PARTE 5 La Delincuente Ataca Otra Vez
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Sanae estaba encantada. ¡Al fin podía hablar con la pequeña como cuando era joven! Honoka nunca había visto a su abuela sonreír tanto. Por supuesto que la mujer estaba más que feliz por reencontrarse con una vieja amiga.
"Me alegra mucho escucharte después de tantos años, pequeña Mipple", y Sanae estaba más feliz aún de saber su nombre. "Gracias por ayudarme todo ese tiempo", y no hablaba solamente por sus años peleando en la escuela Verone. Tenían una historia en común mucho más larga que esa.
"Gasté mucha energía luego de sellar el Portal contigo y quedé en estado de hibernación-mipo, pero a pesar de eso, siempre estuve atenta a ti, Sanae. Siempre te estuve cuidando-mipo", dijo Mipple con su voz cargada de cariño.
"Muchas gracias por estar con mi princesa-mepo", agradeció el pequeño Héroe de buena gana, "ojalá mi compañera fuera alguien tan fuerte y genial como tú y no ésta niña cabeza de calabaza-mepo".
"¡Oye!" Reclamó Nagisa y sacudió un poco el teléfono mientras Mepple se quejaba.
"Calma, calma", intervino Honoka y por instinto y sin realmente pensarlo, tomó la mano de Nagisa entre las suyas para calmar su malhumor. "Aún tenemos muchas cosas por preguntar. Y recuerda que conseguimos esa piedra".
"¡Cierto, la piedra!" Nagisa mágicamente se calmó, miró las manos de Yukishiro. En serio daban la sensación de ser mágicas. Se sentían bien. Suspiró de manera discreta y se soltó del agarre ajeno de manera gentil. Sacó la piedra que tenía en su bolsillo y la puso frente a la abuela. "Cuando derrotamos a ese tipo, dejó esto detrás".
"Oh", el gesto de Sanae cambió por completo y tomó la Piedra con cuidado.
"Es una Piedra Prisma, uno de los tesoros del Jardín de la Luz-mipo", explicó Mipple. "Son siete en total, ahora mismo Mepple y yo tenemos dos-mipo".
"El Dark King tiene las otras cinco, las robó en un ataque al Jardín de la Luz-mepo", continuó el Héroe. "Mipple y yo pudimos tomar dos y ponerlas a salvo-mepo. Escapamos hacia éste sitio, al mundo humano, pero yo cubrí la escapada de mi princesa y ella se adelantó-mepo. Y yo fui detrás de ella cuando pude librarme de los perseguidores-mepo".
"Pero apareciste muchos años después", comentó Nagisa, confundida luego de hacer las cuentas mentales, "te encontré entre las plantas de un templo".
"Eso se debe a que el tiempo en el Jardín de la Luz y el mundo humano corre de manera distinta-mipo. Un día allá son cien años aquí".
"Wow", fue la respuesta al unísono de Nagisa y Honoka y se miraron entre sí.
"Eso explica muchas cosas", murmuró Honoka.
"¿Cómo podemos cerrar el Portal?" Fue la inmediata pregunta de Nagisa a los seres de luz. Se supone que para eso habían ido al sitio más aterrador de la escuela.
"Con las Piedras Prisma-mepo", fue la respuesta del Héroe. "Los mundos de la Luz y la Oscuridad normalmente están en equilibrio, pero el Dark King robó cinco de las Siete Piedras, eso debilitó una parte de la frontera entre los mundos-mepo".
Sanae pronto lo comprendió.
"Eso quiere decir que ese Portal en Verone apareció por ese debilitamiento entre las fronteras de los mundos, ¿verdad?"
"Así es-mipo", respondió la princesa. "Si recuperamos todas las Piedras y las devolvemos al Jardín de la Luz, el Portal se cerrará por sí mismo-mipo", continuó. "Aquella vez pude cerrarla contigo porque usamos toda nuestra Luz en conjunto-mipo, fue una solución temporal mientras Mepple me alcanzaba-mipo".
Honoka lo entendió bastante rápido y asintió, Nagisa se cruzó de brazos mientras repasaba toda la información. Fue la deportista la que recuperó primero la sonrisa, algo nerviosa pero graciosamente animada.
"Supongo que no fue mala idea ir al Portal a intentarlo, ahora sabemos qué hacer", dijo Nagisa mientras se llevaba una mano a la nuca. No era la solución rápida y simple que quería, pero era mejor que nada. ¡Al menos ya sabían qué hacer!
"Además, al fin podemos escuchar a estos pequeños", comentó Honoka de manera alegre. "Y ahora sólo nos falta recuperar cuatro Piedras", agregó, como si fuese algo fácil de hacer.
"Buen trabajo, chicas", fue la felicitación de la abuela. "Prepararé algo de comer para que recuperen energías, vayan al dormitorio, les llamaré cuando esté listo".
