N/A: Hola! :)

Muchas gracias por sus reviews, favs y follows. Les agradecemos profundamente por seguir esta historia! Por favor no duden en compartirnos sus opiniones, ya que nos gustaría saber si la historia está siendo de su agrado o si hemos olvidado algún detalle dentro de este universo.

Nos vemos en la próxima entrega.

Saludos!

Golden y Flame

Disclaimer: Los personajes de Fullmetal Alchemist no nos pertenecen. Sólo estamos divirtiéndonos con ellos.


Capítulo 16. Suposiciones

Ed se movió en la cama de un lado a otro. Había despertado hace ya unos minutos pero se negaba a abrir los ojos. A pesar de tener la sensación de llevar dormido algunas horas aún se sentía agotado tras todos los eventos que habían sucedido desde su último enfrentamiento con Scar.

Con la ayuda de Mustang, Hawkeye, Ling y Lan Fan, él y Al habían conseguido atrapar a uno de los homúnculos pero ninguno de ellos estaba preparado para descubrir que Gluttony podría adquirir una apariencia mucho más desagradable acompañada de un poder arrasador para devorar fácilmente todo lo que se encontrara cerca de él.

Aunque en un inicio no tenía la menor idea de cómo podrían enfrentarse a Gluttony sin ser devorados en el intento, Ed se sintió aliviado de que Mustang, Hawkeye, Lan Fan y Knox se fueran del lugar, sobre todo considerando que Roy y, sobre todo, Lan Fan estaban bastante heridos como para enfrentarse a un enemigo como el homúnculo. En sus miradas pudo notar que ellos no estaban para nada a gusto con la idea de dejarlos atrás pero al final de cuentas Ling, Al y él habían sido los que habían ideado ese plan por lo que ahora era su responsabilidad lidiar con las consecuencias.

Por si no fuera suficiente con un sólo homúnculo, Envy hizo su aparición complicando aún más las cosas. Entre los tres habían logrado contener a ambos homúnculos por un tiempo hasta que Envy aprovechó su habilidad para desconcentrar a Ling convirtiéndose en Lan Fan con la intención de distraerlo el tiempo suficiente para que Gluttony pudiera devorarlo. Ed quiso evitar que esto sucediera pero en cuestión de segundos pudo sentir cómo al momento de sujetar a Ling para empujarlo, Envy también lo sujetaba por el pie de automail y después todo lo que vio fue oscuridad antes de quedar completamente inconsciente.

Cuando Ed se despertó, tuvo que enfrentarse a una situación bastante extraña: Estaba dentro del estómago de Gluttony. Por dónde quiera que mirara podía ver huesos, restos de objetos y sobre todo una gruesa capa de sangre que cubría todo el lugar. Al inicio no sabía realmente dónde estaba pero tras encontrarse con Envy (después de que Ed se reuniera y pasara un tiempo con Ling) el homúnculo les reveló que se encontraban en el estómago de Gluttony sin ninguna posibilidad de volver al mundo exterior, ya que en realidad Gluttony era un experimento fallido de la puerta de la Verdad, creado por un sujeto al que Envy se refirió como 'padre'.

En cuanto Envy terminó con su pequeña explicación del por qué debían resignarse y esperar su muerte, Ed sintió cómo el pánico lo llenaba al mismo tiempo que la imagen de su hermano menor se adhería a su mente. ¿Qué iba a ser de Al si él moría en ese lugar? No podía ser posible… Él tenía una promesa que cumplirle a su hermano menor.

Ante el miedo de dejar a su hermano solo, Ed comenzó a interrogar a Envy intentando encontrar una solución para su situación. El homúnculo respondió a algunas de sus preguntas hasta que salió a colación el tema de Ishval. Al mencionar Ishval, Envy sonrió enormemente y confesó que realmente él era el causante de esa guerra. Lo que fue aún peor fue el cómo describió alegremente algunos de los eventos de esa masacre resaltando orgullosamente el destino del pobre soldado del cuál había usurpado su identidad para dispararle a una niña ishvalana.

Con esa revelación, Ed dejó que la furia lo llenara por lo que se acercó a Envy y lo golpeó con su puño de automail. La manera tan descarada y fría en la se refería a la guerra mientras festejaba el haber sido el causante de la misma lo fastidió enormemente, sobre todo al pensar en que en esa guerra habían muerto miles de personas incluidos los padres de Winry.

Envy ni siquiera se inmutó ante el golpe de Ed pero fue suficiente para que decidiera dejar de contenerse y atacar a Ed y a Ling ya que en esos momentos estaba seguro de que de cualquier forma iban a morir tarde o temprano dentro del estómago de Gluttony. Siendo así, Ed se apartó de él ante el llamado de Ling, mientras Envy revelaba su verdadera forma: un enorme ser verde con cientos de rostros humanos asomándose en distintas partes de su cuerpo.

Ed y Ling lo enfrentaron llevándose varias heridas en el proceso, pero conforme el tiempo avanzó, Ed se fue desconcentrando por las voces que salían de las personas que formaban el cuerpo y la piedra filosofal de Envy. Aprovechando uno de sus momentos de distracción, el homúnculo lo golpeó fuertemente para después llevarlo lentamente hasta su boca. Afortunadamente, el interior de Envy era muy diferente al de Gluttony por lo que, tras tener un vistazo directo a la piedra filosofal del homúnculo, Ed tuvo una idea que reactivó sus ganas de luchar puesto que podría ser lo que los sacara del estómago de Gluttony.

Tras convencer a Envy de que recolectara los pedazos de un viejo círculo de transmutación que se encontraba en el lugar, Ed dibujó un nuevo círculo incluyendo los elementos del que se encontraba ahí dentro y del que había visto durante su visita a las ruinas de Xerxes. El homúnculo respondió un par de preguntas pero se negó a responder la más importante hasta que él los sacara de ahí. Aunque Envy se hubiera negado a responder, Ed estaba casi completamente convencido de que la gente de Xerxes había sido transformada en una piedra filosofal.

Tratando de enfocarse en lo que era más importante, Ed terminó de dibujar el círculo de transmutación humana. Su hipótesis era de que podrían volver al mundo real si pasaban por la puerta de la Verdad original sólo que para ello necesitarían la piedra filosofal de Envy como peaje aunque Ed estaba un tanto conflictuado de hacerlo. El homúnculo le había asegurado que ahora sólo eran fuentes de energía sin identidad propia, pero para él aún tenían su esencia humana. Tratando de enfocarse en su meta para armarse de valor, cuando Envy estuvo dentro del círculo de transmutación lo activó dispuesto a arriesgarse con tal de volver a ver a su hermano.

La sensación de volver a atravesar la puerta de la Verdad no fue nada agradable pero se vio enormemente recompensado cuando se encontró con el cuerpo de Al. Cuando hizo contacto visual con él, de inmediato quiso acercarse a él para sacarlo de ahí pero su propia puerta se abrió y las manos negras lo sujetaron para devolverlo al mundo real. Ed se esforzó y gritó intentando acercarse al cuerpo de su hermano pero éste se negó a ir con él diciendo que no podía porque él no era su alma. Aunque decepcionado por no poder llevarlo consigo, Ed le prometió que volvería pronto por él.

Al regresar al mundo real, los tres regresaron a un lugar desconocido para Ed y Ling. Para su sorpresa, Al estaba ahí y de inmediato se abalanzó sobre él sumamente aliviado y agradecido de que estuviera con vida. Poco después un hombre con un extraño parecido a Hohenheim se le acercó. A pesar de su apariencia pronto se dio cuenta de que esta persona era alguien completamente diferente.

