N/A: Hola! :)
La espera ha terminado, ha llegado el momento de conocer la segunda parte del capítulo previo. ¿Cómo irá la conversación entre Roy y Ed?
Como siempre, muchas gracias por todo su apoyo! Esperamos que disfruten de este capítulo y que nos hagan saber su opinión :)
Luna Aino: Lamentamos no haber podido haber subido el cap antes. Generalmente ya están prácticamente terminados pero somos algo lentas para betear porque de repente, al momento de escribir, se nos van algunas cosas que para que te decimos (incluso a pesar de betear se nos han ido y han llegado a la publicación xD) Esperamos que la espera no haya sido muy difícil D: Y por cierto, qué gusto tenerte de vuelta por acá! :D Esperamos que el cap cumpla con tus expectativas!
Guest: Muchas gracias por tu comentario! Nos da mucho gusto saber que has disfrutado de esta historia y que hayamos logrado emocionarte en algunas partes! Es un alivio que la combinación de canon-fic haya sido de tu agrado porque a veces temíamos que pareciera que sólo estábamos contando la maravillosa obra de Arakawa. Ed y Roy son realmente testarudos pero al fin tendrán una oportunidad de hablar cara a cara. Esperemos que todo salga bien porque pobre Roy, prácticamente se ha rendido en tener una relación padre-hijo con Ed :(
Anne: Muchas gracias por tu comentario! Hay muchos momentos que esperábamos escribir desde que decidimos darle un intento a esta idea y el momento de conexión entre Riza y Ed era uno de los más esperados jeje finalmente se dan una oportunidad de hablar y tratarse como madre e hijo que son :') Ahora habrá que ver qué sucederá con Roy y Ed ya que ambos son un par de testarudos.
Rodrigo: Muchas gracias por tu comentario! Nos alegra mucho que hayas disfrutado de la tan esperada conversación entre Ed y Riza. Al fin pudimos llegar a uno de los momentos que más nos emocionaba escribir porque nuestros protagonistas merecen ser felices y dejar de sufrir por todo lo pasado (Crucemos los dedos para que Roy tenga la misma suerte porque la felicidad no será completa si Ed y él no se reconcilian D:) También nos honra de sobre manera que consideres esta historia como tu favorita :') Nos esforzaremos para que sigas disfrutando de los capítulos que siguen!
Sin más preámbulo… vayamos al capítulo 27!
Saludos!
Golden y Flame
Disclaimer: Los personajes de Fullmetal Alchemist no nos pertenecen. Sólo estamos divirtiéndonos con ellos.
Capítulo 27. Lazos familiares Parte 2
Roy estaba sentado sobre su cama viendo ociosamente la habitación en la que se encontraba. No sabía qué hacer. Conociendo a Riza estaba seguro de que estaba molesta consigo misma y no con él y eso lo hacía sentir mal. Preferiría que Riza estuviera molesta con él si eso significaba que ella podría disfrutar plenamente de su reconciliación con su hijo. Sí, le dolía el saber que él no podría aspirar a algo similar pero eso no significaba que no se sintiera feliz por ella. El problema era que Riza se sentía culpable del distanciamiento que él mismo había provocado por lo que no estaba seguro de qué palabras podría decirle sin correr el riesgo de generar un conflicto entre ellos.
Suspiró y se pasó una mano por sus ojos. La ducha caliente había relajado sus músculos pero sus ojos habían resentido un poco el vapor del agua. Sólo era una ligera molestia por lo que no tendría que preocuparse ya que podía notar cómo cada día sus ojos le molestaban cada vez menos, situación que se veía corroborada con la sonrisa de satisfacción del oftalmólogo que lo había revisado ese día.
Roy apartó su mano de su rostro y la dejó caer en su regazo mientras fijaba su mirada en la puerta. ¿Qué debería hacer? ¿Debería ir a buscar a Riza?... ¿O quizás debería ir a visitar a Ed? Roy agitó su cabeza un par de veces. Idiota, el que él se haya dado cuenta de la maravillosa persona que es Riza no significa que tú tengas una oportunidad. Al fin y al cabo ahora recuperó a su madre y ha elegido a su padre. ¿Qué has hecho tú para ganarte su cariño? ¡Nada! Así que acepta tu destino y deja de ilusionarte.
Los pensamientos de Roy se vieron interrumpidos cuando escuchó el sonido del pomo de la puerta girando lentamente. El sonido era casi imperceptible pero, quizás por la pérdida temporal de uno de sus sentidos, últimamente Roy detectaba fácilmente los sonidos a su alrededor. Imaginándose que se trataba de Riza, mantuvo su vista al frente suyo mientras pensaba en lo que le diría. Sin embargo, eso no fue necesario. Por el rabillo de su ojo pudo darse cuenta que en realidad se trataba de Edward. Roy se congeló por lo que no movió su rostro por completo hacia el chico, lo que probablemente haría pensar al rubio que seguía ciego. ¡Demonios! Estaba tan resignado a la alta posibilidad de nunca volver a hablar con su hijo que ni siquiera había pensado bien qué es lo que le diría acerca de la piedra filosofal.
Ed cerró la puerta tras de sí, olvidándose de poner el seguro cuando sus ojos detectaron la figura de Roy Mustang. El Coronel estaba sentado en su cama recargado contra la delgada cabecera. Su rostro parecía mirar hacia el frente pero el chico sabía que su vista no debía distinguir el aburrido color gris de la pared que tenía frente a sí. Ahora que Riza no estaba con él y que Fuery estaba afuera ocupado con el papeleo, ¿de qué manera pasaba el tiempo? El Coronel podría holgazanear constantemente pero seguramente el estar inactivo sin siquiera poder recorrer el lugar con seguridad debía estar volviéndolo loco. Ed tragó saliva. Sin duda alguna, el injusto destino del Coronel era algo que no le deseaba a nadie y, presenciarlo de primera mano con su progenitor era algo que le causaba una sensación incómoda en su estómago.
Avanzando lo más lentamente que pudo para que su automail no lo delatara. Ed se acercó a la cama de Mustang, vigilando en todo momento que su rostro no se desviara en su dirección. Tal vez no fuera muy agradable en sus condiciones actuales, pero quizás asustarlo con su inesperada presencia a un lado suyo sería una perfecta manera de romper el hielo entre ellos.
Ed se colocó a la izquierda de la cama de Roy, pensando en qué decir para anunciar su presencia. Mientras lo hacía aprovechó para hacer una revisión rápida al estado del Coronel. Según los informes que había obtenido en los últimos días, Roy sólo tenía algunos rasguños y heridas superficiales descontando las heridas de espada que tenía en sus manos. No hacía falta que preguntara para que el chico se imaginara quién se las había hecho. Ed sonrió al darse cuenta de que la información que le habían dado era correcta. Dejando de lado su ceguera, el Coronel parecía estar recuperándose de maravilla. Sus manos seguían vendadas pero la piel que rodeaba los vendajes no se veía enrojecida ni hinchada lo que indicaba que habían evitado algún tipo de infección.
Ed devolvió su mirada al rostro de Roy y se sorprendió al descubrir que una ligera barba incipiente se estaba formando en él. Quizás fuera por su reputación de mujeriego y su propio ego pero desde que lo conocía jamás había visto al Coronel sin estar perfectamente rasurado, así que estaba frente a una visión francamente inusual. Casi de inmediato recordó el estado de sus manos. Puede que estuvieran sanando pero era probable que, por el momento, no tuvieran la misma movilidad de antes.
Roy, por su parte, hizo su mejor esfuerzo para no voltear su rostro para seguir el recorrido de Ed. En primera no sabía qué debía decirle y, en segunda, no acababa de entender qué hacía ahí su hijo. Por su abrupta salida previa, se había convencido de que el chico no quería tener nada que ver con él y ahora ¿lo estaba examinando? El Coronel podía sentir la mirada curiosa de su hijo en él seguramente enfocándose en las manos vendadas que reposaban sobre su regazo. Mientras esto sucedía, Roy seguía pensando en mil y un maneras de dirigirse a él pero ninguna parecía satisfacerlo. Sin embargo, cuando pudo notar por el rabillo de su ojo que el chico parecía estar mirando su rostro, no pudo contenerse más y las palabras se deslizaron de su boca.
"¿Acaso tengo algo en la cara?" Roy preguntó al mismo tiempo que volteaba su rostro hacia su izquierda.
Ed brincó hacia atrás y sus mejillas se sonrojaron ligeramente al verse descubierto en su "silenciosa y discreta" inspección. "¡¿Por qué tendría que estar viendo tu horrible cara?!" Exclamó.
Dejándose llevar por la forma en la que se trataban anteriormente, Roy contestó. "No lo sé, tú dime. Si tanto te gusta puedo regalarte una foto mía para que la veas tantas veces como quieras."
"Maldito bastardo engreído." Dijo Ed entre dientes. Tras unos segundos, sus ojos se abrieron más de lo normal. "Espera un momento. ¿Puedes verme? No, más bien ¿recuperaste tu vista?" Preguntó mientras pasaba su mano frente al rostro de Roy y soltaba un jadeo de sorpresa al percatarse de que el Coronel estaba siguiendo el movimiento de su mano con sus ojos.
Roy apretó sus manos en las sábanas de la cama mientras su mirada comenzaba a cubrirse de culpa y vergüenza. "Sí, puedo ver."
Notando el cambio en la expresión de Mustang, Ed preguntó. "Y bien, ¿cómo fue que lo lograste?"
Aunque se sentía incómodo por tener que confesarle la verdad, Roy lo miró fijamente a los ojos. Su hijo se merecía saber la verdad. "Fue el Dr. Marcoh. Se ofreció a curarme con la piedra filosofal que él tenía y yo acepté la oferta."
Ed se quedó callado unos segundos antes de retroceder un poco y girarse para poder recargarse en el borde de la pequeña ventana de la habitación. "Wow." Dijo con un tono perplejo mientras miraba el techo.
Roy suspiró. "Sabía perfectamente de qué estaba hecha la piedra filosofal y aún así acepté usarla. Entiendo que estés molesto… sé que es algo que no habrías hecho."
Ed se cruzó de brazos. "No, no lo habría hecho."
