Disclaimer: Los personajes de Fullmetal Alchemist no nos pertenecen. Sólo estamos divirtiéndonos con ellos.
Capítulo 34. Sentencia
Un par de días después de la reunión de Falman y Breda con Roy y Riza, Archer apareció en la zona de celdas para encarar a Roy tomándolo por la camisa entre las rejas.
"¡Maldito, Mustang!" Gruñó Archer.
"Archer, te exijo que me sueltes de inmediato. Te guste o no sigo siendo tu superior." Respondió duramente Roy zafándose del agarre.
"Como si realmente importara tu rango en estos momentos." Murmuró Archer entre dientes mientras retraía sus manos. "Podrás haber ganado esta batalla Mustang, al haber salvado a tu bastardo y próximamente a tu perra, pero la guerra la perderás cuando te ejecuten."
Roy no se contuvo y, aprovechando la cercanía del Coronel, logró tomar a Archer con fuerza golpeándolo duramente contra las rejas al atraerlo hacia sí. "Ya te lo había advertido antes, infeliz. Te exijo respeto para Edward y para la Capitana." Gruñó el General.
"¡General! Suéltelo, por favor." Intervino Riza, quien seguía en la celda contigua.
El pelinegro soltó bruscamente a Archer, mientras que el otro comenzó a frotarse el rostro para sobarse por el impacto que había recibido.
"Me las pagarás, Mustang. Tal vez te hayas salido con la tuya por ahora, pero haré todo lo que esté a mi alcance para que tu pellejo no pueda salvarse. Al fin y al cabo tu imagen está completamente manchada. Nadie va a mover un dedo por ti cuando te la pasaste abusando de una inocente cadete, embarazándola y dejándola a su merced porque te estorbaba al igual que tu bastardo. Bueno, aunque he de reconocer que les encontraste utilidad en su momento. A tu mujerzuela para satisfacer tus deseos carnales y a tu bastardo cuando te fue útil para hacerte quedar bien frente a los superiores porque sólo así te interesaste por él."
"Si no tienes nada más productivo que decirme, lárgate ahora mismo." Gruñó Roy apretando sus dientes y sus puños para contener de alguna forma su creciente furia.
"Disfruta lo que te quede de vida, Mustang, porque en unos días será tu juicio y por muy héroe que seas te ejecutarán y yo estaré en primera fila para presenciarlo antes de irme a ocupar mi nuevo puesto." Sonrió maliciosamente antes de dirigirle una última mirada desdeñosa antes de retirarse.
El general suspiró pesadamente tratando de olvidarse del mal rato que le había hecho pasar el tipo. Le hervía la sangre por la forma tan despectiva en la que el tipo se refería a Riza y a Ed.
"General, no caiga en sus juegos. Él solamente quería desquitarse con usted molestándolo."
"Y yo le di el gusto, ¿no es así, Capitana?" Interrumpió Roy.
"Así es."
"Pero me hierve la sangre la forma tan despectiva en la que se refiere a ti y a Ed." Refunfuñó Roy mientras volvía a apretar sus manos en puños al recordar las palabras de Archer.
"A mi no me importa, porque sé que no es cierto además de que sé que usted no nos ve de esa forma. No olvide que las palabras de Archer no tienen credibilidad ante mi y ante muchas otras personas por el tipo de persona que es."
El general suspiró, como siempre Riza tenía razón pero no podía evitar molestarse de que hablaran de esa forma de las personas más importantes de su vida. Inhaló profundamente y en ese momento se dio cuenta de algo. "Sabes, si Archer vino furioso a buscar pelea y por lo que dijo, eso significa que Falman y Breda han tenido éxito y te dejarán a ti y a Ed libres de todo esto."
"Es posible." Respondió Riza en un murmullo.
Antes de que pudieran seguir analizando el tema, Breda y Falman ingresaron a las celdas, dirigiendo un rápido saludo a ambos antes de que Breda hablara.
"General, hemos procedido como nos lo ha solicitado y aquí tengo los papeles que dictan el retiro de la orden de aprehensión y de los cargos contra Edward."
Breda le pasó el folder a Roy entre las rejas quien de inmediato lo tomó y comenzó a leerlo.
"Dado que había un precedente donde al producto de la relación se le perdonaba la vida y dado que en este caso está cerca de la mayoría de edad y que fue parte fundamental en la salvación de Amestris durante el día Prometido, Edward ha quedado libre de todo cargo y a partir de este momento puede salir a la calle sin temor a que lo aprehendan." Comentó Breda.
"Esas son buenas noticias, muchas gracias, muchachos." Dijo Riza con una sonrisa, sintiendo que una parte de la presión que oprimía su pecho se liberaba.
Falman y Breda asintieron.
"¿Y qué procede con la Capitana?" Preguntó el general, mientras seguía buscando entre los papeles el dictamen acerca de Riza.
"La asamblea encargada de recibir todas las pruebas sobre este caso está consciente de que si se toma como precedente el caso del hermano de la Teniente Catalina, la Capitana quedaría libre del escuadrón de fusilamiento pero han tomado una prórroga para deliberar un poco más acerca de la sentencia dado que, al igual que su caso, Señor, hay elementos que deben considerarse como sus participaciones en momentos clave de la historia de Amestris." Comentó Falman.
"¿El resultado será dado hasta nuestra audiencia?" Preguntó el general.
"Parece ser, Señor, dado que es la fecha límite que han estipulado." Dijo Falman.
"Seguimos trabajando para encontrar una forma de sacarlos de todo esto. Todavía tenemos 5 días y los aprovecharemos lo más que podamos."
"Gracias." Respondieron Roy y Riza.
"Si nos disculpan, procedemos a retirarnos para seguir preparándonos para el juicio y para darle las noticias a Edward."
"Por favor, diganle que no sea imprudente." Comentó Roy.
"Y que cuide de sí mismo." Añadió Riza un poco preocupada sabiendo que Edward podría llegar a descuidarse al estar atento a lo que les sucedía a ellos.
"Lo haremos."
Una vez que Breda y Falman se retiraron, Riza rompió el silencio desde su celda.
"Me alegra que Edward esté libre de todo esto."
"A mí también, aunque me hubiera encantado que la asamblea te hubiera dado tu libertad al mismo tiempo."
"Ahora que la vida de Edward ya no está en riesgo, me podré concentrar en que nosotros salgamos juntos de esto." Dijo Riza con una mirada llena de determinación.
"Bueno, todavía tenemos algo de tiempo para encontrar la forma." Respondió Roy un poco más tranquilo sabiendo que, al menos, su hijo estaría a salvo.
"Sí, lo haremos."
"Entonces, ¿Ed ya puede salir sin preocuparse de que la milicia vaya tras él?" Preguntó Winry a Breda quien les había dado las noticias.
"Así es."
"¿Y qué hay de mis padres?"
"La Capitana no enfrentará el escuadrón de fusilamiento, eso es un hecho, pero desafortunadamente aún no podemos descartar la opción del encarcelamiento. Todavía están determinando su sentencia pero la deben dar en el juicio junto con la del General."
Ed frunció el ceño. "Si yo ya no tengo que enfrentar un juicio, eso significa que metieron el precedente, ¿no es así?"
"Sí, fue orden del General, quería sacarlos cuanto antes del peligro a ti y a la Capitana."
Ed golpeó la mesa donde se encontraba sentado. "Le dije que no usara de inmediato ese recurso. Ahora su vida peligra. Maldición." Refunfuñó el rubio mientras llevaba una mano a su cabello.
"Bueno, estamos metiendo todos los recursos que vamos encontrando para apelar a que no vaya al escuadrón de fusilamiento como sucedió en el antecedente. Él y la Capitana han jugado papeles importantes en la milicia y usaremos ese argumento para defender la vida de ambos."
"¿Y si eso no es suficiente? Este nuevo gobierno ha comenzado a hacer cambios importantes pero no ha tenido tiempo de sacar toda la corrupción y esa misma corrupción es la que podría acabar con su vida."
Winry colocó su mano sobre la de Ed. "Sé que es una situación difícil, Ed, pero no nos rendiremos. Falman ha logrado librarte de los cargos y ahora haremos lo mismo con tus padres. Encontraremos la manera de salir de todo esto, ya verás."
Ed inhaló profundamente. De verdad quería creerlo, pero con esta nueva noticia sentía que todo se complicaría para sus padres a cambio de su libertad. El tiempo estaba encima de ellos y, a pesar de que estaban buscando alguna otra forma de defender su caso, no habían podido conseguir testigos que confirmaran que su madre se había embarazado antes de que ingresara a la academia y eso lo estaba preocupando pues ahí podría radicar la clave para la liberación tanto de su madre como de su padre. Era difícil, pero tenía que mantener la calma que le permitiera seguir buscando y esa calma, como siempre, se la transmitía Winry con sus palabras, su aroma y la forma en que en esos momentos le había tomado la mano. Winry era quien lo anclaba en el presente para enfocarse en lo que era verdaderamente importante en esos momentos. No era el lugar ni el momento, pero ahora comenzaba a entender de mejor manera lo que su madre le había dicho que sintió cuando conoció y se enamoró perdidamente de su padre. Quería seguir disfrutando esos momentos en todo su esplendor, pero no lo haría hasta que sus padres estuvieran sanos y salvos.
Tras inhalar profundamente, Ed respondió. "Sigamos buscando, entonces." Dijo mientras apretaba la mano de Winry.
La rubia asintió y le brindó una cálida sonrisa que provocó que una agradable sensación recorriera el pecho de Ed.
Al día siguiente, el rubio decidió ir a visitar a sus padres y aprovechó para llevarles una muda de ropa a cada uno de ellos y un poco de la tarta de manzana que Winry había hecho. Winry se había ofrecido a acompañar a Ed, pero el chico le dijo que prefería ir solo en esta ocasión. Winry entendió que Ed necesitaba ese tiempo a solas con sus padres por lo que asintió y lo despidió con una sonrisa, acción que provocó que el chico la abrazara y besara agradeciéndole su apoyo incondicional.
Dado que Edward no era ninguno de los abogados ni investigadores involucrados en el caso, se le negó tener una visita en una habitación privada como le hubiera gustado, así que tuvo que conformarse con ver a sus padres en las celdas. Por suerte la zona en donde los habían asignado estaba sola así que de cierta forma tendría un poco de privacidad. Peor era nada.
Cuando alcanzó las celdas asignadas, no pudo evitar sentirse mal y molesto de ver a su madre en un lugar así. Si bien estas celdas eran un poco mejores que las de Briggs, definitivamente no eran lugar para una mujer como su madre. Pero cuando Riza escuchó ruidos y alzó su mirada para encontrarse con la de él, se olvidó por un momento de esos sentimientos y recortó la distancia para quedar cerca de las rejas que lo separaban de su madre la cual se había puesto de pie y había extendido sus brazos entre las rejas para pedirle un abrazo a su muchacho quien no dudó en responder el gesto a pesar de que no podían completar tal cual el abrazo debido a las esposas de Riza y los barrotes de la celda.
"Edward, ¿qué haces aquí?" Preguntó Riza sin soltar a Ed de su abrazo.
"¿Acaso no querías verme?" Preguntó bromeando el rubio.
"Claro que deseaba verte, hijo mío, pero no bajo estas circunstancias."
