PARTE 8 Lo que sale de las Sombras

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Fue una sorpresa para Nagisa que Hasekura no la buscara después de terminar su entrenamiento, esperaba que lo hiciera pero no sucedió. De momento esperaba a Honoka, sabía que al menos ella no debía tardar en llegar. Estaba por su cuenta de momento porque el muy holgazán de Mepple se durmió luego de que Nagisa le diera algo de comer. Mientras se dedicaba a jugar uno de sus juegos de celular. Ya más tranquila y con su asunto de la confesión en segundo plano gracias al chico nuevo, lo último que esperaba Nagisa era encontrarse con alguien inesperado.

"¿Misumi Nagisa-san, verdad?" Preguntó una voz que Nagisa no reconoció.

"¿Uh?" Nagisa levantó la vista, ¡era el chico nuevo! Puso un gesto de genuino asombro. Admitía que era más lindo de cerca. Sí, sólo lindo, no como a Fujimura Shougo a quien sí podía calificar como guapo, atractivo, maravilloso y muchos otros etcéteras. "Sí, soy Misumi Nagisa, un gusto".

"¡Mucho gusto, senpai! ¡Irisawa Kiriya a tu servicio! He escuchado mucho de ti y quería conocerte, supe de tu victoria de ayer y quería mostrar mi admiración y respeto por ti", dijo Kiriya con buena voz.

Nagisa no pudo evitar sonreír. El chico en serio era lindo.

"Y yo te vi en la cancha de fútbol, lo hiciste bastante bien, tienes mucho talento", dijo Nagisa, recordaba claramente que el chico volvió muy rápido luego de registrarse y que ya tenía el uniforme puesto. De hecho terminó el resto del entrenamiento con el equipo. Sus nuevos compañeros de club le dieron la bienvenida de manera cálida.

"Muchas gracias, senpai. Espero que podamos seguir hablando", dijo y se inclinó con mucha educación. "Ya no te quito tiempo, senpai, con tu permiso", y se fue corriendo.

Nagisa se quedó con una agradable sensación en el estómago luego de que el chico de primero desapareciera de vista. No se parecía en nada a los nervios que le provocó a Hasekura a pesar de que se presentó ante ella con esa misma energía. Y hablando de Hasekura… ¿Quizá ya no se acercaría a ella porque por la mañana huyó? ¿Qué tal si se tomó ese gesto como un rechazo? Podría ser y esperaba que fuera el caso, que no pensara corresponder los acercamientos del chico no implicaba que tuviera la misma firmeza que Honoka para rechazar a la gente.

De hecho se sentía mal con tan sólo pensarlo, ¡ella misma sabía lo complicado que era llenarse de valor para confesarse cara a cara! Como que la propia Nagisa ni siquiera tenía la voluntad de acercarse a Fujimura Shougo a pesar de que éste le plantó un buen gesto cuando se presentaron aquella vez que acompañó a Honoka a pasear a Chuutaro.

Al parecer, esos asuntos de declaraciones amorosas eran más complicados, no eran para nada como pasaba en las novelas ligeras que leía, que devoraba mejor dicho. Pensaba un poco en eso cuando escuchó otra voz. Una voz que la hizo sonreír en automático incluso desde antes de girarse. Era la linda y melodiosa voz de Honoka.

"¡Nagisa! ¡Lamento la espera!" Se disculpó Honoka apenas se detuvo a su lado. "Estaba arreglando unos detalles del proyecto y tuve que quedarme un rato más", explicó, apenada.

"No te preocupes por eso, además tú también me esperas cuando yo debo quedarme más tiempo en el entrenamiento", respondió Nagisa con calma. "¿Vamos a tu casa? No le entiendo a la tarea de inglés", se quejó, "los verbos son muy complicados".

"Lo sé, estamos viendo los verbos irregulares en oraciones más complejas y pueden ser bastante difíciles, pero haremos un repaso juntas para que puedas entender mejor", propuso Honoka con entusiasmo.

"¡Gracias, Honoka! ¡Eres la mejor!"

Mientras ambas chicas salían de la escuela entre pláticas más casuales y sonrisas, Nagisa le contó a Honoka que Hasekura no se apareció y que además conoció al chico nuevo, y también agregó un poco de lo que sucedió en la cancha de fútbol pero sin mencionar directamente que había ido al sitio a ver a Fujimura Shougo. No quería quedar TAN en evidencia ante su amiga. Al menos no en ese momento.

A todo eso, Honoka simplemente comentó que quizá el chico quería darle tiempo a Nagisa y la vería después. O al menos eso era lo que quería pensar. En parte comprendía al chico, Nagisa en serio tenía un algo que atraía, la misma Honoka la primera de sus víctimas.

Poco sabían las chicas que Hasekura no se mostró ante Nagisa por una razón muy especial. Detrás de uno de los edificios de la escuela, Hasekura se reunía con Kiriya, el popular chico nuevo de la escuela.

"Es una grosería no mostrarte ante alguien a quien recién te confesaste", dijo Kiriya de manera traviesa, "Poisony…"

"Oh, qué puedo decir, tengo fama de rompecorazones", respondió el que al principio era Hasekura, para enseguida transformarse en una alta mujer pelirroja de apariencia claramente demoníaca. "A decir verdad es incómodo tomar ésta forma, pero es la mejor manera de acercarnos a esas chicas, ¿no lo crees?"

