N/A: Hola!
Un capítulo más cerca del final D: Aquí hay un pequeño salto en el tiempo aunque el epílogo en sí será el próximo capítulo 37.
Esperamos que lo disfruten y no duden en dejarnos sus opiniones, por favor :D
Muchas gracias por leer!
Saludos!
Golden y Flame
Disclaimer: Los personajes de Fullmetal Alchemist no nos pertenecen. Sólo estamos divirtiéndonos con ellos.
Capítulo 36. Moviéndose hacia el futuro
Ed bajó del tren e inhaló profundamente llenándose del aroma del lugar. Desde que había atravesado la frontera entre Creta y Amestris había notado un cambio en el aire aunque seguramente eso se debía a que su mente sabía que estaba de vuelta en el país donde se encontraba la gente que amaba.
Sus investigaciones en Aerugo y Creta habían sido realmente satisfactorias. Había aprendido mucho, conocido a gente maravillosa y lugares increíbles. El viaje sin duda alguna había sido una de las mejores experiencias de su vida pero, conforme más pasaba el tiempo, no podía evitar extrañar su hogar. Hace años se había acostumbrado a ser un nómada hasta cierto punto pero, aunque seguía disfrutando el viajar y todo lo que ello conllevaba, eso no significaba que amara menos a su familia y que no extrañara su hogar continuamente. Después de algunos años finalmente había aprendido el verdadero significado del hogar porque su hogar no sólo era Al y la casa en la que había vivido con su madre Trisha sino que en realidad tenía varios hogares ahí donde estaban las personas que amaba.
Seguramente seguiría viajando en el futuro pero ya no de la misma manera a como lo hacía antes. Si algo había aprendido y aplicado durante su travesía por el Oeste era a estar en contacto al menos cada semana con Winry (Winry hacía también de intermediaria entre él y Al ya que el contacto con Xing era aún más complicado) y sus padres. Bueno, al menos lo hacía al mandar una carta cada semana ya que, por la distancia, sus cartas tardaban más de ese tiempo en llegar a sus destinatarios, sucediendo lo mismo con las que le eran enviadas a él e incluso con un mayor retraso ya que Winry, Roy y Riza tenían que verificar el tiempo en el que se encontraría en determinada ciudad porque los hoteles o residencias en los que se quedaba solían cambiar cada determinadas semanas. A Ed le hubiera encantado poder escuchar las voces de sus seres queridos pero tuvo que limitarse a hacerlo sólo un par de veces durante todo su viaje por los problemas de conectividad y lo exageradamente costoso de una sola llamada.
Pero en fin… ya no tenía que preocuparse por eso porque en tan sólo unos minutos estaría frente a frente con sus padres y en un par de días más estaría con Winry. La espera de casi un año finalmente había terminado.
Ed caminó por las calles de Forêtplatz saludando a algunas personas que se topaba por el camino ya que, por sus visitas anteriores y el apoyo que Winry, su hermano y él habían brindado hace un par de años, los tres jóvenes eran relativamente conocidos en la región.
Cuando el rubio llegó a la cuadra donde se encontraba la casa de sus padres, una sonrisa se asomó a sus labios. El sol estaba cerca de ocultarse así que existía la posibilidad de que Roy ya hubiera vuelto del trabajo así que estaba a solo un par de pasos de reencontrarse con sus dos padres.
Al llamar a la puerta no tardó en escuchar ruidos extraños como de rasguños y suaves chillidos lo que lo hizo enarcar una ceja. Sin embargo, no tuvo tiempo de ahondar en sus pensamientos porque tras unos segundos pudo escuchar la voz de su madre.
"Vamos, quédense allí." Se escuchó la voz de Riza acompañada del ruido de sus pasos al acercarse a la puerta.
Riza abrió la puerta con cuidado pero en cuanto sus ojos se toparon con los dorados, una sonrisa enorme apareció en su rostro al mismo tiempo que abría la puerta por completo. "¡Edward!"
"Hola, mamá." Saludó Ed con una sonrisa propia.
"Ven aquí, hijo." Dijo Riza mientras lo atraía a sus brazos. "¿Por qué no nos dijiste que venías a visitarnos? Pudimos ir a buscarte a la estación."
Ed rió. "Digamos que quería que fuera una sorpresa. Además al llegar sin aviso puedo verificar que el viejo realmente se esté portando contigo como es debido."
Riza no pudo evitar soltar una ligera risa. Se sentía sumamente feliz de ver a su hijo después de tantos meses. "Todo va de maravilla por aquí, hijo." Se alejó para poner una mano en la mejilla del rubio rozando con sus dedos la ligera barba que Ed portaba en esos momentos. "Debes estar agotado."
