maaMahouka koukou no Rettousei no me pertenece

Outsiders and Students

Capítulo 5: Thunder y Lightning

Airi Isshiki tiene casi todo lo que una chica podría desear: inteligencia, talento y belleza.

Su rostro es hermoso, con un cuerpo esbelto, de estatura normal; cabello rubio y ojos amatistas; herencia de sus orígenes europeos.

Era seria, tajante y algo engreída. Pero sus amigas podrían decir que, en el fondo, detrás de esas ideas separatistas con las que fue educada y sus barreras defensivas; era una niña tranquila, dulce, noble, libre de toda malicia. Una gran amiga. De corazón puro.

Como todos los demás futuros competidores, este día se hospedo en el hotel. Aunque ella resaltaba. No todas las chicas podían decir que se tenían expectativas grandes en ella como ingenieras y competidoras. Sin embargo, no era la jefa de los ingenieros. Third High School firmó un contrato para tener a un jefe de ingenieros. El reglamento decía que solo los estudiantes podían ser elegibles, y así fue.

Apodado el Maestro de la Catedral, Gendo Niyukyooto no estaba lejos de la realidad. De hecho, prefería emular a las computadoras: la lógica y los procesamientos es lo que tiene valor; las emociones y las relaciones humanas es un desperdicio de corteza prefrontal.

Su admisión en First High School era muy esperada, pero en noviembre del año pasado se mudó, de la casa principal del Clan Niyukyooto en Tokio; a Kanazawa, por razones privadas. Quedando, así como un estudiante de Third High School.

A primera vista, su apariencia era idéntica a su hermano siamés, Godo; pero su aura era diferente. No solo era que no tuviera el pelo teñido, la cicatriz en su torso estuviera del otro lado o que use su ropa más alineada; su aura seria, con una postura erguida, y su lenguaje corporal tranquilo y profesional era tan seca, como los papeles de un libro.

Había participado en investigaciones y dado conferencias en las universidades de Tohaku, Osaka, Kioto, Hiroshima; el Instituto de Tecnología de Shibaura y, irónicamente, la universidad mágica de Tokio donde esperaba unirse al cuerpo estudiantil una vez que se graduara de la Third High School.

En la primavera pasada saco su visa internacional y pulió su alemán para unirse a un proyecto en Die Königlich Bayerische Magisch-Technische Akademie, en Múnich. Trabajo a lado del apóstol y Gran Maestra, Carla Schmidt, madre de Toni Krueger.

Por supuesto, la Third High School no fue la primera figura legal con que firmó un contrato. Estaba acostumbrado a estos casos con su abogado, su hermano mayor, Borushi.

Airi, por su lado, estaba más que encantada por su compañero. Los dos tenían una larga historia. Conoció a Gendo cuando era una niña, en reunión de negocios entre sus padres. Por mera casualidad, la llevo a su estudio donde quedo impresionada con todos sus conocimientos.

Aunque son de la misma edad, Airi tiene una admiración casi vulgar por Gendo. Desde la primera vez que lo vio supo que era diferente a todos sus hermanos. Fue quien la motivo para ser ingeniera. Quería ser tan brillante como él y que la reconociera como su igual. Casi salta de la alegría cuando supo que irían a la misma escuela.

La idea que el mismo ajustara su CAD hacía que su corazón se contrajera con fuerza. Tenía sus ilusiones en los CAD que calibrarían juntos, fruto del trabajo de los dos, hecho juntos, como un hijo. En Third High School, casi todo se unieron al culto hacia Gendo. Culto que crecía, como una bola de nieve.

Airi esperaba abajo, en el lobby del hotel. Quedo de ir con Gendo al banquete juntos. El uniforme escolar le queda tan bien que se podía decir que lo modelaba. Era el mismo diseño que todas las escuelas usaban, pero con diferentes colores: un camisón negro que llegaba debajo de las rodillas, un chaleco rojo carmesí, de solapas cortas. En su cabello rubio, usaba unas trenzas, con un listón negro.

Su espera termino cuando las puertas del ascensor se abrieron y las personas salieron.

"Disculpe la espera, Isshihiki-san." Dijo, con voz segura, o tan robótica que parecía hecho por un sintetizador. "Ichijou y Kichijouji-san decidieron ir con nosotros."

Detrás, estaban Masaki Ichijou Y Kichijouji Shinkurou. Los tres pasaron un tiempo juntos. Después de todo, eran el equipo para Monolith Code, el Tridente de la Coordinación.

"No importa." Dijo Airi. "En todo caso, es Shinkurou-san quien se debería disculpar."