"Por eso no te culpo por estar molesto. Si de por sí me odiabas esto sólo debe hacerlo peor ¿no?"
Ed volteó a ver a Roy con el ceño fruncido. "¿Quién demonios te crees para decirme cómo debo sentirme?" Se llevó una mano a la frente tratando de controlar su temperamento. "Espera." Inhaló profundamente. "No estoy enojado contigo por haber usado la piedra filosofal." Roy se quedó sin palabras por la confesión. "Más bien, no me siento muy cómodo sabiendo que la usaste pero… tampoco puedo culparte por hacerlo. Me hubiera gustado que existiera otra manera de devolverte la vista pero ese bastardo de la Verdad no da precisamente opciones." Suspiró. "No estoy de acuerdo con tu decisión pero no puedo juzgarte por ella. Al fin y al cabo fuiste forzado a ver el Portal, así que me alegra que puedas volver a tener lo que te fue arrebatado."
Roy esbozó una ligera sonrisa. Había pensando en tantos escenarios acerca del momento en el que le contara acerca de la piedra filosofal a Ed y ninguno era remotamente cercano al real. "Gracias, Acero."
Ed bufó. "Yo no hice nada."
"Pero la única opinión que de verdad me importaba era la tuya. Me alegra saber que cuento con tu comprensión."
"Al menos espero que uses esa vista para trabajar duro y no para andar viendo mujeres."
El tono de Ed le recordó a Roy que aún había muchas cosas que debía aclararle. Resoplando, dijo. "Acero, la única mujer que ha atrapado mi corazón y mi vista es Riza."
Aunque indeciso ante la sinceridad reflejada en la mirada de Roy, Ed dijo. "¿Ah sí? ¿Qué van a pensar tus conquistas cuando te escuchen decir eso?"
"Seguramente me dirán que no es necesario que diga lo obvio." Roy sonrió al ver la expresión perpleja del chico. "Hay muchas cosas que no sabes de mí."
"Creo que sé lo suficiente." Dijo Ed en tono desafiante.
"Al menos déjame decirte que muchas de las mujeres con las que he salido en realidad son mis informantes. Mi madre tiene una red de información en todo el país y son precisamente esas mujeres las que se encargan de reunir y transmitir la información. Así que ellas son mis informantes, amigas e incluso las definiría más bien como mis hermanas."
Ed se quedó con la boca abierta por unos momentos. "¿Cómo sé que no me estás engañando?"
"No estoy tratando de excusarme, Acero. Sólo estoy diciendo la verdad."
Ed se quedó callado mientras bajaba su mirada y asimilaba lo que Roy le había dicho. Últimamente la expresión que el Coronel utilizaba con él le daba la impresión de que era tan sincera que quería creer todo lo que le decía pero había una parte obstinada dentro de sí que no le dejaba aceptar tan fácilmente sus palabras. Era como si su corazón supiera que lo que le decía era verdad mientras que su mente le gritaba que no cayera en la trampa.
Sintiendo la mirada de Roy en él, Ed resopló y dijo. "Como sea."
Un silencio incómodo dio comienzo entre ambos. Hasta ese momento ambos habían ignorado el gran asunto que tenían pendiente entre ellos y los dos estaban conscientes de ello pero ninguno se atrevía a aventurarse en ese terreno.
Después de un breve tiempo en silencio que pareció una eternidad, Roy se dio cuenta que, como el adulto de era, tenía que poner el ejemplo así que, tras un suspiro se aclaró la garganta y dijo. "¿Y…?"
"¿Y qué?"
Vamos, Roy. ¡Discúlpate! ¡Habla con él! ¿De verdad estás completamente resignado a perder a tu hijo? ¡Esta puede ser tu última oportunidad! Pensó Roy mientras jugueteaba inconscientemente con el borde de su playera de hospital. "Vas a regresar a Resembool ¿cierto?"
Aunque fuera por un breve instante, Roy podría jurar que la expresión del chico se había vuelto sorprendida y un tanto decepcionada antes de que lo cubriera con una enorme sonrisa.
"¡Por supuesto! En cuanto Al pueda salir de aquí nos iremos en el primer tren que salga hacia Resembool."
Roy fingió una sonrisa. "Me alegro por ustedes. Supongo que la puerta de mi oficina agradecerá el respiro." ¡Idiota! ¿Eso es lo mejor que tienes para decir?
"Supongo que estás ansioso por deshacerte de mí." Roy quiso intervenir pero Ed no lo dejó. "Así que dime, ¿qué es lo que tengo que hacer para dejar el ejército?"
"Entonces realmente vas a dejar la milicia."
"Al está de vuelta así que ¿qué razón tengo para seguir en la milicia?" Motivado por el "aparente" desapego de Roy hacia él, se apresuró a añadir. "Además no es como si quisiera seguir viéndote la cara todos los días."
"Entiendo." Dijo Roy con tono resignado. "Tal vez no me lo creas, pero de verdad me alegro que puedas salir de este mundo. Sé que yo te recluté pero el ejército nunca fue lugar para un niño como tú."
"¡No soy un niño!"
Roy miró detenidamente a Ed y se dio cuenta, con un poco de sorpresa, de lo mucho que había crecido el chico. Aún era más bajo que él pero era innegable que había adquirido varios centímetros en los últimos meses. Sus hombros se habían vuelto más anchos y su rostro estaba volviéndose más definido dejando atrás las mejillas un poco rellenas características de su niñez. Además el brillo prematuro de madurez que obtuvo tras sus experiencias pasadas ahora resaltaba con mayor intensidad que antes.
No pudiendo evitarlo Roy lo miró con una mezcla de cariño y orgullo mientras sonreía. "Tienes razón, te estás convirtiendo en todo un hombre." ¿Tantos años han pasado ya?
Ed no supo qué decir. ¿Por qué me mira así? ¿Qué clase de bipolar es este bastardo?
Roy carraspeó un par de veces pero eso no pudo borrar su sonrisa. "No te preocupes, Acero. Yo me encargaré de todo. No puedo asegurarte que el proceso sea muy rápido considerando la situación general en la que se encuentra el gobierno en estos momentos pero haré todo lo posible para liberarte cuanto antes. De cualquier forma, ya les pedí a Breda y a Fuery que se aseguren de que no te asignen ninguna misión o investigación."
Ed resopló. "Cielos, ¿misiones? ¡Pero estoy en el hospital!"
"Técnicamente no, considerando que decidiste darte de alta antes de tiempo." Lo reprimió ligeramente Roy.
Ed se encogió de hombros y decidió ignorar la sutil preocupación que se adivinaba en el tono de Roy. "De cualquier forma si no puedo cumplir con mis misiones será más fácil que la milicia se deshaga de mí ¿no?" Roy asintió un tanto confundido. "Entonces te tengo otro motivo para que se acelere mi proceso: No puedo seguir siendo un alquimista estatal."
"¿De qué estás hablando? Eres uno de los alquimistas más talentosos en todo el país."
"Tal vez tenga el conocimiento de un alquimista pero ya no puedo hacer alquimia." Dijo Ed con tono casual.
"¿Cómo que ya no puedes hacer alquimia?" Preguntó Roy.
"¿Cómo crees que recuperé a Al?"
Roy se quedó unos segundos en silencio mientras meditaba las palabras de Ed. Tras unos instantes de recordar su propia experiencia en el Portal de la Verdad finalmente se hizo una idea de cuál era realmente el intercambio equivalente que Ed había hecho para traer de vuelta a Alphonse.
"Ya veo… Lo siento."
"¿Por qué? Tengo a mi hermano conmigo y eso es lo único que me importa."
"Eso lo sé pero debe ser difícil, casi toda tu vida has estado practicando alquimia y ahora que no puedas usarla nunca más-"
Malinterpretando el rumbo que Roy le estaba dando a la conversación, Ed replicó. "¡Vaya! Lo siento, Coronel." Dijo sarcásticamente. "Sé que ya no te serviré de nada pero tendrás que aprender a vivir con ello."
"¡¿Servirme?!"
"¡Sí! ¡Si de por sí ya estás ansioso por deshacerte de mí, ahora que no podré ayudarte a hacer trabajos alquímicos por ti debería hacer todo más fácil!"
"¡¿Estás hablando en serio?!" Preguntó Roy sin darse cuenta que su volumen de voz estaba incrementándose.
"¿Por qué insistes tanto, bastardo? Ya no te sirvo de nada. Punto." Respondió Ed sin dejarse intimidar por la creciente molestia de Mustang.
Roy golpeó con un puño la pequeña mesita de noche que tenía a su lado para sacar parte de su frustración. "¿De verdad piensas que eso es lo que me preocupa? ¿Crees que sólo has sido un maldito peón para mí? ¡Demonios, Ed! Tú eres mucho más que eso. No me importa si puedes hacer alquimia o no, o si decides irte al otro lado del mundo. Tú eres mi hijo y tú, junto con Riza, son lo más valioso que la vida me ha dado. Y aunque no fueras mi hijo tu eres un chico extraordinario, quien siempre se preocupa por hacer lo correcto y del que me siento sumamente orgulloso. No te voy a mentir, tal vez cuando fui a reclutarte tenía en mente usar tu ingreso como un impulso en mi carrera pero eso cambió desde el momento que vi la determinación que brilla en tus ojos. Puedes ser un chico escandaloso, terco e impulsivo pero desde que te incorporaste a la unidad todo cambió. No eras un simple empleado que fue asignado a nuestra unidad, tú y tu hermano se volvieron parte de nuestra pequeña familia. Sé que tuviste que hacer varias misiones desde que te uniste pero eso era parte de tu trabajo y algo que no podía controlar por más que quisiera. Lo único que podía hacer era asegurarme de brindarte las mayores oportunidades posibles de viajes e investigaciones que pudieran darles una pista de cómo recuperar sus cuerpos." Roy concluyó respirando agitadamente tras el frenético discurso que terminó dando.
Ed bajó la cabeza y respondió en voz baja. "Al siempre ha insistido en que de verdad te preocupabas por nosotros… en algún punto creo que hubo una parte de mí que lo creyó pero con lo sucedido con Envy me hice a la idea de que en realidad nunca debí haber caído en esa mentira."
