PARTE 4 El Primer Enemigo
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En el camino no se dijeron mucho pero el silencio no era incómodo, sólo un poco tenso por todo lo que acababan de pasar y que era novedoso incluso para Honoka. Nagisa, por cierto, notó que vivía relativamente cerca de su compañera, lo que quería decir que podría visitarla incluso a pie. ¡Vaya que el mundo era pequeño!
Llegaron a un vecindario repleto de casas antiguas, no había construcciones grandes ni edificios de más de dos pisos cerca, lo que quería decir que era un barrio antiguo. Bastante tranquilo porque estaban a unas tres calles de cualquier avenida principal. Lo que a Nagisa sí le sorprendió fue llegar a una de esas antiguas casas, una bastante amplia.
"¡Wow! ¿Eres rica?" Fue lo primero que preguntó Nagisa mientras miraba la placa junto a la puerta, claramente decía "Yukishiro".
"No exactamente", respondió Honoka, humilde, "pero el trabajo de mis padres permite que mi abuela y yo vivamos con pocas preocupaciones".
"Oh, comprendo".
Entraron a la casa y Nagisa quedó maravillada con el hermoso jardín interior, ¡incluso tenían un pequeño estanque! No dejó de mirar los alrededores hasta que algo más llamó su atención: los alegres ladridos de un precioso perro golden retriever bastante grande. El amigable perro saludó primero a su dueña y después a la visita con lamidas en el rostro.
Nagisa se echó a reír mientras le daba bruscos cariños al perro y éste los aceptaba de buena gana. Honoka sonrió, admitía que la escena era bastante linda.
"Misumi-san, él es Chuutaro", fue la apropiada presentación, luego miró a su perro. "Chuutaro, ella es mi compañera de clase, Misumi Nagisa, dale la bienvenida", y en respuesta, el perro se sentó y ladró dos veces.
La atleta no pudo evitar una carcajada bastante divertida.
"Hola, amigo", dijo Nagisa dándole unos cariños más al perro. Luego de eso siguió a Honoka a lo que era propiamente el interior de la casa. Nagisa no siempre había tenido la oportunidad de estar en una casa completamente tradicional y tan antigua, incluso tenía un cobertizo clásico que sólo había visto en sus películas favoritas de samuráis. Su contemplación se vio interrumpida al escuchar la voz de una mujer mayor, seguramente la abuela de la que Yukishiro habló. La voz vino desde el interior de la casa.
"Honoka, cariño, ¿eres tú?"
"¡Sí, abuela! ¡Traje a la compañera de la que te platiqué!" Avisó Honoka en voz alta.
"Estoy en el comedor, vengan", indicó la abuela.
Honoka miró a Nagisa y con un gesto le pidió seguirla. Ambas se quitaron los zapatos en la entrada y se adentraron propiamente a la casa. Nagisa miraba a sus alrededores con curiosidad, estaba limpia y muy bien conservada. Era bastante amplia y por lo que Yukishiro le dijo, sólo eran cuatro en la familia, cinco con el perro; no debía olvidar al lindo perro. No hubo mención de hermanos.
"Con permiso", se anunció Nagisa mientras entraba al comedor después de Honoka. A quien encontró fue a una agradable abuela de rostro afable. Incluso su sonrisa era maternal y tranquilizadora. Nagisa no pudo evitar una sonrisa al verla. "¡Misumi Nagisa, gusto en conocerla! ¡Gracias por recibirme!" La presentación vino acompañada de una inclinación un poco exagerada, pero propia de los deportistas con mucha energía como ella.
"Yukishiro Sanae a tu servicio, bienvenida a casa, Nagisa-san", respondió la abuela con voz suave. "Vayan a lavarse y tomen asiento, en un rato más estará la comida, por mientras prepararé algo de té y dulces para ambas, las tres tenemos asuntos por hablar", dijo casualmente mientras caminaba a la cocina.
Nagisa abrió la boca pero no pudo decir nada, Honoka sólo rió con gracioso nerviosismo.
"A veces siento que mi abuela tiene el poder de ver todo en todos lados", murmuró Honoka y miró a su compañera. "Vamos a mi cuarto a dejar nuestras cosas, te mostraré dónde está el baño por si lo necesitas".
Nagisa asintió y siguió obedientemente a Honoka. El dormitorio de ésta era amplio pero mucho más sobrio que el colorido cuarto de Nagisa lleno de posters y peluches, la deportista notó la diferencia de inmediato. Lo que sí había era muchos libros en un librero, su moderna computadora de escritorio resaltaba, una elegante mesa de noche junto a la cama y su escritorio de la misma madera con aun más libros. Había fotos en otros muebles.
Honoka estaba emocionada porque hacía mucho que no llevaba a alguien a casa. Años de hecho. Permitió que Nagisa acomodara sus cosas en el escritorio y luego la guió al baño, ella se lavó las manos y la cara primero antes de permitirle a Nagisa un momento a solas; seguramente lo necesitaba.
Y sí, lo necesitaba.
Nagisa usó el sanitario, se lavó cara y manos y se miró al espejo un momento. Por un segundo no se reconoció en el espejo, a quien vio por un instante fue un reflejo de sí misma con esas ropas negras puestas. La imagen duró lo mismo que un suspiro, parpadeó y volvió a mojarse la cara. Se miró al espejo una vez más y su reflejo estaba normal de nuevo.
Todo lo sucedido hacía tan sólo un rato aún le resultaba increíble. De su bolsillo sacó el estuche con el teléfono y suspiró. Ella fue la que pidió por la oportunidad de ayudar, se concedió su deseo. Ya no había marcha atrás, Misumi Nagisa no era de las que renunciaban cuando comenzaba algo.
Eso y que, peleara o no, estaría en la mira de esas criaturas de todas formas. Definitivamente quería la oportunidad de al menos poder defenderse. La oportunidad de ayudar a su compañera justo como sucedió hacía un rato. Los enemigos eran más fuertes por alguna razón. Ahora necesitaba saber esa razón.
Suspiró hondo y salió del baño, ya más recuperada. El tranquilo ambiente de la casa ayudaba mucho, había muchos árboles en el patio y las aves cantoras que ahí vivían también ayudaban a mejorar el humor de cualquiera. Suspiró una vez más antes de volver al comedor, ya sus anfitrionas le esperaban con el té servido.