"¿¡Qué!?"


[~~~]

En otro lado del lobby, los "guardias de seguridad" tenían un almuerzo atrasado o una cena adelantada. El Mensajero se sentó a comer plátanos, junto con Pedro, su compañero, niñera, inferior a el en poder, pero muy superior en prudencia.

"Y, ¿crees que podrás controlar a tu psicótico interior por una semana?" Dijo Pedro.

El Mensajero sonrió mientras se reía entre dientes.

"¿Qué es lo gracioso?"

"Había olvidado la discreción Americana." A Thiago le encanta eso.

El Mensajero Inhalo. Algunas estudiantes se adelantaron al banquete. Otros aún se preparaban.

Este lugar este vacío. Aun no lo observara podía predecirlo, apoyándose en su vista periférica sabía que todo está vacío. A excepción de él, Pedro y la chica del otro lado del lobby, con un listón en el cabello. Más que verlos, los sentía, como cuando interceptaba las balas de fuego de Toni, con sus balas de aire a medio camino. Por dar un ejemplo: no podía ver las alas de las moscas, pero si dispararles.

La vista especial no era un hechizo ni una magia. Solo era, si quieres usar el termino; su super poder.

La puerta del ascensor se abrió detrás del se abrió. Volteo lo suficiente para que las personas entraran en su vista periférica. No le interesaba observar colores; pero sin duda uno de ellos tenía el rostro de Godo, tenía el mismo cabello peinado de forma idéntica, también el uniforme, incluso su forma de caminar.

Los cuatro chicos pasaron a lado de él.

"¡Oye!, ¿no me vas a saludar? Niyukyooto, Maldito pedazo de mierda."

"¿Despulpe?" Gendo uso el mismo tono que uso con Airi,

"Además de Estúpido eres sordo. Mamahuevos, inútil, idiota, retrasado, hijo de perra. Debería bajarte los pantalones y clavarte un destornillador en tu camarón coctelero. Te Convertiré una paleta de suchi."

Airi estaba enojada. Fue hacia adelante; pero Masaki la escondió detrás de él. Gendo, por su lado, seguía parado enfrente del colombiano.

El Mensajero miro arriba. "¿Qué demonios tiene tu cabello, Godo?… o no tiene." Lo último se escapó de la boca.

Gendo entre serró los ojos cuando oyó ese nombre. "Debiste haberme confundido con mi hermano."

"¿¡Qué clase de saludo es ese!?" Dijo Airi.

"Debes ser el tipo que estaba del otro lado. ¿Puedo ver...?" Pregunto el Mensajero a Gendo.

"Adelante."

El Mensajero se paró, agarro el uniforme de Gendo. Masaki, Kichijou y Airi alistaron sus CAD, pero su compañero los detuvo con un gesto y una cara estoica mientras levantaba la mano. El Mensajero levanto la camisa debajo de la gabardina carmesí dejando per una cicatriz en todo el castado izquierdo.

Airi volteo la vista.

"Si. Eres el tipo que estaba pegado del otro lado."

"Mucho gusto. Soy Gendo." Dijo. "Por cierto, ¿me puedo acomodar la ropa ya?"

"Adelante." El Mensajero soltó su camisa.

Gendo se acomodó la ropa.

"Bueno si no hay algo más." Dijo Kichijouji. "Tenemos que irnos."

Los cuatro estudiantes siguieron con su camino.

Cuando estaban lejos, Gendo volteo atrás.

"¿Cómo te llamas?"

"Gabriel."

Mientras que se iban, los ojos del Mensajero seguían la espalda de Airi.

"te quedaste mirando a la chica." Dijo Pedro.

"Me recordó a alguien que conocí."


[~~~]

Los candelabros amarillos iluminaban el salón.

Los estudiantes de todas las escuelas llenaron el Banquete, una ceremonia previa al comienzo de los juegos. La mayoría de chicos preferían quedarse en grupos junto a las mesas. Algunos, como Gendo, rodeados de estudiantes que lo idolatraban, o los presidentes de cada consejo estudiantil, como Mayumi; parecían pequeños aristócratas, desfilando por el lugar.

Entre ellos, Aleera, Verona y Marishka, juntas como siempre, paseaban por el lugar, alrededor de las mesas. Ellas eran las únicas mujeres occidentales en el lugar y, como tal, sus bellezas resaltaban aún más. A Verona le gustaba la oportunidad de probar su cara de poker, su semblanza elegante y su etiqueta. Si los chicos japoneses fueran valientes, alguno se hubiera acercado a ellas. Bueno, tal vez uno.

"¿Qué onda?" Godo se acercó, con Shizuku.

