N/A: Hola! :)

Después de mucho sufrimiento le daremos un breve descanso a Riza y nos enfocaremos a Ed. Además teníamos un poco olvidado a Al así que ya nos estaba pidiendo más participación jeje

Como siempre muchas gracias por leer esta historia, por sus favs y follows. Esperamos seguir leyéndolos en los comentarios.

Guest: Te agradecemos mucho tus lindas palabras :´) La verdad que estamos disfrutando escribir esta historia y al igual que tú, retomando algunas partes del manga que estábamos olvidando. Esta historia surgió como un capricho de nosotras cuando una historia que seguíamos (con una premisa similar) no fue terminada, y esa pequeña idea se ha convertido en nuestro pequeño monstruo de más de 200,000 palabras. Esperamos que sigas disfrutando nuestra historia y que sigas compartiendo tus ideas y sugerencias. Muchas gracias por darle una oportunidad a nuestra historia! Que estés muy bien!

Saludos!

Golden y Flame

Disclaimer: Los personajes de Fullmetal Alchemist no nos pertenecen. Sólo estamos divirtiéndonos con ellos.


Capítulo 19. Hermandad

Al estaba seguro de que algo le pasaba a Ed. Desde que su hermano regresó a su habitación lo había notado extraño pero Ed rápidamente terminó la conversación y se fue a dormir, o al menos eso intentó fingir porque Al sabía que su hermano sólo había dormido después de algunas horas de estar recostado en su cama.

Si algo había aprendido Al durante sus noches sin sueño, era cada uno de los gestos y manías que tenía Ed al dormir. Desde el sutil movimiento que indicaba que en unos segundos Ed acercaría su mano a su estómago, hasta la pequeña arruga que se formaba en su frente cuando una pesadilla comenzaba a crearse en su mente.

A pesar de haberle dado la espalda (que en sí era un gesto algo extraño de Ed), Al notó que el ritmo de su respiración no era calmado y regular sino todo lo contrario. Por varias horas su respiración parecía agitada y en momentos sus hombros se tensaban, señal que Al identificó como los instantes en los que su hermano trataba de suspirar sin realmente hacer ruido.

En varias ocasiones, Al se vio tentado a interrumpir su lectura nocturna para acercarse a su hermano e intentar hacerlo hablar acerca de lo que le estaba molestando, pero siempre se detenía ante la preocupación de contribuir a que no durmiera en toda la noche, por lo que se aferró a la idea de dejarlo pasar por esa ocasión con la esperanza de que Ed pudiera dormir al menos un par de horas y, aunque tardó mucho más de lo que le hubiera gustado, finalmente se vio recompensado horas después cuando pudo escuchar que la respiración de Ed indicaba que al fin había sucumbido al cansancio.

Una pequeña parte de él, tenía la esperanza de que, cuando despertara, Ed volvería a la normalidad ya fuera que le contara o no qué era lo que le había estado molestando (Ed tendía a guardarse algunas cosas como cuando el automail le estaba causando molestias o la verdadera frustración o preocupación que le causaba una pista fallida aunque, en varias ocasiones, Al se hacía una idea de lo que pasaba por la mente de su hermano) pero, desde el momento en que su hermano se puso de pie, Al pudo notar que el malestar de su hermano seguía ahí e incluso parecía haberse incrementado.

Al le pregunto qué era lo que le pasaba, pero Ed esbozó una ligera sonrisa y le dijo que no era nada. Al quiso insistir al notar que la mirada de su hermano desmentía por completo su sonrisa y cualquier rastro de tranquilidad que quisiera fingir, pero Ed rápidamente comenzó a prepararse para salir, cortando con monosílabos cualquier intento de conversación que Al quisiera hacerle.

Tanto el viaje hacia la estación como el trayecto en el tren fueron extraños. Las conversaciones fueron escasas y tuvieron que ser iniciadas en su mayoría por Al. Ed simplemente respondía con pocas palabras y casi no lo miraba. Verlo tan callado era bastante extraño. Si bien no siempre armaba el escándalo más grande del que era capaz, Edward Elric era alguien cuya presencia se hacía notar principalmente por el ruido que hacía, ya fuera por su charla emocionada sobre una posible pista o por el alboroto que creaba cuando alguien lo llamaba pequeño o cualquier otro adjetivo remotamente similar. Todas éstas eran señales de que algo grave estaba molestando a Ed, pero lo que más preocupó a Al fue que cada vez que él lo llamaba 'hermano', por lo que alcanzaba a ver sin tener que mover su casco de manera indiscreta, la mirada de Ed parecía ensombrecerse.

Aunque Ed fuera alguien que no hablara fácilmente de sus sentimientos o de lo que le preocupada, Al no iba a dejar que esta vez se saliera con la suya. Él iba a averiguar qué era lo que tenía a su hermano en ese estado. Quería averiguar qué era lo que le pasaba cuando viajaban en el tren pero, desafortunadamente, éste iba casi completamente lleno y Al sabía que así sería más difícil hacer hablar a Ed. Además, no quería que gente desconocida escuchara lo que su hermano tenía que decir.

Después de un largo viaje en tren, finalmente llegaron a Ciudad del Norte. Ed, quién había dormitado un poco durante la última hora, se despertó y echó un vistazo a la ventana. El paisaje que pudo ver estaba cubierto de nieve y, sin pensarlo, su mano de automail se acercó al vidrio y se apretó en un puño después de unos segundos de observación. Al estaba a punto de hablarle a Ed, cuando el rubio rápidamente sacó su maleta de debajo del asiento y salió a paso apresurado del compartimento.

"¡Hermano!" Exclamó Al pero Ed rápidamente se perdió en el flujo de gente.

Al ser una armadura de tamaño considerable, Al se tardó más de lo que le hubiera gustado en salir del tren. Cuando finalmente lo logró y tan pronto como puso un pie en la plataforma, inmediatamente realizó un recorrido visual por todo el lugar buscando el distintivo abrigo rojo de Ed. Estaba casi seguro de que su hermano debía estar en la estación o en la entrada de la misma esperándolo, pero estaba preocupado de que, por su extraño comportamiento, Ed hubiera ido a algún lugar desconocido sin haberle dicho nada. Afortunadamente, en unos instantes su vista pudo distinguir a lo lejos la figura de su hermano, parado en la entrada de la estación. Con la mano de automail sostenía su maleta y la otra la tenía en el bolsillo de su abrigo. Tenía la cabeza inclinada hacia atrás, mirando hacia el cielo mientras su trenza se agitaba levemente por el viento invernal. Al estar de espaldas, Al no podía ver el rostro de su hermano pero estaba casi seguro de que debía tener una expresión pensativa.

Apenas había logrado abrirse paso hasta la taquilla cuando Ed repentinamente regresó su mirada al frente y comenzó a andar, desapareciendo de la vista de Al al bajar los grandes escalones que se encontraban en la entrada de la estación. Al hizo un sonido de suspiro y continuó andando. Ya no tenía caso llamar a Ed pidiéndole que lo esperara. Sólo tenía que esquivar unas cuantas personas más y pronto estaría bajando los mismos escalones que su hermano.

Instantes después Al comenzó a descender los escalones a un paso un poco más normal, pues rápidamente pudo ver que su hermano se había detenido. Ed se encontraba a unos metros frente al comienzo de los escalones, lugar en el que reposaba un mapa general del área norte de Amestris. Su maleta reposaba en el suelo, mientras sus dos manos ahora se encontraban en el respectivo bolsillo de su abrigo. Parecía estar bastante interesado en el mapa ya que estaba inclinado ligeramente hacia él y su mirada recorría con curiosidad las diferentes ciudades y caminos.

Al se acercó a él y en cuanto estuvo junto a su hermano, le habló. "Hermano, ¿hay algún lugar que quieras visitar?"