"Muchas gracias por recibirme", dijo Nagisa y se sentó junto a Honoka. El té estaba delicioso, por cierto, y las galletas que le ofrecieron sumaron mucho a su recuperado humor. Miró a la abuela y por un momento no supo qué decir ni cómo tomar el tema pendiente.
Honoka sonrió al notar eso y asintió a su compañera antes de mirar a su abuela, lista para explicar toda la situación.
"Abuela, verás", Honoka dio un sorbo a su té y tomó aire. Era hora. "Mi compañera, Misumi-san, consiguió un dispositivo como el mío y ambas nos transformamos en Pretty Cure. Peleamos juntas contra un Zakenna que era mucho más poderoso a los que he enfrentado antes, pero fue una situación bastante confusa", miró a su compañera y ésta asintió en total acuerdo.
"Permite que sea yo quien te explique, Nagisa-san", dijo la abuela dirigiéndose a la visitante.
Nagisa suspiró hondo y asintió una vez más.
"Sí, sería bueno saber de qué trata todo esto, al menos quiero saber contra qué me defiendo y porqué nos atacan", murmuró Nagisa, fijando su mirada en la taza de té entre sus manos.
Sanae sonrió de manera dulce, maternal como toda buena abuela. Justamente Nagisa miró a la abuela y se sintió mucho más tranquila gracias a ese gesto. Honoka también en todo caso.
"Lo de su transformación se los explicaré apenas ponga a Nagisa-san al tanto de la situación en la escuela", comenzó a decir la abuela y se dirigió específicamente a Nagisa. Honoka, obviamente, ya estaba al tanto de la información que su abuela estaba por dar. "Verás. En éste mundo hay dos fuerzas que son las que controlan todo lo que conoces: la Luz que da Vida y Crea, y la Oscuridad que da Materia pero que a su vez Consume. Ambas fuerzas son necesarias para éste mundo y normalmente están en un balance que permite la existencia de todo", explicó y dio un momento para que su invitada digiriera la información. Continuó. "Normalmente, las personas no están al tanto de esas energías, no deberían en todo caso, no cuando el mundo está en equilibrio".
Nagisa asintió. Hasta ahí la historia iba bien y no hacía falta ser un genio para saber qué dirección tomaría la explicación.
"La escuela de Verone está construida sobre una especie de portal que conecta éste mundo humano con el Mundo de la Oscuridad. Es un portal muy pequeño y denso que se activó poco después de que la escuela fuera construida. Yo asistí a Verone cuando tenía la edad de ustedes, los alumnos tenían mucha energía y deseos de vivir, y debido también a la activación de éste objeto", señaló el pequeño teléfono de juguete que Honoka tenía en manos, "fue que el portal se activó, pero no por completo".
La jugadora de lacrosse abrió los ojos como platos.
"¿Eso quiere decir que usted también peleó sola contra esas cosas como lo hace ella?" Preguntó Nagisa con genuino asombro mientras señalaba a Honoka con un gesto.
Sanae asintió.
"Durante mis años en la escuela estuve peleando contra las criaturas de la Oscuridad", continuó, "pero sabía que una vez que me graduara, los que permanecieran en la escuela estarían en peligro y quizá el Portal se abriría por completo si absorbía mucha energía vital, eso hubiera sido desastroso, así que me encargué de cerrarlo pidiendo a la pequeña que vive ahí", señaló el teléfono que sostenía su nieta, "que me diera todo el poder que le fuera posible para sellar el Portal. Y ella me ayudó".
Nagisa pareció un poco confusa. Honoka tomó la palabra.
"Dentro de estos objetos hay seres de Luz, mi abuela dice que la pequeña que vive aquí dentro se comunicaba con ellade manera regular", explicó.
"Así es, pero después de que ella me dio su poder para sellar el Portal, no pude volver a escucharla", dijo Sanae, afectada por ese asunto pero sin mostrarlo. "Pude cerrar el Portal oscuro antes de graduarme. Además, la pequeña no sólo me compartió su poder, junto con éste me llegó su conocimiento de los mundos de la Oscuridad y la Luz, además de otros asuntos que ambas están listas para saber ahora que se ha cumplido la leyenda".
"¿Leyenda?" Ambas chicas se miraron entre sí.
"Pero antes de llegar a esa parte", Sanae miró a su nieta, "Honoka, ¿puedes decirle a tu amiga cómo fue que comenzaron los ataques en la escuela cuando tú entraste?"
No eran amigas a decir verdad, todavía no, pero no había tiempo para corregir; Honoka simplemente asintió y miró a su compañera.
"Verás, entré a Verone porque me reclutaron para su Club de Ciencias", contó. "Además, mi abuela me dio a ésta pequeña desde que tengo memoria, era mi amuleto de la buena suerte", cerró los ojos, haciendo memoria. "Luego de un par de semanas de haber empezado el primer año, los ataques comenzaron. El primer Zakenna que enfrenté no era muy fuerte pero sí peligroso, su propia debilidad lo hacía absorber mucha energía de los otros alumnos, y en cuanto me vio, me atacó, pero gracias a ella", el ser en el teléfono, "pude pelear".
"Entonces el Portal se abrió de nuevo, ¿verdad?" Preguntó Nagisa y sus anfitrionas asintieron.
"Quizá fue mi presencia lo que provocó la apertura, aún lo estoy investigando", dijo Honoka, ligeramente preocupada por ese detalle. "Tengo una presencia de Luz así como mi abuela. O quizá era tiempo de que se abriera de nuevo, pasaron décadas desde que mi abuela cerró el portal".
"Entonces", Nagisa trataba de unir puntos, era un trabajo duro para una mente sencilla como la suya, "seguramente fue mi presencia la que hizo que los monstruos llegaran con más fuerza", después de todo, ella también tenía una Luz adentro, ¿verdad? Miró a la abuela. "¿Y qué hay sobre esa transformación?"
Sanae sonrió.
"Las Leyendas en el mundo de la Luz hablan de dos guerreras legendarias, las campeonas de la Luz y las que tienen el poder de devolver el equilibrio a todos los mundos, las Pretty Cure", explicó. "Cure Black y Cure White".
Nagisa y Honoka se miraron entre sí. No le habían dado los detalles a la mujer y ésta incluso sabía los nombres con los que se presentaron. Enseguida miraron a la abuela.
