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Kugayama Company

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—Corrígeme si me equivoco —dijo Tatsuya —. Estás enojada porque el grupo está formado por mujeres, salvo mi obvia excepción.

Ushio sonrió con suficiencia.

—¿Me crees tan mezquina?

La chica, con su impecable traje que estilizaba su figura en líneas casi varoniles, encendió un cigarrillo mientras esperaba que el camarero terminara de acomodar los platos del desayuno. Pese a la posición desgarbada en la que se encontraba, pocos podían negar que se trataba de una mujer, por mucho que sus ademanes recordaran a un hombre.

—Es solo que nunca hablaste de incorporar más compañías que las que habíamos acordado.

—Gold Pleasure tiene el ranking más alto de todos nosotros —explicó —. Sería bueno para ganar presencia.

—¿Y qué es lo que quiere? ¿Qué le sirvas fielmente?

—Creo que su lógica es más simple. Entre aliados es raro que se hagan peleas, se resuelve tranquilamente con contratos e intercambio de favores.

—Entonces es de las que se escandaliza con un poco de sangre —dijo con sorna.

—Escuché que su peleador es su amante.

—Oh, ya entiendo, las mujeres podríamos hacer cualquier cosa por amor.

Tatsuya carraspeó. Ushio seguía insistiendo con el tema y cada vez le provocaba el mismo hueco en el estómago. De un trago, apuró el jugo, dejando el vaso con innecesaria fuerza sobre la mesa.

Ella solo le miraba, consciente de que estaba evadiéndola, pero para su fortuna, el teléfono interrumpió el incómodo silencio en que se habían sumido.

—Buenos días, señor Himekawa.

—¡Saori! —exclamó, intentando no sonar aliviado —. No tienes que ser tan formal, ya somos socios, además, el señor Himekawa es mi padre. En todo caso, puedes llamarme solo Himekawa.

Al otro lado de la línea, Saori se mordió el labio, no se sentía demasiado cómoda con tanta familiaridad, pero mucho dudaba que el muchacho pudiese cambiar de opinión.

—A propósito de eso —dijo —¿Puedo hacer un par de sugerencias para nuestra sociedad?

—¿Sugerencias?

—Quería saber si es posible incorporar a Rino Kurayoshi, de Gold Pleasure Group.

—¿La conoces? —preguntó, intrigado.

—Sí. De bastante tiempo. No quiere ser líder del grupo ni nada de eso, solo quiere cuidar de su peleador.

Tatsuya suspiró. Hasta ese momento había decidido llamar a Rino más tarde, pero el hecho de que fuera conocida personal de Saori Kido, formaba una subcategoría dentro de la agrupación que le causaba intriga, más que nada porque no había un solo rubro por el que podrían coincidir; sus empresas estaban en giros distintos y ni siquiera tenían una edad aproximada.

—¿Y la otra sugerencia?

—Seto Kaiba, de Kaiba Corp.

—¿También lo conoces?

—Solo hemos coincidido un par de veces, pero es que uno de los miembros de la Fundación Graad será su representante, y realmente no quisiera que quedara en un grupo antagónico. Se supone que entre miembros no peleamos, ¿no es así?

—Kaiba Corp. —repitió Tatsuya.

Esa era una de las empresas con mayor crecimiento en la última década, la habría considerado de no ser porque Seto Kaiba no era el tipo de persona que le interesara tener cerca. Sin embargo, estando una chica entre los dos, podría hacer llevadera la convivencia y beneficiarse de él.

—Lo arreglaré —dijo finalmente.

—Gracias. Eso es todo. Que tenga... que tengas buen día.

—Igualmente —respondió, intentando no sonar demasiado sardónico.

¿Cómo alguien de su edad podía ser tan ridículamente formal?

La penetrante mirada de Ushio lo devolvió al desayuno, que se había vuelto una rutina ante la insistencia de la familia Kugayama en nombre del compromiso que habían hecho sus abuelos.

—¿Qué? —preguntó.

—Yo también te había sugerido a Kaiba Corp. —le reprochó.

—Bueno, si tengo a dos chicas entre él y yo, es mejor oferta.