"Es en estos momentos donde debo estar al lado tuyo y de mi padre y no me harás cambiar de opinión. Desde que me enteré de todo esto quería venir a verte pero bueno… ya sabes que no podía y mi padre me pidió que aguantara." Ed giró su cabeza en dirección a la celda contigua buscando a Roy, pero se encontraba vacía. "Y hablando de él, ¿dónde está?"
La rubia se separó de su abrazo sin soltar los brazos de su hijo, acercándose para darle un beso en la mejilla provocando que Ed se sonrojara ligeramente. Riza sonrió por la reacción de su muchacho pero sobre todo al ver lo mucho que había mejorado la relación entre él y su padre.
"Tu padre fue llevado a una sala de interrogación para aclarar ciertos detalles del caso. Falman y Breda deben de estar con él ahora mismo."
"¡Rayos! Espero que regrese pronto, esos guardias dijeron que nada más tenía 10 minutos."
"Yo también espero eso." Dijo ella apretando con cariño la mano de Ed, gesto que retornó el chico.
Ed recordó la bolsa que llevaba consigo y se la dio a Riza. "Ah, antes de que lo olvide, traje un poco de ropa para ambos y un par de trozos del pay de Winry. Ella les manda sus saludos al igual que Madame."
Riza tomó la bolsa y, a pesar de la difícil situación que estaba viviendo, sintió alegría de ver lo bueno y considerado que su hijo estaba siendo con ellos. "Muchas gracias, Edward. Por favor, dale las gracias a Winry y a Madame de nuestra parte."
"Por supuesto y no tienes nada que agradecer." Respondió sonriendo Ed. "Todos estamos haciendo lo posible para que tú y papá queden libres de una vez por todas. No nos vamos a rendir."
La rubia observó la mirada dorada de su hijo pudiendo ver fácilmente la determinación y el fuego que Roy había detectado en ella la primera vez que se habían reencontrado. Alzó su mano para acariciar gentilmente la mejilla de su bebé, bueno realmente ya no lo era, estaba más cerca de ser todo un hombre adulto ya que podía sentir el ligero atisbo de la barba que comenzaría a crecer pero para ella siempre sería su pequeño.
"Lo sé. Tampoco nosotros lo haremos." Replicó Riza con determinación. No se rendirían, no ahora que tenía la oportunidad de formar parte de la vida de su hijo aunque no lo mereciera. Por nada del mundo desperdiciaría esta nueva oportunidad.
Riza siguió acariciando la mejilla de su hijo hasta que se detuvo abruptamente, gesto que no pasó desapercibido para Ed.
"¿Pasa algo, mamá?"
"Dios mío…" Riza retrajo su mano y la llevó a su pecho. "Soy una persona terrible. Me olvidé completamente de Alphonse. Le prometí que me comunicaría con él hace días cuando te encontráramos." Dijo con expresión arrepentida.
Ed rió ligeramente. "No digas eso. Todo está bien. Madame me permitió hablar con él hace algunos días. Él y la abuela Pinako están al tanto de la situación."
"Gracias al cielo." Suspiró aliviada. "No sé dónde tengo la cabeza. No me lo hubiera perdonado si le hubiera quitado la tranquilidad a tu hermano todo este tiempo."
"Están pasando muchas cosas, eso es todo. Además…" La tranquilizó Ed antes de buscar la mano de su madre para colocarla nuevamente en su mejilla, manteniendo su mano sobre la de ella. "Eres muy buena, mamá pero ya es tiempo de que pienses en ti en lugar de los demás."
"Edward…" Murmuró Riza.
"Es la verdad. Tú no deberías estar pasando por todo esto así que, como te dije, encontraremos la forma de sacarlos a los dos de aquí."
Riza le dedicó una cálida sonrisa pero antes de que pudiera pronunciar palabra alguna, el agradable momento que estaban viviendo madre e hijo se vio interrumpido por el ruido de la puerta principal anunciando así el ingreso de Roy escoltado por uno de los guardias. En cuanto vio la escena frente a él, el pelinegro sonrió mientras el enorme deseo de acercarse a ellos y abrazarlos a ambos se hacía presente dentro de sí, sin embargo, ese deseo se vió rápidamente interrumpido cuando el guardia lo empujó hacia su celda. Tras cerrarla se retiró, regresándoles la privacidad.
Ed le dirigió una mirada a su madre para indicarle que iría a saludar a Roy. Riza le dio una última caricia a su mejilla y una sonrisa reafirmándole que estaba bien. El muchacho dio unos cuantos pasos para ver a Roy de pie con una sonrisa.
"Me alegra verte sano y salvo, Ed." Dijo Roy alcanzando a tomar la muñeca de Ed. Dándose cuenta de sus intenciones, el chico se acercó y lo abrazó como pudo ya que las esposas de madera ponían distancia entre ellos además de los barrotes de la celda.
"Estoy sano y salvo gracias a ustedes… aunque no me gusta para nada la idea de que ustedes sigan aquí. Creí que habíamos acordado que aguardarías para usar esa carta."
Roy y Ed se separaron de su abrazo.
"Sí, eso platicamos, pero no olvides que mi prioridad siempre será el bienestar tuyo y el de tu madre."
Ed miró a su padre a los ojos y en ellos encontró la misma determinación que había visto desde que lo conoció, aquella que, cuando se enfocaba en algo, ya no había marcha atrás en su decisión. La misma determinación que él mismo portaba en su propia mirada. Ahora, sin miedo a equivocarse, podía decir que entendía de dónde la había heredado.
Ed suspiró. "Lo sé, pero más te vale que cumplas tu palabra de no rendirte para salir de esto, porque yo no lo haré."
Roy sonrió con confianza. "Pues yo tampoco pienso hacerlo, no cuando tengo una hermosa dama que me ha esperado por muchos años y un hijo increíble."
"Solamente quieres quedar bien con mamá y conmigo, ¿no es así?" Dijo bromeando Ed. Sabía que Roy lo decía en serio pero todavía se estaba acostumbrando a recibir un cumplido de una figura paterna.
"Pues claro, si no no me van a dejar entrar a la casa." Roy le siguió la corriente.
"Tendrás que hacer muchos méritos para que te dejemos entrar. ¿Verdad, mamá?"
"Así es." Riza se unió al pequeño juego.
"Oigan, no deberían aliarse contra mí. Soy el hombre de la casa, debo proteger a mi mujer y a mi pequeño."
"¡Que no soy pequeño! Si no te habías dado cuenta ya tengo casi tu misma estatura." Protestó Ed.
"Además, Edward ya está muy cerca de ser todo un hombre Roy. Sin lugar a dudas él puede protegerme." Agregó Riza.
"¡Hey! ¿Acaso me van a dejar fuera?"
Todos comenzaron a reír disfrutando ese momento familiar.
"Sea como sea, siempre serás nuestro pequeño, Ed." Dijo Roy mirando a Ed con cariño.
"Sí, siempre lo serás." Riza añadió.
Ed se sonrojó ligeramente, comenzó a rascarse la nuca y antes de que pudiera seguir platicando el guardia llamó a Ed indicándole que su tiempo de visita había terminado. Nadie deseaba que ese momento tan agradable se terminara pero no había opción. Ed se acercó para darle un abrazo a su padre y otro a su madre, quien besó su mejilla.
"Edward, cuídate mucho por favor." Le pidió Riza a lo que el muchacho asintió.
"Y descuida, Ed, nosotros no nos hemos rendido." Comentó Roy.
"Y yo tampoco me rendiré. Vendré a verlos en cuanto me den otro permiso. También cuídense." Replicó el muchacho antes de despedirse y dirigirse a la salida de la zona de celdas.
Después de días de ardua investigación y crecientes nervios ante lo que pudiera suceder, el día del juicio llegó. Ed, Winry, Madame Christmas, el team Mustang, Rebeca, Gracia, los Curtis, Alex e incluso Olivier Armstrong se habían hecho presentes.
La noche previa, Ed casi no durmió debido a la preocupación que sentía al saber que solamente habían sido capaces de conseguir dos testigos y eso lo tenía sumamente inquieto puesto que no había garantías de que aceptarían los testimonios de ambos testigos
Al había insistido en estar presente para apoyar de una u otra forma junto con la abuela Pinako, pero después de mucho poder de convencimiento, Ed consiguió que Al se quedara con la abuela en Resembool prometiéndole que en cuanto supiera el veredicto se lo haría saber. A pesar de que su hermano ya se encontraba mucho mejor, todavía le faltaba fortalecer su sistema inmune, por lo que no quería exponerlo.
En cuanto Ed tomó asiento en la sala, sintió de inmediato el ambiente tenso que desprendía el lugar, haciendo que incluso sintiera que le faltaba el aire.
Para Winry no pasó desapercibida la reacción de Ed, así que tomó su mano y entrelazó sus dedos. Se inclinó ligeramente hacia él y le susurró al oído. "Todo va a salir bien, Ed. Tus padres son héroes y son buenas personas y es por eso que mucha gente hoy se encuentra aquí para apoyarlos."
Ed asintió y apretó la mano de Winry afectuosamente. "Gracias, Win."
Dado que en menos de 5 minutos Roy y Riza saldrían a comparecer, Falman y Breda habían conseguido tener unos minutos previos a solas con ellos para terminar de afinar detalles. Una vez concluida esa pequeña reunión, los chicos les dieron esos últimos minutos a solas a sus superiores, lo cual agradecieron enormemente.
Breda volvió a hacer su truco con las esposas por lo que Roy no perdió el tiempo y atrajo a Riza a su pecho en un fuerte abrazo, colocando la cabeza de ella debajo de su barbilla.
"Pase lo que pase, no olvides que te amo y si algo no sale-"
"Todo saldrá bien, Roy, ya verás." Lo interrumpió de inmediato Riza.
"Pero en caso de que algo-"
"Roy… por favor…"
Roy apretó su abrazo. "Por favor, Riza. Sé que no es agradable pero estoy consciente de lo que puede pasar y estoy dispuesto a asumir la sentencia con tal de que Ed y tú estén a salvo."
"Te necesito a mi lado, Roy." Suplicó Riza.
"Y yo a ti, pero si no puedo estar a tu lado, por favor, discúlpame. Sé que me prometiste seguirme hasta al infierno y lo has hecho en más de una ocasión." Riza se tensó y Roy la abrazó lo más fuerte que pudo. "Pero si el veredicto es el que nos tememos, por favor, no me sigas, no lo hagas, olvídate de esa promesa."
"Roy…"
El general se separó ligeramente y tomó entre sus manos el rostro de Riza, mirándola directamente a los ojos. "Por favor, Riza, prométeme que no me seguirás… prométeme que seguirás con tu vida, que disfrutarás la oportunidad de estar en la vida de nuestro hijo, que lo harás por los dos."
Un par de lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Riza mientras que los ojos de Roy estaban brillosos, tratando de contener las suyas. Tiernamente Roy retiró las lágrimas de la rubia con sus pulgares.
