Mahouka koukou no Rettousei no me pertenece
Outsiders and Students
Arco: La Competencia de las Nueve Escuelas
Capítulo 3: En Rumbo de Colisión.
(Soundtrack: Cyndi Lauper - Girls Just Want To Have Fun)
Toni salió de su zona de conforte. Su atención y sus nervios estaban puestos en su nuevo desafío. Por otro lado, Verona estaba emocionada por su nuevo puesto. Debería estar feliz de que Aleera y Marishka la acompañaran. Pero, a decir verdad, nunca espero eso, tenía sentimientos encontrados.
A todos los competidores e ingenieros se les asignaba uno de cuatro grupos: dos del primer año y dos de los de los años superiores. Después de que fuera aceptado como ingeniero, Godo hizo una petición: quería que asignaran a alguien en particular a su grupo.
Este día, los estudiantes elegidos se reunieron por primera vez con sus ingenieros.
En un salón, Toni vestía el uniforme escolar mientras estaba sentado en un escritorio al centro de la primera fila. Tenía una sombra en la nariz y un labio medianamente rojo, debido a los cabezazos de Manfred. Y, en los escritorios a su alrededor, un puñado de chicas, lo observaban. Prácticamente, todas las representantes femeninas de primer año lo veían, como el único pepino en la tienda de donas.
Si, había revisado el grupo en el que lo asignaron y pregunto por el salón dos veces. En Múnich, casi todos los amigos con los que se juntaba eran chicas, sin embargo, era incomodo ser el centro de atención de las chicas japonesas. Y, mientras algunas voltean a verlo o le quedaba mirando, otra murmuraba algo sobre él ya fuera por sus rasgos delicados, o, tal vez, solo era los rumores del Demonio Rubio.
En ese momento, la puerta se abrió y el grupo de chicas que faltaban entro: Miyuki Shiba, Honoka Mitsui y Shizuku Kitayama.
"Que gusto verte aquí, Krueger-san," Dijo Miyuki mientras tomaba asiento a lado. "¿Estas nervioso?"
"No, estoy bien."
Miyuki extendió su brazo para apuntar a Toni. "Krueger-san ellas son Mitsui Honoka y Kitayama Shizuku. Honoka, Shizuku él es Krueger Toni."
Las dos chicas eran compañeras de salón. El recordaba haberlas visto en el salón o en los pasillos mientras patrullaba como miembro de comité. Sin embargo, se mantuvieron alejadas de él por los rumores que se decían
"Buenos días." Dijo Honoka mientras se sentaba, con las mejillas ligeramente sonrojadas.
"Hola. Tu labio está rojo. ¿Usas lápiz labial? Krueger-san." Pregunto Shizuku, con su cara estoica.
Toni se cubrió con su mano. "No. Solo me pico algo."
Aunque las chicas tardaron en notarlo. Toni no era el único chico de la habitación. Kei Isori, un ingeniero de segundo año, con piel blanca, cabello corto y rasgos tan delicados que pasaría por una chica si llevara el uniforme escolar femenil; pero vestía el uniforme de los representantes como los ingenieros de primer año: Godo, Aleera, Marishka y Verona que se pararon frente al salón
"Obviamente, nuestro deber es ajustar los CADs." Dijo Kei parado en medio. "Pero también participaremos creando regímenes de entrenamiento y apoyo estratégico."
"¿Cuál de ustedes será mi ingeniero?" Dijo Eimi Akechi, una chica pequeña, de ojos verdes y cabello rojo magenta. "Porque prefiero que mi ingeniero sea una chica."
"Para mí es igual, mientras haga su trabajo." Dijo Satomi Subaru, una chica de lentes, de cabello corto, con fleco en un lado de su frente.
"Eimi, Satomi, están siendo groseras con los ingenieros-san." Dijo Shizuku desde la primera fila.
"¿Entonces, si tu ingeniero es Nijukyooto, lo llamaras por su nombre?" Dijo una cuarta chica, de cabello negro.
"Si." Respondió. "¿Por qué habría de no hacerlo?"
Toni se rasco la nuca cuando se dio cuenta que esto era una conversación de chicas.
"¿Y tú, también lo llamaras por su nombre?, Honoka." Dijo Eimi.
El jugueteo de las chicas continuo.
Aleera cerró los ojos y suspiro.
"Llamarse por el nombre es algo intimo por aquí." Marishka se inclinó hacia ella.
La pelirroja no sabía si su hermana preguntaba o comentaba.
"¿Podríamos comenzar la reunión?" Dijo Verona.
[~~~]
Las semanas pasaron volando en la First High School.
El alemán se incorporó con sus compañeras en él, prácticamente, equipo femenil. Antes que se dieran cuenta, se desvanecieron los rumores y las palabras de malas lenguas.