La mirada de Roy se llenó de arrepentimiento. "Ace-" Déjate de tonterías y ya deja de llamarlo por su apodo de una buena vez. "Ed, no te culpo por pensar así de mí. Yo… no estaba en un buen estado mental." Suspiró mientras se masajeaba el puente de la nariz. "Me dejé llevar por mi deseo de venganza y eso nubló mi mente. Por más que quiera no puedo desaparecer las palabras que te dije en esos momentos pero sí puedo disculparme. Ed, mírame por favor." Renuentemente el chico enfocó sus orbes dorados en los negros de Roy. "De verdad lo siento mucho. No era mi intención herirte. No sabes lo mucho que quisiera retroceder el tiempo y hacer las cosas diferentes… no haber cedido a mi deseo de venganza, no haberte molestado tanto como para que creyeras que no me preocupo por ti… me hubiera encantado haber formado una familia contigo y tu madre."
Ed se quedó unos momentos examinando atentamente la mirada de Mustang. Por más que quisiera no podía encontrar algo diferente a la sinceridad. Desde después del encuentro con Envy, cuando hablaba con el Coronel, Roy había portado esa expresión tan abierta y limpia, lo cual estaba provocando que Ed considerara seriamente que los últimos cuatro años había lidiado con la máscara profesional de Mustang… pero eso no era del todo cierto. Quizás en su momento no les había dado importancia pero, si era sincero consigo mismo, Roy se había mostrado completamente sincero y serio con él en varias ocasiones, incrementándose este fenómeno conforme pasaban los años.
"No puede ser…" Ed se llevó una mano a la frente. "Estás diciendo la verdad."
Una chispa de esperanza apareció en la mirada de Roy.
"Por si esto es algo de tiempo limitado… dime la verdad, ¿cuándo supiste de mi existencia? ¿De verdad no sabías que yo era precisamente tu hijo?"
Roy suspiró pesadamente. "Desafortunadamente Riza y yo nos habíamos distanciado así que no supe de ti hasta cuando terminó la guerra de Ishval. Me impactó mucho saber que tenía un hijo y que no estuve ahí durante el embarazo de Riza, cuando naciste, cuando diste tus primeros pasos…" Se pasó una mano por el rostro. "Lo siento, estaba divagando. Riza y yo tuvimos algunos problemas para volver a confiar plenamente en el otro pero poco a poco lo hicimos. Fue así que Riza me habló más de ti. Incluso me enseñó la fotografía que conservaba de ti." Sonrió ligeramente al recordar lo pequeño e inocente que se veía Ed en la foto. "Y respecto a tu otra pregunta, no, cuando estaba atacando a Envy no sabía que tú eras mi hijo. Aunque eso no me excusa por la manera tan cruel en la que te traté. Con la vigilancia de Selim y Bradley fue muy difícil reunirnos estos últimos meses por lo que ahora me doy cuenta de que no puedo culpar a Riza por no habérmelo dicho antes. Ambos habíamos decidido que, al final de cuentas, lo mejor para tí era mantenerte alejado de la milicia para protegerte, por lo que ella no se podía arriesgar a revelar nuestro parentesco en un entorno en el que fácilmente podría ser escuchado por personas no deseadas." Roy soltó una risa repentina que desconcertó a Ed. "Maldita ironía. Quisimos protegerte de la milicia y al final de cuentas yo mismo te arrastré a ella."
Ed apretó sus manos en puños. Todo lo que el Coronel le estaba diciendo era lo mismo que Riza le había contado anteriormente y ahora podía ver que la mirada de Mustang no dejaba duda alguna de que todo lo le estaba diciendo lo decía de verdad, con el corazón. Era increíble como, poniéndole atención, Ed podía percibir fácilmente las transiciones entre cada una de sus emociones, desde el cariño hasta el arrepentimiento y la culpa.
Inhalando profundamente, Ed respondió. "Tú no me obligaste a nada, sólo me diste una opción y yo decidí tomarla."
"Aún así, ¿qué demonios pensaba cuando recluté a un niño? Además simplemente te dejé ahí sin importarme cómo te las arreglaras para llegar a la ciudad. Te aparté del único lugar que conocías en ese momento y, sobre todo, te separé de las personas que estuvieron ahí para ti cuando Riza y yo no lo estuvimos." Dijo Roy con tono autodespreciativo.
"Ya te dije-"
Roy lo interrumpió. "Ya habías pasado por un infierno cuando te conocí, ¿y qué fue lo que hice ante eso? ¡Te induje a entrar en el ejército exponiéndote a un mundo dónde los peligros están a la vuelta de la esquina! Jamás debí haberte reclutado."
"Espera-"
"Soy un maldito idiota. En lugar de alejarte del peligro yo mismo te empujé a situaciones en las que incluso saliste herido. Pude haberte perdido para siempre y todo hubiera sido mi culpa."
"¡¿Puedes dejarme hablar de una maldita vez?!" Exclamó Ed sin importarle lo ruidoso que pudiera llegar a ser.
Aturdido, Roy asintió con la cabeza mientras se quedaba con la boca abierta por las palabras que había estado a punto de decir.
"Maldición, me vas a provocar un dolor de cabeza con todo tu estúpido discurso." Se quejó Ed antes de ponerse serio. "Escúchame bien, bastardo. Aunque no lo creas soy completamente capaz de tomar mis propias decisiones. Tú no me forzaste a nada y aunque te quieras sentir un ser superior a todos nosotros lo que sea que me haya sucedido en el ejército no estaba dentro de tu control. Haces demasiado drama por un par de heridas leves." Roy quiso reclamar acerca de la severidad de las mencionadas heridas pero Ed le indicó con su ceño fruncido que era mejor que lo dejara terminar. "Todo lo que sucedió en estos últimos años permitió que Al recuperara su cuerpo así que no me arrepiento de nada. Me escuchas. N-A-D-A. Además…"
Ante la inesperada expresión avergonzada de Ed, Roy no pudo evitar la curiosidad ante lo que el chico podría estar por decir. "¿Sí?"
"Maldito impaciente." Murmuró Ed malhumorado antes de desviar su mirada a un lado mientras sus mejillas se sonrojaban ligeramente. "Quizás no te diste cuenta pero fueron tus palabras las que me ayudaron a ponerme de pie de nuevo. Antes de la llegada de ustedes no tenía motivos para vivir. La culpa que me embargaba era tan grande que estaba convencido que le haría un favor al mundo si lo libraba de mi existencia. Estaba tan sumido en mi depresión que no podía ver más allá y pensar en alguna forma de devolverle a Al lo que yo provoqué que le quitaran. Así que…" Devolvió su mirada hacia Roy. "Creo que debería darte las gracias, bastardo."
Un nudo se formó en la garganta de Roy. Después de sus errores, sus duras palabras y su mal ejemplo como figura paterna, ¿Ed le agradecía?
Haciendo su mejor esfuerzo para que su voz no se quebrara, Roy preguntó. "¿Lo dices en serio?"
"¡Qué engreído eres!" Exclamó Ed con falsa molestia. "Aunque tal vez la edad te está afectando el oído." Las facciones de Ed se relajaron mientras una sonrisa comenzaba a hacer su aparición en su rostro. "Si no escuchaste bien no es mi culpa. No pienso repetirlo. Además, ahora que lo recuerdo, deberías mejorar tus saludos. Aún estaba adolorido ¿sabías?"
Recordando la manera en que lo había levantado de su silla de ruedas, Roy le dirigió una mirada arrepentida. "Tienes razón, no debí haberlo hecho. Lo siento mucho."
"Hey, sólo bromeaba. No era para que te sintieras mal." Ed dijo con un tono un poco nervioso al notar el estado de abatimiento del Coronel.
"De cualquier forma me lo merecía. Debí haberte tratado mejor."
"Un par de bromas menos no hubiera estado mal pero al menos así me diste razones suficientes para poder arruinar las cosas de tu oficina." Dijo Ed encogiéndose de hombros.
"Entonces…" Roy tragó saliva no pudiendo creer lo que estaba infiriendo de las palabras del rubio. "¿Me perdonas?"
"Creo que no hubo realmente algo que tuviera que perdonarte hasta que te portaste como todo un imbécil en los túneles de la guarida del homúnculo. Pero si de verdad te interesa saber si te perdono por eso…" Suspiró. "De acuerdo, te perdono."
Roy miró fijamente a Ed provocando que el chico se sintiera incómodo ante la minuciosa observación por lo que volteó su rostro a un lado.
"No sabes lo orgulloso que me hace tener un hijo como tú." Su voz se cortó al final por lo que tuvo que respirar profundamente antes de continuar. "Gracias, Ed… gracias… hijo."
Ante el inmenso alivio y cariño que se notaba en el tono de voz del Coronel, una lágrima solitaria se le escapó a Ed, la cual se esforzó por limpiar rápidamente con la manga de su playera.
"¿Estás llorando?"
"¡¿Por qué habría de-?!" Ed cortó abruptamente su réplica al voltearse y ver fijamente algo que lo dejó congelado por unos momentos: Roy estaba llorando. Las lágrimas corrían libremente por sus mejillas sin lograr ocultar la sonrisa sincera de su rostro.
"Eh… ¿bastardo?" Fue lo único que Ed atinó a decir no sabiendo cómo reaccionar ante la situación.
Roy se pasó una mano por el rostro pero las lágrimas no cedían por lo que se giró en su cama para poder sentarse colocando sus pies en el suelo y, aprovechando que Ed había dado un paso hacia él, tomó su mano izquierda y lo atrajo completamente hacia él para estrecharlo fuertemente entre sus brazos. Después de tanto dolor, arrepentimiento e indecisión acerca de lo relacionado con su hijo, Roy finalmente lo podía abrazar. El deseo que había tenido desde que había sabido de su existencia se había hecho realidad después de haber vivido varios años tristemente resignado a no poder conocerlo nunca.
