N/A: Hola!

Antes de ir con el capítulo de hoy queremos agregar una nota aclaratoria que olvidamos en el capítulo anterior jeje:

Acerca de Madame: Aunque eso podría parecer, no, Madame no descubrió que Ed era su nieto por su propia red de información. Chris se enteró debido a una carta que Riza le entregó poco antes del día Prometido junto con una para Roy (casi al final del capítulo 20). En esa carta Riza la hizo partícipe de su descubrimiento pidiéndole que, en caso de que ella muriera en los eventos del día Prometido, por favor le hiciera llegar la otra carta a Roy. Madame nunca la abrió y decidió quemarla cuando supo que todos habían salido con bien porque se imaginaba que el contenido de la carta podría ser doloroso para Roy al tener que leer las que podrían haber sido las últimas palabras de Riza para él (efectivamente, era una despedida de Riza hacia Roy en donde también le contaba de Ed, del cómo había verificado que era su hijo y la última charla que tuvo con su hijo puesto que, en caso de que lo peor sucediera, Riza no quería llevarse ese secreto a la tumba impidiendo que Roy se enterara de la verdad ya que no sabía si Ed se acercaría a su padre o no).

No pudimos encontrar una manera de incluir esta explicación de manera orgánica dentro de la historia así que disculpen la nota inicial un tanto larga jeje

Ahora sí vayamos al capítulo… No duden en dejarnos sus opiniones, por favor :D

Gracias por leer

Saludos!

Golden y Flame

Disclaimer: Los personajes de Fullmetal Alchemist no nos pertenecen. Sólo estamos divirtiéndonos con ellos.


Capítulo 33. Arresto

Ed y Winry sabían que algo andaba mal. El rubio estaba esperando que su padre rompiera el terrible silencio que se había formado para informarle lo que ocurría pero al no haber respuesta y por la extraña opresión que comenzaba a carcomerlo, decidió interceder.

"¿Qué ocurre?"

Roy retiró las manos de su rostro para encontrarse con la mirada preocupada de su hijo. Al ver la mirada de su padre, Ed se paralizó. No sabía exactamente lo que estaba ocurriendo, pero era algo muy serio y probablemente relacionado con su madre, porque solamente cuando algo delicado le ocurría a ella o a él, su padre portaba esa clase de expresión.

El pelinegro inhaló profundamente. "El Teniente Coronel Armstrong me acaba de informar que unos miembros de la milicia aprehendieron a tu madre bajo los cargos de fraternización."

Ed apretó sus manos en puños. Al ver esto y ante las palabras de Roy, Winry tomó una de las manos de Ed para relajar la tensión que el rubio estaba poniendo en su mano para apretarla en señal de apoyo.

"Además, hay órdenes de aprehensión en contra tuya y mía." Roy continuó.

"¿Y cómo demonios es que todo esto está ocurriendo tan rápido?"

"No lo sé. Lo único que sé es que el imbécil de Archer debe estar haciendo uso de todos sus recursos posibles para acelerar esto".

"Tenemos que ir a sacarla de ese lugar."

"Definitivamente, pero no en este preciso momento."

"¿Qué demonios tenemos que estar esperando? Ella se encuentra ahí sola en una fría, terrible e incómoda prisión. Sé por experiencia propia que esos lugares no son precisamente una habitación de lujo." Mencionó Ed al recordar su experiencia en la prisión de Briggs. "No es lugar para ella."

"Lo sé y estoy de acuerdo contigo, pero aún no es el momento de que aparezcamos."

Ed comenzó a molestarse, soltó la mano de Winry y se acercó al escritorio detrás del cual se encontraba Roy para enfrentarlo. Colocó sus palmas sobre la superficie del mueble dando un fuerte golpe sin romper el contacto visual.

"No podemos quedarnos aquí en la comodidad de este lugar y dejarla a ella en ese terrible lugar a su suerte." Ed dijo molesto.

Roy entendió la molestia de su hijo, pero tenía que hacerlo entender la situación que actualmente los acechaba. Si no fuera porque su propio hijo estaba involucrado, probablemente se lanzaría de inmediato por Riza sin importarle las consecuencias, pero ahora tenía que actuar con prudencia por el bienestar y protección de Ed. Definitivamente, a pesar de llevar apenas un año de saber que había encontrado a su hijo, su chip paternal interno había comenzado a funcionar.

"Edward, entiendo tu molestia, pero no olvides que la milicia está sobre nosotros también." Roy respondió con voz calma.

"¿Acaso tienes miedo y prefieres esconderte aquí tras las faldas de tu madre?" Ed gruñó.

"¡Ed!" Winry lo regañó.

La mirada de Roy se endureció. Definitivamente ser padre no era nada fácil. Comenzó a inhalar y exhalar profundamente. No podía perder el control pero su muchacho estaba haciendo todo lo posible porque lo hiciera.

"No puedo quedarme de brazos cruzados cuando sé que mi madre está ahí sola."

Roy se puso de pie para confrontar a su muchacho. "¿Y crees que yendo ahí para que te encierren le va a ayudar en algo?"

Ed se cruzó de brazos. "Pero estar aquí tampoco le ayudará." Gruñó el muchacho. "Mi madre está ahí por una absurda ley que podría quitarle la vida. Tengo que hacer algo te guste o no." El rubio se dio media vuelta para comenzar a dirigirse a la puerta.

"¡Ed! ¡Espera!" Winry suplicó.

Antes de que Ed pudiera alcanzar la puerta fue jalado de uno de sus brazos para girarlo y quedar de frente ante el General, el cual puso ambos manos sobre los antebrazos de su hijo.

"¡¿Acaso crees que me gusta toda esta situación en la que está envuelta tu madre?! ¡¿Me crees capaz de dejar a la mujer que AMO a su suerte?!" Roy espetó. "Estoy tan desesperado como tú, lo que menos deseo es que tu madre pase por todo eso… detesto que ella tenga que sufrir por mi culpa, pero siempre termino haciéndolo.

"Obviamente todo esto que está armando Archer es para llegar a mí, para obtener mi puesto y hacer lo que se le venga en gana. Desafortunadamente, tu madre y tú están siendo involucrados en esta terrible persecución. ¿Crees que no soy consciente de todo lo que esto va a implicar para ella? La milicia todavía es demasiado machista y con todo esto no van a bajar a tu madre de una cualquiera que se estuvo acostando con su superior a cambio de subir posiciones, a pesar de que ella una y otra vez ha demostrado su valía. Sin mencionar que su vida y la tuya van a estar en juego durante todo este proceso."

El pelinegro exhaló pesadamente para recobrar el control antes de mirar nuevamente directamente a los ojos a su hijo. "Que te quede claro algo, Ed, no me arrepiento de haberte tenido, jamás lo haría. De lo que sí me arrepiento es no haberlo hecho bajo la protección de un matrimonio para que de esa forma tu madre y tú no hubieran tenido que pasar por tanto sufrimiento. Te prometo que voy a hacer todo lo posible para sacarlos a ambos de todo esto y de limpiar el nombre de tu madre, pero para ello necesito tener un plan. No puedo ir a que me arresten sin uno, no cuando la vida de ella y la tuya están en juego. Por eso te pido que seas paciente y que me ayudes a salvarla y a salvarte a ti mismo quedándote aquí. Es lo mismo que tu madre te pediría si los papeles estuvieran invertidos porque nuestra prioridad eres tú." Inhaló profundamente antes de suavizar su mirada. "Por favor, Ed, por mucho tiempo no hemos estado para ti para protegerte y amarte, déjanos hacerlo ahora, hijo mío."

Al final Roy le suplicó a su hijo antes de atraerlo hacia él en un abrazo que tomó por sorpresa al muchacho pero que después de un par de segundos retornó. Winry, al ver que las cosas se habían tranquilizado tras la acalorada discusión entre padre e hijo, decidió salir de la habitación para darles ese momento de confort que ambos necesitaban ante la difícil situación en la que se encontraban.

"Eres un maldito manipulador, ¿lo sabías?" Dijo Ed bromeando después de unos minutos, separándose del abrazo para mirar a los ojos a Roy.

Roy rió ligeramente.

"Por el momento haré lo que me pides, pero con una condición." Ed dijo con tono serio.

"Tú dirás."

"Sabes perfectamente que a estas alturas ya he perdido a una madre y a un padre." Ed apretó sus manos en puños. "No quiero perder a otra madre y a otro padre, mucho menos ahora que nos estamos dando la oportunidad de conocernos. Prométeme que eso no sucederá. Me preocupa la vida de mi madre tanto como la tuya. Así que, como te lo dije antes, quiero a mis dos padres a mi lado. ¿Entendido?"

"Sabes perfectamente que en estos momentos no quiero perderme el estar al lado de tu madre y del tuyo. Así que haré mi mejor esfuerzo." Roy sonrió.

"Más te vale." Ed suspiró. "¿Cuando piensas presentarte al cuartel?"

"Mañana mismo. Hoy tengo la coartada de que no me van a encontrar debido a que es mi día libre, pero si mañana no me presento, pensarán que me he fugado y eso podría empeorar la situación de Riza."

Ed asintió.

"Hoy me ocuparé de pedir refuerzos, de recabar información y de leer de pies a cabeza esta maldita ley. Tengo que encontrar alguna laguna legal que nos permita salir con vida."

"De acuerdo. Winry y yo le dimos una leída rápida pero creo que es mejor que volvamos a hacerlo con más detalle. Debe de haber algo que hayamos pasado por alto."

"Tal vez sea necesaria otra perspectiva. Déjame revisarla. Por el momento deberías ir a despejarte y a buscar a Winry, creo que hace unos momentos ella salió de la habitación."

Ed miró a su alrededor y se dió cuenta de que su padre tenía razón, Winry no estaba. Un tanto indeciso, se mordió el labio inferior antes de responder. "Está bien, buscaré a Winry e iré por ese refrigerio que mencionaste. Me apuraré y regresaré a ayudarte."

"Tenemos un trato."

Roy regresó a tomar asiento en el escritorio para seguir preparándose para crear un plan mientras que Ed salió de la habitación en busca de Winry.

Cuando Ed bajó a la planta baja de la casa tras seguir un corredor encontró la cocina donde Winry estaba preparando algunos ingredientes para hornear un pay. En cuanto vió a su novio, la rubia detuvo sus movimientos y se acercó a él.

"Por favor, dime que no quedaste peleado con tu padre."

Ed sonrió. "No, llegamos a un acuerdo, así que estamos bien."

Winry suspiró de alivio. "Me alegra, temía que, ya que tienen el mismo carácter, hicieran explotar esta casa a puro grito." Bromeó la rubia.

El rubio movió la cabeza de un lado a otro. "Ni que hubiera sido para tanto. Pero aún así me cuesta mucho trabajo tener que esperar aquí sin hacer nada cuando mi madre está encarcelada y mi padre va por ese mismo camino mañana. Por eso me sacó de mis casillas la actitud de mi padre al no permitirme involucrarme."

Winry tomó la mano de Ed y la apretó gentilmente. "Ed, comprende que tu padre está desesperado por lo que está sucediendo. Él no quiere que ni tu madre ni tú estén en peligro. Por eso entiendo su insistencia en que seas paciente porque no quiere exponerte, porque realmente te ama."

