N/A: Hola! :)
Con ustedes un nuevo capítulo de esta historia. Wow, ¡hemos llegado a los 15 capítulos! :D Muchas gracias por seguir esta historia! Un agradecimiento especial a arual17 por sus reviews de los últimos capítulos.
Como siempre no duden en compartirnos sus opiniones
Nos vemos en la próxima entrega.
Saludos!
Golden y Flame
Disclaimer: Los personajes de Fullmetal Alchemist no nos pertenecen. Sólo estamos divirtiéndonos con ellos.
Capítulo 15. Homúnculos
Tras una rápida noche de planeación, los hermanos Elric habían comenzado a poner en marcha su plan para capturar a un homúnculo con la ayuda de Ling y Lan Fan. En cuanto se enteraron de la presencia de Scar en Central y de lo valiosos que eran ambos hermanos para los homúnculos, decidieron usar eso a su favor para atraerlos. Por ello, Ed no perdió el tiempo en hacerse notar en la ciudad reparando cosas en frente de las personas para atraer la atención de Scar hacia él. Ciertamente, tenía un poco de temor de que los homúnculos se tardaran en aparecer para salvarlo, dado que en su última batalla ambos hermanos habían quedado hechos trizas, pero estaba determinado a seguir adelante con su plan de pesca imitando en cierta forma lo que el coronel había hecho.
Después de unas cuantas horas de estarse luciendo entre los ciudadanos de Central, Ed estaba tomando un descanso en una cafetería, sentado en una mesa que se encontraba a la orilla de la calle disfrutando de una refrescante bebida mientras charlaba con Al. Después de unos minutos de charla, un auto se detuvo a su lado y la ventanilla del asiento trasero se bajó para revelar la figura de Roy Mustang, el cual no tardó en molestar al joven alquimista de Acero. Ed, después de molestarse como de costumbre, intentó proporcionarle directamente a Roy información sobre el Dr. Marcoh para ayudar a Havoc, pero fue interrumpido por el coronel, indicándole que no era el lugar adecuado para ese intercambio de información.
Así que los Elrics, junto a Roy y Riza, tuvieron un apretado viaje por la ciudad hasta que Riza encontró un callejón donde fuera seguro charlar. Una vez ahí, Ed comenzó a mencionar lo que sabía sobre el Dr. Marcoh, los homúnculos y la piedra filosofal, pero se sorprendió cuando Roy le dijo que muy probablemente el Dr. había sido secuestrado por esas criaturas. Durante el intercambio de información, Ed pudo notar que el coronel todavía lucía ligeramente pálido y que obviamente todavía no debería estar fuera del hospital. Era muy poco tiempo para que una herida como la suya hubiera sanado por completo y se dio cuenta de ello por los movimientos cautelosos de Mustang y por un par de muecas que hacía cuando se movía bruscamente. Este Coronel bastardo queriendo hacerse el fuerte como siempre, solamente espero que no decida enfrentarse en estos momentos a un homúnculo porque si no estará perdido. Ed pensó.
Cuando su charla alcanzó el punto en el que Ed señaló que había cierta relación entre la milicia, Ishval y los homúnculos, él no pudo evitar aprovechar esta oportunidad para informarse más acerca de lo que había sucedido en Ishval, pero Roy inmediatamente cambió de tema.
"Hablando de Ishval, escuché que Scar sigue en los alrededores. Acero, estás atrayendo demasiado la atención en estos últimos días, pareciera que deseas que Scar te encuentre." Roy comentó.
Evidentemente el Coronel está ocultando algo. ¿Qué demonios ocurrió allí? Por el momento Ed decidió no presionar, así que siguió con el rumbo de la conversación que había impuesto Mustang.
"Estoy esperando a que me encuentre." Ed respondió con tono decidido. "Necesito pelear contra él una vez más."
"No seas ridículo, ¿acaso ya olvidaste lo que ocurrió en Ciudad del Este?"
Ed no pudo evitar perderse la oportunidad para molestar a su superior, así que comenzó a bromear con él. "No me digas que tienes miedo de Scar. Bueno debe ser porque la última vez fuiste muy inútil, Señor Coronel." Dijo Ed mientras comenzaba a reírse.
"¡No me subestimes! Incluso con estas heridas puedo encargarme de él y de ti." Roy replicó.
"¿En serio? Ya luces desgastado. Solamente eres una carga extra."
"¡Cállate!"
Ed y Roy comenzaron a discutir como siempre, mientras Riza comenzaba a escuchar ruidos extraños y a sentir la presencia de alguien. Sus sentidos de francotiradora jamás le habían fallado, por lo que de inmediato sacó su arma de servicio y la alistó, mirando en sus alrededores para localizar a la persona que estaba disturbando sus sentidos. Cuando la localizó y supo de quién se trataba, liberó el seguro de la pistola, lo que provocó que Roy interrumpiera abruptamente su pelea con Ed y se pusiera alerta. En cuanto Ed y Roy se dieron cuenta de la presencia de Scar, los dos no pudieron evitar ponerse ligeramente nerviosos mientras comenzaban a sudar.
"Parece que ha aceptado tu invitación, Acero."
"¿Cuál es el problema, Coronel? Ya estás mojado y ni siquiera está lloviendo."
Los dos comenzaron a intercambiar palabras con algo de nerviosismo, sin embargo la siempre eficaz Teniente no dudó ni un solo momento y rápidamente apuntó a su objetivo. Cuando Ed se dio cuenta de esto, trató de detenerla de inmediato.
"¡Espere un momento, Teniente! ¡No lo ataque!"
"¿Qué estás diciendo?" Cuestionó incrédula Riza al ver la reacción de Ed.
"Voy a seguir el ejemplo del Coronel e iré de pesca." Ed mencionó mientras miraba retadoramente a su contrincante, preparándose para su batalla.
Scar comenzó a atacarlos con su alquimia, pero todos pudieron evitar el ataque mientras Ed se abalanzaba hacia la batalla. Al, por su parte, comenzó a explicarles a Roy y a Riza acerca de su plan de pesca.
"Eso es una locura." Roy protestó.
"Hemos decidido seguir adelante y no vamos a permitir que alguien más sea una víctima en el proceso. La única forma en que esto puede funcionar, es que mi hermano o yo seamos la carnada."
Roy apenas podía creer la locura que estaban haciendo los hermanos Elric. A pesar de que solía tratarlos como adultos, internamente no podía olvidar que eran todavía unos niños. No era correcto que un par de mocosos se volvieran a arriesgar de esa forma ante Scar. Así que trató de disuadir a Al de su plan.
"Están apostando sus vidas sobre muy bajas posibilidades. ¿Qué van a hacer si Scar es atacado por los policías militares antes de que aparezcan los homúnculos?"
"Bueno entonces 'Señor Coronel', usted tendrá que encargarse de que eso no suceda." Al respondió con mucha seguridad y con énfasis en el rango de Roy.
Roy no pudo evitar sonreír ligeramente ante la valentía y decisión de ese par de chicos. "¿Me estás dando órdenes? Ustedes tienen mucho valor."
Roy comenzó a replegarse junto con Riza. "Cuando atrapen sus homúnculos, asegúrense de compartir el botín conmigo."
"De acuerdo." Ambos hermanos respondieron al unísono a la vez que ejecutaban su propia alquimia para defenderse de Scar.
Roy, al reconocer la ubicación en la que se encontraban, se encaminó junto con Riza hacia la casa de Fuery. Al principio Riza no pudo evitar preocuparse por dejar solos a los dos chicos contra Scar, sobre todo después de lo que había ocurrido en su último enfrentamiento con el ishvalano, pero entendía que Roy no estaba en condiciones para una batalla y que ella carecía de alquimia alguna para estar en igualdad de condiciones contra Scar. Sin embargo, por lo que pudo observar, los Elric habían mejorado sus movimientos y ataques desde entonces y si Roy confiaba en su habilidad para salir sin ningún rasguño, ella debería hacer lo mismo. Por favor, Edward, Alphonse, tengan cuidado. Pensó antes de seguir a Roy.
Ed y Al se quedaron luchando codo a codo contra Scar hasta que algunos policías comenzaron a aparecer, por lo que Al comenzó a detenerlos para evitar que lastimaran a Ed en el proceso y deseando que pronto el Coronel y la Teniente no tardaran en desviar la atención.
Por su parte, en cuanto Roy y Riza arribaron a la casa, se pusieron manos a la obra encendiendo las radios que tenía instaladas Fuery para sintonizar la frecuencia de los policías militares. Una vez sintonizada, ambos comenzaron a mandar información errónea de la ubicación de la pelea entre Scar y el alquimista de Acero. Para ello, Roy comenzó a distorsionar su propia voz tapándose su nariz y a los pocos minutos terminó divirtiéndose con la actividad. Riza no pudo evitar molestarse ligeramente al percatarse del comportamiento infantil de su superior ante esta situación, pero en el fondo se alegraba de ver que, a pesar de todos los horrores por los que había pasado, Roy seguía conservando su niño interno. Hasta la fecha Roy continuaba teniendo ciertos comportamientos infantiles que en cierta forma adoraba cuando eran novios, aunque ella jamás lo admitiría frente a él. Quizás no era el mejor tiempo para regocijarse de las tonterías de Roy, pero aún así las agradecía porque indicaban que él seguía vivo, a su lado y que se estaba recuperando de sus heridas. Esbozó una ligera y casi imperceptible sonrisa y continuó con su trabajo, atreviéndose de vez en cuando a mirar por el rabillo de su ojo a Roy.
Una parte de su mente estaba consciente de que el lugar al que estaba entrando era peligroso pero eso no le importaba. Lo único que estaba era poder ver a Ed y Al y asegurarse de que estaban bien. Desde que se separó de Gracia y Elicia tras escuchar los rumores de que los hermanos Elric estaban en medio de una pelea con un asesino, su mente no había dejado de jugar con ella combinando sus memorias de la vez que había visto a alejarse a sus padres por última vez con el recuerdo de un par de noches antes en el que había visto las espaldas de Ed y Al.
Con cada paso que daba sentía cómo su corazón se agitaba cada vez más por lo que, de una caminata apresurada, su andar se había convertido en una carrera corriendo lo más rápido posible. La sensación de preocupación y frustración no hizo más que incrementarse cuando comenzó a encontrarse con los restos de alquimia que habían deformado el piso y paredes de los callejones en los que se estaba internado.
Justo cuando sentía que una lágrima amenazaba con recorrer su mejilla pudo escuchar la voz de Ed. En un inicio no le dio importancia a lo que decía, simplemente se sentía aliviada de saber que todavía estaba a su alcance. Por ello, detuvo su carrera y comenzó a andar a un paso más normal, tratando de concentrarse en el sonido de la voz de Ed para encontrarlo entre todo el desastre que había en los callejones.
Cuando dio la vuelta en uno de los callejones y pudo ver a Ed y Al en el extremo opuesto sintió un gran alivio al verlos con vida. Ambos estaban viendo fijamente a un hombre de tez oscura y de apariencia fuerte, lo que le hizo recordar que los rumores decían que se trataba de un asesino de alquimistas estatales y, tras notar que Ed estaba sangrando, sintió cómo su estómago se contraía. Sabía que no debía estar ahí, por lo que en un inicio pensó en simplemente quedarse en su extremo del callejón pero cuando escuchó que Ed le mencionaba al desconocido algo sobre si era correcto tomar la vida de doctores, sus piernas se movieron inconscientemente en dirección hacia ellos.
Estando a tan solo unos pasos de ellos, Ed le preguntó al desconocido. "¿Recuerdas a una pareja de doctores de Amestris llamados Rockbell?" Ante la pregunta de Ed, Winry se congeló en su lugar provocando que el último de sus pasos sonara a diferencia de los otros que habían sido sigilosos.