Tatsuya se quedó helado al ver cómo fruncía levemente los labios.

—¿Quieres venir? —preguntó.

El semblante de Ushio se relajó, parecía satisfecha, y la idea de que el resto de su vida fuera así, tentando el hielo, esperando que no se quebrara, le provocó un escalofrío. Realmente no se sentía listo para casarse, y no estaba seguro de que algún día lo estuviera.

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El resoplido de Seto cohibió a la secretaria. No importaba cuánto tiempo pasara, simplemente no se acostumbraba a la forma de ser de su jefe.

Sin importar las circunstancias, motivos o causas, siempre que hacía eso, se sentía culpable por interrumpirlo. Aun así, era bastante afortunada en comparación con el equipo técnico, a los que solía tildar de inútiles con bastante frecuencia, normalmente acabando por hacer él mismo lo que les había pedido, solo para acentuar que, sin importar sus títulos y certificados universitarios, él simplemente era un genio.

—Ya voy.

La mujer se sorprendió. Lo normal sería que le dijera que despachara al inoportuno visitante, sin embargo, no solo estaba dispuesto a recibirlo, sino que había salvado el archivo y suspendido el equipo, completamente dispuesto a poner atención.

Temiendo que cambiara súbitamente de opinión, volvió a la recepción para hacer pasar a los dos jóvenes.

Apenas entraron, Seto Kaiba ni siquiera se molestó en disimular el poco agrado que le provocaba la visita.

—Pero si es la rata tramposa —dijo con desdén.

Tatsuya, que nunca se había mostrado avergonzado de los métodos a los que recurría para obtener lo que quería, se limitó a chasquear la lengua.

—¿No te mordiste la lengua?

Sin esperar ningún tipo de cortesía, se sentó frente a él, recargando los codos en el escritorio.

—El único motivo por el que te estoy recibiendo es porque es parte del convenio con la Fundación Graad. A todo esto, hay dos condiciones, la primera, es que si el peleador que me den no hace bien su trabajo, estoy fuera, y la segunda, es que mientras esto dure, tomaré las decisiones estratégicas del equipo.

Tatsuya curvó levemente los labios.

—¿Por qué mierda te dejaría hacer eso si el equipo lo estoy formando yo?

—Porque no voy a dejar que me uses de ninguna manera para cualquier estupidez que tengas en mente.

—Estás realmente loco.

—Es lo que hay, lo tomas o lo dejas.

Ushio carraspeó, haciéndose notar entre la tensión creciente de los dos muchachos.

—Dejen de portarse como idiotas —dijo —. Si vamos a estar en el mismo equipo, lo último que quiero, y seguro hablo en nombre de todas las chicas, es acabar en medio de una disputa eterna sobre quien tiene la verga más grande.

Seto se escandalizó ante el comentario tan vulgar.

La joven sacó una pequeña cartera de piel de la bolsa interna de su saco y la puso sobre el escritorio.

—Acepta el trato —le dijo a Seto —. Y te quedas con esta.

Asqueado por el rumbo que estaba tomando esa reunión, tomó la cartera con recelo. Sin embargo, al abrirla, sintió cómo su propia determinación flaqueaba.

—¡Es imposible! —exclamó, mirando a Ushio que, con los brazos cruzados, lo miraba con suficiencia, y eso le hizo hervir la sangre.

—¡¿Cómo la conseguiste?!

La chica levantó el rostro, sonriendo de la forma más exasperante que nadie le había demostrado, salvo quizás, Maximillion Pegasus, y lo odió más que nunca, tanto como empezaba a odiar la idea de hacer equipo con ellos.

—Una expedición turística reportó restos de una aeronave en el Himalaya, en el rescate se determinó que eran los restos del desaparecido vuelo de Sriwijaya Air, donde seguro sabrás, viajaba el campeón chino de Duelo de Monstruos. Mi compañía hizo una compra discreta de la baraja a la familia, y aquí está.

Seto volvió la vista hacia el quinto dragón blanco de ojos azules, que se creía perdido desde que el duelista, de la primera generación surgida tras el lanzamiento del juego, se declarara muerto por ese accidente aéreo.