Ed esbozó una sonrisa. "Sí, lo sé, Win." Acercó a Winry hacia a él para abrazarla. "Después de toda esta discusión ahora comprendo sus motivos para quererme alejado de todo esto, pero no puedo evitar preocuparme. Sé que él no va a permitir que nada le pase a mi madre ni a mí, pero también sé que es capaz de sacrificarse a sí mismo por nosotros. Y eso es lo que me da miedo."

Winry apretó a Ed en su abrazo. "Ya verás que al final todo saldrá bien. Leeremos las veces que sean necesarias esa absurda ley hasta que encontremos una forma en que todos ustedes salgan bien librados." La rubia se inclinó para depositar un tierno beso en la mejilla del chico para después comenzar a acariciarla con una mano.

Ed giró su cabeza para besar la palma de Winry. "Gracias, Win, no sé qué haría en estos momentos si tú no estuvieras a mi lado." El chico se inclinó y besó tiernamente su frente. "Definitivamente mi padre y yo somos muy afortunados de tener a dos mujeres increíbles a nuestro lado que evitan que perdamos el piso."

La rubia rió. "Me siento muy halagada de que me pongas en el mismo rango que tu madre."

"Lo estás. Tú y ella son las mujeres más maravillosas que he conocido, obviamente al lado de mi madre Trisha. Ahora que lo pienso, soy un chico afortunado, tengo 2 pares de padres que me aman y me procuran. Bueno… más bien 3 porque aunque sea una experta dando palizas, mi sensei y Sig también han sido como unos padres para nosotros." Ed mencionó sonriendo. "Además de que ahora tengo una bella novia." Mencionó antes de besar con cariño los labios de la rubia.

Winry sonrió ampliamente. "Y yo soy afortunada de tenerte como novio." Besó tiernamente a su novio antes de separarse. "Vamos, ayúdame a hornear esta tarta para que podamos regresar cuanto antes a nuestra investigación."

El muchacho asintió con una sonrisa y sin soltar la mano de su novia, se dirigieron a la barra de la cocina para seguir cocinando. En realidad ninguno de los dos tenía apetito como para comer algo como le habían dicho a Roy, pero el ocuparse de preparar y poner a hornear el pay les daría un breve respiro, permitiéndose olvidarse de la complicada situación que estaban afrontando.


Cuando Riza supo de la propia voz de Roy que Edward se encontraba sano y salvo, sintió un gran alivio y lo único que deseaba hacer era correr de inmediato al lado de su hijo para abrazarlo y besarlo, además de que quería cerciorarse con sus propios ojos que su hijo se encontrara bien. No era que desconfiara de Roy, pero como madre no estaría 100% relajada hasta que viera a su hijo y, aprovechando que estarían en un lugar seguro, podría aprovechar para pasar un tiempo en familia y ¿por qué no? Incluso robarle unos besos al hombre de su vida.

Esos fueron los primeros pensamientos de Riza hasta que Roy le mencionó que era urgente que ella se reuniera con ellos dado que había otro problema. Roy había usado un tono muy serio e incluso tenso, lo que significaba que era algo realmente delicado. Por lo que sus planes originales de apapachar a su hijo y a Roy tendrían que ponerse en espera hasta que el otro asunto se solucionara.

Después de colgar el teléfono, se encaminó hacia la dirección que el General le había indicado, la cual era la nueva locación principal que Madame tenía en Central. El Teniente Coronel Armstrong se ofreció a acompañarla parte del camino dado que tenía que ir al Comando Central. Los dos iban charlando como buenos amigos durante su trayecto, pero no llevaban más de 5 cuadras recorridas cuando un par de oficiales de la milicia se acercaron a ellos enseñando sus identificaciones.

"¿Capitana Hawkeye?" Preguntó uno de ellos.

"Sí, díganme." Respondió con voz neutra Riza, poniéndose su máscara de profesionalismo como siempre.

"Por favor, tiene que acompañarnos. Tenemos una orden de arresto contra usted."

Ante esto, Riza internamente se sorprendió teniendo sumo cuidado de no reflejar su sorpresa a los demás. ¿Pero qué demonios?

"¿Me permite saber bajo qué cargos es esta orden, Cabo?"

"Sí, madame. Bajo los cargos de quebrantamiento a la ley de anti-fraternización."

Ley de Anti-fraternización. ¿Acaso será esto lo que Roy quería informarme urgentemente? Tendría sentido por el tono que usó, pero esto quiere decir que él e incluso Edward están en peligro. Riza respiró hondo tratando de que se viera lo más natural posible sin dejar ver la gran preocupación que la estaba comenzando a carcomer.

"¿Y en qué se están basando para presentar esos cargos contra la Capitana, Cabo? Se ve que ustedes son nuevos por aquí, pero la Capitana tiene un historial impecable, sin mencionar que es una de los mejores elementos que tenemos en nuestra armada." Intervino Alex, quién de inmediato se preocupó ante la situación que se estaba desenvolviendo ante sus ojos.

"Lamentamos no poder darle esos detalles, Teniente Coronel. Esos los tiene el Coronel Douglas, nuestras instrucciones son las de aprehender a la Capitana Hawkeye, al General de Brigada Mustang y al ex alquimista estatal Edward Elric."

"¿También al General Mustang? ¿Bajo qué cargos?" Preguntó Armstrong.

"El General Mustang debido a los mismos que la Capitana, Señor, mientras que para Edward Elric sus cargos son derivados de los que enfrentan en estos momentos el General y la Capitana. " El cabo se dirigió hacia Riza. "Capitana, usted bien sabe que bajo este tipo de procesos no se puede intervenir en la investigación y arresto de los presuntos culpables, por lo que cualquier encubrimiento u omisión deliberada de su parte puede afectar su situación jurídica en sobremanera. Así que, ¿podría decirnos dónde podemos encontrar al General Mustang? Sabemos que ambos asistieron juntos a la reunión convocada por el Führer Grumman."

Riza negó con la cabeza. "Me temo que no, Cabo." Respondió con tranquilidad.

No hay duda que nos han descubierto, Roy. Al menos estás a salvo por el momento y no dudo que harás lo posible por proteger a Edward.

"Capitana, le repito que puede tener más cargos en su contra si no contribuye en esta investigación."

"Y yo le vuelvo a decir que no sé dónde está. Como puede ver me encuentro en ropa de civil ya que tanto el General como yo teníamos el día libre. Así que no tengo razón alguna para saber dónde pasaría su día libre, Cabo."

Los dos cabos suspiraron y uno de ellos se acercó a Riza con unas esposas. "Capitana, ¿me permite?" Mencionó haciendo la señal para indicar que quería colocarle las esposas.

"Por Dios, Cabo. La Capitana no necesita que le ponga esas cosas." Reprochó Armstrong.

"Lo lamento, Teniente Coronel, pero es protocolo."

"Pero-"

Riza colocó una mano sobre el brazo de Alex. "Descuide, Señor. No se preocupe, conozco perfectamente el protocolo." Ella avanzó y extendió sus brazos para que la esposaran.

"Me ocuparé de conseguirle un abogado, Capitana, porque esto se tiene que resolver."

Riza asintió. "Gracias, Teniente Coronel."

"Capitana, debemos irnos." Mencionó uno de los cabos.

La rubia se dejó guiar por los militares que la introdujeron en un vehículo para dirigirse al Comando Central bajo la atenta mirada de Alex.

No puede ser que su secreto haya salido a la luz. Ninguno de nosotros sería capaz de delatarlos. Todos apoyamos la causa del General para mejorar el país y sobre todo son nuestros amigos, los apreciamos y jamás los traicionaríamos. ¿Quién demonios se enteró? Alex agitó su cabeza para despejar sus ideas. Debo avisarle al General inmediatamente.

Alex dió media vuelta y comenzó el regreso a su mansión sin dejar de ver a sus alrededores para verificar que nadie lo estuviera siguiendo. Tenía que comunicarse con el General cuanto antes.


En cuanto Riza llegó al Comando Central escoltada de cerca por sus captores, en lugar de llevarla de inmediato a una celda, fue llevada a un cuarto de interrogación. El cuarto era pequeño y solamente consistía de una mesa y un par de sillas colocadas una frente a la otra, un ambiente que la rubia conocía perfectamente por la cantidad de veces que ella y su equipo tenían que interrogar a todos los sospechosos que aprehendían en sus misiones. Esperó a que sus captores salieran y cerraran la puerta para tomar asiento en una de las sillas. Tenía que pensar en lo que diría y en la forma en que actuaría. Tenía que permanecer tranquila, cosas que ella sabía perfectamente cómo hacerlas al ponerse su máscara de neutralidad y profesionalismo, pero que en esos instantes internamente tenía temor de no poder mantener esa fachada, no cuando la incertidumbre la estaba invadiendo al saber que las vidas de las personas más importantes de su vida estaba en juego. Sería difícil pero haría su mejor esfuerzo ya que de una u otra forma haría todo lo posible para protegerlos.

Pasados unos minutos la puerta de la habitación se abrió para dar paso al Coronel Henry Douglas, quien llevaba un folder bajo su brazo. Se sentó frente a Riza y colocó el folder en la mesa frente a él antes de mirar fijamente a la rubia.

"Al parecer por fin se ha descubierto su aventura con su superior, Capitana." Comenzó a hablar el Coronel en forma desagradable por lo que Riza tuvo que contener una mueca de disgusto ante las palabras y el hombre que las había pronunciado.

"Ya era hora de que le bajaran sus humos al idiota de Mustang. Así como subió rápidamente para su edad así caerá. Es una verdadera lástima que una persona tan bella e inteligente como usted se haya dejado seducir por él o a menos que usted lo haya hecho a cambio de su puesto-"

"Señor, le agradecería que me respetara y que se ocupara de indicarme las pruebas que tiene en mi contra." Interrumpió la rubia.

Douglas solamente rió mordazmente, dejando ver lo mucho que estaba disfrutando esta situación. "Vaya que tiene agallas, Capitana. Espero que todo el dinero y comodidades que le haya dado Mustang valgan la pena ahora que probablemente vaya con él al escuadrón de fusilamiento, sin olvidar que su hijo bastardo podría tener el mismo destino. Me pregunto si Mustang tuvo los pantalones para al menos darle sustento a ese muchacho cuando sólo era un pequeño mocoso. Aunque bueno, quizás simplemente su pequeño bastardo sea uno de los muchos que debe tener alrededor de todo el país."

Tras esas palabras, Riza sintió que la sangre le hervía. Apretó sus manos en puños, apretando tan fuerte que sus nudillos se pusieron blancos y en ese momento ella agradeció el haber dejado sus manos bajo la mesa para que no las pudiera ver el imbécil que tenía al frente.

"Señor, le repito que quisiera conocer las pruebas que están usando para adjudicarme esos cargos." Dijo Riza, haciendo su mejor esfuerzo para no sonar tan irritada como se sentía. No le daría el lujo a ese idiota de que la sacara de sus casillas porque, aunque Riza quisiera darle su merecido, ambos eran conscientes de que cualquier alboroto simplemente complicaría la situación de ella.