Ese ligero sonido fue suficiente para alertar a Al, quien volteó al origen del mismo y se sorprendió al ver a Winry ahí. Temeroso de que Winry escuchara el resto, Al volteó su vista nuevamente hacia su hermano y le dijo. "Espera…"
La furia que Ed sentía por lo que Scar había hecho lo estaba consumiendo tanto que no escuchó la voz de su hermano. "Cuando la guerra de Ishval estaba en su punto más sangriento, ellos arriesgaron sus vidas yendo al frente del sur para tratar a los refugiados." Esta vez Ed notó que su hermano quería captar su atención pero siguió adelante con su cuestionamiento. "¡Scar! ¡¿Recuerdas a los amables y amorosos doctores que salvaron tu vida y a quienes tú les arrebataste sus vidas?!" Los ojos de Scar se agrandaron ante la acusación dejando entrever reconocimiento de lo que Ed había dicho, lo que despejó cualquier duda sobre si él era o no el asesino de los Rockbell.
"¡Hermano!" Exclamó Al.
Ahora que ya estaba completamente seguro de la culpabilidad de Scar, Ed volvió a prestar atención a su alrededor por lo que en esta ocasión dirigió su mirada hacia su hermano, después de que Al lo llamara. En cuanto Al notó que tenía la atención de Ed, señaló hacia la entrada del callejón más cercano a ellos.
Siguiendo la indicación de Al, Ed miró hacia la entrada del callejón y sintió cómo su sangre se congelaba. Winry estaba ahí, con una expresión combinada de tristeza y confusión. La persona que quería proteger de la dura verdad detrás la muerte de los Rockbell estaba ahí, y se había enterado de la última manera en la que él hubiera querido en caso de decírselo. Y todo era su culpa…
"¿Q-qué dijiste?" Ed la miró completamente preocupado, sin saber qué decirle. "¿Este es el hombre que mató a mi mamá y a mi papá? No puede ser… ¿Fueron asesinados por una persona a la que habían ayudado?" La voz de Winry comenzó a volverse ligeramente temblorosa mientras miraba con dolor y confusión a Scar. "¿Tú mataste a mi mamá y a mi papá?"
Scar simplemente cerró ligeramente sus ojos y no pronunció palabra alguna.
"¿T-tú no lo vas a negar?" El impacto de la noticia hizo sus efectos en ella provocando que se desplomara de rodillas al suelo. "¿Por qué?... ¿Qué es lo que hicieron mis padres para merecer eso?... Ellos nunca le hicieron daño a nadie."
El dolor, la tristeza y hasta en cierto punto la soledad que había sentido tras la pérdida de sus padres cayeron de golpe sobre ella juntándose a la confusión y el dolor actual al enterarse del causante de sus muertes. No pudiendo contenerse más comenzó a llorar y le gritó a Scar mientras se llevaba las manos a la cabeza por un momento. "¡Dámelos de vuelta! ¡Devuélveme a mi mamá y a mi papá!"
Ed miró a Winry sintiéndose completamente impotente. Realmente no estaba seguro de qué podría decirle para consolarla pero quería estar cerca de ella en esos momentos para tratar de tranquilizarla. Desafortunadamente, Scar seguía ahí y estaba muy cerca de Winry por lo que si Ed hacía un movimiento en falso podría exponer gravemente a su amiga y él no estaba dispuesto a correr ese riesgo. Tenía que haber alguna manera de tranquilizarla y sacarla de ahí. No podría perdonarse si algo le pasara. Rápidamente intercambió una mirada con su hermano y pudo darse cuenta de que él también estaba buscando una manera de solucionar la situación pero parecía estar igual de confundido que él.
En cuanto Ed devolvió la mirada hacia Winry, se sorprendió al ver que, mientras lloraba, había bajado una de sus manos hacia el suelo, acercándola peligrosamente a una pistola que se le había caído a uno de los policías que previamente habían intentado intervenir en la pelea pero que habían terminado inconscientes tras uno de los ataques destructivos de Scar. Entendiendo lo que Winry estaba intentando hacer, Ed palideció y sintió cómo el pánico amenazaba con abrumarlo. "Espera, Winry. Detente… No lo hagas."
Preocupado, Al intentó captar la atención de su amiga. "¡Winry!"
Lanzandole una mirada de advertencia a Scar antes de ver nuevamente a Winry, Ed volvió a hablarle a su amiga. "¡No lo hagas, Winry!"
Una parte de sí había escuchado las advertencias de los Elric, pero la confusión que sentía era tan grande que temblorosamente levantó el arma y la apuntó directamente a Scar mientras las lágrimas seguían recorriendo sus mejillas. La simple idea de matar a alguien le revolvía el estómago pero su mente, nublada por las emociones tan fuertes que estaba sintiendo, parecía decirle que debía hacerlo. Sus padres nunca hicieron el mal y no merecían morir… mucho menos morir a manos de su propio paciente. Y ahora el asesino estaba de pie frente a ella, además ese mismo hombre estaba tratando de matar a Ed y Al...
Ed intentó volver a razonar con ella. "¡No dispares, Winry! ¡Baja el arma!"
"¡Ni siquiera deberías tocar algo como eso! ¡Winry!" Exclamó preocupado Al.
Winry mantuvo el arma en la misma posición aunque sacudiéndola ligeramente por el temblor que el llanto y los nervios estaban provocando en su cuerpo.
Scar, quien no le había quitado la vista de encima desde que ella lo había mirado fijamente, le dijo. "Así que eres la hija de esos doctores… tienes todo el derecho a dispararme." Su voz ligeramente neutral se transformó en una ruda. "Pero en el momento en el que aprietes ese gatillo, ¡te consideraré mi enemigo!"
"¡Scar!" Exclamó indignado Al.
Enfurecido por la amenaza de Scar, Ed gritó. "¡Si te atreves a ponerle un solo dedo encima a Winry te juro que…!"
Scar no lo dejó terminar. "¿Me matarás? ¡Adelante! ¡Este círculo de odio no terminará hasta que uno de nosotros esté muerto! Pero no lo olvides, ¡los amestrianos dispararon el primer tiro en esa guerra! ¡Fue tu gente!"
Aprovechando los últimos segundos que les quedaban antes de que Scar decidiera hacer su movimiento, Ed volvió a hablarle a Winry. "No, Winry… No dispares." Con un tono de voz más suave agregó. "Te lo suplico, no dispares."
Al también volvió a intentarlo. "Baja el arma y sal de aquí, Winry."
Esta vez las súplicas de sus amigos la hicieron dudar pero los recuerdos de sus padres yéndose y el fatídico día en el que llegó la carta en la que se anunciaba su muerte le impedían bajar el arma, a pesar de que los tambaleos se estaban volviendo más marcados. "Pero… pero… mis padres…"
"¡Apresúrate!" Le gritó Scar. "Si no puedes apretar el gatillo entonces deja el campo de batalla." Levantando su brazo derecho para reanudar sus ataques, agregó. "Estás en el camino."
Scar colocó su mano en el suelo enviando un ataque explosivo en dirección a Ed. En esta ocasión, en lugar de mantener su distancia con el enemigo como lo venía haciendo hasta ese momento, Ed esquivó el ataque impulsándose hacia delante dirigiéndose directamente hacia Scar. Apoyándose por unos instantes en una pared, Ed recibió algunos golpes extras por los escombros que estaban volando en el lugar pero también logró brincar lo suficientemente alto como para pasar por encima de Scar, ganando un impulso extra al recargarse en la parte superior del brazo derecho del ishvalano.
Ante la maniobra arriesgada de su hermano, Al comenzó a acercarse preparándose para atacar.
Ed, por su parte, usó el último impulso que logró para intentar colocarse entre Winry y Scar, mientras gritaba. "¡No dispares!" Estaba consciente de que un solo toque de Scar bastaría para acabar con su vida, pero ahora estaba en juego la supervivencia de Winry. No tenía tiempo para dudar.
Como se lo imaginaba, Scar no perdió la oportunidad para extender su brazo en dirección al lugar de su aterrizaje. Apenas había logrado cubrir a Winry mientras bajaba el arma con su propia mano izquierda, justo cuando la mano destructora de Scar estaba a tan solo unos centímetros de su rostro. Ed le dirigió la mirada más furiosa que jamás le había dedicado a alguien pero, sorprendentemente, el ishvalano pareció congelarse por unos segundos. No tuvo tiempo de averiguar si solo era una breve pausa antes de dar el viejo sermón que le había dado antes o quizás o nueva estrategia, ya que Al intervino alejando a Scar con una patada y después con algo de alquimia.
Viendo que Scar se abría paso por uno de los edificios cercanos a ellos, Al regañó a Ed antes de seguir al ishvalano. "¡Estúpido hermano mayor! ¡¿En qué estabas pensando?! ¡¿Acaso estabas intentando que los mataran a los dos?!" Comenzando a seguir el camino que había hecho el criminal, agregó. "¡Apresúrate y pon a Winry a salvo!"
"Huh… ok." Ed solo pudo pronunciar éstas palabras antes de que su hermano desapareciera.
Un poco aturdido por todo lo que había sucedido, Ed sacudió ligeramente su cabeza y se volteó para poder ver a Winry de frente. "Winry, suelta la pistola." Dijo mientras colocaba su mano izquierda sobre la muñeca de la mano de Winry que sostenía el arma.
Las lágrimas de Winry se habían detenido por un momento cuando se dio cuenta de que Ed estaba frente a ella protegiéndola, pero ahora que el asesino de sus padres había huido sus ojos volvieron a dejar correr libremente las lágrimas. "No pude hacerlo." Murmuró antes de que voz cobrara un poco más de fuerza. "Fue él…"
Ed suspiró tristemente y también acercó su mano de automail. "Suéltala. Por favor."
Winry se llevó su mano libre al rostro. "Pero… él mató a mis padres… ¿Por qué?... Tú y Al pudieron haber sido asesinados… ¡¿Por qué no pude hacerlo?!" Exclamó mientras agachaba su mirada.
Ed la miró tristemente. Jamás había visto a Winry tan destrozada. Ciertamente la noticia de la muerte de sus padres había sido un duro golpe cuando se enteró pero ésto era otro nivel. Sus brillantes ojos azules se veían nublados y el contorno de sus ojos estaba enrojecido e hinchado. Desde hace años había descubierto que no le gustaba verla llorar y ahora sentía como cada lágrima y lamento le dolían profundamente a él mismo. Además, la derrota y la impotencia en su tono de voz también le estrujaron el corazón. No estaba seguro de que podía hacer para animarla pero haría todo lo posible para apoyarla.
Con una voz ligeramente más suave y tranquila a la que comúnmente usaba, Ed comenzó a hablarle. "Winry, déjame decirte algo…" Lentamente bajó su mano izquierda hacia la que estaba sosteniendo el arma y le dio un ligero apretón al pulgar de Winry. "Cuando ayudaste a dar a luz a ese bebé en Rush Valley, salvaste a la madre y al niño." Acercó su mano de automail para poder comenzar a separar los dedos de Winry del arma. "También me diste un brazo y una pierna para que pudiera volver a ponerme de pie. Tus manos no están hechas para matar. Están hechas para salvar vidas." Finalmente la pistola cayó al suelo. Ed agachó su mirada y apretó cariñosamente la mano de Winry con las suyas. "Por favor."
A pesar de la inestabilidad emocional que estaba sintiendo, Winry escuchó todo lo que Ed le dijo. Entre más hablaba fue sintiendo cómo cada palabra se convertía en un bálsamo para su alma y su corazón. De verdad había sentido que debía vengar la muerte de sus padres pero en realidad no quería hacerlo. Las palabras de Ed eran justo lo que necesitaba en ese momento, además la suavidad con la que las había pronunciado revelaba que realmente esos eran sus pensamientos sobre ella y, por alguna razón, le daban más profundidad al mensaje que quería transmitirle. Entendía lo que el rubio quería decirle pero el dolor que había comenzado unos momentos antes aún seguía palpitando en su interior por lo que necesitaba una forma de sacarlo.
Lentamente Winry llevó sus manos a los antebrazos de Ed. "Ah…" Sin poderlo evitar comenzó a llorar como nunca antes lo había hecho. Ahora sus sollozos se escuchaban en toda la calle, las lágrimas fluían intensamente y su cuerpo se sacudía violentamente. El dolor que había sentido por las verdades descubiertas y lo que casi había hecho estaban saliendo a través de su llanto. Sabía que aún quedarían rastros de él cuando terminara pero no podía mantener todo guardado dentro de ella.