Toni y Satomi se posicionaron en el centro de la cancha de Crowd Ball. Ambos vestían el uniforme de educación física: tenis y short negro, una camiseta blanca, con detalles color cian. Intercambiaron saludos antes de empezar un partido de práctica. La pelota fue de ida y regreso, alternando entre los lados de Satomi y Toni. Los dos jugaron varias rondas de practica hasta que era de tarde, con un cielo color avellana.
Cuando las rondas terminaron, Satomi estaba agotada, empapada en sudor, con la respiración pesada. Por el otro lado, Toni no estaba mejor. Se apoyado en sus rodillas, transpirando sudor frio; como tal, se sentía más estresado, sentía un ataque de asma o estrés cada vez que intentaba respirar, el temblor en su abdomen y sus manos estaba fuera de su control.
"¿Estas bien?" Pregunto Satomi.
"Ja, sí. Solo estoy cansado." Toni respondió
"Nunca vi a nadie cansarse de esta forma, Krueger-san."
"So, así me canso yo", sonrió un poco. "No tienes que llamarme de una forma tan formal."
"Eres un poco raro." Satomi. se encogió de hombros. "Pero buena práctica." Extendió su mano.
Toni correspondió el saludo.
"Hey, Schöner Kaiser." Godo se incorporó a la conversación desde atrás. "No te veía tan blanco desde que fundiste la puerta de la biblioteca."
"¡Fuiste tú, Krueger-kun!" Dijo Satomi, mientras lo apuntaba con el dedo.
El alemán empezó a recuperar el color. "Mh eh, mejor llámame solo 'Toni'"
"¿Y? ¿cómo sintieron los nuevos ajustes?" Dijo Godo.
"¡Son asombrosos!" Dijo Satomi, con un rostro sonriente. "¡Nunca había logrado un lanzamiento tan rápido! ¡Vamos a aplastar en el torneo con esto!"
"Está bien." Dijo, sin apartar los ojos de su CAD de brazalete.
"No seas demasiado exagerado Toni." Godo cruzo los brazos por su espalda. "Verona y yo solo aligeramos la carga del sistema; pero vas a ser tu quien tendrá que cargarla."
Toni seguía mirando su CAD. "Si. Lo entiendo."
En ese momento, sonó la campana que anunciaba el cierre del campus. El entrenamiento acabo. Ingenieros y participantes tomaron sus propios caminos.
…
Cerca de la puerta principal, Shizuku y Honoka estaban caminando mientras hablaban hasta que voltearon para ver a un ingeniero.
"Buenas tardes, Nijukyooto-san." Dijo Honoka.
"Buenas." Dijo Godo. "Verona y yo decidimos que la mejor idea fue reiniciar las memorias de los Castings Assistant Device y los reconfiguramos, minimizando su tiempo de lanzamiento de secuencias; sin que el software perdiera potencia de alteración en el fenómeno y mejorando la conexión con el elemento orgánico." Miro la cara de Honoka, donde florecía la confusión. Shizuku arqueo una ceja. "Ah, quiero decir, ¿están funcionando los ajustes?"
"Oh, Si. Mikhailov-san hizo un trabajo fantástico." Honoka reanudo el paso, junto con el grupo. "Ya la felicité yo misma."
"Por mi parte, todo está bien." Respondió Shizuku. "Dijiste muchos términos técnicos."
"Si, cuando las uso, me veo inteligente." Dijo Godo, con una sonrisa. "Kitayama, vi que tienes una afinidad con la magia de oscilación... ¿Quieres ir a beber algo conmigo?... para hacer una estrategia en Speed Shooting e Ice Pillar Break."
"Quede de pasar a la cafetería, con Honoka."
"Ah, entiendo," Dijo, en tono bajo.
"¿Vienes con nosotras?"
"Si, claro." Godo sonrió antes de ir con ellas.
…
Cerca de las canchas, Toni, Satomi, Miyuki y Eimi estaban hablando mientras tomaban rumbo a la salida.
"Hey, Rubio. Quédate un segundo." Dijo la ingeniera Pelirroja.
Toni volteo para ver una imagen común: Aleera abrazaba a Erika, con sus hermanas detrás.
Volteo a sus amigas. "Las alcanzo luego, si aún tengo tiempo."
Cuando las chicas se fueron, las hermanas se acercaron.
"Hola, Toni." Dijo Erika.
"Haces amigas rápido, Niño Bonito." Dijo Aleera. "¿Iban a ir al maniquiur todas juntas?"
"Adelante, burlate. Ya estoy a acostumbrado. ¿O es que esta celosa?"
"Debería estarlo."