"Pronto lo sabrá, Capitana, aunque le recomiendo que declare de una vez para que tal vez tenga una ligera esperanza de que la condena no sea enfrentar al escuadrón de fusilamiento."

Riza negó con la cabeza. "Me temo que no declararé nada hasta que mi abogado esté aquí presente."

Douglas suspiró pesadamente. "Es una pena porque si usted se anima a declarar de una vez podría quizás salvar su vida."

"Como dije, prefiero esperar a que mi abogado se encuentre presente."

Douglas asintió y comenzó a tomar notas para incluirlas en su papeleo. "Solamente le voy a decir una cosa, Capitana. Las pruebas que se han presentado en su contra y en la de Mustang son irrefutables. Así que si yo fuera usted, no me haría muchas ilusiones de salir bien librado de esto." Douglas le dirigió una sonrisa maliciosa antes de terminar de escribir para después ponerse de pie llevando consigo el folder. Abrió la puerta y dió la indicación a sus oficiales para que escoltaran a Riza a su celda.

Una vez en la soledad de su celda, Riza se recostó por un momento en su cama y cerró sus ojos. Ojalá que ese maldito de Douglas esté bromeando. ¿Cómo puede ser posible que hayan descubierto nuestro secreto y qué pruebas tendrán en su poder? Tal vez ese idiota solamente estaba tratando de presionarme para sacarme información que pudiera comprometer a Edward, Roy y a mí. Nadie más fuera de nuestro círculo de confianza sabe de todo esto, así que ¿quién se pudo haber enterado y cómo lo hizo? Roy, por favor, asegura la seguridad de Edward. Suspiró pesadamente para tratar de regularizar su respiración la cual había empezado a acelerarse. No es nada fácil pero tengo que tratar de mantener la calma para poder pensar con claridad. Tengo que encontrar una manera de salvar la vida de Edward y de Roy. ¿Por qué demonios no pude esperar a Roy? ¿Por qué demonios me enlisté? ¿Por qué justamente ahora que hemos recuperado a nuestro hijo y que Roy y yo nos hemos dado una nueva oportunidad sucede esto? ¿Acaso será que ni él ni yo merecemos ser felices por todos nuestros pecados?

Riza volvió a suspirar pesadamente. Sabía porqué había hecho todo eso y también tenía bastante claro que de nada servía pensar en los 'hubiera' pero no podía evitar que su mente tuviera esos pensamientos. Solamente esperaba que Roy y Edward pudieran salir de toda esta situación ilesos, su hijo no merecía ser condenado por las acciones de sus padres o más bien por SUS acciones. Además Amestris necesitaba a Roy como Führer, pero dadas las circunstancias actuales, le preocupaba pensar que si salían con vida de esta, la reputación de Roy se vería seriamente afectada.

Riza siguió pensando en todo lo que había ocurrido desde que se había enterado que Edward era su hijo, tratando de descubrir quién se pudo haber enterado de su relación. Hasta ese momento, estaba casi segura de que era alguien que odiaba a Roy pero, desafortunadamente, en este punto el Alquimista de Fuego ya tenía demasiados enemigos como para poder acertar acerca de quién se trataba. Ella continuó con sus pensamientos, porque tenía la esperanza de que su mente le pudiera dar alguna idea para contraatacar.


Durante el transcurso de la tarde y gran parte de la noche, Roy, Ed, Winry y Madame se la pasaron leyendo toda la información que tenían disponible y la nueva que iban recibiendo. Desde la ley de anti-fraternización hasta todos los casos donde se presentaron cargos por esta circunstancia. Era demasiada información, pero eso no los detuvo de seguir buscando. Desafortunadamente, hasta el momento, las únicas veces en que no había fusilamiento de las personas que fraternizaban y del producto de esa relación, involucraban que al menos uno de ellos diera su vida a cambio, tal y como sucedió con el hermano de Catalina. Roy no dudaba ni un segundo en dar su vida por la de Riza y Ed, pero, por primera vez en mucho tiempo, no deseaba morir, sabía que no merecía vivir y ni siquiera ser feliz, pero ahora que tenía a su hijo y a Riza a su lado, lo que más deseaba era seguir disfrutando todo eso. Era egoísta, lo sabía, pero no podía evitar sentir ese anhelo de estar al lado de su familia. Pero… si no había otra solución, no dudaría en sacrificarse por ellos.

Eran las 3 de la mañana y Ed y Winry comenzaban a cabecear, cosa que no pasó desapercibida por Roy y su madre. Roy se puso de pie y movió suavemente el hombro de su hijo.

"Ed… hijo." Susurró Roy.

Ed alzó su cabeza y miró a su padre antes de frotarse los ojos. "Oh… lo siento."

Roy negó con la cabeza. "No tienes nada por qué disculparte. Vamos, tú y Winry vayan a descansar, ya es muy tarde."

"Pero… ¿cómo pretendes que vaya a dormir en estos momentos?" Protestó Ed.

"Hijo, ustedes se han estado esforzando mucho desde que Madame los trajo aquí, están agotados. Sus cuerpos están pidiendo descanso, así que es mejor que vayan a dormir. Una vez que recuperen energías podrán seguir."

"Tú también te ves agotado y no te veo la más mínima intención de irte a descansar. Además, yo también quiero ayudarles a mamá y a ti."

"Lo sé, pero créeme, es mejor descansar en estos momentos. Te prometo que seguiré una media hora más y me iré a dormir."

Ed suspiró. "¿A qué hora piensas irte?"

"Como Madame tiene ropa mía por aquí y yo tengo un uniforme en el Comando, creo que podré irme un poco más tarde, tal vez como a las 7:30 u 8 de la mañana."

"Sería mejor que hicieras caso a tu propio consejo y también descansaras, a este ritmo no vas a dormir nada."

"Solamente terminaré con un par de hojas y me iré. Ahora vayan a descansar."

Ed bajó los hombros resignado. "De acuerdo, pero en serio, nada más esos papeles y te vas a descansar."

El muchacho se puso de pie y miró a Winry para pedirle con la mirada que lo acompañara para que ambos pudieran descansar. Antes de irse los dos chicos se despidieron de Madame y de Roy. Winry salió primero de la habitación y cuando Ed estaba comenzando a cerrar la puerta se detuvo y le dirigió unas palabras a su padre.

"¿Papá?"

"Mmh"

"No se te ocurra irte de aquí sin avisarme. Sé que me levantaré temprano pero si me llegara a dormir, por favor, despiértame."

Roy esbozó una ligera sonrisa. "De acuerdo, hijo, no me iré sin avisarte."

Ed asintió. "Buenas noches."

"Buenas noches, Ed."

Cuando la puerta se cerró, Madame Christmas miró detenidamente la expresión de su muchacho, la cual denotaba felicidad por lo que le había pedido Ed pero a la vez mostraba preocupación, incertidumbre e incluso un poco de miedo.

"Es un buen muchacho, tal vez un poco más terco que tú cuando tenías esa edad, pero tiene buen corazón." Mencionó Chris.

"Sí, realmente es un chico increíble." Dijo Roy con una sonrisa.

"Por eso no debes rendirte Roy-Boy, vamos a encontrar la forma de que Riza, Ed y tú salgan con vida de esta situación." Dijo Chris con determinación. "Porque puedo ver en tu mirada que estás contemplando cada vez más el usar el caso de Catalina como referencia en el de ustedes."

Roy agachó la cabeza. Sin lugar a dudas si había otra persona que fuera capaz de leerlo como un libro además de Riza, esa era su madre.

"A pesar de que estoy consciente de que mañana irás prácticamente a entregarte, yo no descansaré hasta que encontremos esa laguna legal que los saque a los 3 de ese embrollo porque no estoy dispuesta a perder a mi muchacho ni a mi nuera ni a mi nieto."

Roy alzó la cabeza y miró a su madre a los ojos. En ellos encontró preocupación y miedo pero también mucho amor maternal y determinación. A pesar de que por fuera Chris pudiera parecer una mujer ruda y hosca, en el fondo era todo lo contrario. Aunque ella no le dió la vida, durante toda su vida le había demostrado su amor maternal de una y mil formas, y, a pesar de las terribles cosas que hizo en Ishval, ella seguía amándolo y apoyándolo.

"Sé que no te vas a rendir hasta encontrar la solución, pero en caso de que-"

"Ni se te ocurra siquiera pensarlo, muchacho." Chris lo interrumpió.

Roy suspiró, se acercó a Chris y la envolvió en un fuerte abrazo sorprendiendo a su madre, quien después de unos segundos de duda retornó con la misma fuerza el gesto.

"Haré todo lo que esté a mi alcance para que todos salgamos bien librados de esto pero no pienso irme de aquí en unas horas sin decirte lo mucho que te amo y lo muy agradecido que estoy contigo." Comenzó Roy a decir en voz suave. "Creo que jamás te lo había dicho, pero realmente te agradezco mucho por amarme y cuidarme todos estos años cuando en realidad no me lo merezco."

Chris lo golpeó suavemente en la nuca. "Claro que te mereces todo eso y, sobre todo, tienes derecho a ser feliz. Entiendo que Ishval te ha marcado, pero también no dejes de lado lo mucho que tú, Riza e incluso Edward han ayudado al país. Además, sabes perfectamente que siempre he sabido que me tienes afecto, Roy-Boy, a pesar de que siempre te olvidas de tu vieja tía." Dijo bromeando.

Roy negó con la cabeza esbozando una pequeña sonrisa. "Lamento lo desconsiderado que a veces soy contigo, pero no dudes jamás lo mucho que te amo y que para mí tú eres mi madre, no solamente mi tía. Tú jamás me has abandonado y me has dado todo lo que he necesitado, eso y mucho más. Si no fuera por tu apoyo en mis estudios, jamás podría haber ido a estudiar alquimia con el padre de Riza y sin eso puede que no conociera al amor de mi vida y que no tuviera un hijo tan increíble como Ed. Te amo, madre." Dijo con gran sinceridad antes de besarla en la mejilla.

Chris se sorprendió, Roy no la besaba desde antes de la guerra. Colocó su mano sobre una de las mejillas de él sintiendo la barbilla incipiente que comenzaba aparecer. Ella no se consideraba una mujer sentimental, pero en ese instante no pudo evitar sentir cierta nostalgia al recordar al pequeño niño de 4 años que recién había perdido a sus padres llorando a cántaros en sus brazos hasta quedarse dormido. Las duras noches de pesadillas que siguieron a ese incidente y el cómo poco a poco Roy se fue moviendo hacia adelante convirtiéndose en un niño alegre, listo, travieso, y de buen corazón hasta llegar a ser el hombre que tenía frente a ella. Un hombre que había vivido demasiadas cosas para su edad, cosas que no debería vivir nadie, eventos que a cualquier otro hubiera acabado por completo. Sin embargo, con mucho trabajo y dedicación se había levantado, había seguido luchando por lo que creía con tal de acabar con todas las injusticias de su país. Un hombre que a pesar de aparentar ser un hombre sin moral, mujeriego y ególatra, en realidad era todo lo contrario, una persona leal, dedicada y amorosa. Sabía que todo lo que era su muchacho y el hecho de que hoy todavía siguiera frente a ella, era gracias a Riza Hawkeye, una chica con un corazón tan grande que había sacrificado demasiado por el bienestar de su hijo. Esbozó una ligera sonrisa. Realmente estaba orgullosa de su muchacho, de su pequeño porque a pesar de que en su mano pudiera sentir la barba que comenzaba a salir en esa mejilla y aunque sabía que ya era abuela de un adolescente, ella no podría dejar de ver a su chico como ese pequeño niño que se escabullía por las noches a su cuarto para dormir a su lado.