Sentía la mandíbula tensa, hasta los dientes empezaban a dolerle, pero si algo lo caracterizaba, era la forma pragmática en que solía resolver sus problemas.

—¿Cuánto tiempo durará esta estupidez? Quiero decir, dudo mucho que hagas esto para conseguir amigos, ¿cuál es tu propósito? ¿la presidencia de la Asociación? Necesitas un mínimo de votos y patrocinar el torneo, además, acaban de cambiar al presidente, ¿crees que las compañías están listas para pasar por eso de nuevo? Escuché que fue brutal.

La sonrisa torcida de Tatsuya se ensanchó.

—Eso es cosa que no te interesa. Pero hagamos algo, me dijeron que has tenido problemas con Nentendo desde que Industrial Illusions vendió Duelo de Monstruos.

Un resoplido por parte de Seto fue toda la respuesta que necesitó para continuar. Y solo por el placer de molestarlo más, se inclinó al frente, irrumpiendo su espacio personal, consiguiendo que reaccionara echándose para atrás, aunque al momento en que se percató de lo que le había orillado a hacer, se irguió con toda dignidad.

Ushio suspiró con fastidio.

—Te prometo que, no solo Duelo de Monstruos, sino todo Nentendo, será tuya a final de año —dijo Tatsuya con total seguridad.

La carcajada de Seto Kaiba se escuchó hasta la recepción, erizándole la piel a su secretaria que no se imaginaba nada que pudiera provocar esa reacción en su jefe.

Controlándose, se llevó una mano a la frente.

—¿Y qué vas a hacer? —preguntó —¿Plantarle evidencia de narcotráfico o algo así?

—¿Lo aceptas o no?

Seto sacó la carta del dragón de su cartera, sintiéndola entre sus dedos. Estaba en perfectas condiciones. Claramente su dueño anterior había tomado precauciones durante su transporte, así que los años que pasó abandonada en las montañas nevadas, no la habían maltratado.

—Un año —dijo —. Lo que sea que quieras hacer, solo lo haré un año.

Tatsuya le extendió otra carta, de baraja inglesa, y aunque Seto quería metérsela en la boca, no le quedó más remedio que aceptar, en atención a la sensatez.

Se trataba del rey de diamantes, y su mirada fue todo lo elocuente que podía ser para denotar lo cursi que le parecía el detalle.

—Te llamaremos para la primera reunión con todos los miembros —dijo Ushio, poniéndose de pie, a lo que Seto simplemente asintió.

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—¿No crees que esto es excesivo? —preguntó Tatsuya mirando a los meseros despejar la planta del restaurante, dejando solo una mesa redonda en el centro.

Ushio, firme como inspector de obras, le miró con escepticismo.

—¿Prefieres un bar? —preguntó.

Tatsuya se encogió de hombros, la verdad era que sí.

—Necesitamos una reunión para que se conozcan, una cena es un evento neutral. Estaremos bien.

Ambos giraron el rostro en cuanto escucharon la puerta del ascensor abrirse, era Natsume. Llevaba un traje negro de dos piezas, pero con un jersey de cuello alto en lugar de camisa. Le acompañaba Hidetora Tōjō, y Tatsuya pensó que había crecido al menos otros cinco centímetros con respecto a la última vez que lo vio, y vestido completamente de negro, el detalle se magnificaba.

Su imponente presencia casi oscureció la habitación, y se lamentó de que llegara temprano, eso habría sido asombroso si fuese el último en aparecer.

Estando a un par de pasos, su expresión cambió levemente, relajándose lo suficiente como para dejar de parecer que iba a golpear a alguien, inclinó la cabeza ante Ushio y le dio una palmada a Tatsuya, que trató de no gemir, aunque le había sacado el aire.

—¿Todo bien? —preguntó.

—Todo bien —respondió Tatsuya.

Tōjō respiró profundamente, llevándose la mano al cuello de la camisa desabotonada. No estaba acostumbrado a ese tipo de ropa, pero la situación lo ameritaba y estaba dispuesto a cooperar.

—Ya es hora —dijo Natsume.

Ushio ordenó a los meseros esperar en la cocina mientras que los hostess bajaban para esperar y escoltar a los invitados conforme llegaran.