Después de ese momento varias cosas fueron sucediendo una tras otra: Con un solo movimiento el misterioso hombre bloqueó la alquimia de Ed y Al; Ling voluntariamente se convirtió en el homúnculo llamado Greed, quedando relegado a una parte interna dentro del mar de almas que contenía la piedra filosofal de Greed; y Scar y la niña que había salvado al ishvalano anteriormente aparecieron en el lugar haciendo uso de su propia alquimia sin ninguna restricción como los Elric en esos instantes.

Tras un nuevo enfrentamiento desatado por la llegada de Scar y la niña, Envy finalmente volvió a atrapar a Ed y Al para que ambos pudieran ser conducidos por él mismo dentro del Comando Central para tener una plática con 'Wrath'.

Antes del encuentro con Wrath, Ed tuvo la oportunidad de darse una ducha para quitarse la sangre que cubría su cuerpo, ocasión que aprovechó para contarle a su hermano que había visto su cuerpo. Al se alegró pero antes de que pudieran hablar más a detalle sobre el asunto, Envy los apresuró por lo que tuvieron que dejar su charla para más tarde.

Al entrar a la oficina Ed y Al ya no se sorprendieron mucho de saber que Wrath era en realidad el Führer King Bradley. Lo que sí les llamó la atención fue la presencia del Coronel Mustang pero pronto entendieron el por qué estaba ahí.

Durante la charla con Bradley, Ed quiso renunciar a su título de alquimista estatal pero el Führer ya tenía un as bajo la manga: Winry. Sin inmutarse, Bradley les insinuó el terrible destino que podría tener su amiga de la infancia si ellos se resistían a colaborar y mantener las apariencias. Refunfuñando, Ed no tuvo más opción que acceder. Jamás se perdonaría si algo le pasara a Winry, a su abuela o a las personas que las rodeaban.

Tan pronto como Bradley dio por terminada la reunión (concluyéndola al atravesar la armadura de Al con su espada al sospechar que alguien podría estar dentro de él), Ed y Al se dieron un momento para respirar profundamente tras librarse del asesinato que Bradley casi había cometido momentos antes y, tras pedirle dinero prestado a Mustang, ambos salieron corriendo a buscar una cabina telefónica.

Ed se sintió sumamente aliviado cuando escuchó la voz de Winry al otro lado de la línea. Ciertamente le molestó el desconcierto de Winry ante esa llamada, pero cuando escuchó cómo suavemente y con calidez le agradecía sinceramente el que la hubiera llamado, Ed permitió que la calidez que sintió a través de la voz de su amiga invadiera su cuerpo brindándole una sensación de tranquilidad momentánea.

Apenas había colgado cuando el nuevo Greed apareció detrás de ellos. Ambos mantenían cierta desconfianza con él, pero el homúnculo simplemente les pidió que entregaran un mensaje a Lan Fan de parte de Ling. Temiendo que Greed quisiera ubicar el lugar donde estaba la chica Xingés para acabar con ella, Ed expresó su duda, ante lo cual el homúnculo, antes de partir, le afirmó que no tenía intenciones de hacer algo tan bajo además de que uno de los principios en los que se regía era el de no mentir.

Después de esto último, Ed y Al se separaron para atender diferentes asuntos. Al fue a llevar a la niña de Xing con el doctor Knox ya que había resultado herida durante el combate, mientras que Ed fue a recorrer las calles en las que había tenido lugar el enfrentamiento con Scar para reparar los daños causados. Cuando finalmente terminó, regresó a su habitación de hotel para poder dormir puesto que ya llevaba más de 24 horas sin hacerlo y todo lo ocurrido lo había dejado realmente agotado.

Cuando despertó apenas llevaba cerca de 3 horas de haber dormido pero parecía que su cuerpo no estaba dispuesto a dormir varias horas seguidas a una hora tan poco común para él. Por ello, tras resignarse a esta realidad, Ed finalmente se incorporó en su cama para poder sentarse y así apartar las cortinas de la ventana.

"Ya está oscuro afuera." Habló para sí mismo. Estirándose un poco en su lugar, Ed echó un vistazo alrededor suyo y se dio cuenta de que no había señales de que su hermano hubiera regresado aún. Estaba pensando en ir a buscarlo a casa de Knox cuando sus ojos se toparon con la pistola que descansaba en la mesa de noche. Al verla pensó en que sería mejor devolvérsela a Hawkeye cuando la viera en el Comando Central, pero en cuanto recordó que ahora la Teniente estaría trabajando como la asistente de Bradley decidió entregársela esa misma noche.

Tras vestirse y trenzarse el cabello, Ed bajó a la recepción para hacer una llamada a la oficina de la unidad de Mustang con la esperanza de encontrar a alguien todavía allí. Para su suerte, Breda contestó y, tras una breve charla, el Teniente Segundo le proporcionó la nueva dirección de Hawkeye.


Después de un largo día, Riza estaba disfrutando de una ducha caliente en el baño de su departamento. La temperatura del agua era perfecta para ayudarla a relajar la tensión de sus músculos tras tantos eventos estresantes que había vivido en los últimos días. Desde hace años estaba consciente de que había muchas cosas que Roy y ella tendrían que hacer para encaminar al país hacia un rumbo mejor pero anteriormente no había considerado realmente la posibilidad de que ella terminaría fungiendo como una rehén para limitar los movimientos de Roy.

Se imaginaba que Roy también estaba sorprendido por este suceso, pero estaba segura que ésto se trataría de algo temporal ya que de alguna manera u otra encontrarían una manera de liberarla de su situación. Además, tras tantos años de conocerse y ahora varios años de trabajar juntos, era muy probable que pronto descubrieran la manera de seguir trabajando en su meta común, aunque ahora también debían averiguar más sobre el contexto y la situación real en la que se encontraba Amestris, puesto que el hecho de que los homúnculos estuvieran manipulando todo el gobierno no auguraba nada bueno.

Fueron esos pensamientos los que le impidieron escuchar los golpes que resonaban en la puerta de su departamento. Sin embargo, pocos segundos después los ladridos de Black Hayate la sacaron de su estupor. Cerrando la llave del agua y envolviéndose en una toalla, Riza salió del baño para buscar a su mascota. Por la tranquila intensidad de sus ladridos, Riza se imaginó que probablemente se trataba de un visitante conocido por lo que no se sorprendió al encontrar a Black Hayate arañando con curiosidad la puerta principal de su departamento.

Secándose el cabello con una pequeña toalla, Riza le preguntó a su mascota. "¿Hayate? ¿Tenemos un visitante?"

Hayate dio un ladrido alegre al mismo tiempo que una voz se hacía escuchar del otro lado de la puerta. "Teniente, soy yo. Soy Edward."

Aunque desconcertada por la hora de la visita Riza no pudo evitar sonreír aliviada. Roy le había dicho que ambos Elric habían salido a salvo de su enfrentamiento con los homúnculos, pero se sentía aún más reconfortada de poder escuchar por sí misma la voz de Edward. A pesar de la amenaza de Bradley, estaba segura de que esos chicos seguirían andando de un lado a otro muy pronto por lo que se sentía feliz de poder ver a Edward antes de que tanto él como Al desaparecieran en otro de sus arriesgados viajes.

Manteniendo su sonrisa, Riza se encaminó a su habitación para poder vestirse mientras le preguntaba al chico. "¿Qué estás haciendo aquí a esta hora, Edward?"

"Perdón por la visita en la noche. Vine a devolver lo que me prestó." Respondió Ed.