"También te amo, hijo mío, y quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti. Estoy segura que, sin duda alguna, tus padres también lo estarían." Replicó Chris antes de depositar un tierno beso en la mejilla de Roy para después volver a abrazarlo.

"Ve a descansar, lo necesitarás. Nos veremos en unas horas." Chris dijo, sin darle oportunidad a Roy de protestar.

"De acuerdo."

Así, madre e hijo se retiraron cada quien a su recámara. Roy se recostó pensativo y, aunque estaba consciente de que en unas horas le esperaba un infierno, se permitió regocijarse por unos cuantos minutos en las muestras de afecto que había recibido por parte de su hijo y de su madre hasta que el sueño lo reclamó.

Horas más tarde, Roy se encontraba bañado, vestido y afeitado, ya que no les daría el gusto a los involucrados de verlo acabado. Justo cuando bajaba las escaleras, escuchó ruidos en la cocina y se llevó su sorpresa al encontrarse a Ed, Winry y a Chris.

"Buenos días, General." Saludó Winry mostrando una ligera sonrisa, tratando de aligerar el ambiente, seguida de Ed y Chris.

"Buenos días a todos." Retornó la sonrisa.

"Vamos, Roy-Boy. Come algo, capaz que cuando te aprehendan no te dan ni un solo bocado hasta quién sabe cuándo. Además, aquí Winry y Ed hicieron este pay ayer y está realmente delicioso."

Roy asintió. "Gracias." Tomó asiento a un lado de Ed y comenzó a comer un poco. Realmente no se sentía con ánimos para comer pero su madre tenía razón, tenía que cuidar sus energías si quería ayudar a Riza además de que le daría cierto alivio a su madre.

Los cuatro consumieron sus alimentos en silencio. Cuando terminaron, Roy agradeció a los cuatro y terminó de arreglarse y tomar algunos papeles que podrían servirle.

"Ten cuidado y haz todo lo posible para que tú y mi madre salgan de esta." Ed le mencionó a Roy cuando la hora de despedirse había llegado.

"Haré todo lo que esté a mi alcance." Roy sonrió. "Además, sé que tengo el apoyo de todos ustedes y de nuestros amigos. Con algo de suerte y paciencia, saldremos de esta, pero lo más importante, y que te quede muy claro, es que tú no debes quedar involucrado en esto para que finalmente te dejen en paz. Te juro que tu madre y yo haremos hasta lo imposible para que puedas seguir tu vida. Así que por favor, Edward, prométeme que serás paciente y que permanecerás oculto por muy complicada que se ponga la situación. Tu vida es nuestra prioridad. Por favor, promételo, hijo."

Ed evadió la mirada por unos segundos antes de fijarla nuevamente con la de su padre. Trató de desafiar la mirada de su padre con la suya pero rápidamente se dio cuenta de que no tenía otra opción más que ceder a los deseos de sus padres. "Lo haré." Respondió con tono de resignación. "Pero más te vale que tú y mamá regresen."

"Tienes mi palabra de que nos esforzaremos al máximo para que todos salgamos de esto." Ed frunció el ceño ante las palabras de su padre. "Creeme que me gustaría asegurarte que todo saldrá bien, pero hay cosas que están fuera de mi control. Por ello mi prioridad son tu madre y tú, pero te prometo que haré todo lo que pueda para que podamos estar juntos."

Ed suspiró. "Creo que tendré que conformarme con eso. Dile a mamá que no me rendiré y que desde aquí seguiré buscando alguna forma de ayudarlos." Intentó cambiar su expresión a una traviesa. "Además, recuerda que tienes que volver porque me hace falta sacarte más canas." El rubio dijo antes de reírse ligeramente tratando de aligerar la tensión que estaba comenzando a reinar en el ambiente.

Roy negó con la cabeza antes de reír ligeramente. "Más te vale que no lo hagas." Amenazó en tono de broma antes de dirigirse a Winry. "Espero que no te colme la paciencia, Winry."

Winry sonrió. "Ya estoy acostumbrada, descuide."

"¡Hey!" Protestó Ed.

"Cuídate, Roy-Boy y más te vale que Riza y tú salgan en una pieza." Chris dijo antes de abrazar a Roy quien asintió.

"Haré mi mejor esfuerzo. Por favor no permitas que Edward haga una tontería."

"Nosotros también haremos hasta lo imposible, Roy-Boy." Madame sonrió. "Y descuida, si pude contigo creo que no tendré problemas con Ed."

Roy sonrió y apretó a su madre en su abrazo una vez más antes de separarse y abrazar a Winry y al final atrajo en un fuerte abrazo a su hijo, quien no dudó en retornar el gesto.

Renuentemente, Roy se separó de su hijo y tomó el folder que se llevaría antes de mirar a su familia.

"Nos veremos luego."

"Nos veremos." Respondieron con determinación Ed, Winry y Chris.

Roy les sonrió antes de salir del lugar una vez que se aseguró de que podía incorporarse a la calle sin que nadie sospechoso lo viera.

"Él y Riza estarán bien, tienen que estarlo." Chris dijo con determinación.

"Sí, lo estarán." Replicaron Ed y Winry mientras se quedaban viendo por unos segundos la puerta por la que Roy acababa de salir.


Roy se desplazó unas cuantas cuadras antes de tomar un taxi que lo dejaría cerca del Comando Central. Justo como lo había predicho, en cuanto puso un pie en el edificio lo arrestaron pero antes de que lo llevaran al cuarto de interrogación, unos guardias interceptaron a sus carceleros mostrando un papel firmado por el mismísimo Führer para que antes de que el equipo correspondiente interrogara a Mustang, fuera llevado a su oficina.

Una vez que ingresaron a la oficina de Grumman, con previa autorización de él, los guardias se retiraron por órdenes del Führer dejándolo a solas con un Roy esposado pero, para sorpresa del pelinegro, Grumman silenciosamente se acercó a él para retirarle las esposas para después sentarse frente a su escritorio.

Grumman suspiró. "Tome asiento, General."

Roy obedeció. "Gracias, Señor."

"Mustang, supongo que ya sabes bajo qué cargos te están arrestando." Roy asintió. "Bien, así podemos ahorrarnos todo eso. Usualmente el Führer no se dedica a hacer el interrogatorio pero haré una excepción debido a que se trata de ti."

"Señor, me disculpo pero no pienso declarar nada hasta que tenga un abogado."

"Buena respuesta." Grumman sonrió. "Veo que has aprendido uno que otro truco mío, ¿no es así?"

Roy sonrió. "Por supuesto, Señor. He tenido un buen maestro."

"Bien, dejemos eso de lado. Mustang, no te estoy interrogando como la máxima autoridad del país ni como tu superior, te estoy preguntando como tu amigo." Roy lo miró escéptico. "Prometo que todo lo que me digas aquí y ahora quedará entre nosotros. Necesito saber la verdad de tus labios para ver qué podemos hacer por ti, por la Capitana y por el ex-alquimista de Acero. Si por mí fuera levantaría los cargos de inmediato dado que ¿por qué deberíamos mandar al escuadrón de fusilamiento a los héroes de nuestro país? Es totalmente absurdo, pero desafortunadamente no fui lo suficientemente rápido como para reformar las actuales leyes de la milicia." Grumman suspiró. "Ellos quieren ver tu cabeza rodar, sobre todo Archer, porque está tras tu puesto y hará todo lo que sea posible para conseguirlo, incluso si eso implica involucrar a gente inocente. Así que, muchacho, insisto, por favor dime tu versión de la historia para ver cómo podemos proceder."

Roy suspiró, sabía que Grumman había sido un aliado en el pasado, pero tenía ciertas reservas en si realmente lo apoyaría en esta ocasión. "¿Me da su palabra, Señor?"

Grumman alzó su mano derecha como si estuviera aceptando un juramento. "Por supuesto, muchacho. Como te dije, estoy aquí como tu aliado, no creas que he olvidado que tengo una deuda contigo al haberme dado paso libre para conseguir este puesto."

Roy lo miró fijamente para asegurarse de la veracidad de sus palabras y al percatarse de que no parecía haber mentira alguna, cedió. "Las conclusiones a las que han llegado son verdad." Murmuró el general.

Grumman enarcó una ceja. "¿Entonces, tú y la Capitana han mantenido una relación romántica todos estos años a espaldas de la milicia?"

Roy negó con la cabeza confundiendo a Grumman. "No, la única relación que hemos mantenido desde que ella comenzó a trabajar bajo mi comando ha sido estrictamente profesional." Hizo una ligera pausa. "Sin embargo, no niego que en la mayor parte de esos años y hasta la fecha hemos mantenido sentimientos el uno por el otro. Yo conocí a la Capitana mucho antes de que ambos ingresáramos a la milicia. Antes de que ella se enlistara, mantuvimos una relación romántica y Edward fue el producto de esa relación."

Grumman movió la cabeza de un lado a otro mientras se ponía una mano sobre su frente. "Por todos los cielos, ¿cuántas veces te dije que te casaras con mi nieta, muchacho?"

El comentario de su superior desconcertó a Roy. "Señor, me disculpo pero creo que su nieta no tiene nada que ver en esta conversación y, como puede darse cuenta, las veces que evadí su proposición fue porque, a pesar de que Ri- la Capitana y yo ya no teníamos más que una relación laboral, jamás he podido sacarla de mi corazón."

Grumman sonrió para sí mismo. "Oh, muchacho, ¿qué no has oído que primero debes de atar el nudo antes de traer bebés al mundo?"

"Claro que lo he oído y le juro que ese era mi plan pero a veces las cosas sólo suceden. Pero independientemente de que la concepción de Edward no fue planeada, no me arrepiento ni un solo instante de su existencia."

Grumman sonrió. "De acuerdo, ahora quiero que me des todos los detalles de toda esta situación. Un aproximado de fechas en el que sostuviste una relación con la Capitana y recuérdame la fecha de nacimiento de Elric."

Roy asintió y comenzó a relatar las cosas que le solicitó Grumman y aquellas que considerara importantes.

"Mi estimado General, este caso va a ser muy complicado. La ley es demasiado estricta." Comentó el Führer una vez que Roy terminó su relato.

"Lo sé, Señor."

"Tienes que conseguir un buen abogado."

"Respecto a eso, Señor, me gustaría pedir su apoyo para que el Teniente Segundo Vato Falman defienda nuestro caso junto al Teniente Primero Heymans Breda. Falman está estacionado en Briggs y ha sido notificado al respecto pero me preocupa que la General Armstrong no le permita venir a Central."

"Tendrás a Falman, no te preocupes. Si Armstrong se opone yo me las arreglaré, pero me gustaría saber ¿por qué lo has elegido a él?"

Roy sonrió. "Porque Falman trabajó por varios años bajo mi comando por lo que lo conozco muy bien y sé que su gran memoria y conocimiento podría ayudarnos a encontrar una manera de salir de esta."