Dándose cuenta que Riza había concluido eso por la ligera barba que portaba (el rubio prefería estar completamente rasurado), Ed dijo. "Algo, aunque esto es culpa del tren. Parece que las vías necesitaban mantenimiento así que no quise arriesgarme a cortarme el cuello." Concluyó con un ligero tono de broma al final.
"Qué bueno que me lo haces saber. Procuraré hacer llegar esa información a la oficina correspondiente." Intervino Roy, quien no pudo permanecer en la sala al haber distinguido la voz de su hijo.
"Roy, ¿y los cachorros?" Dijo Riza con un ligero tono de reprimenda mientras apartaba su mano del rostro de Ed para voltear a ver al pelinegro.
"Todo está bajo control." Dijo con una sonrisa ligeramente arrogante. "Además mi pequeño es más importante ¿verdad, Ed?" Dijo con un marcado énfasis en la palabra.
"No entiendo a qué pequeño te refieres, viejo." Respondió Ed de igual forma.
"Creo que en esta ocasión tendré que ponerme del lado de Edward, cariño. Nuestro hijo está de tu misma altura si no es que un poco más alto." Dijo Riza con una sonrisa de falsa inocencia.
Roy se detuvo por unos momentos en su avance hacia la puerta, congelado ante la verdad que se asomaba en las palabras de Riza. Tratando de no ser obvio, recorrió con su mirada al rubio dándose cuenta que sí parecía haber adquirido un par de centímetros extra durante su viaje. Antes de que se fuera, Roy se había percatado de que el chico estaba prácticamente de su misma altura pero había mantenido la esperanza de que no creciera más allá de eso.
"¿Ya estás sintiendo los años encima, papá?" Dijo Ed con tono burlón.
Roy salió de su trance y se acercó hasta su hijo para darle un abrazo con un par de palmadas en la espalda. "Realmente los milagros existen."
Ed retornó el abrazo aunque después se apartó con el ceño fruncido. "Debí asegurarme de llegar cuando no estuvieras en casa."
"Oh, sabes que me extrañabas igual que a tu madre."
Ed sólo sonrió y no le respondió, aunque con eso Roy estaba más que seguro de que no estaba equivocado en su idea.
Roy correspondió la sonrisa y se inclinó para tomar la maleta pero antes de levantarla comenzó a sentir ligeros golpecitos contra sus piernas.
"¡Roy!" Lo regañó ligeramente Riza mientras se agachaba para recoger a uno de los cachorros que estaba a los pies de Roy.
"Wow." Ed reaccionó rápidamente y se metió a la casa para poder cerrar la puerta. "¿De dónde salieron estos perritos?"
Roy le dirigió una sonrisa de disculpa a Riza antes de responderle a Ed. "¿No te lo imaginas?"
Ed miró al cachorro blanco que Riza estaba cargando y después se agachó para recoger a uno blanco con negro que inmediatamente comenzó a lamer su mano al igual que intentaba lamerle la cara cuando el rubio lo recargó contra su pecho. "Parece que ya son abuelos ¿cierto?" Dijo con una sonrisa.
Roy hizo una exagerada mueca de disgusto ante la palabra mientras que Riza rodaba los ojos y sonreía. "Efectivamente. Parece que Hayate no quería que le ganaras en eso de formar su propia familia."
Al escuchar su nombre, Black Hayate se acercó a la entrada jadeando alegremente para después sentarse unos pasos por detrás de sus dueños.
Ed se sonrojó ligeramente ante las palabras de Riza. "Eh… qué guardadito te lo tenías, Hayate." Bromeó Ed ganándose un ladrido amistoso de parte del can.
"¿Qué te parece si vamos al comedor? Hay mucho que contarte pero sobre todo estamos ansiosos por escuchar de tus aventuras." Dijo Roy.
"Sí, además así podré prepararte algo." Dijo Riza.
Sintiendo que el apetito se le abría al pensar en el sazón de Riza, Ed asintió. "Claro, aunque espero que no les importe desvelarse un poco porque mis cartas se quedaron cortas."
Después de un par de horas de amena charla y de llenarse el estómago con comida caliente, los tres decidieron pasar a la sala para seguir platicando. Siguieron así por varios minutos hasta que Roy y Riza se percataron de que Ed estaba comenzando a bostezar con mayor frecuencia.
"Creo que será mejor que te dejemos descansar. Has tenido un largo viaje." Dijo Roy.
"Puede que tengas razón." Accedió Ed con un bostezo.