"Definitivamente es mejor a lo que hicieron ese par de idiotas de Pissard y Gekidrago", se quejó el chico con visible enfado. "Perdimos dos piedras por su culpa".

"No tienes qué recordármelo", refunfuñó la mayor. "Detesto que no podamos alejarnos mucho tiempo de ésta estúpida escuela", masculló Poisony, "pudimos haber reunido más energía, pero nuestro Señor está impaciente y tampoco podemos perder tanto tiempo con esas chicas haciendo de las suyas", siguió quejándose. "¿Crees que puedas conseguir una Piedra Prisma antes que yo?" Preguntó al chico con un recuperado ánimo.

"Apuesto a que sí, querida hermana, aunque ellas dos son guerreras muy fuertes, estamos tratando con dos simples humanas. Caen fácilmente con una sonrisa y una cara bonita", se burló el chico con gesto cruel y frío. "Bastará acercarnos lo suficiente para quitarles las Piedras que cargan consigo", aunque no supieran exactamente en qué forma, "y saber la ubicación de las dos que nos ganaron", de ahí la razón de acercarse a sus enemigas de otra manera que no fuera atacar a lo bruto como sus compañeros caídos.

Además, ambos se tomaron su tiempo para aprender a minimizar a cero su presencia oscura, estaban más que al tanto gracias a las derrotas de Pissard y Gekidrago que ese par de chicas podían sentir hasta el más ínfimo resquicio de energía oscura. Lo mejor era moverse de manera más inteligente y qué mejor maniobra que infiltrarse en su círculo más cercano hasta tener la mejor oportunidad de atacar. Sí, era el mejor plan a seguir considerando sus propias limitaciones.

"¿Seguirás usando la imagen de ese chico?" Preguntó Kiriya con curiosidad.

"Es una suerte que el tonto se le declarara en la mañana a una de ellas, me quedaré así hasta que pueda quitarle una de las piedras al menos a esa chica Cure Black", respondió la mayor con aburrimiento. A mencionar que manipuló la voluntad del verdadero Hasekura para enviarlo directamente a casa, tomaría su lugar cuando éste llegara a la escuela al día siguiente.

"Oh, si tú vas a ocuparte de Cure Black, eso me deja a Cure White, bien. Será fácil, son simples chicas humanas después de todo", dijo el menor, confiado.

"Buena suerte, mi pequeño hermano menor Kiriya".

"Y buena suerte a ti también, mi querida hermana mayor Poisony".

Ambos sonrieron y rieron con malicia antes de desaparecer en el aire sin dejar rastro. Necesitaban reponer fuerzas al otro lado del Portal, habían tenido un buen inicio. No serían como esos tontos, no pensaban perder, no querían perder.

==o==

Nagisa acababa de llegar a la escuela, no se topó con sus amigas Shiho y Rina en el camino. Honoka no tardaba en alcanzarla, podía percibirla a poca distancia, pero sí pudo saludar a Fujimura Shougo… Un poco. Y por poco, se refería a un simple movimiento de cabeza de parte del futbolista. Sólo eso y nada más. ¡La idea de ser al menos una cara familiar para él era maravillosa! ¡No cabía en sí misma por la alegría! Estaba muy agradecida con Honoka.

"¡Misumi-san!" Le llamó Hasekura de repente, llegando también a la zona de lockers de zapatos del recibidor. "¡Buenos días!"

Nagisa lo miró mientras terminaba de cambiarse el calzado, le sonrió con amabilidad, no tenía razón para portarse seria ni ruda con el alegre chico.

"Buenos días, Hasekura-kun", saludó la atleta, sonriente.

"Misumi-san… Sobre lo que te dije ayer", dijo el basquetbolista mientras se llevaba una mano a la nuca, nervioso de repente y sin dejar de sonreír. No pudo agregar más, no fue necesario, Nagisa reaccionó primero.

Por supuesto, su tema pendiente. Nagisa miró a varios lados y luego a Hasekura. Los alumnos seguían llegando y más de uno les miró con curiosidad. Necesitaban algo de privacidad.

"¿Te parece si hablamos en otro lado?" Pidió Nagisa y Hasekura asintió. Fueron a uno de los jardines internos donde tenían menos público. Tomó aire de manera profunda y se inclinó a manera de disculpa. "Lo siento, no saldré contigo", dijo luego de reunir todo el valor que pudo. Pasar tiempo con Honoka todo el día anterior y los ánimos que ésta le dio, le ayudaron mucho. Pudo hablar directamente.

El chico, por supuesto, reaccionó al rechazo con cierta tristeza. Nagisa lo percibió y comenzó a sentirse mal, pero Honoka le dijo que eso seguramente pasaría, pero era normal y no debía sentirse mal ni caer en la tentación de actuar por lástima. La misma Nagisa sabía que eso no era bueno y tuvo que amarrarse el corazón.

"En serio lo siento", dijo Nagisa para tratar de aligerar el ambiente.