Ed miró con tristeza cómo Winry lloraba y se aferraba con fuerza a él. Le dolía tremendamente el verla sufrir así por lo que, delicadamente, llevó su mano izquierda a la cabeza de su amiga para acercarla a su hombro y después la abrazó con fuerza. Winry no se resistió y dejó que su calor la envolviera.
Ed no se separó de Winry hasta que, unos pocos instantes después, sus sollozos se volvieron más silenciosos y pausados. Lentamente se separó ligeramente y alzó su cabeza al notar que unos oficiales se acercaban a ellos. Ed suspiró. No quería dejar a Winry sola pero su hermano aún estaba peleando con Scar.
"Oficial." Le dijo al hombre que estaba más cerca a ellos. "Por favor, llévela a un lugar seguro."
El oficial asintió y se acercó extendiendo una mano para que Ed pudiera entregarle el arma. En cuanto la agarro retrocedió un par de pasos y esperó a que los chicos se separaran.
"Winry, Al todavía está peleando así que… tengo que irme."
Winry se estremeció ligeramente. No quería que Ed se fuera pero tampoco quería que algo le pasara a Al.
Ed se apartó con cuidado para después quitarse su abrigo rojo. Delicadamente lo colocó sobre los hombros de Winry, asegurándose de que no se cayera. Cuando terminó apretó ligeramente sus hombros y le dijo. "Lo siento… Hablaremos de esto cuando regrese." Dicho esto Ed se levantó mirando fijamente a Winry, mientras ella deslizaba su mano por su brazo hasta que la distancia los separó.
Winry vio cómo Ed le dirigía una última mirada antes de voltearse y seguir el camino que Al había tomado. Ella podía escuchar cómo los oficiales hablaban entre sí pero no les prestó atención. Su mirada estaba fija en Ed hasta que desapareció y después la mantuvo en el lugar por el que había desaparecido mientras sus manos apretaban el abrigo que le había colocado. Sus lágrimas ya estaban casi completamente controladas pero, al sentir la ausencia de Ed, un par más recorrió sus mejillas. "¿Por qué?... ¿Por qué nunca puedo hacer otra cosa más que esperar?" Murmuró para sí misma antes de que uno de los oficiales se le acercara para ayudarla a levantarse.
El plan para capturar a un homúnculo había sido un éxito. Ling había tardado un poco en aparecer pero en cuanto lo hizo su técnica fue efectiva para inmovilizar a Gluttony el tiempo suficiente para que pudiera ser atrapado. Además, con la inesperada intervención de Hawkeye, Ling y ella pudieron llevarse al homúnculo antes de que los policías pudieran entender realmente qué es lo que estaba pasando. Sin embargo, desafortunadamente, Scar había logrado escapar con la ayuda de una misteriosa niña y su extraña alquimia.
Mientras viajaban en un coche con dirección al Comando Central, Ed se sentía frustrado y molesto. No podía creer que Scar se les hubiera escapado. Sabía que el arrestarlo no traería de vuelta a todas las personas que mató pero al menos quería brindarle a Winry la tranquilidad de saber que el asesino de sus padres estaba tras las rejas pagando por sus crímenes. Además, aunque algo mucho menor comparado con todo lo que había sucedido, Ed no estaba a gusto con la extraña criatura que Al había recogido, sobre todo considerando que una de las primeras cosas que el ¿gato? había hecho había sido morderle fuertemente un dedo.
A pesar de sus protestas, Al se quedó con la criatura y, tras entrar al Comando Central, la colocó dentro de su armadura para que los militares no la echaran del edificio. En ese momento decidió ignorar su inconformidad con ese asunto, ahora lo único que le importaba era ver cómo se encontraba Winry.
Después de preguntarle a uno de los oficiales que estaban en la recepción, Ed y Al fueron guiados a la oficina en la que tenían a Winry. Tan pronto como estuvieron frente a la puerta deseada, Ed no se molestó en tocar e inmediatamente la abrió.
Ante el ligero chirrido de la puerta, Winry volteó y pudo ver a Ed y casi de inmediato también a Al. Intentó esbozar una pequeña sonrisa y les dijo con tono aliviado. "Están bien."
Ed se alegró un poco al notarla más tranquila, pero el tono tan bajo de su voz le hizo darse cuenta de inmediato que aún se sentía triste. Sin despegar la vista de ella la llamó. "Winry…" Dio un par de pasos para entrar en la oficina pero tan pronto como lo hizo se dio cuenta de que su amiga no estaba sola.
"Hola, joven alquimista de Acero." Bradley saludó despreocupadamente, sorprendiendo a ambos hermanos.
"¡Führer Bradley!" Exclamó Al.
"¿Qué está haciendo aquí?" Complementó Ed.
Sin cambiar su aspecto relajado, Bradley contestó. "Cuando estaba interrogando a los oficiales acerca del alboroto en la ciudad, ellos me informaron que una amiga suya de la infancia estaba siendo retenida en custodia de protección." Esbozó una ligera sonrisa que, por alguna extraña razón, le causó una breve sensación de desasosiego a Ed. "Como amiga cercana de un importante miembro de nuestra organización, tenía que darle un trato especial." Se levantó e hizo una rápida reverencia en dirección a Winry. "Bueno, jovencita, ahora que tus amigos están aquí, este viejo hombre se marcha."
Winry se levantó y correspondió la reverencia. "Oh… sí, gracias."
En cuanto Bradley estuvo a un paso por delante de Ed, hizo un último comentario antes de salir. "Es una buena chica. Cuida de ella."
Ante esas palabras ambos Elric se sintieron un tanto confundidos y se quedaron asomados en la puerta hasta que Bradley desapareció de su vista. Tan pronto como sucedió, Ed y Al volvieron a adentrarse en la oficina.
Ed se colocó a un lado de Winry y le preguntó. "¿De qué estuvieron hablando?"
"Pues le dije que hemos sido amigos cercanos desde que éramos niños. Sólo fue una plática casual."
"Hmm." Ed volvió a echar un vistazo a la puerta cuando Winry lo llamó.
"Ed." El tono algo tranquilo que había utilizado anteriormente para responderle a Ed se volvió serio. "¿Desde hace cuánto sabes lo de mis padres? Mantén tu promesa y cuéntame todo."
Ed la miró fijamente y asintió. Desde que se había enterado de la verdad había deseado no tener que pasar por este momento, pero ahora que, por no prestar atención a sus alrededores mientras discutía con Scar, Winry se había enterado, era su responsabilidad contarle todo lo que sabía.
No había sido algo fácil, pero al final Ed le contó todo lo que descubrió en su viaje a Xerxes. Los tres se habían sentado alrededor de la mesa de la oficina mientras que Ed dirigía prácticamente toda la conversación. Al intervino un par de veces pero al haber escuchado toda la historia a través de su hermano, no había muchas cosas extras que pudiera aportar. Winry, por su parte, mantuvo su mirada firme en la de Ed, escuchando atentamente cada una de las palabras que pronunciaba. Ocasionalmente hizo unas cuantas preguntas cuando sentía que Ed quería pasar a la siguiente parte, con la intención de que no hubiera ni el más mínimo hueco en el relato y, cuando el rubio le mencionó que Scar había matado a sus padres atacándolos por la espalda cuando aún era uno de sus pacientes, Winry se encontró a sí misma apretando fuertemente el abrigo de Ed que aún conservaba sobre sus piernas.
Al terminar el relato, Winry pudo sonreír brevemente con orgullo por la labor que habían hecho sus padres. A pesar del terrible dolor por sus muertes, Winry siempre se había sentido muy orgullosa de la devoción que sus padres tenían por su profesión para ayudar a los demás pero era aún más reconfortante escuchar los agradecimientos y disculpas que algunos ishvalanos le habían transmitido a Ed en Xerxes.
Poco después, Al salió de la oficina llevándose el reloj de Ed para solicitar transporte al hotel en el que se estaban quedando, mientras que Ed y Winry se levantaban y se acercaban lentamente hacia la puerta. Winry estaba a punto de salir cuando Ed cerró la puerta que Al había dejado abierta, sorprendiéndola.
"Hey." Colocó su mano izquierda en uno de sus hombros. "¿Segura que te sientes mejor?" Le preguntó Ed, no muy seguro de las palabras que la rubia había pronunciado hace poco.
Winry levantó su mano derecha y la colocó sobre la de Ed para apretarla ligeramente mientras asentía y lo miraba a los ojos. "Sí, es solo que… de verdad me hubiera gustado que volvieran con vida. Cuando era una niña esperé tanto verlos aparecer en el horizonte volviendo a casa…" Suspiró. "Esperar es difícil y atemorizante."
Ed se sorprendió por esas últimas palabras. Parecían desprenderse de lo que había sucedido con sus padres pero la intensidad de la mirada de Winry le dio la sensación de que también aplicaban para él y Al. Sintiendo cómo las palabras se atascaban en su garganta, optó por subir su mano hasta la cabeza de ella para atraerla rápidamente hacia su pecho, separándose pocos segundos después sabiendo que debían irse.
A pesar del extraño breve abrazo que Ed le había dado (ni siquiera le había dado tiempo de reaccionar para corresponderle), el calor y seguridad que le transmitió ese simple gesto se quedaron con ella ayudándole a sobrellevar un poco mejor su tristeza. Sentía que poco a poco ese sentimiento comenzaba a desvanecerse pero le estaba resultando difícil dejarlo atrás por completo para volver a su personalidad alegre.
"¿Quieres que te ayude con eso?" Preguntó Ed mirando el abrigo rojo que Winry estaba sosteniendo en una mano.
"Oh, cierto… disculpa." Dijo ella alzando el abrigo para entregárselo a Ed.
"No, más bien discúlpame a mí. Te hice pasar un mal rato y encima te dejé con un abrigo todo roto y sucio."
En un impulso, Winry acercó la mano que sostenía el abrigo a su pecho antes de que Ed pudiera recuperarlo. "No digas eso. Esto…" Miró al abrigo. "Me ayudó a no sentirme tan sola cuando tuviste que irte." Admitió tímidamente. A pesar de todo conservó tu esencia. Agregó Winry en sus pensamientos. Después dio un suspiro y se lo extendió a Ed. "Gracias." Dijo antes de salir de la oficina.
Ed tomó su abrigo con su mano izquierda y se le quedó viendo a Winry mientras caminaba un poco por detrás de ella mientras recorrían el Comando esperando encontrarse con Al a la salida con un auto listo para ellos. Había muchas cosas que quería decirle a Winry pero las palabras no le salían. Quería hacer algo para borrar la tristeza que todavía transmitía su mirada pero no tenía idea de qué podría hacer. Disimuladamente apretó su puño apretando a su vez su abrigo. Aún no sabía lo que haría o diría pero tenía que hacer algo para ayudar a Winry. Estaba decidido a encontrar una manera de transmitirle a su amiga lo mucho que lamentaba haber causado que descubriera al asesino de sus padres de la manera que lo hizo, pero también quería darle un motivo para sonreír. Ese día había llorado de una manera que le recordó a su niñez cuando llegó la fatídica carta con la noticia de la muerte de sus padres por lo que ahora estaba más que dispuesto a hacer hasta lo imposible para evitarle un dolor tan devastador nuevamente. Esos brillantes ojos azules merecían y debían destellar con el mismo brillo optimista y alegre tan característico de Winry Rockbell.
Cuando los tres amigos regresaron al hotel se sorprendieron cuando el recepcionista rápidamente llamó a Winry para que se acercara. Al parecer Garfiel había estado tratando de contactarla todo el día y justo en ese momento estaba haciendo un nuevo intento.
Mientras Winry charlaba por el teléfono, Ed y Al se quedaron a unos cuantos metros de ella. Ambos hermanos se quedaron en silencio mientras ella hablaba. Al miró a Winry por unos segundos y después optó por revisar que el pequeño "gato" que llevaba dentro se encontrara bien. Ed, por su parte, no pudo despegar su mirada de ella por lo que no pasó desapercibida la lágrima que se le escapó mientras su tono de voz se iba volviendo más aliviado conforme hablaba.