"Alguna de ellas es tu novia… o todas." Dijo Marishka.
Toni se sonrojo ligeramente. "No. Desde niño tengo más amigas que amigos. Deben verme como el mejor amigo gay o algo así."
Verona fue al punto de todo el asunto. "¿Has sabido algo de Gabriel? No vino los días de clases opcional."
"¿Porque me preguntan a mí? Pero no. Nada sobre Gaby. Solo desapareció de repente."
"Es como si la tierra se lo hubiera tragado." Dijo Marishka.
"¿Qué clase de problemas le estará causando a alguien más?"
[~~~]
El primer día de agosto, por la tarde. Algún gruñón diría, que el sol está caliente como el infierno.
Por otro lado, ¿en qué turbios asuntos el Mensajero, un criminal violento y sádico, estará metido? Estaba atrapado en el tráfico de Tokio. Por supuesto, estaba alerta, pero no vio señales de una emboscada. Solo era un aburrido embotellamiento normal. Es curioso, hasta los criminales son atrapados por el tráfico.
Para su fortuna recorto el número de guarda espaldas. Aun recordaba el primer día cuando fue a First High School con su pequeño ejército. Ahora solo lo acompañaban dos, Yancy Medeiros y Yuniel Ochoa, dos hombres morenos y robustos, sentados atrás o en el asiento del copiloto. A pesar de su joven edad, le gustaba conducir su propio auto, un Dotch negro blindado, aunque ahora, solo podía golpetear sus dedos contra el volante.
El Mensajero miro la cicatriz en forma de asico de perro que tenía en esa mano. Deslizo su mirada al espejo retrovisor para ver su reflejo y notar sus cicatrices resientes. Puso sus dedos en una marca en forma de boca sonriente; paso por la izquierda a otra cicatriz que cruzaba su ceja y terminaba en su cien.
Desde que era un niño, había matado a tanta gente como el: asesinos bastardos sin escrúpulos. Desde que recuerda siempre vivió así. Entonces, no importaba con quien peleara, cuando o donde: favela, gueto, barrio; siempre lo dejaba todo manchado de sangre.
No sabía lo que era perder una pelea. Aunque hay resultados que lo dejaron con peor sabor en la boca que la comida que encontraba en la basura. ¿Porque tenía que ser un niño bonito él que lo marcara? Solo hay tres personas y un perro que podían presumir eso. Las cicatrices eran profundas, se abrían y cerraban como algo de un día normal. Nunca se detuvo atenderlas, ni tuvo más consideración por ellas de lo que tuvo por Toni, el Alemão.
Constantemente, los recuerdos del fracaso en New York, el desastre con el Alemão, era una gotera en el techo que siempre se abría. Diez meses desde que Angelina Sirius le dio su primer empate, su primer no victoria; y aún no había salido de su Shock, su bilis no se calmaba. Aun podía sentirlo en su hígado, ardiendo al rojo vivo, como lava volcánica.
Agarro el volante. Cuando era un niño, vivía en la calle, dormía en un cartón sobre el piso y se moría de hambre, como un perro callejero y pulgoso. Nunca tuvo padres que le dieran amor, ni lujos, ni nada que valga la pena; excepto algo. Su talento: su poder. Con y por la fuerza consiguió todo lo que tiene. Y lo único que desearía es más poder.
Estaba enojado. Su brazo temblaba ligeramente. Apretaba el volante con tanta fuerza que el material se comprimía.
"Oye, jefe, está libre." Dijo Yancy. "Puedes avanzar."
Salió de su mente. Noto el auto de atrás que tocaba la bocina antes de seguir circulando.
El poder es todo. En este mundo, solo los fuertes gobiernan. Y, en América, gobierna el más poderoso, el Gran Papi. Por un segundo se consideró el Rey Sin Corona. Si Thiago no estuviera, sería el más poderoso de toda América. Entonces, se dio cuenta de algo: le gustaba considerarse el más poderoso, era un bastardo ambicioso; por eso se unió a la compañía en primer lugar.
Si quería serlo, debía vencer a Thiago. Si quería tener alguna oportunidad de ganarle, debería masacrar a Sirius. Si quería vencerla, debería masacrar a Toni. Después de todo, no importa la casta si naciste sin carácter ni agallas. Si no podía ganarle, estaba perdido.
El solo era un chico de preparatoria, un niño consentido, criado en una burbuja libre de la naturaleza real del mundo: el perro grande se come al chico. Y, sin embargo, pudo devolverle los golpes, lo derribo y, desde arriba, le hizo pagar por cada golpe, cada insulto, lo obligo a comerse sus palabras, igual que sus puños. Casi le arranca el pie con su llave favorita, como remate del chiste.