"Se dice, ¿que hay de nuevo?, mi perro." El maduro y delicado cuerpo de Marishka lo a abrazo, chocando hombros, como dos amigos.

"¿De que estas hecha?" Godo acaricio su hombro. "Chocaste directo con el hueso. Ay, duele."

"Tu fuiste quien le enseño eso saludos. Llorón." Dijo Aleera. "Voy por más ponche."

Verona asintió mientras su hermana se iba.

Aleera se alejó mientras buscaba una camarera con una charola de bebidas. Entonces, vio la espalda de una camarera pelirroja, la llamo antes de recordar algo: conocía ese cabello rojo anaranjado.

Erika volteo, con un traje de sirvienta victoriano, con medias blancas hasta los muslos. "¿Te gusta mi amor?"

"¿Tu sorpresa?" Aleera le dio un beso rápido. "Es hermoso, pero cubre demasiado. ¿Puedes traerlo cuando la fiesta acabe?"

"isori,"

Aleera se paró de Erika para ver, a lado de ella, como Mari y, su corderito, Toni; caminaban hacia Kanon y Kei.

"Mayumi está buscando a Nakajou. ¿En dónde está?" Dijo Mari.

"Vehículo uno." Respondió Isori.

"Perdernos el discurso de los invitados distinguidos es una cosa, pero perdernos del Elder sería una vergüenza para la escuela." Dijo Mari. "Termina lo que estes haciendo y arrastra Nakajou aquí."

"Vaya, el macho ha hablado." Dijo Aleera mientras veía como Kei iba a cumplir las órdenes.

"Disculpa." Mari volteo hacia ella.

"No nada. Solo tengo la lengua tan larga que a veces se me resbala. ¿Verdad?, Amor."

"Nos vemos luego, Drakulia-san." Mari sigue con su camino.

"La jefa del Comité. ¿Eh?, Toni."

"Ja. ¿No sabía que son amigas?"

"Supongo que nos hemos cruzado un par de veces. Ustedes deben ser mucho más amigas. ¿También es tan mandona en la escuela?"

"He pensado algo: te gusta fastidiar a la gente, igual que Gabriel. Me sorprende que no sean más amigos entre ustedes."

"Santo Dios." Erika se llevó una mano a la boca.

"No me pongas a su nivel. Tengo mucha más clase, aunque reconozco que estoy muy conectada con mi perra interior, después de todo; no soy yo quien te rasguña cuando nos revolcamos en el piso."

Los estudiantes alrededor voltearon al oír esa última frase.

"Voy a buscar a Mari." Toni se fue caminando.

"No sé lo que le ve para siempre estar con ella." Aleera volteo hacia abajo, viendo a Erika. "Oh, no te pongas celosa."

Cuando Aleera regreso con sus hermanas, Honoka y Miyuki se habían unido al grupo.

Del otro lado, los chicos de Third High School estaban parados mientras hablaban entre ellos hasta que uno de ellos miro al grupo de chicas.

"La rubia y la pelirroja debes ser estudiantes de intercambio."

"No tienes ninguna oportunidad con ellas."

"Cállate."

"¿Quién es la chica de cabello negro de la izquierda?, George." Dijo Masaki.

"Shiba Miyuki. Participara en Mirage Bat y en Icicle Destruction en la división de novatos."

"Oh, hermosa y talentosa."

"Si. Luce agraciada" Respondió Kichijou.

"¿Quién dice agraciada en estos días?" Pregunto Airi. "¿En qué siglo fuiste a la preparatoria?"

"Tú también lo dices."

"¿¡Qué!?, ¿Cuándo?"

Mientras Kichijou y Airi discutían, Masaki reconoció a alguien.

"¿Es tu hermano?, Gendo."

"Afirmativo."

"Olvide cuanto se parecían. Si no tuviera el pelo teñido, los dos serian idénticos."

Los estudiantes detrás murmuraron.

"Vaya, el hermano de Niyukyooto-sama está rodeado de bellezas."

"Vamos detrás Ichijou y Niyukyooto-sama. Ellos las impresionaran por ser parte de los Once Clanes Maestros."

Masaki suspiro antes de mirar a su compañero. "Me alegra confirmar que mi software de sentido de humor esta tan al día como el tuyo."

"Vamos a dar un saludo rápido." Dijo Gendo, con cara que no tenía ninguna expresión en particular.

"Buenas noches."

"Buenas noches, Señor Niyukyooto-sama." Godo intento abrazarlo, pero Gendo puso su mano en medio. Los dos se saludaron con un apretón. "Sigues siendo el mismo: tan frio que me quemas."