Ambas estudiantes asintieron y fueron al siempre ordenado cuarto de Honoka. Y como Nagisa ya lo esperaba, Honoka se ofreció a ayudarle con su tarea. La atleta sólo pudo reír y decir que sí. Ya en la habitación, las chicas dejaron los teléfonos de juguete en el escritorio junto a la cama para que las pequeñas criaturas pudieran platicar.
"Honoka, Honoka, ¿me haces un favor-mipo?" Pidió la pequeña Mipple.
"Por supuesto", respondió Honoka de inmediato, se notaba su alegría.
"En el mazo de cartas hay una que se llama Ompu, ¿podrías deslizarla en la ranura de la parte de abajo?" Pidió la pequeña princesa y su compañera humana asintió.
"Ya todas tienen ilustraciones, cierto", comentó Honoka mientras buscaba la carta.
Nagisa hizo lo mismo que su compañera y se puso a revisar las cartas. Estaba bastante entretenida viendo las ilustraciones, todas eran de criaturas que parecían sacadas de un cuento de hadas, mejor dicho, de una historieta para niños.
"Oye, Mepple, ¿quieres que pase esa carta también?" Nagisa decidió adelantarse a cualquier petición de la pequeña y molesta criatura.
"¡Sí-mepo!" Exclamó Mepple con emoción.
Ambas chicas deslizaron las cartas y, para asombro y sorpresa de ambas, algo que parecía una burbuja de jabón salió de cada teléfono y se fusionaron en una sola ya que los dispositivos estaban uno junto al otro. Y dentro de esa burbuja pudieron ver a dos criaturas de color rosa y amarillo, que a su vez estaban acompañadas por la figura del ser de la carta que tenía apariencia de cocinero. Parecían lindos muñecos de peluche.
"¡Mipple, por fin te veo!" Exclamó el pequeño ser rosa.
"¡Mepple, mi amor!" Respondió enseguida el ser amarillo.
Los pequeños se abrazaron y comenzaron a dar vueltas con alegría. El que era el cocinero les dispuso una mesa con un banquete y la pareja comenzó a comer y a platicar en voz baja. Las chicas sólo atinaron a sonreír, seguramente se echaron de menos. Honoka estaba contenta de al fin ver con sus propios ojos la verdadera forma de esa pequeña amiga de toda la vida, luego se la enseñaría a su abuela. Nagisa sólo se mostraba tranquila, o al menos todo lo que era posible dada la situación.
"¿Comenzamos con la tarea?" Preguntó Honoka con la intención de dar privacidad a los pequeños.
"¿Sabes? En vez de hacer tarea, me gustaría conocer mejor a la chica con la que peleo", dijo Nagisa con tono de reproche. No quería hacer tarea, pero eso sólo era una cosa. Sus palabras eran ciertas, quería conocer mejor a Yukishiro Honoka. "Luego podemos hacer la tarea si tenemos tiempo".
Honoka sólo pudo sonreír, rendida. Misumi Nagisa era una chica holgazana con los asuntos académicos, cada vez lo confirmaba más. Pero también tenía razón, lo mejor era conocerse mejor la una a la otra. Asintió.
"De acuerdo, conozcámonos", y se sentó frente a ella con graciosa seriedad y todos los modales del mundo.
"Bien, conozcámonos", respondió Nagisa mientras se sentaba frente a ella pero con las piernas y los brazos cruzados. Se miraron la una a la otra. "Comienzo yo. Mi nombre es Misumi Nagisa, miembro del equipo de lacrosse. Mi cumpleaños es el 10 de Octubre y mi color favorito es el rosa. Mi comida favorita es el chocolate y el takoyaki. Ah… En realidad me gusta toda la comida menos la cebolla. Me gusta mucho mover mi cuerpo y disfrutar el tiempo con mis amistades."
Honoka asintió con propiedad. Era su turno.
"Yukishiro Honoka, miembro del club de Ciencias y representante del grupo. Mi cumpleaños es el 4 de Abril y no tengo un color favorito pero prefiero los tonos claros. Mi flor favorita es el Cosmos y mi comida favorita es el estofado de res de mi abuela. No me gustan mucho las cosas dulces pero sí los dulces tradicionales hechos a mano. Mi actividad favorita es leer y aprender cosas, también me gusta mucho estudiar", informó.
Ambas asintieron y repasaron mentalmente la información que acababan de recibir.
Nagisa se dio cuenta que el cumpleaños de Yukishiro Honoka sería pronto. No era mala idea conseguirle algún regalo… Por cierto… ¿Cuál era la flor Cosmos? Las únicas plantas que coordinaba en su memoria en ese momento eran los dientes de león solamente porque le encantaba soplarlos y ver cómo las semillas volaban en el aire. Oh, y los girasoles desde luego. Fuera de ello no compartían gustos. Ni siquiera podían comer cosas dulces juntas porque a Yukishiro no le gustaban. Por otro lado, la misma Nagisa no mencionó su gusto por las películas de época de samuráis porque no necesitaba que alguien más le dijera que le gustaban las películas para ancianos.
