Hello there.

Bueno, ha pasado un tiempo desde que no actualizo este fic, más que nada por el bloqueo del escritor y ocupado con las fiestas.

Aparte de eso, he vuelto a ver la serie de Monty para refrescar mi memoria y por gusto propio.

Sin más que añadir, disfruta de esto y de paso, feliz navidad y feliz año nuevo lector (Muy atrasado).


"Muy bien Thomas, ya hiciste la parte difícil, queda escapar de ellos."

Batman reflexionaba sobre su reciente acción mientras corría con todas sus fuerzas. Seguía sin creer como la seguridad de aquel lugar era tan ineficiente, fue sumamente fácil deshacerse de los dos guardias enviados a llevarlo con ese tal Ironwood.

Rápidamente tuvo que buscar la ventana más cercana cuando lo encontraron los demás guardias, sus armas lucían mucho más avanzadas que las de su tierra así que debía de guardar extremo cuidado, más ahora que estaba desarmado y únicamente contaba con su traje.

"Son rápidos, pero están nerviosos, están fallando demasiado."

Aquellos guardias le pisaban los talones, eran más rápidos que un hombre promedio y lo demostraban estando cada vez más cerca de él, pero sus disparos apenas y lo rozaban.

Demasiado raro, pensaba que se trataban de profesionales, estaba agradecido de estar equivocado. Su única preocupación ahora era desaparecer de su vista y...

"¿Luego qué? ¿A dónde ir?"

No existía América, no existían los Estados Unidos y no existía Gotham.

Todo lo que él conocía se había esfumado de la noche a la mañana ¿Qué podía hacer ahora? ¿Por qué seguía huyendo cuando no hay lugar a donde ir?

—¡Detente ahora!— Súbitamente su cuerpo fue empujado con una fuerza sobrehumana. Comparable a ser golpeado por un camión a toda velocidad.

Batman no tardó mucho en volver a levantarse, apesar del gran dolor que ahora tenía en su abdomen, era un milagro que sus huesos aún estuviesen en su sitio.

"Maldición Thomas. No te desconcentres, no ahora."

—Si usted se detiene ahora, seré más compasiva.— Habló con soberbia una mujer blandiendo lo que parecía ser una esgrima. Su aspecto distaba mucho de los demás guardias, su piel y cabello blancos como la nieve y un traje que gritaba nobleza, era claro que debía ser alguien relacionada a Ironwood.

—No me impresionas, Aquaman golpea más fuerte.— Batman no mentía, pero aún así le costó bastante ponerse de pie.

—¿Aqua-qué?

—Cállate y pelea.— Batman no estaba seguro de que podía hacer contra ella, no tenía sus gadgets ni siquiera sus pistolas, pero debía intentarlo.


—Esto es un sin sentido. ¿Cómo permitiste esto?— En un lugar más allá del plano físico, dónde las leyes de la física y espacio-temporales son palabras sin valor, se encontraban las dos deidades que regían aquel universo.

Dos dioses, conocidos en Remnant por incontables nombres a lo largo de los siglos, pero que con el tiempo adoptaron los nombres de "Luzbel" y "Drakko", para ellos tener nombres era algo irrelevante y propio de los mortales, pero tampoco tenían problemas en ser llamados así o referirse entre ellos con tales nombres.

—No lo entiendo...— Mencionó Luzbel en su forma "humana", un hombre con una corona de astas ramificadas sobre su cabeza, irradiando una luz amarilla, en contraposición a su "hermano", un hombre con cuernos de cabra sobresaliendo de cabeza e irradiando una luz morada.

Tanto el dios de la luz como el dios de la oscuridad no entendían como pudo ocurrir esté error en la realidad, el error conocido como Thomas Wayne, ninguno de los dos sabía de dónde salió, ni de cómo fue creado. Era como si aquel hombre se hubiera creado a si mismo, ajeno a todos los principios por los cuales los dos hermanos crearon a Remnant y sus habitantes.

En un principio trataron de eliminarlo de la existencia y borrar cada acción hecha por el, pero no pudieron, aquel ser se negaba a ser desintegrado de la realidad provocando una gran confusión en los dioses.

No podían comprenderlo ¿Por qué no podían? Habían tratado de eliminarlo de muchas formas, incluso enviando a individuos a destruirlo, pero nada ocurría. A pesar de todo su poder, no podían acabar con un simple mortal.

—¿Por qué no muere?— Preguntó Luzbel estupefacto ante tal inusual situación. Siempre se opuso a la idea de asesinar, pues el era el dios de la vida y la creación, pero ese mortal debía ser detenido a toda costa, incluso si eso significaba asesinarlo.

—Porque yo no lo permito.— Para el creciente horror de los dioses, encontraron la causa del porqué existía aquel error.

De la pura nada se había materializado un ser desconocido para ellos, con la apariencia de un hombre adulto y completamente desnudo, aquel ser irradiaba una luz celeste por todo su cuerpo y portaba un símbolo extraño en su frente.

—¿Qué clase de ser eres tú?