"¡Saltamos muy alto y teníamos mucha fuerza!" Exclamó Nagisa, recordando aquella veloz y tensa pelea donde claramente tenían la ventaja sobre su oponente.
"También éramos más rápidas. Además tuvimos que tomarnos las manos para transformarnos y también para soltar un ataque con el que pudimos derrotar al Zakenna", continuó Honoka, más emocionada de lo que debería. "Invocamos truenos negros y blancos y nuestras energías se combinaron y destruyeron al monstruo".
Sanae levantó ambas manos para tratar de calmar a las chicas. Quería ver sus caras cuando les contara la parte divertida de la leyenda.
"Eso se debe a que Cure Black y Cure White, las legendarias Pretty Cure, son dos guerreras en perfecta armonía, dos cuerpos en un sólo corazón, sólo juntas pueden sacar su máximo potencial", explicó Sanae alegremente.
Honoka se quedó con los ojos abiertos, Nagisa parpadeó dos veces antes de que ambas reaccionaran.
"¿Eh? Eso… Eso suena muy…" Nagisa ni siquiera sabía qué palabra quería decir. En primer lugar era raro porque ellas dos apenas se conocían. Es decir, no se desagradaban entre sí, de hecho miraba con buenos ojos a Yukishiro y ésta le provocaba sentimientos que no podía identificar aún, pero su relación no era tan estrecha. Sin embargo, su compañera tenía otra opinión al respecto.
"¡Eso suena muy interesante!" Exclamó Honoka con genuina emoción.
Nagisa puso cara de horror mientras la abuela soltaba unas suaves carcajadas.
"Entonces", la atleta aún trataba de digerir la situación, "eso quiere decir que…" sacó su propio teléfono y lo señaló de manera exagerada, "¿que aquí dentro también hay una criatura de luz como en ese otro teléfono?"
"Sí, así es, es la pareja de la pequeña", respondió Sanae. "Por lo que compartí con ella, sé que a quien esperaba era a su Héroe, a su novio a como lo vi en sus recuerdos".
"No puedo creerlo", murmuró Nagisa, derrotada. Decidió beber más té a falta de una mejor reacción. "Entonces ahora debemos pelear contra esas cosas y tratar de cerrar el Portal, ¿verdad?"
"Me temo que sí", respondió Sanae.
"Misumi-san", le llamó Honoka con un gesto repentinamente agravado, su compañera volteó y sólo atinó a inclinarse un poco a manera de disculpa. "Lamento que todo esto te pasara, en serio no quería que te vieras involucrada".
"Oh", Nagisa se aclaró la garganta. "Digo… Es algo que iba a pasar aunque ninguna de las dos quisiéramos… Además me preocupaba un poco que te enfrentaras a esas cosas tú sola", suspiró hondo. "A decir verdad no quiero meterme en todos estos asuntos, pero tampoco quiero que dañen a los amigos que apenas estoy haciendo, así que", miró a Yukishiro y estiró su mano hacia ella, "terminemos con esto lo más pronto posible, ¿qué dices?"
Honoka miró a su compañera a los ojos, luego su mano y una vez más a sus ojos antes de sonreír y corresponder el gesto con un gentil pero firme apretón.
"Hecho. Peleemos con todo, cerremos el portal y disfrutemos nuestras vidas normales".
Nagisa asintió con firmeza, un poco más calmada que hacía un momento. Y ambas notaron, sin falta, que el contacto entre sus manos era cálido en serio. Sus manos por alguna razón encajaban muy bien. Tales pensamientos pusieron nerviosa a Nagisa y emocionada a Honoka, pero fue la primera la que rompió el contacto recogiendo su mano con algo de prisa, Honoka sólo sonrió.
"Por ahora tomen un descanso mientras preparo la comida", dijo Sanae a manera de aligerar el ambiente, miró a Nagisa. "¿Te quedas a comer?"
Nagisa asintió y sonrió en automático.
"¡Me encantaría, gracias!"
"Honoka, vayan a tu cuarto, las llamaré cuando la comida esté lista", indicó Sanae, su nieta asintió y el par de chicas se retiraron del comedor.
Ya en el cuarto de Honoka, Nagisa se sentó en la silla del escritorio y la anfitriona en la cama. Ambas suspiraron al mismo tiempo y se miraron unos momentos, por varios segundos de hecho. Honoka fue la primera que rompió el silencio, le sonrió a su compañera.
"Ya que estamos aquí, ¿hacemos la tarea?" Propuso con visible entusiasmo.
Nagisa rió de manera nerviosa, sin duda Yukishiro hacía honor a su apariencia de chica estudiosa aunque en ese momento no llevara sus gafas puestas. Pero ya que estaban ahí, como bien su compañera decía, no iba a rechazar la ayuda de la chica más lista del salón. Finalmente asintió.
Por su lado, Honoka admitía seguir sobrepasada por toda la situación en general, pero de todos los escenarios posibles, ese era uno de los más interesantes. Quedar emparejada con la chica nueva de la escuela que además era bastante llamativa por sí misma, le parecía divertido en serio. ¡Podría conocerla mejor! Incluso cabía la alta posibilidad de volverse amigas, ¿verdad?
Eso era algo que sinceramente deseaba.
Libros y libretas quedaron abiertos en la mesita del cuarto y ambas chicas se pusieron a trabajar. Honoka comprobó de primera mano que el nivel académico de Nagisa no era el mejor pero al menos trataba de esforzarse y eso era algo que Honoka siempre sabía apreciar. Además ya estaban en preparatoria, las calificaciones eran importantes si querían tener un lugar asegurado en una buena universidad por muy talentosos que fueran los alumnos en determinabas áreas, simplemente así eran las cosas.
"Escribiste mal éste kanji", indicó Honoka luego de ver de reojo las anotaciones de su compañera, hacían tarea de literatura.
Nagisa gruñó un poco y corrigió el error. Honoka sólo sonrió.
"¿Algún otro?" Preguntó Nagisa mientras le dejaba ver su trabajo. Para horror propio, tenía varios errores por corregir pero al menos tenía al lado a alguien tan lista como Yukishiro Honoka. "Ya terminamos esto, ¡qué alivio!" Exclamó apenas terminó la tarea de la materia, pensaba terminar el resto en su propia casa porque eso de dedicarle demasiado tiempo a sus deberes escolares no era lo suyo.