Sorprendentemente, Ed no sintió el impulso de apartarse de Mustang. Había sido un movimiento imprevisto de parte del Coronel por lo que al inicio se había quedado sin reaccionar pero, tras unos segundos, lentamente llevó sus brazos a la espalda de Roy y devolvió el abrazo no importándole que algunas lágrimas salieran de sus orbes dorados. Habían pasado muchos años desde que había tenido el cariño y protección de unos padres y ahora, de manera casi milagrosa para él, tenía a su padre y a su madre con él. A sus ojos, Trisha y Hohenheim siempre serían sus padres pero Riza y Roy habían estado con él apoyándolo en los últimos años por lo que la idea de reconocerlos como sus padres ya no era descabellada. De hecho, sentía una calidez al pensar en ello. El destino había dado muchas vueltas complicadas en las vidas de los tres pero ahora, finalmente, estaban reunidos como la familia que siempre debieron ser. Aún habían muchas cosas que tratar y arreglar pero ya tendrían tiempo para eso. Lo que ahora importaba era darse la oportunidad de aceptar y abrazar la conexión que los unía.
Tras unos minutos, Ed decidió romper el silencio. "Oye… esto se está volviendo algo incómodo."
Roy rió ligeramente y rompió el abrazo dándose cuenta de lo brillante que estaban los ojos de su hijo y el sutil rastro de lágrimas que había en sus mejillas. "Lo siento, tenía que aprovechar la oportunidad. Hace mucho que deseaba poder abrazar a mi propio hijo."
"Tch, ¿quién rayos eres y qué hiciste con el Coronel bastardo?"
Roy sonrió. "Lo mismo podría decir de ti. Jamás te había visto llorar."
Ed se sonrojó un poco. "Técnicamente no me viste llorar."
"Lo sé, pero no me vas a decir que la humedad de tus mejillas es sudor ¿cierto?"
"Bastardo." Refunfuñó Ed antes de sonreír traviesamente. "Oye, Coronel, ¿puedo hacerte una pregunta?"
"Por supuesto." Dijo Roy sin inmutarse por la manera en la que Ed se había referido a él. Sería prematuro asumir que el chico comenzaría a llamarlo 'padre' o 'papá' de un momento a otro pero eso no le importaba en ese instante, al fin y al cabo la forma en la que tantas veces el rubio se había referido a él ahora parecía tener una especie de cariño oculto en ella.
"¿Nunca recibiste la plática que me diste hace años?"
Roy enarcó una ceja. "¿A qué te refieres?"
"Oh, vamos. Sabes perfectamente a qué me refiero." Notando que el Coronel seguía perdido, aclaró. "La plática que me diste después de que creíste que Winry era mi novia." Resopló esperando que eso le ayudara a alejar el ligero calor que quería hacerse notar en sus mejillas. "Tú y mamá eran muy jóvenes cuando me tuvieron, ¿qué no sabías que para eso existe la protección?" Concluyó con una sonrisa un tanto burlona.
"Y yo que creí que no me habías puesto atención." Dijo Roy con un suspiro. "Pero bueno, tienes razón, éramos muy jóvenes pero lo que hicimos fue fruto de nuestro amor y, aunque tuvimos que pasar por tantas cosas para finalmente reunirnos, no me arrepiento." Sonrió y un brillo especial se hizo presente en su mirada. "Gracias a ese momento hoy te tengo frente a mí y me siento sumamente agradecido y orgulloso de que tú seas mi hijo."
La sonrisa burlona de Ed desapareció de su rostro y se quedó con la boca abierta por unos segundos antes de responder. "Demonios, tendré que pensar en otras maneras de molestarte."
"Eso parece." La sonrisa de Roy se volvió ligeramente burlona. "Al menos todavía tengo material para molestarte a ti. ¿Cierto, mi pequeño y valiente hijo?"
"¡Eres un maldito dolor en el trasero! ¡Enfoca bien tu mirada, bastardo! ¡He crecido!"
Fiel a su palabra, Fuery siguió sentado en la banca revisando documentos mientras vigilaba que nadie se acercara a la habitación. Su mirada sólo viajaba de los documentos a la puerta de la habitación de Roy y Riza hasta que, después de algunos minutos, se desvió a la izquierda del pasillo cuando alguien lo saludó.
"Hey, Sargento Fuery." Kain volteó hacia Breda mientras se levantaba para hacer el saludo militar. "Mira quién viene conmigo." Dijo Breda mientras señalaba con su pulgar por encima de su hombro.
Pocos pasos detrás de Breda estaba Havoc siguiéndolo con una sonrisa en su rostro y un palillo entre sus labios.
"¡Teniente Havoc! Qué alegría verlo nuevamente de pie."
"Vamos, Fuery, no es para tanto." Dijo Havoc con una enorme sonrisa en su rostro, que hacía notar lo feliz que estaba de haber dejado atrás su silla de ruedas. "Hace ya un par de días que puedo ponerme de pie pero tenía que disimular un poco para darle tiempo suficiente a Marcoh para que se ocultara."
"Eso o simplemente querías aprovecharte de las atenciones de esa linda enfermera castaña." Dijo Breda con una sonrisa mientras le daba un ligero codazo en las costillas.
"¿Qué puedo decir? Sólo estaba colaborando para que Margaret pudiera hacer su trabajo adecuadamente. No quería decepcionarla haciéndola perder a su paciente favorito."
"¿Margaret no es la enfermera que fue asignada esta mañana a la habitación del Coronel y la Teniente?"
"¿Por qué crees que aquí nuestro amigo por fin decidió salir de su habitación?" Preguntó Breda con una sonrisa burlona.
"Hahaha qué graciosos." Refunfuñó Havoc.
Breda le dio unos golpecitos en el hombro a Havoc antes de mirar a Fuery. "Bueno, ya llegó tu relevo, Fuery."
Fuery revisó su reloj. "Gracias, Teniente." Dijo mientras comenzaba a recoger y guardar los documentos en un folder.
"¿Esos son los documentos para la oficina de Desarrollo Social?" Preguntó Breda.
"Sí, el Coronel los firmó esta tarde así que quiero llevarlos en el camino a casa." Dijo Fuery mientras colocaba el folder debajo de uno de sus brazos.
"Esa parte del papeleo definitivamente no la extraño." Exclamó Havoc mientras colocaba sus brazos por detrás de su cabeza en un gesto despreocupado. "Tendré que disfrutar mis días de descanso antes de que me reincorpore a la unidad."
"Ya lo creo." Dijo Breda.
"Bueno también puedo aprovechar para molestar al Coronel. Al fin y al cabo por el momento no puede amenazarme con trabajo extra o una corte marcial." Dijo Havoc con una sonrisa traviesa mientras daba un par de pasos hacia la habitación dónde se encontraba Roy.
Fuery exclamó. "¡Espera!" Havoc se volteó con una ceja enarcada. "La Teniente Hawkeye salió a la cafetería y me pidió que cuidara del Coronel mientras llegaba el Teniente Breda. Además-"
"Sí, sí, procuraré molestarlo con moderación." Dijo Havoc mientras movía una mano dimisivamente.
"¡Alto!" Exclamó Fuery al ver que Havoc tenía la intención de retomar su camino. "Edward está dentro y me pidió que me asegurara que nadie entrara ni escuchara lo que está hablando con el Coronel."
"¿El Jefe de Acero?" Preguntó Havoc con tono confundido. "Qué extraño."
"Más extraño es que esos dos no estén causando un alboroto en la habitación considerando que Hawkeye no está dentro." Dijo Breda.
"Cierto." Confirmó Fuery. "Pero en esta ocasión deben de estar hablando de algo serio porque Edward parecía algo nervioso antes de entrar a la habitación."
"Aunque estén hablando de algo serio no es para que estén tan silenciosos. Iré a averiguar." Dijo Havoc
"¡Pero Edward me pidió que me asegurara que nadie los escuchara!"
"Tranquilo, Fuery. El sigilo es mi especialidad." Dijo Havoc mientras se apuntaba así mismo con su pulgar.
Antes de que Fuery pudiera refutar sus palabras, Havoc tomó el pomo de la puerta y lo hizo girar para después abrir un poco la puerta. La imagen que lo recibió hizo que se sonrojara y cerrara la puerta rápidamente aunque en una manera sorprendentemente silenciosa. Con los ojos muy abiertos se recargó en la puerta y dijo. "No puede ser…"
"¿Qué fue lo que escuchaste?" Preguntó Breda quién lo veía atentamente al igual que Fuery, quién la curiosidad le hizo olvidar momentáneamente la misión que Ed le había asignado.
Havoc se llevó una mano a la frente. "No me lo van a creer."
"Deja de hacerla de emoción y dinos de una vez qué es lo que escuchaste." Insistió Breda.
"No escuché nada."
"¿Entonces?" Preguntó Fuery con curiosidad.
"Es que ellos…" Tragó saliva mientras se pasaba una mano por la nuca. "Creo que el Coronel acaba de declarársele a Ed."
"¿Te refieres a una confesión de amor?" Preguntó Fuery confundido.
Havoc asintió lo que provocó que Breda recortara la distancia entre ellos para poder darle un golpe en la cabeza.
"¡Hey! ¿Por qué fue eso?" Protestó Havoc mientras se sobaba la cabeza.
"No seas idiota, Havoc. ¡Estamos hablando de dos hombres con unos 20 años de diferencia entre ellos! Eso sin mencionar que el Coronel prefiere a las mujeres considerando el historial romántico que tiene." Breda se pasó una mano por el rostro mientras resoplaba. "Cielos, creo que debería revisar qué es lo que has estado fumando últimamente."
"¡Sólo tabaco!" Viendo el gesto que Fuery estaba haciendo pidiéndoles que no hicieran ruido, Havoc bajó su tono de voz. "Ok entonces, ¿cómo explicas que el Coronel haya atraído a Ed a sus brazos para poder abrazarlo mientras lloraba?"
"¡¿Qué?! Perdón, Fuery." Dijo Breda al ver la cara de susto del Sargento por su ruidosa exclamación estando tan cerca de la puerta de la habitación. Con un tono más normal, agregó. "Eso no tiene sentido. En primera jamás he visto llorar al Coronel y, en segunda, ¿cuándo has visto que abrace a alguien que no sea una mujer?"
"¿Por qué crees que pienso que se le declaró?"
Breda rodó los ojos pero Fuery le ganó en hablar. "Pero, Havoc, eso no posible. Aunque el Coronel lo hubiera abrazado ya estaríamos oyendo a Edward gritando y quejándose."
Havoc se cruzó de brazos. "Bien si no me creen, adelante compruebenlo por ustedes mismos."