El restaurante que habían elegido se encontraba en lo alto de una torre y giraba lentamente para mantener cambiantes las vistas panorámicas de la ciudad.

No era que fuese el favorito de ninguno, pero hasta donde Ushio había podido investigar, se le consideraba un territorio neutral al no estar afiliado a ninguna compañía de la Asociación, y ya que tampoco querían recibirlos en sus respectivos departamentos, era una opción completamente válida.

Tōjō se mantuvo en su sitio, con los brazos cruzados, mirando los ventanales. Y si Tatsuya no lo conociera, seguramente pensaría que estaba analizando el futuro encuentro, pero con total certeza, sabía que trataba de confirmar que el restaurante se movía y no solo se lo estaba imaginando.

La primera en llegar fue Saori Kido, tal como lo esperaba, llegó con su guardaespaldas, el muchacho que era su representante, y otro joven que se notaba más o menos de su edad, con el pelo alborotado cubriéndole parcialmente el rostro, y que ella presentó como Shō Asamori.

Tatsuya quiso reírse. A Seto Kaiba le iba a dar algo cuando le dijeran que ese muchachito medio afeminado iba a ser su representante, porque era claro que no lo sabía, pues habría llegado con él si ya hubiesen sido presentados.

Rino Kurayoshi y Aoi Kunieda llegaron al mismo tiempo, por lo que subieron juntas en el ascensor. Para cuando estuvieron con los demás, a la más joven se le notaba completamente roja de vergüenza. Dudaba que las trenzas con lazos rosas de Takeshi Shiroyama tuviesen algo que ver, por algún motivo, a nadie parecía importarle que un muchacho de dos metros gustara de peinarse como niña de preescolar.

Él no quería que fuese el representante de Aoi, pero había insistido tanto que no le quedó más remedio. Afortunadamente su pequeño grupo había crecido lo suficiente con peleadores de buen nivel como para permitirse ese pequeño inconveniente. Esperaba, en todo caso, que se sintiera lo suficientemente motivado como para esforzarse y entrenar, algo que dijo Kunieda que iba a vigilar, enseñándole el estilo Shingetsu de ser necesario.

Tatsuya lo miró mientras saludaba a Natsume y Tōjō. Además de su pantalón blanco y saco rosado, destacaba una espada de madera en su espalda y eso le hizo mirar de nuevo a Kunieda, casi escondida detrás de Ushio.

—¿Traje de tweed? ¿En serio? —preguntó, intentando bromear.

Kunieda se había comprado un traje de dos piezas que por el estilo parecía a cuadros, entre negro, blanco y rojo. La falda era corta, pero llevaba mallas negras y zapatos planos con una fina correa que se ajustaba a su tobillo. En general, tanto el tejido como el diseño cerrado del saco, daba una impresión de sofoco completamente fuera de lugar en pleno verano.

—Nada te parece —se quejó, sin ánimos de reclamarle, haciendo más extraña su actitud —. A Natsume no le dices nada y trae jersey.

—Por favor, no es como si con él tuviéramos más opciones.

Al poco rato, Seto Kaiba apareció. No había llegado tarde, pero parecía molesto de ser el último, y entonces procedieron a las presentaciones formales, pues, aunque algunos se conocían entre ellos, era la primera vez que estaban todos juntos, y precisamente por eso, ninguno pudo evitar el notar lo ridículamente joven que era el grupo en promedio, siendo los mayores, Rino y Rei, sin contar a Aioria que no formaba, directamente, parte de la Asociación.

Seto examinó a los presentes. No le costó ningún trabajo descubrir quién iba a ser su representante, y justo como lo había previsto Tatsuya, se sintió estafado.

—Shō ha recibido un entrenamiento especial por parte de la Fundación —explicó Saori, sin inmutarse ante el tono de reproche cuando expresó su inconformidad en voz alta —. Está perfectamente capacitado para cumplir con sus deberes como representante de Kaiba Corp.

Seto no tuvo más opción que aceptarlo, no podía ponerlo a pelear con alguien para comprobarlo, y tampoco tenía sentido hacerlo él mismo porque su nivel no estaba ni medianamente cerca del estándar, así que todo se resumía al próximo encuentro: si perdía, lo único bueno era que se podría deshacer de ese montón de niños, y si ganaba, al menos tendría algo de seguridad por un rato.