La joya en contrada en el lodo del tercer mundo sentía que perdió su brillo. El joven alguna vez en dirección a ser el heredero de Rey de la Maldad se encontró con un rumbo torcido… hasta llegar a Japón, más específicamente, una escuela mágica en donde no podía ganarle al chico bonito del salón. Desde adentro su ira ardía como el infierno por la idea: Angelina seguiría comandando a los STARs, Toni regresaría a su país de primer mundo y tendría una buena vida; mientras él se pudría en este hoyo.
"No vine a First High School por mi propia voluntad, ¡pero maldito carajo, a la mierda, no me voy de allí, huyendo de ningún Alemão!"
…
(Orchestral Suite)
Estaciono el auto frente al punto de reunión: un restaurante cinco estrellas cerrado. Sin mencionar la burocracia hecha para ocultar a su verdadero dueño, TUAC; no era una fachada, aunque era usado en el lavado dinero. Alrededor, había centinelas escondidos. Además, señales que bloqueaban cualquier micrófono. Carlos Valdés, el encargado de las cuentas, insistió en tener una reunión para almorzar antes de hablar de unos negocios.
El Mensajero bajo del auto. Sintió un tirón en la rodilla. Cuando Toni casi le arranca el pie, con una heel hook, daño los ligamentos que llegaban a su rodilla. "Primero el costillar y ahora esto. No joda." Se enderezo y continuo como si no le doliera nada.
Entro al restaurante, con Yancy y Yuniel siguiéndolo. Miro el lugar. Estaba lleno de mesas cubiertas por manteles blancos y largos que llegaban hasta el piso de imitación de madera. Parecía un restaurante italiano. Bastante apropiado para una reunión del crimen organizado. También noto la mesa de los pequeños: un niño moreno y una niña caucásica, con LeShon, su niñera robusta de piel negra.
¿Llegaron temprano o perdió más tiempo en el tráfico de lo que pensó?
Yancy y Yuniel saludaron al búfalo negro y se sentaron en la mesa de los pequeños.
Mientras caminaba hacia sus socios, pudo verlos mejor: Carlos vestía un traje formal mientras ponía cocaína de un tuvo blanco en un plato y la inhalaba. Era relativamente normal. A su lado, estaba Yosuke Lineker, el encargado del trabajo sucio, parecía un japones asalariado de inicios de los treinta años, aunque era un mestizo Americano-Japones que odiaba a los japoneses. Y el tercer hombre, se veía como otro japones, pero más joven. Era un rostro nuevo.
Eso era raro.
"¿No te dijeron que es de mala educación comer antes que llegue el jefe?" Dijo el Mensajero.
De repente, Carlos puso él tuvo en su saco y se limpió la nariz.
"Hey Campeón, ¿cómo has estado?" Dijo, mientras lo miraba caminar al cuarto asiento.
"Bien. ¿Pasa algo o solo querían llegar temprano?" El Mensajero se sentó antes de mirar los ojos ámbar del desconocido. Tenía algo familiar. "Creo que no he tenido el gusto."
"Borushi Nijukyooto de la Corporación Zaibatsu." Dijo el hombre en sus mediados de sus vente. Llevaba traje, corbata y un sombrero de fedora. Se vía como un joven empresario, con buenos estudios. Era el hijo mayor del jefe del Clan Niyukyooto y, por eso, principal representante en los asuntos referidos a los Once Clanes Maestros entre otros negocios.
El Mensajero recordaba vagamente esa corporación de algunos negocios. Volteo a hacia sus socios, podía ver a través de los oscuros ojos y sus intenciones. "Valdez, ¿Cuál era la razón por la que me citaste aquí?"
"Yosuke ya puedes decirle."
"¿¡Qué!? Gracias por tirarme el problema." Dijo, "Bueno, no hay forma fácil de decirlo. ¿Recuerdas New Black Magic? La empresa fachada de seguridad privada y contratistas militares que usamos para mover al personal y lavar dinero. En los papeles falsos, tú eres el hijo adoptivo del dueño y el presidente regional."
"Vamos al punto, Lineker." Dijo el Mensajero.
"Seremos contratados por el gobierno Japones."
(Taku Iwasaki - Mikamik amore)
La mesa se quedó en un silencio incomodo. Se oía como los niños se divertían hablando con su niñero.
"¿Es una broma?" Los tres hombres de traje negaron con la cabeza. El Mensajero puso su codo en la mesa y la cabeza en su palma, cubriéndose la cara. "Esto es absurdo. ¿Cómo mil demonios paso?"
"Allí es donde entre nuestro amigo con sombrero. Según tengo entendido. Negociaban un contrato de información y, de alguna forma, entre ofertas, contra ofertas, usarnos como gancho y más ofertas; terminamos aquí." Yosuke apunto con el pulgar. "Carlos, el encargado de las cuentas, te dirá el resto."