Por su lado, Honoka pensaba lo mismo que Nagisa. No tenían ningún gusto en común, pero a opinión de Honoka, las diferencias entre las personas era lo que las enriquecía en cuerpo y espíritu. Por supuesto, el truco yacía en hacer que esas diferencias trabajaran juntas. ¿Y eso cómo se lograba? La simple convivencia diaria. Sólo había una manera de lograr lo que ambas querían, la más natural y simple de todas. Sonrió.
"Misumi-san, ¿te gustaría salir de paseo conmigo éste domingo?" Propuso Honoka con una sonrisa amplia, se notaba emocionada por la idea.
"¿Éste domingo?" Preguntó Nagisa y su compañera asintió. Y de repente se dio cuenta que eso sonaba a una cita, pero era una cita de dos chicas que estaban trabajando en ser amigas, no era como una cita romántica, ¿verdad?
"Por supuesto, sólo si estás libre, si no, podemos posponerlo para alguna otra ocasión", aclaró Honoka de inmediato, lo último que quería era poner en aprietos a su compañera, mucho menos disponer de su tiempo.
Nagisa se llevó una mano a la nuca, sí, siempre tenía los domingos libres para holgazanear, y las noches del domingo para apresurarse con las tareas que no hizo antes, pero eso era algo que su compañera no necesitaba saber. Simplemente asintió.
"Domingo, hecho. Nos podemos ver a mediodía en el sitio donde separamos caminos, ¿qué dices?" Propuso Nagisa.
"Me parece bien", Honoka asintió y pronto percató algo, miró a su compañera. "¿Está bien si intercambiamos números de teléfono? Por si necesito avisarte algo o…"
"Está bien", respondió Nagisa de inmediato con una sonrisa. La idea no era mala, era importante conocerse, ¿o no? Sacó su teléfono y ambas se agregaron a sus contactos. "¡Listo!" Suspiró hondo, ¿por qué la idea de hacerse amiga de Yukishiro Honoka sonaba tan difícil? No debería serlo siendo ella tan sociable.
Honoka se preguntaba lo mismo. Ella misma no era el ente más amistoso del distrito, se conocía, pero tampoco era antisocial. Se sentía como si ambas se estuvieran complicando de forma innecesaria, y a su vez esa experiencia la tenía muy emocionada. La misma Honoka no era muy normal, estaba consciente de ello, así que lo normal para ella era hacer las cosas a su modo. Además, Misumi Nagisa era muy interesante. Conocerla en un entorno no-escolar ayudaría mucho a su relación, ¿verdad? Y hablando de asuntos escolares…
"¿Ahora sí hacemos la tarea?" Insistió Honoka.
Nagisa suspiró hondo y sonrió, rendida.
"De acuerdo, me vendría bien una ayuda en matemáticas, debo mantener calificaciones aprobatorias para que no me saquen del equipo de lacrosse", comentó ya que hacía memoria, la capitana lo había mencionado en esos días. No necesitaba notas perfectas, simplemente aprobar sus materias y ya.
"De acuerdo, comencemos. Quizá terminemos antes de la hora de comer".
Y esa idea sí le gustó a Nagisa, asintió en total acuerdo.
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En el Reino Oscuro, cuatro sombras discutían bajo el cobijo de su titánico Soberano, mismo que hizo un monumental berrinche al sentir que la presencia de su guerrero había desaparecido y, junto con él, la Piedra Prisma que le daba cuerpo y poder. Apenas se había calmado. Y otra cosa a mencionar, fue que el Portal desde su lado se vio ligeramente afectado. Debían esperar más a que la Oscuridad natural del reino ampliara un poco más la fisura hacia el mundo humano. Tomaría un poco de tiempo, por suerte para ellos.
Las voces de las Sombras hablaban entre sí.
"En serio ese idiota de Pissard perdió".
"Debió haber esperado un poco más, no es como si esas guerreras pudieran hacer algo contra el Portal, no con su nivel de poder actual".
"Jumn, ¿qué podíamos esperar de un tonto que ni siquiera esperó a recuperarse por completo? Así como salió, hasta una roca hubiera podido derrotarlo."
Por supuesto, se burlaban de la debilidad de su colega caído. Empatía cero, bondad ninguna. Seres completamente oscuros. Pronto, la sombra que tenía la voz más madura, seria y grave hizo la pregunta más importante en ese momento.
"¿Quién de ustedes se siente listo para ir?"
"¡Yo! ¡Yo iré!" La sombra más grande de todas tomó la palabra. Finalmente comenzó a tomar forma, una forma gigantesca, igualmente humanoide pero con un físico visiblemente más poderoso. Las otras tres sombras sólo le miraron. Muy pronto, el segundo guerrero oscuro entraría en acción.