Ed se quedó callado unos segundos antes de responder. "No. Sólo estaba comprobando el camino hacia Briggs."

Al se desconcertó un poco por la respuesta. La mañana anterior habían revisado y definido la ruta que debían seguir para llegar a su destino y, con la gran memoria que tenía Ed cuando de viajes se refería, era bastante inusual que su hermano se detuviera a verificar el camino a seguir. La naturaleza intrépida e impulsiva de Ed provocaba que el rubio prefiriera explorar nuevos lugares por sí mismo antes de detenerse a pedir indicaciones o verificar ubicaciones.

Queriendo engañarse a sí mismo bajo la idea de que siempre había una primera vez para todo, Al mantuvo su mirada en Ed por unos momentos antes de desviarla hacia el cielo. A pesar de estar apenas a comienzos de invierno, el norte se caracterizaba por su clima frío por lo que ligeros copos de nieve estaban cayendo continuamente del cielo reforzando la pequeña capa de nieve que cubría las calles.

Al se quedó observando el caer de los copos por unos minutos, echando vistazos ocasionales a su hermano, el cual seguía observando atentamente el mapa y, por la ligera inclinación de su cuerpo, Al se dio cuenta de que estaba mirando la parte oeste del mapa.

Dándose cuenta de que tendría que sacar a su hermano de su ensimismamiento, Al dijo con un tono cariñoso. "Hermano." Una vez más se presentó ese estremecimiento casi imperceptible en Ed, que estaba inquietando a Al. "Me alegra que la primera vez que estoy viendo nieve sea estando contigo."

Ed finalmente desvió su mirada del mapa para poder ver a Al. Inevitablemente una tímida sonrisa apareció en sus labios. "Vamos, Al, ¿no me digas que olvidaste la nevada de Resembool?"

"¿Eh?" Al hizo memoria y vagos recuerdos de cuando tenía cerca de 4 años vinieron a su mente. Ed, Winry, él y otros niños del pueblo estaban lanzándose bolas de nieve mientras reían a carcajadas. Ante el recuerdo, el tono de Al se volvió muy alegre. "¡Lo recuerdo! La nieve no duró mucho pero nos pasamos todo el día jugando con todos en el pueblo. Incluso creo que te derribé cuando te lancé la bola de nieve más grande que pude hacer directo a tu cara." Dijo con una risilla al final.

Ed rió ligeramente. "Eso no cuenta. Me caí porque me tropecé con una rama."

"Claro que no. Desde pequeños siempre te he ganado." Dijo Al con un tono mezclado de orgullo y diversión.

"Pero yo siempre he corrido más rápido que tú." Se defendió Ed con una sonrisa.

"¿Quieres apostar?"

"¿Acaso te atreves a desafiarme, Al?" Dijo Ed con una sonrisa traviesa. "¿Una carrera de aquí hasta el establo?"

"Bien." Ambos hermanos se pusieron en posición. "3...2...1… ¡Ya!"

Ed y Al corrieron hacia su siguiente destino. Ambos disfrutaron del entorno nevado que los rodeaba sin importarles las miradas que se estaban ganando en el proceso. Era un momento en el que los Elric se olvidaban de sus preocupaciones y deberes, permitiéndose relajarse disfrutando de su alrededor y de su compañía mutua. No habían recorrido muchos metros antes de que las risas brotaran naturalmente de ellos convirtiéndose en un bálsamo para el alma de Al.

Al mantuvo una velocidad similar que Ed. Al no tener un cuerpo y no sentir cansancio, ahora Al era más rápido que su hermano y fácilmente podía ganarle pero lo único que quería era mantener la sonrisa y el buen humor de Ed que poco a poco estaba recuperando. Por ello, al estar a un par de metros de la meta, Al bajó ligeramente su velocidad permitiéndole ganar a Ed, cosa que su hermano celebró alegremente a pesar de que Ed también era consciente de que Al podía ganarle sin problemas.

"¡Gané!" Exclamó emocionado Ed mientras recuperaba el aliento. "¿Lo ves? Sigo siendo más rápido que tú.

Siguiéndole el juego, Al respondió. "Bueno, al menos sigo siendo mejor peleador que tú."

"Lo que aquí importa es que gané la carrera." Dijo orgullosamente Ed.

"Sí, sí. Lo que tú digas, hermano." Rió ligeramente Al. "Ahora que lo pienso." Dijo llevándose una mano a la parte inferior de su casco y levantándolo ligeramente. "Tuvimos suerte de no habernos resbalado. Seguramente mamá nos hubiera regañado." Perdido en sus recuerdos, Al no se percató del cambió en la expresión en Ed y el cómo su sonrisa desapareció rápidamente. "Cuando hacíamos carreras hasta la casa siempre nos pidió que fuéramos cuidadosos, pero cuando se nos ocurrió correr bajo aquella nevada casi nos prohibió para siempre el volver a entrar en el estudio de papá. Supongo que no ayudó mucho que yo regresara sobre tu espalda todo mojado, raspado y llorando." Al soltó una risita.

Para consternación de Al, Ed no correspondió su risa y el rubio se dio media vuelta. "Veré si hay alguien que nos pueda llevar. Espera aquí, Al." Dijo con un tono bajo, cercano a un murmullo.

Impactado por el cambio de actitud tan brusco de su hermano, Al no pudo encontrar palabras para responderle.

A pesar de no necesitar descansar, Al se sentó en un pequeño escalón cercano. Todo había parecido estar yendo de maravilla y repentinamente Ed volvió al mismo estado extraño que había adquirido desde anoche. Quizás podría parecer exagerado que estuviera tan preocupado cuando todo había comenzado la noche anterior, pero Al conocía muy bien a su hermano y sabía perfectamente que Ed no era alguien que demostrara tan fácilmente y por tanto tiempo que algo lo estaba molestando ya fuera física o emocionalmente. Definitivamente algo estaba mal pero ¿qué era? y ¿por qué Ed no confiaba en él para decírselo?

Frustrado, Al apretó sus guantes en puños y levantó la mirada al cielo. ¿Acaso él había hecho algo que había lastimado a Ed? No. Si así fuera no habría conseguido una risa tan alegre y natural de su hermano al compartir un momento juntos. ¿Acaso el coronel había amenazado con recortar sus fondos o se rehusó a darles pistas nuevas? No. El coronel no haría eso siempre que pudiera evitarlo y, de ser esa la respuesta, Ed estaría maldiciendo y quejándose de Mustang abiertamente. ¿Acaso estaba desesperándose por no poder encontrar a la pequeña niña de Xing? No. Al estaba seguro de que, a pesar de las dificultades y contratiempos que habían vivido en las últimas semanas, Ed no se desanimaría tan fácilmente siempre que existiera el más mínimo rastro que les permitiera recuperar sus cuerpos.

Entonces… ¿Qué es lo que pasaba con Ed?

Al hizo memoria de lo último que le había dicho. Sólo era un recuerdo de su infancia. Aunque después de la transmutación ciertos recuerdos se volvieron dolorosos, ambos atesoraban los momentos que habían compartido juntos, sobre todo cuando su mamá estaba involucrada. ¿Acaso Ed estaba nostálgico? Al no estaba del todo seguro. Ambos habían aprendido a lidiar con el peso de su pecado y el hecho de que habían perdido a su mamá para siempre. Ed podría tener cierta nostalgia por su madre pero ¿realmente eso era lo que lo tenía tan abatido? A Al le estaba costando trabajo creer que fuera eso porque, tras el descubrimiento de que lo que habían transmutado no era en realidad Trisha Elric, sus ánimos y esperanzas habían aumentado considerablemente al poder quitarse el peso de la culpa que habían cargado por tantos años. Desde entonces ambos hermanos habían estado más alegres y optimistas que de costumbre por lo que Al seguía sin estar convencido de que la memoria de su madre fuera lo que tenía tan preocupado a Ed.

