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Capítulo 1

"Promesas de Amor"


Por fin se había terminado aquella batalla, Darien y Serena se encontraban juntos después del sufrimiento de la rubia durante meses. Mientras se demostraban su amor en un tierno beso, por la mente de los había diferentes pensamientos.

- No tienes de lo afortunado que me siento por tenerte a mi lado. Ya sé que eres una niña llorona, caprichosa, floja, glotona – se rio mentalmente el chico -. En fin, también eres una guerrera que lucha por el amor y la justicia, eres Sailor Moon, siempre has arriesgado tu vida por salvarnos, eres maravillosa. Nunca dejare que nos separen, sin ti no sé qué sería de mí, te amo mi princesa de la Luna – pensaba Darien

- Mi querido Darien, quisiera que sintieras lo feliz que soy por tenerte a mi lado, eres mi fuerza, siempre pienso en ti para ser fuerte y poder derrotar a los enemigos, te amo como no tienes idea, no quiero separarme de ti ni un instante, no soportaría la idea de perderte otra vez. Nunca durare de tu amor, sé que me amas como yo a ti – pensaba Serena

Lentamente se separaron de aquel beso, Darien acaricio la mejilla de Serena y ella lo abrazo fuertemente.

- Te amo Darien, no quiero que nunca te alejes de mí – susurro en su oído

- Princesa – dijo sonriéndole -. Te prometo que nada ni nadie nos podrá separar

Mientras estos dos tortolitos se demostraban su amor, en otra parte una chica peliazul trababa de concentrarse sus libros, pero no podía, recordaba una y otra vez, la última vez que vio a aquel chico.

Flash back

Después de la batalla con galaxia, todos regresaron a su vida rutinaria. Amy se encontraba en la biblioteca viendo hacia la ventana, estaba sumida en sus pensamientos cuando una voz la llamo.

- ¡Hola Amy! ¿Como te sientes?

- Bien y ¿Tú? – contesto sonriendo

- Un poco triste – respondió acercándose y quedando detrás de ella -. Dentro de poco dejare de ver esos hermosos ojos azules que me cautivaron

Amy volteo a verlo con un leve sonrojo, no supo en qué momento el chico tomo su mentón y poso sus labios sobre los de ella. Después de aquel beso tierno, volvieron a quedarse en silencio, viendo el atardecer.

- Amy Mizuno, sé que quizás esto es un poco extraño y rápido, pero ¿Quieres ser mi novia?

- No sé qué decirte – respondió aun sonrojada -. En unas horas te iras

- Pero prometo volver por ti, quiero conocerte mas

- ¿En serio?

- Si – tomo sus manos -. Te lo prometo, estoy enamorado de ti y quiero estar a tu lado, pase lo que pase

- Esta bien – dijo feliz -. Acepto ser tu novia – se dieron un beso más profundo

- No te arrepentirás, Mizuno

Fin del Flash back

- Taiki – suspiro

Volteo a ver hacia el cielo y trato de continuar con sus estudios. En el templo de nuestra sailor de fuego se desarrollaba un pequeño disturbio.

- ¡Nicolás! ¿Por qué me interrumpes? ¡Estoy frente del fuego sagrado! – gritaba -. Te eh dicho miles de veces que no lo hagas

- Señorita Rei, no era mi intención, pero necesito decirle algo importante

- Podrías haber esperado - contesto enfadada

- No. Mi tren sale en media hora

- ¿Tren? – pregunto sorprendida -. ¿Qué tren?

- Me voy de aquí, ya no quiero molestarla. Ya entendí que no soy nada para usted

El castaño dio media vuelta y se retiró del recinto, Rei no sabía qué hacer, se sentía triste y estaba a punto del llanto, no se decidía si detener al chico o dejarlo ir, lo único que quería era tomar la decisión correcta y no salir dañada.

- Gracias por su entrenamiento maestro, pero es mejor que me marche – le decía al abuelo de Rei

- Si esa es tu decisión, adelante – contestaba el anciano

- Adiós maestro – volteo su mirada al recinto de fuego sagrado -. Adiós señorita Rei

Empezó a bajar las escaleras lentamente con la esperanza que esa mujer de carácter fuerte lo detuviera, pero no fue así, al llegar a la parada del autobús, rodaron unas lágrimas por su mejilla, un grito le regreso la esperanza.