"Creo que es mejor que sigamos con nuestras actividades, ¿cierto, Teniente Breda?" Dijo Fuery tratando de encontrar la manera de disuadirlos de seguir espiando.
"Hmmm, creo que sería mejor llegar al fondo de todo esto. Así podríamos tener una excusa para quitarle esos cigarros a Havoc." Dijo Breda mientras le indicaba a Havoc con la cabeza que se apartara de la puerta.
"Pero-" Intentó Fuery.
"Shhh, voy a abrir la puerta." Ignorando a Fuery, Breda abrió la puerta y vio el momento preciso en el que el Coronel y Ed se separaron. ¿Qué demonios? ¿De verdad se estaban abrazando? Sin embargo lo que de verdad hizo que sus ojos se abrieran desmesuradamente fue lo que alcanzó a escuchar poco después. Con la boca ligeramente abierta, Breda cerró la puerta y volteó a ver a sus compañeros.
"¿Y?" Preguntó Havoc.
Breda volteó a ambos lados y colocó un brazo en los hombros de cada uno para encaminarlos a la banca dónde se encontraba Fuery momentos antes. Una vez sentados comenzó a hablar. "Me temo que Havoc tenía razón en algo. Esos dos se estaban abrazando."
Fuery se acomodó los lentes. "Esos dos abrazándose… wow."
"¡Hey! ¿Por qué le crees a Breda de inmediato y a mí no?" Se quejó Havoc.
"Este…" Fuery rió nerviosamente.
"No te atrevas a terminar esa oración." Refunfuñó Havoc.
"Dejen de pelear, eso no es lo más sorprendente." Intervino Breda.
"¿Hay más?" Preguntó Havoc.
"Oh, claro que hay mucho más." Breda les hizo señas de que se acercaran para que pudiera hablarles en la voz más baja posible. Cuando lo hicieron, continuó. "El Coronel lo estaba abrazando porque Ed es su hijo." Havoc y Fuery se quedaron con la boca abierta en una clara muestra de incredulidad, por lo que Breda agregó. "¡Es en serio! Escuché al Coronel disculparse por abrazarlo pero dijo que lo hacía porque tenía tiempo que deseaba abrazar a su propio hijo."
Los tres se apartaron y Fuery se llevó una mano a la boca. "Dios mío. ¿El Coronel y Edward siendo padre e hijo?"
Havoc se puso de pie mientras escupía su palillo para después sonreír como un maniático. "¡Se los dije! ¡Páguenme!"
"¿De qué demonios estás hablando, Havoc?" Preguntó Breda.
"Vamos, no se hagan los tontos. Eso no los va a salvar de pagarme la apuesta." Notando sus rostros de confusión, Havoc resopló y continuó. "¿No recuerdan el día que conocimos a Ed?"
"Supongo." Dijo Fuery.
"Ahí está su respuesta." Dijo Havoc recuperando su sonrisa. "Ese día YO les dije que seguramente Ed era el hijo del Coronel."
"Ahora recuerdo, tienes razón." Dijo Breda tras meditarlo unos segundos.
"Bien, entonces procedan con el pago." Dijo Havoc mientras les extendía una de sus manos.
"Teniente, por sorprendente que pueda parecer, ese día no apostamos." Dijo Fuery.
Havoc se quedó con la boca abierta unos segundos antes de cerrarla abruptamente mientras se daba una palmada en la frente. "¡Maldita sea! ¿La única apuesta que he ganado y ni siquiera la hice? ¿Por qué la vida es tan injusta?" Lloriqueó.
"Por muy divertido que sea contemplar tu miseria…" Dijo Breda en tono burlón ganándose un ceño fruncido de parte de Havoc. "Me parece que nos estamos alejando del verdadero punto importante de todo este asunto." Bajando la voz, continuó. "¿Cómo es posible que Ed sea el hijo del Coronel? Y también muy importante, ¿quién es la madre?"
"¡Dios mío! ¡Se acostó con la señora Elric!" Exclamó Havoc.
Fuery se sonrojó ante la idea. "Pero… pero… el Coronel no parecía conocer Resembool hasta que fue a reclutar a los Elric."
Havoc le dio unas palmadas en un hombro a Fuery. "Mi pequeño e inocente Fuery, ¿en todos estos años no te has dado cuenta de las habilidades actorales del Coronel? Fácilmente pudo fingir ignorancia cuando recibió el informe de los hermanos Elric."
"Además de que, por la edad de Ed, hay varios años de transfondo que no conocemos de la vida del Coronel." Dijo Breda llevándose una mano a la barbilla. "Pero, ¿no creen que es muy extraño que no nos hayamos enterado de todo esto en los cuatro años que Ed lleva en la unidad?"
"Ciertamente es extraño." Concedió Havoc. "¿Acaso será que esos dos no sabían quiénes eran?"
"Podría ser pero en tal caso ¿cómo fue que descubrieron su conexión? Si la señora Elric fuera la madre biológica de Ed entonces ¿cómo sería posible que el Coronel descubriera su paternidad si ella murió hace años?" Dijo Fuery con un tono ligeramente triste al recordar el pasado de los Elric.
"Entonces podríamos asumir que Al no es hijo del Coronel ¿no? Con un hijo podría llegar a darse el caso pero ¿tener dos hijos y no saber de tu paternidad? Francamente eso se me hace improbable." Dijo Breda.
Preocupado, Fuery preguntó. "¿Entonces Edward y Alphonse en realidad no son hermanos?"
Breda apartó su mano de su barbilla y suspiró. "Es lo más probable."
"Cielos…" Exclamó Havoc. "Entonces volvemos al inicio, ¿quién es la madre biológica de Ed?"
Breda y Fuery se encogieron de hombros.
"En tal caso tendremos que averiguarlo." Dijo Havoc animadamente. "Con todas las conquistas que tiene el Coronel en su haber va a ser algo difícil de rastrear pero podemos hacerlo. Es más, podemos pedirle ayuda a Falman, él es muy bueno para rastrear información."
"¿De verdad piensas pasar por todo ese proceso para averiguar una verdad de la que en realidad no debimos habernos enterado?" Preguntó Breda.
"¡Por supuesto! Me gustaría simplemente entrar y preguntarles a esos dos pero conociéndolos no me van a dejar hacerlo así que tendré que recurrir a otros medios."
"Al menos parece que tu cerebro aún funciona ocasionalmente." Dijo Breda. "Pero insisto en que no deberíamos inmiscuirnos en esto."
"Además…" Intervino Fuery tímidamente. "¿No creen que deberíamos guardarnos esto para nosotros? Siento que a la Teniente Hawkeye no le agradaría mucho la idea de que el Coronel tenga un hijo."
"Puede que tengas un punto en eso, Fuery." Dijo Breda.
"¿Por qué?" Preguntó Havoc ingenuamente.
Breda lo vio con incredulidad. "Havoc, dime la verdad. ¿Nunca has sentido en alguna ocasión una especie de tensión romántica entre el Coronel y la Teniente?"
"Ehhh… ¿No?"
Breda suspiró. "No tienes remedio."
Havoc se quedó meditando las últimas palabras de sus amigos por unos segundos hasta que sus ojos se abrieron por la sorpresa, antes de volver a hablar. "¿Acaso intentas decirme que la Teniente Hawkeye…?"
"¿Que la Teniente Hawkeye qué?"
Los tres hombres dieron un pequeño salto y soltaron un breve y agudo grito que fácilmente pudo haber pasado por el grito de una mujer. Al voltearse se encontraron con la presencia amable pero seria de Riza.
Enarcando una ceja, Riza preguntó. "¿De qué estaban hablando, caballeros?"
Los tres balbucearon palabras ininteligibles por unos momentos hasta que Breda carraspeó y logró formar unas cuantas palabras coherentes. "Estábamos hablando de la enfermera de Havoc. Margaret."
"Oh, ¿en serio?" Preguntó Riza incrédula mientras cruzaba los brazos sobre su pecho. "Porque estoy segura de que escuché claramente mi nombre antes de que gritaran como unas niñas."
Breda le dio un codazo disimulado a Havoc para incitarlo a hablar. "Eh, sí… es que ya sabe, el Coronel me quitó mi enfermera y pues… usted debería castigarlo… ¿no?" Dijo Havoc sin hacer contacto visual con Riza en ningún momento.
"¿Y por qué debería hacerlo? No tengo motivos para involucrarme en sus disputas infantiles." Dijo Riza con tono dudoso ante la "verdad" que le estaban diciendo.
"Cierto… lo olvidé." Dijo Havoc mientras se rascaba el cuello al no saber qué más decir.
Aprovechando que Riza no le había hecho preguntas, Fuery vio la oportunidad perfecta para salir de esa incómoda situación. "Bueno, miren la hora, será mejor que me vaya o no podré entregar estos documentos."
"Sargento Fuery." Dijo Riza en tono serio. Sabía que de los tres hombres Fuery tendría menos probabilidades de ser culpable de algo inapropiado pero también sabía que, aunque no tuviera la mayor culpa, Fuery era el más propenso a decir la verdad.
Fuery le dio un tirón al cuello de su camisa con un dedo. "¿Sí, Teniente?"
"¿Podrías explicarme si me perdí de algo interesante mientras estuve en la cafetería?"
"Eh… bueno… este…" Notando que la mirada de Riza no lo abandonaba en ningún momento, Fuery suspiró y decidió dar todo el contexto de la situación a pesar de las miradas asustadas que Breda y Havoc le dirigieron. "Verá, Teniente, yo estaba aquí afuera haciendo la guardia mientras llegaba el Teniente Breda. Cuando el Teniente Breda llegó vino acompañado del Teniente Havoc y no tardó mucho para que Havoc decidiera que iba a entrar a ver al Coronel pero tuve que impedírselo porque Edward me pidió que me asegurara de que nadie entrara a la habitación-"
Riza lo interrumpió, claramente interesada en la respuesta a la pregunta que iba a hacer. "¿Estás diciéndome que Edward está adentro hablando con el Coronel?" Fuery asintió con la cabeza y, para sorpresa de todos los presentes, Riza sonrió repentinamente y sus facciones se relajaron por completo. "Bien, eso es todo lo que necesito saber. Gracias por tu colaboración, Fuery. Disculpa que te haya hecho retrasarte en la entrega de esos documentos."