"Veo doble. Cuatro rostros de Godo." Dijo Marishka.

"Les presento a mi siamés, Gendo." Dijo Godo. "Ellas son Marishka, Aleera, Verona, Shizuku, Honoka y Miyuki. Una lástima que no estemos todos presentes. Toni está en no sé dónde. Me hubiera gustado presentártelo."

"Mucho gusto." Dijo Verona.

"Igualmente." Respondió Gendo. "¿Son de la Nueva Unión Soviética?"

Kichijou entrecerró los ojos.

"No. De Rumania." Verona le dio un trago a su bebida.

"¿Y participaran en alguna competencia?"

"Para nada. Solo somos ingenieras. ¿Y tú?"

"También estaré ayudando con los CAD de mi escuela."

Se oyó el sonido de un micrófono afinándose.

"Atención." Dijo el presentador vestido de traje. "En el banquete de esta noche, tenemos a varios ilustres invitados. Aprovechemos esta oportunidad para oír palabras de aliento del presidente de la asociación mágica, Kudou Retsu."

Las luces se apagaron antes de la entrada estelar. Cuando se volvieron aprender, en medio del escenario estaba una mujer joven, con un cabello castaño hasta la cintura.

"Es más bonita de lo que me imagine." Dijo Aleera.

"¿Abra pasado algo?" Dijo una estudiante a lo lejos

"No. No es eso, Aleera." Pensó Verona.

"Ya me di cuenta."

Detrás de la mujer se podía ver algo o, mejor dicho, alguien. Ese alguien le susurro algo al oído. La mujer se fue caminando. cuando estaba a mitad del camino se desvaneció en el aire. Las luces se encendieron. Y el público pudo ver a Retsu Kudou, el Elder, un hombre en sus noventa y tantos años flaco, con el cabello y piel blanca; proyectaba un aura de confianza y experiencia, incluso desenfadada y confiable, sonreía como un niño después de a hacer una travesura.

"Que viejo tan juguetón." Dijo Aleera.

"Primero me disculpo por haberlos vuelto parte de mi pequeña broma." Dijo Retsu. "Pero, hasta donde vi, solo once de ustedes. En pocas palabras, si fuera un terrorista usando veneno o bombas, solo once podrían detenerme."

"Casi morimos en un accidente vehicular esta tarde." En algún lado, Toni se quejó entre dientes. "Y, ahora, tenemos que preocuparnos de ataques terroristas… de nuevo."

"La magia es un medio; no un fin." Dijo Retsu. "La que acabe de usar, aunque es grande en escala; es baja en potencia. Sin embargo, fueron engañados por esa débil magia. Y, por lo tanto, no percibieron mi presencia. Deben saber que sus esfuerzos no son suficientes. La magia en una gran escala mal usada, es inferior a la magia pequeña usada creativamente. Mis jóvenes estudiantes de magia estoy ansioso por ver que tan creativos pueden ser."

Afuera del salón, el Mensajero y Pedro estaban trabajando. Vestían ropa formal, con cables que pasaban por sus cuellos y se conectaba con los auriculares en sus orejas. Los dedos de Pedro formaban un cuadrado donde se podía ver una imagen agrandada.

"¿Qué crees que les está diciendo?"

"Ni idea," Respondió el Mensajero.

Conocía al viejo del pelo blanco, no por su papel en la sociedad mágica, ni nada parecido. Cuando era un niño, aun en entrenamiento, Thiago le conto la historia de un curioso hombre japones que conoció en la tercera guerra mundial, y sobre un aún más curioso hechizo, Parade. Angelina Sirius le dio el honor de verlo en una batalla real con sus propios ojos.

En ese momento, sonó el tono del correo de su teléfono. Lo saco para ver el nuevo mensaje cifrado que recibió. Era una captura de las cuentas, y los muchos nombres bajo los que Carlos aposto los cien millones. Ya estaba hecho. No hay vuelta atrás.

Debido a la sobre carga de personal, Mizuki se vio obligada a trabajar afuera, como sirvienta; dejando a Leo solo con Enrique, Roberto, Arthit y Manfred en el cuarto donde rellenaban los platos de botanas y las copas.

"Eres bien parecido, ¿lo guachas?" Dijo Enrique, mientras se comía unas papas que no eran para él. "Me gustan tus ojos verdes, Hemie."

"¿Qué forma de hacer un alago es esa?" Respondió Leo.

Manfred puso más platos en la mesa. "¿Saben que estaría haciendo si no estuviera atrapado aquí?"

"Estarías trabajando en la cocina de otro lugar. No sé por qué lloras." Dijo Arthit.