"Ahora sigue matemáticas", avisó Honoka mientras sacaba el libro de ejercicios y notó la mala cara de su compañera. "Misumi-san, es la única tarea que falta, podemos terminarla completa antes de que nos llamen a comer", dijo con severidad mientras fruncía el ceño.
Nagisa frunció el ceño también, no muy contenta con la manera en que le hablaron.
"Me aburre hacer la tarea", se quejó con infantil reproche. "No puedes obligarme a hacerla".
"Oh", Honoka de inmediato se dio cuenta de su propio tono de voz y se aclaró la garganta. "Tienes razón, lamento haberte hablado así. Supongo que esa puedes hacerla por tu cuenta cuando estés en tu casa. Siento haber levantado la voz", lo último que debía hacer era imponerse, eso ya había alejado a varias posibles amistades en el pasado. "Además debes estar cansada porque entrenaste en tu club", y encima tuvieron que pelear. Señaló la cama. "Descansa un rato si quieres, debes estar agotada".
Sí, lo estaba, eso no podía negarlo, pero por alguna razón Nagisa no quería quedar mal ante su compañera. Yukishiro tampoco estaba en su mejor estado físico, había tenido una batalla difícil antes de que ambas pudieran transformarse, además lo hizo estando herida y debilitada porque en días pasados estuvo peleando sin poder curarse por completo. Y pese a todo eso estaba ahí, haciendo su tarea como si nada hubiese pasado. Se sintió un poco avergonzada de sí misma. Se rascó la nuca y suspiró hondo.
"¿Sabes? Creo que mejor la hago de una vez, matemáticas no es mi materia favorita a decir verdad", ninguna en especial salvo Economía Doméstica porque ahí podían cocinar y comer lo que preparaban, ¡oh, y educación física desde luego! "Además, seguro que tú eres buena en matemáticas".
"Es una de mis materias favoritas", respondió Honoka con alegría.
"¿Eh? ¿En serio te gustan los números? No puedo creerlo", pese a sus quejas, Nagisa abrió su libro de ejercicios por igual. Estaba dispuesta a no quedar mal ante Yukishiro Honoka.
"Tienen su encanto, además, no hay un lenguaje más universal que los números", dijo Honoka con encanto.
Nagisa no supo cómo reaccionar ante ese comentario, gruñó un poco.
"De acuerdo, hagamos la tarea, o al menos la quiero adelantar antes de comer", suspiró. "Huele bastante bien, ¿es estofado?" Preguntó mientras miraba en dirección a la puerta. Su sentido del olfato era el mejor si de comida se trataba.
"Sí, estofado de carne de res, una de las especialidades de mi abuela, te va a encantar", respondió Honoka con aún más encanto. Que necesitara comer poco para funcionar no quería decir que no disfrutara la comida de su abuela, al contrario. "Así que hay que apurarnos, ¿de acuerdo?"
"De acuerdo".
Y la tarde pasó con más normalidad.
==o==
Cure Black y Cure White estaban de nuevo en acción. Desde su primera batalla juntas habían pasado exactamente diez días y pelearon contra tres Zakennas en esos días. Bastante fuertes por cierto, seguramente esa fuerza creciente se debía a que se tomaban más tiempo para salir. O al menos eso era lo que las chicas querían pensar.
Pero la batalla que les esperaba estaba muchísimas escalas más arriba a comparación de pelear contra un simple Zakenna por muy fuerte que fuera. En cuanto vieron que sus compañeros en la clase de Educación Física cayeron desmayados y la bruma oscura se apoderó del gimnasio, se transformaron. Lo que ninguna de las dos esperaba era que su enemigo tomara una forma más cercana a la humana y con una energía fuerte y aplastante.
Lo que salió de entre las sombras del gimnasio de uso general fue un alto sujeto de abundante cabellera blanca y el rostro pintado que asemejaba a un actor de kabuki, o al menos así podían describirlo las chicas. El tipo miró a sus alrededores con gesto asqueado.
"Todo éste sitio está lleno de energía de Vida", dijo casi con repulsión para enseguida mirar a Cure Black y a Cure White. Su mueca se tornó furiosa. "Han despertado, guerreras de la Luz", abrió ambas manos y de ésta surgieron largas y afiladas garras como el acero. Su gesto se deformó hasta ser aterrador y se lanzó sobre el par de guerreras.
Pese a la sorpresa que causó éste nuevo enemigo, Black y White se pusieron en guardia y recibieron el primer ataque de su oponente con pies firmes y cuerpo fuerte. La diferencia de poder entre ese sujeto y los Zakenna era inmensa, pero era algo contra lo que podían pelear, lo sintieron de inmediato.
"¡Voy!" Exclamó Black mientras se lanzaba contra el tipo con veloces puñetazos que éste bloqueaba y respondía con buena velocidad, casi a la par de ella. Black tensó la quijada y sintió movimiento detrás de sí, era el turno de Cure White y por instinto supo hacia dónde moverse para dar paso a una poderosa patada de su compañera.
El enemigo estaba demasiado concentrado en Black como para poner atención a la escurridiza White, la patada le dio directo en la cara a Pissard y White de inmediato tomó distancia, dejando nuevamente el paso libre a su compañera para que siguiera su feroz ataque de puñetazos. Su estrategia estaba funcionando, pese a recibir más de un golpe enemigo, no era suficiente como para derribarlas. White hacía espacios con sus veloces movimientos y letales patadas para que Black contraatacara con sus demoledores puñetazos.
Justamente cuando el sujeto estaba por atacar a los alumnos inconscientes, Black y White tomaron la iniciativa en el ataque y con una precisa y potente llave, White lanzó al enemigo con tanta fuerza que rompió el muro y lo mandó a una amplia zona de césped. Era un mejor espacio para pelear sin que la integridad de sus compañeros se viera en juego.
"¡Todo tuyo!" Exclamó White luego de un veloz ataque de patadas que dejó al sujeto con la guardia baja.
"¡Sí!" Un poderoso puñetazo de Black fue suficiente para derribar a su oponente. Se sintió satisfecha consigo misma y miró a su compañera. Asintieron al mismo tiempo, era hora de terminar con la pelea.