Sin poder encontrar una respuesta, Al soltó un sonido de suspiro. No me importa lo testarudo que mi hermano pueda llegar a ser, tan pronto como estemos solos en un lugar seguro, lo obligaré a decirme qué es lo que le pasa. No puedo permitir que esté sufriendo en silencio cuando yo estoy a su lado.

Pocos segundos después, Ed volvió a aparecer seguido de cerca por un señor que al parecer era el que los acercaría lo más posible a Briggs con su carreta. Al notó que Ed quiso sonreírle (seguramente intuyendo que Al había notado algo raro) pero la sonrisa fue muy breve y pequeña. Decidiendo no presionarlo por el momento, Al simplemente se levantó y lo siguió, tratando (sin éxito) de hacerle algo de conversación durante su trayecto hasta su nuevo destino.


La bienvenida que Briggs les dio fue inusual y… aterradora. Sí, definitivamente aterradora. Si el solo hecho de haber confundido al Capitán Buccaneer con un enorme oso no había sido suficiente, el increíble y peligroso automail con el que contaba y la tormenta de nieve que azotaba en esos momentos realmente les causaron inconvenientes.

La repentina aparición de Buccaneer provocó que Al fuera inmovilizado casi de inmediato con una red, dejando solo a Ed para enfrentarse ante el enorme soldado. A pesar de lo repentino del ataque, Al estaba seguro de que su hermano encontraría la manera de salir victorioso del enfrentamiento o al menos inmovilizar al soldado el tiempo suficiente para ayudarlo a librarse de la red. Pero, si Al aún tenía alguna duda de que algo le pasaba a Ed, al presenciar su combate con Buccaneer el más mínimo atisbo que podría quedar desapareció por completo.

Los movimientos de Ed eran lentos y no tan certeros como Al sabía que podían llegar a ser. Al estar dentro de Briggs, ambos Elric descubrieron los inconvenientes y peligros de utilizar automail regular en esa región nevada pero ni siquiera eso tranquilizó a Al. Sí, los movimientos de Ed se habían visto afectados por el clima extremo pero Al notó que en parte también se debía a la falta de concentración de su hermano. Conforme el enfrentamiento avanzó pudo ver que Ed comenzaba a retomar su ritmo normal de pelea (dentro de los márgenes que le permitía su automail), pero era inusual que Ed tardara tanto en reaccionar estando dentro de un combate. Fue por eso que, como pudo, Al se zafó de la red que lo aprisionaba para poder lanzarle su casco a Ed. De no haberlo hecho, su automail habría quedado completamente destrozado por el avanzado y aclimatado automail del soldado.

Aunque sabía que a su hermano no le iba a gustar que lo forzara a hablar, Al pensó que debería sentirse afortunado que sólo él hubiera presenciado su combate. Si su sensei lo hubiera visto le hubiera dado una paliza como castigo por no defenderse apropiadamente y si Winry hubiera visto lo cerca que estuvo de perder su brazo de automail le hubiera deformado la cabeza a base de golpes con todas las llaves que tuviera a su alcance.

Sí, debería estar agradecido. Así que, si fuera necesario, Al ya tenía nuevos medios para forzar a hablar a su hermano.

Una vez dentro del fuerte Briggs (y después de que a Ed lo tratara la doctora y mecánica del lugar), Ed fue recuperando poco a poco su carácter habitual, probablemente debido a la rudeza y frialdad de la hermana del Mayor Armstrong. Durante el transcurso del día, Al notó más tranquilo a Ed pero ocasionalmente aquello que le molestaba volvía a hacer una aparición fugaz ensombreciendo su semblante por unos momentos. Sin embargo, esas apariciones se fueron reduciendo conforme pasaban una y otra cosa. Desde su "cálida" bienvenida hasta el enfrentamiento conjunto con un homúnculo desconocido, se podría decir que ambos Elric ya habían tenido más que su dosis diaria de adrenalina y emoción.

Lástima que su "cómoda" y "cálida" habitación para pasar la noche fuera una celda.

Con el poco tiempo que habían tratado a la General Armstrong, ambos no tenían duda de que los dejaría encarcelados todo el tiempo que fuera necesario hasta que se atrevieran a decir la verdad de los secretos que no habían podido revelar a causa de la siempre presente amenaza "casual" que el mismísimo Bradley les había hecho. Si el haber colaborado para inmovilizar al homúnculo no había sido suficiente para ganarse al menos una parte de su voto de confianza, seguramente les esperaba una larga estancia en su celda.

Obviamente Al no estaba a gusto con la idea de pasar el rato en una celda (sobre todo porque de seguro se trataría de un lugar frío y nada cómodo para su hermano) pero, conforme los escoltaban hasta su celda, Al no pudo evitar ver los beneficios que el lugar tenía: El área de celdas estaba en una zona poco transitada por los soldados de Briggs siendo resguardada por una gruesa puerta de hierro la cual sólo tenía a un par de soldados realizando supervisiones esporádicas de esa y otras zonas aledañas. Además, la sección de celdas en dónde los colocaron estaba vacía. No había otros prisioneros en esa área, dejando a Ed y Al completamente solos.

Perfecto.

No era el escenario en el que se había imaginado que estaría cuando le sacara la verdad a Ed pero no había otra opción. No dejaría que su hermano siguiera con su extraño comportamiento. No cuando él podía intentar ayudarlo.

En cuanto la puerta de la celda en la que estaba fue cerrada con llave, Ed se resignó y se acostó pesadamente en una de las incómodas camas. Nuevamente se giró para darle la espalda a Al, acomodándose para "dormir".

Al esperó hasta que la pesada puerta de hierro que delimitaba la zona de celdas se cerró y dejó pasar unos segundos extras hasta que el sonido de pasos hubiera desaparecido por completo. Lentamente, Al se acercó a la cama que le correspondía y se sentó sin despegar en ningún momento su mirada de la figura de su hermano.

"Hermano." Ed no respondió. Al esperó unos segundos antes de agregar. "Sé que estás despierto. Ni siquiera tú puedes dormirte así de rápido."

Sus palabras tuvieron el efecto esperado, ya que Ed no pudo evitar una ligera sacudida involuntaria. Tras unos segundos, Ed respondió en voz baja. "Estoy cansado, Al."

"No me sorprende. Dormiste muy poco anoche."

Los hombros de Ed se tensaron pero no hubo respuesta.

Al esperó en silencio viendo atentamente a su hermano. Se quedó así un par de minutos hasta que Al se decidió a volver a hablar. "Lo siento."

La inesperada disculpa sorprendió tanto a Ed que finalmente se volteó para ver a su hermano. "¿Qué?" Preguntó confundido.

"Lo siento. En realidad no sé qué hice pero si estás así de distante y molesto conmigo de seguro debí haber hecho algo muy malo."

La mirada de Ed se llenó de culpa. "Al, tú no hiciste nada. Disculpa si te hice pensar lo contrario." Esbozó una ligera sonrisa tratando de tranquilizar a Al, mientras se incorporaba lentamente en la cama.

"¿Entonces por qué has estado actuando tan extraño desde ayer?"

Ed mantuvo su sonrisa pero su mirada seguía irradiando la culpa que estaba sintiendo en esos momentos. "Creo que te lo imaginaste, Al. Mírame. Estoy perfectamente bien."

"Estás mintiendo." La sonrisa de Ed se congeló. "Eres muy mal actor. Además, aunque pudieras disimular decentemente, podrías engañar a todos menos a mí."

Ed desvió su mirada al suelo y trató de mantener su sonrisa, aunque ahora era más una mueca que una sonrisa. "No es nada. En serio. Sólo he estado pensando en los lugares probables en los que podamos encontrar a la enana que acompaña a Scar."

