Aclaración: Todo lo que esté en cursivas y entre comillas son fragmentos del libro "Prohibido" escrito por Tabitha Suzuma.
Sin mas que decir por ahora, comencemos.
Viernes.
A todo el mundo le gustan los viernes, ¿O no? Ultimo día de clases, no tareas, no preocupaciones.
Los Loud adoran los viernes, y en especial dos individuos que desde hace un tiempo tienen un hábito algo peculiar.
No es una mentira que desde que Lola aprendió a leer, desarrolló un gran gusto por la lectura. Claro está que todo se lo debe a su hermano mayor, quien, a pesar del tiempo, decidió ayudarla.
Desde ese entonces se había formado una pequeña "tradición" entre ellos dos; en la cual, un viernes cada tanto Lola se disponía a ir a la habitación de Lincoln con un libro entre manos.
A pesar del paso del tiempo, ese pequeño habito se conservó y ahora con 12 y 17 años seguían disfrutando de esos momentos juntos, aun cuando hubieran leído los mismos libros una y otra vez.
Pero esa noche era diferente, Lola había conseguido un libro diferente a los que acostumbraban, y se titulaba "Prohibido", una dramática historia sobre dos hermanos que atraviesan un sinnúmero de problemas, y por azares del destino comienzan a desarrollar sentimientos el uno por el otro, no hace falta mencionar que consiguió el libro por medio de algunos conocidos de mayor edad, por lo que poco o nada sabía sobre el contenido del mismo.
Sin embargo, había leído reseñas, y creía que sería buena idea leerlo juntos.
Sin más, esa fresca noche de octubre, ambos hermanos Loud se dispusieron a continuar con ese hábito que llevaba 5 años practicándose entre ellos.
Alrededor de las 10 de la noche, luego de la cena y luego de colocarse los pijamas, Lola se dirigió a la recamara de Lincoln con el libro en sus manos, nunca se había arriesgado de esa forma, ¿Que si tenía una doble intención al leer ese libro con su hermano?
¡Claro que la tenía! Hasta hace no mucho se dio cuenta de que estaba comenzado a desarrollar sentimientos por su hermano, sentimientos que iban más allá del amor fraternal, y cuando su mejor amiga le habló sobre ese libro en concreto sabía que no podía dejar pasar esta oportunidad.
No podía confesarse explícitamente, mucho menos hablar con Lincoln sobre lo que sentía, pero quizá ese libro los llevara a la situación adecuada, y quizá con algo de suerte, su mayor deseo se haría realidad.
-Hola Lincky. -Dijo Lola asomando su cabeza por la entrada
-Hola Sunshine. -Respondió el peliblanco sentado sobre su cama, se encontraba leyendo uno de sus clásicos comics de Ace Savvy. -¿Estás lista?
-Claro que lo estoy.
-¿Qué libro leeremos hoy? Veo que conseguiste uno nuevo.
-Ah, sí, es uno nuevo. -Dijo para enseguida entregar el libro.
Lincoln tomó el libro y analizó su portada.
"Prohibido"
Ese era el título, el cual estaba encerrado con un alambre de púas con la forma de un corazón. En un inicio creyó que se trataría de esas historias sobre amores prohibidos, como el clásico Romeo y Julieta… Vaya que estaba equivocado.
El libro iba mucho más allá de solo un "amor prohibido" era posiblemente un amor imposible, diferente, una tragedia que muestra un lado distinto del amor, y casualmente, del amor entre hermanos.
Lola estaba nerviosa, y justo ahí, en la habitación del chico, comenzaba a preguntarse si era correcto leer ese libro con él. ¿Qué pensaría al respecto? ¿Las cosas se volverían incómodas? Demasiadas preguntas azotaban su joven mente instantes después de entrar, ya era demasiado tarde para retractarse, además… ella en verdad quería ver su reacción.
Sin más que decir, Lincoln procedió a subir a su cama, y luego le hizo una seña a Lola para que repitiera la acción.
Los años habían pasado, ambos habían crecido, y el peliblanco seguía en la misma "habitación" de siempre, por lo que no había mucho espacio para ellos, así que Lola se recostaba sobre él, Lincoln la rodeaba con sus brazos y así el libro quedaba frente a los dos para que pudieran seguir la lectura conjuntamente.
Sus cuerpos estaban muy juntos, pero no era algo que les molestara, al contrario, lo disfrutaban, disfrutaban del calor corporal del otro, aún mas en las noches frías como esa. Esas noches tenían una vibra diferente, mas tranquila, la casa no era tan ruidosa como de costumbre, era como si todo a su alrededor se pusiera de acuerdo para evitar crear distracción alguna para los hermanos.
El libro fue abierto, y Lincoln comenzó con la lectura…
-"Contemplo los pequeños, crujientes y calcinados insectos negros esparcidos sobre la pintura blanca y desconchada del alféizar. Es difícil creer que alguna vez estuvieron vivos…"
Al principio todo fue como de costumbre, ambos leyendo distintos párrafos, cambiando intuitivamente entre ellos, como si el estar tan juntos permitiera algún tipo de conexión entre sus mentes.