Riza colocó sus manos sobre las de Roy e inhaló profundamente. "Lo… prometo, Roy." Llevó una de sus manos para acariciar la mejilla de él. "Pero no tengo intenciones de rendirme porque lucharé hasta el final. No es justo que tú no puedas disfrutar a nuestro hijo cuando todo esto es por mi culpa-"
Roy colocó suavemente su dedo índice sobre los labios de Riza. "No es tu culpa. La culpa es toda mía, debí haber atado el nudo antes de concebir a Ed, tal y como me lo dijo mi madre e incluso Grumman." Roy esbozó una ligera sonrisa. "Pero si tengo que revivir todo lo que hemos pasado hasta ahora con tal de tenerte a ti y a Ed a mi lado, lo haría sin dudarlo." Se inclinó y la besó tiernamente en los labios. "Gracias, Riza, por amarme como lo has hecho y por haberme dado un hijo tan increíble. Por ti y por Ed lucharé hasta el final."
"Más te vale que lo hagas, porque ambos te amamos y te queremos en nuestras vidas." Riza colocó sus brazos alrededor del cuello de Roy y lo atrajo hacia ella para besarlo. "De verdad espero que esta no sea una despedida, porque ya estoy harta de ellas, sobre todo cuando se refieren a ti."
"No lo será porque tampoco son de mi agrado."
Un par de golpes en la puerta indicaron que la hora había llegado. Ambos suspiraron antes de abrazarse y besarse una última vez.
"Hagámoslo." Dijo Riza.
El pelinegro asintió y renuentemente soltó a Riza para dejar entrar a Breda y Falman para una última charla rápida y recolocación de las esposas antes de enfrentarse al juicio.
El juicio comenzó con el ingreso de 3 soldados que fungirían como jueces y 9 como parte del consejo dictaminador de la corte marcial. Tras cubrir los aspectos iniciales del protocolo, Roy y Riza fueron llamados a declarar en turnos diferentes. El turno de Roy fue muy breve (básicamente se enfocaron en que declarara si era culpable o no de haber procreado un hijo con un miembro de la milicia) mientras en el de Riza fue más largo y extenuante. Ante esto, Riza tuvo que contar gran parte de su historia frente a varias personas lo cuál fue bastante incómodo para ella pero tenía que ser sincera respecto a su historia para que el consejo pudiera darse cuenta de que la concepción de Edward había sucedido poco antes de su ingreso oficial a la milicia.
Después de la declaración de Riza, para sorpresa de casi todos, no llamaron a testigos a declarar, optando por retirarse los 12 miembros para deliberar acerca de la situación jurídica de Riza. Los que estaban a favor de Roy y Riza comenzaron a inquietarse pero, entre murmullos, Falman los fue tranquilizando diciendo que lo más seguro es que todo había sucedido de esa manera porque el recurso de defensa que había metido previamente realmente estaba dando resultados por lo que había una alta probabilidad de que Riza fuera absuelta de cargos y liberada ese mismo día.
Cerca de una hora después, los soldados regresaron y uno de los pertenecientes al consejo dictaminador de la corte marcial se puso de pie para comenzar tras aclararse la garganta.
"Bien, el consejo de esta corte ha llegado a una resolución respecto a la situación jurídica de la Capitana Riza Hawkeye. Si bien las pruebas la declaran culpable junto con el General de Brigada Roy Mustang en la violación de la ley de anti-fraternización, su defensa decidió interponer el caso 1898AM099 como precedente hace un par días para conceder el perdón de la vida al producto de esta fraternización, es decir al joven Edward Elric. Si siguiéramos al pie de la letra el precedente, la Capitana Hawkeye sería acreedora a por lo menos 3 años de prisión, pero su defensa, en conjunto con la petición de la Mayor General Armstrong y del propio Führer aquí presente, ha provocado que se haya revisado la situación en específico de este caso para tomar en consideración la trayectoria y los logros que ha conseguido la acusada durante su tiempo en la milicia, además, previo a esta sesión, se revisaron los testimonios de colegas de diferentes rangos como es protocolario en este tipo de investigaciones. El consejo reconoce que todos los logros conseguidos por la Capitana no pueden ser ignorados ya que fueron para el beneficio de la milicia y, por ende, para nuestra nación. Dado lo anterior, se ha dictaminado que la Capitana Riza Hawkeye no será condenada a prisión."
Tras estas palabras, Ed y Roy soltaron el aire que no sabían que estaban conteniendo, sentían un inmenso alivio al saber que Riza no sería ni ejecutada ni enviada a prisión.
"Sin embargo, no se puede ignorar que la Capitana violó una de las leyes más delicadas que rigen nuestro sistema por lo que se ha decidido descargar de forma deshonrosa de su puesto a la Capitana Riza Hawkeye. Esto significa que su separación de la milicia será definitiva puesto que no será acreedora a ningún beneficio por retiro ni podrá contar con ningún pago adicional a lo que hubiera percibido hasta este momento relativo a su prestación de servicios como miembro de la milicia de nuestra nación, tomando efecto esta sentencia de manera inmediata."
En ese momento Riza se sintió, por un lado, aliviada de saber que no tendría que pasar un tiempo indefinido en prisión y que, a pesar de que era consciente de que merecía el escuadrón de fusilamiento por su participación en Ishval, estaba feliz porque tendría la oportunidad de convivir con su hijo y con Roy si todo salía bien con él. Por otra parte, se sentía un tanto desilusionada porque si Roy conseguía permanecer en su puesto, ella ya no podría seguir trabajando a su lado para ayudarlo a restaurar Ishval y para ayudarlo también a llegar a la cima con el objetivo de cumplir con la meta en común que se habían puesto. Riza inhaló profundamente. Pero, si lo veía por el lado positivo, ella no permitiría que eso la detuviera. Estando dentro o fuera de la milicia, mientras estuviera viva y tuviera al amor de su vida y a su hijo a su lado, ella no dejaría de encontrar maneras de seguir restaurando Ishval y de mejorar el país.
Todos los demás que se encontraban apoyando a Roy y a Riza murmuraron palabras de alivio y algunas otras de desilusión al dejar ir a un elemento tan valioso como ella de esa manera. Incluso no faltaron algunas palabras en tono molesto de Olvier, murmurando que esa corte estaba conformada por puros imbéciles al dejar ir de manera deshonrosa a la mejor francotiradora de toda la historia del país por culpa del idiota de Mustang.
Una vez que la conmoción se tranquilizó, el soldado prosiguió. "Ahora procederemos al desahogo de pruebas referente al caso del General de Brigada Roy Mustang que se ha dado lugar debido a su trayectoria dentro de la milicia. Al igual que la Capitana Hawkeye, el General Mustang es encontrado culpable de infringir la ley de anti-fraternización, noción sustentada por las pruebas de ADN presentadas por el Coronel Frank Archer. Así que antes de que pasemos a darle la palabra a la defensa, procedo a dársela al Coronel aquí presente."
Archer se puso de pie y miró de manera retadora a Roy.
"Gracias, General." Dijo Archer con una ligera reverencia al soldado antes de que se acercara a Roy. "General Mustang, usted era consciente de que está estrictamente prohibido entablar relaciones amorosas entre miembros de la milicia pero aún sabiendo esto procedió sin importarle las consecuencias. Con su actuar ha deshonrado los valores de la milicia y de la propia ley que quebrantó, dado que la misma existe para proteger a los soldados de bajos rangos y a las familias que pueden surgir de estas relaciones."
"Sé perfectamente el porqué esa ley fue establecida en un principio, Coronel." Respondió tranquilo el General. Archer ya había conseguido sacarlo de quicio anteriormente, pero ahora que Riza y Ed estaban a salvo no le daría ese gusto.
"Entonces, ¿por qué abusó de una cadete de 17 años, con una carrera en la academia militar por delante?." Fingió revisar el documento que tenía en su mano. "Aunque la edad de la señorita Hawkeye ciertamente podría ser preocupante, lo que más nos preocupa en la milicia es el estar ante un muy probable escenario de violación." Archer dijo con un evidente desdén en su tono ante la mención de Riza.
Edward se tensó de inmediato e hizo el intento de ponerse de pie porque en esos momentos lo que más deseaba era romperle la cara al tipo por insinuar eso acerca de su padre, pero Winry inmediatamente colocó su mano sobre su hombro y lo miró a los ojos.
Ed, tranquilo, tú y todos nosotros sabemos que eso no es cierto, solamente quiere provocar a tu padre.
Ed cerró los ojos y respiró profundamente, cuando exhaló los abrió y se encontró con la hermosa mirada azulada de Winry que le ayudó a tranquilizarse. El rubio apretó la mano de ella para agradecerle y nuevamente se enfocó en el juicio.
Por su parte, Roy apretó su mano derecha formando un puño y se enfocó en tranquilizarse. "Usted ya ha mencionado lo que se supone de mí pero estoy dispuesto a compartir mi versión de cómo sucedieron las cosas. Estoy en todo mi derecho de hacerlo ¿cierto?" Archer frunció el ceño y el juez asintió ante las palabras de Roy. "En primer lugar, yo jamás he abusado de ninguna mujer y jamás lo haría, eso va en contra de mis propios principios. Ahora, si bien es cierto que la señorita Hawkeye era muy joven, ambos manteníamos una relación romántica de aproximadamente 2 años antes de la concepción de nuestro hijo, aunque, he de agregar, que ambos iniciamos una relación de amistad que comenzó mucho antes de que ambos nos enlistaramos en la milicia."
Uno de los jueces se dirigió hacia Riza. "Señorita Hawkeye, por favor ¿puede confirmar si lo que dice el General Mustang es verdad? No olvide que ambos están bajo juramento de decir la verdad."
"Así es, Señor. Lo que ha declarado el General Mustang es verdad. Él y yo nos conocimos cuando éramos unos adolescentes y mantuvimos una relación romántica mucho antes de que él ingresara a la academia y que persistió aún cuando él ya había ingresado al ejército. Él no sabía de mi status en la milicia porque yo no se lo mencioné en las ocasiones que podíamos encontrarnos. De haberlo hecho probablemente él me hubiera advertido lo que significaría para nuestra relación, cosa que tuve que descubrir por cuenta propia". Respondió Riza con tono neutro.
"Muy bien, supongamos que lo de su relación es verdadero, ¿tiene alguna forma de probar que la concepción de su hijo sucedió antes de que la señorita Hawkeye ingresara oficialmente a la milicia como lo está proclamando la defensa?"
Breda y Falman se pusieron de pie.
"Sí, podemos probarlo." Dijo Breda con seguridad acercándose a los jueces para entregarles una copia de un documento. "El documento que les acabo de compartir es una copia del acta de nacimiento de Edward Elric, hijo del General Mustang y de la señorita Hawkeye. Los padres adoptivos del joven Elric eran residentes de Resembool, por lo que después de su nacimiento en Rivière, regresaron a su pueblo natal para registrarlo como es debido, pero, considerando que Resembool es un pueblo muy pequeño, en esa época no contaban con una oficina propia del registro civil por lo que un encargado de la oficina principal de Ciudad del Este era el que hacía viajes cad meses para registrar los nuevos nacimientos. La fecha real de nacimiento del joven Elric es casi dos meses antes de la estipulada en el documento, específicamente el día 18 de diciembre, lo que nos permite determinar que la fecha de concepción realmente fue antes del ingreso oficial de la ex Capitana Hawkeye y, de acuerdo al Código de la Milicia Artículo 1 Sección A, se establece que un ciudadano se considera efectivamente como miembro de la milicia hasta que el proceso de inscripción haya finalizado. En el caso que nos atañe, revisando los registros de la milicia, el proceso de inscripción de la señorita Hawkeye finalizó cuando ella tenía aproximadamente 2 semanas de gestación."