"Hey, Hey, ¿Quién hablo con el jefe y te consiguió trabajo de recoge platos? ¿Quién es el único que se junta contigo a la hora del almuerzo?"

"Tu, eres tú, Manny."


[~~~]

El banquete termino a la hora esperada. Los estudiantes regresaron a sus dormitorios. Erika se escabullo de su trabajo y fue a la habitación de las hermanas. Tan pronto como llego, Aleera y Marishka la capturaron. Las tres se apoyaron contra la pared. Mientras Aleera agarraba sus manos por detrás, Marishka desabotonaba su vestido.

Verona, por su lado, estaba acostada en su cama. Se había quitado el blaizer del uniforme dejando expuesto sus brazos antes de buscar su central de datos para repasar algo de ingeniería. Por lo general, le encantaba usar juguetes, ya fuera de plástico o de carne. Cuando se acabó el bullicio de desconocidos, su interior se despejo lo suficiente para que sus sentimientos encontraros, por el accidente vial de la tarde, regresaran.

Entonces, una mano toco la puerta dos veces de forma moderadamente escandalosa.

Murmuro Verona; "¿Quién es a esta ahora? Oh, fantástico. Hablo como una vieja." Bajo su central de datos para ver a sus hermanas, que seguían besando y acariciando a Erika. Si escucharon algo, no se notaba. "Supongo que yo abro."

No hacían mucho ruido, así que decidió levantarse y abrió la puerta, con un espacio que solo mostraba su cabeza y parte de sus hombros. Del otro lado esta, Eimi, con sus amigas:"

"Buenas noches, Kozlov-san." Dijo Eimi. "Estuve hablando con las chicas. Y vamos a las duchas termales. ¿Quieren ir con nosotras?"

Verona miro alrededor. Ahí, esta todo el equipo femenil de novatos menos uno. "¿Toni también viene o se quedó a dormir?"

"Yo les dije que pasáramos a preguntarle, pero ellas no quisieron."

"Y, ¿Vienen?" Dijo Satomi.

"Lo lamento. Estoy repasando unos números." Verona Volteo a un lado, viendo como Marishka empujo las piernas de Erika, abriéndolas, haciendo empuje sus caderas hacia adelante antes de meter su cabeza debajo de la falda. "Aleera y Marishka también están ocupadas."

"Está bien. " Eimi y los chicas dieron media vuelta fueron.

Verona serró la puerta. Se volvió a sentar en la cama y agarro su central de datos. No sabía qué, pero algo se sentía mal. Estaba incomoda, incluso con sus hermanas presentes. Apago su central de datos, lo acomodo en su mochila. Tomo su bleizer y se lo puso.

Marishka saco su cabeza de la falda de Erika. "¿Vas con ellas?"

"No. Solo voy a tomar algo de aire fresco." Dijo Verona, saliendo por la puerta.


[~~~]

Después de terminar su turno, Mikihiko Yoshida se cambió su uniforme de sirviente y se fue sin hablar con sus compañeros. Ser reservado se volvió típico en él. El semestre pasado comía solo y se iba nada más terminaban las clases, desde que Erika empezó a evitarlo. Este viaje tampoco los reconecto. Apenas reconocía a la persona con quien hablaba. Sus otros compañeros, Leo, Mizuki, Yuichi; apenas los conocía.

Cuando regresaba encontró un lugar solitario, apartado, solo césped y arbustos, cerca de la reja. Pensó que sería un buen lugar para canalizar su magia. Después de unos segundos, sus espíritus flotaban como haces de luz difuminada. Alzo un talismán con kanjis en su delgada mano. Había bajado mucho de peso este semestre. Su piel también se volvió más pálida.

Oyo un crujido. Algo andaba mal. Desplego una cúpula donde sus espíritus le podían advertir quien estaba alrededor.

"¿¡Quién está ahí!?"

"Nosotros," Dijo Pedro.

Entre arbustos y sombras, aparecieron dos personas de piel morena.

"¿¡Qué hacen aquí!?"

"Oh, cuidado con ese tono." Respondió Pedro, mucho más calmado que MIkihiko.

"Somo seguridad." El Mensajero alzo su gafete. A sus ojos, este niño no era nadie para hablarle con un tono exigente. Sola era un flaco y descolorido que usaba magia anticuada de Japón. "¿Y Tú?, ¿qué hacen aquí?"

"Miren." Mikihko apunto detrás de ellos. "Hay algo detrás de ti."

"Jaja." Pedro rio entre dientes. "Yo también decía eso cuando era niño y me sorprendían husmeando donde no debía. El 'estaba buscando el baño' es más creíble."