Sin embargo, con el pasar de los capítulos las cosas iban subiendo de temperatura. En especial cuando los protagonistas se veían involucrados en situaciones románticas, era en esos momentos en los que Lola notaba como el corazón de su compañero se aceleraba notablemente.
-"Aún estamos tomados de las manos; me inclino hacia delante, jadeando, mientras unas lágrimas cálidas y pesadas ruedan por mis mejillas. —Ésta es la razón… —Llorando, beso a Lochan en la mejilla—. Ésta es la razón… —Ahogo un sollozo y beso a Lochan en la comisura de los labios—. Ésta es la razón… —Cierro los ojos y beso a Lochan en la boca." Continuó Lola. –"Todo lo que sé ahora mismo es que te quiero —digo con un deje desesperado a la par que tranquilo; las palabras surgen con voluntad propia —. Te quiero más que como a un simple hermano. Yo… te quiero… de todas las maneras posibles."
Para ese entonces Lincoln había notado lo particular de la historia, y a juzgar por la nula reacción de Lola, supuso que ella estaba al tanto sobre el contenido del libro. Esto no era del todo correcto, y lo sabía, pero no podía dejar de sentirse identificado hasta cierto punto, así que siguió leyendo.
-"Yo también… —Su voz es dura, está sorprendido—. Es… es una sensación tan enorme que a veces creo que va a acabar conmigo..."
El cálido aliento de Lincoln chocaba contra el cuello de Lola a medida que articulaba cada palabra.
Lola comenzó a sentirse diferente, algo que no había experimentado antes, una sensación de calor que recorría todo su cuerpo, y el sentir su aliento en su cuello no hacía más que incrementar su deseo por él.
-"…Es tan fuerte que siento que podría matarme. Sigue creciendo y yo no… no sé cómo pararla."
Por un momento Lola pensó que lo que dijo salió desde su interior, o al menos eso quería creer.
-Lola, creo… que deberíamos dejarlo aquí. -Dijo en un tono tan suave que apenas y fue perceptible para su oído
Ella giró su cabeza hacía él, quedando frente a frente y con solo unos centímetros de distancia, pero no se alejó.
-¿Ah sí? ¿Por qué? -Cuestionó mirándolo a los ojos, y luego a sus labios.
-Yo… no creo que sea correcto… -Respondió sintiendo su respiración en su rostro, una parte de él sabía que no estaba bien, pero otra parte le impedía separarse. -Lola… Yo…
Fue ahí cuando Lola, tomando fuerzas desde lo mas profundo de su ser, se inclinó hacía él, terminando con la corta distancia que existió entre ellos en algún momento, y se entregó a ese sentimiento tan fuerte que sentía, ese amor tan grande y tan peculiar, a ese amor prohibido.
Un beso… solo eso fue necesario para que ambos comprendieran el cariño del otro, un beso tierno, pero apasionado, que reflejaba el deseo contenido y el afecto nunca antes expresado, un beso que los hizo sentir en un cuento, un beso que parecía ser solo ficción, un párrafo escrito en algún libro… pero era real.
Solo duró unos pocos segundos, pero para ellos pareció una eternidad, una eternidad en un parpadeo.
Se separaron de a poco, y un hilo de saliva seguía uniendo sus labios, vestigio de la muestra de amor que acababan de realizar.
Por un momento nadie dijo palabra alguna, como si estuvieran en shock, sus miradas continuaban juntas, y fue la rubia quien decidió romper el silencio.
-Si, quizá deberíamos dejarlo por hoy. -Sonrió, comprendiendo ahora, que el sentimiento era mutuo.
-Pero puedes quedarte aquí si quieres. -Dijo de inmediato.
-Que bueno que lo pides, por que lo hubiera hecho de todas formas. -Y dicho eso, Lola procedió a acurrucarse en el pecho de su hermano, mientras que él la rodeaba con sus brazos. Claro que había muchas cosas que hablar, pero eso lo discutirían a la mañana siguiente, en ese momento lo único que querían era estar juntos, y disfrutar… de esa noche tan especial.
Bien, hola a todos… Ha pasado algún tiempo.
No tengo ninguna excusa en particular; escuela, tareas, trabajo, y varios problemas, pero finalmente tuve tiempo de escribir esto, además me di el tiempo de buscar y leer un libro que encajara en la situación.
Como comenté, "Prohibido" cuenta la historia de dos hermanos que terminan enamorándose. No es un libro para todos, pero sin duda si están interesados se los recomiendo mucho.
Espero les haya gustado el cap, me hubiera gustado hacer algo mas extenso, pero es lo mejor que puedo entregarles en estos momentos.
Ahora, sin nada más que decir, un saludo y… Adiós.