"Sigues mintiendo." Al notó cómo sutilmente Ed apretaba en puños sus manos esposadas. Al hizo un sonido de suspiro. "Bien, si dices que yo no hice nada… entonces ¿por qué no confías en mí?"

"Claro que confío en tí, Al." Respondió rápidamente Ed.

"Si confiaras en mí me dirías qué es lo que te está molestando." Dijo Al seriamente.

Ed se mordió el labio inferior unos segundos antes de responder en voz baja. "No puedo."

Sin poder evitar un tono ligeramente triste, Al dijo. "¿Por qué no? Somos hermanos, Ed. Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea."

A pesar de que durante el día las reacciones al ser llamado hermano casi habían desaparecido, Ed agachó más su cabeza para que sus mechones de cabello le cubrieran los ojos, acción que no pasó desapercibida por Al. "Yo… no merezco ser tu hermano."

Inclinándose ligeramente, Al respondió. "Claro que sí. Eres el mejor hermano del mundo." Los hombros de Ed cayeron, demostrando que Al estaba obteniendo el efecto contrario a lo que esperaba. "Hermano, ya te lo dije antes. No tienes porqué cargar con la culpa tú solo. Ambos decidimos llevar a cabo la transmutación. No es necesario que tú-"

Al se vio sorpresivamente interrumpido por Ed. "¡No es sólo eso!" Ed había levantado su mirada para poder ver fijamente a Al. El menor de los Elric se sorprendió al notar la angustia y confusión que se reflejaba en los ojos dorados de su hermano. "Eres demasiado bueno, Al. No entiendo cómo puedes seguir considerándome tu hermano después de cómo te he arruinado la vida. ¡Deberías odiarme!"

Al deseaba poner una mano en el hombro de su hermano, pero las esposas complicaban la tarea por lo que optó por sólo hablar con un tono suave y amigable. "Jamás te odiaría, hermano. Ambos cometimos errores pero de verdad pienso que eres el mejor hermano que podría haber tenido."

"Estarías mejor si nunca hubiera aparecido en tu vida." Dijo Ed con voz baja pero llena de culpa.

"¡No hables así, hermano!" Lo regañó fuertemente Al. Estaba asustado. ¿Acaso su hermano estaba en una depresión tan severa que quería suicidarse? "Tu vida es muy valiosa."

Al sintió cierto alivio al ver el intento de sonrisa tranquilizadora de Ed. "No es lo que tú piensas, Al. No creas que olvidé lo que me dijiste después de nuestro primer encuentro con Scar. Además no importa qué, no me voy a rendir hasta que recupere tu cuerpo." Adoptando una expresión completamente seria, continuó. "Es sólo que te pude haber ahorrado todo este sufrimiento si simplemente no hubiera aparecido en tu vida."

Al seguía confundido. "¿Qué caso tiene ahora lamentarse por el pasado? Además lo que dices es imposible. Eres mi hermano mayor, es obvio que estarías ahí cuando yo nací. No es como si mamá te hubiera regalado a una familia de ovejas aunque tuviera la oportunidad." Bromeó al final.

Lo que era una frase destinada a aligerar el ambiente, resultó en todo lo contrario. Ed volvió a agacharse lo suficiente para que sus mechones cubrieran su mirada y se quedó callado por varios segundos. Preocupándose por su hermano, Al quiso acercarse a él pero en cuánto su armadura comenzó a chirriar ligeramente indicando que estaba por levantarse, Ed levantó sus manos esposadas en un gesto que indicaba que se quedara donde estaba.

Inhalando profundamente, Ed finalmente volvió a hablar. "Tienes razón. M-mamá… no me hubiera regalado aunque pudiera. Ella era una persona muy buena y amable. Jamás hubiera permitido que yo pasara por lo mismo otra vez."

Al se inclinó disimuladamente hacia un lado para poder ver el rostro de Ed. No podía ver mucho pero notó que su mandíbula estaba temblando ligeramente. "No te entiendo, hermano. ¿Cómo que pasar por lo mismo otra vez?" Confesó avergonzado. De verdad quería ayudarlo, pero aún no entendía qué era lo que tenía a su hermano en ese estado.

Pasaron unos segundos que le parecieron eternos a Al, antes de que Ed respondiera con voz suave y quebrada. "Yo no soy un Elric."

En lugar de aclarar sus dudas, la breve respuesta de Ed lo dejó más perplejo y confundido. ¿Cómo que no era un Elric? ¿Acaso estaba renegando de su madre? No, imposible. Su mamá siempre había sido algo sagrado para ambos por lo que siempre habían portado orgullosamente su apellido. Entonces, ¿tal vez se sentía indigno del apellido?

Decidiéndose por la última opción, Al dijo. "Hermano, ya te dije que si te sientes culpable por-"

Ed no lo dejó terminar, respondiendo casi en un grito y de manera brusca "¡Estoy hablando en serio!" Sus ojos se agrandaron un poco al notar la forma en que le había respondido a Al. Cerró sus ojos por un momento antes de inhalar profundamente y continuar con un tono más calmado. "Lo siento… Es sólo que… ¡Maldición!" Ed no le dio tiempo a Al de impedir el ligero golpe que se dio a sí mismo con las esposas. "Escúchame, Al." Nuevamente lo miró fijamente a los ojos. "Estoy hablando en serio. Biológicamente no soy un Elric. No soy hijo de Trisha ni del bastardo de Hohenheim."

Al no pudo evitar un sonido de sorpresa antes las palabras de Ed. ¿De verdad no eres un Elric? ¿Por qué?... ¿No eres mi hermano? Al quería dudar de la veracidad de lo que Ed acababa de decirle pero se dio cuenta que no podía ser una cruel broma. La expresión tan triste en el rostro de su hermano lo confirmaba. Además, le parecía una razón más que suficiente para justificar el extraño comportamiento de Ed durante todo el día. Ahora tenía sentido que la mayor parte del día Ed se sobresaltara cuando Al lo llamaba hermano. Aunque fuera doloroso y difícil de aceptar, todo parecía encajar perfectamente.

Después de unos segundos, por reflejo, Al se llevó ambas manos al casco y dijo con un tono tembloroso. "¿De qué estás hablando… hermano?" Al se maldijo internamente. No había sido su intención pero la palabra que siempre había sido tan familiar para él se había atorado en medio de su pregunta. Su desliz no pasó desapercibido para Ed, quién agachó un poco más la cabeza pero parecía… resignado.

Ed exhaló con pesadez. "Lo descubrí anoche. Me lo dijo mi propia… madre biológica."

"¿Quién…?" Ante la verdad tan sorprendente que se le estaba compartiendo, Al no pudo terminar toda su pregunta, pero era suficiente para que Ed lo entendiera.

"La Teniente Hawkeye."

Al bajó sus manos del casco y se levantó de su cama. "¿Co-cómo? Todo esto es una broma ¿cierto?" Sentía que era innecesario negar la verdad cuando Ed estaba en ese estado, pero le estaba costando trabajo aceptarlo fácilmente. La teniente Hawkeye era una buena persona pero… ¿ahora resultaba que era la madre biológica de su hermano?

Notando como Al se movía lentamente para sentarse a su lado en la cama, Ed desvió la mirada hacia el lado opuesto. "Todo sería más fácil si solo fuera una broma." Dijo amargamente. Sintió como su cama se hundió un poco bajo el peso de Al, pero siguió sin voltear a verlo. "¿Recuerdas que te dije que la había notado extraña hacia el final de nuestra conversación cuando me contó lo de Ishval?" Escuchó el ligero chirrido que indicaba que Al había asentido con su casco. "Parece ser que tenía razón al pensar que yo la había alterado… pero no fue por lo que pensaba." Suspiró. "En algún momento de nuestra plática, mencioné a Hohenheim." En un rápido movimiento, Ed volvió a darse un golpecito con las esposas de madera. "¡Demonios! Debí haber prestado más atención. Fue por ese estúpido nombre que ella empezó a ponerse mal."