Se tomaron las manos pero no tuvieron tiempo de hacer más. El sujeto se puso de pie mientras se sujetaba el rostro. No había sangre pero sí se notaba maltratado. Que no sangrara como ellas lo estaban haciendo por las variadas heridas que se ganaron era señal de que no se trataba de un ser vivo, sino de un monstruo como los que habían estado enfrentando.
"Tengo que avisar a Mi Señor sobre esto", murmuró Pissard con furia, se notaba debilitado. "Aun… Aun no estoy listo", miró a las guerreras con furia. "¡Pagarán lo que le han hecho al gran Pissard!" Exclamó y desapareció, llevándose consigo el ambiente pesado y la destrucción que se provocó durante la feroz batalla.
Black y White suspiraron hondo y con un respiro más su transformación desapareció. Sus heridas y golpes se curaron de manera instantánea. Lo único que les quedaba de las batallas era un ligero cansancio que normalmente desaparecía a los pocos minutos.
"Creo que su nombre es Pissard, ¿verdad?" Dijo Nagisa mientras estiraba sus brazos.
"Sí, eso dijo", respondió Honoka. "Será mejor que volvamos con los demás, no tardan en despertar", avisó y su compañera asintió. De inmediato volvieron al gimnasio.
"Parece que las cosas se van a complicar más", murmuró Nagisa con desagrado.
"¿Sabes? Creo que estos enemigos nuevos pueden ser la clave que necesitamos para sellar el portal de manera definitiva, ¿no lo crees?" Comentó Honoka, bastante emocionada con su teoría. "Digo, seguro que las batallas se volverán más serias, pero estamos un paso más cerca a lo que verdaderamente buscamos".
"Supongo que… Eso es… ¿Bueno?" Nagisa no entendía el entusiasmo de su compañera. "Pero si tú dices que estamos avanzando, entonces te creo".
Honoka sonrió de manera gentil.
"Ánimo, Misumi-san".
Nagisa puso un gesto apenado y sonrió finalmente. Que alguien tuviera los ánimos en alto incluso en esa situación ayudaba mucho.
"Gracias".
==o==
El paisaje era de un gris estéril hasta donde alcanzaba la vista, la superficie estaba hecha de dura roca, una que otra piedra enorme sobresalía. En el horizonte sólo se divisaba una neblina enrarecida que no permitía ver nada más allá. El cielo tenía la misma coloración. No había una sola forma de vida, ni animal ni vegetal. Lo único que resaltaba era una gigantesca figura hecha de Oscuridad tan grande como una montaña. Un ser humanoide, amorfo sin más rasgos en su rostro que un par de ojos rojos, brillantes, casi llameantes. Sus enormes manos estaban sujetas por grilletes y cadenas que lo mantenían inmóvil en su sitio.
La presencia y poder de ese ser era inmensa, intensa, omnipresente y capaz de helarle la sangre a los de espíritu débil. Y justo frente al enorme ser oscuro se encontraba Pissard inclinado y con gesto de derrota. Junto a una roca a unos cuantos metros de él había cuatro sombras con un aspecto que no se terminaba de definir, pero que al igual que el Soberano de ese reino, sólo contaban con un par de brillantes ojos cada uno. Y las miradas de esos cuatro mostraban una cruel burla y la frialdad acorde al sitio.
"Mi Señor, lamento mucho informar que no pude conseguir energía", dijo Pissard con la voz tan firme como pudo.
"¿Y qué hay de las Piedras Prisma?" Preguntó enseguida el Oscuro Soberano.
"No pude hacer nada", informó entre dientes, "las Piedras Prisma están con dos humanas que tienen Luz, las guerreras de Luz, Cure Black y Cure White", continuó.
Y al escuchar eso, el Rey Oscuro abrió más sus ojos y una ventisca helada sopló con furia en todo el paisaje, mismo que tembló ante el rugido del soberano. Por supuesto, tenían que ser ellas, las guerreras legendarias del Jardín de la Luz. El Rey concentró su energía para localizar no solamente las Piedras Prisma en el mundo humano, sino para sentir mejor a esas guerreras de Luz de las que hablaba su lacayo.
Sí, era cierto, las chispas de Vida estaban ahí, podía percibirlas brillantes, puras y recién nacidas. Esa energía era molesta.
"¡La Luz que ellas tienen aún es recién nacida! ¡Debiste ser capaz de enfrentarlas, Pissard!" Reclamó el soberano, "¡Recupera fuerzas y cuando estés listo, sal y deshazte de ellas!" Ordenó. "¡Recupera las Piedras Prisma!"
"¡Sí, Mi Señor!"
Y Pissard se retiró a toda prisa, no sin antes sentir las burlonas miradas de los otros encima. Incluso alcanzó a escuchar que cuchicheaban entre ellos de manera muy poco discreta.
"Ninguno de ustedes podría hacerles frente a ellas y a su ataque de luz", dijo Pissard tratando engrandecer un poco más a sus oponentes para darles a saber a los otros que las Guerreras Legendarias no eran cualquier cosa, pero no funcionó, sólo escuchó risas. Apretó la quijada y se fue. No pensaba ser la burla de esos idiotas, volvería triunfante con las dos Piedras que les faltaban.
==o==
Para Nagisa aún era raro estar junto a Yukishiro Honoka, no era incómodo en lo absoluto, pero verle la cara más de tres segundos la ponía nerviosa sin ninguna razón. Mientras que Honoka (que poco hacía para ocultar su emoción) aunque no tenía empacho en mantener cierta distancia con Misumi Nagisa en las horas de escuela por obvias razones, cuando les tocaba pelear se mostraba contenta y animada… Porque verdaderamente lo estaba. Su compañera era agradable con todo y ese modo un tanto pesimista de ser que fue descubriendo poco a poco. ¿Quién diría que una chica en apariencia tan animada pudiera caer al piso más rápido que una piedra?
Admiraba, también, que pese a su evidente molestia y desánimo luchara con todas sus fuerzas para salir entera de la pelea en turno.
Pese a no sentirse tan unidas como decía la abuela Sanae, hacían un gran trabajo en sus batallas y hasta el momento nadie había salido herido.
"Por cierto, Yukishiro-san…"
"¿Uh?"
"¿Crees que debamos revisar el Portal después de clases?"