En cuanto Winry terminó su llamada, les informó que tenía que regresar lo más pronto posible a Rush Valley ya que tenía a varios clientes que la estaban esperando. Echando un rápido vistazo a su reloj, Ed le dijo que tenían dos horas antes de que saliera el último tren hacia la ciudad del automail. Winry asintió y se dirigió a su habitación seguida por los hermanos quienes se ofrecieron a ayudarla a empacar. Winry aceptó la ayuda de Al y prácticamente le ordenó a Ed que se fuera a dar una ducha para quitarse los restos de los escombros. Esta vez Ed no opuso ningún tipo de resistencia ante la orden de Winry, ya que cuando ella lo hizo pudo ver cómo la chispa volvía a su mirada.
Ed se duchó rápidamente y al cabo de unos minutos entró en la habitación de Winry, con el cabello húmedo recogido en una coleta y una venda que le rodeaba la cabeza cubriendo la herida que se había hecho en la frente durante el enfrentamiento con Scar. Al notar que Winry y Al ya sólo estaban acomodando un poco el cuarto antes de salir, tomó la maleta de Winry y la colocó por sobre su hombro sosteniéndola con su mano de automail antes de salir de la habitación para esperarlos en el pasillo.
Winry se colocó su bolso en un hombro y salió de la habitación seguida de Al. Mientras Al se aseguraba de cerrar la habitación, Winry se colocó detrás de Ed y le dio un tirón a la coleta de Ed.
"¡Auch!" Se quejó el rubio.
"Dos cosas. Uno: no es bueno que te sujetes el cabello cuando todavía está así de mojado y dos:" Le dio un tirón más para acercarlo a ella. "Esa venda se te va a caer antes de que siquiera salgamos a la calle." Dijo Winry antes de aflojar completamente la venda para después volver a colocarla cuidadosamente sobre la herida de Ed, asegurándose de sujetarla correctamente. "Listo." Winry intentó esbozar una pequeña sonrisa y comenzó a descender las escaleras.
Al, quien había notado la pequeña escena, le dio una ligera palmada en el hombro a su hermano para que comenzaran a seguirla. Ed comenzó a andar mientras seguía dándole vueltas a qué más podría decirle a Winry antes de que se fuera, al mismo tiempo que pasaba su mano libre por el vendaje pensando en las palabras que él mismo le había dicho ese día. Tus manos están hechas para salvar vidas.
El viaje hacia la estación fue silencioso pero en cuanto llegaron y comenzaron a recorrer el lugar para llegar al tren que Winry abordaría, Al decidió interrumpir el silencio. "¿Estarás bien tú sola?"
Winry, quién iba un par de pasos por delante de los hermanos respondió. "Uh-huh. Además el señor Garfiel dijo que me esperaría en la estación de Rush Valley."
Ed tenía sus manos en sus bolsillos cuando las apretó en puños. El viaje hacia la estación le había ayudado a darse una idea de lo que podía decir para hacer sentir mejor a Winry, pero entre más se acercaba la hora de la despedida más le estaba pareciendo una misión imposible. No sabía cuál sería el momento perfecto para decirle lo que pensaba y el tiempo se le estaba acabando. Estaba empezando a armarse de valor para intentar pronunciar las palabras cuando Winry, sin darse cuenta, interrumpió su intento.
"Acerca de lo que pasó antes… gracias por detenerme. Creo que tengo gente que está esperando a que regrese." Dijo Winry sin voltear a verlos. "Si hubiera hecho eso… no hubiera sido capaz de mirarlos a la cara nunca más. No he llegado a aceptar del todo lo que sucedió con mis padres, pero hay gente esperando por mí así que…" Winry se detuvo y volteó a verlos con una sonrisa natural. Aún había rezagos de tristeza en su mirada pero tenía la chispa de la esperanza mientras que su sonrisa era sincera y la más grande que había logrado esbozar en todo el día. "Con la ayuda de todos saldré adelante."
Ed y Al la miraron fijamente y asintieron. Antes de que pudieran decirle algo más, uno de los empleados de la estación anunció que el tren hacia Rush Valley saldría en cinco minutos por lo que tenían que apresurarse para entregar el equipaje de Winry a uno de los empleados mientras que ella abordaba el tren buscando un asiento con ventana para poder despedirse de sus amigos. En cuanto se ubicó en su compartimento se asomó a la ventana y pudo ver que los hermanos se acercaron rápidamente al descubrir en dónde se encontraba.
Recargándose en la ventana con sus manos, Winry le dijo a Ed. "No olvides el mantenimiento de tu automail."
"Ok." Respondió Ed. "Aunque probablemente lo olvidaré." Agregó en un murmullo.
"Te mandaré un buen aceite lubricante pronto, Al."
"Ok." Al respondió agradecido.
Tras pensarlo unos segundos Winry agregó. "No mueran."
"De acuerdo." Respondieron ambos hermanos al unísono.
En ese momento se escuchó el silbato que anunciaba que el tren estaba por salir. Para Ed esa era la señal de que si quería decirle algo más a Winry era ahora o nunca. Tomando aire, se armó de valor y le dijo lo que había estado en su cabeza en los últimos minutos. "Winry, la próxima vez…" Con voz tranquila Ed le dijo la promesa que quería hacerle justo cuando se hizo escuchar el motor del tren al calentarse para iniciar el viaje. Ed notó esto último, pero le había costado tanto poder sacar las palabras de su boca que no quería pensar en la posibilidad de que Winry no lo hubiera escuchado. Estaba a punto de sonreír en señal de éxito consigo mismo cuando Winry rompió su ilusión.
"¿Huh? ¿Qué dijiste? No te pude escuchar."
Ed frunció el ceño. ¡Maldición! Negándose a repetir sus palabras Ed se dio la media vuelta y comenzó a alejarse del tren.
"¿Hermano?" Preguntó confundido Al. "¡Espera, hermano!" Viendo cómo su hermano lo ignoraba, agitó una mano hacia Winry en señal de despedida antes de seguir a Ed. "Adiós, Winry."
"Oh… adiós." Le respondió Winry a Al para después volver a fijar su mirada en Ed quien ya se había alejado un par de metros de su ventana. Movida por la curiosidad ante el comportamiento extraño de su amigo, se levantó de su asiento para asomarse un poco mejor por la ventana. "¡Espera, Ed! ¡¿Qué fue lo que dijiste?! ¡No te pude escuchar!" Gritó.
Ante la insistencia de Winry, Ed se detuvo abruptamente y se volteó para poder verla. No se había imaginado que tuviera que repetir su promesa ni mucho menos que tendría que gritarla en medio de tanta gente, pero si Winry estaba tan decidida en saber qué es lo que había dicho, él le demostraría que sus palabras eran completamente serias y sinceras.
Levantando su mano izquierda para señalarla, comenzó a gritar para hacerse escuchar en medio del ruido del tren. "¡La próxima vez que te haga llorar, serán lágrimas de alegría!" Pudo notar cómo algunas personas se detenían y lo miraban intrigados pero no dejó que eso lo detuviera. "¡Al y yo recuperaremos nuestros cuerpos originales y te haremos tan feliz que llorarás de felicidad! ¡Puedes contar con eso!"
Por un momento temió que Winry se avergonzara por lo que había hecho y lo ignorara fingiendo que no lo conocía pero en su lugar se vio recompensado con su sonrisa. Winry sonrió enormemente como tanto le gustaba (espera… ¿gustar? ¿En qué estoy pensando?) y agitó su mano despidiéndose mientras le respondía alegremente. "¡Entendido!"
Esa sonrisa lo alegró pero rápidamente se dio la vuelta para seguir su camino, consciente de que si se quedaba viéndola un segundo más sus mejillas se sonrojarían intensamente y eso era lo peor que le podría pasar con tanta gente viéndolo fijamente.
Lo que no pudo evitar fueron las palabras de Al, quien probablemente había entendido aún mejor que él mismo la profundidad y el porqué le había hecho una promesa de ese tipo a Winry. "¡Qué tierno!" Exclamó alegremente Al mientras se atrevía a dar unos pequeños brinquitos para resaltar su emoción. "¡Eso fue muy dulce, hermano!"
Ed le dio una patada en la rodilla sin detener su caminata. "Cállate, tonto." Se quejó sin mirarlo directamente. A pesar de que no podía expresar emociones con ese casco, Ed había aprendido a descifrarlo casi perfectamente por lo que sabía que si lo veía sentiría la sonrisa cariñosa y medianamente burlona de parte de Al, y eso sería más que suficiente para destruir la poca calma que había mantenido desde lo que le había dicho a Winry.
A pesar de que el tren estaba comenzando a moverse lentamente, Winry aún podía ver la discusión de los hermanos mientras se alejaban. Por la distancia no podía escuchar lo que decían pero el verlos interactuar tan alegre y casualmente la hizo mantener la sonrisa que el rubio había provocado, al mismo tiempo que se volvía a sentar en su asiento.
Ed… Sin entender por qué, varios recuerdos de los últimos 5 años vinieron a su mente y todos tenían como protagonista a Ed. Desde la determinación que brillaba en sus ojos cuando decidió someterse a la cirugía doble de automail para poder volverse un alquimista estatal, pasando por la resolución de quemar su casa junto con un recuerdo fugaz de la inscripción de la fecha en que lo hicieron grabada en su reloj de bolsillo y finalmente recordando el suceso que había tenido lugar horas antes: Ed colocándose enfrente de ella para protegerla, poniendo en riesgo su propia vida y las palabras sinceras y suaves que le dijo, apoyándola cuando más lo necesitaba para no cometer el error más grande de su vida.
Todas esas memorias le hicieron recordar un detalle que había notado hace poco y que quería verificar una última vez. Ah, su espalda. Volviendo a asomarse un poco por la ventana pudo echar un rápido vistazo a la espalda de Ed antes de que perdiera completamente su visión sobre él.
Acomodándose nuevamente en su asiento, recargó su cabeza sobre el borde de la ventana mientras sentía cómo su corazón palpitaba intensamente ante los recuerdos de Ed y el último vistazo que había tenido de él. No era la primera vez que el rubio despertaba esas sensaciones en ella pero, aunque antes las hubiera ignorado o simplemente las hubiera atribuido al cariño que siempre les había tenido a él y a Al, ahora estaba segura de que lo de Edward era algo completamente diferente y, sobre todo, muy especial. Oh, ya veo… Creo que he estado enamorada de él desde hace mucho tiempo.
Después de que Ed y Al se despidieron de Winry en la estación de trenes, se encontraron con el Coronel en un auto, el cual abordaron para dirigirse al escondite donde tenían cautivo al homúnculo que habían capturado esa tarde. Con la herida de Roy todavía era un poco doloroso realizar ciertas acciones y movimientos, siendo una de ellas el manejo, por lo que durante el trayecto mantuvo su mano derecha sobre su costado izquierdo mientras que con la otra mano sostenía el volante. Este gesto no pasó desapercibido para el par de muchachos, siendo Al el primero en preocuparse por el estado del Coronel.
"¿Cómo está su herida?" Preguntó Al. Cielos, el Coronel se está sobre esforzando, espero que no se vaya a lastimar más.
"¿Puede conducir?" Ed agregó.
Sin apartar la mirada del camino, Roy respondió. "No tenemos suficiente personal, así que no hay muchas opciones."
"¿En serio? Parece que no eres muy popular." Dijo Ed sin perder la oportunidad de molestar a Roy.
Roy se molestó ligeramente. "Mantén la boca cerrada. Necesito pasar por alguien en el camino."
Ed se cruzó de brazos y se acomodó en el asiento. Bueno, al menos tengo que reconocer que a pesar de que la mayor parte del tiempo lo veo holgazaneando o tratando de escapar de su papeleo, cuando se trata de misiones encubierto y, sobre todo, cuando hay mucho en juego, el coronel dedica todo su esfuerzo en ello. ¿Será esa la razón por la que la Teniente y los demás siguen en su unidad?