"Ey, no me echen la culpa. Solo firme los pápeles que Borushi me dio."
"Yo te di los pápeles que mi jefe me dio."
"Esto es genial." Dijo el Mensajero, con un tono rabioso: "No es culpa de nadie. Pero, en realidad, es culpa de todos. Viva la maldita burocracia.",Alzo la cabeza de su palma. "Y ¿qué decía el contrato?"
"Los japoneses no nos darán órdenes directas, pero tendremos que patrullar y vigilar zonas de interés, si hay una invasión militar, tendremos que ayudar en el contrataque, aportar inteligencia y cosas por el estilo," Dijo Carlos. "básicamente seremos su legión extranjera."
"Además de la cláusula," Dijo Borushi. "Van a ayudar en la seguridad del concurso de las nueve escuelas. Las fuerzas de auto defensas estarán ahí, examinando su desempeño, si les gusta, el contrato proseguirá."
El Mensajero alzo la vista. "¿Dijiste que te apellidas Nijukyooto?, como la familia de los Once Clanes Maestros."
"Somos nosotros."
"¿Tiene un parentesco cercano con Godo Nijukyooto?"
"Es mi hermano menor..."
No podía ser coincidencia que, de todas las escuelas y todos los salones de Tokio; su hermano se sentara en el escritorio a lado del suyo. Las posibilidades eran astronómicas, pero lo mismo se podía decir de Aleera, Verona, Marishka y el Alemão.
"Lo sabía. Los dos tienen ojos iguales." Dijo el Mensajero. Mientras lo miraba, Borushi sintió que debía ofrecer disculpas, pero se le adelantaron. "Lamentoque nos hayamos conocido en estas circunstancias. Pero nunca me informaron que hacíamos negocios con su Clan o corporación; ni que negocios hacíamos."
"Somos una empresa de avanzada. Les vendemos información, como el ataque de Blanche. Carlos y Yosuke se encargaban de los negocios. Y, cuando usted llego a relevarlos, las cosas no cambiaron mucho."
Yosuke suspiro discretamente. Carlos contuvo el impulso de hacer gestos para que se callara.
Borushi acomodo el sombrero que llevaba en la cabeza. "Si no tiene más dudas, disculpe me que no pueda quedarme a almorzar, pero tengo más trabajo." Se paró de su asiento e hizo una reverencia.
"Adiós, Borushi Nijukyooto." Dijo el Mensajero. "Espero que la próxima vez que nos veamos podamos compartir mejores noticias."
El mal humor en la cara del Mensajero era absurdamente obvio. "¿Cuándo nos tendremos que encargar del concurso?"
"La inauguración es esta noche." Dijo Yosuke. "Los chicos ya están avisados y listos. Hay un helicóptero en el helipuerto listo para llevarnos cuando acabemos el almuerzo."
"Mierda. Lineker, hiciste todo para que no me enterara de esto hasta últimos segundo. Aquí el jefe soy yo, que té quede claro." Yosuke cruzo los brazos, con cara de mala sangre. El Mensajero apunto a Carlos con un dedo. "¡Y, tu!, ¿Te gusta tragar?"
"¿Qué si me gusta tragar? Me encanta. Bisteque, pescado, tamales."
"¡Si vuelves hacer algo como esto, te vas a tragar mis desgastados zapatos antes que te mate!"
Por lo visto. Su voz llego hasta la mesa de los niños.
"A mí. Yo no sabía nada. Cuando me dejaron caer la bomba, ya era demasiado tarde." Carlos sabía que no solo era una forma de hablar.
El Mensajero se rasco la frente.
"Cambiando de tema." Yosuke señalo su ojo. "¿usas delineador o pelea escolar otra vez?"
"Pelea escolar."
"¿Recuerdas que Thiago te dijo que mantuvieras un perfil bajo?, por amor de Dios." Dijo Yosuke. "Además ese chico con que te peleas ya te roto la cara tantas veces. ¿qué ganas con recibir otra golpiza? ¿Probar que eres un macho colombiano, con complejo de pene pequeño?"
"Mira, empleadito. La vida es una pelea constante: sufrimiento y trabajo duro. Lo dejare cuando muera o cuando gane." Dijo el Mensajero. "Es por eso que yo soy tu jefe."
Carlos se tapó la boca con el revés de la mano. "Eso fue un golpe bajo."
Yosuke volteo a otro lado antes de murmurar. "Te pones terco con las cosas más estúpidas."
"Bueno, Amigos, Lo hecho, hecho esta." Carlos busco él tuvo lleno de cocaína en su saco. "Mi madre siempre decía que no hay nada que quiete el malhumor mejor que comer."