"Suena bien. Entonces cuenta con él y con toda la gente que necesites."

Roy hizo una pequeña reverencia con la cabeza. "Gracias, Señor." Hizo una pausa antes de mirar de frente al Führer. "También me gustaría pedirle un gran favor, Señor."

"¿De qué se trata?"

"Si todo esto se llega a complicar, por favor tome como referencia el caso del hermano de la Teniente Primera Catalina." Mencionó Roy antes de sacar del interior de su chaqueta el folder que contenía una copia del expediente para pasárselo a Grumman.

Grumman enarcó una ceja cuando comenzó a leer el documento. "¿Sabes lo que significa para ti si se usa este caso como precedente, Mustang?"

"Estoy totalmente al tanto, Señor, y estoy más que dispuesto a proceder con ello con tal de salvar la vida de Riza y de Edward."

Grumman pudo ver la determinación en la mirada del General, por lo que decidió aceptar lo que el pelinegro le pedía mientras dejaba salir un suspiro. "De acuerdo, muchacho. Aunque de verdad espero que no tengamos que llegar hasta esa instancia." Hizo una ligera pausa. "Lamento que no pueda invitarte a una partida de ajedrez pero me temo que tengo que pedir a tus carceleros que vengan por ti."

El General asintió. "Le agradezco todo su apoyo en esto, Señor."

"Haré lo que me sea posible, después de todo no me gustaría que los héroes de nuestro país sean asesinados."

"Gracias, Señor."

En ese momento llamaron a la puerta. Cuando Grumman dió su permiso los carceleros (tras rápidamente volver a esposar a Roy) ingresaron y se llevaron al pelinegro al cuarto de interrogación.

Grumman se quedó un momento pensativo. Después de todo no me equivoqué al pensar que te atraía mi nieta, Mustang. Sonrió para sí mismo. Vaya, ahora resulta que hasta soy bisabuelo. No perdieron el tiempo. Ahora, necesito pensar en una forma de cómo sacarlos de toda esta situación pero sin que mi parentesco salga a la luz por el bien de todos.


Después de una larga espera en la sala de interrogatorios y justo cuando Roy creyó que ya había podido zafarse del interrogatorio con Douglas, el mismísimo Frank Archer se hizo presente en el cuarto con un porte y sonrisa engreída.

"¿Qué tal, Mustang?" Saludó engreídamente haciendo que Roy usara todo su autocontrol para no golpearlo en ese momento con todo y esposas.

El General mantuvo su mirada y postura firme, sin mostrar señas de que la presencia de Archer lo estuviera perturbando.

"¿Acaso ya no saludas a tus viejos amigos desde que eres un General? ¿O acaso estás demasiado deprimido al pensar que probablemente tú, tu zorra y tu bastardo serán ejecutados todos juntos como la hermosa familia que son?" Dijo Archer con un evidente tono de burla y disfrute.

Ante eso, Roy apretó fuertemente sus manos en puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos y se puso de pie de forma abrupta azotando la madera de sus esposas sobre la superficie de la mesa.

"¡Cierra la boca, Archer! Te recuerdo que te estás dirigiendo a un superior y me debes respeto a menos que quieras que te mande a corte marcial." Gruñó el General.

Archer rió descaradamente. "Tu comportamiento solo confirma que todo es verdad, bueno no es como si no lo supiera ya, porque las pruebas hablan por sí mismas."

"¿Qué es lo que quieres? Si no mal recuerdo, tú no eres investigador, sino un maldito instigador de guerras."

Archer comenzó a pasearse por la habitación, colocando sus manos en la parte baja de su espalda. "¿Que qué es lo que quiero? Mmm buena pregunta, General. Supongo que todo se puede resumir a que deseo que se respete la ley por el bienestar del país."

"Sí, claro, sobre todo tú vas a buscar el bienestar del país buscando cualquier excusa para iniciar una guerra." Roy estaba furioso, sabía que no debía alterarse, que era lo que Archer quería y que lo estaba consiguiendo, pero no podía evitar sentir unas ganas extremas de estrangularlo.

"A veces la guerra es la única solución, General." Replicó sonriendo.

"¿Y qué se supone que soluciona una maldita guerra? ¿Acaso no te importan los daños colaterales de una guerra? ¿Las vidas que se pierden? En la guerra nadie gana."

"Oh, claro que sí hay ganadores, General. ¿Acaso ya olvidó cómo es que Amestris se formó?" Roy frunció más el ceño al recordar las innumerables guerras que habían acontecido en Amestris a causa de un ser engreído como el homúnculo. "Pero en fin, dado que tenemos diferencias de opiniones en ese tema, prefiero pasar al que nos incumbe." Detuvo su andar para colocarse frente a Roy observándolo con la misma sonrisa triunfal en su rostro.. "Usted me está hablando del bienestar del país ¿cierto? Entonces me pregunto ¿cómo puede conseguir ese bienestar acostándose con su subordinada y teniendo un bastardo con ella?" Llenando su sonrisa con malicia continuó. "Al parecer todas esas mujerzuelas con las que se le han visto no fueron suficientes para saciar sus necesidades carnales, ¿no es así, mi estimado General? ¿Quién lo diría? La soldado modelo cayendo en las redes de un mujeriego, o ¿será que siempre ha sido una cualquiera bajo la fachada de una mujer respetable?"

A Roy le hervía la sangre. Definitivamente lo que más deseaba en ese momento era tener sus guantes puestos para achicharrar a ese maldito idiota. Pero tenía que permanecer calmo y colecto. Tal vez no fuera el momento, pero al menos quería asegurarse de defender el honor de Riza.

"Archer, te exijo que respetes a la Capitana Hawkeye y que te dejes de rodeos de una buena vez, ¿qué es lo que te traes entre manos?" Dijo Roy mientras lo miraba duramente.

"¿Yo? Nada de nada, General." Dijo con extremo sarcasmo antes de comenzar a reír. "Bueno, debo admitir que toda esta situación me brinda el enorme gozo de ver cómo un mocoso idiota que ha llegado tan lejos por andar lamiendo botas o quizás por andarse acostando con las hijas y esposas de los altos mandos, cae de la misma forma en la que subió por andarse revolcando con su subordinada."

"¡BASTA!" Gritó Roy al escuchar la forma tan despectiva en la que se estaba refiriendo de Riza.

"Está bien, General. Como seguramente ya no tendrá más placeres en esta vida,lo complaceré y le diré lo que seguramente quiere saber. Tengo pruebas irrefutables de que ese bastardo de Acero es producto de su enferma relación con la Capitana." Sonriendo maquiavélicamente, sacó un papel de su chaqueta y se lo aventó en la mesa para que Roy lo examinara.

Roy le dirigió una dura mirada antes de revisar el documento con cierta dificultad por el movimiento restringido de sus manos a causa de las esposas. Tras unos segundos de silenciosa lectura, internamente se sorprendió al ver que ese papel era una copia certificada por el departamento médico de la milicia de una prueba de ADN realizada entre Riza, Ed y él, en la cual se indicaba claramente el parentesco entre todos ellos.

"Como puede ver, la prueba es irrefutable. Como su bastardo heredó casi todo de su madre pudo pasar desapercibido durante todos estos años, pero creo que ya fue suficiente engaño." Archer dijo al final con un tono burlón.

El general seguía tratando de entender cómo demonios Archer había sido capaz de obtener una muestra de sangre de Edward. Entendía que las muestras de Riza y él pudo haberlas obtenido por los exámenes que la propia milicia exigía cada cierto tiempo para los militares pero en el caso de Ed, al ser tan joven y no ser del todo un militar, no era obligatorio.

"¿Cómo es que obtuviste esto?" Preguntó fríamente el general.

Archer echó un vistazo al borde inferior de la puerta para asegurarse que nadie se encontraba del otro lado de la puerta y una vez que se cercioró de ello su sonrisa se ensanchó antes de responder la pregunta del pelinegro. "No puedo creer, General, que tan rápido haya olvidado que nuestro estimado ex Führer King Bradley tenía mucho interés en mantenerlo con la correa corta. Conoció a Pride ¿cierto? Él fue el encargado de investigar cada movimiento suyo y de la Capitana."

Al escuchar el nombre de Pride, Roy apretó la mandíbula al recordar cómo ese homúnculo había atacado a Riza y Ed así como el hecho de pensar que había invadido la privacidad y tranquilidad de ella. Le hacía desear encerrarlo aún en contra de la voluntad de la Sra. Bradley.

"Pride escuchó una conversación de la Capitana donde decía que Edward Elric era su hijo. Eso produjo curiosidad entre todos nosotros por lo que a Kimblee le fue asignada la tarea de conseguir una muestra de sangre de ese mocoso para comprobarlo."

Roy le dirigió una mirada llena de odio. "Dudo mucho que los homúnculos realmente confiaran en unos idiotas como Kimblee y tú como para contarles qué era lo que estaba sucediendo con nosotros."

La sonrisa de Archer se tambaleó por un momento. "Me ofende profundamente, General. Pero he de aceptar que esos malditos no sabían apreciar a soldados tan valiosos como nosotros."

"Entonces có-"

"Paciencia, General." Le echó una mirada despectiva a la pequeña habitación en la que se encontraban. "No es como que tenga mucho con que entretenerse estando aquí." Carraspeó antes de continuar. "A Kimblee le fue pedido que consiguiera una muestra de sangre de Acero. Aunque debo de admitir que a ese idiota se le pasó la mano en esa ocasión en Baschool, ya que casi mata a tu pequeño bastardo."

El pelinegro formó puños con sus manos.

"Oh, no te molestes, Mustang. Al fin y al cabo tu bastardo sigue con vida ¿no? Bueno… por el momento." Archer ignoró la mirada de furia que Roy le dirigió para continuar con su relato. "Los homúnculos casi le arrebataron su piedra filosofal a Kimblee cuando se enteraron de lo que había hecho. A Kimblee no le quedó más remedio que agachar la cabeza y seguir jugando el juego de los homúnculos si quería continuar viendo todo en primera fila pero no por eso iba a fingir que nada había pasado. Como era un visitante frecuente del Führer, no fue difícil que descubriera la carpeta que Bradley había empezado a formar de ustedes. Cuando recordó lo mucho que le habían reclamado el casi haber matado a Acero, todo comenzó a hacer sentido. Así que él mismo se encargó de dar seguimiento a las pruebas de sangre dado que los homúnculos perdieron interés en esa forma de controlarlos cuando el bastardo de tu hijo desapareció tras lo de Baschool.

Quizás los homúnculos no le vieron importancia a esta valiosa información pero Kimblee sí y por eso confió en mí para reportarme los avances de la investigación. Es una lástima que no pueda ver los frutos de su propio trabajo pero al menos me dio las armas suficientes para dar seguimiento a este caso. Fue un proceso bastante largo para mi gusto porque tuve que esperar a los próximos exámenes médicos de la milicia así como el tiempo que me tomó hacer algunos viajes para verificar datos pero al final de cuentas todo está dando los resultados esperados." Su sonrisa se ensanchó a pesar de que parecía que su rostro se partiría en dos. "Así que ahora henos aquí, por fin haciendo justicia por infringir una ley tan delicada, General. Me temo que tendrán que buscar a un sustituto para su puesto en el Este. Ahora el único pendiente por cumplir es encontrar a ese bastardo suyo para que podamos ejecutarlos a todos de una buena vez."