"No había ninguna prisa." Aunque me alegra poder verte y asegurarme por mí misma de que estás bien. "Espera un segundo. En un momento salgo."

"Claro." Ed se quedó recargado en la pared contraria a la puerta de la Teniente mientras esperaba. Metió las manos en sus bolsillos y se quedó pensando en alguna manera de abrir el portal para poder sacar el cuerpo de Al de donde estaba. La piedra filosofal sería la forma más fácil pero…

Al escuchar pasos que se acercaban a la puerta, Ed volvió a acercarse pero tan pronto como lo hizo la puerta se abrió y en pocos segundos se encontró tirado en el suelo con Black Hayate sobre él, el cual colocó una pata en su rostro mientras ladraba y agitaba su cola feliz y orgullosamente.

Riza no pudo evitar una sonrisa. "Lo siento, Edward."

"No se preocupe. Me pasa todo el tiempo." Respondió Ed con su voz un tanto amortiguada por la pata que Black Hayate mantenía sobre su rostro.

Viendo que Black Hayate no tenía intenciones de abandonar a su presa, Riza le señaló el suelo al lado de Ed y el perrito rápidamente obedeció y se sentó en el lugar indicado. A modo de reprimenda, Riza le dijo. "Chico malo."

Ed se pasó una mano por el rostro antes de sentarse. "¿Huh?" Exclamó al ver varias cajas apiladas en la parte que podía ver del departamento de Riza. "No se está mudando ¿cierto?"

"Oh, ¿esto?" Riza miró las cajas que habían captado la atención de Ed. "No he tenido tiempo de desempacar desde que me mudé a Central." Suspiró mientras se recargaba en su puerta. "Supongo que se quedará así por un tiempo."

Ed se puso de pie. "El Coronel me dijo que fue asignada como la asistente personal del Führer. ¿Es eso cierto?" Preguntó Ed un poco preocupado.

"Sí." Respondió Riza con una pequeña sonrisa tranquilizadora al notar la expresión preocupada de Ed. "También escuché de tu situación." Agregó con un tono serio. "Y también sobre lo que dijeron acerca de Winry."

Ed agachó la cabeza en clara señal de preocupación, tristeza y culpa. Al verlo así Riza quiso poner una mano en su hombro buscando transmitirle seguridad y apoyo pero en ese momento uno de sus vecinos estaba regresando a su departamento con una botella de alcohol en su manos, recordándole que estaban iniciando su conversación en un lugar dónde fácilmente podrían ser escuchados por otras personas.

Acomodando la pequeña toalla que tenía sobre sus hombros, Riza dijo. "No deberíamos discutir esto en el pasillo. Entra."

Ed asintió y entró en el departamento seguido de cerca de Black Hayate, quien todavía tenía una expresión juguetona.

Riza cerró su puerta y se volteó para poder ver a Ed. "De haber sabido que vendrías hubiera intentado darme un tiempo para prepararte algo de estofado. Creo que me quedan unos cuantos huevos y algunas verduras. ¿Quieres que te prepare algo?" Dijo con una sonrisa cálida.

Ed alzó ambas manos frente a sí. "No se preocupe, Teniente. Muchas gracias pero no quiero causarle molestias." Se llevó una mano al cuello. "Bueno, en realidad creo que ya soy demasiada molestia al venir tan tarde."

"Para nada, siempre es un gusto verte a ti y a Alphonse." Respondió Riza manteniendo su sonrisa mientras se acercaba a su pequeña cocina. "¿Qué te parece algo de té?"

Sabiendo lo amable y hospitalaria que podía ser la Teniente, Ed asintió. "Creo que una taza de té me vendría de maravilla."

"Muy bien, toma asiento." Le señaló la mesa que estaba a pocos pasos de donde se encontraba. "No tardaré mucho y tú." Dijo mientras le lanzaba una mirada un poco estricta a Black Hayate. "Trata bien a nuestro invitado ¿de acuerdo?"

Black Hayate ladró y se acercó a la silla en la que se había sentado Ed, pero esta vez se sentó tranquilamente mientras el chico le daba unas palmadas en la cabeza.

"¿Cómo está Alphonse?" Preguntó Riza mientras calentaba el agua.

"Accidentalmente le terminé dando un buen susto pero afortunadamente está bien. Ahora mismo debe estar en la casa del doctor Knox viendo cómo se encuentra Lan Fan."

Riza echó un vistazo por sobre su hombro y se dio cuenta que Ed no parecía tener más heridas de las que ella recordaba haber notado antes de separarse la noche anterior. "Me alegra mucho saber que ambos están bien. Créeme que no me agradó para nada la idea de tener que dejarlos a su suerte en ese lugar."

"Bueno era mejor que tener a un cerillo mojado en esos momentos." Bromeó Ed antes de ponerse serio. "Lamento si la preocupamos pero era nuestra responsabilidad y pues de alguna u otra manera..." Pensó en todo lo sucedido en el estómago de Gluttony, el descubrimiento del cuerpo de Al y en el encuentro con el doble de Hohenheim pero prefirió no mencionarlo. "logramos salir con vida de allí." Suspiró. "Lástima que Bradley ya estaba esperando por nosotros."

Riza asintió mientras preparaba las dos tazas de té para posteriormente colocar una frente a Ed y una frente a la silla en la que se iba a sentar.

"Lo del Führer fue algo sorpresivo pero ya nos las arreglaremos." Dijo Riza mientras se sentaba y tomaba un sorbo de su té.

Ed también le dio un trago a su té. Al bajar la taza se dio cuenta de que Black Hayate estaba olfateando uno de los bolsillos de su saco negro. "Oh, cierto. Si no la saco ahora lo terminaré olvidando." Ed metió su mano en su bolsillo y sacó la pistola que Hawkeye le había prestado y se la entregó. "Eh… gracias."

Riza tomó el arma y se giró a un lado de su silla para no acercar demasiado la pistola a su bebida. "Está cubierta de sangre seca." Exclamó un tanto preocupada mientras la examinaba.

"Oh, lamento eso." Dijo Ed un poco avergonzado.

Riza se levantó para acercarse a un pequeño escritorio que tenía cerca de ahí. "Será mejor limpiar esto antes de que se arruine. Lo siento, va a oler un poco a aceite por aquí." Agregó mientras acercaba una caja a la mesa en la que contenía su kit de mantenimiento de armas.

Ed simplemente se le quedó viendo al arma mientras que Riza se quedaba en silencio al realizar la limpieza. Por la expresión de Ed en ese momento y la que tenía cuando ella le entregó la pistola por primera vez se dio cuenta de que el chico se sentía muy incómodo con tener que usar armas personalmente, por lo que Riza estaba intentando terminar con el proceso lo antes posible.

Riza acababa de separar todas las partes del arma cuando Ed rompió el silencio. "La pistola… disparé unos cuantos tiros pero no le disparé a nadie."

Riza cerró los ojos complacida. Ella pudo notar desde un inicio que Ed no quería usar el arma por lo que realmente le alegraba que el chico no tuviera que ensuciarse las manos con sangre de otras personas como ella. "Bien. Me alegra que hayas regresado a salvo sin tener que dispararle a nadie, Edward."

"No es que no tuviera que dispararle a nadie… más bien no pude. Simplemente no pude apretar el gatillo, incluso cuando mis amigos estuvieron en peligro." Riza abrió los ojos para mirar a Ed, notando cómo el chico tenía la cabeza ligeramente agachada hacia un lado. "Trabajando para la milicia, me he acostumbrado a ver pistolas y estaba seguro que en algún momento tendría que usar una… pero cuando el tiempo llegó, no pude disparar. Soy patético. Mi falta de determinación siempre le está causando problemas a las personas a mi alrededor."