Los tres hombres tuvieron que hacer un gran esfuerzo para no abrir la boca ante la sorpresa de lo que estaba pasando. ¿Riza los estaba dejando ir así sin más cuando era obvio que momentos antes estaba empeñada en sacarles la verdad?
Fuery sonrió tímidamente antes de hacer el saludo militar. "No se preocupe, Teniente." Pensando en que era mejor salir del lugar antes de que Riza se arrepintiera o que los demás lo incitaran a seguir espiando, Fuery se despidió con un movimiento de mano y salió con pasos apresurados tratando de mantener su velocidad más cercana a una caminata rápida que a una carrera para que pareciera lo menos posible que estaba huyendo.
"Bien, Havoc." El aludido despegó su vista del camino que había tomado Fuery para voltear a ver a Riza. "Parece ser que todo va según lo esperado ¿cierto?" Dijo en referencia a la curación que el Dr. Marcoh había hecho en las piernas de Havoc.
"Oh, sí." Dijo Havoc con voz insegura aún confundido por el repentino cambio de enfoque de Riza. Carraspeó un par de veces antes de continuar. "Si por mí fuera me iría hoy mismo pero los doctores están tan sorprendidos que quieren hacer un par de pruebas más." Se encogió de hombros. "Supongo que tendré que esperar un poco más para fumar todos los cigarrillos que quiera."
"No tienes remedio." Dijo Riza con un suspiro. "Respecto a lo que dijo Fuery…" Ambos hombres se sobresaltaron ligeramente pero ella decidió no señalárselos. "Creo que al Coronel le dará gusto que lo visites pero, ¿crees que puedas esperar hasta mañana? Quien sabe cuánto tiempo tarde Edward hablando con él."
Havoc tenía la intención de decir que esperaría hasta que Edward saliera pero Breda pareció leerle la mente ya que le dio un disimulado pisotón antes de intervenir. "De hecho, Teniente, acababa de convencer a Havoc para que se quedara a hacerme compañía un rato. Con todo el desorden que ha habido estos días no he tenido oportunidad de ponerme realmente al día con él, ¿cierto, Havoc?"
Havoc asintió con la mandíbula apretada para controlar el grito de dolor que quería escapársele.
"Me parece perfecto." Dijo Riza con una sonrisa. "Teniente Breda le pido, por favor, que se siga respetando la petición de Edward. Mientras él esté dentro nadie puede escuchar ni entrar a la habitación. Si alguien pregunta diles que el Coronel está descansando un poco después de su revisión del día, ¿de acuerdo?"
"Entendido, Madame." Dijo Breda mientras hacía el saludo militar.
Riza se lo devolvió y les dirigió una sonrisa a ambos antes de dirigirse a la puerta de la habitación del Coronel para, posteriormente y extrañamente, entrar silenciosamente en la habitación como si no quisiera que Roy y Ed la notaran.
En cuanto la puerta se cerró por completo, Breda y Havoc dieron un suspiro de alivio.
Tras un par de minutos de espera para asegurarse de que Riza no saldría a darles un aviso de último minuto, Breda se estiró en la banca en la que se había vuelto a sentar y comenzó a hablar. "Cielos, creí que no nos salvaríamos de esa."
"Ni que lo digas."
"¿Y qué sigues haciendo aquí, amigo? ¿No querías ir a preguntar acerca de la relación sanguínea del Coronel y Ed?" Preguntó Breda con una sonrisa burlona.
"¡¿Acaso me ves cara de suicida?!"
Breda rió ante la cara de susto de Havoc. "Bueno, al menos todavía tienes tus límites."
Havoc lo vio con cara de puchero hasta que recordó algo y se puso serio nuevamente. "Hey, ¿te importaría explicarme acerca de eso de la Teniente y el Coronel?"
Breda resopló mientras se pasaba una mano por el rostro. "No puedo creer que en todo este tiempo trabajando con ellos no tengas al menos una ligera sospecha."
"¿Qué? ¿Acaso crees que esos dos tienen una relación romántica?" Preguntó Havoc procurando al menos bajar un poco su tono de voz para que su conversación no fuera escuchada por terceros.
"¿Hasta ese punto? Nah, ambos son muy dedicados a su trabajo así que no se arriesgarían a infringir la ley de anti-fraternización. Sobre todo la Teniente. El Coronel podría juguetear un poco pero quiero creer que no es tan idiota como para pasarse de los límites."
"¿Entonces?" Preguntó Havoc aún confundido.
"No creo que tengan una relación pero presiento que hay algo de atracción entre ellos. Algo así como un crush."
"¿Mutuo?"
"Hmmm probablemente. Pero como te digo, pienso que sólo debe ser un crush. Sabemos que el Coronel es ampliamente apreciado en la comunidad femenina así que no es difícil creer que la Teniente haya caído un poco ante él. Aunque sólo eso. La Teniente es muy brillante como para que considere siquiera la posibilidad de una relación seria con alguien como el Coronel. Y el Coronel… pues bueno, es el Coronel. No hay nada más que tenga que decir al respecto ¿cierto?"
Havoc asintió con la cabeza antes de soltar un silbido. "Quién lo diría. La Teniente enamorada… bueno al menos con un crush. Es lo máximo que he sabido de ella en el departamento del amor."
"Cierto, eso es sorprendente por sí mismo pero ahora, con lo que descubrimos, tengo otra pregunta. ¿La Teniente está al tanto de que el Coronel es el padre de Ed?"
"¿Lo dices por el repentino cambio que tuvo cuando supo que Ed estaba con el Coronel?" Breda asintió. "Todo pareciera indicar que sí. Si Fuery no lo hubiera mencionado seguramente ya nos hubiera sacado toda la verdad de lo que estábamos haciendo." Dijo con un escalofrío.
"Hasta sonrió cuando lo supo." Breda se llevó una mano a la barbilla mientras pensaba. "Entonces tal vez debería reconsiderar mi opinión sobre los sentimientos de ella hacia el Coronel. Si está dispuesta a aceptarlo con un hijo propio entonces puede que esto sea más que un simple crush."
Havoc imitó el gesto de Breda hasta que una idea apareció en su mente haciendo que chocara su puño derecho en su palma izquierda. "¡Lo tengo! La Teniente es la madre biológica de Ed."
Breda se le quedó viendo fijamente unos segundos en silencio hasta que no pudo aguantarlo más y comenzó a reír a carcajadas. Así siguió varios minutos hasta que un enfermero sumamente molesto lo invitó a callarse a menos que quisiera que lo sacaran del hospital.
Breda se limpió una lágrima del contorno de su ojo derecho. "Cielos, Havoc. ¿Cómo se te ocurre?"
Un poco sonrojado por ser el objeto de una burla tan intensa por parte de su amigo, Havoc refunfuñó. "Oye, no tienes que ser tan exagerado. Mi hipótesis es probable al fin de cuentas Ed es rubio al igual que la Teniente. Es más, el chico definitivamente se parece más a la Teniente que al mismo Coronel."
"Bueno, al menos pensaste un poco antes de hacer un comentario de ese tipo." Dijo Breda soltando una risita mucho más silenciosa que las anteriores. Poniendo una mano en el hombro del rubio, continuó. "Havoc, la Teniente es muy joven como para ya tener un hijo de la edad de Ed. Eso sin mencionar que para eso tendríamos que suponer que cayó ante las mañas del Coronel y eso es todavía más difícil de creer."
"Bueno, quizás no me haya dado cuenta de las connotaciones románticas entre ellos pero sí he visto que el Coronel la procura mucho. ¿No crees que eso se pueda deber a que quiere mantener sana y salva a la madre de su hijo?"
"¿Y por qué ella no criaría a su propio hijo?" Preguntó Breda con una ceja enarcada. "Si tiene dotes como niñera fácilmente podría hacerla de madre."
Havoc se dio unos golpecitos en la barbilla con un dedo antes de levantar dicho dedo de manera un poco temblorosa ante su propia duda ante lo que iba a decir. "¿Por la ley de anti-fraternización?"
Breda le dio un golpe en la nuca. "Ya déjate de tonterías y pensemos en posibilidades serias."
Havoc se sobó la parte adolorida. "Por el bienestar de mi integridad física supongo que tendré que hacerte caso." Refunfuñó. "Bien, entonces ¿quién crees que sea? No recuerdo haber visto al Coronel salir con alguna rubia. Casi pareciera que le dan miedo."
"Recientemente no, pero tenemos que remontarnos a cerca de 17 años atrás. Tal vez, por lo que pasó con la madre biológica de Ed, le quedó una mala experiencia con las rubias."
"O tal vez todas las mujeres con las que ha salido en realidad son rubias pero él les pide que usen peluca para que no tenga que acordarse de la madre de Ed." Viendo que Breda levantaba su mano para darle otro golpe, Havoc se alejó hasta el borde de la banca mientras llevaba sus manos al frente para protegerse. "Sólo bromeaba."
"A veces no sé si creer que sólo bromeas o si en realidad tu cerebro está tan dañado que lo que dices lo crees verdad." Dijo Breda ganándose un ceño fruncido de parte de Havoc.
Pasaron unos minutos en silencio mientras cada uno hacía un recuento mental de las citas conocidas de Mustang tratando de ubicar a alguna mujer que se pareciera un poco a Ed.
"Hey, tengo una candidata." Dijo Havoc. "Pero primero déjame decirte todo antes de que intervengas ¿ok?"
"De acuerdo." Dijo Breda mientras recargaba su rostro en una de sus palmas en un gesto de aburrimiento.
"Bien, estamos buscando a una mujer que se parezca a Ed. Considerando que el color de los ojos de Ed es sumamente inusual creo que podemos descartar esa característica."
"Concuerdo contigo. Los únicos que sabemos que pueden tener ese color de ojos son los Elric, exceptuando a su madre. Recuerda que una vez que les dimos un aventón, Al nos dijo que sus ojos los habían sacado de su padre."