- ¡Nicolás! - Rei llego a su lado con la respiración entrecortada -. ¿En verdad pensabas irte?

- Si, ya no quiero seguir…

No pudo terminar la frase ya que sintió los labios de su amada sobre los suyos, lo cual le hizo sentir una felicidad infinita, una vez que termino el beso, ella lo abrazo.

- ¡Nicolás tonto! Yo también quiero estar contigo

- ¿En verdad? – no pudo ocultar su felicidad

- Si, solo que mi orgullo podía más – agacho la cabeza apenada, el castaño la tomo del mentón y levanto su cara hasta que sus ojos se quedaron viendo fijamente

- Señorita Rei, ¿Me haría el honor de ser mi doncella?

- ¡Claro tonto! Y de ahora en adelante llámame Rei – los chicos se abrazaron -. Quiero que me prometas que no volverás a tratar de alejarte de mí - Te lo prometo mi bella doncella

Los dos regresaron al templo tomados de la mano. En otra parte saliendo de un supermercado iba Lita con muchas bolsas, se disponía a hacer un pastel, estaba concentrada en sus pensamientos cuando choco con alguien.

- ¡Auch! – se quejó cayendo al suelo

- Discúlpame no era mi intención – dijo el chico

- ¿Andrew?

- ¿Lita? – pregunto de vuelta extendió su mano para ayudarla a levantar -. Discúlpame

- No te preocupes, fue mi culpa por ir distraída

- ¿Que pretendes hacer con todo esto? – pregunto recogiendo lo que había en el suelo

- Un pastel

- Bueno, yo no sé cocinar, pero te puedo invitar uno, ¿Te parece? – pregunto haciendo que Lita se pusiera roja como tomate

- Esta bien

Fueron a la pastelería más cercana, una vez adentro ordenaron, Lita pidió un pastel de fresas con un chocolate caliente y Andrew solo se dispuso a tomar café.

- Cuéntame, ¿Que ha sido de ti en los últimos meses?

- Lo de siempre, estar con las chicas, he empezado la prepa y lo que más me agrada, cocinar

- ¿Y sobre galanes?

- Bueno – respondió con la mirada al suelo y triste -. Ninguno

- Pero si eres una niña muy linda – el rubio lo dijo feliz, la castaña estaba libre

- Gracias – un pequeño sonrojo apareció en sus mejillas -. Pero nadie se anima – levanto la mirada con ojos llenos de lágrimas

- Y si yo me ánimo, ¿Tendría alguna oportunidad?

- ¿Hablas en serio? – su semblante cambio a uno feliz

- Si, es en serio

- Pero y ¿Reika?

- Termine con ella, porque me di cuenta que enamore de ti

- No lo puedo creer

- Créelo, me enamore de ti sin darme cuenta

- ¿Porque hasta ahora me lo dices?

- Por falta de valor, pero hoy me animo. ¿Quieres ser mi novia?

- Si – contesto gritando de alegría, se dieron un tierno beso, ansiado por los dos desde hace tiempo

- Prometo hacerte la mujer más feliz del mundo

Mientras sus amigas estaban felices, aquella rubia alegre y extrovertida estaba sumida en sus pensamientos viendo hacia las estrellas esperando ver una fugaz, quería volver a ver al chico de cabellos platinados y ojos verdes, que la había cautivado, aunque fuera tan duro con ella aun así lo quería a su lado.

Flash back

- ¿Porque es así? ¿Por qué no se da cuenta que me gusta? Hoy se va y no sé si lo volveré a ver

Pensaba triste mientras que sobre sus mejillas corrían lágrimas de solo imaginar que ese chico se iría de su vida y nunca se enteraría de sus sentimientos, estaba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta que cierto chico ojiverde la observaba, hasta que decidió acercarse a ella.