¿Falta de determinación? Riza sonrió para sus adentros al recordar las numerosas ocasiones en las que Roy había alabado el fuego que brilla en la mirada de Ed. Curiosa ante lo que pudiera haberle causado esa impresión al chico le dijo mientras continuaba con la limpieza del arma. "Cuéntame qué pasó."

Ed se quedó callado unos segundos antes de responder. "Es acerca de Scar. Resulta que él es el que asesinó a los padres de Winry. Cuando Winry apuntó la pistola a Scar, un sentimiento se apoderó de mí. En mi corazón sentí que eso estaba mal. De repente, la pistola parecía algo realmente terrible. La siguiente cosa que supe, es que yo estaba frente a Scar suplicándole a Winry que bajara el arma." El tono de Ed comenzó a volverse ligeramente triste. "Nunca la había visto llorar de esa manera antes. Estoy seguro de que ella odiaba a Scar lo suficiente como para matarlo. Sabe, Winry siempre es tan optimista que es fácil olvidar el dolor y la pérdida con los que ha vivido todo este tiempo. Fue por eso que le prometí a Al y a ella que no nos dejaríamos matar sin importar qué."

"Sin embargo, en esta ocasión pasaron muchas cosas. Al final, logramos regresar con vida, pero las cosas fácilmente podrían haber salido diferentes. Más pérdidas. Más lágrimas." Ed suspiró. "En realidad soy patético. Preocupo a todos… No puedo cuidar de mí mismo… Quién sabe qué hubiera sucedido si Ling no me hubiera salvado."

Riza respondió en un tono suave sin despegar la mirada del arma que estaba limpiando. "Obtuviste el lujo de preocuparte de eso de esta manera porque lograste regresar en una sola pieza. No importa lo difícil que se pongan las cosas. No importa lo tonto que puedas parecer al esfozarte bajo el peso de tus cargas, tienes que seguir viviendo por las personas que amas." Alzó la mirada para ver fijamente a Ed. "Además tienes que protegerla."

"¿Huh?" Preguntó Ed mientras acercaba la taza a sus labios.

Riza le dirigió una sonrisa cálida. "Amas a Winry ¿cierto?"

La reacción de Ed fue mucho más entretenida de lo que Riza se hubiera imaginado. Ed escupió el té que estaba bebiendo directamente en la cara de Black Hayate, quién había tenido la mala suerte de quedarse al lado del rubio. En cuanto Ed volteó su rostro hacia Riza, ella pudo ver fácilmente lo sonrojado que se había puesto.

"E-ella sólo es u-una amiga de la in-infancia." Negó Ed agitando su cabeza frenéticamente y tartamudeando. "Somos como familia. Por supuesto que tengo que protegerla."

Riza no pudo evitar esbozar una sonrisa ante la reacción de Ed. Siendo como es, era obvio que se avergonzaría al preguntarle directamente sobre sus sentimientos. Aunque tal vez fuera un poco aventurado de su parte, ella estaba segura de que Edward de verdad estaba enamorado de Winry. Sobre todo porque al hablar de ella, Riza pudo notar una chispa especial en su mirada, una que sólo había visto en los ojos de Roy cuando la miraba.

Decidiendo no insistir en el tema por el momento, Riza comenzó a volver a armar la pistola. "Lo siento." Ed se aclaró la garganta antes de ocuparse nuevamente de su té para distraerse del comentario anterior de la Teniente. "No sabía acerca de la situación de Winry y Scar. Parece que esta pistola sólo agregó más peso a tus cargas."

Ed bajó su taza y se quedó mirando cómo Riza rápidamente rearmaba la pistola. Sorprendido por su velocidad, se quedó unos momentos pensando antes de animarse a preguntar. "Teniente, ¿no ha sido una carga para usted?"

Riza se puso seria mientras lustraba la pistola ya armada. "En este punto, no tengo derecho a quejarme de mis cargas."

"¿Por qué no?"

"Porque en el pasado he tomado la vida de muchas personas. Y fui yo la que eligió este camino en primer lugar."

Ed se sorprendió por la respuesta tan sincera de Riza. "Vidas de personas… ¿se refiere a Ishval?"

"Sí."

Ed le dio un trago más a su taza antes de continuar. Sabía que en la oficina nadie solía mencionar lo sucedido en Ishval ya que Mustang y Hawkeye habían vivido en carne propia los efectos de la guerra, por lo que era un tema delicado. Tampoco es que le agradara tener que causar que la Teniente recordara esos momentos difíciles pero tenía la sensación de que el conocer lo qué realmente había sucedido en Ishval le ayudaría a entender mejor al país así como el problema en el que Al y él parecían haberse metido.

Bajando la taza, Ed dijo. "¿Puede contarme acerca de Ishval?" Riza detuvo el movimiento de sus manos mientras miraba fijamente a Ed. "Le he preguntado al Coronel acerca de ello pero no dijo nada. Nada acerca de los padres de Winry, sobre Scar, o el disparo a un niño que desató la guerra civil. Hay muchas cosas de las que no sé nada. Mi ignorancia es sorprendente."

Riza retomó la acción de lustrar su pistola. El único sonido que se escuchaba en el departamento era el roce del trapo contra el objeto metálico. Así pasaron unos segundos, provocando que Ed la mirara arrepentido, temiendo haber pedido demasiado. Riza se dio cuenta de esto y se armó de valor. No se sentía para nada orgullosa de su participación en Ishval, pero entendía porqué Edward quería saber más sobre la guerra.

Riza dejó la pistola sobre la mesa antes de hablar. "Sucedieron demasiadas cosas en Ishval. Sólo puedo hablar desde mi experiencia y de lo que presencié."

Dando un suspiro, Riza comenzó su relato. Le contó lo más completa posible su historia en Ishval evitando los detalles que le fueran posibles, ya que ni ella se sentía orgullosa de lo sucedido ni tampoco quería que Edward tuviera que grabar en su mente las imágenes que a ella todavía la atormentaban hasta ese día.

Riza le habló sobre cómo fue su propia participación en la guerra, resaltándole el hecho de que la información había sido manipulada y modificada para su difusión en todo el país puesto que en realidad no sabía sido una guerra, sino más bien habían operado bajo las instrucciones de exterminar a todos los ishvalanos sin importar edad ni género. También le contó algunos sucesos de los que se enteró estando allí como el hecho de que el Führer había rechazado la rendición por parte del clérigo supremo de Ishval, el deleite que tenía Kimblee al asesinar así como su destino al haber matado a compañeros de la milicia, la victoria del ejército al tener el control militar completo de la región y finalmente el cómo el otorgamiento del título de 'Héroe de Ishval' había motivado aún más a Roy para volverse Führer y cambiar al país.

Durante su relato, Riza pudo ver cómo Ed la miraba atentamente por lo que fácilmente pudo percibir que, en algunas partes de la historia, sus ojos dorados se ensombrecían ligeramente mientras más escuchaba la verdad. Sin duda alguna, el ejército había ocultado bastante bien los hechos reales de la guerra ya que casi todo el tiempo la mirada de Edward revelaba sorpresa, confusión y cierto horror.

En algún punto, las tazas de ambos habían sido completamente olvidadas por lo que, al concluir su relato, Riza apartó su taza y colocó sus brazos sobre la mesa. "Eso… eso es todo lo que sé sobre Ishval."