"Sí y Ed se pasó el resto del viaje enfurruñado porque su padre fue mencionado una vez en la conversación." Dijo Havoc con una sonrisa. "Ok ahora shhh déjame terminar." Breda rodó los ojos y Havoc continuó. "Entonces nuestra principal referencia es una mujer rubia y que conozca al Coronel. Por más que quise no pude recordar ninguna chica rubia de las citas de Mustang peeeero si cambiamos nuestro enfoque encontraremos nuestra respuesta." Hizo una pausa dramática antes de proseguir. "¡La General Armstrong! Recuerda que accediste a dejarme terminar." Lo amenazó Havoc con un dedo al ver que Breda estaba a punto de replicar. "Sé que estamos hablando de una mujer más fría que las mismas montañas de Briggs pero piénsalo, ¿qué tal si una decepción amorosa la volvió de esa manera? Es más que obvio que ella no traga al Coronel pero ¿qué tal si eso se debe a qué el Coronel la embarazó y después la abandonó? ¿O quizás ambos decidieron dar en adopción a Ed y después ella se arrepintió y por eso se amargó? ¡O!" Enfatizó al ver que Breda se masajeaba el puente de la nariz. "¿Qué tal si fue algo de una sola noche y ella odió a Mustang por no usar protección? ¡Piénsalo! Las posibilidades son infinitas."
Breda exhaló pesadamente antes de hablar. "¿Terminaste?"
"Espera." Havoc enfocó su vista en sus manos mientras hacía una especie de conteo con sus dedos. Después asintió con la cabeza y respondió. "Sí, creo que eso era todo."
"¡Ya déjate de idioteces! El hecho de que sea rubia no la hace automáticamente la madre de Ed. Si así fuera jamás daríamos con la respuesta."
"Pero no es sólo eso. También conoce al Coronel." Dijo Havoc obstinadamente.
"¡Havoc!" Lo regañó Breda provocando que el rubio hiciera una mueca. "Sólo estás diciendo una idiotez más grande que la anterior. Usa un poco eso que se supone que está dentro de tu cabeza. Ni la Teniente ni la General pueden ser la madre de Ed porque en cualquier caso estarían infringiendo la Ley anti-fraternización ya que, si consideramos la edad de Ed, ambas ya estaban involucradas en la milicia. La General ya debía llevar un par de años dentro y la Teniente probablemente ya se estaba graduando de la academia militar. ¿Crees que alguna de las dos se arriesgaría de esa manera? O si lo hubieran hecho, ¿cómo demonios crees que mantendrían oculta la existencia de Ed cuando estaban todos dentro de la boca del lobo?"
"Puede que tuviera contactos. La familia Armstrong es de las más influyentes en todo Amestris." Ante la mirada exasperada de Breda, Havoc se cruzó de brazos y se estiró en la banca como si estuviera haciendo un berrinche. "Ok, ya entendí. Ya no diré nada acerca de la General."
"Ya era hora, estabas a punto de provocarme un dolor de cabeza." Dijo Breda mientras se recargaba en la banca. "Dejemos el tema ¿quieres? De cualquier forma no debimos enterarnos en primer lugar."
"Sí, sí, lo que tú digas."
"Bien, entonces cuéntame, ¿cómo están tus padres? ¿No agotamos las existencias de su negocio con nuestro 'pequeño' pedido?"
"¡Ja! Quisieras. No por algo llevamos tantos años en el mercado." Dijo Havoc antes de comenzar a relatar sus aventuras de los últimos meses. El ambiente entre los amigos se volvió más relajado y casual mientras la conversación avanzaba, aunque el rubio no pudo olvidarse del descubrimiento del día. Quizás Breda se conformara con saber una verdad a medias pero eso no iba a detener a Jean Havoc. Puede que la hipótesis respecto a la General Armstrong pareciera una locura pero por algo tendría que empezar ¿no?
Riza se adentró en la habitación silenciosamente procurando colocar el seguro a la puerta una vez que estuvo dentro. Hubiera preferido quedarse afuera para darles más tiempo a solas a Roy y Ed pero, tras las emociones del día, no confiaba por completo en su habilidad de mantener su fachada profesional cuando estaba segura que los miembros de la unidad podrían notar algo extraño en ella. Incluso fue por eso que sólo estuvo un par de minutos en la cafetería, su intención era pedir un té pero simplemente se quedó sentada en una de las pequeñas mesas hasta que se dio cuenta que no podría estar ahí expuesta con tanta gente que estaba merodeando el lugar.
Finalmente, decidió ingresar nuevamente en la habitación tras haber visto a Breda, Havoc y Fuery actuando sospechosamente por lo que prefería estar dentro de la habitación para desmotivarlos a andar curioseando en asuntos privados. Una de las ventajas de haberse portado como una niñera con Roy por años era que los demás miembros parecían obedecer sus órdenes a pesar de que el verdadero jefe era el Coronel.
La visión que la recibió en la habitación no tuvo precio. Roy y Ed parecían estar hablando como si el incidente de Envy nunca hubiera pasado y, para variar, se estaban molestando. A pesar de la pequeña discusión ambos tenían una expresión relajada y amigable y, para gran alivio de Riza, el velo de confusión, tristeza y remordimiento que había cubierto sus ojos en los últimos días finalmente había sido levantado.
Riza se recargó contra la puerta de la habitación mientras sonreía al mismo tiempo que un par de lágrimas salían de sus ojos castaños. Las dos personas que más amaba en el mundo estaban juntas sin ninguna tensión aparente entre ellos y con obvias señales de alivio. Casi podía sentir que el corazón le iba a explotar de la enorme felicidad que estaba sintiendo en ese momento.
"¡Eres un maldito dolor en el trasero! ¡Enfoca bien tu mirada, bastardo! ¡He crecido!" Exclamó Ed.
Roy se llevó una mano a la barbilla y arrugó un poco la frente en un exagerado gesto de concentración y observación. "Cierto, quizás mi vista está fallando. Déjame verte bien." Tras unos segundos, asintió y sonrió con una falsa sonrisa de inocencia. "¡Tienes razón! No traes esas horribles botas de plataforma. Parece ser que creciste… un poco." Dijo con un tono lleno de falsa sorpresa.
"¡¿Cómo que parece?! ¡¿Y por qué lo dices con tanta sorpresa!?" Dijo Ed con el ceño fruncido. "Además… ¡no te metas con mis botas! Te da envidia porque son más geniales que tus tontas botas militares."
"Oh, ¿eso crees?" Dijo Roy mientras llevaba sus manos a su regazo y sonreía engreídamente. "¿Acaso no será más bien que estás celoso porque no hay uniformes de tu talla?"
"¡Maldito bastardo! ¡¿Por qué querría utilizar ese estúpido uniforme?!"
Con una sonrisa divertida, Roy dijo. "Ese vocabulario, hijo."
Ed se quedó abriendo y cerrando la boca varias veces hasta que pudo articular palabras nuevamente. "¡No puedes corregir mi manera de expresarme cuando tú estás igual o peor!"
"Hmm, no lo sé. Quizás tengo derecho a hacerlo porque el uniforme me da poder y, sinceramente, se me ve jodidamente genial."
Ed lo señaló con un dedo mientras exclamaba. "¡Eso no es justo! ¡Yo seguiré hablando como se me dé la maldita gana!"
En otras circunstancias, Riza ya habría intervenido para regañar a ambos pero estaba tan aliviada y feliz que, en esta ocasión, una ligera risa se le escapó.
Aunque discreta, la risa de la Teniente fue suficiente para que Ed la notara. Había estado tan enfrascado en su discusión con el Coronel que su vista no había visto más allá de la cama donde se encontraba el pelinegro pero el sonido lo hizo mover su cabeza un poco más y detectar a Riza. Cuando lo hizo, Ed paró sus protestas y le dirigió una sonrisa a Riza, gesto que Roy imitó tras descubrir que la mirada del chico estaba enfocada en la puerta de la habitación.
Dándose cuenta que había sido descubierta, Riza se limpió las lágrimas que se le habían escapado anteriormente para después enfocar su mirada en la de Roy. Al percatarse que en sus orbes negros se apreciaba una visible alegría, sonrió y dijo. "Me alegra mucho que se hayan dado la oportunidad de hablar."
"Lástima que este bastardo no pierda la oportunidad de hacer gala de su gran ego." Dijo Ed señalando al Coronel con su pulgar.
Riza se acercó y se sentó al lado de Roy. "Edward, tal vez no deberías referirte a él de esa manera." Dijo en tono casual para no forzar al chico a tratar con más familiaridad al Coronel.
Ed se cruzó de brazos. "¿Cómo debería llamarlo?" Notando la mirada interesada de Roy, Ed sonrió traviesamente y agregó. "¿Viejo?"
Roy frunció el ceño. "¿Cómo que 'viejo'? ¿Con quién crees que estás hablando?"
"Contigo, idiota. Supongo que 'viejo' es lo suficientemente familiar ¿no? Además es perfecto para tu edad."
A lo largo de su vida Roy había escuchado a adolescentes y jóvenes referirse a sus padres como 'viejo', así que ¿debería considerar esto un avance?... No. Nadie tenía derecho a exagerar su edad cuando todavía estaba en la flor de la juventud.
Manteniendo su ceño fruncido, Roy se quejó. "Estás completamente loco si crees que ese término me describe de alguna manera."
"Negación."
"¡No estoy en negación! Mírame, no tengo canas y si tengo alguna arruga es por tu culpa por todo el estrés al que me expusiste en tus misiones."
"No culpes a este JOVEN y pacífico chico de algo que te provocó el simple pasar del tiempo." Dijo Ed con una sonrisa.
"¿No quisiste decir más bien revoltoso y minúsculo chico?"
"¡Que ya crecí, maldito bastardo!"
Riza suspiró. En cierta forma se había cumplido lo que le había dicho a Roy en alguna ocasión: Tendría que lidiar con dos niños porque ambos se estaban comportando de esa manera.
A pesar de que le alegraba que Roy y Ed estuvieran volviendo poco a poco a la normalidad respecto a su manera de tratarse, Riza prefirió detenerlos ya que esos dos no tenían límites y, aunque ya estuvieran físicamente mejor, era mejor que no se sobreesforzaran. Por ello, Riza se movió un poco a un lado de la cama para después sentarse provocando que tanto Roy como Ed detuvieran su discusión por un momento para observarla.