"Hermano" El impulso que el rubio había logrado controlar hacia el final del día, volvió más fuerte y notorio. Ed volvió a estremecerse al escuchar la palabra. "¿Por qué la Teniente se alteró al escuchar el nombre de papá?" En los segundos que le estaba tomando responder a Ed, el cerebro de Al le dio una probable respuesta. "Si apenas te lo dijo, ¿eso significa que ella no sabía que tú eras su hijo?" Ed asintió. "Pero, ¿cómo es eso posible? Ella jamás dio indicios de tener una familia y pues… aún es muy jóven."

Ed siguió sin ver a Al, pero regresó su mirada al frente. Recargando su barbilla en las esposas, respondió. "Me tuvo cuando tenía 17 años. Al parecer la ley de anti-fraternización no está sólo de adorno. Me dijo que tuvo que separarse de mí para protegerme a mí y a mi padre… Te vas a reír cuando te lo diga, Al. ¿Sabes quién es mi padre? Nada más ni nada menos que el Coronel bastardo." Ed soltó una risa pero en su estado sólo salió como un sonido extraño y tenso que no tenía la más mínima pizca de alegría ni gracia.

"Hermano." Al intentó acercar sus manos esposadas hacia uno de los hombros de Ed, pero el rubio rápidamente se alejó un poco de él.

A pesar de la distancia extra que Ed puso entre ellos, el rubio finalmente volvió a mirarlo. Esbozando una triste sonrisa, le dijo. "No tienes porqué llamarme así. No soy tu hermano."

"Siempre vas a ser mi hermano." Ed ignoró su comentario y Al hizo un sonido de suspiro decidiendo dejarlo pasar por ahora. Aún había cosas que Ed no le había dicho. "Entonces… ¿por qué la Teniente no sabía que eras su hijo? Te…¿te dejó en un orfanato?" Preguntó dudoso.

"No. En realidad me entregó a una pareja que la había ayudado cuando yo nací."

"Mamá y papá." Concluyó Al ante lo que Ed asintió. "Pero en tal caso debía hacerse una idea de que estabas en Resembool ¿no?"

"En realidad yo nací aquí en el Norte, en un lugar llamado Rivière." Un recuerdo de Ed viendo atentamente el mapa de la zona horas antes, vino a la mente de Al. "Al parecer mamá y Hohenheim estuvieron viviendo un tiempo ahí y justo coincidieron con la Teniente cuando estaba embarazada de mí. Incluso ella me dijo que ambos nos salvaron la vida tanto a ella como a mí al momento del parto." Ed suspiró. "Sólo que no tengo la menor idea de qué es lo que estaban haciendo ahí. De Hohenheim no me sorprende pero ¿por qué mamá estaría viviendo en un lugar tan alejado de nuestro hogar? Ella se crió en Resembool y de verdad amaba el lugar. No puedo imaginármela viviendo en otro lado." Ed soltó un gruñido de frustración y sacudió su cabeza ligeramente. "Y ahora estoy divagando… Maldición."

"Tranquilo." Dijo suavemente Al. "Es normal que tengas muchas preguntas. Lo que la Teniente Hawkeye te confesó es algo completamente inesperado."

Ed se atrevió a mirar a su hermano. "¿Entonces me crees?"

Al le sostuvo la mirada. "Por supuesto. Tú jamás me mentirías en algo tan serio como esto. De hecho tampoco me imagino a la Teniente engañándote. Aunque aceptarlo… es complicado." Al comenzó a suavizar más su tono. "No puedo creer que no tengamos la misma sangre. Sé que la verdad está allí y que como alquimistas debemos afrontarla y aceptarla pero… he crecido toda mi vida viéndote como mi hermano mayor. En mis primeros recuerdos tú estás siempre presente. De sólo imaginarme cómo serían sin tú en-"

Antes de que pudiera terminar, Ed lo interrumpió. "Ahora lo entiendes, ¿cierto?"

"¿Eh?"

"Ya no tienes que llamarme 'hermano'. No lo merezco. Sólo aparecí en tu vida para arruinarla. Soy un intruso que destruye todo a su alrededor."

"¡Deja de decir tonterías, hermano idiota!" El cambio en el tono de Al fue tan sorpresivo que Ed se quedó sin palabras. "Aunque me hayas ignorado, lo que dije antes era completamente cierto: Para mí siempre vas a ser mi hermano ¿entendido? No me importa que no seamos hermanos biológicos, tú siempre vas a ser mi hermano mayor y no voy a dejar que nada ni nadie cambie eso. He crecido a tu lado. Los momentos más felices los he compartido contigo y ante las dificultades y las cosas tristes que tuvimos que afrontar tú siempre estuviste ahí conmigo, apoyándome." Al apretó sus puños y bajó su cabeza ligeramente, gestos que delataban que estaba un poco avergonzado ante lo que iba a decir. "Aún no sé los detalles pero me imagino que debió ser sumamente difícil para la Teniente el tener que separarse de tí, pero... aunque tal vez suene egoísta de mi parte, debo decir que estoy agradecido de que lo haya hecho. Definitivamente no por el dolor que debió haber sentido pero sí porque gracias a eso tuve y tengo hasta la fecha al mejor hermano del mundo." Levantando nuevamente su casco para verlo fijamente, confesó. "No puedo imaginarme mi vida sin ti, hermano."

"Al…" A Ed se le formó un nudo en la garganta. "¿Por qué no lo ves? De no haber sido por mi presencia en… tu familia ahora no estarías en esa armadura. ¡Todo es mi culpa! ¡De no haber sido por mí jamás hubieras sufrido!"

"Edward."

A pesar de que eso era lo que esperaba, un escalofrío y una sensación de dolor invadió a Ed. Difícilmente Al lo llamaba 'Ed'. Mucho menos por su nombre completo. Al acercó sus manos a los hombros de Ed y dejó descansar sus manos unos segundos ahí. Aquí viene. Finalmente me va a decir lo mucho que me odia y que, en cuanto recupere su cuerpo, no querrá saber nunca más de mí. Pensó tristemente Ed, preparado y resignado ante lo que iba a suceder. O eso creía. En un rápido movimiento, Al quitó sus manos de sus hombros y las levantó por encima de su casco para después dejarlas caer de modo que la madera de las esposas cayera directamente sobre la cabeza de Ed.

"¡Ow!"

"¡Eso y más te mereces! ¡Pero no por las razones que tú piensas!" Exclamó Al, tras notar que Ed iba a asentir. "¡Te lo mereces por ser un hermano tan estúpidamente idiota!"

A diferencia de la última vez que Al lo había regañado de forma similar, Ed no le reclamó el que usara esas palabras en contra de él, lo que provocó que Al lo volviera a golpear con sus esposas.

"¡¿Pero qué demonios?! ¡Ni siquiera dije nada!" Al le dio un tercer golpe con sus esposas. "¡Maldición! ¡Eso duele!"

"¡Qué bien! ¡Porque lo seguiré haciendo hasta que le entre algo de sentido común a esa cabezota tuya!" Inevitablemente Ed frunció ligeramente el ceño y Al soltó un sonido de suspiro tratando de tranquilizarse. "Hermano." Dijo en tono suave pero que provocó la misma mirada angustiada de Ed. "Deja de hacer eso, por favor. No importa de dónde vengas ni quiénes sean tus verdaderos padres. Tú eres Edward Elric. Mi hermano mayor. Hace tiempo hablamos sobre la transmutación y te lo dije bien claro: No quiero que cargues con la culpa tú solo. Fue decisión de ambos así que la culpa es de los dos." Al notar que Ed iba a protestar, Al volvió a alzar ligeramente sus manos en clara señal de que era mejor que se callara si no quería recibir un nuevo golpe. "Tienes ese complejo de querer cargar con toda la culpa y responsabilidades tú solo pero es hora de que lo dejes atrás. Te lo dije esa vez y te lo vuelvo a repetir: Deja de hacerlo. Tú sacrificaste tu propio brazo para salvarme la vida, y por ello te estoy extremadamente agradecido."