"¿Y cómo puede validar que la fecha de registro en realidad no es la misma que la del nacimiento, Teniente Breda? ¿No le parece que ese pequeño margen resulta muy conveniente para su defensa?" Preguntó mordazmente Archer.
"Sólo estamos buscando la verdad, Coronel." Respondió Breda en tono serio tratando de no demostrar en su mirada lo mucho que detestaba a Archer por el aprieto en el que está poniendo a sus camaradas. Carraspeó antes de continuar. "Además tenemos como testigo a la persona que registró al joven Elric." Volteándose hacia los asientos en los que se encontraban los asistentes, agregó. "Por favor, Señor Brown, ¿puede pasar al frente?"
Un hombre que parecía estar cerca de sus 50 años con cabello castaño con canas en las sienes, pasó al frente. Una vez que realizó el juramento de hablar con la verdad, Breda retomó la palabra.
"Señor Brown, ¿podría decirnos si usted fue la persona que elaboró y registró el acta de nacimiento del joven Edward Elric?" Preguntó Breda mientras le pasaba una copia del documento.
El hombre se colocó sus lentes y leyó atentamente el acta. Tras examinar el documento, el hombre habló. "Sí, así es. Este documento fue extendido por mí y por mi esposa quien también es mi asistente."
"¿Su asistente se encuentra presente?" Preguntó Archer con la evidente esperanza de que la respuesta fuera negativa.
"Así es." Con un asentimiento de cabeza del hombre, una mujer se levantó de su asiento y se acercó al estrado. Con la mirada, Breda le preguntó a uno de los jueces si podían proceder de esa manera ante lo que el hombre asintió con la cabeza por lo que la mujer de cabello rojizo, se colocó al lado de su marido en cuanto terminó con su propio juramento.
Una vez que la mujer leyó el mismo documento que su esposo, Breda retomó la conversación. "Señores Brown, según nuestras averiguaciones, muchas veces los bebés que se registran en pueblos pequeños se hacen con una fecha diferente a la de su nacimiento. ¿Es eso correcto?"
El hombre y su esposa asintieron.
"Sí, es algo que solemos hacer dado que tenemos que visitar varios pueblos y la verdad es mucho más fácil utilizar la fecha en que se realiza el papeleo." Respondió el señor Brown.
"¿Ustedes recuerdan haber visto al joven Elric cuando era un bebé?" Preguntó Falman.
"Sí, lo recordamos. Un niño con ese color de ojos muy difícilmente se olvida. Incluso nosotros también nos encargamos del registro de su hermano. ¿No es así, querido?" Dijo la señora Brown.
El señor Brown asintió.
"Los señores Elric, padres adoptivos del joven Elric, solicitaron alguna fecha en específico para su registro de nacimiento?"
El señor Brown se quedó callado unos segundos mientras hacía memoria. "Me parece que sí."
"¿Recuerda la fecha solicitada?"
Ambos negaron con la cabeza y la señora Brown tomó la palabra. "Es difícil recordar fechas de hace tantos años. Pero, si se me permite aventurarme un poco, yo diría que era un día de noviembre o diciembre."
"De acuerdo. ¿Alguna razón en específico por la que se rehusaron a utilizar la fecha de nacimiento solicitada?"
El hombre se llevó una mano a la nuca. "Como se lo dijimos, el tomar la fecha en la que acudimos a cada pueblo facilita nuestra labor. En algunas ocasiones hacemos excepciones si contamos con un comprobante de una clínica o el testimonio presencial de la matrona que recibió al bebé ya que cualquiera de los dos nos sirve de soporte para nuestros registros pero los señores Elric no contaban con ninguno de los dos así que, siendo sinceros, no les dimos mayor opción. Teníamos prisa para llegar al siguiente pueblo."
"Entiendo. ¿De acuerdo a lo que observaron y recuerdan podrían darnos un estimado de la edad del bebé del día que lo registraron?"
"Considerando que generalmente tardamos d meses en visitar Risembool, me atrevería a decir que el bebé tenía aproximadamente 2 meses. Era pequeño pero no se veía como recién nacido. Ya ven como crecen de rápido los bebés durante los primeros meses." Respondió la señora Brown.
En ese momento los miembros del consejo dictaminador les hicieron algunas preguntas más a los señores Brown respecto a su relación con los registros de Resembool y de su trayectoria común para esclarecer las fechas mientras tomaban notas. Cuando no tuvieron más preguntas para la pareja, Breda volvió a hablar.
"Les agradecemos mucho su cooperación Señores Brown, pueden retirarse a sus asientos."
La pareja hizo una ligera reverencia antes de regresar a sus lugares.
"¿La defensa tiene otro testigo?" Preguntó uno de los jueces.
"No por el momento." Replicó Falman.
"Bien, tomaremos el testimonio junto con las demás evidencias documentales que la defensa ha proporcionado para deliberar la sentencia del General Mustang." Dijo el juez del centro. "Aunque cabe señalar que por protocolo de la milicia se necesitan al menos 3 testimonios ajenos a la familia y amigos, por lo que no podemos garantizar si realmente procederá el testimonio del matrimonio Brown. Nos veremos en 15 minutos." Concluyó antes de retirarse con los demás jueces a la sala contigua.
"¡Demonios! Es lo que me temía." Murmuró Breda cuando estuvo cerca de donde estaba el grupo de amigos.
"Breda, ¿en verdad no pudimos conseguir otro testigo?" Preguntó con preocupación Ed.
"Lo lamento, pero debo decir que si no hubiera sido porque un homúnculo se enteró el secreto se hubiera mantenido oculto sin problemas. Hawkeye fue muy buena para borrar sus huellas."
Riza agachó la cabeza tratando de pensar alguna forma en que pudiera defender y comprobar que ella ya estaba embarazada cuando comenzó la academia. Tenía que haber una manera.
"Iré a hablar con los jueces." Dijo Ed de repente.
"Dudo mucho que tomen en cuenta tu testimonio, Edward. Al fin y al cabo usted es el hijo del General." Dijo Falman.
"Pero fui perro del ejército y los ayudé a defender al país. Mi palabra debería tener algún peso."
"No lo tiene cuando alguien está directamente relacionado con los acusados." Mencionó Breda.
"No podemos quedarnos de brazos cruzados y esperar a que crucifiquen a mi padre… yo no puedo permitirlo." Refunfuñó el rubio.
"Pero tampoco puedes ir a enfrentarte a ellos, solamente empeorarías las cosas." Havoc dijo.
Ed golpeó con su puño la mesa donde se encontraban. "Tiene que haber algo."
Repentinamente el chico sintió una mano sobre su hombro. Era la mano de su padre. "Calma, Ed. No podemos desesperarnos…"
"Y cómo quieres que no lo haga cuándo han dado ha entender que probablemente no tomarán en cuenta los testimonios de los señores Brown. Tu vida… tu futuro está en juego."
Roy miró los ojos dorados de Ed, encontrando en ellos el fuego característico que tanto le gustaba. "Estoy consciente de la situación actual, pero también estoy completamente al tanto de que todos han estado haciendo todo lo posible para ayudarnos a salir de todo esto. Gracias a su esfuerzo tu madre y tú están fuera de peligro y eso para mí son excelentes noticias. Si tengo la suerte de que no me fusilen ni me manden a prisión, eso solamente será un extra." Esbozó una ligera sonrisa al final.
Ed desvió la mirada. "Pues yo no pienso quedarme cruzado de brazos. No me importa si tengo que partirles la cara a los jueces para que también te dejen con vida y en libertad."
"Edward, tengamos fe en que todas las pruebas presentadas sean suficientes." Dijo Riza mirando a su hijo.
Ed suspiró, odiaba sentir tanta incertidumbre. "Eso trato pero…" El rubio no pudo terminar su oración pues se sentía sumamente perdido e impotente en la situación actual. Winry se acercó y abrazó su brazo mientras los demás se quedaban en silencio ante la tensión que estaba creciendo en cada momento en la sala.
Tras un par de minutos, Rebeca decidió romper el silencio tratando de desviar la atención por un momento del gran problema que estaban enfrentando. "Oigan, ¿alguien ha visto a Fuery?"
Todos miraron alrededor de la sala.
"Recuerdo haberlo visto durante la sesión, pero ahora no tengo idea." Comentó Falman.
"Tal vez fue al baño." Replicó Havoc.
"Pues espero que no se tarde mucho porque la sesión no tardará en retomarse. Falman, echemos un último vistazo a estos documentos, tal vez podamos encontrar otra cosa." Breda mencionó antes de pasarle los papeles a Falman.
Ed se separó de su novia y comenzó a pasearse por la sala por unos minutos pensando en alguna forma que pudiera ayudar a obtener un veredicto favorable para su padre hasta que Winry le tomó la mano para pedirle que se relajara, puesto que con cada paso parecía que su preocupación y estrés crecía en sobremanera en lugar de ir liberando tensión. El rubio respiró profundamente y trató de pensar con un poco más de claridad centrándose en la calidez de la mano de Winry.
Mientras tanto, Roy tomó la mano de Riza bajo la mesa para darle un ligero apretón para llamar su atención. Tranquila, tú no tienes la culpa. Riza le devolvió el apretón y ambos se quedaron con las manos entrelazadas hasta que, unos minutos después, se pusieron de pie para estirarse antes de que la sesión se reanudara.
Pocos minutos después, la gente que había salido de la sala comenzó a reingresar junto con los jueces y todos comenzaron a tomar sus asientos. Ed estaba sumamente inquieto, por lo que Winry no soltó su mano en señal de apoyo y cercanía.
Una vez que toda la audiencia estuvo sentada, el Führer Grumman tomó la palabra. "Los jueces a cargo de este caso han deliberado acerca de la sentencia que se le dará al General Mustang, el cual ha sido efectivamente encontrado culpable de violar de ley de anti-fraternización." Hizo una ligera pausa. "Ahora procedo a ceder la palabra al Coronel Douglas."
Douglas se puso de pie e hizo una ligera reverencia. "Gracias, su Excelencia. Dado que la defensa del General Mustang ha apelado a usar el caso de Catalina, la sentencia que se ha estado deliberando nos lleva al escuadrón de fusilamiento. Sin embargo, por petición de la General Mayor Armstrong y del propio Führer se ha decidido analizar todos los documentos que la defensa ha proporcionado. Si bien, no se ha podido comprobar con certeza que la concepción fue antes del ingreso a la milicia de la señorita Hawkeye, se ha decidido perdonarle la vida al General por todos sus logros y servicios que ha brindado a este país." Hizo una pausa para tomar aire, disfrutando los comienzos de señales de alivio en los rostros de los aliados de Mustang sabiendo que esas expresiones no terminarían de llegar completamente a la tranquilidad. "Pero no hay que olvidar que esto no se puede quedar sin castigo, puesto que su falta es considerada una deshonra para los estatutos que rigen nuestra milicia. Es por esta razón que se ha optado por condenarlo a 30 años de prisión por su desacato a nuestras normas."