"Comprendo… Y es normal, no nos conocemos, ni siquiera somos amigos", respondió el chico como mejor pudo. Se aclaró la garganta. "¿Está bien si salimos pero como amigos? Para comenzar a conocernos. ¡Oh! Puede ser después, no ahora mismo", propuso el chico. "En serio me gustaría conocerte más, eres fantástica".

Eso sí sonrojó a Nagisa y su primera reacción fue reír con nervios, pero no con los nervios de incomodidad. Escuchar eso le gustó, lo admitía, solía llevarse muy bien con los chicos a decir verdad y en su escuela anterior tuvo buenos amigos por muy popular que fuera con las chicas. Comenzar a tener amigos varones como antes sonaba genial. Asintió sin pensarlo.

"Podemos quedar para después, ¿sí? Justo ahora estoy un poco ocupada", más precisamente con sus asuntos de las Pretty Cure, no era algo que debiera comentar en voz alta. "Pero definitivamente podemos salir a algún sitio después".

Hasekura asintió para enseguida despedirse, su gesto decía que necesitaba recuperarse del rechazo y Nagisa supo leer eso mismo en su rostro. No lo retendría, merecía ese tiempo.

"¡De acuerdo! Hablamos después, ¡nos vemos luego, Misumi-san!" Se despidió el chico.

"Nos vemos, Hasekura-kun. ¡Cuídate!"

Y el atleta se fue. Nagisa suspiró de alivio, sobre todo al sentir una gentil y familiar presencia cerca de ella. La cómoda presencia de Honoka. Era increíble cómo podía sentir a su compañera gracias a su conexión como Pretty Cures, sonrió y caminó al interior del edificio, donde precisamente Honoka la esperaba.

"Buen trabajo, Nagisa", dijo Honoka con suavidad mientras la recibía con una sonrisa bastante dulce.

Nagisa sonrió en automático, fue instintivo, incluso sintió un agradable calor en las mejillas al ver la sonrisa de su amiga.

"Pude rechazarlo gracias a ti. Incluso seremos amigos, él mismo lo propuso", informó Nagisa con alegría mientras caminaba junto a Honoka en dirección a su salón de clases. "Me sentí mal al rechazarlo pero tienes razón, salir con él por lástima no es correcto ni justo", cosa que seguramente iba a pasar, Nagisa lo sabía, se conocía y hubiera aceptado salir con él para no verlo triste. Era particularmente débil ante las caras tristes, más aquellas que ella misma provocaba sin querer.

"Lo sé, escuché todo", Honoka enseguida puso un gesto apenado. "Lamento mucho eso, no era mi intención espiarte, sólo quería estar cerca por si pasaba algo", dijo sin querer entrar en detalles. Algo que no le había contado a Nagisa era que más de una vez sus propias confesiones amorosas habían terminado con el chico en turno enfadado y armando un escándalo bastante lamentable. Incluso la sonrisa más cegadora y brillante podía esconder tras de sí un lado egoísta e infantil.

Por suerte no le sucedió a Nagisa y eso era de agradecer.

Por su lado, Nagisa pensó que Honoka se refería a un ataque enemigo o algo similar, tomó a bien sus palabras.

"Está bien, muchas gracias, Honoka", dijo Nagisa con alegría y la tomó de la mano para animarla ir a su salón. "Por cierto, mamá dice que debo dejar de molestar tanto en tu casa y que te lleve de visita, quiere conocerte", contó Nagisa con un gracioso gesto de enfado. "¡No soy ninguna molestia!" Y miró a su amiga con un gesto de niña pequeña, "¿Verdad?"

Honoka rió suavemente. En serio los gestos de su amiga eran fantásticos, le gustaban mucho. La hacían sonreír de sincera alegría.

"No molestas para nada, Nagisa, te lo garantizo", respondió, provocando una sonrisa enorme en Nagisa, una sonrisa de alegría pura. "A mi abuela le encantan tus visitas", continuó. Y para sus siguientes palabras, Honoka miró al frente, estaba ligeramente sobrepasada y ruborizada por lo que estaba por decir. "Y a mí también me gusta mucho cuando vas a mi casa".

Nagisa se sonrojó.

"Me gusta mucho tu casa, tiene un buen ambiente. En mi casa es difícil estar tranquila", confesó la atleta, "¡ah! ¡Me encanta estar con mi familia, en serio! Pero todos somos muy escandalosos", aclaró Nagisa de inmediato. Suspiró hondo. "Contigo me siento en paz".

Muchas palabras.

Esas fueron muchas palabras y ambas se dieron cuenta de ello. Se quedaron calladas mientras miraban las escaleras conforme subían, ninguna se atrevía a romper el silencio. Para suerte de ambas, Shiho y Rina pronto las alcanzaron y su pequeño escándalo fue más que bienvenido para romper esa ligera tensión entre ambas.

No tenían mucho tiempo de haberse conocido y ya se causaban estragos mutuamente.

"¡Yukishiro-san, Yukishiro-san, Yukishiro-san! ¿Escuchaste lo del chico nuevo ayer?" Preguntó Shiho luego de los saludos y buenos días de cortesía.

"Sí, Nagisa me contó", fue la casual respuesta de Honoka. "Me dijo que el chico nuevo jugó muy bien y causó una buena impresión con los chicos".

