Boku no Hero Academia, pertenece a Kōhei Horikoshi.

04: Comenzando la Secundaria.

Cuando descubrió que esa chica de cabello violeta y ojos grises, solía seguirla, Izumi se asustó, pero gracias a la Guía de Supervivencia Yandere, comenzó a entender un poco más o al menos, creía entenderla.

Un día, dejó una nota pegada a una pared. Una nota, escrita en un naipe reflectante de Yu-Gi-Oh.

Al dejarlo pegado en la pared, este brillaba. Curiosa, Kyōka se acercó, para descubrir, lo que había hecho su heroína. Al llegar, lo despegó con cuidado de la pared. Era un naipe falso y el brillo era producto de un papel reflectante que tenía pegado. Extrañada, giró el naipe, para ver su reverso, encontrándose con que tenía un papel recortado y pegado en la otra cara, con una nota:

«Me has estado siguiendo, por mucho tiempo ¿Quién eres?, ¿Qué quieres de mí?»

Kyōka miró fijamente la carta y sacó un lápiz, para escribir.

«Hace ya mucho tiempo, me salvaste la vida y ahora, quiero encontrar una forma, de poder compensarte»

Kyōka no podía estar más nerviosa, de lo que lo estaba actualmente. Izumi ahora sabía de su existencia, pero ella no había tenido las agallas, para acercarse y presentarse formalmente. Ella había pensado, que ahora, cuando la chica de ojos verdes supiera, que la estaba siguiendo, esta se asustaría o que le preguntaría sus motivos, para acosarla o que le pediría, que la dejara en paz.

Pero Izumi no lo hizo y se limitaba a sonreírle y saludarla, desde lejos. Eso solo hizo, que su amor por la peliverde, aumentara, pues ella no la rechazó, ¡la estaba saludando, le estaba diciendo que sabía que estaba allí y que no le molestaba!, esto solo la hizo sentirse aún mejor consigo misma. — ¡Asistiré a la misma escuela con Izumi-Chan y usaremos uniformes de marineritos negros! —pensó Kyōka, mirando anhelante su uniforme. Pero entonces, tragó saliva, ante la perspectiva de vestir de... marinerito y tener que llevar una falda. Se miró nuevamente al espejo. Y recordó una reciente visita al médico, pues varias compañeras de escuela, ya habían pasado por su pubertad y se habían desarrollado, pero ella no. Sus pechos seguían siendo pequeños y ella misma, no quería reconocerlo, pues le resultaba vergonzoso siquiera pensarlo, pero su trasero era más grande que el de varias compañeras. —Gótica culona —le dijo su consciencia, haciéndola enfadar, pero era verdad. No se había desarrollado en su copa, la cual era A, pero sus caderas y trasero, habían aumentado. Suspiró acomplejada y se fue al colegio, con una tostada con mantequilla, en la boca.

De camino a su primer día de Secundaria, por el rabillo del ojo, vio a su querida Izumi y sonriendo, se movió en diagonal, quedando detrás de la chica de cabellos verdes, para protegerla, por si algo se presentaba.

— ¡Por favor, busquen otra ruta para llegar a sus destinos! —pidió un policía, sacándola de sus pensamientos.

Al mirar con más atención, Kyōka e Izumi, vieron como un villano gigante, golpeaba una torre energética del metro, haciéndola caer, justamente hacía donde estaban ellas.

Pero un héroe apareció. Un héroe de piel ligeramente bronceada, mandíbula cuadrada, cabello corto y blanco, puntiagudo y llevaba una banda en su frente con el patrón amarillo/negro de las señales de peligro. Era musculoso, llevaba una camisa que solo cubría sus brazos dejando su torso y abdominales visibles, en cada muñeca llevaba unos pesados brazaletes de metal y un pantalón azul. — ¡No lo harás! —El héroe atrapó en el aire, el trozo de la torre, antes de lanzárselo al villano.

— ¡Todo el mundo, retroceda! —ordenó el héroe vestido de bombero: Backdraft.

Alguien apareció por el aire. Un héroe que llevaba un casco de madera, una camiseta azul oscuro y un pantalón corto también azul, tenía un cinturón de madera, rodilleras y zapatos todos ellos, hechos de madera. Kamui Woods, estiró su brazo y este literalmente, se volvió mucho más largo, balanceándose hacía el villano. —Uso ilegal en hora de tráfico, hurto y robo resultante en heridas corporales. —Estiró su brazo derecho.