"¡Pero te puse en un cuerpo que no puede sentir nada! Debí haber dado mi vida a cambio de la tuya." Otro golpe por parte de Al no se hizo esperar. "¡Auch!"

"¿Crees que hubiera sido feliz sabiendo que moriste por mi culpa?"

Ed se mordió el labio inferior antes de responder. "No." Cedió. "Pero ese no es el problema, Al. De verdad yo tengo la culpa de que todo saliera mal." Puso sus manos hacia el frente y un poco hacia arriba pidiéndole a Al que lo dejara terminar. "Ok, sí, ambos hicimos la transmutación pero hubo un gran error que la destinó al fracaso desde el principio." Ed se señaló a sí mismo con ambos pulgares a pesar de que la madera de las esposas estuviera en el camino. "Yo."

"¿A qué te refieres?" Preguntó confundido y ligeramente molesto Al, al darse cuenta que Ed no dejaba de culparse.

"Para realizar la transmutación humana ambos dimos un poco de nuestra sangre como información del alma." Ed agachó su mirada consumido por la culpa. "Eso fue un error. Mi sangre no tenía que haber estado ahí. ¿Cómo íbamos a llamar el alma de mamá con la sangre de alguien que ni siquiera era su hijo?" Temblorosamente alzó nuevamente su mirada. "¿Lo ves? Definitivamente es mi culpa que la transmutación saliera mal."

Al hizo un sonido de suspiro y volvió a golpear a Ed. "¡Eres un idiota, hermano! Aunque tu hipótesis fuera correcta, ni siquiera sabías en ese entonces que no eras el hijo biológico de mamá."

"La ignorancia no justifica los errores." Respondió Ed, tratando de sobarse la cabeza con sus manos esposadas.

"Pero tu nueva hipótesis es incorrecta y tú mismo lo descubriste." Le dijo Al con un tono amable. "La transmutación humana es imposible. O más bien, no se puede realizar una con éxito. La vida humana es muy valiosa por lo que no hay nada equivalente en el mundo que pueda fungir de pago de un alma. Fuimos ingenuos y arrogantes, creímos que teníamos los elementos terrenales suficientes para llamar el alma de mamá pero lo que no sabíamos es que nuestra transmutación estaba destinada al fracaso. Y eso fue desde un inicio. No porque hayamos utilizado tu sangre, hermano."

"Pero, Al-"

"Nada de peros, hermano. Deja de ser tan terco o tendré que volver a golpearte." Amenazó Al pero ahora en un tono más tranquilo. "Tú mismo comprobaste la verdad acerca de las transmutaciones humanas cuando desenterraste a la criatura que transmutamos esa noche. Sensei también lo confirmó. Además, encontraste mi cuerpo. Mi cuerpo sigue existiendo y precisamente eres tú el que lo está manteniendo con vida. Si no hubiese sido por tí y por tu sacrificio yo hubiera muerto esa noche, hermano." Al intentó acercar sus manos hacia el punto en el que su casco se conectaba con su cuerpo. "Tu sangre me salvó y me ha mantenido con vida, hermano. Esa es la mayor prueba de que, a pesar de las cuestiones biológicas, tú y yo somos hermanos. Es así de simple."

Ed agachó ligeramente su cabeza y murmuró. "Todo esto se hubiera evitado si nunca hubiera aparecido en tu vida."

"Las cosas podrían haber sido diferentes pero yo hubiera sido muy infeliz. Si tú no hubieras estado a mi lado cuando mamá murió, no sé qué habría hecho. Ambos éramos muy pequeños pero tú estuviste ahí para mí. Tú entendías perfectamente el dolor y tristeza por el que estaba pasando porque tú también lo estabas viviendo conmigo y así salimos adelante juntos. Si tú no hubieras estado conmigo me hubiera quedado completamente solo. Ni siquiera los Rockbell podrían haberme consolado. Es más, estoy casi seguro de que, aunque tu no estuvieras ahí, también hubiera intentado la transmutación humana. Al fin y al cabo hubiera tenido los libros de papá y sólo hubiera sido cuestión de unos cuantos años extra para que reuniera la información necesaria para hacerla. Probablemente el círculo no me hubiera quedado igual al que hicimos juntos pero las consecuencias hubieran sido las mismas, sólo que ahora no habrías estado conmigo y habría muerto en el acto."

"Al…"

"Es más, preferiría nunca recuperar mi cuerpo si eso significara que seguirías siendo mi hermano."

"No digas tonterías, Al." Respondió Ed dándole un golpe al pecho de su armadura con sus puños.

"No son tonterías. Es la verdad. No me importa lo que diga la genética. Tú eres mi hermano mayor y siempre lo serás. Punto."

La tensión que estaba en los hombros de Ed desapareció pero éstos empezaron a temblar ligeramente por las lágrimas que Ed se estaba esforzando por contener. "¿Cómo puedes ser tan bueno… hermanito?" Un par de lágrimas se le escaparon a Ed. Al notar las esposas en sus manos, Ed simplemente las dejó recorrer libremente sus mejillas.

Al escuchar la forma en que Ed se había referido a él, Al se sintió sumamente aliviado por lo que su tono rápidamente se volvió alegre. "Tú también eres muy bueno, hermano, pero también eres demasiado terco como para darte cuenta."

Ed soltó una risita y esta vez no había nada de la tensión y angustia que había acompañado sus expresiones y palabras en casi todo el día. "Hey, Al."

"¿Qué, hermano?"

"¿Puedo… abrazarte?"

Al se sorprendió puesto que Ed no era alguien que tendiera a pedir abrazos. "¿Eh? Hermano, mi armadura debe estar helada."

"No importa." Y sin darle tiempo de protestar, Ed se acercó a él y se coló en el espacio que quedaba entre las esposas y el pecho de Al. Ed tampoco podía abrazarlo por sus propias esposas pero se recargó lo más que pudo a él sin importarle la gran sensación helada que comenzó a recorrer su cuerpo cuando una de sus mejillas hizo contacto con la armadura.

Al, por su parte, bajó ligeramente sus brazos en cuanto Ed estuvo cerca de él, queriendo dar la mayor sensación de abrazo posible pero tratando de no tocar la piel expuesta de su hermano. Él no podía sentir nada con su armadura pero le daba paz emocional y alegría los gestos que tenía su hermano con él, aunque casi siempre fuera un choque amistoso de su puño con el pecho de su armadura.

Pasaron así un par de minutos hasta que Ed murmuró un 'Gracias, Al' antes de separarse de él.

"¿Te sientes mejor, hermano?" Preguntó Al, cuando Ed ya había vuelto a su lado de la cama.

Ed suspiró. "Sí, supongo. No te voy a decir que me siento de maravilla pero me siento más tranquilo. Al menos ahora sé que mi hermanito no me odia y que incluso puede ser igual de testarudo que yo cuando se lo propone." Respondió con una ligera sonrisa.

Al rió ligeramente. "Algo tenía que aprender de ti, hermano."

Ambos rieron juntos por unos segundos y después se quedaron callados. Ahora el silencio entre ambos se sentía ligero y relajante, por lo que se quedaron así por algunos minutos hasta que la curiosidad de Al lo obligó a romperlo.

"¿Hermano?"

"¿Hm?"

"Entonces dijiste que el Coronel Mustang es tu padre ¿cierto?"

Ed frunció un poco el ceño antes de asentir, el cual sólo se intensificó cuando Al rió. "¿De qué te ríes?"