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En esos días intentaron provocar algo en el Portal con ayuda de su energía y la energía de los pequeños seres de Luz para ver si sucedía lo mismo que con Pissard, pero no pasó nada, ni siquiera ataques de Zakennas; lo que permitió al par disfrutar de sus días en la escuela como querían.
Pese a lo que Nagisa le comentó aquella vez, Honoka optó por no comer con ella a la hora del almuerzo porque Takashimizu y Kubota siempre parecían incómodas con su presencia. Lo último que Honoka quería era molestar a sus compañeras. Nagisa lo comprendió y dejó de insistir, Honoka ya tenía una reputación en la escuela que no se podía sacudir tan fácilmente.
Sin embargo, las cosas "mejoraron" luego de lo sucedido un viernes después de clases.
Nagisa y Honoka sintieron un impulso oscuro después de lo que pareció un largo tiempo, incluso Mepple y Mipple, que habían acordado estar en silencio durante las horas de clase, sintieron esa energía pero no pudieron localizarla. No se trataba de ningún zakenna, tampoco parecía un enemigo nuevo como Pissard, fue algo totalmente distinto, molesto e inesperado al menos para Nagisa.
Luego de sus clases del día, Nagisa, Shiho y Rina acababan de terminar su entrenamiento de lacrosse y fueron a la máquina de sodas por unas bebidas, se notaban contentas por lo divertido del entrenamiento y platicaban que pronto sería su primer partido. No podían esperar, se notaban emocionadas. Nagisa apenas estaba eligiendo su bebida cuando escuchó una voz masculina a sus espaldas. Fue justo cuando sucedió ese ligero impulso oscuro que incluso alborotó a Mepple en el bolsillo de Nagisa.
"¡Hey, ustedes!" Les llamó un alumno con un tono de voz alto y bastante agresivo, incluso su modo de andar se notaba altanero. "¿Por qué no me compran una bebida, eh? Tengo bastante sed y seguro que ustedes son muy amables."
A pesar de traer el uniforme de Verone, ninguna de las tres lo conocía siquiera de vista. En el caso de Nagisa era normal, no tenía mucho tiempo ahí y todas las caras les eran nuevas, pero en el caso de Shiho y Rina se debía a algo totalmente distinto. Por alguna razón ninguna de las dos podía reconocer sus facciones, como si éste no tuviera rasgos físicos claros, lo notaban borroso a momentos.
"Oye, no queremos problemas, déjanos en paz, ¿sí?" Dijo Rina tratando de imponerse, pero el alumno se acercó más a ellas con paso agresivo y una presencia imposible de ignorar, culpa de la energía Oscura.
"Sólo les pedí una bebida, no es para qué se pongan así", dijo el alumno con una sonrisa más amplia, malvada. "¿Qué les parece si vamos a dar un paseo, eh? Podemos saltarnos la siguiente clase y pasarla bien", insistió y a quien tomó del brazo fue a Nagisa.
El chico apretó el brazo de Nagisa con brusquedad pero ésta pudo liberarse y empujarlo un poco. El chico era fuerte, se sentía demasiado fuerte y eso sorprendió un poco a Nagisa. Y también la puso nerviosa, sus amigas estaban nerviosas también, más al ver que otros dos chicos se unían al primero y las acorralaban contra la máquina de bebidas.
"¿Ven? Ya somos tres y tres, vayamos a pasarla bien", insistió el primer chico mientras sus amigos reían en tono de burla.
Nagisa sintió un verdadero ataque de nervios. ¡Ella no era una persona conflictiva, no le gustaban las peleas y mucho menos las discusiones! Además esos tres chicos tenían energía Oscura, podía sentirlos, pero no era como cuando aquel chico de primer año quedó contaminado y su compañera lo purificó con su poder de Luz. Éste parecía un caso totalmente distinto. Justo cuando estaba por caer presa de su pánico al no saber qué hacer en ese caso, sucedió lo inesperado.
"¡Aléjense de ellas!" Ordenó una poderosa y severa voz femenina.
Voz que las chicas de inmediato reconocieron como la de Yukishiro Honoka. Ésta se acercaba con su propio andar agresivo y su rostro lleno de furia. ¡Incluso se estaba arremangando el suéter!
"Es Yukishiro", masculló uno de los chicos entre dientes.
"¡Será mejor que se vayan de aquí!" Gritó Honoka una vez más para enseguida empujar al primer chico y colocarse entre ellos y sus compañeras con ambos brazos abiertos, claramente buscando protegerlas.