"Sí, así fue, le fue bastante bien, ¡y además es bastante lindo!" Exclamó Rina con emoción.

Honoka, pese a todo lo bueno que había escuchado del susodicho chico nuevo, poca impresión le causaba. Lo que sí pensaba era que sus queridos amigos de la infancia, ambos, estaría más que encantados por tener a un jugador joven con tanto talento listo para convertir en un as. Esa parte sí le importaba un poco más, que sus amigos tuvieran sangre nueva para preparar antes de su graduación.

"Entonces al equipo le irá mejor éste año si se suman buenos jugadores a la plantilla", fue el sincero comentario de Honoka, incluso sonreía. "Ellos se pondrán contentos".

Nagisa ya se lo esperaba, Honoka era complicada de impresionar a decir verdad, pero no porque fuese una persona parca, más bien tenía sus intereses y prioridades en otro lado y en otro orden. Fue lo primero que aprendió de ella durante sus primeros días de convivencia. Honoka era fácil de leer si se le ponía atención.

Shiho y Rina rieron de manera nerviosa, ellas ya estaban más que al tanto de lo difícil que era impresionar a su compañera, sólo determinadas cosas le llamaban la atención. No se lo tomaron personal, ya la estaban conociendo mejor gracias a Nagisa.

"¿Tú vas a los partidos del equipo de fútbol, Yukishiro-san?" Preguntó Shiho, curiosa.

"Sólo los de las finales", respondió Honoka con una sonrisa suave. "Mis amigos prefieren que los vea cuando están ganando", agregó, divertida. "Oh, pero veré todos los partidos de ustedes", sobre todo por Nagisa pero no lo mencionó.

"¡Gracias, Yukishiro-san!" Agradeció Rina con emoción.

Las cuatro llegaron al salón. Las deportistas saludaron a grandes voces y todos los presentes respondieron los saludos, y para sorpresa de las tres jugadoras, Honoka también saludó y todos le respondieron. Sus compañeros sonaban menos tensos, más bien neutrales. Ver que la chica delincuente se llevaba bien con las jugadoras de lacrosse estaba ayudando de alguna manera, poco a poco el resto del grupo se relajaba con su representante.

Las clases pasaron sin mayores problemas.

Por su lado, los enviados del Reino de la Oscuridad esperaban para jugar sus siguientes cartas. Kiriya no necesitaba salir de la escuela, de momento guardaba energía para cuando le tocara moverse más lejos por cualquiera fuera el movimiento de las Pretty Cure. Por su lado, Poisony prefirió esperar un poco más, si quería tener a Cure Black a su merced, debía reunir la suficiente energía para poder alejarse más y por más tiempo del Portal Oscuro.

Kiriya fue el que aprovechó la oportunidad para su siguiente movimiento.

Ya había caído en la gracia de Cure Black, era el turno de Cure White, ¿qué tan difícil podía ser? Los humanos eran tontos y simples, caían por una cara bonita y una sonrisa.

Precisamente era el turno de Honoka de esperar por Nagisa, ésta vez Nagisa tenía club y Honoka no. La estudiosa chica tenía en planes esperar cerca de donde el equipo de lacrosse entrenaba, leería cerca de ahí. Leer era una actividad que disfrutaba mucho. Pero antes de poder hacer lo que tenía planeado, tuvo que ir a dejar los cuadernos de tareas del día a la sala de profesores, además de otros documentos a la sala del Consejo Estudiantil. Luego de hablar brevemente con los miembros del Consejo respecto a unas encuestas que debía repartir a su grupo, Honoka se retiró de la sala.

"Ah, disculpa…"

Alguien la alcanzó al salir del edificio. Eso era nuevo.

Se trataba de un chico que por el color de sus zapatos de interior supo que era de primer año, fácil de saber, le dio un vistazo rápido apenas se detuvo y volteó sólo lo suficiente para ponerle atención al chico. Se trataba de Kiriya, listo para seguir con su plan de infiltración.

"¿Uh?"

La falta de sorpresa o siquiera interés de parte de la chica confundió un poco a Kiriya. Desde el día de ayer se la había pasado recibiendo los halagos y la admiración de sus compañeros de grupo y de la población femenina de la escuela, ¡incluso de algunas de tercer grado! Pero Yukishiro Honoka le miraba con rareza. Decidió seguir con su plan de todos modos, se aclaró la garganta.

"Disculpa, ¿por casualidad eres Yukishiro Honoka-san del Club de Ciencias?" Preguntó el chico para iniciar la conversación.

"Sí, soy Yukishiro Honoka", se presentó la joven cortésmente pero con una visible falta de interés. "¿Y tú eres…?"

Kiriya respingó y el gesto le cambió a uno de confusión, pero a los dos segundos recuperó su compostura y su papel.

"Irisawa Kiriya de primer año, novato en el equipo de fútbol", se presentó con una sonrisa y un lindo gesto de chico bueno, el que siempre le funcionaba para enternecer a las chicas y ganarse a los chicos. Lamentablemente para él, ella no reaccionó como lo esperaba.