"Iré a preparar tu habitación. ¿Te apetece un baño caliente antes de dormir?" Preguntó Riza mientras se ponía de pie.
Ed estiró su cuello hacia los lados un par de veces antes de responder. "Preferiría dormir pero creo que lo necesito."
"Entonces dame un par de minutos en lo que caliento el agua." Dijo mientras le daba unas palmadas amorosas en el hombro.
Ed colocó su mano sobre la de Riza y le sonrió. "Gracias, mamá."
Riza correspondió su sonrisa y se dio la media vuelta para dirigirse al baño.
"Yo me encargaré de tu habitación." Dijo Roy mientras se ponía de pie.
"Espera." Ed lo tomó de la manga de su camisa. "¿Podemos hablar?"
Roy enarcó una ceja mientras se sentaba. "Estoy confundido. ¿Entonces cómo se le llama a lo que estuvimos haciendo las últimas horas?" Preguntó con tono de broma.
Para sorpresa de Roy, Ed no frunció el ceño ni respondió a su broma de la manera esperada. "Ya sé… es sólo que hay algo más de lo que necesito hablar contigo." Dijo mientras agachaba su mirada y un ligero sonrojo comenzaba a hacerse presente en sus mejillas.
Roy sonrió. "Es acerca de Winry ¿verdad?"
El sonrojo se intensificó. "Sí."
Roy lo despeinó un poco antes de recargarse por completo en el sillón. "Bien, soy todo oídos." Dijo mientras una sensación de alegría y orgullo le llenaba el pecho. Sin duda alguna su relación con Ed había mejorado considerablemente con el paso de los años pero no podía dejar de apreciar cada momento que le hacía disfrutar la relación padre-hijo que por tantos años había añorado, sobre todo considerando que hace un par de años Ed aún tenía cierta reticencia para hablar de cuestiones de índole romántica con él.
Ed inhaló profundamente antes de hacer contacto con la mirada de Roy. "La vez que compraste el anillo para mamá… ¿cómo supiste que era hora de hacerlo?"
Roy se encogió de hombros. "No lo sé. No fue una idea que me surgió de la noche a la mañana ni tampoco algo que pensé demasiado. Simplemente hubo un momento en el que me di cuenta de lo tan enamorado y acostumbrado que estaba a la presencia de tu madre y lo mucho que deseaba que nuestra vida siempre fuera al lado del otro. No supe el momento exacto pero al momento de comprar el anillo tuve la certeza de que no podía ver mi futuro sin Riza en él."
"Ya veo…"
Roy sonrió. "¿No es un poco tarde para preguntármelo? Digo, Winry y tú ya casi tienen un año de estar comprometidos ¿no?"
Ed simplemente se sonrojó un poco más.
Roy se puso serio. "Ed, hijo, no te estás arrepintiendo de habértele declarado ¿verdad?"
"¡No!" Exclamó Ed de inmediato. "Bueno… estoy completamente seguro de que no hay ni habrá nadie que ocupe el lugar que Winry tiene en mi corazón." Dijo con convicción antes de agachar su cabeza ligeramente un tanto avergonzado. "Pero yo…" Tragó saliva. "No sé si sea el más adecuado para ella."
"¿Adecuado? ¿A qué te refieres?"
"Bueno, tú sabes… Winry es simplemente una mujer maravillosa. Tiene un enorme corazón y es realmente bondadosa. Puede que me golpee de vez en cuando pero generalmente me he ganado esos golpes." Dijo sin poder evitar una ligera sonrisa. "Pero… cuando me pongo a pensar en todo por lo que la he hecho pasar… Ella siempre estuvo para Al y para mí, apoyándonos y animándonos para que no nos dejáramos caer a pesar de que no éramos o más bien yo no era precisamente alguien que fuera bueno manteniendo el contacto." Confesó con una mueca.
"Todos cometemos errores, Ed, pero aún así no me parece que le hayas hecho un daño que haga necesario el que tengas que reconsiderar tu "valía" frente a ella. Además estos años que llevan de noviazgo no he visto más que alegría y amor entre ustedes, eso sin mencionar que has mejorado considerablemente en eso de mantener el contacto."
Ed suspiró y se llevó una mano a la nuca. "He estado tratando de cuidar ese aspecto pero no sé si eso sea suficiente."
Roy no pudo evitar una ligera risa. "Por favor, por lo que nos ha contado Winry, ella ha recibido muchas más cartas y detalles tuyos de los que nos llegan a tu madre y a mí." Ed se sonrojó. "Es más, creo que debería estarte reclamando por ello." Dijo en tono de broma.