El primer chico enfureció. Honoka frunció el ceño al analizar mejor a esos tres. Podía sentir la energía Oscura contaminarlos. Sucedía de vez en cuando, no era como cuando algún alumno era poseído por energía Oscura hasta perder el control de su cuerpo y atacar de manera indiscriminada, éste caso era más especial y particularmente molesto. Había veces que la energía Oscura no era tan potente como para crear un Zakenna y tampoco tan densa como para poseer el cuerpo de una persona viva. El más molesto de los casos era cuando la Oscuridad avivaba y desbordaba los lados malos de las personas, cuando los contaminaba y los animaba a actuar como normalmente no lo harían.
Los delincuentes y abusadores en especial se volvían más agresivos y desvergonzados. Por suerte, Honoka conocía la solución y no necesitaba nada más que la energía de Luz que tenía empapada ya de cajón en su cuerpo. Meterse en problemas por violencia le importaba más bien poco, no sería la primera vez.
Nagisa, Shiho y Rina fueron testigos en primera fila de la verdadera razón de la fama de Yukishiro Honoka. Ésta junto sus manos y tronó sus nudillos. Los chicos, desde luego, no retrocedieron por culpa de la energía oscura que contaminaba sus corazones.
Y lo siguiente que sucedió fue rápido pero brutal.
"¡Ahora aprenderás a no meterte con nosotros, Yukishiro!"
El primero de los chicos, el que comenzó todo, intentó alcanzar a Honoka con una mano. Los tres eran del gremio de los deportistas pero poco pudieron hacer contra la chica más lista de la escuela. Honoka atrapó el brazo del chico y aplicó una precisa llave para dejarlo de cara en el suelo. Honoka, por supuesto, no pensaba lastimarlo.
"¡Maldita!"
Otro de ellos, el más alto del trío y al que Shiho y Rina reconocieron a medias como miembro del equipo de baloncesto, se lanzó contra Honoka para someterla o al menos quitársela de encima a su amigo, pero la chica, en un veloz movimiento, soltó al que tenía sometido y con una precisa y veloz llave, lo mandó de espaldas al suelo, el pobre azotó como si fuera un costal de papas.
"¡Tú te lo buscaste, Yukishiro!"
El tercer chico, sin saber bien lo que estaba haciendo, igualmente intentó atacar a Honoka y sólo fue recibido por un movimiento muy rápido de parte de Honoka que lo dejó con los brazos al aire y el cuerpo sin defensa alguna. Un codazo en el estómago bastó para sacarle el aire y dejarlo sentado y luchando por jalar oxígeno.
Para cuando se levantó el primer chico que comenzó todo, sólo pudo ver a su par de amigos en el suelo sin aire en el cuerpo. Por alguna razón se sentía mareado pero no por ello pensaba dejar ir a esa chica tan fácilmente, atacó a Honoka de nuevo y ésta hizo un movimiento para evadirlo, pero uno de los chicos en el suelo le sujetó el pie y Honoka tuvo que usar el otro para mantener el equilibrio. Un inesperado golpe del primer chico en su cara la hizo caer sentada al suelo, éste se le lanzó encima aprovechando la posición de la chica y ésta, con otra llave, se lo quitó de encima.
Por su lado, Nagisa, Shiho y Rina no podían creer lo que sucedía. ¡Y también lo rápido que sucedió todo! A Nagisa no le dio tiempo de intervenir, fueron menos de diez segundos de acción, mucho menos pudo moverse si sus amigas Shiho y Rina estaban fuertemente sujetas de su suéter y Nagisa, por instinto, las cubría con su cuerpo para protegerlas.
De pronto se escucharon voces de otros alumnos y también de un par de adultos, profesores seguramente. Honoka apretó la quijada y se puso en pie mientras se sobaba la mejilla. Miró a Misumi y a sus compañeras de clase.
"Váyanse. Si se meten en líos ahora mismo, es posible que no las dejen jugar en el inicio del torneo de lacrosse. Yo me encargo de esto", dijo con apuro para enseguida mirar directamente a Misumi. No le dio tiempo a su compañera de decir nada, simplemente asintió sin dejar de mirarla a los ojos. "Llévatelas, por favor, yo estaré bien. Confía en mi".
Nagisa abrió más los ojos. Yukishiro tenía razón. Había leído el reglamento de la escuela de cabo a rabo antes de entrar, una de las reglas indicaba que meterse en líos era igual a ser sancionado con unos días de expulsión, ser sacados del club o equipo donde tuvieran actividades, y perder puntos y recomendaciones para cuando se graduaran. ¡No quería dejar a su compañera con el problema! Pero la firme mirada de Yukishiro fue más fuerte y Nagisa sólo atinó a asentir. Tomó a sus amigas por los brazos y salió corriendo hasta perderse de vista entre unos edificios.
Las tres terminaron en la zona donde estaban los lockers de los zapatos mientras respiraban con fuerza. Shiho y Rina admitían que era la primera vez que veían a Yukishiro Honoka en acción, todo lo que habían escuchado hasta el momento eran fuertes rumores que parecían confirmarse cuando ella llegaba con golpes en el rostro y las manos maltratadas.