"¿Y?" Preguntó Honoka sin entender qué era lo que quería el chico. No que fuese grosera a propósito, simplemente no estaba acostumbrada a seguir conversaciones de ese estilo si no tenían un objetivo en concreto. Tan desacostumbrada estaba a socializar con otros chicos varones de su edad que le costaba seguir las pláticas sencillas, ella no era del tipo que guiaba una conversación de la nada a menos que tuviera un objetivo. "¿Necesitas algo?" Preguntó Honoka enseguida.

Pero Kiriya era el que no sabía qué pensar. A Yukishiro Honoka no le cambió el gesto en lo absoluto, no estaba interesada ni emocionada como el resto de las chicas y los chicos de la escuela. No supo qué decirle. Tardó en responder.

"Yo…"

"Disculpa, tengo cosas por hacer, pero si necesitas ayuda te recomiendo ir al Consejo Estudiantil en el tercer piso de éste mismo edificio, también puedes ir a la Sala de Profesores que está al final de éste pasillo", dijo con una amabilidad neutral mientras señalaba a su derecha, casi fría. No lo hacía a propósito. "Con tu permiso".

Y se fue.

Kiriya sólo atinó a seguirla con la mirada hasta que la estudiante de segundo año desapareció de vista. Pudo murmurar dos cosas inentendibles y nada más. Y enseguida saltó por la sorpresa cuando alguien le habló.

"No cayó rendida a tus pies como dijiste que pasaría", dijo la voz de Hasekura… Mejor dicho, Poisony en su disfraz de Hasekura, desde luego. "¿Qué se siente ser rechazado, hermanito?"

Kiriya puso mala cara.

"Caerá, sigue siendo humana", se defendió el chico de inmediato. No pensaba dejarse molestar por su hermana. "¿Y qué hay de ti? ¿Ya estás lista para tu cita con Misumi Nagisa?" Preguntó a sabiendas que no, aún no.

"No te hagas el listo", se quejó la mayor. "Tampoco que debamos hacer algo estúpido, si nos apresuramos terminaremos hechos polvo como esos idiotas, así que tomemos nuestro tiempo y hagámoslo bien".

Y Kiriya asintió, su hermana tenía razón, apresurarse era una mala idea en sus condiciones actuales. Miró de nuevo por donde Yukishiro Honoka se fue. Finalmente sonrió.

"Caerá, lo sé…"

"Y las aplastaremos, lo sé", completó la mayor.

Ambos rieron y finalmente desaparecieron. Ese día ninguno de los estudiantes que encarnaban tenían entrenamientos. No había necesidad de fingir nada, tendrían tiempo para recargar y almacenar energías. Sus planes seguían en marcha.

Mientras tanto, Honoka leía bajo un árbol a una distancia segura de la cancha de lacrosse para no ser víctima de algún tiro perdido. Podía escuchar el pequeño escándalo de las alumnas que iban a verlas jugar y las animaban a todas… Especialmente a Nagisa. Le cayó en gracia lo popular que era Nagisa con las chicas. Y no las culpaba, Nagisa tenía un encanto natural en el que todos caían. Incluida ella misma. Siguió leyendo tranquilamente, todavía le parecía raro no sentir ninguna energía oscura. Con la batalla a medio camino era obvio que estaban planeando algo, después de todo ellas tenían cuatro de las siete Piedras Prisma, deberían estar apurados en conseguir las demás, ¿o no?

Pero no había manera de saber más o investigar, lo único que podían hacer era esperar a que ellos hicieran el primer movimiento. Algo a mencionar era que no podían entrar por el Portal Oscuro, y en todo caso, su abuela Sanae, Mepple y Mipple les advirtieron que esa no era la mejor de las ideas.

Todo lo que tenían era la espera.

Al menos podría esperar al lado de alguien tan interesante como Nagisa, eso pensó Honoka con una sonrisa.

Por su lado, Nagisa practicaba los movimientos básicos, siempre era importante repetir lo básico. Siempre. Se trataba de simple memoria muscular, eso explicó la entrenadora y ninguna de las jugadoras se quejaba de practicar los movimientos básicos una, diez y cien veces más todos los días. Nagisa se veía a sí misma como un samurái practicando movimientos con su katana.

En su momento pensó en entrar al equipo de kendo en secundaria pero el lacrosse siempre llamó más su atención. Además, la filosofía del kendo no era para ella. La cancha con pasto, lodo y rudas jugadoras dejándola en el suelo era más lo suyo.

De reojo notó a Honoka leyendo a lo lejos y sonrió por instinto. Luego miró su pulsera-amuleto de la victoria y eso le dio más ánimos para pelear contra el cansancio de sus brazos y hombros apunto de rendirse, siguió practicando los movimientos.

"¡Veinte más y terminamos!" Indicó la capitana, hacía los ejercicios junto con ellas para predicar con ejemplo. "¡Luego de esto correremos y haremos un repaso de las jugadas para el siguiente partido!" Y todas gritaron un al unísono. "¡Así me gusta! ¡Vamos, equipo!"

"¡Sí!"

El espíritu de lucha del equipo de lacrosse era contagioso, las chicas que las miraban las apoyaban a grandes gritos sin señal de cansarse. Honoka sólo sonrió luego de echarles un vistazo, su energía sí que era contagiosa, ella misma se sentía llena de ésta y no podía dejar de sonreír mientras seguía leyendo. Por otro lado, ver a Nagisa entrenar era maravilloso, ella en especial sobresalía mucho y escuchó más de un comentario que decía que Misumi Nagisa tenía madera para ser la capitana el siguiente año.