Ed rió brevemente pero Roy notó que sus hombros seguían delatando cierta tensión por lo que puso una mano en su hombro. "Hay algo más, ¿cierto?"
Ed lo miró fijamente a los ojos por unos segundos antes de responder. "Es sólo que durante el trayecto de vuelta tuve mucho tiempo para pensar." Desvió su mirada al frente. "Mientras estuve en Creta y Aerugo conocí a mucha gente. Tanto personas amables como personas hoscas, por decirlo de alguna manera. Recuerdas que algunas veces les hablé de Fred y Max ¿cierto?" Roy asintió con la cabeza. "Son buenos tipos y realmente me ayudaron a comprender mejor los elementos de lo que ellos consideran como alquimia. Eran unos años más grandes que yo pero los tres somos parecidos en nuestros gustos por las ciencias y los viajes."
Ed hizo una pausa para ordenar sus pensamientos, ocasión que Roy aprovechó para apartar su mano, enarcar una ceja y preguntar. "¿Qué tiene que ver todo eso con tu compromiso con Winry?"
"Dejando de lado nuestras personalidades, los tres somos muy parecidos." Ed dijo como si la conclusión fuera obvia.
"Sigo sin entenderte."
Ed resopló. "Creí que los conocía bien pero cuando terminó nuestro viaje juntos descubrí algunas cosas sobre Fred. Cosas… inquietantes." Suspiró. "Al llegar a Maireburg nos invitó a comer a su casa. Creímos que sería algo casual, ya sabes comprar comida rápida y un par de cervezas." Roy enarcó su ceja aún más. "Bueno, una para mí." Agregó el rubio en un murmullo puesto que su resistencia al alcohol no había cambiado mucho en los últimos años. "En fin, resulta que Fred está casado y tiene 3 hijos y nunca nos habló de ellos. Es más, estoy más que seguro que en ninguna ocasión hizo el intento de comunicarse con ellos. En fin, su esposa es muy amable y sus hijos son bastante simpáticos, a pesar de que uno de ellos intentó usar mi diario como un cuaderno de dibujo." Recordó con una ligera sonrisa.
"Y todo esto se relaciona con Winry porque…" Empezó Roy.
"Porque a pesar de su amabilidad era obvio que la esposa de Fred no era del todo feliz. Su mirada la delataba. Fred llegó a casa como si hubiera regresado de un simple viaje al mercado. Sus hijos estaban sumamente emocionados por su regreso pero él sólo les sonrió y prácticamente intentó mandarlos a sus cuartos para que no nos fueran a interrumpir. Su esposa también intentó hacerle plática pero lo único que él hizo fue pedirle que preparara la cena para todos." Apretó su mano izquierda en un puño. "Fue tan incómodo."
Roy también hizo una mueca de molestia. "No puedo creer que haya hombres así."
"Pues los hay." Dijo Ed con amargura. "Los conocimientos de Fred son increíbles y como persona, descontando su situación familiar, me pareció agradable pero ahora no puedo verlo de la misma manera. Cuando terminamos de cenar, nos acompañó a tomar un taxi. Max y yo no pudimos contenernos y le preguntamos cómo es que había guardado lo de su familia en secreto todos estos meses y ¿sabes lo que respondió?"
Roy negó con la cabeza.
"Nos dijo que no entendía el porqué eso nos llamaba la atención. Que no era importante." Los nudillos del rubio se pusieron blancos por la presión que estaba ejerciendo. "Dijo que él amaba viajar y que su esposa sabía a lo que se metía cuando se casó con él. Además, comenzó a reírse cuando nos dijo que no teníamos que armar tanto escándalo, diciéndonos que su esposa ya estaba más que acostumbrada porque eran más los días que estaba de viaje que los que pasaba en su casa."
"Maldito." Dijo Roy con enojo. Sabía que no todos los padres y esposos cumplían su rol como uno esperaría pero nunca había entendido cómo es que podía haber personas así. El simple hecho de siquiera pensar en estar alejado de Riza y Ed sin saber nada de ellos lo hacía sentirse inquieto y este sujeto se la pasaba viajando por ahí sin darles la importancia que su esposa e hijos merecían.
"Eso mismo pensé." Dijo Ed con un tono similar al de su padre. "Estaba agradecido con todo lo que me enseñó y su ayuda en el viaje pero terminé dándome cuenta que como persona en realidad es alguien fatal." Una imagen de Shou Tucker apareció brevemente en su mente pero Ed se esforzó en apartarla lo más rápido posible. "Lo peor de todo es que parece ser que su esposa no tiene otra opción. Max también se dio cuenta de lo infeliz que parecía ser la señora así que, cuando llegamos a nuestro hotel, me contó que lamentaba verla así pero que no había nada que pudiera hacerse al respecto debido a que en Aerugo el divorcio es terriblemente mal visto. Divorciarse supondría graves dificultades para la esposa de Fred por el simple hecho del rechazo generalizado de la sociedad que su divorcio traería para ella y sus hijos." Concluyó Ed con una mueca.