Izumi sonrió, sus ojos se iluminaron. Kyōka le enseñó una sonrisa, aun cuando su amiga, estaba mirando hacía los héroes. —Sensei...

— (…)Hitsubaku Urushi Sarō —pronunció el héroe, sin saber de los dos chicos. El brazo del héroe se alargó, sus dedos se deformaron en ramas y muchas otras ramas, surgieron de la palma de su mano, de su muñeca y partes del antebrazo.

Prisión de Cadena Preventiva —tradujo Izumi, cerró los ojos, en señal de confianza hacía el héroe de madera. —Y si ahora: lo fusiona con su Karada no ki no seichō (Crecimiento del Árbol Corporal), entonces su enemigo no podrá moverse.

El villano fue rodeado, por algo parecido a una camisa de fuerza, pero de madera, momento en el cual una rubia gigante, le dio una patada en la cabeza, dejándolo fuera de combate y comenzaba a posar de forma bastante sexista. Ella vestía con un antifaz violeta, un traje color crema, con detalles en violeta y anaranjado. —Hola a todos, soy Mt. Lady, este es mi debut.

—Esa mujer... —gruñó una mujer del público, cruzándose de brazos. Era una ama de casa.

—... Entre ella y Midnight... —se quejó otra mujer del público.

—Causan que los hombres, no puedan tomarnos en serio, si no comenzamos a presumir nuestros pechos o traseros —completaron unas enfadadas Kyōka e Izumi, quienes se cruzaron de brazos y cerraron los ojos, enfadadas.

Bueno —pensó Kyōka, mirando a la peliverde con devoción. —Realmente, tu sí que podrías hacer algo así, Izumi-Chan. Con ese cuerpazo, que no te sorprenda si el día de mañana, tienes que escoger entre ser súper modelo o cualquier otra profesión —dijo Kyōka, mirándola de arriba abajo, causándole un sonrojo aún más fuerte, a su heroína y amiga. —Tienes un cuerpo perfecto para el modelaje, Izumi-Chan. Yo... solo soy una tabla —pronto, todo se volvió oscuro, un haz de luz iluminó a Kyōka, que ahora estaba con un aura depresiva encima. Pronto, llegaron al colegio y ambas sacaron sus horarios y mapas. — ¡Oh, así que estaremos en el mismo salón de clases! —pensó Kyōka emocionada. Pronto, llegaron al colegio y ambas sacaron sus horarios y mapas. Desde donde estaba, Kyōka pudo ver el horario de Izumi. — ¡Oh, así que estaremos en el mismo salón de clases! —dijo emocionada. Dejando que la peliverde tomara asiento, junto a la ventana, ella se colocó dos asientos detrás de ella, así podría verla en todo momento. —El destino nos sonríe, amor mío —pensó ella., con los ojos brillantes y fijos en la chica.

Izumi sufrió un escalofrío y volvió su mirada, hacía atrás, encontrándose con la chica de cabello violeta, quien la miraba atentamente, mientras le sonreía. Intentó bajar su falda, solo para notar, que ese fue un mal movimiento, y ahora la chica, no paraba de mirarle las piernas. — ¿Por qué tengo que ser tan bella, maldita sea? —se preguntó, mientras lloraba mentalmente. —Estaré atrapada con esta chica, desde los doce, hasta los quince, desde séptimo hasta noveno, por culpa del Bachillerato. —Escuchó algo ante ella y vio a un chico de cabello rubio, a quien reconoció, causando que se hundiera aún más, en su miseria. —Oh, no. No. ¿Por qué Kacchan, también está aquí?

¡¿Qué está haciendo él, aquí?! —se preguntó Kyōka enfadada, al notar y reconocer al matón rubio, antes de volver su mirada, a la peliverde. —Tranquila. Tranquila, mi amada. Yo voy a protegerte de ese cabrón. Lo juro. —La peliverde sufrió un escalofrío.

¿Acaso estoy atrapada con mi matón de la infancia y una Yandere, con un Kōsei basado en la audición y que fácilmente, podría escuchar todo lo que digo en la privacidad de mi hogar? —se preguntó Izumi por un instante, solo para llegar a una conclusión, mientras derramaba mares de lágrimas. —Odio mi vida.