Honoka pensaba lo mismo, Nagisa tenía una muy buena presencia.

Mientras, en la cancha, las chicas terminaron sus ejercicios y finalmente comenzaron a practicar las jugadas. Por supuesto, algunas aprovechaban para platicar, esto no le molestaba a la capitana ni a la entrenadora, no mientras pusieran atención a las jugadas, además, las pláticas casuales y la socialización en general ayudaba mucho a estrechar y mejorar los lazos de confianza entre las chicas del equipo.

Lo que a Nagisa le sorprendió un poco fue que algunas de sus compañeras (que no eran Shiho y Rina) comentaran sobre cierta chica que estaba a vista leyendo bajo una sombra: Yukishiro Honoka, la delincuente. O por lo menos se sorprendió al principio, por supuesto que las que estaban más sorprendidas por ver a Honoka ahí eran las demás.

"Oye, Nagisa", preguntó una de las chicas. A mencionar que todas llamaban a Nagisa por su nombre de pila, las jugadoras se llamaban por sus nombres entre sí, "¿es cierto que eres amiga de Yukishiro Honoka?"

"Así es", respondió Nagisa de inmediato. Una de sus misiones personales era limpiar la mala reputación de Honoka. Por mucho que a su compañera no pareciera molestarle la fama de violenta delincuente, para Nagisa era injusto que sólo unas pocas personas supieran lo genial que era Honoka. "Me ayuda con mi tarea y almorzamos juntas", entre muchas cosas más, pero no había necesidad de dar detalles al respecto.

"No es por molestar, Nagisa, pero escuché que hace poco peleó con unos chicos", comentó la chica, apenada.

"Oh, eso", Nagisa sabía a qué ocasión se refería su compañera. "Escuché que fue un malentendido, pero no te preocupes por eso. Honoka es genial y me ayuda mucho, y fue a vernos al primer partido", sí, entre más flores le lanzara a su compañera, mejor.

"Oh, ya veo", la chica pareció más apenada pero se compuso pronto apenas todas se reagruparon en la cancha.

"Además Shiho y Rina también la conocen, ellas podrán decirte más", agregó Nagisa, sonriente.

"Me alegra que nos apoye también", comentó la chica para zafarse de la conversación y pronto la jugada cambió, lo que la separó de Nagisa.

Nagisa constantemente miraba hacia su amiga y compañera de batallas. Sí, estaba leyendo, se le veía concentrada pero de pronto ésta levantó la mirada. Los ojos de Nagisa se cruzaron con los de Honoka, ésta le sonrió y le saludó brevemente. Nagisa correspondió el saludo con una sonrisa aún más grande y asintió con firmeza.

Aunque breve, ese momento bastó para que Nagisa sintiera que su pecho se llenaba de aire y su cuerpo recuperaba fuerza. ¿Podría ser por sus poderes como Pretty Cure? No estaba muy segura, sentía un algo desde antes de transformarse en Cure Black. Un algo que ganó poder desde que tuvieron el primer contacto entre sus manos.

Honoka sentía lo mismo y le gustaba. Todo lo que pasaba entre ambas le gustaba.

Pasado un rato el entrenamiento terminó y las dos volvieron juntas a casa. Mientras platicaban, Nagisa mencionó casualmente al chico nuevo y que esperaba que le estuviera yendo bien con el equipo de fútbol.

"Le irá bien", respondió Honoka con la misma casualidad. "Fujimura-kun cuida de todo el equipo, especialmente de los nuevos", agregó. "Por cierto, conocí a ese chico nuevo".

"¿En serio? A que es lindo, ¿verdad?" Comentó Nagisa con una sonrisa inmensa de sólo recordar el gesto y sonrisa en el chico de primer año. Y para su sorpresa, aunque no mucha a decir verdad, Honoka no parecía muy emocionada al respecto. ¿Cómo era posible? ¡Ese chico tenía loca a toda la escuela!

"Supongo que lo es", respondió Honoka luego de pensarlo un poco.

Nagisa rió de manera nerviosa.

"Entonces era en serio lo que me dijiste aquella vez", comentó Nagisa.

"¿Uh?"

"Que los chicos no te llaman la atención", elaboró.

"Así es, no me llaman la atención los chicos", confirmó Honoka. "Tengo muchas otras cosas por hacer".

"¿Y no te sientes sola?" Preguntó Nagisa, curiosa.

"No", respondió Honoka de inmediato y miró a su compañera con una sonrisa. "Tengo a mi abuela, a Chuutaro", comenzó a listar a sus personas importantes con un gesto alegre. "A mis padres, desde luego, puede que los vea poco pero sé lo mucho que me quieren y yo también los quiero mucho", miró el cielo. "Siempre he tenido a Mipple aunque antes no pudiéramos comunicarnos. Tengo a mis amigos de la infancia aunque no salgamos mucho", enseguida miró a Nagisa con una mirada cálida y suave, "y ahora te tengo a ti".