Después de una parada en la casa del doctor Knox, Roy condujo el auto hasta llegar al escondite. En cuanto llegaron el doctor Knox inmediatamente se puso manos a la obra para atender a Lan Fan con la ayuda de Riza, mientras los demás esperaban afuera de la habitación por si algo se ofrecía. Para Riza fue impactante ver que una chica tan joven tuviera la determinación y valentía para realizar lo que ella había hecho. Amputarse su propio brazo con el fin de salvar a su príncipe, era algo que no cualquier persona haría. Por la corta conversación que Riza tuvo con la joven chica antes de la llegada de Knox, ella pudo detectar la verdadera razón de su devoción por su amo, una que jamás admitiría a los demás. La joven chica estaba enamorada del príncipe de Xing y estaba dispuesta a dar su vida para proteger la de él.
Ed y Al no podían evitar sentirse mal por lo que le había ocurrido a Lan Fan, sobre todo cuando vieron a Ling con una expresión seria y sombría, totalmente contrastante con la imagen de chico despreocupado y alegre con el que habían tratado anteriormente. Ling sabía desde el principio que tenía que hacer sacrificios para poder llegar a ser emperador, pero jamás creyó que algo como eso tendría que pasar.
Después de un par de horas, Knox dio por terminado su curación, dejando a los demás pasar a la habitación para ver a Lan Fan. Riza, por petición de Roy, se fue a la entrada de la casa para hacer guardia, mientras Roy intercambiaba unas palabras con Ling.
Al igual que Riza, para Roy fue muy impactante ver el estado de Lan Fan y también pudo ver lo mucho que le estaba afectando al joven príncipe. No pudo evitar ver la similitud que tenían Ling y Lan Fan con Riza y él. Ambos trabajando y haciendo sacrificios con el fin de mejorar su país. Son demasiados jóvenes para estar afrontando estos horrores que la vida les ha puesto. ¿Por qué gente tan joven como ellos y los Elric tienen que pasar por esto? No me detendré hasta que pueda evitar que esto siga pasando a chicos como ellos.
Durante la conversación que Roy había iniciado con Ling, se unieron el Dr. Knox, Ed y Al, donde empezaron a discutir la información que tenían respecto al homúnculo. La noticia más impresionante fue la que Ling les dio cuando mencionó que Bradley también era un homúnculo.
Posteriormente comenzaron a discutir sobre lo que iban a hacer con el homúnculo, ya que cada uno de ellos, excepto Knox, tenía su propio interés sobre el monstruo. En este intercambio de palabras, se pudo escuchar la mención del nombre de Mustang, que Gluttony rápidamente asoció con el responsable que había aniquilado a Lust, por lo que la ira se apoderó del homúnculo y comenzó a gritar repetidamente el nombre Mustang hasta que se generó una explosión que destrozó parte de la casa.
Riza, quien se encontraba en las afueras de la casa, se preocupó ante los destrozos que provocó la explosión, así que rápidamente se acercó hacia la parte destrozada.
"¡Coronel!" Comenzó a gritar. Por favor, que todos estén bien.
"¡No entre, Teniente!" Roy replicó. Riza no entendió en ese momento la solicitud de su superior hasta que una segunda explosión pasó cerca de ella, devorando parte de su rifle.
Cuando ella dirigió su mirada hacia la dirección en la que se había originado la explosión, se topó con el mismo homúnculo que había ayudado a transportar hace unas horas, sólo que ahora se veía diferente y, sobre todo, más peligroso. Rápidamente, Riza tomó una de sus pistolas de servicio y la apuntó hacia el homúnculo. Cuando escuchó ruidos que provenían de los escombros de la casa que se encontraban a su derecha, tomó con su mano libre otra arma y apuntó en esa dirección. De los escombros aparecieron Roy y los demás.
"¡Coronel!" Dijo Riza.
"¡No lo provoque, Teniente! Me quiere a mí." Roy respondió.
Gluttony, sin perder el tiempo, volvió a expulsar una explosión de su abdomen, tratando de absorber a Mustang en su camino. Por suerte, Roy y Ed, quien se encontraba a su lado, lograron esquivarlo. Ling, de inmediato, se dirigió al interior de la casa para buscar a Lan Fan. Ed, por otro lado, se quedó viendo atentamente al homúnculo sin poder creer el monstruo que la propia alquimia había creado.
Roy decidió que era mejor tomar cartas en el asunto para evitar arriesgar a todos, por lo que comenzó a quitarse su guante derecho para posteriormente colocarse su guante de ignición. "No tenemos opción, lo voy a matar." Dijo.
"¡Espere! Un homúnculo vivo es justo lo que queríamos ¿cierto?" Exclamó Al.
"Nuestra supervivencia tiene prioridad, además ya conoce nuestros rostros y nombres." Roy comenzó a apuntar a su objetivo. "No podemos arriesgarnos a dejar que esta cosa escape viva." Dijo antes de lanzar su ataque hacia al homúnculo. Una explosión de fuego hizo su aparición en la parte frontal del monstruo junto a una cortina de humo, cuando ésta se comenzó a desvanecer, pudieron observar que el abdomen de Gluttony estaba absorbiendo la explosión junto con el humo como si se lo estuviera comiendo, para sorpresa de todos.
Con cara de incredulidad, Ed dijo. "El Fuego…"
"¿Se lo comió?" Al terminó la frase de Ed.
En ese instante, el homúnculo lanzó otro ataque contra ellos, provocando que Roy, Ed y Al salieran corriendo del lugar.
"¡Eres un inútil!" Ed le gritó a Roy mientras corrían.
"Entonces, ¿por qué no intentas hacer algo?" Roy replicó.
"Sin ofender, Coronel, pero ¿le importaría dejar de seguirnos? Esa cosa lo quiere a usted." Dijo Al sin parar de correr.
Roy sabía que Al tenía razón. No podía exponer a los chicos ante esa criatura así que, en cuanto el bosque vino a su campo de visión, se le ocurrió una idea.
"¡Corramos hacia al bosque! Una vez ahí, nos separaremos." Roy anunció.
En cuanto llegaron al bosque hicieron lo acordado. Roy corrió en medio de los árboles pero, después de unos momentos, sintió a sus espaldas la presencia del monstruo.
"¡Mierda!" Exclamó nervioso, pensando en una vía de escape. Afortunadamente para él, a las espaldas de Gluttony apareció repentinamente Riza disparando sus dos pistolas directamente hacia la cabeza del monstruo. Mientras el homúnculo comenzaba a regenerarse, Roy iba a comenzar a correr para alejarse de ahí junto con Riza, pero sintió un fuerte dolor sobre su herida que lo obligó a dejarse caer sobre sus rodillas.
¡Maldición! ¡Qué vergonzoso! No puedo permitir que la herida me detenga cuando todo el mundo está en peligro.
Al notar que el Coronel no la seguía, Riza se volteó a verlo y pudo notar lo mucho que la herida lo estaba molestando. No te voy a dejar aquí. Regresó a su lado y colocó uno de los brazos de Roy sobre sus hombros y lo ayudó a ponerse de pie.
"¡Vamos, Señor!" Exclamó Riza.
"Teniente, sólo la voy a alentar. Déjeme aquí y sálvese." Roy replicó.
Ella negó con la cabeza. "¡Déjese de tonterías y apresúrese!"
Roy la miró directamente a los ojos y vio preocupación y decisión. No había tiempo que perder en una discusión, así que obedeció tratando de caminar lo más rápido que su cuerpo le permitía. En medio de su camino, Ed y Al los encontraron. Al ver su situación, a los hermanos se les ocurrió hacer un maniquí del coronel que sirviera de distracción y les diera tiempo para huir. Para lograrlo, Al comenzó a transmutar un tronco para el maniquí y Ed, con la ayuda de Riza, le quitó el abrigo a Roy para colocarlo en el muñeco. Una vez terminaron, todos se dirigieron al vehículo que se encontraba cerca de la casa para huir. Al y Ed iban al frente mientras Riza los seguía al mismo tiempo que ayudaba a Roy.
Cuando llegaron al lugar donde se encontraba el vehículo, Knox ya se encontraba en el asiento del conductor listo para partir, Lan Fan estaba recostada en el asiento trasero y Ling estaba afuera del auto. Con la ayuda de los muchachos, Riza colocó a Roy en el asiento del copiloto, después ella ingresó al asiento trasero con Lan Fan, recargando la cabeza de la joven de Xing sobre su regazo. Al ver que los Elrics y Ling no se apresuraban a subir al auto, Knox les gritó que se apresuraran.
"Solamente váyanse. ¡Tonto inútil!" Ed exclamó dirigiéndose al coronel mientras le daba una patada a la puerta del automóvil del lugar donde se encontraba Roy.
"¡Hey!" Roy se quejó. "No puedes decirme que me vaya en un momento como este."
"¡Sólo estarás en mi camino!" Ed replicó enojado.
"¡Por favor, váyase!" Al agregó.
"Me temo que debo coincidir, Señor. No será de ayuda en sus condiciones." Riza se unió a los Elrics. Entendía que el coronel no quería dejar solos a unos adolescentes para pelear contra un monstruo pero, en su condición actual, sería de más ayuda si no se interponía en su camino.
Ante el ataque de palabras por parte de los Elrics e incluso de Riza, Roy no pudo evitar sumergirse en una ligera depresión, mientras se repetía la palabra 'inútil' una y otra vez en su cabeza.
"Coronel, estúpido." Ed murmuró. Retomando su compostura, continuó. "Mira, hay cosas que deben hacerse y que sólo un coronel puede hacerlas. El hecho de que el Führer sea un homúnculo no es algo que puedas simplemente ignorar ¿cierto?" Ed dijo seriamente y con mucha determinación mientras miraba a los ojos a Mustang.
Roy no podía creer la determinación que veía en la mirada del joven muchacho. No era la primera vez que le veía esa mirada a Ed, pero aún así le seguía sorprendiendo. Un chico de 15 años sólo debería preocuparse por hacer sus tareas escolares, salir a jugar o a pasear con sus amigos y pasar el rato con su familia. No debería estar luchando por su vida frente a un monstruo y mucho menos debería preocuparse por el futuro próximo de un país entero. Este muchacho tiene agallas. Roy entendía perfectamente lo que el chico le estaba pidiendo. Ed lucharía contra el homúnculo mientras que él lucharía desde dentro de la milicia para expulsar al líder del país.
"¡No hay tiempo para charlar! ¡Suban!" Refunfuñó Knox.
Ed, Al y Ling se miraron entre ellos, llegando a un acuerdo sin necesidad de exponerlo con palabras. Posteriormente, Ed se volvió a acercar a la ventanilla de Mustang. "No hay suficiente espacio. Sólo váyanse sin nosotros." Dijo con una sonrisa tranquila.
"¡No seas un idiota!" Gritó Knox.
"¡No podemos dejar niños en el campo de batalla!" Riza exclamó sumamente preocupada. No podía creer que realmente esperaran que los adultos los dejaran solos contra ese monstruo.
Ling se acercó a la ventanilla de Roy. "Lo que está buscando no es en realidad un homúnculo o la piedra filosofal, ¿no es así, Coronel Mustang?" Roy lo miró fijamente. "Así que ¿no debería estar enfrentándose al alto mando de la milicia?"
Roy se quedó en silencio. No estaba del todo de acuerdo con el plan de los chicos pero, dada su situación, no tenía otra opción.
Ed trató de poner su mejor rostro de confianza para convencer a los adultos. "En cuanto a nosotros, aún necesitamos sacarle información a esa cosa. Nosotros nos encargaremos de él. El hecho de que seamos niños es irrelevante." Ed se alejó un paso acercándose a Al y Ling, manteniendo su sonrisa segura en todo momento. "Nosotros fuimos los que creamos este plan, así que nos toca limpiar nuestro propio desastre. Gracias por toda la ayuda que nos dieron."
Roy y Riza pudieron ver la determinación de los 3 chicos y se dieron cuenta de que no habría manera de convencerlos de que cedieran. ¡Demonios, en qué momento se me ocurrió ser un inútil! Roy pensó.