"Cielos, y yo que creí que Amestris estaba algo retrasado en algunos asuntos de la sociedad."
Ed asintió e inhaló profundamente antes de continuar. "En fin… sé que son circunstancias diferentes pero la situación de la familia de Fred me puso a pensar." Roy lo miró atentamente aunque el rubio mantuvo la mirada al frente. "¿En realidad qué diferencia hay entre Fred y yo? Ambos tenemos intereses parecidos y tenemos a personas que esperan nuestro regreso."
Roy finalmente entendió cuál era el punto de su hijo. "¿Temes que entre tú y Winry suceda algo como lo de Fred y su familia?"
"Sí." Respondió Ed mientras volteaba a ver fijamente a Roy. "Me esforcé todo lo que pude en este viaje para reunir la mayor información posible pero aún hay muchas cosas que hacen falta en nuestra investigación. No sé los detalles de la investigación de Al pero dudo que, en este momento, la información de ambos sea suficiente para cumplir nuestro objetivo. Eso significa que nuestros viajes no terminaran pronto. Y, sinceramente, el viajar es algo que aún disfruto." Confesó. "No quiero ser una figura ausente en mi vida con Winry. Quiero hacerla feliz no que se la pase preocupada e insegura sobre cuándo volveré. Win es fantástica y siempre ha hecho todo lo posible por apoyarme así que sé que ella no me detendrá de continuar viajando pero ¿qué tal si la convierto en alguien sumisa que no expresa lo que siente de verdad? En Amestris el divorcio es algo más normalizado pero, increíblemente, ella me tiene una gran paciencia para esos asuntos así que dudo que me lo pida aunque eso podría terminar siendo lo más conveniente para ella." Dijo Ed sin hacer pausas notables por lo que finalmente tuvo que detenerse para tomar aire, ocasión que Roy aprovechó para intervenir.
"Hijo, eres un tonto." La falta de un ceño fruncido o un insulto provenientes del rubio le confirmaron a Roy una vez más la seriedad con la que el rubio le estaba hablando. "Es normal tener ciertas dudas antes de dar un paso tan grande como lo es el matrimonio pero te estás enfocando en cosas que no tienen nada que ver contigo. Amas a Winry ¿verdad?"
"Por supuesto. La amo con todo mi corazón." Dijo Ed logrando, como en pocas ocasiones, contener el sonrojo que casi siempre acompañaba a sus mejillas cuando hablaba de cuestiones sentimentales.
"Entonces no tienes nada de qué preocuparte. Simplemente tienes que enfocarte en ese amor. Como pareja no estarán exentos de tener problemas y dificultades a lo largo de su relación y matrimonio pero eso no los definirá si no más bien el cómo se esfuerzan en superar los obstáculos que la vida les pueda llegar a presentar."
"Pero hay una gran probabilidad de que los problemas surjan por mí."
Roy suspiró pesadamente y colocó una mano en el hombro del joven. "¿Eso lo dices tomando como referencia la situación de Fred?"
"Sí… bueno eso y que, hace unos años, parecía que los problemas me seguían a donde fuera."
"Edward, usa la cabeza, por favor." Dijo mientras le daba un ligero golpe en la nuca con la mano que tenía en el hombro del joven para después devolverla a la misma posición. "Puede que Fred y tú compartan intereses pero son personas completamente diferentes. Tú eres un joven realmente valiente, desinteresado y de gran corazón."
"Eso lo dices porque soy tu hijo." Refunfuñó Ed.
"No, lo digo porque ese es quien realmente eres. Recuerda que aún antes de saber que eras mi hijo no me importaba recordarte lo molesto e inoportuno que puedes llegar a ser. Así que creo que me gané el derecho de que creas mis palabras cuando hablo de ti." Dijo con una ligera sonrisa. "Por eso puedo decir, sin miedo a equivocarme, que de partida hay una diferencia abismal entre tú y Fred. Tú sí eres una persona que se preocupa por sus seres queridos y que daría hasta su propia vida por ellos. Por eso, aunque sigas viajando, confío en que encontrarás el equilibrio perfecto para continuar con tu vocación y tu vida familiar."