"Solo falta que haya una mosca en la sopa." Dijo el Mensajero.
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Al mismo tiempo que el Boogeyman hablaba, el sol convertía al piso del estacionamiento de la First High School en una estufa, ardiente como Bayerisches Feuer o la apariencia normal de Toni. Había un autobús para llevar a los competidores y tres camionetas negras, una para el equipaje y dos para los ingenieros.
Por lo general, un ingeniero novato se encargaba de llegar primero y pasar la lista de los participantes. Pero este año, Mari se ofreció. Ella se paró junto al autobús, sosteniendo su central de datos con la lista de estudiantes y, en su otra mano, agarraba un paraguas. Usaba una chaqueta de tela y pantalón color blanco, con mangas y piernas largas. Con su cabello corto, su apariencia rozaba lo andrógino. Podrían ser confundida con un chico delgado de rasgos delicados y potencialmente femeninos, como el mismo Toni.
Entonces, el Alemão llego al estacionamiento, Con ropa exageradamente masculina. Pantalón oscuro de mezclilla, una camisa negra sin mangas y, su prenda favorita, una chaqueta de cuero negro, con el escudo de su casta, bordado en la espalda. Era el símbolo Totenkopf: dos huesos cruzando un cráneo con una maliciosa sonrisa. De su cuello, colgaba una cruz de hierro, color metálico, que siempre llevaba.
Mari volteo para ver llegar al Alemán. Ella sonrió. Extrañaba a su pareja de patrullajes. Durante todo su campamento entreno con las otras estudiantes de grados avanzados, separada de él. Esos días parecían más largos y menos felices.
"Buenos días, Toni." Dijo Mari antes de tachar su nombre de los que aun no llegaban.
Toni asintió con la cabeza. "¿¡Que se dice mi perroooo!?"
Mari arque una ceja. "¿Qué?"
"Es un saludo amistoso." Dijo Toni "Así es como saludan en Colombia."
"Ah, ¿Desde cuando eres colombiano?"
"Emh, no." Se encogió de hombros, con una sonrisa nerviosamente. "Pero Gabriel a veces saluda así. Y me pareció divertido intentarlo."
Las tonterías inocentes y las disculpas tímidas la hicieron sonreír de nuevo.
"Extrañaba verte." Se le escapo de la boca.
"Si, yo también." Toni le dio una vista a su ropa. "Por cierto, con eso pensé que eras un chico desde lejos. Te ves más guapo que yo."
"¿Y tú qué llevas puesto? Pareces miembro de una pandilla de motociclistas." Mari agarro una parte de la chaqueta. No era de tela artificial que no se calentaban bajo sol, como los uniformes escolares; era el viejo y clásico cuero sintético. "Debes estarte asando con esta cosa puesta. Te va a dar una insolación."
"Para nada." Dijo Toni. "Me gusta tomar el sol de verano. Es algo de familia. En donde sufro, me vista como me vista, es en el invierno."
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Cuando llegaron al estacionamiento Godo y las trillizas, pasaron a saludar a Toni. Después fueron a una de las camionetas que llevarían a los ingenieros.
Verona tenía el pelo recogido en un hongo y llevaba una mochila. Vestía un pantalón negro largo con un saco del mismo color. Considero llevar el uniforme escolar, pero este conjunto era más elegante, como una joven abogada.
Aleera usaba una chaqueta café rojiza, una blusa blanca y pantalones de mezclilla.
Marishka tenía los ojos delineados y los labios rojos. Llevaba un vestido dorado que acentuaba las curvas de su cintura y su pecho, la falda le llegaba hasta un poco por debajo de los muslos; vestiría algo más coqueto, como una minifalda y un top ajustado, pero Verona advirtió e insistió en las normas de moda de este país.
Por último, Godo usaba una sudadera amarilla piña, con el 29 estampado en el pecho en rojo; y un pantalón de mezclilla.
"¿Y esto es en serio?, Verona." Dijo Aleera. "Tenemos que ir en la camioneta."
"Si. La señorita Watanabe ya te lo dijo." Contesto la Pelinegra.
"Todavía ajustamos sus CAD gratis. ¿Por qué no en un tráiler como si fuéramos papas?", siguió con la rabieta, "Ájala se estrella su maldito autobús."
"Es mejor que ir caminando, Drakulia." Godo suspiro mientras se subía al autobús y tomaba asiento.
Las hermanas se quedaron paradas, frente a la puerta. Verona sentía que debía decir algo, pero su hermana rubia se adelantó.
"¿Aleera porque decidiste unirte al equipo de ingenieros?" Marishka dijo, usando el lazo psíquico entre las tres. "Es decir, tú también eres una dotada en la ingeniería desde niña; pero nunca te intereso; igual que a mí."