Al mirar el rostro y la mirada de Ed, Riza no pudo evitar ver mucha similitud entre Roy y el chico. Ambos usaban esa mirada cuando estaban determinados a realizar algo sin importar los obstáculos que se pudieran atravesar. Entendía el noble gesto de Ed y los demás de permitir que los que no estaban en condiciones para la batalla se alejaran para protegerlos, pero aún así era muy peligroso para ellos. Se sentía impotente en ese momento al igual que Roy. Si ella hubiera deseado aprender la alquimia de su padre, tal vez podría dejar que Knox se fuera con Lan Fan y Roy para ella poder quedarse y ayudarlos. Pero sin ninguna habilidad alquímica, su destreza con las armas no sería suficiente en una batalla con ese monstruo y tal vez, en lugar de ayudarlos, se convertiría en una carga. No había elección, tendrían que dejarlos. Tomó una de sus armas y la cargó mientras cerraba los ojos. Si no puedo luchar a su lado, al menos tengo que darles una herramienta que los ayude a sobrevivir. Es una carga enorme que no deseo que nadie más cargue pero en estos momentos puede ser ser una diferencia entre sobrevivir o perecer. Él es demasiado joven, pero confío plenamente en que solamente la utilizará en caso de ser necesario y siempre como último recurso.
"Edward." Riza dijo a la vez que le extendía su mano que sostenía la pistola, lo cual lo sorprendió rotundamente. "Lleva esto contigo. Sabes cómo usarla, ¿cierto?"
Ed y Al estaban atónitos al ver el arma, por lo que permanecieron unos segundos en silencio hasta que Al habló. "Es… una herramienta para matar gente."
A pesar de no sentirse a gusto de provocar esa sensación de duda e incomodidad en los Elric, Riza mantuvo su semblante serio. "Es una herramienta para que se protejan." Dijo entendiendo perfectamente la indecisión y el temor de los muchachos por semejante carga.
Tras unos segundos el semblante de Ed cambió de uno de indecisión a uno de determinación cuando recordó las palabras de Winry "No mueran". Ya la había lastimado mucho y la había hecho llorar. No quería volver a hacerlo, simplemente su corazón se negaba a aceptarlo. Quería cumplir su promesa de que la próxima vez que ella llorara sería de felicidad y, para ello, tenía que evitar morir a toda costa. Su alquimia era poderosa y le ayudaría, pero no estaba de más tener cualquier otra cosa que lo pudiera sacar a él y a los demás de un apuro en caso de una emergencia. Ya había tomado su decisión. Así que con esa decisión en mente tomó el arma de la mano de la Teniente.
"La tomaré prestada." Dijo Ed a pesar de la sorpresa de Al.
Antes de que pudieran intercambiar otra palabra, se escuchó un fuerte ruido del bosque. Sin lugar a dudas, Gluttony seguía buscando a Mustang y si no se apresuraban lo encontraría y todo podría terminar mal. Ling se acercó a la ventanilla del asiento trasero para ver una última vez a Lan Fan.
"Por favor, cuide de Lan Fan." Ling suplicó a Riza.
Sin decir más, los 3 muchachos se alejaron del vehículo para enfrentarse a Gluttony.
Roy suspiró. "Vámonos." Le dijo a Knox.
Knox refunfuñó, golpeando el volante. "Mocosos idiotas. Intentando ser tan nobles. ¡Es gente como esa la que muere joven!" Knox procedió a arrancar el automóvil para alejarse del lugar, mientras Roy y Riza conversaban con él sobre la información que Ling les había compartido con respecto a la naturaleza del Führer.
Un poco más tarde, los tres adultos acordaron que Lan Fan se quedara en casa del Dr. para que él la siguiera atendiendo, mientras Roy y Riza se dirigirían en medio de la noche al comando central para obtener información. Antes de irse de la casa de Knox, él los detuvo.
"¡Mustang! Antes de irte por lo menos déjame revisar esas heridas tuyas." Knox refunfuñó.
"Te lo agradezco, Knox, pero no tengo tiempo que perder. Recuerda que dejamos niños en el campo de batalla y lo menos que puedo hacer es averiguar acerca de la naturaleza del Führer cuanto antes."
"No seas obstinado, de nada servirá si te desmayas a medio camino por el dolor o peor aún, que se te infecten tus heridas por tu negligencia de dejar el hospital antes de tiempo."
"Estoy bien-"
"Sí, por eso tu Teniente tuvo que ayudarte a caminar para subirte al auto." Lo interrumpió Knox enojado. "Si no te cuidas, serás igual de inútil que hace un rato."
"Pero-" Roy trató de defenderse pero fue interrumpido.
"Señor…" Roy volteó a ver a Riza que se encontraba a su lado. "Por favor, permita que el Dr. Knox lo revise. Hizo demasiado esfuerzo hace unos momentos y eso no es bueno en su estado. Estoy segura de que no le tomará mucho tiempo." Riza dijo con tono neutro, pero al ver su mirada, Roy se percató de la preocupación que tenía por él y por los muchachos. Sabía que ambos tenían razón, si su lesión empeoraba no podría investigar y no ayudaría a nadie.
Roy suspiró. "De acuerdo, hagámoslo rápido." Después de sus palabras pudo ver un ligero alivio en la mirada de su teniente.
Unos minutos más tarde, Roy y Riza salieron de la casa de Knox y se dirigieron a cada uno de sus departamentos para ponerse sus uniformes. Durante el trayecto en auto hacia el Comando Central, Riza no podía dejar de pensar en Ed, Al y Ling. Sabía que eran unos chicos muy listos y fuertes, pero lo que estaban enfrentando eran monstruos desalmados que no se detendrían ante nada. Trató de alejar ese pensamiento y optó por recordar que los Elrics eran unos alquimistas muy fuertes y que, si lo que habían dicho horas antes acerca de que eran recursos muy preciados para el enemigo, probablemente algún otro monstruo aparecería en su rescate. También se enfocó en lo que se avecinaba mientras observaba de reojo a Roy, quien se encontraba con su mirada fija al frente, determinado a enfrentar a quien fuera necesario. Todavía no tenía muy claro el plan del coronel para obtener información y comenzar a identificar y separar a los aliados de los enemigos. Personalmente, se le hacía un poco apresurado llevar a cabo este plan, pero comprendía que lo hacía porque no podía quedarse de brazos cruzados mientras los chicos se habían quedado atrás. Siendo sincera, ella haría lo mismo, pero no dejaba de preocuparse por las heridas recientes de su superior. Se sentía agradecida de que Knox se ofreciera a revisar a Roy antes de su partida y se sintió un poco más aliviada cuando el coronel al final aceptó.
Antes de que sus pensamientos pudieran seguir su rumbo, habían arribado al Comando Central. Riza estacionó el auto cerca de la entrada principal y ambos oficiales descendieron del vehículo.
"Bien." Comenzó a hablar Roy. "¿Es esta la puerta a la gloria o la puerta al infierno?" Suspiró y se dio la media vuelta, dándole la espalda a Riza para comenzar su camino hacia el cuartel. Cerró por un momento los ojos antes de continuar. "Teniente, espere aquí."
Riza se encontraba cerrando la puerta del vehículo cuando Roy comenzó a hablar. Así que viendo su espalda, le respondió. "Entendido."
Roy, quien había comenzado su ligera caminata hacia el edificio se detuvo en seco y miró a Riza sobre su hombro, tratando de mirarla directamente a los ojos, dijo. "Si algo me pasa, asegúrate de escapar."
Riza sabía lo que implicaban esas palabras por la mirada de Roy. Estaba consciente de que si algún aliado de los homúnculos se enteraban del involucramiento del coronel con el rapto de uno de los suyos, él estaría en peligro y conociéndolo como lo conocía, él no deseaba involucrar a nadie. Pero ella no se atrevería a dejarlo solo a pesar de las adversidades.
"No, Señor." Respondió ella con un tono firme y lleno de resolución.
Roy se volteó para verla de frente, colocando sus manos sobre sus caderas, viéndola firmemente. Ella se encontraba en una posición firme con las manos detrás suyo, a un lado del vehículo.
"Es una orden." Roy replicó.
"Una que no puedo obedecer, Señor." Riza respondió.
Roy se acercó a ella, inclinándose ligeramente para que sus rostros quedaran frente a frente, separados por unos centímetros.
"Una orden debe ser obedecida te guste o no." Roy dijo ligeramente molesto.
Riza estaba con los ojos cerrados pero no se inmutó ante las órdenes de su superior. "Usted siempre puede mandarme a la corte marcial, Señor." Replicó ella.
Roy suspiró y relajó sus facciones. "Supongo que debería apreciar tus convicciones." Se dio la media vuelta, colocó sus manos en sus bolsillos y comenzó a caminar. "Como desees. Regresaré, así que espérame." Dijo con un tono de confianza.
"Sí, Señor. Le deseo la mejor de las suertes en la batalla." Riza dijo a la vez que hacía el saludo militar.
Roy, sin voltear a verla, hizo un saludo con su mano derecha e ingresó al edificio. Una vez dentro y fuera del campo de visión de su querida teniente, se recargó sobre una de las paredes, dejando caer la fachada de confianza y seguridad que le había mostrado a Riza. Él sabía y sentía la inquietud y preocupación de ella, por eso había optado por tomar una actitud de seguridad y confianza ante ella para tratar de tranquilizarla. ¿A quién estoy engañando? Estoy tratando de derrocar al Führer. ¿Con quién debería comenzar? ¿Con los generales? ¿Con los oficiales? Debo de ser cuidadoso, prometí regresar y no quiero fallarle a Riza. ¿Qué debería hacer?
Antes de que pudiera seguir ideando un plan, el General Raven lo sorprendió, dándole una fuerte palmada sobre su espalda a modo de saludo, pero para Roy fue algo más que un simple saludo por la fuerza del impacto y por lo sensible de su propio cuerpo en su estado actual. Roy hizo su mejor esfuerzo para ocultar el dolor que le produjo y comenzó con su plan. Tras recordar algunas anécdotas del Teniente General Grumman, tenía esperanzas de que Raven podría unirse a su causa, por lo que de forma disimulada comenzó a bromear sobre algunos rumores que le habían llegado acerca del Führer.
Fue un error, definitivamente lo fue.
Grumman se había equivocado al igual que él acerca de Raven. Fue hasta el momento en el que se encontró frente a los altos rangos de central y frente al mismísimo King Bradley que por fin comprendió el último mensaje de su amigo Hughes. La milicia no está en peligro, la milicia es el peligro. Ahora entiendo a lo que te referías, Hughes.
La descarada revelación de que los altos mandos de la milicia estaban al tanto de la naturaleza de su líder y que estaban de acuerdo con todas las atrocidades que estaban cometiendo, incluida la ocurrida en Ishval, asqueaba a Roy. No podía creer que todo el país estaba siendo controlado y manipulado por homúnculos y, sobre todo, que había personas tan corruptas que estaban permitiéndolo sin importarles el costo en vidas humanas. Si durante la guerra había perdido su fe en la milicia, ahora era aún peor. Por suerte su ingenuidad se había acabado durante esa terrible masacre, de otra manera no sabría como se repondría ante tal revelación.
Después de esa incómoda revelación frente a los otros comandantes, Bradley llevó a Roy a su oficina y comenzó a contarle sobre su naturaleza y de cómo fue que se convirtió en el líder de este país. Roy intentó amenazarlo utilizando a su hijo Selim. Si yo estuviera en su lugar, no me gustaría que mi hijo se enterara del monstruo que soy. Realmente no tengo la menor idea acerca de la paternidad a pesar de tener un hijo, pero creo que podría apelar a eso si todavía sigue teniendo algo de humanidad en su ser. Sin embargo, su intento fue fútil y en su lugar Bradley le contó sus planes para mantenerlo a raya mientras llegaba el momento indicado en que sería requerido.
Definitivamente Roy se había metido a la guarida del lobo por su propio pie y le estaba costando muy caro con el desmantelamiento de su unidad pero, sobre todo, con la toma de la teniente como rehén bajo el disfraz de que sería la nueva asistente personal del Führer. En cuanto escuchó la reasignación de Riza, se congeló y palideció. Bradley estaba al tanto de su debilidad. Riza… te he metido en una peligrosa situación, todo por culpa de mi arrebato. Por mi culpa estarás en constante peligro.