"Pero ¿qué tal si Winry no está a gusto con mi estilo de vida?"
Roy resopló. "Por favor, ¿de verdad crees que Winry no va a expresar su opinión sincera? Ed, bien sabes que así cómo tú estás persiguiendo tus sueños e intereses Winry también está haciendo lo mismo con los suyos. No me digas que ahora pretendes cambiar y piensas impedirle que haga lo que a ella le gusta."
"No, jamás haría eso." Respondió Ed de inmediato.
"Entonces ¿de qué te preocupas?" Roy sonrió. "Quizás estén en una etapa jóven de sus vidas pero ustedes dos han demostrado lo mucho que se preocupan y quieren al otro. Quizás anteriormente Winry se preocupaba por sus viajes al no saber de ustedes pero has mejorado mucho en ese hábito por lo que estoy seguro que ella no te va a impedir que sigas viajando así como sé que tú no le vas a impedir seguir mejorando con el automail en Rush Valley." Concluyó Roy con sinceridad sabiendo que Winry había estado pasando algunas temporadas en la ciudad del automail en los últimos años para mejorar su técnica y certificarse oficialmente como una ingeniera de automail.
La tensión en los hombros de Ed se redujo casi por completo. "Supongo que todo se reduce a tener una buena comunicación ¿no?"
"Exactamente. Bien sabes que tu madre y yo hemos tenido nuestras dificultades pero muchas de ellas se debieron principalmente a que no nos comunicamos adecuadamente pero cuando lo hicimos las cosas fueron mejorando." Le dio un apretón más en el hombro y apartó su mano. "Entre una pareja es común que surjan algunos problemas aquí y allá pero con comunicación, amor y, sobre todo, trabajo mutuo podrán superarlos y nutrir su relación."
"¿No importa que haya empezado mal con todo esto del matrimonio?"
"¿A qué te refieres?"
Ed se sonrojó ligeramente. "Ya sabes… cuando le propuse matrimonio a Win sin tener un anillo conmigo."
"Ah." Dijo Roy. Si bien cuando su hijo les había contado por teléfono que se había comprometido con Winry y la forma en la que lo hizo inicialmente le había parecido una manera poco convencional de hacerlo, tras pensarlo unos segundos se había dado cuenta de que la declaración de Ed y la posterior respuesta de Winry realmente los representaba y transmitía perfectamente el amor que tenían el uno por el otro por lo que, aunque no perdió la oportunidad de hacerle algo de burla, poco después Roy le había dicho que no tenía que preocuparse por el detalle del anillo. "¿Acaso quieres que te repita lo que te dije esa vez?" Preguntó con una sonrisa.
"¿Entonces de verdad me crees cuando te digo que ya había pensado en pedirle matrimonio y no fue sólo un impulso?"
"Definitivamente. Es más, tu confesión realmente refleja cómo eres y por la forma en que Winry te respondió estoy seguro que los dos serán muy felices juntos."
Ed suspiró dejando salir la tensión restante que permanecía en su cuerpo para posteriormente sonreír. "Me pregunto qué es lo que hicimos para merecer a mujeres tan maravillosas como mamá y Winry."
Roy rió. "Lo mismo me he preguntado desde hace años."
Ed rió ligeramente.
"¿Mejor?" Preguntó Roy.
"Mejor." Concedió Ed con una sonrisa. "Quién diría que eres bueno con esto de los consejos de pareja, viejo."
La sonrisa de Roy se ensanchó. Con el paso del tiempo su relación con Ed había mejorado pero el hecho de poder guiarlo en una etapa tan importante de su vida lo hacía sentirse sumamente feliz, sobre todo al considerar que Ed se había tomado su tiempo para abrirse con él para ese tipo de temas.
"Bien, será mejor que tomes ese baño para que puedas dormir." Le dijo Roy mientras le daba unas palmadas en la espalda antes de levantarse pero antes de que pudiera ponerse de pie, Ed lo detuvo.
"Espera." Las mejillas de Ed volvieron a sonrojarse. "Hay un favor más que quiero pedirte, papá."
"¿Huh? ¿De qué se trata?"
"Verás… tal vez estoy haciendo las cosas un poco al revés pero de verdad quiero darle un anillo a Win. Sólo que por más que busqué y busqué no pude encontrar el anillo perfecto para ella."
"Ya veo… en Central hay varias joyerías con piezas muy hermosas. ¿Quieres que te acompañe a buscar uno?"
Ed negó con la cabeza. "No, más bien quiero que me ayudes a hacer uno."
Roy enarcó una ceja. "¿Estás seguro de que le estás haciendo esa pregunta a la persona correcta? En la milicia no se enseña orfebrería." Dijo con una sonrisa irónica.