Entonces, los dos reciben una transmisión de sus auriculares.

La alarma se activó en el sector F.

El Mensajero volteo en dirección donde MiKihiko apuntaba. Estaba lejos y muy oscuro; pero no tenía dudas de que vio una silueta moviéndose.

"Pedro."

*Spiegel der Seele*

El mencionado puso sus manos al lado, y un cuadrado apareció en el aire. Ahí, se amplifico una imagen térmica donde unas siluetas se movían.

"Carajo."

"Tal vez sea peligroso." Dijo el Mensajero. "Quédate aquí, Perdedor."

Esas palabras cayeron mal. Los dos "oficiales de seguridad" se fueron caminando.

Mikihiko perdió a su única a amiga, casi toda su magia y, por consecuencia, el reconocimiento de su padre; pero no perdería su orgullo. No lo aceptaba. No perdería su dignidad como el segundo hijo del Clan Yoshida. Corrió para, siguiéndolos.

A unas yardas, el Mensajero y Pedro prepararon una emboscada de tras de unos arbustos. Cuando oyeron un ruido, voltearon viendo a MIkihiko que corría hacia ellos con magia. Después de rebasarlos, saco unos talismanes de rayo.

"¡Detente, Idiota!" Dijo Pedro.

Mikihiko atravesó los arbustos, encarándose con los tres intrusos. Llevaban trajes anti químicos totalmente negros. Los tipos apuntaron sus pistolas hacia el antes que activara sus talismanes. Lo supo: su magia no era lo suficientemente rápida. Solo un milagro, en forma de una hermosa mujer, podía salvarlo, o que el Mensajero o Pedro decidieran hacer algo. Y así fue.

*Zaryazhennyye Molekuly*

Tres haces de luz azul golpearon a los tres ticos, dejándolos tirados. Luego, algo de magia de gravedad los inmovilizo en el piso.

Mikihiko volteo de tras de ellos, viendo a otra persona salir de las sombras. Una de las mujeres más hermosas que haya visto. No solo eso, sino su aura calmado y tranquilo incluso ahora, aun que cambian tenía algo sombrío.

"¿Están bien, chicos?" Dijo Verona.

El Mensajero salió de los arbustos. "Hay hojas en mi ropa, pero sí."

"Gabriel. Pensamos que la tierra te había tragado." Miro a Mikihiko. "¿Qué hay de ti? Tienes suerte que estuviera."

"No lo iba dejar morir. Se vería mal en mi informe. Trabajo en seguridad. Es una larga historia. ¿Y por qué estás aquí?"

"Si te refieras al jardín, salí a tomar aire. Si te refieres a esta parte de Japón, soy parte del equipo de ingenieros de First High School. ¿No te lo conté?" Verona volteo a observar a los tipos tirados. "¿tú te encargaras de ellos?"

"Se supone que me pagan por hacerlo."

Pedro dijo: "¿Ya es tu hora de dormir?" Por un segundo parece que los tres miraron específicamente a Mikihiko. "Por supuesto, ¿contamos con que no alteraran al orden con este asunto?"

"S~Si."

"Vamos chico, acompáñame al hotel:" Dijo Verona.

"Está bien." Mikihiko no se había calmado. Sus entrañas le decían que algo está mal con estos tres. Parecían tan tranquilos, como si todo fuera coreografiado. Solo un trámite para ellos.

Verona y Mikihiko dieron media vuelta y fueron caminando. Cuando estaba unos metros, el Mensajero hablo.

"Pásate por el lobby a las siete. Sera bueno ponernos al día."


[~~~]

Por la mañana siguiente, en un cuarto privado, varios soldados del Batallón 101 equipado con magia estaban sentados alrededor de una mesa leyendo los archivos, con información básica, de los sujetos que evaluarían.

El teniente coronel del 101, Kazama Harunobu, estaba sentado en la cabecera de la mesa, vestido con camisa polo. Se veía como un hombre de cuadrada años, con mandíbula cuadrando. Aun algo más desenfadado que Sergei Kuznetsov. A la izquierda está el doctor Kousuke Yamanaka y Shigeru Sanada. Al otro lado, su mano derecha, Yanaji Muraji; y, detrás de él, la teniente segunda, Kyouko Fujibayashi, nieta de Retsu Kudou. Una mujer de 26 años, con un rostro hermoso, un cuerpo atlético, cabello negro largo y ojos verdes azulados.