- ¿Mina? – la llamo haciendo que saliera de sus pensamientos y se sorprendiera al ver quien la llamaba

- ¡Yaten!

- ¿Te encuentras bien?

- Claro, ¿Porque no iba a estarlo? – contesto mientras se limpiaba sus lágrimas

- ¿Por qué llorabas? – pregunto irónicamente sin saber que la rubia sentía una inmensa tristeza por la forma en la que la trataba

- Por…

- ¿Es por un chico? – pregunto de pronto

- Si - le contesto mientras veía el suelo

- ¿Lo quieres?

- Si – contesto a punto de llorar sin saber que esa respuesta puso triste al platinado

- ¿Es por el que lloras? ¿Acaso él te quiere? ¿O alguna vez ha llorado por ti? – le pregunto con voz enfadada

- Yo… Yo… No lo sé – contesto con la voz entrecortada

- ¿Como diablos no lo vas a saber? Se supone que si lo quieres y sufres por él es porque él no te quiere o ¿Me equivoco? – dijo enfadado sin darse cuenta que Mina comenzaba a llorar

- Te equivocas Yaten, como saber si una persona te quiere, sí parece que tiene una barrera que no te deja ver cómo es realmente, dime ¿Cómo? – pregunto gritándole

- ¡Pregúntaselo! Nada pierdes y puedes ganar mucho, no seas tonta

- Yaten tu… tu… tu – levantando la mirada hasta cruzarse con la mirada del ojiverde, no podía decir nada más porque le aterraba la respuesta del chico

- ¿Yo que Mina? – pregunto desesperado

- Tu… ¿Me quieres? – le pregunto viéndolo a los ojos

El platinado no sabía que decir, no esperaba que esa rubia que era totalmente diferente a él, lo llegara a querer, se quedó sin habla unos segundos lo cual hizo que Mina interpretara su silencio, solo quería salir de ahí, así que con su dolor se dio media vuelta dispuesta a alejarse.

- ¡Mina! – reacciono tomándola del brazo -. Espera

- ¿Para qué? ¿Para qué digas que no me quieres? ¿Que soy una niña tonta? – dijo llorando, él solo suspiro para tranquilizarse y tragarse su orgullo

- No. Para decirte que si – dijo haciendo que la rubia se confundiera

- Sí ¿Qué?

- Si, te quiero

Mina no salía de su asombro, ese chico que era más frio que el hielo le había dicho que la quería cuando solía tratarla mal.

- ¿Es en serio?

- Si, te quiero, tu simpatía logro conquistarme, pero mi orgullo podía más, cuando me protegiste de que galaxia terminara conmigo me di cuenta de que no eres la niña que yo pensaba y ahí fue cuando me di cuenta, no quiero perderte otra vez – se hinco ante ella -. ¿Quiere ser la alegría de este pedazo de hielo?

- ¡Claro que sí! – exclamo con estrellas en los ojos

Él se levantó, la abrazo y se dieron un beso, pero en un momento Mina se separó bruscamente lo que desconcertó a Yaten.

- ¿Que sucede?

- Tú ya te vas y me dejaras – respondió con lágrimas en los ojos

- Lo se hermosa – acaricio su mejilla -. Pero una vez reconstruido nuestro planeta volveré por ti

- ¿Lo prometes?

- Si

Fin del Flash back

- Espero que cumplas tu promesa Yaten

Mientras nuestras scouts estaban felices, no se imaginaban que pronto pelearían de nuevo, aunque esta vez lo harían con alguien más poderoso ya que era de la realeza. En la oscuridad una hermosa princesa, de cabello rubio ondulado hasta la cintura, ojos color miel, un vestido blanco con azul, estaba viendo su espejo donde pasaba lo que sucedía en la tierra.

- Maldita princesa de la luna, pronto pagaras por haberme quitado a mi prometido, lo que más amaba. Endimión pagaras por haberme jurado amor eterno y haberte enamorado de ella – lo decía realmente furiosa -. Inners, por haber defendido a su princesa – lloraba de rabia y coraje -. Outers por haberme traicionado a mí, a su princesa - tomo lo primero que encontró y rompió el espejo.