"Lo siento… no puedo evitarlo." Respondió Al entre risas. "Es sólo que ahora todo tiene sentido. Con razón ustedes dos no pueden estar juntos en una habitación sin molestarse mutuamente. ¡Sus carácteres son iguales y con justa razón!"

Las mejillas de Ed se tiñeron de un leve rojo. "¡Eso no es cierto! No es mi culpa que él sea un bastardo engreído. Ese idiota siempre me mira con una estúpida sonrisa antes de una de sus tontas bromas."

"¿Acaso te refieres a la misma sonrisa que pones cuando le haces alguna travesura?"

"¡Eso no es cierto!"

"Claro que sí. Ambos tienen la misma sonrisa, hermano. Es mejor que lo aceptes y te vayas acostumbrando."

"Me niego a hacerlo. Además ni siquiera sé si ese bastardo me quiera como su hijo." Bufó Ed aunque con una ligera tristeza en el fondo que Al pudo notar.

"Debe quererte, hermano. Eres su hijo y, aunque recién lo hayan descubierto, ustedes dos han estado conviviendo regularmente por casi 4 años."

"La Teniente me dijo que ambos me amaban." Confesó Ed con tono inseguro. "Aunque no sé cómo sentirme respecto a ella, debo admitir que cuando me contó la verdad y me aseguró que me amaba su mirada era completamente sincera. Pero… quizás el Coronel me vea como un error. Probablemente él vivió alegremente su vida de soltero y sólo fui una molestia cuando se enteró de mi existencia."

"¿A qué te refieres, hermano?" Al preguntó confundido. Al recordar algo, agregó. "Espera, dijiste que la Teniente conoció a mamá y papá, pero nunca mencionaste al Coronel. ¿Él no estuvo en tu nacimiento?"

"Así es. Es más, nunca se enteró de que la Teniente estaba embarazada hasta tiempo después. No estoy seguro, porque ella no lo especificó, pero lo hizo sonar como que fueron algunos años."

"¡¿Qué?! ¿Cómo que años?" Exclamó sorprendido Al.

"La Teniente mantuvo oculto su embarazo tanto a Mustang como a la milicia. De no haberlo hecho, tanto Mustang como yo pudimos haber estado en peligro. Como te dije, parece ser que la ley de anti-fraternización es un asco."

"Vaya… debió ser muy difícil para la Teniente." Ed asintió ante las palabras de su hermano. "¿Cómo estaba la Teniente cuando te lo dijo todo?"

"Devastada." Respondió francamente Ed, desviando su mirada al frente. "Cuando llegué a su casa, se portó muy amable conmigo como de costumbre pero era obvio que algo la estaba carcomiendo por dentro. Después de insistirle un poco se derrumbó y comenzó a llorar." Ed apretó sus ojos. El recordar la tristeza y arrepentimiento que irradiaba Riza lo hacía sentirse mal. Le dolía. "Yo… la abracé. Ni siquiera sé por qué lo hice, pero en ese momento parecía ser lo correcto. Aunque tal vez esa fue la gota que derramó el vaso y por ello se animó a decirme la verdad... En serio, Al. Jamás había visto a la Teniente así."

Con cuidado, Al colocó una mano sobre el hombro de Ed. "Debió haber sufrido mucho todos estos años." Ed asintió. "Al menos ahora se debe sentir aliviada de haberte encontrado."

"Puede ser pero…" Ed intentó pasarse las manos por el rostro pero con las esposas era difícil, así que gruñó de frustración y siguió hablando. "No sé qué papel va a jugar en mi vida. Ella me dijo que la decisión era mía."

Al le dio un apretón a su hombro. "¿Y qué has pensado hasta el momento?" Al notó que la mandíbula de Ed se tensó y, al no obtener respuesta, agregó. "Me he dado cuenta que todavía te refieres a ellos como la Teniente y el Coronel. ¿Eso significa que no los vas a aceptar como tus padres?"

Ed exhaló pesadamente y se agachó para recargar su rostro en la madera de sus esposas. "No lo sé, Al. Ambos nos han apoyado a lo largo de los años y ella siempre ha sido muy amable con nosotros. Pero… ¿De verlos como compañeros de trabajo a padres? Cielos… no lo puedo terminar de asimilar. Para mí mi mamá es… bueno pues mamá. Me duele no ser su hijo biológico pero no sé si esté listo para dejar de llamarla así."

Al, quién había retirado su mano cuando Ed se agachó, dijo. "No tienes porqué hacerlo. Estoy completamente seguro de que para mamá tu siempre fuiste su hijo. De hecho, creo que le dolería el que dejaras de llamarla así."

Ed esbozó una ligera sonrisa. "¿Aunque no sea un Elric?"

"Eso no importa. Aunque decidieras cambiar tu apellido siempre serás un Elric."

La sonrisa de Ed se evaporó. "Demonios, no lo había pensado. ¿Eso significa que soy un Mustang?"

"Podrías serlo, aunque por las circunstancias de tu nacimiento tal vez sería más apropiado llamarte un Hawkeye."

"Mejor. De cualquier forma, seguramente el Coronel no va a estar muy contento de darme su apellido."

"¿Otra vez con eso, hermano?"

"No dudo de todo lo demás de lo que me dijo la Teniente, pero por más que quiera ella no puede estar segura de lo que piensa el Coronel." Ed se dejó caer de espaldas en la cama.

"¿Qué fue lo que ella te dijo acerca de él?"

Ed se quedó mirando el techo, un tanto perdido en sus recuerdos de la noche anterior. "Me aseguró que ambos me amaban. Que ambos siempre me han tenido presente como una especie de motivador para alcanzar su meta de mejorar el país. Incluso me insistió en que si debía odiar o enojarme con alguien debía ser con ella y no con el Coronel, ya que las decisiones acerca de mí las tomó sola sin decirle ni una palabra a Mustang."

Un poco dudoso, Al se aventuró a preguntar. "No la odias ¿cierto?"

"No… o al menos eso creo. No estoy seguro."

Aunque era una respuesta un poco incierta, Al se dio por bien servido. No quería insistir en el tema porque era obvio que Ed todavía estaba asimilando las palabras de la teniente. Además, si conocía tan bien a su hermano como estaba seguro que lo hacía, en esas circunstancias el que Ed hubiera negado en un inicio odiar a la teniente significaba que eso era lo que de verdad sentía. Sólo era cuestión de tiempo para que Ed se diera cuenta de sus verdaderos sentimientos por su madre. Aunque bueno, si Ed aparentemente no se había dado cuenta de lo que sentía por Winry, probablemente tardaría en organizar sus emociones respecto a sus padres.

"Supongo que no tuvo opción. Todo lo hizo por protegerme." Agregó Ed, sacando a Al de sus pensamientos. De haber tenido un cuerpo, Al hubiera sonreído. Sabía que su hermano no podía odiar a la teniente.

"Sí, no tengo la menor duda." Al hizo una pausa antes de continuar. "Sabes, hermano, si alguien conoce al Coronel esa es la Teniente, así que no deberías ser tan desconfiado de lo que te ha dicho de él."

Ed bufó. "Mamá también parecía conocer bien a Hohenheim y ya sabemos cómo terminó todo." Dijo con amargura. "Ya nos abandonó un padre… no sería raro que alguien más se alejara de mí."

Al hizo un sonido de suspiro. Hohenheim siempre había sido un tema delicado para Ed. Al trataba de darle el beneficio de la duda a su padre pero Ed seguía resintiendo bastante el que hubiera desaparecido por tantos años justo poco antes de que su madre enfermara. Desde entonces se había vuelto desconfiado, razón por la cual Al estaba seguro que Ed nunca hablaba del aprecio que realmente le tenía al coronel. Ambos podrían discutir mucho pero sabía que ambos se apreciaban y se tenían un cariño especial. Ahora era obvio de dónde surgía la similitud de sus carácteres y esa conexión especial que parecían tener.