"¿Y qué hay de la alquimia, bastardo?" Dijo Ed con el ceño fruncido.
Cierto… Tratando de no delatar su olvido, Roy dijo. "Lo sé, hijo. Sólo estaba bromeando un poco."
"Claro." Dijo Ed con sarcasmo. "En fin, ¿puedes ayudarme?"
Roy sonrió complacido ante la importante misión que su hijo le estaba pidiendo. "Por supuesto. Jamás he hecho joyería con alquimia pero no debe ser tan difícil, sólo dame un par de días para conseguir los materiales necesarios y pensar en algunos círculos para que podamos definir el diseño final. ¿Prefieres oro o plata?"
"Oh wow, espera." Dijo Ed llevando sus manos al frente aprovechando que Roy había hecho una pausa en sus planes acerca del anillo. "En realidad lo único que necesito es que hagas la transmutación." El rubio llevó su mano al bolsillo de su pantalón y sacó un par de cajitas que le entregó a su padre. "Sostén esto por un momento." Dijo para después levantarse para ir por su maleta. En cuanto la recogió regresó a su lugar en el sofá colocando la maleta entre él y Roy, abriéndola y comenzando a buscar en ella bajo la atenta mirada de Roy. "Ten." Dijo mientras extendía hacia el pelinegro una bolsa con algunos objetos dentro de ella, sin alzar su mirada. "Son recuerdos."
Roy parpadeó un par de veces antes de explorar con la mirada lo que podía alcanzar a ver ya que no podía abrir tal cual la bolsa debido a que tenía una mano ocupada con las cajitas que Ed le había dado previamente. Por lo que pudo ver había un libro, una pluma con incrustaciones de alguna piedra con un sutil brillo, un extraño llavero hecho a base de un colmillo de tamaño considerable y algunos objetos más además de que su olfato distinguió el inconfundible aroma de un buen café. "Gracias."
Ed se encogió de hombros pero no pudo disimular la sonrisa de sus labios. Pocos segundos después sacó otra bolsa similar a la que le había dado a Roy y la dejó sobre la mesita que estaba frente al sillón. Por lo similar a la que él mismo tenía y por el pequeño vistazo de una cajita de madera adornada con un elegante grabado y algunas piedrecillas, Roy se dio cuenta que esa era la bolsa de recuerdos para Riza.
No pudiendo contener su curiosidad, Roy dejó su bolsa al lado de la de Riza para poder observar mejor lo que había en la maleta de Ed. Se trataba de la clásica maleta que el joven había usado por años pero, sorprendentemente, el rubio se las había ingeniado para meter al menos dos cambios de ropa, las bolsas de recuerdos, un par de libros, un par de curiosas herramientas con un grabado de 'WR' estilizado, unas pequeñas cajitas más que probablemente tenían aretes y otros objetos más que seguramente eran recuerdos para las Rockbell, los Curtis, Al y Rebeca.
"¿Cómo es que lograste meter tantas cosas?" Preguntó Roy intrigado.
Ed se encogió de hombros. "Tenía que encontrar la manera de hacerlo porque ya no cabían más cosas en la otra." Viendo la mirada interrogante de Roy, Ed añadió. "La dejé encargada en la bodega de la estación. Si dejé algunos recuerdos más para ustedes en ella después se los mandaré o hasta puedo venir de nuevo para dárselos." Concluyó con una sonrisa.
Roy correspondió la sonrisa. "No te hubieras molestado, Ed. Con que vengas a vernos es más que suficiente."
"Qué cursi eres, viejo." Bromeó Ed aunque la sonrisa sincera se mantuvo en sus labios.
"Tal vez sea cursi pero tú, mi querido hijo, no te quedas atrás. Con tantos recuerdos que le traes a Winry no puedo creer que hayas tenido una crisis existencial tan fuerte. Es más que obvio que estuviste pensando en ella todo el tiempo."
Las mejillas de Ed se sonrojaron. "Bueno… pues es mi prometida." Dijo desviando su mirada a su maleta pues finalmente encontró lo que estaba buscando: su diario.
Abriendo el diario con delicadeza, Ed sacó una hoja de papel que estaba doblada cuidadosamente. Cerró su maleta y sobre ella colocó la hoja extendida revelando que contenía un detallado círculo de transmutación.
"Necesito que uses este círculo por mí."
Roy se inclinó ligeramente para poder revisar mejor los elementos del círculo.