Efectivamente, su compañera terminó con un golpe que incluso sangró, pudieron notarlo pese a lo confuso de la situación.
"¿Están bien?" Preguntó Nagisa enseguida y revisó a ambas.
"Es-Estamos bien, Nagisa, sólo", Shiho tuvo que respirar hondo. "¡Esto es malo, esto es malo, esto es malo! Van a sancionar a Yukishiro-san".
Mientras sus amigas estaban en pánico, Nagisa sintió el preciso momento cuando el destello de energía oscura desaparecía. Frunció el ceño. La situación era bastante simple en realidad, no había necesidad de pensarlo demasiado. Esos chicos atacaron por culpa de esa oscuridad y Yukishiro simplemente los enfrentó. Miró a sus amigas, quería limpiar la reputación de su compañera de batallas al menos con sus compañeras de equipo. Sentía que se lo debía. La misma Nagisa no se creía capaz de pelear contra otro ser humano, ¡nunca había estado en una pelea! No en la escuela ni tampoco en ningún otro sitio. Las batallas contra los monstruos y los tipos malos eran asunto aparte.
"Parece que no es la primera vez que hace esto", dijo Nagisa mientras calmaba a sus amigas con palmadas en la espalda.
"Entonces… Es posible que todas esas peleas de las que siempre han hablado─", murmuró Rina, comprendiendo de inmediato que su compañera Yukishiro Honoka nunca atacó, sólo se defendió. "Espero que no la expulsen, apenas comenzamos el año escolar".
"Esperemos que no", dijo Nagisa. Podría preguntarle a Mepple sobre los detalles técnicos de la energía oscura apenas tuviera oportunidad, de momento lo importante era terminar de tranquilizar a sus actuales amigas y rezar por su futura amiga. "¿Les parece si la esperamos?"
"¡Sí!" Respondieron Shiho y Rina al mismo tiempo.
Se la debían a su compañera después de todo.
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El regaño duró treinta minutos a reloj, mismos donde Honoka aprovechó la clara confusión de los chicos luego de salir del influjo de la energía oscura para arreglar el pequeño desastre a su manera. Para ellos algunas partes estaban borrosas y otras no. Honoka sabía mentir y montar todo un teatro de ser necesario. Sin más testigos que pudieran dar fe de los hechos, sólo era su palabra y la de sus compañeros.
Bastó con decir que las cosas se salieron un poco de control en una discusión y todo terminó en una pelea, esos chicos recordaban vagamente a las otras tres chicas, pero sí que se hicieron de palabras con unas chicas… ¿O era sólo una? Todo estaba borroso y confuso en su cabeza. Las palabras de Yukishiro Honoka fueron tan convincentes que ellos mismos creyeron lo que Yukishiro decía y confirmaron la versión de la chica como verdadera. Sobre todo porque Honoka en ningún momento los dejó como los malos del cuento. Ella más que nadie sabía el por qué habían actuado así.
Un simple desacuerdo, una broma que escaló hasta salirse de control y terminar en una pelea, sólo eso y nada más. A los chicos se les dejó ir con una advertencia, a Honoka la retuvieron un poco más porque ésta declaró haber comenzado la pelea. Para esos momentos lucía una banda adhesiva en la nariz y un moretón en la mejilla luego de que la enfermera revisara a los cuatro alumnos. Pese a su estado, Honoka estaba sentada en la silla con toda propiedad y seriedad. Inamovible, serena.
El director suspiró.
"Yukishiro, ya tuvimos estos problemas contigo el año pasado por peleas como ésta", dijo el hombre mientras caminaba de un lado a otro frente a la alumna. "Escucha, tus notas son sobresalientes y tus aportaciones al Club de Ciencias nos trajo premios y reconocimientos durante todo el año pasado, pero no pienses que eso te va a salvar".
"Lo sé", respondió Honoka con firmeza y sin signo alguno de arrepentimiento.
"Dime qué fue lo que pasó en verdad", insistió el director con gentileza ésta vez. No por nada tenía una vida como académico y sabía leer el ambiente. Fue muy fácil darse cuenta que la chica manipuló todo el interrogatorio hasta terminar como ella quería. Ningún culpable ni otro involucrado más que Yukishiro, los chicos sólo se habían dejado llevar.
"Sólo lo que ya le conté, señor Director. Los ánimos subieron un poco, yo no fui capaz de controlarme ante unas bromas de los chicos y luego de unos jaloneos yo me caí y me golpeé el rostro en la máquina de refrescos. Me enfadé y los agredí cuando ellos trataron de disculparse y de ayudarme a levantar. Eso fue todo lo que pasó", explicó con calma.
El director le miró largamente antes de asentir.
