Boku no Hero Academia, pertenece a Kōhei Horikoshi.
29: Campamento de Verano.
Cuando llegó el día del Campamento, Aizawa, se presentó ante todos. —Tendremos que ser más precavidos. El lugar planeado para el Campamento probablemente será cambiado... y el nuevo destino, solo se dará a conocer hasta el día del viaje.
— ¡Heeee! —dijeron todos.
—Ya les había dicho a mis padres —dijo Sero, preocupado.
—Básicamente, la escuela no puede controlar cuando, no como se esparcirá la información —dijo Momo.
— ¡Tenemos suerte de que básicamente, no cancelaran el viaje! —dijo Mineta, calmado y feliz.
—Quizás deberías de haber matado a Shigaraki... incluso si te ponían una amonestación —gruñó Katsuki.
— ¡Vamos Bakugō! —gruñó una molesta Toru. —Sabes perfectamente, lo que dicen las leyes sobre el uso de los Kōsei en público.
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— ¡¿Qué?! —Dijo el molesto. — ¡¿La clase A-1, necesitan clases complementarias?! ¡¿Alguien reprobó el examen?!
—Tu también reprobaste, y también estarás en esas clases complementarias con ellos —dijo una chica de cabello blanco, con un ojo azul, tapado por su cabello. —Cállate, Monoma. —Un bidón de agua flotó en el aire, y le pegó en la cabeza, dejándolo inconsciente.
—Muchas cosas ocurrieron en el Festival —Dijo una chica de cabello verde musgo oscuro, que colectiva mente llega justo debajo de sus hombros, aparte de un pequeño mechón que cuelga en el centro de su frente, y se vuelve más delgado y delgado a medida que baja. —De todas formas, felicidades, Clase A.
—Muchas gracias, felicidades por pasar su examen —dijo Tsuyu, sonriéndole a la chica lagarto.
Las dos clases, fueron en buces distintos, y el recorrido fue casi eterno, pero no para los alumnos. Todos estaban divirtiéndose.
— ¡Pongamos algo de música! —dijo Kaminari.
— ¿Alguien tiene chocolate? —Hanta.
— ¡Tengo un Ponky, ¿quieres?! —Contestó Mina sonriente.
— ¡Por favor! —Pidió el chico de las vendas.
—Tengo todo tipo de chocolates, escoge —dijo un sonriente Rikidō.
—Estamos llegando a nuestro destino —avisó Aizawa, poniéndose de pie.
Todos se bajaron, y comenzaron a estirar sus extremidades, tan pronto como se detuvo el bus.
—Eraser, me alegro de volver a verte —dijo una mujer vestida con un traje de marcha de rayas azules y blancos, de cabello rubio largo.
—Estamos listos para comenzar —dijo una mujer con un traje parecido a la de la rubia, pero en rojo y blanco, y de cabello corto castaño. —Todo este lugar, nos pertenece. Ustedes estarán en esa cabaña allá.
— ¿Y entonces, qué hacemos aquí arriba? —preguntó Mina confundida.
—Vengan... volvamos al autobús —dijo Hanta. Todos comenzaron a correr, menos Izumi y Kyōka.
La peliverde abrió un portal, y tomando aire, Kyōka lo atravesó, ¿por qué tomar aire?
Porque era una caída libre.
Kyōka e Izumi miraron hacia atrás. — ¡NO ME JODAS! —Gritaron la pelivioleta y la peliverde, al ver una ola de tierra, en la cual sus compañeros estaban atrapados.
— ¡Kyōka-Chan, prepárate! —pidió la arquera, mientras abría un portal debajo suyo, y aparecían en un árbol, usando su habilidad de visión telescópica, hizo que un portal las engullera, y aparecieran en un árbol, ante la casa donde se quedarían.
Tenya, Shōto y Bakugō, atravesaron a las criaturas de piedra, creadas por la heroína de cabello rubio.