A pesar del estorbo que suponían las esposas, Roy logró tomar a Archer por la chaqueta y lo encaró duramente. "¡Cierra la maldita boca! Deja de estar involucrando gente inocente en este conflicto que al parecer tienes conmigo, imbécil." Espetó el pelinegro. "Esto es entre tú y yo, Archer. Riza y Edward no tienen nada que ver."

Archer se deshizo del agarre de Roy. "Sí, tienes razón, esto es entre nosotros. Ya es hora de que se den cuenta de que en realidad eres un fraude, Mustang. Además no trates de convertirme en el villano de esta historia. TÚ eres el único responsable de haber involucrado a más personas." Una sutil muestra de dolor pasó momentáneamente por la mirada de Roy por lo que Archer se dio por bien servido por el momento. Miró su reloj antes de retomar la palabra. "Vaya que se ha hecho tarde. Será mejor que permita que lo trasladen a su suite." Dijo al final en tono de burla antes de salir de la habitación.

Roy golpeó fuertemente la mesa con la madera de sus esposas. "¡Maldito, bastardo!"

A los pocos minutos, el general fue llevado a las celdas del comando, donde encontró a Riza sentada sobre su cama con la cabeza gacha y con un par de esposas metálicas en sus muñecas. Cuando escuchó ruidos alzó su cabeza y en cuanto vio a Roy se puso de pie.

"General." Dijo Riza buscando inmediatamente la mirada de Roy preguntando una sola cosa. ¿Edward está bien?

"Capitana, lamento tener que saludarla bajo estas circunstancias." El pelinegro hizo una ligera reverencia y contestó su pregunta silenciosa con su mirada ónix. Descuida, él está a salvo.

Riza suspiró aliviada. Recordaba que Roy le había dicho por teléfono que Edward estaba bien, pero no era lo mismo escucharlo de su voz que verlo en su rostro y en su mirada. Claro que como madre desearía confirmarlo ella misma, pero dadas las circunstancias y por la propia protección de su hijo, tendría que conformarse con lo que Roy le decía.

Dentro del caos que ambos estaban viviendo, al menos tuvieron la suerte de que a Roy le designaran la celda contigua a la de Riza, además de que los dos estaban completamente solos dado que en esa zona no había otros prisioneros ya que recientemente los habían trasladado a la prisión de Central.

A Roy le lanzaron una endeble cobija y los carceleros se retiraron dejando la zona de celdas bajo resguardo de los vigilantes de la entrada del lugar. Cuando Roy no escuchó ruidos se acercó a la puerta de su celda y miró a su derecha donde encontró a Riza esperando poder verlo.

"Lo lamento, pero juro que los voy a sacar de todo esto." Murmuró el general.

"Sabes perfectamente que todo esto no estaría pasando si desde un principio te hubiera contado acerca de mis planes de unirme a la milicia." Murmuró la rubia.

"Pero esto no hubiera salido a la luz si no tuviera tantos enemigos. Si tan solo te hubiera alejado de mi lado después de la guerra…" Suspiró pesadamente. "Pero siempre he sido un maldito egoísta y codicioso." Mencionó el pelinegro dando un golpe a las rejas.

Riza suspiró. "No olvides que jamás me hubiera ido de tu lado. Prometimos mejorar al país y estábamos conscientes de que no sería un camino fácil… no tiene sentido estarnos culpando ahora. Nuestra prioridad es que Edward salga ileso de todo esto."

Roy resopló ligeramente para apartar la parte de su flequillo que estaba cayendo sobre sus ojos. "Tienes razón… No te preocupes, él está protegido y prometió permanecer ahí. Te manda sus saludos y me pidió que te dijera que te ama y que hará todo lo que pueda para que salgamos todos de esto."

La Capitana sonrió. Se imaginaba lo difícil que debió ser para Roy hacer que Edward se quedara en las sombras. Se permitió disfrutar la calidez y el ánimo que le daban las palabras de su hijo por unos segundos. Después inhaló profundamente antes de hablar.

"¿Pudiste descubrir qué tanto saben?" Preguntó en voz baja Riza.

Roy exhaló pesadamente. "Lo saben todo. Esos malditos de Bradley y Pride iniciaron una investigación mientras estabas bajo su custodia y esa investigación terminó cayendo en manos de Kimblee y Archer. Ellos la retomaron y durante estos meses, Archer reunió toda la información posible concerniente a nosotros tres…" Tragando saliva y preparándose para lo que tenía que decirle, añadió. "Tienen una prueba de ADN."

Riza se congeló en ese momento. Tenía la leve esperanza de que no tuvieran pruebas tan contundentes y que solamente se estuvieran basando en suposiciones que podrían desmentir, pero con una prueba de ADN de por medio, no había forma posible de negarlo y la vida de Edward estaría en juego.

"Pe-pero ¿cómo es que se enteraron y lograron obtener una muestra del ADN de Edward?"

Roy le contó los detalles que Archer le había dicho. Riza se quedó pensativa tratando de recordar sus acciones del pasado. A su mente llegó una vez más el recuerdo de aquella noche en una cabina telefónica pública que había utilizado para comunicarse con Pinako para aclarar una duda que la estaba carcomiendo. Maldición, fui muy descuidada, permití que mis sentimientos se apoderaran de mi en ese momento y ahora por mi culpa he puesto en peligro las vidas de Roy y Edward. Debí haber confiado en mi intuición y no haber achacado esa inquietud a la verdad que me sería revelada.

Ante el silencio que se había prolongado, Roy entendió lo que estaba pasando por la cabeza de Riza. Debido a lo limitado de sus movimientos por las esposas, Roy tardó un poco en poder pasar una de sus manos ligeramente por afuera de los barrotes de su celda. No fue capaz de cubrir la distancia hasta la mano de Riza que reposaba sobre sus propios barrotes, pero el ruido que hizo provocó que Riza levantara su vista y la enfocara en la mano de Roy. Dándose cuenta de sus intenciones, ella acercó su mano y, aprovechando esto, el pelinegro colocó su mano sobre la de Riza para darle un ligero apretón.

"No es tu culpa, no sabíamos de la existencia de Pride y aunque lo supiéramos, probablemente yo hubiera reaccionado de la misma forma que tú. Así que no se te ocurra seguir culpándote. Te necesito fuerte y concentrada en lo que se avecina. Nuestros amigos y familia están al tanto y no tengo dudas de que nos apoyarán para salir de todo esto."

Riza colocó su otra mano sobre la de Roy y la apretó gentilmente. "Gracias por no dejarme nunca sola."

Roy sonrió levemente. "El agradecido soy yo, porque a pesar de todo has seguido a mi lado."

Los dos permanecieron durante unos minutos de esa forma, tratando de reconfortarse el uno al otro y tomando toda la energía posible para enfrentar lo que se avecinaba. Los esperaba un camino complicado, pero estando juntos lucharían hasta el último aliento para salir victoriosos, siendo su principal objetivo salvaguardar la vida de su hijo.


Mientras tanto, el mismo día de la detención de Roy, Havoc se encargó de contactarse con los Curtis (quienes acababan de llegar ese día a Central) para informarles la situación actual de Ed y sus padres, por lo que la pareja se ofreció a investigar por su cuenta, diciendo que, al ser civiles, pasarían de manera más discreta frente a los ojos de los militares por lo que también intentarían reunirse con algunas de las personas que fueron sometidas a juicios similares así como sus abogados para intentar encontrar una pista del mejor curso legal de acción en base a los relatos y experiencias provenientes directamente de la boca de los involucrados.

Por otro lado, durante el siguiente par de días en el refugio de Madame Christmas, los miembros restantes del team Mustang junto con Rebeca fueron llegando teniendo sumo cuidado para no ser descubiertos. Falman fue el último en llegar del equipo, luego de soportar una acalorada discusión con la General Armstrong sobre su permiso para apoyar como abogado de Roy y Riza, a pesar de haber recibido un permiso directo del Führer Grumman.

"Vaya, amigo. En serio temí que la General te hubiera rebanado el cuello." Comentó bromeando Breda.

"Dímelo a mí." Respondió Falman asustado.

"¿Y exactamente por qué te retuvo la General? ¿Porque ibas a defender al General Mustang?" Preguntó Fuery.

"En parte, pero más bien estaba furiosa con el General."

"¿Por qué?" Preguntaron al unísono todos los presentes.

"Porque no podía creer que haya podido enamorar a la Capitana y mucho menos embarazarla, sin mencionar y permitanme citar las palabras de la General 'que no podía creer que un renacuajo como Ed y que un idiota mujeriego como Mustang puedan estar siquiera relacionados con la Capitana ya que ella se merece algo mejor'. Repito, palabras de la General, no mías."

Havoc y Breda soltaron una carcajada mientras que Ed fruncía el ceño.

"¿Renacuajo? ¿Quién se cree esa General? Entiendo el que se refiera de esa forma de mi padre, pero ¿de mi?" Comentó Ed indignado.

El comentario de Ed provocó otra carcajada de los presentes.

"Vaya que le dejaste una buena impresión a la General, Ed." Bromeó Winry.

Ed se cruzó de brazos. "Muy graciosa."

"¿Pues qué hiciste, estimado ahijado, para ganarte el odio de la Reina de Hielo?" Preguntó Rebeca.

"Vamos, Rebeca, ¿acaso no conoces a la General?" Comentó Havoc. "A la única que tiene en alta estima y que ha tratado de reclutar durante años es a Hawkeye."

Rebeca suspiró. "Tienes razón, Havoc. Lo lamento Ed, pero tal vez el simple hecho de que seas hijo de Mustang te quita bastante puntos frente a la General."

Ed solamente se limitó a asentir con la cabeza. Definitivamente tendría que preguntarle a su padre qué había pasado con la general cuando todo esto hubiera pasado.

"Bueno, pero al final la General apoyará a la Capitana y al General si es requerido, ¿cierto, Falman?" Intervino Fuery.

Falman asintió. "Sí, aunque dijo que lo haría por Hawkeye, ya que es la única que vale la pena salvar, pero dado que los 3 vienen en paquete, también apoyaría al General y a Ed."

"Vaya, por algo se ganó a pulso el título de la Reina de Hielo." Bromeó Havoc.

"Ah, por cierto, me pidió que te dijera que eres un idiota y que ahora entendía el por qué le hiciste esa llamada indiscreta la otra vez. Que quizás por ahora podría dejarlo pasar pero que para la próxima vez que se te ocurriera preguntarle algo de ese tipo, ella buscaría tu trasero y se encargaría de descuartizarte personalmente aunque tuviera que ensuciar la valiosa espada de los Armstrong con algo tan vil como tu sangre."

Havoc palideció y tragó el nudo que se le había formado, mientras los demás no paraban de reír.

"Definitivamente es algo que diría la Reina de Hielo." Comentó Breda entre risas mientras golpeaba la espalda de Havoc.

Rebeca comenzó a aplaudir para captar la atención de todos los presentes. "Bien, dejémonos de juegos y pongámonos a trabajar. Recuerden que 3 vidas dependen de nosotros."