"Éste lunes que viene harás servicio extra en la escuela ayudando en los jardines después de clases y de tus actividades de club. Y necesito que tu tutor firme éste reporte de conducta, me lo entregarás el mismo lunes a primera hora", y ese sería todo el castigo para la extrañamente problemática chica. "Si se vuelve a repetir un incidente como éste, la siguiente amonestación será más severa, ¿entendiste?"
"Entendido".
"Puedes retirarte".
"Sí, señor".
Honoka se levantó de su silla, se inclinó de manera educada y se fue sin más. El director simplemente suspiró, no entendía del todo a esa chica. Por su lado, Honoka suspiró hondo apenas se vio a solas en el corredor. Por suerte, el dolor estaba pasando pronto gracias a la energía que Mipple le compartía. De hecho tomó el pequeño teléfono y lo acercó lo suficiente a su rostro para hablar con ella.
"Gracias, Mipple".
"¿Ya no te duele-mipo?"
"No te preocupes, no me duele mucho. Y gracias a tu energía para mañana no tendré muchas molestias", gajes de pelear contra ese tipo de oponentes, al no invocar más luz como cuando peleaba por su cuenta, o recientemente con Misumi Nagisa, su cuerpo no se recuperaba de manera automática. Podía con eso, no era la primera vez que se metía en ese tipo de líos. Ojalá no le doliera la cabeza en ese momento, culpa del puñetazo. "Sólo necesito un analgésico para el dolor de cabeza".
"Yo me encargo-mipo", dijo la princesa, aumentando ligeramente su energía.
"No te fuerces demasiado, ¿de acuerdo? No es necesario que me cures por completo o será raro para mis compañeras si para mañana estoy completamente curada, sólo ayúdame con el dolor de cabeza, ¿sí?"
"Entendido-mipo".
"Gracias".
Guardó el teléfono en el bolsillo interior de su suéter y siguió su camino. Era hora de volver a casa. Tenía que contarle lo sucedido a su abuela, desde luego, y pedirle que firmara un nuevo reporte. Ya tenían una colección de ellos. Seguramente la regañaría por haberse descuidado y ganado un golpe que pudo evitar. Y era más probable que se pusieran a entrenar juntas en esos días. Ya le dolía el cuerpo por anticipado.
De todos modos sonrió, nada de eso le molestaba, simplemente estaba contenta de haber ayudado a sus compañeras y evitar que alguien saliera dañado. Sí, incluso esos delincuentes juveniles merecían ser protegidos. Además, su Luz (a la que podía sumar la Luz de su compañera Misumi Nagisa) ayudaría a que sus compañeras Kubota y Takashimizu poco a poco olvidaran los detalles del incidente al igual que esos chicos.
"Tendré que decirle a Misumi-san sobre estos casos a detalle", murmuró Honoka para sí misma mientras iba camino a la entrada principal directo a los lockers de zapatos. No quiero que le caiga de raro si sus compañeras olvidan los detalles de éste incidente, o incluso si lo olvidan por completo, como ya había pasado antes, pensó, y seguramente seguiría pasando hasta que cerraran el Portal.
Para sorpresa propia, precisamente Kubota y Takashimizu le esperaban junto con Misumi Nagisa en los lockers. No pudo ocultar su gesto sorprendido del todo, y en todo caso tampoco supo qué decir al principio.
"Yukishiro-san, muchas gracias por tu ayuda", dijo Rina mientras se acercaba a la chica y se inclinaba ante ella varias veces.
Shiho hizo lo mismo.
"¡Gracias, gracias, gracias! ¿No te hicieron mucho daño esos brutos?" Preguntó enseguida, acercándose un poco más y notando el moretón en su rostro y algunas manchas de sangre en su uniforme. No muchas pero sí visibles si uno se fijaba bien.
"Estoy bien, no se preocupen", dijo Honoka de inmediato con voz calmada, no quería que sus compañeras se preocuparan demasiado, sobre todo si eventualmente iban a olvidar parcial o totalmente el incidente. Eso y que en serio estaba sorprendida porque era la primera vez que alguien se le acercaba con tanta preocupación.
Por su lado, Nagisa tenía muchas preguntas, para empezar, sobre la energía que pudo sentir en esos chicos. Pero no era el momento ni el lugar, mucho menos con sus dos amigas presentes. De todos modos se acercó a Honoka.
"¿En serio estás bien?" Preguntó Nagisa con tono serio y su mirada grave.
Honoka sólo pudo mirar a su compañera. Sus ojos eran lindos pero ese gesto agravado no le quedaba bien. No que le gustara verla con su cara preocupada, por mucho que fuera un gesto totalmente nuevo, era uno que no deseaba provocarle. No mentía al admitir que la preocupación de su compañera de batallas le hizo saltar el corazón aunque fuera un poco. Finalmente asintió y miró a Misumi con más calidez. Con más dulzura.