Honoka se sorprendió un poco ante la propuesta, Misumi no era muy dada a tomar la iniciativa. La vez que le mostró el Portal por primera vez, su compañera se mostró reticente ante la idea y tuvo que comprar su "sí" con comida. El Portal se encontraba en un sótano bastante viejo y en desuso que ya no estaba en condiciones para usarse de nuevo, pero que a vez era parte de los cimientos de la parte más antigua de la escuela y no era buena idea mover demasiado la construcción. Las autoridades escolares optaron por cerrar el área y tenía más de quince años sin usarse, sólo había muebles viejos y chatarra que ya nadie se molestó en limpiar.
Mención aparte, Misumi no se le despegó del brazo aunque en todo momento se la pasara diciendo que no tenía miedo. Honoka encontró ese detalle bastante encantador.
"Sí, deberíamos, con la llegada de éste nuevo enemigo, el Portal seguramente debe mostrar algún cambio", respondió Honoka. "Hoy no tengo club", y por lo que sabía, su compañera tenía entrenamiento, "te espero en la biblioteca, ¿de acuerdo?"
Por supuesto, la inteligente Yukishiro Honoka estaría en la biblioteca, Nagisa sólo se llevó una mano a la nuca, su compañera no cambiaba. Ni siquiera estaba segura de porqué fue la primera en proponer la idea, quizá porque en serio ese tipo dejó una fuerte impresión al menos en ella. Como le dijo a la abuela ya una vez, al menos quería saber contra qué se estaba enfrentando. Además, ¿acaso no los equipos se daban un tiempo de investigar a sus oponentes? ¡Tenían derecho a hacerlo!
Además, la seguridad de Yukishiro se le contagiaba con facilidad. No que lo demostrara mucho. Al menos trataba de parecer más valiente. En serio no le gustaba la idea de quedar mal ante alguien como Yukishiro Honoka.
"De acuerdo, te buscaré en la biblioteca después del entrenamiento", Nagisa suspiró hondo. Recordó algo. "El inicio de la temporada será pronto", murmuró.
Los ojos de Honoka brillaron.
"¿Puedo ir a ver tu partido?" Preguntó de inmediato.
"Ah", por alguna razón eso emocionó a Nagisa. "¡Por supuesto! ¡Me eligieron para la alineación principal como delantera, así que podré jugar en el primer partido de la temporada!" Posición de la que estaba bastante orgullosa, quería lucirse y pagar la confianza de la capitana y la entrenadora.
"Ánimo, Misumi-san".
"¡Gracias! ¡Me esforzaré!"
Compartieron una sonrisa y volvieron al gimnasio, donde sus compañeros de clase ya estaban despiertos y totalmente ignorantes de lo sucedido, por suerte.
==o==
Honoka sonreía por lo bajo mientras caminaban en la oscura bodega en desuso, Nagisa estaba abrazada de su brazo izquierdo y era la misma Honoka la que usaba la muy decente lámpara de su teléfono móvil para alumbrar su camino. El ambiente olía a humedad, había algunas filtraciones de agua que creaban pequeños charcos, insectos y otros animales pequeños se movían entre la oscuridad. El ambiente se sentía viciado por la misma humedad y la falta de ventilación, además poco ayudaba la pesada sensación que daba la energía oscura que brotaba del Portal.
Al fondo de la bodega, en un muro con la pintura desgastada y caída, con algunos ladrillos carcomidos asomándose entre lo que antaño era un muro blanco, había una mancha oscura totalmente antinatural. Una mancha que en ese momento era del tamaño de una pelota de baloncesto. Ambas chicas fruncieron el ceño.
"Se ha hecho más grande", comentó Honoka.
"Cuando me lo mostraste era mucho más pequeño", dijo Nagisa con horror. Antes era del tamaño de un ladrillo precisamente.
"Parece que nuestra presencia y el que podamos transformarnos provocó esto", supuso Honoka de manera correcta. "Lo que quiere decir que seguirá creciendo hasta que…"
"Hasta que…" Nagisa tragó saliva.
"Hasta que permita salir a algo más grande de lo que hemos enfrentado hasta ahora", respondió con seriedad. "Lo único que nos queda es seguir peleando y encontrar una manera definitiva de cerrar el Portal".
Nagisa suspiró hondo, temía que dijera eso. Liberó una de sus manos para rascarse la nuca.
"¿Sabes? Justo ahora somos dos, deberíamos poder sellarla ahora mismo como lo hizo tu abuela, ¿para qué esperar a que se haga más grande?" Se quejó Nagisa con un berrinche digno de una niña pequeña. No le gustaba ese sitio ni esa energía, y muchos menos los insectos que se movían entre la oscuridad.
"Oh, eso", Honoka se sorprendió un poco al escuchar a su compañera. "No sería mala idea intentarlo. Yo traté de hacerlo por mi cuenta así como lo hizo mi abuela, pero no lo logré, de hecho sólo provoqué que un Zakenna saliera y me atacara", contó. "Como bien dices, ahora que somos dos y tenemos a estos pequeños, ¡seguramente lo lograremos!"
"¡Hagámoslo!" Una animada Nagisa se soltó de su compañera y decidieron transformarse. Enseguida notaron que en ese oscuro ambiente sus cuerpos brillaban e iluminaban los alrededores, su propia presencia ayudó mucho a bajar el pesado ambiente reinante. Definitivamente valía la pena intentarlo.
Honoka, ahora en su papel de Cure White, estiró su mano derecha a su compañera con una sonrisa.
"¿Lo intentamos con un Marble Screw?"
"¡Sí!"
Se tomaron de la mano.
De nuevo esa cálida sensación, esa energía compartida y más síntomas que ninguna de las dos podía explicar, sólo sentir. Sus manos encajaban muy bien, no era la primera vez que lo pensaban. Se estrecharon un poco más y de inmediato invocaron su mejor ataque.
Lamentablemente para el par, su técnica fue absorbida por el Portal. Hubo un corto circuito y un leve temblor, pero nada más. Se miraron la una a la otra con confusión, y luego con gesto de derrota.
"Parece que no funcionó", murmuró Black, desanimada. ¡Por supuesto, nunca era tan fácil! Si bastara con destruir el Portal, la abuela Sanae lo hubiera hecho desde antes.
Seguían tomadas de la mano.
"Mi abuela dijo que cuando ella selló el Portal, le pidió ayuda a la pequeña que está dentro del teléfono", recordó Honoka. "Tal vez si se los pedimos entre ambas, ellos nos ayuden".