"Por qué Verona quería unirse y siempre hemos estado las tres juntas."
"Yo lo hice por lo mismo. Eres una hermana tan dulce."
"¿En serio quieres tener un momento cursi ahora?, Marishka, de bajo de este sol que nos está quemando, igual que salchichas en un microondas," Dijo Aleera. "Subamos."
Las tres entraron al camión. Verona sabía lo que Aleera podía sacrificar por sus hermanas, pero fue Marishka quien lo tenía más presente. La rubia aun recordaba las ojeras y la semblanza acabada de su hermana antes de encontrar esa muñeca de carne que se parecía a Elena, su amor perdido. Las personas pueden ser muy fuertes, así como frágiles.
Verona tomo asiento, puso su mochila sobre sus piernas y Aleera se sentó a su lado. Marishka se sentó junto con Godo. Cuando el Nijukyooto estaba revisando algo en su central de dato, volteo a un lado para ver a Manfred Samujl, Arthit Saetang, Roberto y Enrique Bolonez; caminando lentamente, con estilo. Casi en cámara lenta. Pero sin problemas, mucho menos muletas o huesos roto.
Godo se escondió de la vista, cubriéndose con el esbelto cuerpo de Marishka. Manfred vestía una playera negra de futbol Americano, con una bermuda larga y holgada, además llevaba una bolsa blanca en la mano.
El Tailandés llevaba un suéter azul oscuro, con líneas blancas y rojas en el cuello y las mangas.
Enrique y Roberto acentuaron sus imágenes como pandilleros Latino-Americanos, usaban camisas burberry color café pálido, con el primer botón serrado y las solapas colgando; pantalones sueltos, los calcetines de los tenis subidos por encima de los tobillos y un pañuelo amarillo en la cabeza del hermano gordo, Roberto
"Aleera, es el chico con que te tropezaste," Pensó Verona. "El que tenía los brazos y las piernas rotos."
El par entro.
"Esto da lástima." Dijo Manfred, parado en la camioneta. "El autobús debe ser para las caras pálidas."
"¿Ya no saludas a los amigos?" Arthit miro a Nijukiooto choreado en el asiento.
"Hola, Arty," Godo volteo al africano. "Para los cara pálida y competidores. Sin resentimientos, hermano."
Manfred se sentó igual que Arthit.
"No soy tu hermano."
"Creo nos hemos presentado." Verona apunto a ella y a sus hermanas. "Aleera, Marishka y Verona. ¿Y usted?"
"Manfred."
"¿No sabía que ustedes también eran ingenieros?"
"¿Ingenieros?"
"¿No les pasó lo mismo?" Dijo Enrique. "El anciano del director les ofreció a nuestros padres que fuéramos para trabajar y pagarle a la escuela por haber sido unos perros. Y ellos aceptaron"
"Mi hermano es un hijo de perra." Arthit se recostó en la parte de atrás.
"Eres el tipo de la entrada." Dijo Aleera.
"Sanaste rápido." Verona se aclaró la voz. "Godo y sus amigos te rompieron los huesos en Julio. Pensé que una persona normal debería tener yesos por tres o cuatro meses."
"Hey, es una buena pregunta." Arthit levanto ligeramente su cabeza desde el asiento.
"Es que soy un fenómeno. ¿Y qué hay de ti? ¿Qué tienes allí?"
Verona se dio cuenta que miraba la mochila que tenía en su regazo. "Equipo de ingeniero y otros juguetes."
"¿Tu?" Dijo Marishka.
Manfred metió su mano y agarro algo. "Manzanas." Dijo, sacando una antes de darle un mordisco.
"¿Me regalas una?" Pregunto la rubia, como una niña.
Manfred mordió la manzana que tenía antes de meter su mano y lanzar otra.
"Gracias" Dijo Marishka después de atraparla. Le dio un mordisco con sus labios carnoso pintados de rojo.
Llego Kei Isori, miro a los estudiantes que llegaron primero, con quienes compartiría un largo viaje, cerrados en esta lata; antes de entrar.
"¿¡Qué se dice mi perroooo!?" Dijo Roberto.
"Eh, Buenas tardes." Dijo Kei.
"¿Qué tienen de buenas?" Respondieron al unísono Aleera, Manfred, Arthit, Roberto y Enrique.
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La jefa del Comité de Moral Pública y su kohai se quedaron hablando junto al Autobús. No era el deber de Toni acompañarla mientras ella tomaba nota de los estudiantes que llegaban; pero disfrutaba hacerlo. Se le escapo el sentido del tiempo. Antes que se diera cuenta empezó sentir dolor en sus piernas.