"Estoy bien, en serio. No pasó a más y esos chicos no volverán a molestarlas", dijo a manera de tranquilizar a las tres. "Y en todo caso, yo tampoco estoy en problemas", no había necesidad de mencionar su castigo para el lunes y su reporte de mala conducta que estaba en su mochila. "La enfermera me curó en la dirección. Podemos volver a casa".
Shiho y Rina se miraron entre sí y asintieron a las palabras de Yukishiro.
"Yo me encargo de llevarla a su casa si eso las tranquiliza", intervino Nagisa enseguida. "Ustedes vayan a descansar, ¿de acuerdo?"
Shiho y Rina aceptaron las palabras de Nagisa, agradecieron de nuevo a Yukishiro por su ayuda y se retiraron. Apenas Nagisa y Honoka se quedaron a solas, la primera actuó por simple instinto. Tomó a Honoka por el mentón para ver su rostro más de cerca, ésta se sonrojó pero no tuvo la fuerza y mucho menos la voluntad de separarse del toque, de hecho cooperó y se dejó manipular por las manos de su compañera.
"En serio estoy bien", insistió Honoka con dulzura.
"Esos chicos tenían energía oscura, pude sentirla, pero no fue como con ese chico que me atacó", dijo Nagisa de inmediato. Con el dedo índice y medio de su mano derecha tocó suavemente el golpe en su rostro. Frunció el ceño, luego de eso tocó su nariz y se detuvo en cuanto notó que respingaba. "¡Lo siento!" Se disculpó de inmediato y la soltó.
"No te preocupes, dejará de doler gracias a la energía de Mipple", le calmó Honoka de inmediato. "Además, esto quizá se repita más veces", advirtió mientras se cambiaba el calzado. "Hay ocasiones que la energía oscura contamina parcialmente a algunas personas y hace más fuerte los impulsos oscuros de su corazón. Los hace actuar como normalmente no lo harían, no es su culpa, así que no les guardes rencor a esos muchachos, ¿de acuerdo?" Pidió con una sonrisa.
"Ah, pero Shiho y Rina…"
"Ellas estarán bien, a decir verdad no es la primera vez que las salvo, de hecho tanto ellas como esos chicos olvidarán los detalles de lo sucedido y sus memorias del evento serán vagas y confusas, normalmente esos recuerdos se deforman y hay veces que creen que el incidente le pasó a alguien más", explicó mientras se colocaba a su lado, lista para partir. "Así que no es necesario que te preocupes en exceso por esto, ¿de acuerdo?" Tomó aire de manera honda y fue la primera en comenzar a caminar. Dio tres pasos solamente antes de detenerse, sólo por un instante. "Aun así… Gracias por preocuparte por mí, eso… Eso lo aprecio mucho", no volteó al decir eso, sentía las mejillas arder. Volvió a caminar.
Quien también se sintió arder fue Nagisa, que de inmediato le dio alcance pero no la miró, de hecho desvió su atención a un lado del camino, como si las hojas caídas y piedritas en la orilla del camino fueran muy interesantes. Eso sí, se llevó una mano a la nuca, clara señal de nervios y de pena.
"Soy tu compañera, claro que me preocupas… Además, también me salvaste a mí y te metiste en problemas por defendernos", dijo enseguida con tono bajo, como si no quisiera ser escuchada del todo. "Gracias, en serio", lo que no pensaba mencionar era que no sabía cómo reaccionar ante conflictos así, Nagisa nunca fue una chica peleonera, su papel en su grupo de amistades siempre fue el de la pacifista y la que ayudaba a calmar los ánimos.
"Por nada, Misumi-san", respondió Honoka sin mirarla. Eso sí, sonrió por lo bajo.
"Te acompaño a tu casa, ¿de acuerdo?"
"¿Te quedas a comer? Te puedo ayudar con la tarea", y antes de que Misumi se quejara, agregó enseguida, "y te invitaré odango, donde lo compro lo preparan de la manera tradicional, ¿qué dices?"
La comida era más que suficiente para comprar a Nagisa, y también para levantarle los ánimos y el espíritu.
"¡Vamos!" Exclamó Nagisa y la animó a apresurar el paso.
Pese al lamentable incidente todo había terminado de la mejor manera, a Nagisa la tranquilizaba un poco más el hecho de que nadie iba a recordar mucho y que esos chicos no eran realmente malos, simplemente se contaminaron de esa energía Oscura. Si Yukishiro estaba tranquila al respecto, entonces ella misma lo estaría también.
Admitía que le preocupaba que algo malo le pasara a su compañera de batallas, poco importaba que fuese totalmente capaz de defenderse sola. Para eso fue que aceptó convertirse en una guerrera legendaria, para ayudarla, así de simple. Lo iba a cumplir.
Por su lado, Honoka estaba más feliz que nunca.
CONTINUARÁ…
