le puso un broche cerca de los pechos infladas de la rubia.
"Verona Kozlov de la clase 1-A."
"Es un honor." Dijo, antes que pasara a la última hermana.
"Aleera Drakulia de la clase 1-A."
Mientras se lo pone, la pelirroja volteo para ver a su amante entre la audiencia.
Erika le sonrió.
Aleera hubiera hecho algún gesto con la lengua de no ser porque casi toda la escuela miraba en su dirección. Hoy sería buena noche para la lujuria y la perversión. Claro, no es que hubiera mala noches.
Mayumi dijo: "Y, por favor, un plauso para los futuros campeones."
Las manos frías de Toni sudaban. Nunca antes había estado frente a un público que le aplaudiera. Si tuvo que pelear por su dignidad día tras día hasta el cansancio, ¿qué es lo peor que podía pasar en una competición regulada y no-violenta?... Su suerte no podía ser tan mala… verdad… ¿verdad?
Fin de la parte13 /¿? y Del Arco de Chicos Problema