Dándose cuenta de que había atraído su atención, Riza le sonrió a Ed mientras le daba un par de palmadas al espacio que había dejado en la cama entre ella y Roy. "¿Por qué no te sientas, Edward? Veo que a Roy se le olvidaron sus modales y te ha dejado parado todo este tiempo."
Roy puso cara de puchero mientras que Ed sonreía satisfecho. Si de algo estaba seguro es que siempre había disfrutado la manera tan sutil pero a la vez directa de Riza de poner a Mustang en su lugar.
Sin pensarlo mucho, Ed hizo lo que se le indicó. Al sentarse sintió una extraña combinación de emociones. Se sentía seguro teniendo a sus padres biológicos a su lado pero a la vez esa cercanía lo hacía sentir un poco nervioso e incómodo. Aparentemente aún necesitaría algo de tiempo para acostumbrarse.
Sabiendo que la situación en la que se encontraban era algo nuevo para los tres, Riza le dio unas palmaditas en la pierna a Ed para distraerlo de sus pensamientos. "Lo siento, Edward. Me imagino que esto es algo incómodo pero creo que es mejor que estemos juntos ahora que tenemos que hablar acerca de lo que vamos a hacer."
"Oh, sí…" Dijo Ed vagamente todavía un poco nervioso.
"Edward, ¿estás de acuerdo con que nuestros conocidos sepan la verdad?" Preguntó Riza.
Ed se encogió de hombros. "Supongo. Si tú eres la que decide quiénes van a saber nuestro secreto creo que podemos estar seguros de que todo estará bien."
Riza miró a Roy cuando vio que él quería protestar ante la ligera indirecta que Ed le había mandado. "Bien, entonces ¿cuándo se los diremos a los miembros de la unidad?"
Roy movió una mano dimisivamente. "Podemos esperar. Son hombres confiables pero no me van a dar un respiro hasta que no me saquen toda la historia acerca de nosotros."
"Creo que entre más pronto mejor. No creo que podamos ocultarles la verdad por más tiempo."
"Vamos, Riza, en todos los años que hemos trabajado juntos ninguno sospechó que tú y yo teníamos una historia antes de la milicia."
"Quizás es porque es difícil creer que alguien tan inteligente como la Teniente se haya enamorado de ti." Murmuró Ed.
"¿Qué dijiste?" Preguntó Roy.
"Nada." Dijo Ed con una falsa sonrisa de inocencia.
Riza carraspeó. "Como estaba diciendo, es mejor que se los digamos pronto. Cuando venía a la habitación los vi muy sospechosos mientras hablaban en voz baja. Tengo la impresión de que la visita de Ed los alteró de alguna manera."
Roy y Ed se voltearon a ver, confundidos.
Ed preguntó. "¿Por qué? No es la primera vez que hablo con el Coronel."
"Pero sí la primera en la que la habitación está completamente tranquila con ustedes dos dentro." Dijo Riza con una ligera sonrisa.
"Bueno, puede que sea cierto." Confesó Roy. "Pero aún así considero que podemos decirles después. Ahora lo que más me interesa..." Miró a Ed, quién enarcó una ceja. "¿Qué haremos con la milicia?"
"¿A qué te refieres? Nadie más sabe de esto así que deberíamos estar bien." Respondió Ed.
Roy negó con la cabeza. "No podemos confiarnos." Suspiró. "Durante el día Prometido Bradley nos dijo que estaba al tanto de que tú eras nuestro hijo."
"¿Pero cómo?" Preguntó Ed alarmado.
"Fue mi culpa." Dijo Riza con tono arrepentido. "Cuando llamé a Pinako me descuidé y permití que Pride escuchara nuestra conversación."
Ed le sonrió comprensivamente. "No tienes que culparte. Ese maldito de Pride nos engañó a todos. Pudo haber estado siguiéndonos desde hace mucho tiempo antes."
Riza le dirigió una sonrisa agradecida. "Gracias, hijo." Ed se sonrojó un poco, aún no acostumbrado al término. "Supongo que tendremos que esperar y tratar de averiguar si alguien más sabe acerca de nosotros."
Roy asintió. "No tenemos otra opción. No podemos ir por ahí con una investigación directa porque podríamos delatarnos al intentar descubrir quiénes están al tanto de esto."
Ed se llevó una mano a la barbilla. "¿Y si sólo los homúnculos estuvieran al tanto de esto?"
"Sería muy optimista pensar eso." Dijo Riza.
Roy imitó el gesto de Ed. "No podemos confiarnos pero lo que dice Ed es posible. ¿Recuerdas el encuentro que tuve con Bradley hace unos meses?" Riza asintió con la cabeza. "Bradley no tenía ningún arrepentimiento por mantener su identidad oculta incluso de su esposa, es más se sentía sumamente orgulloso de ser un homúnculo. A su punto de vista, nosotros, los humanos, sólo éramos patéticos seres inferiores que no servían más que como peones para llevar a cabo el plan de Padre. Si esa era su mentalidad, no creo que consideraran compartir todos sus planes ocultos con nadie que no fuera un homúnculo. Ya ves, los altos mandos no estaban completamente al tanto de su plan completo. A ellos les bastaba con tener "asegurada" la posibilidad de ser los dueños del mundo al lado de Padre."
Riza se quedó callada unos segundos antes de responder. "Es una posibilidad. Al fin y al cabo probablemente esperaban usar la información que Pride les dio para mantenernos a los tres a raya pero…" Miró a Ed fijamente. "Quizás tu desaparición en Baschool los desmotivó a sacar a la luz pública nuestra relación."
"Probablemente." Concordó Ed mientras se llevaba las manos a la nuca y desviaba su vista al frente.
"Edward, ¿qué pasó?" Dijo Riza.
"Sólo quise cambiar de posición."
"Edward." Dijo Riza con un tono más serio. "¿Por qué te separaste de Al en Baschool? ¿Dónde estuviste todo ese tiempo?"
Ed mantuvo su vista al frente mientras un par de gotas de sudor recorrían su frente. Sintiendo las miradas de Roy y Riza en él, suspiró y dijo. "Es una larga historia." Hizo una pausa pero el interés de sus padres en él no disminuyó, por lo que tuvo que continuar. "En resumen, Al era el único que podía atravesar una tormenta para alertar a Winry, Mei, Marcoh, Scar y un par de quimeras que el fuerte de Briggs no era seguro. Fue cuando los de Central fueron a reemplazar a la General Armstrong."
"Espero que después nos puedas contar más acerca de tus aventuras del Norte." Dijo Roy.
Ed se encogió de hombros. "Tal vez."
"¿Y respecto a mi otra pregunta, Edward?" Preguntó Riza.
Ed agachó su cabeza y se llevó las manos al regazo. "¿De verdad quieres saber?"
"Por supuesto, me tenías muy preocupada."
"Cometí un error al enfrentarme con Kimblee. Después de eso terminé viajando con Darius y Heinkel."
Riza enarcó una ceja. Era una respuesta muy vaga pero era obvio que Ed no quería dar detalles. Tras un suspiro, puso una mano en la rodilla del chico y dijo. "Edward, no te voy a presionar pero si después deseas hablar estamos aquí para tí, ¿sí?"
Ed cruzó su mirada con la de Riza y le dirigió una sonrisa agradecida. "Gracias, mamá."
Riza sonrió al oír el término. Edward, naturalmente, cambiaba mucho la forma de referirse a ella por lo que cada vez que escuchaba llamarla 'mamá' sentía una felicidad inmensa. Tras unos segundos, suavemente lo atrajó hacia ella para abrazarlo.
Roy sonrió. Ver ese intercambio entre el amor de su vida y su hijo simplemente no tenía precio.
Cuando Ed y Riza se separaron, Roy pudo notar que el chico hacía una pequeña mueca.
"¿Estás bien, Ed?" Preguntó Roy.
"Sí. Simplemente necesito una cirugía." Dijo casualmente.
"¡¿Qué?!"
"Hey, tampoco me gustan mucho así que no te alteres."
"Edward estaba preocupado por dejar solo a Al el día de su cirugía pero creo que ambos podríamos ir a hacerle algo de compañía, ¿no, Roy?" Dijo Riza
"Claro." Dijo Roy sin dudarlo.
Ed sonrió hasta que, de un momento a otro, se levantó de la cama de un salto. "¡Rayos! ¿Cuánto tiempo ha pasado? Al debe estar preocupado." Sin esperar respuesta se dirigió hasta la puerta. Estando ahí se dio la media vuelta y les dirigió una amplia sonrisa. "Eh… Nos vemos luego, mamá, viejo." Dijo con un ligero asentimiento de cabeza dirigido a cada uno antes de quitar el seguro de la puerta.
"Iremos a verte pronto, enano." Dijo Roy
"Ten cuidado con Havoc y Breda. Probablemente quieran preguntarte el porqué estabas hablando a solas con Roy." Dijo Riza.
"De acuerdo." Dijo Ed haciendo un esfuerzo para no replicar ante la palabra que Roy había utilizado. Si lo hacía Al estaría solo más tiempo.
En cuanto Ed salió de la habitación, Riza le dirigió una cálida sonrisa a Roy y él no perdió el tiempo para atraerla hacia su pecho.
Riza se tensó ligeramente. "Roy… Havoc o Breda podrían entrar en cualquier momento."
"Tenemos un par de minutos en lo que tratan de sacarle la verdad a Ed."
Aunque aún estaba un poco preocupada, Riza se relajó en el abrazo mientras inhalaba la esencia de Roy.
"Recuperamos a nuestro hijo, Riza." Dijo Roy con un tono que denotaba la gran felicidad y alivio que estaba sintiendo.
Riza sólo asintió contra su pecho sintiendo cómo se formaba un nudo en su garganta ante las lágrimas de felicidad que querían escapársele.
Ambos se quedaron así un par de minutos disfrutando de la compañía del otro y recordando los momentos que recién habían pasado con su hijo. En sus mentes aún estaba presente cierto miedo acerca de lo que harían para que la milicia no se enterara de su conexión (eso si los homúnculos no compartieron su descubrimiento con alguien más) pero la alegría de tener de vuelta al hijo que en algún punto se habían resignado a nunca encontrar, era simplemente maravillosa.