Sin darse cuenta, la conversación con Bradley se extendió durante toda la noche hasta que, a temprana hora del día siguiente, dos invitados ingresaron en la oficina, custodiados por otro soldado que se retiró una vez cumplida su misión. Eran Ed y Al. Al verlos Roy sintió alivio de verlos sanos y salvos, pero de inmediato se imaginó que si ellos se encontraban aquí era por alguna razón. ¿Acaso Bradley los quiere poner a raya como a mí? Antes de que pudiera seguir pensando, los chicos se acercaron, obviamente sorprendidos de verlo sentado ahí. En ese momento, Roy saludó a Ed y cuando éste preguntó lo que había ocurrido, Roy comenzó a decirles brevemente que su unidad había sido reasignada por todo el país.
"Y la Teniente Hawkeye es ahora la asistente personal del Führer." Roy terminó su corto relato con sus brazos cruzados.
"¡¿Qué?!" Ed exclamó.
De inmediato, Ed dirigió su mirada hacia Bradley, que se encontraba sentado frente a Mustang con un rostro lleno de paz y tranquilidad envidiable, como si nada estuviera ocurriendo. Eso no es una reasignación de personal, es una maldita forma de tener una rehén contra Mustang. Maldito homúnculo. La Teniente estará en peligro. Ed apretó su puño izquierdo que se encontraba en su costado para tratar de contener su rabia. Tenía un gran aprecio por la Teniente Hawkeye por lo que su preocupación era de esperarse.
"Resultó que no sólo los altos mandos estaban involucrados." Continuó Roy. "Todos son culpables." Dijo mirando de reojo a Ed.
Ed y Al se sorprendieron al escuchar las palabras del coronel. Sin apartar la mirada del Führer, quien se encontraba tranquilamente tomando su té, tomaron asiento. Los tres alquimistas en ningún momento dejaron de ver a Bradley, manteniendo su guardia en alto, sobre todo Roy. No iba a permitir que un homúnculo lastimara a los hermanos bajo sus narices, ya les había fallado una vez y no lo repetiría.
Después de unos segundos de silencio, Ed comenzó a decirle a Bradley la forma en que lo había engañado cuando él había sido hospitalizado. A lo que Bradley simplemente le recordó las palabras que le había dicho en ese entonces, recalcándole que no le había mentido pues le había advertido que debía desconfiar de todos y era difícil distinguir entre enemigos y aliados.
"Para nosotros, ustedes 3 son recursos muy valiosos. No hay necesidad de que sepan más información. Solo permanezcan en silencio hasta que el tiempo adecuado llegue y les prometo que ningún daño vendrá hacia ustedes." Bradley respondió tranquilamente, pero para los tres alquimistas era evidente la amenaza en sus palabras.
"Pero cuando el tiempo adecuado llegue, ¿qué pasará con las personas que, a diferencia de nosotros, no son lo suficientemente afortunadas para ser un sacrificio humano?" Preguntó con seriedad Ed.
"Dije que eso no te interesa, Alquimista de Acero." Bradley contestó.
"Alquimista de Acero, ¿eh?" Ed dijo mientras sostenía su reloj de plata en su mano izquierda. "Ese alias se sintió como una medalla cuando me lo otorgó… pero nunca pensé que esa medalla representaría algo tan malvado." Estrujó con fuerza el reloj "¡Renuncio a ese alias! Me enlisté para ser un perro del ejército porque era la única manera en la que un chico como yo podría tener acceso a los mejores recursos de alquimia. Sufrí la vergüenza de usar la alquimia para fines militares cuando se supone que debería utilizarse para el beneficio de la sociedad… porque creí que nos ayudaría a recuperar nuestros cuerpos."
Roy no pudo evitar recordar sus propios sueños y creencias en la milicia cuando era más joven... eran las mismas que Ed. La alquimia debería ser usada para el beneficio de la gente, tal y como lo había proclamado el muchacho, tal como su maestro le había enseñado, tal como él creía que lo haría dentro del ejército. Acero, tienes buenas intenciones y coraje. Tal vez nuestra situación se haya complicado pero siempre que pueda evitaré que a ti, a tu hermano y a todos las demás personas que pueda las utilicen como armas humanas como lo hicieron con muchos soldados… con Riza y conmigo. Tal como ella me lo dijo hace varios años atrás, me ensuciaré las manos, cruzaré un río de sangre con tal de que nadie más tenga que hacerlo.
Ed continuó con sus palabras. "Bueno… si el programa de alquimistas estatales es sólo un sistema para seleccionar sacrificios humanos y ahora ustedes van a forzarme a participar en cual sea su meta enfermiza que estén planeando… entonces ¡puede tomar esto de regreso!" Ed dijo arrojando su reloj de plata sobre la mesa frente a él. "Ya no deseo ser un alquimista estatal."
Ante esto, Bradley permaneció tranquilo e incluso suavizó las facciones de su rostro, como si estuviera feliz de charlar con ellos. "Síguelo llevando contigo, Alquimista de Acero."
"No quiero. Voy a decirle a los otros alquimistas acerca de todo esto y voy a arruinar sus planes." Ed respondió firmemente y con convicción.
Repentinamente, Bradley cambió su rostro a uno serio. "No. Tú continuarás sirviendo a la milicia por tu propia voluntad."
"¿Por mi propia voluntad?¿Por qué demonios haría-?" Ed preguntó incrédulo y molesto antes de ser interrumpido por Bradley.
"¿Cuál era el nombre de esa chica?" Bradley interrumpió repentinamente, mientras se colocaba sus dedos índice y medio de su mano izquierda en su sien de manera pensativa. "Oh, es cierto. Creo que era Winry Rockbell."
Al momento de escuchar el nombre de Winry, Ed se congeló y sus ojos se abrieron ampliamente por la impresión. No pudo evitar sentir temor y nervios ante lo que se avecinaba.
"Tu amiga de la infancia, la ingeniera de automail nacida en Resembool. Ella es prácticamente un miembro de la familia, ¿no? Por el momento está trabajando en Rush Valley y tiene amigos y clientes regulares. Ella es una chica dulce y gentil-"
Antes de que Bradley pudiera continuar, Ed azotó fuertemente sus manos sobre la mesa, provocando que el té del Führer se derramara. En ese instante sintió una ira tremenda y un sentido de protección intenso. Miró directamente a Bradley con su mirada llena de ira. "¡NO SE ATREVA A TOCARLA! ¡NI A LA GENTE QUE A ELLA LE IMPORTA" Ed gruñó.
Al estaba igual que Ed, molesto por la forma tan cruel en la que ese hombre los estaba amenazando, poniendo en riesgo a personas inocentes que no tenían nada que ver con todo este embrollo. Por su parte, Roy, al igual que los muchachos, estaba sumamente molesto por la forma tan cruel y vil del líder del país. Le enfurecía que Bradley, sin vacilar, estaba amenazando a dos muchachos utilizando a una persona tan querida para ellos, tal y como había hecho con él. ¡Maldito homúnculo infeliz!
Bradley cambió nuevamente su expresión por una alegre, como si nada serio hubiera pasado, "Tienes un buen corazón. Así que... ¿qué harás ahora?" Dijo tranquilamente mientras tocaba el reloj de plata de Ed. Después de unos segundos de espera, se puso serio. "Si no lo quieres, la mataré."
Ed estaba molesto, consternado y sobre todo preocupado. Rayos, este maldito bastardo me tiene donde quería. Si no hago lo que quiere, va a lastimar a Winry y a otras personas inocentes. Está usando la misma táctica que utilizó con Mustang... tomar rehenes. No puedo permitir que Winry salga lastimada.
De mala gana Ed tomó el reloj de plata y lo guardó en su bolsillo de su pantalón a lo que Bradley sonrió.
"¡Muy bien!" El Führer replicó. "Todos ustedes fueron traídos aquí para hacerles entender su posición. Eso es todo."
En ese momento, Al pidió la palabra, la cual fue concedida. "Permita a mi hermano y a mí continuar con nuestra investigación para poder recuperar nuestros cuerpos, por favor."
"No me importa siempre y cuando no interfieran." Bradley respondió antes de tomar un sorbo del poco té que quedaba en su taza. Posteriormente centró su atención en el coronel. "¿Qué hay de usted, Coronel Mustang? No piensa dejar la milicia, ¿verdad?"
Roy colocó su mano derecha sobre su mentón de forma pensativa. "Bueno… puedo ser un perro con correa pero no puedo rendirme." Después con su misma mano sacó su reloj de plata para mostrarlo. "Todavía tengo mis ambiciones. Por el momento no puedo permitirme quitarme este uniforme o alejarme de esto."
Al igual que Ed, Roy no estaba conforme con seguir bajo las órdenes de ese monstruo, pero no era la primera vez que le ordenaban hacer algo que no le agradara y, dadas las circunstancias actuales, no podía permitir que la persona más importante de su vida fuera lastimada o, peor aún, asesinada por su culpa. Ya tenía muchas culpas sobre su espalda, pero jamás podría soportar la culpa de que Riza sufriera nuevamente las consecuencias de sus acciones.
"Bien. Todos pueden retirarse." Bradley respondió.
Todos se pusieron de pie y se dirigieron hacia la puerta, pero repentinamente Mustang se detuvo, recordando algo que deseaba preguntar hace mucho.
"¿Me permite hacerle una pregunta?" Roy dijo dándole la espalda a Bradley.
"Adelante, Coronel."
"¿Fue usted el que mató a Hughes?" Roy pronunció las palabras en un tono serio.
"No, yo no lo hice." Bradley replicó.
Roy lo miró sobre su hombro. "Entonces, ¿quién lo hizo?"
"Dije que respondería una pregunta." Bradley replicó.
Roy regresó su mirada al frente. "Bien, nos retiramos."
Justo cuando comenzaron a caminar, Bradley llamó a Al. El muchacho se acercó y repentinamente, con una velocidad increíble, la espada del Führer cruzó la armadura. Ed y Al se espantaron por un momento al recordar que la pequeña Mei se encontraba ahí dentro pero, afortunadamente, después de esa estocada Bradley les permitió salir. Se alejaron de la oficina y se permitieron temblar unos momentos por lo cerca que había pasado esa espada. Pero Al estaba aliviado de que Mei se había movido justo a tiempo para evitar la estocada mortal del Führer.
En ese momento Al le pidió al coronel la dirección del Dr. Knox para poder llevar a Mei. Roy se la dio con la condición de que la mantuvieran en secreto por la seguridad de Lan Fan y del Dr. Knox. Justo cuando Roy estaba escribiendo la dirección, Ed le pidió dinero.
"¿Dinero?" Preguntó Roy.
"Sí, dame todo lo que tengas. Vamos, apúrate." Ed no podía evitar sentir un sentimiento de urgencia, necesitaba comunicarse cuanto antes con Winry para asegurarse de que estaba bien.
Roy comenzó a sacar las pocas monedas que llevaba consigo. En su apuranza por averiguar lo que estaba pasando en el Comando la noche anterior, había olvidado tomar más dinero. "Espera un segundo." Le dijo a Ed.
Cuando Roy le pasó el dinero a Ed, él muchacho rubio comenzó a contarlo. "¿Qué? ¿Eso es todo?"
"¿Acaso eres un asaltante?" Roy replicó ligeramente molesto.
Sin perder más el tiempo, Ed se dio la media vuelta y se echó a correr seguido por Al. Al, por su parte, se disculpó con el coronel y le prometió que después le contarían todo. Roy estaba consternado con el comportamiento de los muchachos y justo cuando estaba comenzando a imaginarse el porqué de ello, se acordó de Riza.
"¡Oh, no! ¡La Teniente!" Exclamó, sintiéndose repentinamente muy preocupado, así que comenzó a correr hacia la entrada donde había prometido que lo esperaría. Sin embargo, después de un corto tramo de carrera, su herida volvió a molestarlo, por lo que se llevó su mano a su costado para tratar de aliviar el dolor pero no se detuvo. Aunque ya no podía correr, caminó lo más rápido que pudo. Riza, tengo que asegurarme de que ese maldito homúnculo no te haya hecho algo, no puedo confiar en su palabra. Cuando alcanzó la entrada, estaba sin aliento y muy adolorido, por lo que se recargó en uno de los pilares y estaba comenzando a pronunciar el rango de Riza, cuando su vista se enfocó en lo que había frente suyo, donde la Teniente lo esperaría. No pudo evitar sorprenderse y abrir ampliamente sus ojos cuando vio frente suyo al Mayor Armstrong.
