Boku no Hero Academia, pertenece a Kōhei Horikoshi.
08: Aprobando examen y trajes de héroes.
Kyōka sentía tanta presión sobre sí misma, que no sabía si lograría entrar a la U.A, y no quería hablar con Izumi. — ¿Qué haré, si Izumi-Chan ingresa a la U.A, pero yo no lo consigo? —se torturaba Kyōka, día y noche. —Espero y cuenten todos esos puntos, de destruir a los villanos robot, con partes de otros robots, pero... ¿Y si no cuentan? —se preguntaba aterrada. — ¿Es posible ingresar a la U.A, con cerca de diez puntos? No, claramente no es posible. —Desde el día, en que llegó a esa conclusión, estuvo algo decaída.
Pasaron cuatro días, hasta que...
— ¡Kyōka-Chan, baja por favor! —le llamó su madre. —Tenemos algo para ti. —La niña la escuchó, incluso con sus auriculares puestos. Se los quitó, pausó la canción y bajó al primer piso, a ver qué deseaban sus padres. —Estamos muy orgullosos de ti, Kyōka —comenzó a decirle su madre, con una sonrisa en sus labios y lágrimas rodando por sus ojos, confundiendo a la adolescente.
— ¡Acaba de llegar! —Su padre le tendió una carta, mientras tenía un micrófono, en su otra mano.
—Adelante, cariño —dijo su madre. —Ve a abrirlo, en la comodidad de tu habitación y luego, nos dices.
—Eh... ¡Sí, eso haré! —dijo Kyōka, mientras iba a su habitación, sin en ningún momento, dejar de mirar el sobre. — ¿Acaso lo logré, o acaso fracasé? —Aun lo sujetaba con sus manos, sin haberlo abierto. Tragó saliva. — "Que sea, lo que los dioses quieran" —pensó, mientras lo abría, luego de lo que se sintieron horas, contemplando el sobre cerrado y sellado con el símbolo de la U.A; de su interior, cayó un disco de metal, extraño. — ¿Eh?, ¿y esto qué es? —se preguntó, mientras lo examinaba, y activaba el proyector holográfico.
«¡Estoy aquí, como una proyección!» Dijo una voz, muy familiar para ella, mientras que daba un paso atrás.
— ¡¿Un holograma de All Might?! —se preguntó Kyōka confundida.
«¡Sé que el tiempo ha pasado! Pero con un gran poder, viene una gran cantidad de papeleo, hola Jirō-Shōjo: estás viendo, al nuevo maestro de la U.A» Decía All Might sonriente y con las manos en la cadera. Una mano apareció y lo picó en el brazo, haciendo que el héroe rubio, volviera su mirada, hacía la derecha. «No estoy fanfarroneando, lo prometo» Decía a la persona desconocida. «Sé cuántos quedan, no... No será tan largo como el último, lo prometo. Necesito decirle a Jirō-Shōjo... sí... sí entiendo» El héroe se encorvó un poco, enseñando su cansancio, antes de aclararse la garganta. «Lograste aprobar el examen escrito, con una puntuación de 80% y el examen práctico con Treinta y nueve puntos de villanos y cerca de Veinte puntos de rescate»
— ¡¿Puntos de rescate?! —se preguntó confundida.
«¡Buen trabajo, aprobando el examen!»
— ¡¿Está diciendo, que lo logré?! —se preguntó repentinamente feliz. Antes de mirar por su ventana y activar su visión telescópica, mientras derramaba lagrimas por sus ojos. Pero necesitaba saberlo, ¿ella también lo logró?
«(…) ¡Midoriya Izumi: 100% en examen escrito, Ochenta y ocho en puntos de villanos y trece puntos de recate!»
—Por favor —rogó Kyōka. No sabía si era bueno o malo.
«Ven Jirō/Midoriya-Shōjo» Kyōka se asustó, cuando escuchó eso último. Fue cacofónico, para ella. «Bienvenida a la U.A, tu Academia de heroína»
Kyōka fue a decirles a sus padres que aprobó. Y, reprodujo nuevamente el mensaje. El hecho de que el mismísimo Símbolo de la Paz, le dijera a su hija, que había ingresado en la U.A, fue algo maravilloso para ellos.
Se sentó con sus padres y revisaron el documento del Kōsei de Kyōka, mediciones físicas y el diseño deseado por ella. Esto luego, sería enviado a la U.A, quienes, a su vez, lo enviarían a una compañía de diseño de trajes de héroes, afiliado a la U.A, preparándolos con el arte de los trajes para los alumnos; algo insegura, decidió llamar a Izumi. Sentía que lo mejor, sería un traje de alguna forma... sexy.
—Hola, Kyōka-Chan —saludó Izumi, con un toque de amor. Había leído, que lo mejor, era hablarle a tu Yandere, con un tono amoroso.
— ¡Aprobé, Izumi-Chan! —dijo Kyōka.
— ¡Oh, eso es maravilloso, Kyōka-Chan! —la emoción, se notaba en la voz de Izumi.
—Desde aquí, lo vi. Estoy tan orgullosa, de todo lo que hemos logrado —dijo la pelivioleta, con una sonrisa entre feliz, orgullosa y enamorada.
—Espera... ¡¿Qué dijiste?! —preguntó la peliverde, algo perturbada, mientras se ponía algo azul.
— ¿Tienes alguna idea, de cómo quieres tu traje de heroína? —preguntó Kyōka, ignorando la pregunta de su amada. —No veo que necesites, algo que mejore tu Kōsei. —Continuó hablando ella. —Te basta, con los propios portales y el arco.
—Eso es cierto —admitió Izumi. —Creo que...
— ¿Algo tipo princesa? —le interrumpió la pelivioleta. —Serías mi princesa y yo siempre estaré allí, para protegerte.
—Kyōka-Chan —dijo Izumi, con un tono de voz típico, de una enamorada. Para luego escuchar a su amiga, riendo.
—Te veo sonrojada —dijo Kyōka, con un tono juguetón y cantarín, en su voz.
— ¿Debo de dejar de lado, mi ropa interior? mi bella... caballera de brillante de armadura —preguntó Izumi. Kyōka no contestó. Gracias a su mutua visión telescópica, se miraban de frente, como si estuvieran allí mismo. —Miren nada más, quien está sonrojada ahora. —Se puso de pie y se quitó los pantalones cortos, que llevaba en esos momentos. Una sonrisa apareció en sus labios, cuando vio cómo su amiga salió volando, por una hemorragia nasal. —Sabes bien, que no iré desnuda. Pero... quizás... tengo algo en mente. Saldré de compras. Adiós, cariño. —Colgó y fue a buscar a su madre, para hablar con ella. Su madre asintió, ante la idea de su hija y juntas, fueron de compras. Cuando realizaron la compra, ajustaron algunas cosas, colocaron algunos detalles, por aquí y por allá, antes de enviar a la compañía de confianza de la U.A, con una petición, para algunos arreglos extra, que solo podía hacerlo, una sastrería de héroes, especializada. —Creo que lo amarás y.… también, te pondrás muy celosa... mi hermosa... caballera sónica.