Y esa declaración fue un golpe directo al corazón y la cabeza de Nagisa. La pobre se sintió mareada, luego caliente, luego torpe como si hubiera sufrido un corto circuito en todo el cuerpo. Pero antes de que pudiera decir algo, sintió la cálida mano de Honoka en la suya. Sus manos encajaban tan bien…

"No estoy sola, además creo que estoy muy bien acompañada ahora mismo", finalizó Honoka y estrechó la mano de su compañera con cariño.

"Me… Me alegra escuchar eso", murmuró Nagisa, roja aún. Era la primera vez que alguien la tenía en tan alta estima.

"¿Pasamos por odango para comer mientras hacemos la tarea? Prometo no torturarte mucho mientras la hacemos", dijo con tono de broma a sabiendas de lo mucho que Nagisa se quejaba mientras hacían sus deberes escolares.

La comida, por supuesto, hacía magia en Nagisa.

"¡De acuerdo!"

Y siguieron con su día.

==o==

Nagisa se sorprendió un poco al ver a Hasekura esperándola en la planta baja del edificio. Si tenía que ser sincera, se había olvidado por completo de él y eso la apenó un poco. Honoka no estaba con ella porque tenía que entregar las tareas y otros documentos en la sala de profesores, gajes de ser la representante de la clase. Esperaría por ella, ninguna de las dos tenía actividades de club después de todo.

"¡Misumi-san! Me alegra verte", dijo el alegre chico.

"Hola, Hasekura-kun, ¿pasa algo?" Preguntó Nagisa con tono calmado. El chico se notaba mejor, seguramente no lo vio en esos días porque estuvo ocupado y quizá prefirió dar algo de tiempo luego de lo de la confesión amorosa fallida, ¿verdad? Tampoco pensaba cuestionarlo.

"Estaba pensando si… Bueno, si te gustaría ir conmigo éste fin de semana al parque de diversiones", propuso Hasekura mientras le mostraba un boleto. "Me regalaron un pase doble y pensé que podríamos ir, ¿qué dices?"

Nagisa parpadeó un par de veces. Eso era un simple paseo de amigos, ¿verdad? No era una cita tal cual, ¿verdad? Bueno, en su otra escuela solía salir con sus amistades masculinas a sitios como parques o a jugar videojuegos, la pasaban bien y sus paseos y ratos compartidos tenían un tono amistoso y jovial. Hasekura quedó en el término de amistad, así que eso no era una cita romántica, ¿cierto? Pronto hizo memoria de algo.

"Tengo entrenamiento el sábado por la mañana y estaré con mi familia el resto del día, ¿vamos el domingo?"

"¡El domingo es perfecto!" Exclamó el chico con emoción. "¿Nos vemos en la estación a las 11?" Propuso de inmediato, a lo que la chica asintió. "¡Genial!"

Y justo cuando Hasekura iba a agregar algo más, Fujimura y Kimata pasaron por un lado y saludaron primeramente al chico. Ambos sonrientes y con algo de prisa. Nagisa se quedó de piedra, congelada en su sitio al ver al guapo futbolista de cerca una vez más.

"¡Hey, Hasekura!" Kimata habló primero, ruidoso como de costumbre.

"¡Senpai!"

"Lo hiciste bien en tu primer partido", le felicitó Fujimura. "Buen trabajo, sigue así".

"¡Lo haré, gracias!"

"¿Ocupado?" Preguntó Kimata de manera traviesa al ver que hablaba con la chica nueva.

"Saldremos el domingo al parque de diversiones", informó un feliz Hasekura.

Nagisa se sonrojó tanto que se sintió arder en llamas al ver al par de futbolistas sonreír y enseguida reír con poca discreción. ¡Por como Hasekura lo dijo sonaba a una cita! Justo así lo entendieron los futbolistas, se les notaba. Intentó decir algo, hacer algo, ¡por lo menos moverse y aclarar que era una salida de amigos! Pero no pudo. Los mayores rieron suavemente mientras se despedían no sólo del chico si no de ella también.

"¡Ah, la juventud!" Exclamó Kimata con una sonrisa enorme, traviesa.

"Diviértanse en su cita", dijo un alegre Fujimura. "¡Oh! Suerte en tus siguientes partidos a ti también, Misumi-san".

"Eso, mucha suerte, Misumi-san", se sumó Kimata para enseguida abrazar a su amigo por el cuello y llevárselo. "¡Adiós!"

Y el par se fue.

Un sonriente Hasekura se despidió con una mano mientras una nerviosa Nagisa se sentía a nada de explotar por culpa de la pena.

"¡No es una cita!" Aclaró Nagisa, demasiado tarde desde luego.

"Lo sé pero no te lo tomes tan a pecho, sólo hay que divertirnos, ¿sí?" Pidió Hasekura con su enorme sonrisa. "Como amigos, claro".

"Sí, como amigos", repitió Nagisa de mala gana.

"¡Entonces nos vemos el domingo!" Y el basquetbolista también se fue.

Nagisa suspiró hondo y se alborotó el cabello. Por un momento se imaginó otra reacción en Fujimura cuando Hasekura comentó lo de su paseo, ¿quizá celos? ¿Algún otro gesto que no fuese una sonrisa? Por supuesto, esas sólo eran fantasías suyas. Fujimura sabía su nombre gracias a Honoka, simples conocidos. Fuera de ello no tenían ninguna otra relación. Se sentía como tonta imaginando algo que no era siquiera posible.