"Sí, Madame."

Tras el breve respiro que los presentes se permitieron para liberarse un poco de la tensión y preocupación que los estaba invadiendo, cada uno de ellos comenzó a leer los documentos que tenían en la sala para tratar de encontrar algo que pudiera ayudarles. Durante las siguientes horas se enfrascaron con informes de casos de fraternización y con la ardua lectura una y otra vez de la ley de anti-fraternización.

Ed y Winry no entendían muchas de las cosas que venían en esos documentos por la terminología que utilizaban, lo que a su vez provocó que el rubio se estuviera desesperando porque lo poco que entendía no lo encontraba de utilidad para poder encontrar la forma de salir de todo eso.

Después de un par de horas donde la frustración estaba creciendo dentro del joven, Ed suspiró y se pasó una mano por el rostro, gestos que no pasaron desapercibidos por Winry quien de inmediato tomó su mano libre y le dio un apretón.

"Tranquilo, encontraremos algo, ya verás." Le dijo en voz baja.

"Eso espero, Win, porque de otra manera estoy casi seguro de que mi padre presionará para que mi madre y yo salgamos libres de culpa a cambio de su vida… Por primera vez en muchos años tengo la posibilidad de tener a una figura paterna presente en mi vida. Bueno el Coronel hace tiempo ha estado ahí para Al y para mí pero… ahora que sé que es mi papá y él sabe que soy su hijo no deseo perder lo que ahora tenemos, lo que nos ha costado tanto trabajo conseguir." Ed se tensó al pensar en ello.

Winry se acercó colocando su cabeza sobre su hombro mientras rodeaba sus hombros con su brazo. "No nos vamos a dar por vencidos. Tus padres y tú tienen mucha gente que los quieren y harán todo lo posible para salvarlos."

Ed giró su cabeza para depositar un beso en la coronilla de Winry. "Gracias, Win por no permitir que me dé por vencido."

La rubia lo apretó en su abrazo. "Siempre estaré a tu lado apoyándote."

Ed asintió. "Gracias."

"Vamos, Falman, tiene que haber algo, tú conoces muchas de las leyes de la milicia, eres una biblioteca andante, algo tienes que haber encontrado para poder sacarlos de todo esto." Comentó Havoc de repente.

Falman suspiró. "Hasta el momento no he encontrado un antecedente que podamos utilizar a nuestro favor para sacar a los 3. Pero…" Hizo una pausa. "El General me hizo mención de que tomara como referencia un caso en específico para sacar a la Capitana y a Ed primero."

Al escuchar esto, Rebeca alzó su cabeza para mirar a Falman. "El caso de mi hermano, ¿no es así?"

Falman asintió.

"En todo este tiempo no puedo creer que no haya sido modificada esa maldita ley." Refunfuñó la pelinegra. "Si se volviese a repetir lo del caso de mi hermano, sabemos lo que le espera a Mustang. ¡Demonios! Aunque no sea santo de mi devoción, sé lo mucho que significa para Riza y ahora para mi querido ahijado." Suavizó su mirada y miró directamente a Edward. "Ed, pase lo que pase con el imbécil de tu padre, por favor, prométeme que no dejarás sola a tu madre porque me temo que tú serías el único que podría disuadirla de tomar medidas extremas si todo esto se complica."

A Ed se le hizo un nudo en el estómago al pensar nuevamente en esa posibilidad. "Lo prometo, aunque ya se lo había prometido a mi padre. Pero aunque no me lo pidieran, no pienso dejarla sola, ni ahora ni nunca. Ya hemos perdido mucho tiempo, no quiero perder más."

Rebeca sonrió. "Gracias, hijo. Realmente que Riza tiene un hijo maravilloso."

Ed se sonrojó y decidió regresar su atención a los papeles que estaba revisando.

"Falman, de casualidad ¿tienes conocimiento de qué pasa cuando los que infringen una ley son héroes de guerra?" Preguntó Breda.

"En los únicos casos que he revisado las leyes no se aplicaron con todo su rigor o fueron totalmente ignorados por ser muy allegados a King Bradley."

"Como sucedió con Kimblee." Mencionó Fuery.

"Así es, pero hasta la fecha no he visto un caso donde esté involucrada la ley de anti-fraternización y todos sabemos que esta ley es una de las más penadas."

"¡Pero es ridículo! ¿Cómo puede un país siquiera pensar en asesinar a sus héroes?" Reprochó Rebeca.

"Apoyo a Becky, además si no fuera por el revolcón del jefe con Hawkeye no tendríamos al jefe de Acero quien no olviden fue el que terminó de patearle el trasero a ese mentado Padre." Replicó Havoc antes de recibir un golpe de Rebeca. "¡Oye! ¿Por qué me pegas?"

"Porque eres un idiota. Que tú vayas y te revuelques con quien te plazca no significa que mi amiga lo haya hecho."

"Entonces, ¿cómo explicas la existencia de Ed? No me digas que la cigüeña lo trajo."

Ed no pudo evitar sonrojarse ante el señalamiento mientras que Rebeca movía de un lado a otro su cabeza y se cruzaba de brazos.

"Por eso no te duran las novias, por lo idiota y poco romántico que eres."

"¿Y tú quién te crees que eres para juzgarme?"

Ed se puso de pie para interponerse entre Havoc y Rebeca.

"¡Hey! ¡Calma! No olviden que en estos momentos lo más importante es salvar a mis padres." Ed dijo con tono serio.

"Sí, Havoc, dejemos para después tu pobre vida amorosa o más bien tu inexistente vida amorosa." Breda comentó jalando a su amigo para que se sentara.

"¡Cállate, Breda!" Refunfuñó Havoc.

"Bien, ahora regresando a lo que nos incumbe, Falman ¿hasta el momento no tienes conocimiento de algo que podamos hacer para sacar a mis padres de este embrollo?" Preguntó Ed.

"Desafortunadamente, no hay un precedente similar. Esta ley es una de las más viejas y por ende más rígidas. El Führer Grumman tiene en sus planes actualizarla, pero sabemos que si pide su modificación precisamente en estos momentos su mandato estaría en juego ya que estaría tomando partido." Falman suspiró.

"Es lo que los enemigos del General están buscando. Si el gobierno de Grumman cae, la restauración de Ishval y todos los proyectos por los que hemos trabajado para mejorar el país al lado del General y de la Capitana se vendrían abajo." Breda comentó.

"¡Demonios! Ese maldito de Archer y quien lo esté apoyando lo tenían todo planeado." Edward dijo en tono molesto.

"Vamos, Falman, tiene que haber algo." Dijo Havoc.

"Y si no lo hay, nosotros lo crearemos." Dijo con tono solemne Breda.

Falman exhaló pesadamente. "Estoy indagando una posibilidad, pero todavía no estoy seguro de si pueda proceder."

Todos arquearon las cejas mirando a Falman expectantes.

"Por la edad que tiene Edward y las fechas en que la Capitana estuvo de baja durante su entrenamiento militar, me gustaría creer que la concepción fue antes de que ella entrara a la academia."

"Por supuesto que así sucedió. Yo me hice su amiga en los primeros días de la academia militar, o más bien, la tacleé y de ahí me hice su amiga y no daré detalles de ello porque eso en este momento no interesa. El punto es que yo estuve presente cuando comenzó a sentir los malestares de que el jovencito de allá ya venía en camino." Dijo apuntando hacia Edward con un dedo. "Si no mal recuerdo, creo que comenzó al mes o a los dos meses que ingresamos a la academia, sin mencionar que Riza casi no salía en los días libres que teníamos y si lo hacía era porque yo la arrastraba. Así que puedo confirmar que ella ya estaba embarazada, es más, ella me dijo que había tenido intimidad con su novio que en aquel entonces era Mustang."

"Ok, ok, no quiero saber los detalles de eso, por favor." Dijo Ed levantando las manos.

"Obviamente no te lo voy a decir, chiquitín, porque eso ni yo lo sé. Riza siempre ha sido muy discreta y lamentablemente no me dio muchos detalles como me hubiera gustado." Rebeca dijo haciendo un ligero puchero al final.

"Bien, ¿podemos evitar salirnos del tema, por favor?" Breda intervino.

"El gran obstáculo que encuentro, es que el acta de nacimiento de Edward aparece como si hubiera nacido en Febrero. Con esa fecha los de investigaciones se aferrarán a que fue concebido cuando la Capitana era una cadete." Retomó el tema Falman.

"Pero eso no es cierto, a mí me consta. Además Edward se adelantó como un mes o mes y medio, así que no hay forma de que haya sido concebido cuando ella era una cadete. Definitivamente fue antes de que ingresara a la academia."

"Si pudiéramos comprobar que la concepción fue antes de que la Capitana fuera oficialmente una cadete, tal vez pudiéramos conseguir la absolución de los 3 apelando a que una persona pre-inscrita no puede ser considerada oficialmente un miembro de la milicia."

"Genial, Falman." Dijo Fuery.

"¿Y por qué demonios no nos dijiste esto antes?" Preguntó Havoc.

"Porque es lo que estaba investigando apenas hace unos momentos."

"Pues ya está arreglado, vayamos de inmediato a poner nuestra defensa para que los liberen." Replicó Rebeca.

"Lamentablemente, Teniente Catalina, no es tan simple. Tu palabra no tendrá valor para darle sustento a nuestra defensa." Respondió Falman.

"¿Ya ves, Rebeca? Por ser una persona escandalosa y alborotadora no te toman en cuenta." Dijo en tono de burla Havoc, quién de inmediato recibió un fuerte golpe en la cabeza por parte de Rebeca.

"¡Cállate, idiota!"

"¿Por qué el testimonio de la Teniente Catalina no puede ser suficiente?" Preguntó Winry.

"Porque ella es conocida por ser la mejor amiga de Riza y, desafortunadamente, la milicia no acepta testimonios de amigos ni familiares." Intervino Chris quien había ingresado hace unos minutos a la sala, pero que había decidido permanecer en silencio para escuchar.

"Oh, no me había dado cuenta que habías regresado." Dijo Ed sorprendido.

"Ser cuidadosa y sigilosa es mi trabajo, muchacho."

"Rebeca, ¿sabes de alguien más que pudiera atestiguar que Hawkeye estaba embarazada cuando ingresó a la academia?" Preguntó Breda.

La expresión de Rebeca se tornó triste. "No que yo sepa. Yo era su única amiga en ese tiempo y según lo que sé, cuando Riza estuvo en Rivière, ella se mantenía al margen para evitar ser reconocida."

Breda se llevó su mano a la barbilla y se puso en modo pensativo. "Eso definitivamente va a complicar la situación. Falman, ¿cuántos testigos necesitaremos?"

"De acuerdo a los archivos de los casos que he leído de las otras leyes de la milicia, generalmente se han utilizado 3 testigos."

Havoc bufó. "Cielos, esto va a ser complicado."

"Sin mencionar que quieren hacer el juicio cuanto antes." Dijo Breda.

"El problema es que tienen pruebas que los condenan." Dijo con tono desanimado Fuery.

"Pues dejemos de perder el tiempo. Ya mandé a buscar testigos por todos mis medios. Falman, ¿cuándo interrogarás a Riza y a mi muchacho?" Preguntó Madame.