"No seas tan duro con el Coronel y no le restes importancia a las palabras de la Teniente, hermano. Estoy seguro de que lo conoce lo suficiente como para que lo que te afirma de él sea cierto."

"Ese bastardo se la vive de cita en cita. Tú mismo lo viste."

Al se quedó sin palabras por un momento. Le había sorprendido mucho ver al coronel en una cita hace pocos días pero tenía que alejar ese pensamiento de su mente. Las cosas empeorarían si le daba la razón a su hermano. "Tal vez sólo fue una salida de amigos."

Ed lo miró con una ceja enarcada. "¿A ti te pareció que iban en plan de amigos?"

"Eh… bueno… ¿quizás es una fachada?"

"No suenas muy convencido, hermanito." Dijo burlonamente Ed.

Motivado por la ligera burla, Al respondió. "Espera. ¡Sí! ¡Eso debe ser! De seguro es una fachada para no poner en peligro a la Teniente." Ed abrió los ojos como platos. Victoria. Ed estaba llegando a la misma conclusión que él. "Es igual a como ella te protegió sólo que él lo tiene que hacer para que su relación con la Teniente no salga a la luz."

No dispuesto a ceder, Ed se volvió a sentar en la cama y respondió con el ceño fruncido. "Y por eso el pobre se sacrifica saliendo con todas las chicas que se le crucen en el camino." Replicó sarcásticamente el rubio. "Acéptalo, Al, el Coronel y la Teniente no tienen una relación amorosa. Ella misma me lo dijo."

"Quizás se están dando un tiempo en lo que la situación se calma. Recuerda que la Teniente está bajo la vigilancia directa del Führer."

"¿Cómo puedes creer que ese bastardo y ella van a tener una relación amorosa? ¡No tiene sentido!"

Ante la obviedad de lo que Ed estaba ignorando y después de una breve sensación de dèja vu, Al comenzó a reírse.

"¿Al?" Preguntó extrañado Ed.

Al siguió riendo por unos momentos más antes de responder. "Eres demasiado distraído, hermano. No puedes seguir negando que el Coronel y la Teniente no están o al menos anteriormente han estado enamorados el uno del otro." Al alzó ligeramente sus manos esposadas y señaló a Ed con ambos índices. "Tú eres la prueba viviente de su amor."

Ante las palabras de Al, la realización llegó a Ed. Sus ojos se abrieron como platos y su rostro se sonrojó. Abrió y cerró la boca varias veces antes de lograr formar palabras coherentes. "La Teniente y el Coronel..." Cerró sus ojos y los apretó fuertemente, avergonzado. "¡Ugh! Ellos… ¡Demonios!" Se quejó Ed al darse cuenta de qué tan lejos había llegado la relación de Mustang y Hawkeye.

Al simplemente siguió riéndose al ver la expresión de su hermano. "Winry y yo te dijimos que debía haber algo entre ellos. Ahora ya no lo puedes seguir negando."

"¡Maldición!" Ed se quejó mientras se esforzaba en llevar sus manos esposadas al rostro tratando de apartar pensamientos no deseados sobre sus padres biológicos.

Al rió unos momentos más y después se quedó callado viendo fijamente a su hermano. Ed seguía recargando su frente en la madera de las esposas (al no poder colocar sus manos en su rostro) cuando Al volvió a hablar. "Hermano."

Ed hizo un sonido con la garganta para darle entender a Al que lo estaba escuchando.

"¿Qué va a pasar contigo, la Teniente y el Coronel? ¿Vas a ir a buscarlos?"

Ed dejó caer las esposas en su regazo y suspiró. "No lo sé, Al. Una parte de mí quisiera ir y hablar un poco más con la Teniente, pero… la idea de acercarme a ella ahora que sé la verdad… me resulta difícil." Ed apretó sus puños. "Ella siempre estuvo apoyándonos estos últimos años pero de verla como la Teniente a mi madre biológica parece surreal. Obviamente en algún momento tendré que enfrentarla de vuelta pero ¿qué debería hacer? ¿Debería hacer de cuenta que nada pasó? ¿O tendría que limitar nuestro trato estrictamente a lo militar? ¿O tendría que ir sonriendo y llamándola madre?" Ed resopló de frustración. "Es muy complicado. Y eso que ni siquiera he pensado en lo que voy a hacer cuando tenga que volver a ver la cara del Coronel bastardo. Aunque bueno, incluso es probable que hasta la fecha él no sepa nada. Así como están las cosas va a ser difícil que ella tenga la oportunidad de hablar libremente con él."

"Cuando las cosas mejoren deberías ir a verlos, hermano. Estoy seguro de que lo que ustedes necesitan es una buena plática los tres juntos." Dijo Al tratando de animarlo.

Ed se encogió de hombros. "Supongo que el propio tiempo dirá lo que sucederá. Además todo parece indicar que la General Armstrong nos va a tener aquí todo el tiempo que le dé la gana." Miró sus esposas y frunció el ceño. "Espero que nos ganemos al menos un poco de su confianza para que nos deje quitarnos esto."

Al comenzó a juguetear con sus dedos y bajó su mirada a su regazo. "Creo que en cuanto salgamos de aquí, deberíamos regresar de inmediato a Central."

Ed lo miró confundido. "¿Cuál es la urgencia, Al?"

"Hay que hacer lo posible para no tardarnos mucho, al fin y al cabo tienes que hablar con la Teniente y el Coronel."

Ed desvió su mirada al suelo. "Aún no estoy seguro de querer hacerlo."

Al siguió jugando con sus dedos. "Es lo mejor para tí, hermano. Además…" Alzó su casco buscando hacer contacto con la mirada de Ed. "Creo que deberíamos tomarnos un descanso en nuestra búsqueda."

Ed le regresó la mirada. "¿De qué estás hablando, Al? ¡Estamos muy cerca! Estoy seguro de que la alkahestria de esa enana nos puede dar una pista importante para recuperar nuestros cuerpos."

Al se quedó callado unos segundos antes de responder. "Puedo esperar."

"¡Claro que no! Tu cuerpo está debilitado. ¡Debemos sacarlo del portal lo antes posible!" Exclamó Ed comenzando a alterarse.

"Pero tienes otras cosas que hacer. Tienes unos padres que están esperando tu regreso."

Ed se quedó desconcertado unos instantes. El tono de Al no era de reproche pero Ed sabía que Al no quería interponerse en algo tan importante para él.

"Idiota." Dijo Ed mientras le daba un golpe con ambas manos a la parte alta del pecho de la armadura de Al. "Tú eres mi prioridad. Te lo dije ¿no? De verdad estoy esperando poder ver tu sonrisa de nuevo."

Al dejó de juguetear con sus dedos. "Pero-"

"Nada de peros. Ya habrá tiempo para que arregle mi propio desorden." Con un tono entre serio y de broma, Ed agregó. "Además así me darás más tiempo para prepararme." Cierta incertidumbre apareció en la mirada de Ed. "A menos claro de que estés reconsiderando lo de verme como tu hermano."

"¡Claro que no! No me hagas repetirte todo el discurso que te di hace rato."

Ed rió ligeramente, aliviado. "Entonces no digas tonterías, Al." Con una mirada decidida, agregó. "No voy a romper mi promesa. Voy a recuperar tu cuerpo y no voy a descansar hasta que lo logre."

Con un tono más alegre, Al respondió. "Y yo recuperaré el tuyo, hermano."

A pesar de lo inexpresivo de su casco, Ed sintió que Al seguramente estaría sonriendo de la misma manera en que lo estaba haciendo en ese momento. Sin agregar más palabras, ambos hermanos chocaron sus puños como un sello a la renovación de sus promesas. Podrían no estar unidos por la sangre pero fuera de eso ellos seguían siendo hermanos. Eran hermanos del alma y seguirían siéndolo para toda la vida.