Habiéndose calmado el asunto, Ushio hizo seguir a todos al comedor, y como era lógico, empleadores y representantes tomaron lugares juntos, aunque Seto se aseguró de quedar entre los grupos de Saori y Rino, que eran a las que conocía.

—Ahora que nos hemos presentado debidamente —dijo Tatsuya —, creo que es importante establecer los intereses particulares para poder organizarnos conforme eso. ¿Por qué no empiezas, Kunieda? Eres la empresa más joven, después de todo.

Kunieda sonrió con cierto gesto arisco, y tomando aire, se despojó de todo rastro de vergüenza que tenía hasta el momento, recobrando el aire de autoridad que solía emanar como líder de las Red Tails.

—Data Dot World tiene operando un año, nuestro ramo es la consultoría en seguridad informática y como actividades secundarias también nos hacemos cargo de los servidores de varios juegos de simulación de realidad virtual, así que estamos relacionados con varias compañías menores y desarrolladores independientes.

Tatsuya no esperaba menos de ella, la seguridad con la que hablaba la ponía a la altura de las circunstancias.

—Nuestro objetivo principal es mantener la independencia respecto a grandes corporativos. Empresas como la nuestra suelen ser absorbidas en sus primeros años.

Seto sonrió, claramente lo decía por él y Nentendo, así que era clara la ventaja que sacaba en esa sociedad que incluía a Kaiba Corp.

—Secundario a eso, tenemos la ambición de expandirnos y tener centros de operaciones en Corea del sur y China, para captar a los desarrolladores independientes de ahí, que son un sector creciente en los últimos años.

Con un asentimiento, el resto aceptó sus términos.

—Gold Pleasure Group —dijo Rino, que estaba a la derecha, asumiendo que era el orden más conveniente —, solo tiene la intención de evitar quedar en alguna relación desventurada. Me niego a usar a Rei como instrumento político, así que la posición oficial de mi compañía, sería la de no intervención en caso de que se diera un nuevo Torneo de Aniquilación, aunque no negaré mi voto cuando las circunstancias lo requieran.

—Necesito deshacerme de Nentendo —dijo tajantemente Seto —. O en su defecto, obtener las licencias de Duelo de Monstruos.

Saori inclinó la cabeza levemente, pero cuando el silencio se prolongó, asumió que era todo lo que iba a decir.

—Necesito recuperar las subsidiarias y plantas que Toyo Electric Power Company ha ganado a mi apoderado legal, aunque algunas ya fueron liquidadas, quiero salvar lo más que se pueda.

Ushio Kugayama, que ya había encendido un cigarrillo, dejó escapar el humo antes de hablar.

—Para ser franca, mi interés es personal. Tatsuya y yo nos vamos a casar, así que considero apropiado apoyarnos mutuamente. Kugayama Company es una casa de subastas, cualquier botín que pueda obtener está bien para mí, y cualquier cosa que pueda conseguir para ustedes, también es un ofrecimiento.

La única que dijo algo al respecto fue Rino, que los felicitó. Sin embargo, Tatsuya se aclaró la garganta para apresurarse a cambiar el tema.

—Quiero convertir a Himekawa Group en una institución financiera, tanto o más grande que Dainippon Bank.

Todos se quedaron sorprendidos, de nuevo nadie dijo nada, ni siquiera Rino, aunque imaginó a Metsudo Katahara riéndose con ganas de la ocurrencia mientras su ejército de guardaespaldas se disponía a entrar en acción.

—Y como obviamente no tengo el poder ni para arremeter contra su Colmillo por la cartera de clientes, ni mejorar su tasa de interés para que sus clientes voluntariamente se unan a mí, tengo, naturalmente, que hacer crecer mi capital, diseñar infraestructura y todo eso. Mi plan principal es captar micro y pequeñas empresas a las que los bancos rechazan en el financiamiento, y de las que me gustaría que tomaran acciones. Himekawa Group guiará todo el proceso para hacerlas crecer, ustedes tendrán sus rendimientos, primas y cualquier ventaja que pudiera ofrecerles.