Al oír la condena el corazón de Riza se fue hasta su estómago. Sí, estaba aliviada de que no lo matarían pero encerrarlo por 30 años en una pequeña, horrible y fría celda era algo que no desearía para ninguno de sus amigos, mucho menos para el amor de su vida. Para un hombre que desde muy joven había tenido un alma libre y soñadora, el encerrarlo en 4 sucias paredes era como cortarle sus alas. Internamente sabía que ella y él merecían eso y más por sus acciones en Ishval, pero no era justo que él pagara por todo lo que ella había hecho 'para protegerlo'. No era justo. Ella era la que debería pasar por esa sentencia.
Por su parte, Ed sentía un nudo formarse en su garganta. No era justo que su padre fuera condenado a tantos años de prisión cuando había pasado gran parte de su vida haciendo todo lo posible para reparar los daños que él mismo había causado y para acabar con la corrupción del país. Admitía que al principio fue difícil reconocer a Mustang como su padre, pero en el poco tiempo que había convivido con su padre y con su madre, había aprendido a respetarlos y a amarlos. Ahora lo que realmente deseaba era poder seguir disfrutando de la experiencia de tener a sus dos progenitores en su vida, de conocerlos más, de compartir nuevas experiencias con ellos. Pero ahora, con esta condena de por medio, todo se dificultaba. No era justo. Al fin y al cabo su concepción había sucedido poco antes del ingreso de su madre a la milicia, entonces ¿por qué no podían dar por buena la declaración de los señores Brown? Quizás a ojos de la milicia el acto seguiría siendo visto como algo impropio bajo sus estándares pero no podían condenar a su padre por una falta que técnicamente no cometió.
Inconscientemente, la respiración de Edward comenzó a acelerarse. Winry se percató de este cambio y comenzó a susurrarle al oído. "No nos vamos a rendir, Ed. Tienes que ser fuerte en estos momentos por tu mamá. Por tu papá."
El rubio cerró los ojos, analizando las palabras de su novia. Recordó las palabras de su padre cuando le pidió que si algo le pasaba a él, que no dejara sola a su madre... Winry tenía razón. Tenía que ser fuerte para apoyar a sus padres y para encontrar alguna forma de sacarlo de ahí. No todo estaba perdido.
Roy bajó la cabeza al escuchar su sentencia. Sabía que a pesar de que lo estaban juzgando por otra cosa diferente merecía ese castigo e incluso la pena de muerte. Sin embargo, tenía la ilusión de que saldría libre de esta situación, porque lo que más deseaba era seguir disfrutando la relación que había restablecido con Riza y seguir siendo parte de la vida del hijo que pensó jamás podría encontrar. Era egoísta desear eso después de lo que había hecho en Ishval, después de todo el sufrimiento que le había dado a Riza, pero realmente deseaba tener esa oportunidad.
"Bien, damos por terminada esta audiencia. Soldados, por favor lleven al General Mustang a su celda." Declaró Douglas.
Roy se puso de pie y buscó la mirada de Riza que se encontraba al otro extremo de la mesa donde los habían colocado para ser juzgados. Estaré bien, cuídate y cuida de nuestro hijo. Le dijo el pelinegro con la mirada antes de que el contacto fuera interrumpido por un par de soldados que se acercaban para esposarlo.
Los miembros del equipo Mustang estaban molestos de no haber sido capaces de salvar a su líder. Breda y Falman seguían discutiendo en voz baja cualquier cosa que se les ocurriera en el momento para detener la situación actual.
En el instante en que comenzaban a dirigir a Roy por la sala para sacarlo de ahí, todo el equipo se puso de pie y le dirigieron un saludo militar, incluso Riza. Te sacaremos. Le dijo ella con la mirada.
"¡ESPEREN!"
Todas las miradas se dirigieron al Teniente Coronel Armstrong que llegó corriendo, respirando pesadamente para recuperar el aliento.
"Su Excelencia, por favor espere." Alex se dirigió a Grumman.
"¿Qué pasa, Armstrong?" Preguntó Grumman.
"Tenemos una testigo que puede declarar en favor del General Mustang. Por favor, permita que se tome en cuenta su declaración." Dijo entrecortadamente Alex quien todavía se estaba recuperando de su maratón.
Casi imperceptiblemente, el Coronel Douglas frunció el ceño y se apresuró a responder a la petición. "Armstrong, la sesión ha terminado y la sentencia ha sido dada, así que-"
"Douglas." Grumman intervino alzando su mano para indicarle que se detuviera. "¿La testigo se encuentra presente en estos momentos?"
"Sí." Respondió Maria Ross quien en esos momentos estaba ingresando acompañada de una señora mayor y de Fuery que llevaba un folder debajo del brazo, quien de inmediato se dirigió hacia donde estaban Breda y Falman para mostrarle el contenido del folder al Führer.
"Su Excelencia, por favor permita que se tome la declaración de la señora Wilkinson. Ella ha sido demasiado amable para tomarse la molestia de viajar desde el Norte."
"Hmm, ya veo." Grumman se llevó su mano derecha a su mentón de forma pensativa. "Sería muy descortés de nuestra parte si no lo permitimos, después de todo la señora ha realizado un viaje muy largo."
"Pero, su Excelencia-" Intentó replicar Douglas.
"Nada de peros, Douglas. Recuerda que estamos reconstruyendo este país y tenemos que demostrarle a la gente con acciones que todo se está realizando con justicia y que nuestro pueblo es tomado en cuenta en dichas decisiones. Así que dejémonos de tonterías y, por favor, retomemos el caso." Dijo con voz firme el Führer antes de girar su rostro hacia la señora que se encontraba en la entrada. "Disculpe nuestra descortesía, Madame, por favor, tome asiento." Grumman señaló con la cabeza a la silla que se encontraba al lado del estrado donde se encontraba el jurado.
La señora Wilkinson hizo una reverencia y se dirigió a la silla, mientras Maria Ross se acercaba junto con Armstrong hacia donde Breda, Falman y Fuery estaban deliberando cómo proceder. Los guardias que iban a llevarse a Roy a su celda le retiraron las esposas y se retiraron para que el juicio se reanudara.
Riza miró con detenimiento a la señora que había aparecido, era una mujer bastante mayor de mediana estatura y con ojos azules que, a pesar de su edad, brillaban intensamente. En su rostro se reflejaba la experiencia y el paso de los años, pero había algo que ella encontraba familiar, como si la conociera, pero eso era casi imposible ya que en el norte ella no convivió con nadie más que con los recuerdos de cuando estaba embarazada vinieron a su mente y un rostro intentó ocupar el pensamiento principal de su mente.
En cuanto se concluyó con el juramento de la señora Wilkinson, uno de los jurados se aclaró la garganta para captar la atención de todos. "Retomemos el caso, entonces. Cedemos la palabra a la defensa."
Breda, Falman, Fuery, Armstrong y Maria Ross compartieron una mirada asintiendo, dejando que Breda tomara la palabra.
"Gracias, Señores." Hizo una ligera pausa para acercarse a la señora. "Usted es la señora Amelia Wilkinson, ¿cierto?"
"Así es, Señor." Respondió con tono neutro la señora.
"¿Podría decirnos de qué parte del Norte viene?"
La señora asintió. "Soy de Rivière. Soy propietaria de un pequeño restaurante cerca de las afueras de la ciudad."
"Muy bien, señora ¿usted conoció a la señorita Hawkeye hace alrededor de 18 años?" Cuestionó Breda señalando discretamente a Riza que seguía sentada en la mesa de acusados.
La mirada de Riza y de la señora se encontraron. En ese momento el reconocimiento por ambas mujeres se dio y las dudas que tenía Riza acerca de quién era esta señora se disiparon a la vez que una ligera sonrisa se esbozó en el rostro de cada una de ellas.
"Fue hace mucho tiempo, pero sí recuerdo a la señorita Hawkeye. Mi familia siempre me ha dicho lo buena que es mi memoria y ya veo porqué." Rió ligeramente. "Aunque debo de admitir que fue hasta que la señorita Ross fue a visitarme para pedirme que contribuyera con mi testimonio que por fin me enteré del nombre de la señorita Hawkeye."
"Ya veo. ¿Podría decirnos dónde conoció a la señorita Hawkeye y bajo qué circunstancias?"
"Como mencioné, fue hace mucho tiempo. La señorita Hawkeye era muy joven en ese tiempo, tal vez tenía unos 17 o 18 años, no más de eso. La conocí en mi restaurante, ya que cada mes ella iba sin falta para realizar una llamada telefónica de larga distancia. En esa época, no había tantos establecimientos que ofrecieran ese servicio y uno de ellos era mi humilde negocio, por lo que supongo que fue por eso que ella terminó ahí, además aprovechaba y compraba un poco de comida de mi restaurante."
"¿Alguna vez la vio acompañada de alguien?"
Ella negó con la cabeza. "No, de hecho las veces que la vi fue cuando ella visitaba mi negocio para realizar la llamada, de ahí en fuera no me la topé en ninguna otra ocasión. Incluso pensaba que sólo era una turista o que se había mudado pero siempre aparecía al mes siguiente. Debo confesar que siempre me causó curiosidad su situación dado que cuando la conocí pude notar que probablemente estaba embarazada pero jamás la vi con un hombre a su lado ni con familia, siempre estaba sola. Y obviamente con el paso del tiempo pude confirmar que realmente estaba embarazada. Al inicio llegué a pensar que tal vez el padre de la criatura la había abandonado a su suerte o que incluso había sido violada. Pero jamás tuve el valor de preguntarle cosas muy personales. Sin embargo, mi curiosidad por ella seguía latente pero me sentía aliviada después de la tercera ocasión que vino a hacer su llamada mensual. Me sentí un poco más tranquila y descarté esas ideas."
"¿Por qué sus ideas fueron descartadas?"
"Porque, aunque jamás escuché ninguna de las conversaciones que ella sostenía por teléfono, desde la tercera ocasión que visitó mi restaurante me permití verla a lo lejos y me pude dar cuenta de que después de cada una de las llamadas ella sonreía y cuando su vientre se hizo más notable, ella lo acariciaba durante la conversación. Todo eso me hizo pensar que ella hablaba con el padre de la criatura. Supuse que tal vez él estaba trabajando fuera del pueblo para juntar dinero para la llegada de su bebé. Si soy sincera, varias veces se me pasó por la cabeza conseguir la información del padre para darle un buen jalón de orejas, porque aunque a la señorita Hawkeye siempre la vi como una muchacha auto-suficiente no se me hacía justo que ella tuviera que pasar por todo el embarazo sola y más siendo ella tan joven. Bueno tal vez esté aún a tiempo de darle ese jalón de orejas al padre." Dijo en tono de broma en su última frase.
El último comentario de la señora hizo que algunas personas no pudieran contener una ligera sonrisa.
"¿Tuvo la oportunidad de ver al bebé de la señorita Hawkeye?"
"No, aunque me hubiera encantado hacerlo. Tenía curiosidad si su bebé heredaría sus ojos o si tal vez delataría los rasgos de su padre. La última vez que la vi, ella me había contado que ya estaba cerca de los 8 meses de gestación, después de ello no la volví a ver." Dijo con un tono ligeramente triste. "Me entristeció no saber de ella, pero pensé que tal vez el padre de la criatura por fin había aparecido para el parto y que se había llevado a su familia a otro lado."
"¿Tiene forma de comprobar las fechas en las que la señorita Hawkeye realizó esas llamadas desde su establecimiento?"