"Nagisa, buenos días".

El inesperado saludo la hizo saltar, pero su sorpresa se convirtió en calma casi de inmediato al reconocer a la dueña de tan suave voz. Suspiró hondo.

"Honoka, buenos días", saludó una Nagisa bastante descompuesta, se notaba a simple vista.

"¿Estás bien?" Preguntó Honoka, preocupada.

"No, sí… Bueno, pasaron muchas cosas", explicó Nagisa de manera torpe. "La verdad no tantas pero todo fue demasiado rápido".

Honoka sólo sonrió y le ofreció su mano a Nagisa. Ésta se compuso y logró sonreír también al ver el gesto de su amiga. La calma que ambas se daban mutuamente era automática, casi mágica. Se tomaron de la mano para poder salir juntas de la escuela. Una linda costumbre a la que ambas ya le habían tomado un sincero gusto.

Aprovechando la calma que le daba Honoka, Nagisa se animó a contar lo que acababa de pasarle; omitiendo su fantasía de Fujimura Shougo reaccionando de manera diferente luego de escuchar lo de "la cita". En cambio, la que mostró cierta reacción fue Honoka, Nagisa lo notó de inmediato.

"¿Entonces tienes una cita con Hasekura-kun?" Preguntó Honoka luego de que Nagisa le contara todo.

"¡No!" Aclaró Nagisa de inmediato, para enseguida poner un gesto de disculpa. "Lo siento… Pero no, no es una cita, sólo es una salida de amigos. Además siento que se lo debo luego de haberlo rechazado. Solamente pasaremos el rato en el parque, es todo", explicó con algo más de calma. "Eso es lo que hacen los amigos, ¿o no?" Dijo de inmediato, a lo que Honoka se llevó un dedo al mentón.

"Tú y yo aún no vamos al parque de diversiones", comentó Honoka con una sonrisa pequeña, divertida.

"Deberías venir entonces, aunque tendrías que pagar por tu boleto", comentó Nagisa mientras se llevaba una mano al mentón. Si Honoka los acompañaba, entonces su salida con Hasekura ya no parecería una cita, ¿verdad? ¡Era el plan perfecto! "Pagaré la mitad de tu entrada si quieres y…"

"Lo siento, no creo que sea educado ni correcto que me presente cuando Hasekura-kun sólo te invitó a ti", dijo Honoka de inmediato. "Pero tú y yo podemos ir en otra ocasión, ¿qué dices?"

"De acuerdo", respondió Nagisa con infantil puchero, incluso bajó la mirada al suelo de manera bastante dramática mientras arrastraba sus pasos. Lo que no esperaba era escuchar una linda risa de parte de Honoka.

"Pareces una niña pequeña".

"¡No lo soy!" Peleó Nagisa de inmediato mientras la encaraba con sus mejillas infladas, precisamente como una niña pequeña.

"¿Quieres un poco de chocolate?"

"¿Chocolate? ¡Sí!" Y de nuevo su infantil entusiasmo salió a relucir.

"Sí, justo como una niña pequeña", dijo Honoka entre lindas risas que hicieron sonrojar bastante a Nagisa al dejarla en evidencia.

"¡Honoka!" Reclamó Nagisa. "¡Eres mala!"

"No, no lo soy", respondió entre risas y con su mano libre sacó una barra de chocolate de su bolsillo, se la mostró. "¿Ves? La presidenta del club nos dio a todos, pero yo no como chocolate, así que decidí guardarlo para ti".

No se soltaban de la mano y no pensaban hacerlo aunque no lo expresaran abiertamente, así que la muy pilla de Nagisa abrió la boca esperando el bocado. Honoka volvió a reír suavemente y se las arregló para abrir el chocolate (sin soltarse las manos) y dejar que Nagisa le diera una gran mordida a la tableta.

"¿Quieres un poco?" Preguntó Nagisa con la boca llena.

"No, gracias, no me gustan mucho las cosas tan dulces", respondió Honoka. "El chocolate es para ti, así que disfrútalo. Gastas mucha energía durante las horas de escuela y entrenando en el equipo, los azúcares ayudan a reponer energía de manera más rápida si la complementas con una dieta balanceada. Ya de entrada sé que tú comes bastante bien, así que tienes permitido consumir todos los dulces que quieras", explicó con graciosa seriedad.

Nagisa no pudo evitarlo, se echó a reír de manera divertida, ¡Honoka era tan rara y a la vez tan graciosa! Volvió a abrir la boca y recibió un segundo bocado que la puso muy contenta.

"Gracias, Honoka, eres la mejor".

Honoka no respondió a eso, sólo sonrió y siguió alimentándola en la boca hasta que se terminó el chocolate. El resto de su tarde se les fue con la tarea y pasando el rato en casa de los Yukishiro antes de que Nagisa tuviera que volver a su propia casa. Los días así eran muy agradables para ambas. A veces era fácil olvidar que estaban en medio de una batalla entre la Luz y la Oscuridad.

CONTINUARÁ…