Black asintió y ambas sacaron los teléfonos de los bolsos que colgaban de sus uniformes.
"Hey, hola", White fue la primera en intentarlo. "¿Me conoces, verdad? Llevamos peleando juntas poco más de un año, pero has estado conmigo casi toda mi vida", continuó con tono solemne. "¿Crees que podamos sellar éste Portal? ¿Nos ayudas?" Enseguida miró a Nagisa y con un gesto indicó que era su turno.
Black se aclaró la garganta. Seguía sin soltarse de su compañera. Acercó el teléfono a su rostro para hablarle de frente a cualquiera fuera la criatura que ahí estaba.
"Hey, oye. Sé que apenas nos conocemos, pero ya hemos peleado y lo estamos haciendo bien", Black sonrió con recuperado humor. "Pero nos ayudaría mucho que nos prestaras tu poder. Además, tu novia ha estado trabajando mucho, debes ayudarla, holgazán".
White rió suavemente al escuchar eso. Miró su propio móvil y notó un ligero brillo en éste, sonrió mucho.
"Creo que ella está de acuerdo con tus palabras, Black".
"¿Ya escuchaste? Debes mostrar tu poder o quedarás mal ante ella y ya no querrá estar contigo", continuó la guerrera de negro y su sonrisa se hizo más grande al ver un brillo en el móvil. "Genial, ya estás moviendo un dedo. ¡Hagámoslo y terminemos con esto pronto!" Suspiró hondo. "Sólo quiero vivir mi vida escolar como todos los demás", se lamentó Nagisa y miró a su compañera. "Tú también, ¿verdad?" Pero no le dio tiempo de responder. "No sé tú, pero…" Se sonrojó bastante y miró de nuevo su teléfono. "Ésta no es la mejor manera que se me hubiera ocurrido para hacerme tu amiga… Así no se hacen las cosas".
Honoka sonrió aún más, como si eso fuera posible.
"¿Amigas?"
"¿No quieres?" Preguntó Black casi con un gesto enfadado, parecía una niña pequeña. "Digo… ¡Todo esto es muy raro! Estamos tomadas de la mano, nos cuidamos las espaldas cuando peleamos pero ni siquiera comemos juntas en el almuerzo", reprochó. "Siempre te desapareces".
"Oh, eso", White sonrió de manera apenada. "Me acostumbré, lo siento", dijo de inmediato, "como sabes, no soy precisamente la alumna más popular de la escuela. No se me acercan mucho. Estoy al tanto de algunos rumores que dicen sobre mí y estoy bien con ellos para no poner en peligro a nadie. Pero contigo la situación es diferente".
"Eres una persona solitaria, ¿verdad?" Preguntó Nagisa, entendía que había personas que gustaban de estar a solas pero era la primera que conocía. O al menos la primera con la que se veía obligada a socializar.
"No me molesta moverme por cuenta propia", fue la inmediata respuesta de Honoka, para enseguida sonreírle de manera suave. "Nunca me he sentido sola pero tu presencia no me molesta, al contrario".
Nagisa suspiró hondo, se estaban sincerando demasiado, pero ya estaba lo suficientemente grande como para saber cuándo no era una buena idea guardarse sus pensamientos. Ya no era una niña de secundaria, era toda una estudiante de preparatoria, a un par de años de estudiar en la universidad. Debía ser más madura.
"¿Entonces lo intentamos?" Preguntó Black y enseguida aclaró, "lo de ser amigas", miró fijamente a su compañera. "Así como quiero saber contra qué estoy peleando, quiero saber con quién estoy peleando". Era como conocer a sus compañeras del equipo, vaya. Y Yukishiro Honoka y ella eran un equipo de dos, ¿o no?
"Sí, intentémoslo", fue la animada respuesta de Honoka. Enseguida miró su teléfono. "Oye, pequeña, ¿nos ayudas? Éste no es el mejor lugar para tener una plática de corazón".
Nagisa rió con nervios. Ciertamente estar frente a un Portal Oscuro de donde salían criaturas malvadas no era el mejor sitio para ponerse íntimas. Hizo lo mismo que su compañera y miró su teléfono también.
"Ya escuchaste, holgazán, tratemos de cerrar éste Portal".
Ambos teléfonos brillaron a la par y las chicas asintieron al mismo tiempo. Sus pensamientos, sin que ellas lo supieran, se concentraron en la misma idea: cerrar el Portal para que la escuela (y su mundo) estuviera a salvo, seguir con sus vidas y así conocer mejor a la chica a la que tomaban de la mano en ese momento.
"Por favor, denos su poder para poder cerrar el Portal Oscuro", dijo White mientras concentraba toda su energía. La mano de su compañera se sentía cálida.
"Cerremos esa puerta, chicos", dijo Black con una sonrisa amplia e hizo lo mismo que White, reunir todo su poder.
Los cuerpos de ambas brillaron con una luz más intensa, tan fuerte que iluminó toda la bodega hasta su último rincón, y sin embargo, ninguno de los animalillos que vivían ahí se escondió, al contrario. Todos quedaron atentos a la Luz, quietos. El poder de las guerreras en combinación con el de las pequeñas criaturas de Luz, salió disparada contra el Portal y mantuvieron la energía por varios segundos. Notaron una reacción en la mancha oscura, pero lo siguiente que sucedió no lo esperaban.
Una mano con largas garras salió del Portal, luego un brazo entero y lo que se asomó por completo fue el mismo enemigo que enfrentaron más temprano ese mismo día: Pissard.
"No sé qué es lo que intenten, ¡pero no se los permitiré!" Exclamó el malvado y salió por completo del Portal.
Ambas chicas notaron que le costó algo de trabajo salir. Para la veloz mente de White eso tenía dos posibles explicaciones, la primera: Pissard aún no se recuperaba de la batalla, y la segunda: el Portal aún no era lo suficientemente grande como para permitir un buen flujo de energía Oscura hacia el mundo humano. Todavía no era lo suficientemente grande pero era obvio que no podían cerrarlo. Debía haber alguna manera.
Por su lado, Black se enfadó al ver al mismo tipo de la mañana, ¡eso debía ser una broma! Y también fue su idea intentar cerrar el Portal, obviamente esos sujetos estaban del otro lado, para ellos el ataque fue una provocación directa.