"Así es. Como le dije, eran pocos los establecimientos que contaban con líneas telefónicas así que procuré llevar un registro de las llamadas que se hacían en mi restaurante así como los recibos correspondientes de los últimos 25 años. Una tiene que ser cuidadosa para que la gente no se pase de lista y le carguen la mano a una con una cuenta telefónica enorme." Tosió un par de veces antes de continuar. "Usted perdonará que no conozca muy bien las líneas de instalaciones militares y ni siquiera me sé de memoria la clave para llamadas en Ciudad del Este pero en los recibos vienen todos esos datos y, hasta donde tengo entendido, ya han sido revisados por sus compañeros."
Breda asintió antes de hacerle una seña a Falman. "Falman, por favor ¿podría mostrar al jurado los recibos?"
Falman procedió a entregar los papeles antes de hablar. "En base a los recibos telefónicos y con la ayuda de la ex Subteniente Maria Ross, del Teniente Segundo Fuery, del Teniente Coronel Armstrong y de la propia señora Wilkinson, se delimitaron los números telefónicos que no eran conocidos por la señora, dejando de lado los que marcaban sus clientes habituales. Solamente uno de ellos es el que apareció constantemente en por lo menos 5 recibos que corresponden a 5 meses, es decir, 1 llamada mensual por 5 meses, que comprende el periodo de Julio a Noviembre de 1898. Investigamos ese número teléfonico y durante esa época estuvo siendo ocupado por el General Mustang en el departamento donde vivía en ciudad del Este. Ubicación sustentada en los contratos y recibos de energía eléctrica y de telefonía que pueden encontrar en la segunda parte del folder." Hizo una ligera pausa para dirigirse a la señora. "Señora Wilkinson, ¿usted vio a la señorita Hawkeye durante el mes de diciembre de 1898?"
"No, Señor. La última vez que la vi fue en noviembre."
Falman asintió antes de voltearse nuevamente hacia el jurado. "De acuerdo a la declaración de la señorita Hawkeye y de los señores Brown, Edward Elric nació en el mes de diciembre, adelantándose un mes a la fecha prevista para su nacimiento. Por esa razón, la señora Wilkinson no vio a la Capitana ese mes ni los siguientes. Con estos rangos de fechas, se puede deducir, sin lugar a dudas, que la concepción se dio durante el mes de abril de 1898. Un par de semanas antes del ingreso oficial de la señorita Hawkeye a la armada. Si revisamos el Código de la Milicia de Amestris, en el artículo 1º sección A, se estipula claramente que un ciudadano es considerado miembro de la milicia hasta que se culmina con el proceso de inscripción a la academia militar, el cual pueden ver en la serie de documentos que les compartimos. Dentro encontrarán una copia del cotejo que se hizo cuando la señorita Hawkeye cumplió con este requisito en el mes de junio de 1898. Por lo que oficialmente, el delito por el que se le está juzgando al General Mustang debería considerarse como un delito menor dado que en el momento de la concepción él era el único miembro activo y oficial de la milicia."
En ese punto se escucharon algunas personas susurrando, incluyendo entre ellos a los jurados. Archer se puso de pie y tomó la palabra.
"Solamente espero que el jurado no olvide que hay un pre-registro de por medio, el cual hasta cierto punto tiene validez como una incorporación oficial a la milicia."
"Usted lo ha dicho, Coronel, hasta cierto punto. Como mencioné, debería considerarse como un delito menor." Replicó Falman.
Cuando el murmullo comenzó a incrementarse, Grumman se puso de pie y se aclaró la garganta para llamar la atención de todos los presentes.
"Señores, si no tienen más preguntas para la señora Wilkinson será mejor que permitamos que ella tome asiento en la tribuna." Cuando la defensa y los jurados, incluido Archer no pidieron la palabra, la señora tomó asiento con los demás. "Bien, considerando los acontecimientos recientes, deberíamos tomarnos el resto de la tarde para rectificar la condena del General Mustang. Retomaremos esta audiencia el día de mañana a las 900 horas. Mientras tanto, el General tendrá que permanecer en su celda mientras que la señorita Hawkeye puede ser liberada dado que se ha leído su condena previamente. Si no hay ningún otro comentario, doy por terminada esta sesión para la audiencia. Para los jurados y para mí, tomaremos un receso de 30 minutos y nos veremos en la sala de juntas del ala este para deliberar sobre la nueva información concerniente a este caso."
Después del discurso de Grumman, el Führer procedió a retirarse seguido por su séquito. Roy se puso de pie y los guardias se acercaron enseguida para esposarlo, pero antes de ello, el General se despidió de sus compañeros, agradeciendo su apoyo, dando un asentimiento de reconocimiento con su cabeza a ellos, a Maria Ross y a Armstrong y una mirada a Riza y a Ed tratando de decirles con ella que no se preocuparan.
Una vez que se llevaron a Roy, Riza se dirigió a la señora Wilkinson brindándole una ligera sonrisa. "Muchas gracias por haber dado su testimonio, Señora Wilkinson, de verdad se lo agradezco mucho." Dijo ella a la vez que hacía una ligera reverencia en señal de agradecimiento.
La señora hizo un gesto con su mano para indicarle que no era necesario tanta formalidad. "No se preocupe, señorita Hawkeye o tal vez debería llamarla Capitana."
"Usted puede llamarme como guste, además usted me conoció mucho antes de que llegara al rango que tengo o más bien tenía. Pero eso no importa, si me permite preguntarle, ¿cómo es que usted sabía de toda esta situación que la hizo querer ayudarnos con su declaración?"
La señora sonrió. "La señorita Ross llegó a mi establecimiento preguntando si la había conocido hace tiempo, mostrándome una fotografía suya. Cuando le confirmé que en efecto la había conocido tiempo atrás, ella me informó de manera general la situación que estaba aconteciendo aquí y me pidió que, por favor, aceptara acompañarla a Central para declarar y aquí estoy. Lamentablemente tuvimos un retraso en el tren lo que provocó nuestra entrada tardía. Fue una buena idea que una media hora antes de nuestro arribo ella llamara al Teniente Coronel Armstrong para darle el número que supusimos era el que marcabas para que pudieran corroborar de dónde provenía."
Riza se giró para ver a Armstrong, Fuery y a Maria Ross para después hacerles una ligera reverencia. "Muchas gracias, estoy muy agradecida por tomarse tantas molestias para ayudarnos."
"No tiene nada que agradecer, no olvide que nosotros los apreciamos mucho a usted, al General y a Edward. Jamás podré terminar de agradecerles y pagarles el haberme salvado la vida. Cuando me enteré de esta situación, hice mis propias averiguaciones y con ayuda de Edward, Rebeca y todos los demás tuve la suerte de encontrar a la señora Wilkinson que amablemente aceptó cooperar con nosotros. Señorita, si me permite decirlo, es usted una mujer bastante astuta. Fue casi un milagro dar con el único lugar y, por ende, la única persona que tuvo trato con usted durante su embarazo." Mencionó Maria Ross con una ligera sonrisa bromista al final.
Riza le correspondió la sonrisa mientras que Madame Christmas se acercaba un poco más a Ross.
"Muchacha, muchas gracias por todo tu esfuerzo. Si algún día deseas perseguir algún trabajo como espía, no dudes en contactarme. Tu talento me vendría muy bien en mi red." Mencionó Chris.
"Gracias, señora Mustang, lo tendré en cuenta." Contestó Maria ligeramente sonrojada por el cumplido.
"Ross, de verdad muchas gracias por ayudarnos." Se unió Ed extendiendo su mano hacia ella.
"Es todo un placer, Edward, de verdad espero que todo esto se aclare." Respondió Ross correspondiendo el saludo de Ed estrechando su mano y sonriendo.
Riza se alejó un poco de donde se encontraban Ross y los demás para regresar su atención a la señora mayor que había venido del Norte. "Lamento mucho no haberle dado más detalles en esa época, pero ahora por favor permítame hacerme cargo de su alojamiento y sus comidas. Me imagino que debe estar cansada de su largo viaje."
"No te preocupes, me encuentro bien. Comimos en el tren y uno de mis hijos vive aquí en la ciudad, así que es el pretexto perfecto para visitarlo. Y ahora que sé toda la verdad, entiendo perfectamente por lo que tuviste que pasar en aquella época. Fuiste muy valiente. De verdad espero que al ejército no se le ocurra castigarlos severamente después de todo lo que han hecho por este país, incluido su muchacho. Sus amigos me han puesto al tanto de todas sus proezas." Hizo una ligera pausa mientras buscaba a su alrededor con su mirada y, al detenerse en Ed, prosiguió. "Lo que sí me gustaría es conocer al muchacho que llevabas en tu vientre en aquel entonces." Dijo la señora Wilkinson con una sonrisa.
Riza correspondió la sonrisa y miró a Ed, preguntándole con la mirada si estaba de acuerdo en que lo presentara como su hijo, a lo cual el muchacho sonrió y sin dudarlo se acercó hacia donde estaba su madre para colocarse a su lado, posando su mano izquierda sobre el hombro derecho de Riza y extendiendo su mano derecha hacia la señora Wilkinson. "Encantado de conocerla señora, soy Edward."
"Vaya, no puedo creer el tiempo que ha pasado." Rió la señora mientras saludaba a Ed. "La última vez que te vi, seguías dentro del vientre de tu madre, pateándola." Ante el comentario el rubio sonrió ligeramente avergonzado. "Es una lástima que no tuve la oportunidad de conocerte de recién nacido, pero me alegra hacerlo ahora. La señorita Ross me habló mucho de ustedes y no sabes lo mucho que me alegra saber que ahora se han reencontrado y que estén tratándose como la familia que son."
El rubio asintió con una sonrisa en su rostro. "Estoy orgulloso de mis padres y aunque mi papá puede ser a veces un idiota, es una buena persona." Comentó Ed bromeando acerca de Roy.
Los presentes se permitieron sonreír o reír ligeramente ante el comentario del rubio, olvidando por un momento que la situación de Roy todavía no estaba resuelta pero ahora en el ambiente se percibía la nueva esperanza de que los recientes acontecimientos contribuirían a que el pelinegro saliera bien librado de todo esto pronto.
"Madame, permítame llevarla a la casa de su hijo por favor." Se ofreció Alex dirigiéndose a la señora Wilkinson tras unos momentos.
"Muchas gracias."
"No, los agradecidos somos nosotros, muchas gracias." Comentó Ed con una amplia sonrisa llena de gratitud hacia la señora.
Se hicieron las respectivas despedidas por parte de la señora antes de retirarse siendo escoltada por Alex.
"Mamá, será mejor que vayamos a casa para que también descanses."
"Gracias, Edward, pero quiero ver a tu padre antes de irnos."
"Lo lamento, Hawkeye, pero las visitas estarán restringidas por el día de hoy. Solamente Breda y yo tendremos unos minutos con el General para prepararnos ante los posibles escenarios que la condena pueda tener el día de mañana." Intervino Falman con una ligera sonrisa de disculpa en su rostro.
"Vamos, Hawkeye, el chico tiene razón, deberías descansar. Además estoy completamente seguro de que el jefe ordenaría eso con tal de asegurarse que te tomes un merecido descanso. No te preocupes, nosotros nos encargaremos de todo y con suerte mañana el jefe también estará libre y todo esto quedará como un mal sueño." Respondió Havoc.