Ed bajó la cabeza ligeramente mientras asimilaba lo que recién había escuchado. "Entiendo que el Coronel Mustang planea ser el siguiente Führer pero…" Levantó su cabeza para poder mirar fijamente a Riza. "Incluso si tiene éxito, siempre que el país permanezca cómo una dictadura militar es sólo una cuestión de tiempo antes de que haya otra guerra civil o más conflictos con naciones rivales. Quizás él haría un mejor trabajo de proteger este país, pero al final aún terminaríamos matando gente de otros países."

"Eso es verdad." Riza enfocó su mirada en su taza abandonada. "Nuestra primera prioridad debería ser restaurar el poder del parlamento, el cuál justo ahora sólo es el títere de la milicia, y así mover este país hacia la democracia. Entonces podríamos negociar con otras naciones para reducir nuestros armamentos y buscar una manera en la que todos podamos sobrevivir. Tal vez esa es la única manera. Reducir los armamentos también significa abolir el sistema de alquimistas estatales."

"Ya veo…" Ed meditó cada una de las palabras de Riza hasta que una conclusión llegó a su mente, dejándolo sorprendido y sumamente preocupado. "¡Espere! ¡Eso significa…!"

Riza levantó su mirada y respondió con tono serio. "Sí. Aquellos que fueron alabados como héroes durante tiempos de guerra serán vistos como asesinos cuando haya paz. No sólo el Coronel, incluso gente como el doctor Knox, quien condujo experimentos en seres humanos. Yo también podría terminar en juicio por las injusticias que cometí en Ishval."

Ed comenzó a exaltarse un poco. Imaginar que personas como Roy y Riza, a quienes sinceramente apreciaba y con los que tendía a convivir regularmente, estuvieran encaminándose a un camino así lo inquietaba. "El Coronel sabe eso, ¿y aún así está apuntando a la cima? ¡Entonces eso significa que está siguiendo un camino de autodestrucción!"

"Él juró proteger a aquellos que estén por debajo de él. Conociéndolo, usará cualquier medio que sea necesario para defender a sus subordinados para impedir que sean implicados."

Ed apretó su puño de carne y hueso. "Pero la causa de la guerra civil fue Envy al disparar y asesinar a esa niña ishvalana. Los homúnculos son los que han orquestado todo desde las sombras. ¡No es justo que el Coronel y usted tengan que ser castigados!"

A pesar de que Riza se sentía conmovida por la preocupación sincera que se apreciaba en la mirada y tono de Ed, ella lo miró firme y decidida. "Los homúnculos pueden ser los que empezaron la guerra, pero nosotros fuimos los que la llevamos a cabo. El Coronel, yo misma y sin duda el General de Brigada Hughes nos hemos sentido de la misma manera. Acabamos con la vida de incontables personas. No tenemos derecho a elegir cuándo terminar nuestras propias vidas." Como si hubiera entendido el significado de las palabras de su dueña, Black Hayate dio un breve chillido. "Por eso es que al menos queremos que la siguiente generación sea capaz de reír y vivir una existencia feliz." Agregó Riza con calidez al recordar por un momento a su hijo.

El puño de Ed no cedió su presión. No podía asimilar la idea de que alguien como la Teniente Hawkeye, quien siempre había sido muy amable y atenta con él, podría ser encarcelada o sentenciada a muerte por su participación en la guerra de Ishval. Los ojos de Ed brillaron intensamente provocando una sensación de calidez en Riza. ¿Acaso el chico la apreciaba tanto como ella a él?

"Pero… eso no es justo. ¡Eso no está bien! Por supuesto que quiere que el mundo sea un mejor lugar pero ¡¿acaso no quiere ser feliz también?!" Exclamó sin importarle disimular la preocupación creciente que estaba sintiendo. No podía controlarlo, por alguna extraña razón sintió una punzada en el pecho ante la idea de un futuro terrible para la Teniente. Haciendo un esfuerzo por disuadirla, agregó. "El auto-sacrificio no es más que auto-gratificación."

Riza tomó el arma que había dejado sobre la mesa y la recorrió con sus manos. "Esto no es acerca del martirio porque como nosotros sobrevivimos a lo de Ishval, sentimos que esto es nuestro deber. Tú también eres así, ¿no es cierto, Edward?" Riza le dirigió una sonrisa cálida. "Hasta que Alphonse recupere su cuerpo, estás poniendo todas tus necesidades propias en segundo lugar ¿no es eso cierto?" Ed bajó la mirada, sin poder encontrar un argumento más por el momento. "En lugar de estarte preocupando por nosotros, ¿no deberías estar pensando sobre las cosas que aún tienes que hacer? Como recuperar el cuerpo original de Alphonse y el tuyo."

Al ver la expresión un poco triste que Ed portaba desde que le contó los planes completos de Roy, Riza no pudo contenerse y se levantó de su silla para darle una palmada en la cabeza y después colocar su mano en su hombro derecho, provocando que el chico la mirara. "Estoy segura de que hay muchas personas que están ansiosas por el día en que ambos recuperen sus cuerpos."

Ed la miró fijamente por unos segundos para después bajar nuevamente su mirada y darle un ligero apretón a la mano que la Teniente había colocado sobre su hombro. "Sí."

Notando que Ed estaba un poco más tranquilo, Riza retiró su mano y volvió a sentarse. "Lamento haberte abrumado aún más después de todo lo que has vivido estos últimos días."

Ed esbozó una pequeña sonrisa tratando de recuperar su habitual ánimo. "No tiene nada de qué disculparse. Fui yo el que quiso saber más sobre lo que realmente sucedió. Estando en Resembool la información que nos llegaba era básicamente a base de chismes del pueblo. Incluso, antes de morir, los padres de Winry enviaban cartas constantemente pero siempre trataban de omitir lo más posible los detalles de la guerra para no preocupar más a la abuela Pinako y a Winry."

"Tal vez fue mejor que no se hubieran enterado de las atrocidades sucedidas en Ishval."

"En ese momento puede que sí, pero no podía quedarme así para siempre. Aún hay muchas cosas que ignoro así que, como alquimista que soy, es mejor buscar la verdad de las cosas por más dura que ésta pueda ser." Respondió Ed con una mirada llena de determinación. Ante sus palabras Riza sonrió y lo miró con una expresión un poco divertida. Notando esto, Ed le preguntó. "¿Pasa algo, Teniente?"

"No es nada. Es sólo que por un momento me recordaste a mi padre."

"Oh." Respondió Ed sin saber bien qué decir. ¿Eso es bueno o es malo?

Dándose cuenta de la expresión de duda en el rostro de Ed, Riza dijo. "Mi padre solía decir que un alquimista es una criatura que no puede vivir sin perseguir la verdad."

"¿Su padre es alquimista?"

"Así es, o más bien lo era porque él ya murió."

"Lo siento."

"No te preocupes, ya han pasado algunos años." Aprovechando el cambio en el tema de conversación, Riza se dejó llevar por su curiosidad para preguntar. "Edward, ¿cómo era tu padre con ustedes?"

Edward de inmediato bufó y se cruzó de brazos. "Ese bastardo estaba demasiado enfrascado en sus investigaciones de alquimia que difícilmente salía de su estudio. Se fue cuando éramos tan pequeños que a veces ya no estoy seguro si los "recuerdos" que tengo de él intentando jugar con nosotros son reales o simplemente me los imaginé."

"Como me lo imaginaba, tu padre también es un alquimista activo."

"¿Eh?"

"Siempre tuve la duda de si tu padre se dedicaba por completo a la alquimia o si sólo era una especie de pasatiempo. Sé que ustedes comenzaron a aprender alquimia por unos libros que dejó, pero como también tuvieron una maestra que les enseñara llegué a creer que su padre sólo había tenido un par de libros y lo demás lo aprendieron ustedes solos."