Los ojos de Kyouko pasaron por los datos de Gabriel Moreno. Su corazón noble y sus instintos maternales le impidieron verlo como algo más que un chico perdido. Solo un año mayor que su primo, Minoru Kudou; de la misma edad que su colega, el oficial especial, Tatsuya Shiba; estudiante de la misma escuela.

"¿Qué opinas?" Dijo Kazama.

"Es muy joven para ser contratista militar." Dijo Kousuke.

"¿Quién le daría una licencia de contratista?" Pregunto Kyouko.

"Etiopia. El país no tiene regulación con respecto a esto, así que técnicamente es legal." Yanagi levanto la vista.

"Una empresa brasileña, con licencias en África que trabaja en Japón. Vivimos en un mundo globalizado." Dijo Sanada.

Kyouko paso a la siguiente persona, el vice presidente, "No esperaba esto." La foto adjunto mostraba un hombre de mirada seria, algunos dirían que apática, pero a ella le daba paz. Se parecía a la de su difunto tío. "Es bonito."

Yanagi observó a sobre el hombro de Kyouko, "Oh, Yosuke Lineker, americano con orígenes japoneses."

"¿Lo conoces?"

"Solo de nombre, aunque, en entonces, era más conocido como el descuartizador de Yaundé, jefe de sicarios, líder del escuadrón de la muerte. Fue hace años, antes que te unieras al 101, cuando era teniente segundo, estaba cubriendo a un grupo de inteligencia mientras ellos interceptaban información: un recopilado de rumores de GAA sobre Lineker-san."

"Como pasa el tiempo." Dijo Kazama. "Por qué esa época, Lineker-san debió tener 24 o 25,"

"Un mocoso enfermo." Dijo Yanagi. "Los rumores decían que era un monstro, le gustaba hacer escenas de mal gusto: cabezas y entrañas sobre los árboles, techos o en la calle. Los chicos de inteligencia lo apodaron Battousai."

"Nunca pudimos probar eso. Solo tuvimos rumores de segunda mano. Después de todo, ace años que no oíamos sobre él. Pensé que se retiró."

"Yo creía que murió. La gente como el no cambia."

El criminal colombiano y las rusas modificadas genéticamente tenían razones para matarse mutuamente. Dicho eso, no lo hicieron. La mayoría de las personas que habían pasado lo que ellos pasaron juntos desarrollarían una clase de confianza. No era el caso de Verona, Aleera, Marishka y, mucho menos, el Mensajero. Iba contra todo lo que Thiago le enseño.

Para Verona el Mensajero era un aliado diplomático; para Aleera era un perro callejero y rabioso que su hermana no le permitía matar y eso, de momento, no a mostrado ser mala elección; para Marishka era un socio útil y peligroso por partes iguales.

Después encontrarse en el lobby, los cuatro salieron a hablar debajo de un árbol. Adentro de un campo insonorizado. Verona tenía radar y el Mensajero tenía su vista para saber que nadie estaba alrededor; pero nunca se puede ser lo suficientemente previsorio.

"Cuando íbamos aquí, un auto casi choco contra nuestro autobús y no fue un accidente." Dijo Verona.

"¿Sabes algo sobre eso?" Dijo Aleera.

"Cuidado, Pelirroja. Te estas oyendo como un policía." El Mensajero apoyo su espalda contra un árbol. "Hace meses, supe que una mafia china estaba aquí, en Fuji."

"Es probable. Clandestinamente, las mafias podrían estar apostando en esta competencia." Verona peino su cabello con su mano.

"Si lo sabre yo."

"¿Qué quieres decir con eso?"

"Relájate, Pájaro Carpintero. Aposte por First High School. Que todos mueran en el viaje de ida es lo que menos me conviene."

"Parece que este saboteo este dirigido hacia los estudiantes. Pasando a ti y nosotras de largo."

"Volteamos a otro lado, y que encargue seguridad, ¿no?"

"En algo que no tiene nada que ver con esto, ¿Por qué vistes como un oficial de seguridad?" Dijo Marishka.

"Trabajo en una compañía que tiene varias empresas, una de ellas la seguridad privada." El Mensajero reviso su reloj de pulsera. "Hablando de trabajo, quede de ver a otros tipos."

"Oh, este va a hacer un día largo para ti." Dijo Aleera.

"En una semana que ya quiero que se acabe. Voy a pasarme todo el día parado. Pero bueno. Si me sigo quejando voy a parecer mujer."

"Insolente idiota." Murmuró Aleera con una sonrisa falsa.

El jefe de The New Black Magic, el Mensajero, quedo de pasar hablar con su supervisor, el teniente coronel, Kazama.