"No protestes más, Riza, y ve a descansar con tu hijo. Si algo llegara a suceder te prometo que te informaré personalmente." Replicó Rebeca.
Riza suspiró pero internamente agradeció las atenciones de sus amigos. "De acuerdo, pero por favor-"
"Sí, sí ya sé, ahora vete y descansa. Ahijado cuida bien de tu madre y llévatela de aquí antes de que se arrepienta." Dijo Rebeca empujando a Riza para que se fuera.
Después de tomar un baño y de comer un poco, Riza se sentó en su cama, pensando y preocupándose por Roy. No podía quitarse de la mente que tal vez el nuevo testimonio no sería suficiente para evitar un tiempo en prisión por la maldita pre-inscripción que ella ya tenía en durante esa época. Pero también cuando pensaba en el mejor de los escenarios (en el que le perdonaran la cárcel), sabía que probablemente su sueño de ser Führer se vería completamente destruido por todo este escándalo. Al final siempre termino arruinando las cosas para las personas que más amo. Pensó mientras exhalaba con pesadez.
Unos suaves golpecitos en su puerta entre abierta la sacaron de su ensimismamiento.
"¿Se puede?" Preguntó en voz baja Ed.
Una ligera sonrisa se esbozó en los labios de Riza al escuchar la voz de su hijo. "Sí, claro."
Ed entró y cerró la puerta tras de sí antes de sentarse al lado de su madre. "Pensé que estarías durmiendo."
"No puedo, no mientras tu padre siga ahí."
Ed suspiró. "Ya me lo imaginaba." Se volteó para mirarla. "Pero sabes que él no estaría tranquilo si se enterara que tú no te estás cuidando como es debido, además él y yo prometimos cuidarte, así que por favor déjame hacerlo. Sé que te preocupa mucho mi papá, yo también estoy preocupado por él, pero quiero ser optimista de que todo saldrá bien al final. Sobre todo ahora que por fin tenemos la oportunidad de estar juntos." Dijo el rubio con una sonrisa al final.
Riza acarició una de las manos de su hijo antes de atraerlo hacia ella en un fuerte abrazo. "Realmente no merezco tener tu amor ni el de tu padre."
El chico retornó el gesto sin dudarlo, estrechando fuertemente a su madre. "Claro que lo mereces, mamá. Tú nos has cuidado a nosotros siempre. Ahora déjanos cuidarte."
"¿Cómo puedes decir eso? Yo no estuve contigo-"
"Siempre nos has cuidado a él y a mi." La interrumpió Ed. "Has hecho tanto por nosotros…" Suspiró. "Papá y yo somos afortunados de tenerte en nuestras vidas." Tras estas palabras, el rubio se separó del abrazo para mirar a los ojos a su madre.
Riza no pudo evitar derramar un par de lágrimas a la vez que comenzaba a acariciar el rostro de su hijo antes de depositar un beso en una de sus mejillas. "Realmente soy afortunada. Los amo mucho a ti y a tu padre."
"Y nosotros te amamos a ti." Respondió el muchacho antes de envolver en otro abrazo a su madre. "Ya verás que de una u otra forma sacaremos a papá de ahí."
Riza asintió y permaneció abrazando a su hijo en silencio por unos minutos más hasta que Ed se volvió a separar antes de volver a hablar.
"Hace unos minutos hablé con Al. El pobre estaba muy preocupado por ustedes pero se alivió al saber que tú y yo ya estamos libres de toda persecución. Aunque sí se quedó un poco con el pendiente al saber que papá todavía sigue preso. Me pidió que te pasara sus saludos, cariño y apoyo. Si no fuera porque Win, la abuela y yo le prohibimos moverse de Resembool, él ya estaría aquí."
Riza sonrió. A pesar de que Al no fuera su hijo biológico, ella lo quería como tal y no solo por ser el hermano de su hijo, sino porque antes de enterarse de su parentesco con Edward, ambos hermanos se habían ganado su corazón.
"La próxima vez que lo llames, por favor avísame, me gustaría saludarlo y agradecerle. La verdad que también le tengo mucho cariño a Al. Tal vez suene un poco engreído de mi parte, pero me gusta pensar que, aunque durante mucho tiempo perdí un hijo, ahora he recuperado a mi hijo y además he ganado uno más, y estoy completamente segura de que Roy piensa lo mismo."
Ed le devolvió la sonrisa. "Y yo estoy completamente seguro de que Al piensa lo mismo respecto a ustedes." Algo brillante colgando del cuello de su madre captó la atención del chico, así que cuidadosamente tomó el objeto en su mano para darse cuenta de que se trataba del anillo de compromiso que en su momento su padre tenía entre sus pertenencias. "Así que por fin decidió dártelo."
"Sí, así es. Me dijo que fueron tus palabras lo que lo convencieron y como no lo puedo portar como debería, decidí tenerlo en mi cadena que siempre está oculta bajo mi blusa."
"Me alegra que lo haya hecho. Debo admitir que se lució, es un anillo muy bello. Ahora espero que cuando todo esto termine, por fin se digne a desposarte como tanto te mereces."
"Sabes, una parte de mí siente que he estado casada con tu padre desde que lo conocí cuando éramos unos chiquillos, porque desde ese entonces jamás he podido arrancarlo de mi corazón. A pesar de no haber sostenido una relación romántica durante demasiados años, la devoción y cuidado que hemos tenido el uno por el otro considero que son mucho más importantes que lo que un simple papel pueda decir."
Ed comprendió de inmediato al recordar los momentos difíciles por los cuales habían tenido que pasar sus padres y que a pesar de todo seguían adelante. "Entiendo, aunque creo que no estaría nada mal que por fin ocuparas el lugar que te corresponde."
"Tal vez un día de estos."
El muchacho abrazó una vez más a su madre antes de ponerse de pie. "Será mejor que descanses, mañana será un día largo pero con un poco de suerte estaremos todos juntos compartiendo la cena."
Riza asintió. "Gracias, hijo."
Ed salió de la habitación con una sonrisa y fue recibido por otra en el pasillo cuando se encontró con Winry observándolo con dulzura.
"Fue muy lindo de tu parte que le dijeras eso a tu mamá. En estos momentos ella necesita todo tu apoyo." Le dijo Winry en voz baja antes de darle un beso en la mejilla al rubio.
El rubio ensanchó su sonrisa ante el gesto de cariño de su novia. "Es mi mamá y quiero ayudarla en todo lo que pueda."
Winry asintió. "Eres muy afortunado de tenerlos, Ed."
"Sí, lo soy." Contestó sonriendo el rubio.
Al día siguiente, todas las personas que estuvieron presentes durante la audiencia del día anterior se encontraban nuevamente ahí esperando a que todo diera inicio. Roy ya se encontraba en la mesa de acusados acompañado de Breda y Falman, mientras que en primera fila de la tribuna, justo detrás de Roy estaban Riza y Ed.
Grumman se puso de pie y tomó la palabra. "Buen día a todos ustedes. Agradezco la presencia de todos el día de hoy. Como sabrán, el día de ayer a última hora se recibió información adicional por parte de la defensa, por lo que el jurado y yo llegamos a la resolución de tomarla en consideración para determinar la condena del General Mustang, obviamente haciendo pruebas de legitimidad y corroboración entre otros documentos relacionados para así poder validar la veracidad de los documentos presentados." Hizo una ligera pausa. "Respecto a este punto, hemos confirmado que los datos proporcionados son verídicos, por lo que aceptamos que la fecha de concepción del hijo de Roy Mustang fue antes del registro final de la entonces Cadete Hawkeye."
Ante las palabras de Grumman, varias personas comenzaron a murmurar, algunos con palabras de optimismo y unas pocas con recelo.
"Sin embargo, no podemos olvidar que durante esa fecha existía un pre-registro y el General Mustang era desde ese entonces ya un miembro de la milicia. El delito es menor, pero sigue existiendo y el nuevo gobierno que estamos construyendo no puede permitirse fingir ignorancia y dejar dicho delito sin ningún tipo de sanción."
Se escucharon algunos murmullos con tono de decepción.
"Hemos retomado todos los méritos que la ex Capitana Hawkeye y el General Mustang han obtenido durante todo su tiempo en esta institución en pro del bienestar de su país, sin olvidar que el producto de su relación, el ex alquimista de Acero, Edward Elric, junto con su hermano Alphonse, han defendido de igual manera la integridad de este país. Asimismo, se ha realizado una investigación profunda durante todos los años en los cuales la ex Capitana Hawkeye y el General Mustang han trabajado juntos y no se encontró evidencia alguna de que hayan fraternizado nuevamente después del nacimiento de su hijo. Ambos se han comportado con el mayor profesionalismo posible y han desempeñado sus labores con un alto nivel. Las personas que han tenido la oportunidad de trabajar con ellos en algún punto, dan buenas referencias de ellos y hasta el momento en que se descubrió esta situación, no existía el menor indicio de que hubieran mantenido más que una relación de amistad nacida de su trato diario profesional."
"El día de ayer, el jurado y yo dictaminamos darle una condena de 30 años al General y la destitución inmediata de la señorita Hawkeye. Después de revisar los nuevos hechos, se ha decidido reconsiderar esa sentencia. Si bien es cierto que no se debe pasar por alto esta infracción, se ha tomado en cuenta que en el momento en que se realizó el pre-registro de la señorita Hawkeye la ley de anti-fraternización y sus subvariantes no eran del conocimiento del aspirante hasta que inicia su preparación, por lo que también vamos a corregir eso en nuestros procesos para evitar este tipo de situaciones en el futuro." Hizo una pausa. "Tomando esto en consideración, se ha decidido desistir de la condena de 30 años, ya que el General Mustang, a pesar de ser culpable al igual que la ex Capitana, es sin lugar a dudas un oficial con el cual se puede contar y que en el poco tiempo que ha estado a cargo del Este se ha visto reflejada positivamente su intervención, además de que después de la limpieza que estamos realizando dentro de la milicia, son pocos soldados con su rango con los cuales podemos confiar. Por lo tanto, como parte de su sentencia, se ha optado por retirarle su título de alquimista estatal al señor Roy Mustang, lo cual involucra el retiro del financiamiento que recibía para sus investigaciones. Además se ha decidido que será suspendido de sus labores como encargado del Este durante un periodo de 18 meses sin goce de sueldo ni ninguna prestación, sin olvidar que en el momento en que decida retirarse no gozará más que con la prestación mínima que se le otorgaría a un soldado con un rango equivalente a 'Oficial'. Posterior a los 18 meses, esperando contar con su valioso apoyo para mejorar la zona Este del país, el señor Mustang tendrá la posibilidad de regresar como un miembro auxiliar del cargo que ostentaba hasta estos días pero, a partir de este momento y en el futuro inmediato, bajo el rango de Teniente segundo sin posibilidad alguna de ascender en los rangos."
Nuevamente los murmullos se hicieron presentes, mientras que Frank Archer, aunque molesto por la anulación de la sentencia de cárcel, se permitió una sonrisa cuando un pensamiento vino a su mente. Esta será mi oportunidad para controlar al Este. Aunque traten de disfrazarlo, es probable que todavía lo contemplan en el futuro pero no permitiré que ese lugar lo esté esperando todo este tiempo.