"Mañana mismo, Madame. Intentaré ver qué podemos hacer para aplazar en lo posible el juicio."

Chris asintió.

"Bien chicos, hay que movernos. Nos reuniremos mañana después de la reunión de Falman. Antes de venir aquí aprovecharé para ver a Riza para ver si ella recuerda a alguien que pueda fungir como testigo y para llevarle ropa limpia."

"Hmm, tía Rebeca, ¿podrías también llevarle ropa a mi padre?" Preguntó Ed rascándose la nuca provocando una sonrisa en Winry y en Madame.

Dado que eran oficiales con muchos reconocimientos en sus trayectorias, habían dejado a Roy y a Riza en las celdas del Comando Central en lugar de transferirlos a la prisión de Central, por lo que no necesitaban utilizar el uniforme de los reos, no al menos hasta que se les dictara sentencia.

"Claro, Ed." Respondió Rebeca.

"Bien… dame unos minutos para conseguir algo."

"Vamos, muchacho, yo tengo ropa de tu padre por acá." Dijo Chris.

Ed asintió. "Enseguida vuelvo." Dijo para salir momentáneamente de la habitación.

"Vaya, Winry, al parecer le has ablandado el corazón al jefe de acero." Comentó bromeando Havoc.

Winry se sonrojó. "Bueno es obvio que Ed se preocupe por sus padres, ¿no?"

"Sí, pero todavía es raro ver a ese par tan unidos sin tanta pelea de por medio." Dijo Havoc mientras comenzaba a reír.

Winry sonrió. "Sí, lo entiendo, pero a pesar de que al principio ha sido difícil para él aceptar su origen, ahora está muy agradecido de tener a la señorita Riza y al General Mustang como sus padres. Por eso tenemos que encontrar la forma de liberarlos a todos."

"¡Sí! Lo haremos. ¡Así que manos a la obra!" Dijo Havoc con una expresión optimista tratando de transmitir su energía a todos los presentes.


Al día siguiente, Falman y Breda consiguieron un permiso para tener una conversación en un cuarto privado con Roy y Riza. Cuando tuvieron la certeza de que no había cámaras ocultas ni micrófonos y que no había ningún soldado en los alrededores, Breda sacó un pequeño kit que llevaba en su saco para abrir las esposas del General y las que le habían puesto a Riza para trasladarla a la habitación, de manera que no quedaran rastros de su intervención. Ninguno de los dos se lo había pedido pero, sinceramente, para Roy fue un alivio poder frotar sus muñecas después de pasar varios días con la presencia y peso continuos de las esposas. Una vez hecho esto, Falman y Breda comenzaron a hacerles algunas preguntas.

Riza estaba con la cabeza gacha mientras respondía las preguntas de sus compañeros. "Rebeca me había comentado acerca de este plan ayer pero me temo que no se me ocurre nadie." Suspiró. "Muchas personas que van a Rivière lo hacen para ir de vacaciones o están poco tiempo ya que de ahí se dirigen a otras partes. Sin mencionar que durante ese periodo procuré mantenerme en el anonimato para evitar que me descubrieran. Con las únicas personas que establecí una comunicación constante fue con los padres adoptivos de Edward."

Breda y Falman asintieron. "Bueno, intentaremos seguir averiguando, con un poco de suerte encontraremos algo." Comentó Breda.

Riza alzó la cabeza para mirar a sus amigos que estaban frente suyo. "Gracias, muchachos."

"Los sacaremos de aquí. Ya verán." Dijo Breda con una sonrisa tranquilizadora mientras Falman asentía con la cabeza como muestra de su compromiso en lograr esa meta.

Roy sonrió ligeramente antes de cambiar a una expresión seria. "Hay algo que me preocupa más en este momento. Están incrementando la presión para encontrar a Edward. Necesitamos que levanten los cargos en su contra cuanto antes. Si podemos hacerlo antes del juicio, mejor."

Ante ese comentario, todos los presentes se pusieron tensos.

"Señor, tenemos una semana para el juicio tal vez para ese entonces podamos sacarlos a todos de este embrollo." Comentó Falman.

"No hay tiempo que perder, Archer está detrás de esto y sabemos perfectamente que no jugará limpio. Si por algún motivo encuentra a Edward, podría hacerle daño a él e incluso a Winry. Es un riesgo que no estoy dispuesto a correr."

Riza entendía perfectamente la preocupación de Roy, ya que ella misma la compartía, sobre todo cuando el día de ayer Archer los amenazó con matar a su 'bastardo' cuando lo encontrara si no cooperaban con la investigación para dar con su paradero. Roy y Riza sabían que Madame mantendría a salvo a Edward pero como padres no podrían permanecer tranquilos. Sin embargo, Riza también era consciente de que, por el momento, la única opción con la que contaban para liberar a su hijo de todo este problema de una vez por todas, sería sacrificando a Roy. La prioridad de ambos era su hijo, pero no podía concebir la idea de que ella saliera libre dejando al hombre que amaba atrás.

"General, tomemos las palabras de los muchachos en cuenta, tal vez se nos ocurra algo en un par de días que nos pueda asegurar la libertad a todos." Dijo Riza en voz suave mientras levantaba su mirada en dirección a Roy.

Roy se giró para mirar a Riza directamente a los ojos. "No pienso tomar ningún riesgo, Capitana. Ellos ya tienen mucha ventaja y entre más tiempo pase esta situación sólo se seguirá complicando."

"Señor, tampoco podemos actuar de manera precipitada."

El General inhaló profundamente. "Comprende, por favor, te quiero a ti y a Edward fuera de cualquier peligro lo más pronto posible."

Se formó un silencio incómodo para Breda y Falman que comenzaron a mirar a otro lado para no entrometerse en la que sin lugar a dudas no era una conversación para sus oídos. Riza, por su parte, se enfocó en la mirada de Roy, sintiendo cómo sus orbes negros reflejaban su determinación para llevar a cabo el plan que la sacaría a ella y a Edward del peligro a costa de su vida.

"Riza, por favor quiero que tú y Edward estén fuera de peligro." Dijo Roy con voz suave centrándose únicamente en Riza y olvidándose del lugar en donde estaban y las personas que los acompañaban.

"Y yo quiero que tú y Edward lo estén, Roy. Estoy de acuerdo con que saquemos de todo esto a nuestro hijo cuanto antes, pero no concuerdo contigo en que yo también salga libre, mucho menos cuando tú tendrías que quedarte atrás para lograrlo." Respondió Riza de la misma manera.

"No hay opción, Riza."

"Claro que debe haberla, solamente hay que ser pacientes."

"¿Y si Edward es capturado antes de ello? Archer no dudará en cumplir con sus amenazas."

Riza inhaló y exhaló pesadamente. "Roy, tiene que haber otra forma…"

"Tal vez, pero no hay tiempo. La vida de nuestro hijo peligra."

Riza sabía que Roy tenía razón porque ella misma se la pasaba pensando en que su prioridad era su hijo pero le dolía pensar que ella saliera beneficiada permitiéndosele vivir mientras Roy se pasaba el resto de su vida en una cárcel (en el mejor de los casos, aunque extremadamente poco probable) o peor… muerto. Riza tragó saliva tratando de apartar el nudo que se estaba formando en su garganta. Parecía que lo que Roy estaba dispuesto a hacer era la única salida pero ella no podía permitirlo, no cuando todo esto había pasado por su culpa por no decirle de sus planes de unirse a la milicia. No pudiendo más con su propio sentimiento de culpa y con la intensa mirada penetrante de Roy, desvió su mirada, rompiendo el contacto que ambos habían mantenido.

"Está decidido. Falman, Breda, hagan todo lo necesario para que esa persecución acabe. Quiero a Edward y a la Capitana fuera de esto." Replicó el pelinegro con voz determinada.

"Sí, Señor." Replicaron los aludidos con resignación, pues temían que la orden de Roy terminara definitivamente en su propia muerte.

"Aún así, haremos todo lo posible para sacarlo a usted también cuanto antes." Agregó Falman

"Gracias, pero no olviden que mi petición es prioridad."

Los hombres asintieron antes de compartir una mirada entre ellos antes de ponerse de pie.

"Señor, todavía tenemos unos minutos antes de que los oficiales vengan, nos ocuparemos de cuidar la puerta desde afuera." Dijo Breda.

Sin esperar respuesta, Breda y Falman hicieron una ligera reverencia con la cabeza a sus superiores antes de retirarse de la habitación para darles unos minutos de privacidad.

Riza se puso de pie y caminó hacia un extremo de la habitación dándole la espalda a Roy. A pesar de que era la única forma de retirar los cargos en contra de su hijo, podía sentir punzadas de dolor en su corazón al pensar en el sacrificio que Roy estaba dispuesto a hacer.

Roy se acercó a ella quedando un paso atrás de ella observando la tensión que se había incrementado en sus hombros y el enojo que la estaba invadiendo. Le gustara o no la decisión, ella también tenía que estar a salvo. Él no desistiría, haría lo que fuera con tal de que las personas más importantes de su vida estuvieran fuera del peligro.

"Riza… por favor comprende que es lo mejor." Murmuró el pelinegro a la vez que se colocaba frente a ella y tomaba una de sus manos. "Ya te lo dije, no puedo perderte, ni a ti ni a Edward."

"Y yo no puedo perderte a ti." Ella respondió en voz baja manteniendo su mirada en el suelo.

"Yo no pienso rendirme. Mira esto como un plan de acción momentáneo. Con algo de suerte, no llegarán a las consecuencias máximas conmigo por lo que sólo me retrasaré un poco en volver a estar a tu lado y al de Ed." Llevó una mano a su mejilla para acariciarla tiernamente. "Además, sé que tú, Edward y los demás me seguirán apoyando, sin mencionar que después de muchos años de desear mi propia muerte, ahora es lo que menos deseo. Quiero vivir para estar a tu lado y al lado de nuestro hijo, ya me perdí varios años de su vida y no quiero perder ninguno más."

"Entiendo y estoy totalmente de acuerdo con que Edward esté fuera de esto, pero yo debería ser la que se quede aquí."

Roy negó con la cabeza. "Ni tú ni Edward se merecen estar aquí, toda esta persecución es por mi culpa, por todos los enemigos que he hecho. Sabes perfectamente que es por mí que han iniciado todo esto y no tanto por 'defender' la ley."

Riza suspiró.

"Además, le prometí a Edward que haría hasta lo imposible porque todos saliéramos de esto." Agregó Roy.

Riza levantó su mirada y se permitió esbozar una ligera sonrisa antes de abrazar al pelinegro. "Saldremos de esto."

"Lo haremos. Pase lo que pase, no olvides que te amo a ti y a nuestro hijo." Roy dijo con determinación antes de besarla en los labios.

"Tampoco olvides que yo también los amo." La rubia respondió cuando se separaron lo que hizo sonreír a Roy antes de abrazarla fuertemente por un breve momento antes de renuentemente alejarse ya que Breda y Falman habían tocado la puerta para anunciar su entrada, lo que significaba que los guardias venían de regreso y que, en unos segundos, las esposas volverían a rodear sus muñecas, impidiéndoles por un tiempo indefinido las muestras de cariño que finalmente pudieron compartir en esos breves momentos.