Repasando la situación: era uno de los criminales más buscados del mundo, en una base militar, rodeado de militares hasta el hartazgo; junto con un contador drogadicto, perdido en alguna parte.

Carlos se hospedaba aquí. Uso la oportunidad para ver la competencia junto con sus hijos y su esposa. Una mujer austriaca de una familia noble y una buena educación. Nadie sabía que vio en Carlos. Yosuke, por otro lado, mando a su hija con Carlos mientras estaba en la ciudad manejando el negocio.

Le tranquilizaba saber que alrededor había muchos civiles, adolescentes inútiles en batalla; no hubieran escogido este lugar si fuera una trampa. Habría muchas bajas civiles. Eso sería malo para la imagen pública de las Fuerzas de Autodefensa.

De cualquier forma, el Mensajero llego caminando hasta el lobby donde lo esperaba Pedro. Los dos subieron a la habitación de Kazama. Cuando los dos estaban en el pasillo, junto a la puerta, Toco un par de veces.

"Pasen."

Fuera de matarlos, el Mensajero no tenía experiencia con militares. El niño malcriado en su interior le decía pregunta qué diablos quería para poder irse de una vez; pero sería una idea horrible.

"Buenos días." Dijo el Mensajero.

"Mayor Harunobu Kazama, llámenme Kazama."

"Pedro."

"Gabriel Alejandro Moreno Del Montenegro; pero llámame Gabriel. No esperaba que un teniente coronel viniera personalmente."

"Es un evento importante."

Kazama miro a Pedro e hizo un gesto apuntando a su propio pelo. "Un cabello extravagante. No es peligroso en su trabajo."

"Solo para quien me lo toque." Dijo Pedro.

"Gabriel." Anuncio Kazama. "El contrato con The New Black Magic fue repentino. Cimienta fuertes precedentes en Japón en relación a los contratistas militares."

"Si", murmuro "Fue repentino."

"Los hombres bajo su cargo son interesantes." Dijo Kazama.

"¿Algo sobre alguien en particular?"

"No. Solo es un perfil en general."

"Y, respecto a los intrusos que fueron capturados ayer, ¿ha sabido algo?"

"Son parte de una mafia extrajera. Entenderá que es información clasificada. De todos modos, la hora de su turna ya casi inicia. ¿Le molestaría si empezamos?"

"Adelante." El Mensajero saco una gorra de saco su antes de ponerse de pie.

Las nueve escuelas levantaron carpas para realizar su trabajo durante la competencia. En la carpa de Third High School, Gendo estaba tecleando en su computadora, dando los toques finales o trabajando en otros proyectos.

Gendo no dejo de mirar la pantalla. "¿Qué haces aquí?"

"Necesito una razón para ver a mi hermano." Dijo Godo. "Desde que te fuiste, no habíamos estado tan cerca."

"En esta haría solo se permiten estudiantes de Third High School." Dijo Gendo. "Podrán darle una penalización a él si descubren que una de sus estudiantes estuvo aquí."

"Tus amigos, Masaki Ichijou y Kichijouji Shinkurou, parecían tipos agradables a noche. Oí que los tres forman un equipo para Monolith Code en la división de novatos."

"No te voy a seguir el juego si quieres hablar por hablar, y perder el tiempo."

"La estrella de Third High School no es ningún competidor si no su jefe de ingenieros, ¿verdad? Pero también participaras en Ice Pillar Break y Crowd Ball. Tú partido de preliminares en el segundo me llama la atención, como el fuego a una polilla. Que irónico: las escuelas favoritas para ganar se enfrentan en preliminares. First High School y Third High School. Toni Krueger contra Gendo Niyukyooto: Los once clanes maestros contra las Casta altas de Alemania."

"Yo no soy el mejor representante de los Once Clanes Maestros. Y, con todo respeto, teniendo en cuanta que tu compañero es un chico de primero de preparatoria; tampoco es el mejor representante de las Castas mágicas alemanas."

"¿Quieres que te diga la mejor parte?" Dijo Godo. "Yo soy su ingeniero. Sera una competencia corta para ti porque te ganaremos en preliminares."

"No vas a ganar haciendo comentarios burlones."

"Por un segundo te oíste enojado."

"Ya te lo dije, aquí solo permiten…" Los ojos, que reflejaban un brillo ámbar, de Gendo voltearon viendo que el lugar estaba vacío. "Estudiantes de Third High School."

Volvió la mirada y siguió trabajando. Unos segundos después entro Airi.

"Buenos días, Gendo-kun. ¿Estás solo? Te oí hablar."

"Solo repasaba unas cosas en voz alta."

Fin de la parte 16 /¿?