Ed se llevó ambas manos detrás de su cabeza e inclinó su silla ligeramente hacia atrás. "Su estudio estaba lleno de libros de alquimia bastante avanzados y cuando se fue dejó atrás parte de su investigación. Al y yo le echamos un vistazo en algunas ocasiones pero como sólo revisamos unas partes no supimos qué era precisamente lo que investigaba. Estábamos enfocados en reunir información sobre transmutación humana así que pensamos que podríamos revisarla a fondo cuando mamá…" Ed no terminó la última frase pero Riza la completó por él en su mente.

"Ya veo… Sabes, Edward, me da la impresión de que tu padre y el mío son parecidos."

"¿En serio? ¿Por qué?" Preguntó Ed mientras regresaba la silla a su posición original y descansaba sus manos sobre la mesa.

"Mi madre murió cuando yo era una niña y desde entonces mi padre no tuvo otro objetivo en la vida que su investigación. Mis primeros recuerdos de él son cuando jugábamos juntos pero a raíz de la muerte de mi madre él cambió radicalmente y terminamos siendo prácticamente extraños. Apenas hablaba conmigo. No puedo decirte que fue un buen padre pero al menos se aseguró de que yo recibiera una buena educación y, aunque no éramos precisamente ricos, nunca me faltó techo o alimento. Bueno claro, yo tenía que ser la que cocinara pero pudo haber sido peor." Dijo Riza.

"Teniente… ¿entonces usted, como yo, odia a su padre?"

"Es complicado." Respondió Riza con un suspiro. "Mi padre dejó una gran carga en mí." Dijo pensando en el tatuaje que reposaba en su espalda. "Pero él de verdad creía que su investigación ayudaría al mundo por lo que no lo puedo acusar de dedicarse a algo sin sentido. Hacia el final de su vida, puedo decir que se había vuelto casi en un desconocido para mí, por lo que probablemente lo mejor sea decir que no lo amo pero tampoco lo odio."

Ed asintió y bebió lo último que quedaba de su té, el cual ya estaba completamente frío. "Tal vez sea mejor así."

"Puede ser. Lo reconozco como mi padre pero hoy en día no pienso mucho en él. Sin embargo, la verdad es que con el paso del tiempo he estado pensando algo respecto a él." Ed la miró con curiosidad. "Los padres pueden cometer muchos errores." Involuntariamente, Riza apretó un puño al recordar su separación con su bebé. "Tal vez las propias circunstancias los obliguen pero, aunque haya excepciones, considero que la mayoría de los padres de verdad se preocupan por sus hijos. Sólo que claro, a su manera."

Ed bajó la mirada y se quedó callado unos segundos pensando en las palabras de Riza. "Supongo que ese es el caso con su padre pero…" Ed apretó sus puños. "Hohenheim nos dejó hace más de 10 años. Jamás nos escribió ni nos llamó. Por más que lo intentamos no pudimos encontrarlo cuando mamá enfermó. Si era tan buen alquimista como mamá solía decir… él pudo haberla salvado."

Al tener la vista ligeramente inclinada hacia abajo, Ed no se percató del momento preciso en el que el rostro de Riza palideció. Ella se había quedado callada pero Ed asumió que sólo le estaba dando tiempo para pensar mejor las cosas, aunque él no deseara hacerlo.

Riza, por su parte, había abierto los ojos a todo lo que podía mirando atentamente el rostro de Ed. No… no puede ser… Repentinamente sintió que la boca se le había secado por completo y tuvo la sensación como si todo a su alrededor se moviera. Viejos sentimientos que la habían acompañado desde hace 15 años la comenzaron a llenar en ese momento.

Haciendo un esfuerzo supremo para que su boca formara palabras, Riza preguntó. "¿Ho-Hohenheim?" Ed alzó la mirada y se sorprendió al ver el rostro de Riza marcado por una expresión que no supo descifrar. Antes de que pudiera preguntar si se sentía bien, Riza continuó, tratando de poner a raya las emociones que la estaban aturdiendo. "Es un nombre extraño." Dijo con un tono que esperaba que sonara casual.

Mirándola con curiosidad, Ed respondió. "Sí, pero de cualquier forma le queda mejor 'bastardo'."

Recordando que hace años había leído su acta de nacimiento, Riza preguntó. "Edward, ¿por qué no llevas el apellido de tu padre?"

Ed enarcó una ceja tanto por la pregunta como por la extraña expresión en el rostro de Riza "¿Para qué? Mi mamá y ese bastardo nunca se casaron."

"No estamos casados."

La tensión en los hombros de Riza aumentó y ella sintió cómo un nudo se le formaba en la garganta. Hohenheim… Edward… mi hijo tiene la edad de Edward… Dejando que el corazón la dominara más que la mente, Riza se aventuró a indagar un poco más. "Siempre he tenido curiosidad por el color de tus ojos, ¿los heredaste de... tu madre?" Dijo Riza con una voz que pretendía ser casual pero que se fue quebrando al final, convirtiéndose casi en un murmullo.

Riza se dio cuenta de que la mirada de Ed estaba revelando más preocupación por su extraña actitud pero en ese momento no le importaba. El hijo que había dado por perdido podría estar sentada frente a ella en esos instantes y podría haber estado cerca de ella en los últimos casi 4 años sin que ella lo supiera… en el ejército al que ella misma y Roy lo habían arrastrado. El nudo de su garganta se intensificó.

Ed no despegó su mirada de la de ella. "No." El corazón de Riza dio un vuelco. "Ese bastardo nos monopolizó a Al y a mí, no le bastó con sus ojos sino que también tuvo que heredarnos su cabello rubio." Tratando de aligerar el ambiente Ed suspiró y agregó con una sonrisa cariñosa al recordar a su madre. "Me hubiera encantado tener los ojos verdes de mi mamá. En ese sentido Al tuvo suerte. Estoy casi seguro de que sus ojos tienen la misma forma que los de nuestra madre."

Una mujer joven de largo pelo castaño que caía sobre uno de sus hombros con una voz gentil y unos brillantes ojos verdes.

Riza no pudo soportarlo más y se levantó de golpe, sorprendiendo a Ed en el proceso. Una parte de sí quería abalanzarse sobre él para abrazarlo y no soltarlo nunca más pero su parte racional se lo impedía. No te precipites, ¿qué tal si sólo es una coincidencia y terminas arruinando tu relación con Edward y de paso revelas tu mayor secreto? ¿Soportarías que este chico al que aprecias y quieres te mire con desprecio por la atrocidad que cometiste? Pero… él no lo haría. Se sorprendió por lo que hice en Ishval pero no me lo recriminó ni cambió su trato conmigo. Es más, se preocupó por mí e intentó disuadirme de seguir este camino. Ja, ¡Cómo te gusta engañarte! ¿Cómo crees que va a reaccionar el chico que hizo lo imposible para tratar de traer de regreso a su madre cuando tú le digas casualmente que abandonaste voluntariamente a tu hijo con un par de desconocidos? Eso va a ser interesante de ver.

"¿Teniente?" Preguntó dudoso Ed.

La voz de Ed sacó a Riza de su pequeño debate interno. Desviando su mirada de la de él dijo. "Estoy un poco mareada. Ahora vuelvo." Ella dio un par de pasos hacia el lado en el que estaba sentado Ed ya que en esa dirección se encontraba su baño, pero la tensión y el nerviosismo hicieron que se tambaleara ligeramente, situación que no pasó desapercibida por el chico. Ed rápidamente se puso de pie y sostuvo uno de los brazos de Riza con su mano izquierda para evitar que fuera a caerse.