"Hace tiempo que nadie llega." Dijo Toni. "¿A quién estamos esperando?"
"A Mayumi." Dijo Mari "Tuvo un asunto de último segundo."
Exhalo, "¿Cuánto más va a tardar?" Murmuro antes de voltear para ver que Mayumi corría apresurará. "Ah, eso es oportuno."
Los tacones amarillos de la presidenta repicoteaban en el sementó caliente. Usaba un vestido blanco de verano de patrón floreado, con un sombrero veraniego.
"¡Lo siento mucho!" Dijo mientras llegaba al autobús.
Toni se compadeció por verla correr así.
"Llegas una hora y media tarde." Dijo Mari antes de subir adentro.
Después de recuperar el aliento, Mayumi volteo hacia el chico. "Lo siento por haberlos hecho esperar, Krueger-kun."
"Mejor tarde que nunca," Toni sonrió.
"Por cierto. ¿Qué opinas de esto?" Mayumi agarro el dobladillo de su falda y poso. Solo un completo idiota dudaría si estaba refiriéndose a algo más que a su vestido.
"Si, tu sombrero es muy bonito." Dijo Toni antes de pasar adentro.
Mayumi se quedó clavada en el piso por un segundo. "¿El sombrero?" Murmuro con las mejillas infladas antes de subir. Esperaba lo opuesto. Hattori daba expresiones más exageradas que eran mucho más gratificantes.
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El viaje comenzó. Antes que se dieran cuenta, los estudiantes salieron de Tokio. Por las ventanas se podía ver el verde de las montañas.
A tres autos de distancia, iban un grupo de "guarda espaldas" que TUAC asigno para vigilar a la hija mayor de la familia Kitayama.
Por su lado, Toni volteo hacia atrás. Los asientos del fondo estaban tan vacíos como él que estaba a su lado. "Hay asientos de sobra. ¿Por qué los ingenieros tienen que ir en las camionetas?"
Por un segundo, recordó algo que nunca olvido: la discriminación entre el curso 1 y el curso 2, la revuelta en la escuela, la ocasión que atacaron la guarida de Blanche y, cuando se iban, las palabras del chico moreno: 'Japón es un país pequeño, cruel y elitista (…) la First High School es una institución completamente conducida al talento, severamente orientada a la competencia.'
Desde que lo conoció, mejor dicho; desde que recibió una golpiza de sus puños y zapatos desgastados en el pasillo de la escuela por primera vez, es la voz de sus pensamientos desmotivadores y oscuros. Era el rostro de ese lugar donde no quiere ir; junto con esos ojos purpuras que brillaban como él fuego desde tan alto como las estrellas.
Empezó a mover su pie en círculos mientras daba saltitos. "Piensa en otra cosa, otra cosa, otra cosa… Aleera va a enojarse aún más cuando le cuente que había asientos vacíos." Sonrió al pensar en ella. Cuando se enoja le saltaba una vena en la frente igual que a su madre. "Uh, la pelirroja se enciende como fosforo."
Toni sintió que alguien le acariciaba su cabello. Volteo hacia atrás para mirar las cabezas de Eimi y Satomi arriba de los asientos
"Tu cabello es tan sedoso y grueso. Siempre que practicamos lo veo meciéndose de un lado al otro." Dijo Satomi. "Me vería tan bonita con el cabello rubio bronce como el tuyo."
"Tienes un pelo muy bonito, Krueger-kun." Dijo Eimi. "¿Nunca te lo habían dicho?"
"Eh, ja, me lo dicen siempre." respondió, "Desde niño; las amigas de mi madre, mis compañeras de la primaria. Voy a empezar a creer que es el cabello ideal de mujer."
…
En una de las camionetas, los chicos malos y los ingenieros estaban sentados en silencio.
Marishka abrió la ventana. La carrocería fue hecha de manera que una parte pueda hacerse a un lado para dejar entrar la luz, pero aun había cristal entre ella y el viento de la autopista.
Como siempre, Verona estaba vigilante del exterior con su Radar.
…
Delante de la caravana, en un carril que iba en el sentido contrario. Un auto negro iba como flecha lanzada por el diablo. El conductor, el único pasajero abordo, tenía los ojos nublados.
Algunos estudiantes oyen un ruido. Algo estallo en el sistema interno. Se golpeo un par de veces contra la balla de seguridad antes de cruzarla y dar vueltas en rumbo de colisión con el autobús escolar.
Algo también estallo en el asiento delante de Eimi y Satomi. Ellas solo podían ver fuego y humo.
Los estudiantes voltearon a ver otra masa de fuego que iba hacia ellos.
"¡Voy a morir!" Pensó Toni.
Fin de la parte 14 /¿?