"¡Vamos, White!"
"¡Vamos!"
Ambas se lanzaron contra Pissard. Un veloz asalto combinado de puños y patadas que el enemigo bloqueaba y evitaba con veloces y potentes movimientos. La pelea era pareja pero como bien White notó, Pissard aún no se recuperaba de la batalla anterior, así que tanto ella como su compañera comenzaron a ganar terreno en la pelea.
Un feroz puñetazo de Black se clavó en el abdomen de Pissard, mandándolo contra el muro y estrellando éste en el proceso. Antes de que el malvado pudiera levantarse, White tomó su turno y pateó a su enemigo con tal potencia, que la defensa de éste nada pudo hacer.
"¡No importa cuánto lo intenten, no podrán detenernos!" Exclamó el guerrero oscuro mientras trataba de ganar espacio con ayuda de esferas de energía que lanzaba a sus oponentes. De alguna manera estaba funcionando. "¡Nuestro Señor se apoderará de éste mundo y devorará la Luz!"
"¡No me interesa lo que quiera tu señor! ¡No lo vamos a dejar, tengo muchas cosas por hacer en ésta escuela!" Reclamó Black y ésta vez tomó la ofensiva. "¡Para empezar quiero graduarme!" Corrió hacia su oponente mientras repelía las esferas de energía oscura con brazos y puños. Y dolía hacerlo, la energía Oscura era fría, muy pesada y cada que bloqueaba su cuerpo sufría una sensación desagradable pero soportable. Gruñó. "¡Tengo muchos planes!"
White sonrió ante el accionar de su compañera. Por supuesto que no la dejaría pelear sola.
"¿Qué planes tienes?" Preguntó White mientras tomaba su turno de repeler ataques para darle tiempo a Black de recuperarse.
La guerrera de negro se sonrojó de manera intensa. Aprovechó el momento que le dio White para sacudir brazos y piernas y volver a lanzarse apenas su cuerpo se sintió preparado.
"Pues… Pues los mismos planes que tienen las chicas de nuestra edad", murmuró Black y fue su turno de atacar.
Pissard apretó la quijada, sus ataques de energía cada vez perdían potencia. No podía recibir mucha energía desde su Reino con el portal tan pequeño y fue una mala idea ir a responder el ataque de las guerreras. Admitía haberlo hecho en un intento de redimir su fallo. Su Rey no quedó muy contento con su regreso, mucho menos al decirle que las guerreras legendarias del Jardín de la Luz, las Pretty Cure, habían despertado.
Su siguiente orden era recuperar las Piedras Prisma que estaban en el mundo humano, Piedras que de hecho estaban con las Guerreras… En los bolsos que colgaban de sus uniformes, podía sentirlas claramente. Decidió provechar que el par se acercaba e intentó tomar al menos uno de los bolsos con un veloz movimiento.
Cure Black notó lo que el tipo estaba por hacer y rápidamente evitó el robo con un potente rodillazo en el brazo de su oponente.
"¡Ni se te ocurra!" Pudo alejarlo.
"¡Argh!" Pissard no tuvo tiempo de hacer más, otro rodillazo llegó desde el otro lado, Cure White le clavó la rodilla en el costado. Dolió bastante. Tuvo que alejarse de nueva cuenta mientras se sujetaba el torso con ambos brazos.
"¡No sé lo que intentas, pero no te dejaré!" Exclamó Black con voz fuerte mientras chocaba sus puños, miró a su compañera y tomó su mano. "¡Terminemos con esto, White!"
"¡Sí!"
Ambas invocaron sus rayos negros y blancos. Pissard sintió cuando la energía en ambas chicas comenzaba a aumentar de manera exponencial. En su primera pelea se fue antes de ver nada más, ésta vez no le gustaba lo que estaba viendo. Todas sus alarmas se encendieron y su primer impulso fue correr hacia el Portal.
Ésta vez las chicas no lo dejaron escapar.
"¡Marble Screw!"
El rayo bicolor salió con una potencia abrumadora, tanta que los alrededores temblaron y partes del muro y el techo amenazaban con colapsar.
"¡ARGH!"
Pissard no pudo llegar al Portal, el ataque le dio de lleno. Black y White aumentaron la potencia al ver que tenían a su enemigo a su merced, sus manos unidas se apretaron un poco más y ambas tuvieron que plantar bien ambos pies para no salir disparadas por la fuerza de su propio ataque.
Con un poderoso grito al unísono, su rayo bicolor aumentó aún más su potencia y finalmente derrotaron a Pissard. Sólo pudieron ver cuando el cuerpo de éste se deshacía de la misma manera en que lo hacían los Zakennas. Sí, estaba completamente hecho de Oscuridad como sus otros enemigos. El par suspiró hondo, pero algo llamó su atención. En el suelo había una piedra en forma de rombo, brillaba bastante. Ambas fueron por ella y bastó que Black la levantara para que sus pequeños bolsos brillaran una vez más.
"¡Han recuperado una-mepo!" Gritó una pequeña voz masculina desde el bolso de Black.
"¡Lo lograron, recuperaron una Piedra Prisma-mipo!" Continuó una voz femenina desde el bolso de White.
"¡Buen trabajo-mepo!" "¡Buen trabajo-mipo!"
Nagisa y Honoka se sobresaltaron por la sorpresa, Los bolsos se movían un poco y sólo se escuchaban las voces, sonaban con claridad. ¡Las criaturas de Luz al fin podían comunicarse!
"¿Eres tú, pequeña?" Preguntó White con emoción.
"Sí-mipo, al fin puedo hablar contigo-mipo. Mi nombre es Mipple, la princesa de la Esperanza-mipo".
"Y yo soy Mepple-mepo, el Héroe Elegido del Jardín de la Luz-mepo", se presentó el otro ser, enseguida sonó enojado. "¡Y no soy un inútil-mepo!"
"No te lo tienes que tomar tan a pecho", respondió Black de mala gana.
"¡Misumi-san, vamos a mi casa!" Pidió Honoka de inmediato. "Mi abuela tiene que conocerlos, y tenemos muchas cosas qué preguntar", en serio estaba emocionada.
Nagisa la miró un poco y finalmente sonrió.
"¿Y me puedo quedar a comer?"
"Por supuesto.".
"De acuerdo".
CONTINUARÁ…