Rino fue la primera en reírse, no por burlarse, sino porque le parecía encantador y sería algo contra lo que ni siquiera el propio Metsudo podría competir. El número de micro y pequeñas empresas había crecido exponencialmente por diferentes motivos, estando especialmente el que muchos jóvenes se desvinculaban de sus oficios familiares, y con la perspectiva que la universidad les daba, emprendían en otros sectores, además de que, gracias a la influencia de la globalización, ya no se sentían tan entusiasmados en hacer carrera en una empresa en la que tenían poca probabilidad de crecimiento.

Tal como lo había previsto, la Asociación estaba por cambiar y lo único que podría mantener a Hideki Nogi en su recién ganada presidencia, no sería Hatsumi Sen, sino su capacidad de adaptarse.

Después de todo, ¿qué iban a hacer? ¿Mandar a la Nube flotante y al Colmillo de Metsudo como matones Yakuza a amedrentarlo?

—¿Cómo en Money Tigers?* —preguntó Kunieda.

Su pregunta había surgido porque esa parte no se la habían explicado, así que usó la única referencia que tenía respecto a inversiones y era un programa de televisión que le pareció adecuado para empezar a entender temas financieros.

—¿Y cómo funcionará? —preguntó Seto —. No tengo tiempo para revisar el listado de la cámara de comercio y llamar a los que me interesen, para que al final me hagan perder el tiempo.

Sorprendido porque no se había mostrado reacio a la idea, Tatsuya, procedió a explicar.

—Himekawa Group hará toda la captación, el análisis y el estudio financiero más viable, solo les pasará el listado de los que tienen mejores oportunidades, según sus ramos, yo asumiré el riesgo por el resto.

Rino se llevó el dedo índice a los labios.

—¿Has hablado con Soryuin Shion? —preguntó —. De Koyo Academy Group. Seguramente podrías ofrecer algún plan interesante para sus chicas.

Tatsuya movió la cabeza para invitarla a continuar.

—Puede que tu objetivo sean los empresarios rechazados por el banco, pero captar estudiantes mediante un programa de emprendimiento podría generar más candidatos que los que ya están fuera. Se trata de una universidad de mujeres, así que no dudes que muchas tendrán dificultad para encontrar un financiamiento, nuestra sociedad espera de ellas que se casen, así que no hay demasiado interés en apoyar proyectos que morirán con un acta de matrimonio. Incluso si ellas mismas están resignadas a eso, con una propuesta firme, podrían reconsiderar sus futuros.

Todas las mujeres de la mesa asintieron. Aunque en ese momento eran la mayoría en el grupo, solo había que sumar cinco o seis más en el número total de la Asociación, que, aunque no se conformaba del total de empresas del país, representaba a las más destacadas.

Así que todas comprendían lo ridículo que era el número de mujeres a la cabeza de una compañía en pleno siglo XXI.

—La verdad, no se me había ocurrido —confesó Tatsuya.

Luego de un momento de silencio en que todos parecían reflexionar sobre lo que se había dicho, Ushio ordenó a los meseros que sirvieran la cena, y nadie, ni siquiera Seto Kaiba, que era el que esperaban que saliera corriendo, objetó al respecto.


Comentarios y aclaraciones:

Respecto a la quinta carta del dragón blanco de ojos azules, la verdad es un recurso que he visto MUCHO, MUCHO de verdad MUCHO en fics de YuGiOh!

Si vieron solamente el anime de Beelzebub quizás no la conozcan, porque tampoco me acuerdo hasta donde llegaron las OVAs, pero Ushio es la prometida de Himekawa, se la presentó caracterizada como hombre ya que su familia no hereda a mujeres.

Shō, el que llega con Saori para representar a Kaiba, es uno de los caballeros de acero, del relleno de Saint Seiya clásico y Omega.

Y Money Tigers (Japón, 2001) es el programa original de donde salió Dragons' Den (Reino Unido, 2005), y que generaría el formato de Shark Tank (Estados Unidos, 2009) que pasaría finalmente a otros países de habla hispana como Negociando con tiburones.

¡Gracias por leer!