Una pequeña manita se aferró a uno de sus dedos. Unos curiosos ojos dorados la miraban atentamente mientras el bebé producía un balbuceo ininteligible.

De manera involuntaria, Riza se apartó del toque como si la quemara. Ed apartó su mano sin decir una palabra y bajó la mirada avergonzado por su atrevimiento. Riza le dirigió una mirada arrepentida antes de hablar. "Lo siento. Estoy bien." Y sin agregar más recorrió la pequeña distancia hacia su baño para encerrarse en él.

Ed se quedó parado en su lugar confundido y un tanto arrepentido. No entendía qué era lo que le había sucedido a la Teniente de un momento a otro pero temía que él lo hubiera provocado. Él la había hecho recordar los traumáticos eventos que vivió en Ishval después de unos cuantos días bastante estresantes. A su mente vino el recuerdo de lo que Al le había contado que había sucedido en su ausencia y se sintió peor. Seguramente casi no ha descansado estos días y yo sólo vine a importunarla haciéndole recordar cosas que de seguro preferiría olvidar. Apretando sus puños, Ed recogió su taza para lavarla para después comenzar a preparar un poco más de té para Riza.


En cuanto Riza entró en el baño, rápidamente le puso seguro a la puerta y abrió el grifo de su lavabo para dejar correr el agua libremente. Tambaleante, se apoyó en el lavabo y se miró en el espejo que tenía enfrente. La profesional e imperturbable Teniente Primera Hawkeye estaba temblando, su rostro estaba pálido y sus ojos se estaban poniendo rojos por las lágrimas que estaba conteniendo.

Riza suspiró pesadamente y se mojó el rostro una y otra vez tratando de controlar sus emociones. ¿Edward Elric es mi hijo? ¿He tenido a mi hijo cerca de mí e incluso de su padre sin que lo supiera? ¿Arrastré a mi propio hijo a la milicia cuando era lo último que quería para él? Riza se dio unas palmadas en las mejillas tratando de poner en raya a las lágrimas que insistían en querer derramarse entre más pensaba en la situación.

"Es un niño"

El llanto de un bebé despertándola cada noche hasta que su hijo sentía el calor de su madre.

"En una semana saldré de la vida de Edward."

El llanto de un bebé buscando el calor de su madre mientras Riza caminaba alejándose más de la misma casa en la que había dado a luz, al mismo tiempo que sentía cómo su corazón se rompía.

"Mi nombre es Van Hohenheim."

"Su padre los abandonó hace algunos años y un año después su madre murió."

Riza colocó nuevamente sus manos sobre el lavabo y apretó fuertemente sus nudillos.

"Ya hablando en serio, ¿de verdad no lo notaron? La nariz de ese niño es idéntica a la del Coronel Mustang."

La sensación de paz y calidez al cepillar el largo cabello rubio de Edward.

"Mi mamá y ese bastardo nunca se casaron".

El cúmulo de emociones que estaba sintiendo la venció y Riza se dejó caer de rodillas al suelo, mientras se llevaba sus manos a su rostro cuando algunas lágrimas finalmente lograron salir. Reacciona, Riza. Te estás dejando llevar por meras suposiciones. Un soldado no puede hacer eso. Además, ¿qué tal si sólo estás tan desesperada que estás viendo conexiones cuando en realidad no las hay? Por más que Riza se regañara a sí misma, no podía controlarse por completo. Logró poner las lágrimas a raya pero su respiración aún era un poco agitada y el dolor en su pecho parecía querer alojarse ahí toda la noche.

Unos golpes a la puerta, la devolvieron a la realidad. "¿Teniente? ¿Está bien? ¿Necesita algo?" Preguntó preocupado Ed.

Riza inhaló profundamente para evitar que su voz temblara. "Estoy bien, Edward. Creo que se trata de una jaqueca. En un momento salgo."

Con sus piernas aún tambaleándose, Riza se puso de pie y volvió a apoyarse en el lavabo. Nuevamente se lavó el rostro y al terminar cerró el grifo del agua. Inhaló y exhaló varias veces tratando de darle una sensación de tranquilidad a la expresión de su rostro. Contrólate, Riza. Edward no puede darse cuenta del estado en el que un par de frases te pusieron. No le hagas preguntarte cosas que no deseas responder.

Suspirando profundamente, Riza salió del baño tratando de mantener una expresión tranquila. En cuanto puso un pie afuera, Ed se levantó de su silla mirándola con preocupación. "¿Cómo se siente, Teniente? ¿Quiere que le vaya a conseguir algo de medicina?"

Riza tuvo el deseo de colocar una mano en el hombro del chico para tranquilizarlo pero temió que ese simple contacto la volviera a hundir por completo en el mar de confusión del que difícilmente estaba saliendo. "Gracias, Edward, pero no es necesario." Riza trató de sonreír pero la sonrisa no alcanzó sus ojos.

Ed la miró no muy convencido de sus palabras pero asintió. "Le hice algo más de té. No sabía qué hacer pero espero que le ayude." Dijo mientras señalaba con su cabeza la taza de humeante té que se encontraba en el lugar de Riza.

"Gracias, Edward."

Edward la miró en silencio antes de volver a hablar. "Lamento haberle ocasionado tantas molestias, Teniente. No debí haberla molestado a estas horas y, sobre todo, no debí hacerle recordar lo sucedido en Ishval." Dijo con un tono arrepentido.

¿Ya viste lo que provocas con tus arrebatos, Riza? Haciendo un gran esfuerzo, Riza trató de que la nueva sonrisa que le dirigió a Edward fuera más natural. "No tienes nada por qué disculparte. Las jaquecas son algo que me suelen molestar desde hace ya unos años. Sólo se trató de una desafortunada coincidencia." Mintió Riza.

Ed asintió un poco más tranquilo. "De acuerdo. De cualquier forma creo que es mejor que me retire, ya le he quitado mucho tiempo." Dijo mientras comenzaba a acercarse hacia la puerta.

Riza lo siguió y, antes de que Ed se volteara para despedirse, ella se agachó y tomó a Black Hayate en sus brazos. Edward no solía despedirse con un saludo de manos pero Riza prefería prevenirse. No se sentía preparada para tocar al chico temiendo que sus recuerdos volvieran a abrumarla.

Ed se volteó y le preguntó. "¿Estará bien trabajando como la asistente del Führer?"

Aprovechando el momento para hacer creer a Edward que de verdad se sentía bien, Riza intentó bromear. "Ve el lado positivo. Como la asistente del Führer, si él baja su guardia, podré cortar su garganta mientras duerme."

La broma pareció tener el efecto esperado ya que Ed soltó una ligera risa y sonrió. "Cierto, ese es el lado positivo." Ed abrió la puerta y salió del departamento. "Oh, casi lo olvido. Tengo un mensaje para el Coronel. Dígale que Scar todavía está en los alrededores."

"Entendido." Dijo Riza mientras se recargaba ligeramente en el marco de la puerta de su departamento.

Ed comenzó a alejarse unos pasos antes de detenerse para girarse y ver a Riza. "Teniente, gracias por contarme acerca de Ishval."

Riza asintió y Ed siguió su camino, agitando su mano izquierda por encima de su hombro a modo de despedida.

Riza, por su parte, se quedó observando a Ed hasta que desapareció de su vista. La breve estabilidad y tranquilidad que había demostrado frente a Edward había desaparecido con cada paso que el chico dio.