—Eso es irrelevante.— Replicó el hombre de azul. Por primera vez desde su concepción, los dos dioses sintieron temor.

Nunca, en sus milenios de existencia, se habían encontrado con un individuo de su talla, porque se suponía que ellos eran los únicos en el universo con un poder semejante.

—Tú no eres de aquí. Lárgate.— Amenazó Drakko con total seriedad, no había otra explicación lógica, aquel dios no debía pertenecer a su universo.

—No.

—Hazlo o...— El dios oscuro no pudo terminar su oración, cuando todo su cuerpo fue borrado por obra del hombre de celeste, para el horror del dios de luz.

—Imposible.— Exclamó completamente horrorizado Luzbel. Alejándose de aquel sujeto y adoptando su forma de dragón para atacar.

—No. Tú no harás nada.— Con un solo movimientos de manos, lo había inmovilizado y Luzbel solo podía observarlo con impotencia.

—...¿Quién diablos eres tú?

—Un doctor, un doctor que busca experimentar.

—¿Experimentar?

—Correcto. Tu y tú hermano son una molestia para mis planes, así que debo eliminarlos.

—...No...Detente...— Cualquier palabra, cualquier grito, cualquier intento de negociación no sirvió de nada porque Luzbel fue eliminado de la misma forma que su hermano.

Ahora yacía solo el en aquel sitio. El doctor Manhattan observaba con indiferencia todo a su alrededor. Pensaba que al tratarse de los seres más poderosos de esta realidad, iban a poner más resistencia, pero haberlos derrotado tan fácilmente confirmó nuevamente sus sospechas, su poder no tenía límites.

—Perfecto.— Hablo para si mismo, satisfecho. —Ahora puedo proseguir. El necesitará algo de ayuda.— Dijo refiriéndose al hombre que había enviado a ese mundo en busca de probar un pequeño experimento.

No era la primera vez que hacía esto, se había vuelto una extraña necesidad desde que atravesó los límites que separaban su universo de origen de los demás. Incontables mundos y realidades estaban a su alcance y podía experimentar con todos ellos como quisiera.

Desde que logro presenciar la alteración temporal provocada por el héroe Flash, además de intervenir en la creación de la nueva línea temporal de ese universo, se interesó bastante en esa realidad tan similar y tan distinta a la suya, pero sobretodo, se interesó en aquel mundo anteriormente creado por el velocista, un mundo corrompido y con héroes rotos, de cierta forma muy similar al suyo, si no hubieran hombres como Ozymandias.

Por eso decidió salvar a Thomas Wayne, era el conejillo de indias ideal para lo que tenía planeado hacer con esta realidad, porque a a pesar de que hace muchos años perdió la mayor parte de su humanidad, aún había muchos rasgos que se mantenían muy en el fondo.

Entre esos rasgos, estaba la curiosidad. No hay nada más interesante que un hombre tratando de encontrar su propósito, o quizás no.

Quizás necesitaba más números para tener la ecuación perfecta.


La pelea era demasiado unilateral desde su punto de vista, aquel hombre era demasiado lento pero altamente resistente, cosa sorprendente para alguien que aparentemente carecía de aura.

Winter Schnee siempre fue una mujer prodigio, no por nada era la guardaespaldas personal del general del ejército de Atlas, por lo que el hecho de aquel hombre con disfraz de murciélago había logrado desarmarla en los primeros minutos del combate, era bastante humillante.

De hecho, Batman a pesar de su edad, se las arreglaba para contrarrestar varios golpes de la albina, aún con su poco conocimiento de combate cuerpo a cuerpo, algo que incluso sorprendía al mismo caballero oscuro.

Los guardias habían quedado expectantes de la situación, la propia Winter les había ordenado que no interfieran en la lucha, ya que necesitaba no solo probar las habilidades de aquel particular hombre, sino también las suyas propias ante un oponente extraño.

—...Diablos.— Batman en cuestión de segundos había recibido cuatro golpes en su abdomen con una fuerza abismal, solo logrando acertar una patada en la rodilla de la jóven.

"No puedo ganarle, es demasiado fuerte."

Thomas lo sabía, incluso en su mejor momento como luchador habría sido complicado mantener el ritmo contra esa mujer, que estaba muy seguro de que debía de ser una meta-humana por sus reflejos y fuerza.

Debía despistarla y huir, pero no había nada con lo que usar para su beneficio, únicamente tratar de resistir lo más que podía sus golpes. Que cada vez eran más fuertes.

"Vámos Thomas...Piensa cómo Bruce...¿Qué haría el?"

Estaba quedándose sin opciones y ella no parecía cansada en absoluto, debía actuar rápido antes de caer derrotado.


Bueno, francamente fue muy difícil hacer la parte del doctor Manhattan, necesito más práctica en lo que respecta a escribir a personajes que van más allá del entendimiento humano o dioses.

Y si, me tuve que inventar los nombres de los dioses porque tampoco me hacia mucha gracia repetir muchos sinónimos.

Bueno, nos vemos y no olviden dejar review.