"Como la zona Este no puede quedarse sin un mando, sobre todo considerando los proyectos que se están desarrollando en Ishval y los demás pequeños pueblos de la zona, sin olvidar que se están estableciendo algunos acuerdos de comercio y transporte con Xing, he hablado con el jurado y mis consejeros y hemos decidido que el Teniente Coronel Armstrong en compañia del Teniente primero Breda se harán cargo de esa zona hasta nuevo aviso."
¿Pero qué demonios? Protestó internamente Archer tratando de contener la ira que lo estaba embargando.
"Esta sentencia tomará efecto a partir de hoy, por lo que el General Mustang queda libre pero queda suspendido de sus labores que desempeñaba hasta hace unos días desde este momento. ¿La defensa tiene algo que agregar?"
Breda y Falman miraron a Roy para confirmar, cuando el General les hizo un gesto de que estaba más que conforme con la sentencia, Breda tomó la palabra. "No, su Excelencia."
"Bien, si no hay nada más que decir, solamente me queda agradecerle a la ex Capitana Hawkeye y al General Mustang por haber traído al mundo a un chico que fue una pieza fundamental en la defensa de este país durante la peor crisis que hemos pasado." Grumman sonrió. "Doy por terminada esta sesión y cierro el caso."
En cuanto Grumman abandonó el lugar y una vez que Roy fue finalmente liberado de sus esposas, todo el team Mustang, amigos y familiares se acercaron a Roy, siendo la primera Riza, quien fue atraída casi de inmediato a los brazos del pelinegro.
"Señor… recuerde que estamos dentro del cuartel." Riza susurró en su oído.
"Te recuerdo que desde ayer tú ya no eres un miembro de la milicia y yo estoy suspendido, así que técnicamente no estamos violando ninguna ley." Respondió en voz baja Roy.
"Ya hablaremos de ello, por ahora compórtate. No hay que abusar de la suerte que hemos tenido en esta ocasión."
Roy asintió y renuentemente soltó a Riza para darle un fuerte abrazo a Edward. "Gracias por cuidar de tu madre y por apoyarnos."
"Sabes que no tienes nada que agradecer, viejo." Dijo Ed con una sonrisa.
"Recuérdame enseñarte a que me respetes, jovencito." Murmuró Roy fingiendo enojo antes de soltar a Ed para abrazar a su madre y a todas las demás personas que se encontraban a su alrededor, sin dejar de agradecerles a cada uno de ellos su apoyo.
Después de los agradecimientos, Madame Christmas ofreció que fueran todos a su casa a comer para celebrar, lo cual fue aceptado por todos los presentes, incluidos la señora Wilkinson con su hijo, quienes también habían acudido para conocer el veredicto de la situación jurídica de Roy.
Madame, sus chicas, Riza, Rebeca, Gracia, Maria Ross, Winry y los Curtis con un poco de ayuda de Roy y Ed, se ocuparon de preparar y servir la comida y bebidas. Todos los presentes pasaron un agradable rato, aunque los miembros de la unidad estaban un poco tristes debido a que no verían al General en el trabajo durante los próximos meses y tampoco a Riza. Pero no permitieron que eso arruinara el momento así que comenzaron a bromear, a comer y a beber hasta que poco a poco se fueron retirando al caer la noche.
"Vaya, creí que Havoc se le confesaría a mi madrina con lo borracho que estaba." Dijo bromeando Ed.
"No dudaría que haga una tontería considerando que ambos estaban muy borrachos." Dijo riendo Roy antes de que Riza le diera un codazo y una mirada que le decía que Ed y Winry no necesitaban imaginarse lo que ese par podría llegar a hacer en ese estado. Roy sonrió tímidamente ofreciendo una mirada de disculpa. Él no había bebido demasiado por lo que rápidamente entendió a lo que se refería Riza.
Ed bostezó. "Creo que será mejor que me vaya a la cama."
"Yo también." Dijo Winry.
"Buenas noches, Winry, Edward." Dijeron Roy, Riza y Madame.
Los chicos se despidieron de cada uno de los adultos antes de proceder a retirarse.
"Más les vale que cada uno se vaya a su habitación, ¿de acuerdo?" Comentó Chris, lo que hizo que los jóvenes se sonrojaran mientras asentían con la cabeza antes de continuar su camino.
"No cambias, ¿verdad?" Dijo Roy sonriéndole a su madre, mientras colocaba su brazo alrededor de los hombros de Riza quien estaba sentada a su lado.
"No me arrepiento de tener un nieto, pero si en el padre no hubo prudencia, espero que al menos en el hijo si la haya." Replicó tranquilamente Chris con una sonrisa.
Roy se quedó callado y Riza no pudo evitar sonreír. Sabía que probablemente esa indirecta también estaba dirigida para ella, pero siempre era divertido ver como alguien más podía poner en su lugar a Roy.
El pelinegro suspiró. "Bien tú ganas esta, pero quiero creer que Ed esperará un poco más que yo, ya que no me gustaría ser abuelo siendo tan joven."
Chris enarcó una ceja. "Dímelo a mí, muchacho."
"Bueno, ya le di la plática así que tal vez-"
"También te di esa plática y henos aquí."
Roy suspiró derrotado.
"No es nada personal, Riza. Solamente que este muchacho mío todavía no me tiene muy contenta por no haberme visitado antes y por no hacerme caso." Dijo con tono estricto al final, mirando a Roy.
Riza hizo una señal con su mano indicando que no se preocupara.
"Lo lamento, madre. No volverá a ocurrir." Dijo Roy.
"Más te vale." Le dirigió una última mirada severa antes de suavizar sus facciones y sonreír. "Creo que ya sé la respuesta pero prefiero confirmar, ¿dormirán en una misma habitación o prefieren habitaciones separadas?"
Roy y Riza compartieron una mirada acordando su decisión en un segundo. "Dormiremos en la misma." Contestaron al mismo tiempo.
Madame sonrió. "Lo imaginaba. ¿Está bien la habitación en la que dormiste ayer, Riza?"
La rubia asintió. "Sí, está perfecta."
"Bien, entonces procedo a retirarme. Buenas noches."
"Buenas noches y gracias." Respondieron al unísono Roy y Riza, Chris hizo una señal con su mano dando a entender que no era nada.
"¿Vamos a dormir?" Preguntó el pelinegro.
"Sí, vamos."
Una vez que cada uno tomó un baño, se acurrucaron el uno junto al otro en la cama, Roy haciendo círculos en la espalda de ella y Riza haciéndolos en el pecho desnudo de Roy.
"Lamento todo lo que pasó, Roy." Dijo Riza de repente. "Todo esto no hubiera pasado si-"
Roy detuvo sus movimientos para mirar a los ojos a Riza mientras la interrumpía. "No tienes nada por lo cual disculparte. Recuerda que todo esto ha quedado atrás. El maldito de Archer quiso hacernos daño pero al final, por suerte, no consiguió su objetivo."
"Pero ahora prácticamente has perdido tus posibilidades de llegar a ser Führer."
Roy negó con la cabeza antes de darle un beso en la frente. "No pienses en eso, lo más importante es que Ed y nosotros estamos bien."
"Pero ya no podré proteger tu espalda."
"Siempre lo has hecho y no tengo dudas de que lo seguirás haciendo, así como yo cuidaré de ti." Roy tomó su barbilla para obligarla a verlo a los ojos. "Pero ahora quiero que lo hagamos como un matrimonio."
Riza miró los orbes negros de Roy viendo en ellos un profundo amor, respeto, devoción y sinceridad. Ella extendió su mano para colocarla sobre una de sus mejillas.
"Pero yo prometí cuidar tu espalda y ayudarte a llegar a la cima y ahora no podré hacerlo… no podré ayudarte a que ambos nos redimamos-"
Roy colocó su dedo índice sobre sus labios. "Claro que puedes hacerlo, porque yo no pienso rendirme y aún necesitaré todo tu apoyo para cambiar este país. Definitivamente voy a extrañar tenerte en la misma oficina, pero tal vez esta sea nuestra oportunidad de por fin formalizar nuestros sentimientos, nuestra devoción. Sé que nosotros no necesitamos un papel para saber lo que siente el uno por el otro, pero quiero que todo el mundo sepa que mi corazón, mi cuerpo, mi mente y mi alma siempre han sido y serán tuyos. Quiero darte el lugar que siempre ha sido tuyo, quiero que sepan que soy tuyo y que tú eres mía. Quiero dormir y despertar a tu lado por el resto de mis días. Por favor, Riza, cásate conmigo, es algo que llevo soñando prácticamente desde que te conocí. Por favor, acepta seguir este nuevo camino como mi esposa."
"¿Pero qué vamos a hacer ahora que te tendrán sumamente limitado en la milicia?"
Roy acomodó uno de los mechones rubios de Riza detrás de su oreja. "Encontraremos otra forma de seguir ayudando a Ishval y a Amestris, no tengas duda de ello… ¿Entonces?"
Riza esbozó una cálida sonrisa antes de tomar el anillo que se encontraba en su cadena para mostrárselo. "Si no mal recuerdas, hace un par de meses te había dicho que sí, aunque si soy sincera no pensé que podría llegar este momento tan pronto." Dijo antes de inclinarse para besarlo tiernamente en los labios. "¿Qué te parece si esperamos un par de meses a que todo esto pase antes de que lo anunciemos?"
Roy sonrió ampliamente. "Lo que tú digas. Si te he esperado por 18 años, creo que un par de meses no serán nada." Dijo antes de besarla.
"Te amo, Roy Mustang."
"Te amo, Riza Hawkeye."
Apagaron las luces y volvieron a abrazarse el uno al otro, dándose un beso de buenas noches antes de cerrar sus ojos para relajarse en los brazos del otro, sintiendo por primera vez en mucho tiempo tranquilidad, ya que finalmente podrían vivir su amor sin límites y sin el latente miedo de ser descubiertos.
N/A: Hola!
Sí, un poco raro pero en esta ocasión en lugar de notas iniciales tenemos finales jeje
Ahora sí como bien dicen, la tercera es la vencida así que se nos viene boda :D
Sólo que también es hora de hacer un par de anuncios…
Aunque anteriormente eso parecía, ahora sí podemos confirmarles que hemos entrado en los últimos capítulos de esta historia. No lo podemos creer y tal vez hasta lloremos al dejar ir a nuestro ya no tan pequeño bebé jeje pero a partir de este punto nos restan 2 capítulos más para cerrar uno que otro cabo suelto y un epílogo que tendrá más o menos la cantidad promedio que hemos manejado en nuestros capítulos regulares.
Sin embargo, por las fiestas de fin de año tendremos que posponer la publicación del próximo capítulo para una semana después de lo previsto así que nos estaremos viendo de vuelta por aquí el sábado 7 de enero con el penúltimo capítulo.
No queremos despedirnos sin antes agradecerles enormemente a todas las personitas que se han tomado el tiempo de leer, dar favorite, follow y comentar nuestra historia en este 2022. Muchísimas gracias! 3 No saben lo mucho que significa para nosotras y esperamos que nos acompañen para el final de "Las Sombras del Pasado" en 2023.
Les deseamos que tengan una muy bonita Navidad en compañía de sus seres queridos y un fantástico año 2023!
Les mandamos un abrazo enorme :)
Saludos!
Golden y Flame