Sintiendo como una lágrima recorría su mejilla, Riza entró a su departamento y cerró la puerta para después recargar su espalda contra ella. Sus brazos comenzaron a temblar y Black Hayate dio un ligero chillido preocupado ante el comportamiento de su dueña.

Riza dejó que su espalda se deslizara lentamente por la puerta hasta que se sentó en el suelo. Al saberse sola, las lágrimas fluyeron libremente por lo que soltó a Black Hayate para poder cubrirse el rostro. Su mascota se quedó a su lado olfateándola y chillando ocasionalmente pero ella no lo notaba. Su mente estaba sumergida en sus memorias, desde el momento en el que sostuvo por primera vez en sus brazos a su bebé hasta la última parte de la charla que había tenido con Edward instantes antes.

"¿Por qué?... ¿De verdad Edward... es mi hijo?... ¿Mi amado bebé sufrió tanto por mi culpa?" Se preguntó Riza en voz baja mientras su llanto se intensificaba al mismo tiempo que lo hacía el dolor en su pecho.

A su mente vinieron fragmentos de la historia de los hermanos Elric. Su padre (¿Van Hohenheim?) los abandonó cuando Ed tenía cerca de 4 años. Poco después su madre murió. Los chicos siguieron viviendo solos en su casa pero visitaban constantemente a las Rockbell. Desde muy pequeños tuvieron que aprender a cuidar el uno del otro arreglándoselas con el dinero que sus padres habían dejado para ellos. Riza, quien había perdido a su madre de pequeña mientras que su padre se volvió un extraño para ella, sintió cómo su corazón se oprimía aún más al imaginarse la posibilidad de que su hijo había pasado por la misma sensación de dolor y añoranza al quedar huérfano.

A pesar de que ella entendía el dolor de perder a un padre, Riza se sentía aún más miserable al imaginarse el terrible dolor y desesperación cuando Edward vio desaparecer a su hermano frente a sus ojos mientras perdía su propia pierna. Si a eso le sumaba el dolor posterior de perder su brazo y el tortuoso proceso de instalación de automail…

Riza apretó fuertemente sus ojos, subió sus manos y se jaló el cabello. ¿Qué fue lo que hice? Todo es mi culpa… MI culpa…

Viendo que sus gestos no estaban dando resultados, Black Hayate se levantó en dos patas para poder recargar las delanteras en el hombro de Riza y así comenzar a lamerle la cara.

En medio de su dolor y confusión, Riza pudo sentir la humedad de la lengua de su mascota. Aflojando su agarre, ella abrió los ojos y observó los oscuros ojos de Black Hayate que parecían mirarla con preocupación. Una sonrisa desganada apareció en sus labios. "Ni siquiera te merezco a ti."

Como respuesta, Black Hayate chilló una vez más y siguió lamiéndola.

Incapaz de alejarse de esa muestra de afecto, Riza atrajó a su mascota hacia ella para poder abrazarlo. Siguió llorando por algunos minutos más, hasta que la cercanía de Black Hayate la comenzó a tranquilizar provocando que sus pensamientos se ordenaran un poco.

Con los ojos aún brillosos, Riza se apartó de su mascota para acariciarle la cabeza mientras le dirigía una sonrisa cariñosa. "Gracias."

Black Hayate sólo la miró con curiosidad y se sentó a su lado.

Riza dio un gran suspiro para enfocarse. "Soy una idiota ¿verdad?" Se dijo a sí misma. "Ni siquiera estoy segura y ya me estoy hundiendo en lágrimas." Sonrió con amargura. ¿Y qué vas a hacer si en realidad es tu hijo? Su mente traicionera le respondió. Riza se mordió el labio inferior y se puso de pie mientras se pasaba una mano por el rostro para borrar el rastro de lágrimas.

Con pasos vacilantes, Riza se acercó a las cajas que aún contenían la mayor parte de sus pertenencias. Sabiendo perfectamente dónde estaba lo que buscaba, apartó una caja de encima de otra para tener acceso a la inferior. Poniéndose de rodillas, abrió la caja y comenzó a apartar algunas cosas hasta que sacó lo que buscaba: la vieja y pequeña caja en la que guardaba sus recuerdos más importantes.

Con manos temblorosas, Riza abrió la cajita. Rozó con sus dedos el collar que años antes Roy le había regalado, pero en esos momentos el collar no era su objetivo. Llegó al fondo de la pequeña caja y tomó en su mano la foto que ahí descansaba.

Cerrando los ojos para prepararse, Riza sacó la foto y la colocó frente a ella. Dejó pasar unos segundos para prepararse y finalmente abrió los ojos. Los brillantes ojos dorados de su hijo parecían devolverle la mirada pero ahora todo era extraño. Estaba tratando de evitarlo pero su mente parecía querer jugar con ella por lo que unos segundos después la imagen de Edward Elric parecía querer intercalarse con la de su hijo. La forma de los ojos dorados de ambos era idéntica pero mientras unos brillaban con inocencia y curiosidad, los que se estaban superponiendo brillaban con determinación, además de que la inocencia parecía ser reemplazada por la tristeza y arrepentimiento por los traumas que había pasado desde tan joven. Ella no lo pudo soportar más y devolvió la fotografía a su lugar de origen.

Riza se puso de pie y se sentó en la silla que había ocupado antes. Sin planearlo su vista se enfocó en la taza de té que ahí descansaba. Sin duda alguna el líquido ya se había enfriado pero una sonrisa adornó sus labios. Es un buen chico. Extendió una de sus manos y sujetó la taza para darle un par de sorbos. A pesar de estar frío, extrañamente le dio una sensación de alivio. Silenciosamente continuó hasta que se lo terminó.

Como si la bebida hubiera sido una especie de escudo momentáneo, tan pronto como depositó la taza en la mesa, su mente volvió a llenarse de pensamientos sobre Edward. Cuando va a la oficina casi siempre termina con el ceño fruncido por las bromas de Roy pero cuando sonríe de verdad… su sonrisa es idéntica a la de Roy. Su corazón se aceleró al recordar una y otra vez cómo, durante los primeros días de Ed como alquimista estatal, Havoc había insistido varias veces que el chico tenía la nariz del coronel. Además, ella misma había pensado en reiteradas ocasiones que las discusiones que suelen tener Edward y Roy se debían a que ambos tienen carácteres similares. Y así diversos recuerdos e ideas le vinieron a su mente hasta que decidió ponerles un alto.

"Necesito respuestas." Murmuró para sí misma pero lo suficiente fuerte para que Black Hayate, quien se había recostado cerca de la entrada, alzara su cabeza. "Debe haber una manera de llegar a la verdad de todo esto."

Riza echó un vistazo al reloj que descansaba en una de las paredes de su departamento. Ya casi era media noche. A pesar de que ya hubiera terminado el horario oficial de trabajo, ella sabía que el Comando Central todavía estaba abierto pero era muy arriesgado ir a esas horas. Como la nueva asistente designada de Bradley, era fácil suponer que cualquier cambio llamativo en su rutina llamaría la atención, lo que podría poner en peligro innecesariamente a ella misma e incluso a Edward. Por ello desistió de llevar a cabo su idea en ese preciso momento. No era fácil soportar la espera (estaba segura que difícilmente podría dormir esa noche) pero tendría que hacerlo. Tan pronto como pudiera, al día siguiente conseguiría la información que necesitaba para intentar conseguir las respuestas que tanto anhelaba.

Mirando tristemente la taza vacía, Riza murmuró. "No estoy segura, pero si alguien tiene las respuestas que necesito debe ser ella."