"No se ve bien, Coronel." Armstrong dijo.
Roy le dio la espalda. "¿Usted piensa que cualquier hombre luciría bien si encontrara un hombre musculoso con bigote en lugar de una joven mujer?" Roy replicó mientras trataba de recobrar su compostura y comenzaba a mirar en sus alrededores en busca de su teniente. Por supuesto, ella no sería tan tonta como para esperar toda la noche. O tal vez el Führer la ha llamado. ¡Maldición! Solo espero que se encuentre bien y que ese maldito no se atreva a hacerle daño. En medio de su tren de pensamientos, una voz familiar a sus espaldas lo sacó de ellos.
"¡Coronel!" Riza exclamó.
De inmediato, él se volteó a verla y se sintió aliviado al darse cuenta de que ella se encontraba bien, pero aún así tenía que asegurarse. "¿Te encuentras bien?"
Riza también se sintió aliviada de ver al coronel de vuelta. "Se fue por mucho tiempo que temía que no regresaría." Ella respondió con tono de preocupación, olvidándose por un momento de que el Mayor Armstrong estaba presente. En cuanto lo recordó, rápidamente recuperó su compostura de soldado e hizo el saludo militar. "¡Oh! Disculpenme. Teniente Hawkeye reportándose de regreso después de tomar un breve tiempo para ir al baño, Señor." Roy estaba ligeramente confundido, así que Riza prosiguió. "El Mayor Armstrong pasó por aquí y fue muy amable en cuidar mi puesto por unos momentos. ¡Muchas gracias, Mayor!" Riza dijo esto último haciendo una ligera reverencia a Armstrong.
"No se preocupe, no fue nada." El Mayor correspondió amablemente la reverencia.
Riza se había tomado unos minutos para ir al baño para refrescarse y acomodar sus ideas. Poco después del amanecer había recibido las noticias de las órdenes de transferencia de todos sus compañeros de la unidad y la suya propia. Cuando se enteró que sería asignada como asistente personal de Bradley, sintió que algo estaba mal, sobre todo considerando que Roy no había regresado aún. En esos momentos no podía evitar pensar en el peor de los escenarios. Coronel… Roy, por favor, regresa como prometiste. Por favor, que regrese, que no le haya pasado algo. Cada minuto que pasaba solamente incrementaba la creciente ansiedad y preocupación de la teniente. Él todavía no está en condiciones para pelear y no estoy a su lado para ayudarle… Si algo le pasa… Si se repite lo de Lust… NO, no puedo permitirlo, no puedo derrumbarme como esa vez, no puedo rendirme, tal como él me lo dijo. No puedo permitirme rendirme en estos momentos cuando los chicos están arriesgando sus vidas, no hasta que al menos ellos estén a salvo.
Riza tenía que mantenerse en pie y determinada tal como el coronel se lo había pedido, pero le estaba resultando muy difícil después del largo y pesado día que habían tenido, sin mencionar que no le sería posible dormir y descansar hasta que viera salir a Roy del Comando. Por ello, en cuanto vio al Mayor Armstrong, le preguntó amablemente si podía cuidar su puesto para que ella pudiera ir al baño para poner en orden todos los pensamientos negativos que estaban acribillando su mente en ese momento. Pero ahora, al ver a Roy frente ella, toda esa preocupación se convirtió en un gran alivio y por la expresión y mirada de él, ella podía sentir lo mismo de su parte.
"¿Así que no huyó?" Roy preguntó casualmente, porque en el fondo él sabía que ella no lo haría.
Ella sin apartar su mirada de la de él para que entendiera su mensaje, le preguntó. "¿Quién fue la persona que me dijo que no me rindiera sin importar que?"
Roy se llevó una mano a la cabeza, cerró los ojos y suspiró aliviado. Entendía perfectamente que esas palabras él se las había dicho a ella hace unos días atrás. Se dio la media vuelta, abrió los ojos y se dirigió al auto seguido por Riza.
"Solamente después no me diga que mejor hubiera huído, Teniente." Roy dijo. En ese momento tenía emociones encontradas. Sentía un gran alivio de ver a Riza sana y salva y también se sentía feliz de saber que ella no lo abandonaría, jamás lo había dudado, pero una parte de él deseaba que lo hubiera hecho, porque de esa forma estaría a salvo del peligro inminente.
"Creo que es muy tarde para eso, Coronel." Riza replicó.
Así, Roy y Riza abordaron el automóvil invitando al Mayor Armstrong a que se les uniera. Riza estacionó el auto en un callejón solitario para que pudieran conversar. El Coronel había decidido que el Mayor era una persona confiable por lo que decidió compartir la información más importante que había podido recolectar del mismo Führer junto con Riza. Tal como le había dicho su amigo Hughes, necesitaba aliados y no tenía dudas de que el Mayor se uniría a su causa. Después de esta conversación, Armstrong estaba sumamente impactado por lo que acababa de enterarse, pero no tenía dudas en ayudar de cualquier forma posible para evitar que lo que pasó en Ishval se repitiera, razón por la cual de inmediato ofreció su apoyo incondicional al coronel. Posteriormente, se retiró rechazando amablemente el recorrido de regreso en el auto porque necesitaba caminar para procesar toda la información y ordenar sus ideas.
Una vez que estuvieron solos, Roy y Riza permanecieron en silencio por un momento. Los dos todavía estaban procesando la gran cantidad de eventos ocurridos en poco menos de 24 horas. También no podían evitar preocuparse por el futuro próximo, donde toda su unidad se tendría que desperdigar por todo el país, poniendo a cada uno de ellos en peligro.
Roy agachó la cabeza y suspiró. "Lo siento." Murmuró rompiendo el silencio.
Riza se sorprendió por sus palabras y giró su cabeza para mirarlo. "¿Por qué, Señor?" Cuestionó en voz baja.
"Por mi culpa estás en mucho peligro."
"No soy la única, los demás también lo están."
"Sí, lo sé. Pero ninguno de ellos tendrá un homúnculo encima de ellos." Sus manos, que se encontraban entrelazadas sobre su regazo, se separaron para formar puños. "No debí retenerte a mi lado todo este tiempo. Debí insistir en que te alejaras de esta vida o al menos convencerte de que te fueras a otra unidad, pero soy tan egoísta que no lo hice y ahora esos malditos estarán acechándote." Roy dijo molesto.
Riza entendía la culpa que estaba sintiendo Roy en ese instante porque, de ser la situación al revés, ella pensaría lo mismo.
"¿Y acaso cree que hubiera aceptado?"
En ese instante, Roy alzó su cabeza y la miró. Sabía perfectamente que ella jamás lo hubiera aceptado, era igual de obstinada que él, pero aún así no podía evitar sentirse culpable por el peligro en el que la había metido. Sobre todo cuando se suponía que él la protegería. Pero estaba haciendo todo lo contrario. La estaba arrastrando hacia el peligro.
Él suspiró pesadamente. "Sé que no lo hubieras hecho… pero no es justo para ti…"
"Con todo respeto, Señor, soy lo suficientemente mayor como para estar tomando mis decisiones y, a estas alturas, ya sabe que yo no lo habría dejado en esta misión que comenzamos hace años."
"Riza… se supone que te protegería y en lugar de eso te estoy exponiendo al peligro. Tu padre seguramente estaría sumamente molesto conmigo." Roy dijo amargamente.
"Señ… Roy, te lo vuelvo a recordar, tú no me has arrastrado a nada. Si estoy involucrada en esto es por mis propias decisiones. Desde el principio sabíamos que este camino iba a ser muy difícil y lleno de obstáculos. Obviamente jamás creímos que nos enfrentaríamos con esta clase de monstruos pero aún así no me pienso rendir. Amestris está en peligro y no podemos permitir que caiga en manos de esos homúnculos." Hizo una ligera pausa y se permitió sonreír ligeramente. "Además, te dije hace rato que ya era demasiado tarde para que huyera." Dijo bromeando ligeramente.
Roy no pudo evitar retornar la sonrisa. Después de vacilar por unos segundos, tomó la mano izquierda de ella con la derecha de él y entrelazó sus dedos. Sabía que no era ni el lugar ni el momento para hacerlo, pero con la reasignación de ella, probablemente no podría tener otra oportunidad como esta. Tendría que mantener su distancia para protegerla, porque si los veían juntos probablemente arremeterían contra ella con tal de tenerlo a raya. Además ella también entendía el futuro inmediato que les esperaba, porque no soltó su mano ni lo regañó como usualmente lo haría en otras circunstancias.
"Te prometo que haré todo lo posible para que regreses sana y salva a mi lado, junto con todos los demás."
"Sé que lo lograrás."
Permanecieron unos minutos en silencio, disfrutando la compañía del otro, tratando de prepararse para la inevitable separación que se avecinaba, hasta que Riza volvió a hablar.
"¡Los muchachos! ¡Maldición! Con todo esto me había olvidado de ellos. Debemos hacer algo." Riza dijo ligeramente exaltada, y trató de soltar la mano de Roy para poner en marcha el vehículo, pero él no la soltó.
"Descuida, ellos están bien. Acero y Alphonse estuvieron conmigo en la oficina del Führer pero, desafortunadamente, también a ellos los tiene con la correa corta." Roy dijo esto último amargamente.
Riza suspiró aliviada pero un nuevo temor tomó su lugar. "¿A qué te refieres?"
"Bradley tomó como rehén a su amiga de la infancia. Al igual que a ti, no la tendrán cautiva pero sí bajo la mira."
Oh, no. Winry. Malditos homúnculos, ¿cómo se atreven a amenazar a niños? Esto será difícil para los chicos, pero sobre todo para Ed.
"Con mayor razón tenemos que seguir adelante para evitar que salgan heridos." Riza dijo con un tono lleno de decisión.
Roy asintió. "Lo haremos." Dijo decididamente. "Por tu seguridad deberemos de ser muy cuidadosos. Tal vez solamente podamos vernos cuando nos topemos en el cuartel, pero por ningún motivo podemos estar solos como ahora." Suspiró y la miró a los ojos. "No me encanta la idea, pero no pienso arriesgarme en lo más mínimo. Así que ni se te ocurra hacer algo imprudente ni intentes obtener información de Bradley para ayudarme. No quiero que te expongas más de lo que ya estás."
Riza entendía la preocupación de Roy y aunque tampoco le gustaba la idea de pasar a verlo diariamente en la oficina y de convivir con él y los demás miembros de la unidad, a pasar a solamente verlo de lejos de vez en cuando, tendría que adaptarse a su nueva realidad. No había opción. No quería darle herramientas a esos monstruos que pudieran usar contra Roy.
"Estoy de acuerdo." Respondió en voz baja. "Aunque debo aclarar que la persona que hace cosas imprudentes eres tú, así que por favor abstente de hacerlas en mi ausencia." Trató de bromear para aligerar el ambiente.
Él apretó ligeramente su mano y sonrió. "Tienes razón. Tendré que ser cuidadoso porque ya no tendré a mi hermosa guardaespaldas. Pero descuida, no tengo intenciones de meterme en problemas y mucho menos bajo esta situación. Esto será temporal... También cuídate mucho, por favor."
Ella asintió y también apretó ligeramente su mano. Mirándolo directamente a los ojos, dijo. "Por favor, no te sobre esfuerces y no bebas alcohol para que permitas a tus heridas sanar."
Él entendía que ella estaba preocupada por su bienestar, pero él no podía pensar en eso cuando sabía que Riza estaría en manos de esos monstruos. Pero tenía que cuidarse para recuperarse lo más pronto posible y así estar preparado en caso de que tuviera que intervenir pero, sobre todo, para darle un poco de tranquilidad a ella.
"De acuerdo, lo haré si me vuelves a prometer que te cuidarás." Él respondió.
"Está bien, tenemos un trato."
Los dos permanecieron tomados de la mano por un largo rato observándose a los ojos, transmitiendo los sentimientos que en ese momento los envolvían y disfrutando la compañía del otro antes de que ya no tuvieran oportunidad de hacerlo durante un tiempo indeterminado.