"Las medidas de los materiales ya están señaladas en el círculo de transmutación y también ya las tengo medidas correctamente en las cajitas que te di. Winry necesita un anillo realmente resistente y de ciertas dimensiones para que no le cause inconvenientes al trabajar con automail. Por eso su composición principal va a ser de oro, plata, cobre, platino y rodio. Las proporciones están marcadas en esta parte del círculo." Dijo Ed mientras señalaba con un dedo la parte superior izquierda del círculo.
Con enorme entusiasmo, Ed continuó explicando detalladamente los elementos que componían el círculo de transmutación que darían como resultado el anillo de compromiso para Winry. Sinceramente Roy sólo hubiera necesitado de un par de minutos de revisión y análisis para familiarizarse con el círculo para poder activarlo correctamente pero la mirada y la emoción con la que el rubio estaba dando su explicación le hicieron quedarse callado mientras escuchaba atentamente a su hijo al mismo tiempo que una sonrisa se hacía presente en sus labios.
"Bien, creo que eso es todo. ¿Todo claro o necesitas que te repita alguna parte?" Dijo Ed cuando finalmente terminó de brindar todos los detalles de su círculo.
"¿Con quién crees que estás hablando?" Preguntó Roy sin poder evitar el tono ligeramente engreído.
Ed rodó los ojos. "Más te vale no arruinar esto."
"Tranquilo, hijo. Sé lo importante que esto es para ti. Además si me equivocara seguramente tu madre me correría de la habitación por tiempo indefinido y no queremos eso ¿cierto?" Dijo con un tono de broma al final.
Ed sonrió. "Tentador pero después encontraremos otra cosa que puedas arruinar. Anda, apúrate." Dijo señalando con la cabeza el círculo que reposaba en medio de los dos sin poder disimular lo ansioso que estaba por ver el resultado.
"Ok." Respondió Roy con una sonrisa mientras colocaba los metales y las piedras que venían en las cajitas que Ed le había dado minutos antes en el centro del círculo de transmutación. Con movimientos exagerados se arremangó las mangas de su camisa lentamente antes de mirar a Ed a los ojos manteniendo su sonrisa en todo momento. "¿Listo?"
"¡Sólo hazlo de una maldita vez!" Respondió Ed con el ceño fruncido por la impaciencia que estaba sintiendo.
Con una rápida revisión mental de las consideraciones que debía tener presente en su mente para que la transmutación fuera un éxito, Roy bajó sus manos y las apretó contra el círculo dando origen a la clásica luz azul. Tras unos segundos, la luz se extinguió y dejó a su paso un anillo plateado. Roy estuvo a punto de tomarlo para echarle un vistazo antes de entregárselo a Ed pero el joven fue más rápido.
Roy pensó en bromear con el joven respecto a la urgencia que tenía pero la broma no pudo salir de sus labios cuando observó la mirada dorada de su hijo. Ed mantenía el anillo a la altura de su rostro y, aunque estaba más acercado al rubio que a él, Roy optó por observar las características del anillo desde su posición. Se trataba de un anillo plateado cuya banda estaba cruzada pero antes de llegar a la parte superior ambas franjas se unían en una pequeña línea para dar cabida a la piedrecilla de zafiro que adornaba el centro y que se encontraba resguardada por un pequeño diamante a cada lado. Dichas piedras preciosas sobresalían mínimamente pues habían sido incrustadas perfectamente en el anillo para hacerlo lo más discreto pero hermoso posible. Desde su posición Roy no podía ver la inscripción que había sido grababa en su interior pero la tenía muy presente en su mente desde el momento en que percibió esa parte en el diseño de Ed: Te amo, loca del automail.
Sin poderlo evitar, la sonrisa de Ed se hizo más grande conforme más observaba el anillo y eso también incrementó la sonrisa que Roy portaba pues la felicidad de su hijo lo llenaba de mucha calidez.
Tras unos minutos de silenciosa observación, Roy decidió que era momento de hablar. "¿Y bien?"
Ed encerró el anillo en su puño y lo llevó a su pecho, justo encima de su corazón mientras cerraba los ojos por un momento. "Es perfecto." Inhaló profundamente y abrió los ojos para cruzar su mirada dorada con la ónix de Roy. "Muchas gracias, papá."
Las palabras y la forma en que había hablado Ed, hicieron que Roy se sintiera embargado por la emoción lo que a su vez estaba traduciéndose en los inicios de un nudo en la garganta. Por ello, carraspeó un poco y le dio unas palmaditas en la pierna a Ed antes de atreverse a pronunciar palabra alguna. "No tienes nada que agradecer, hijo. Fue todo un placer." Sonrió. "Además todo el diseño y cálculos los hiciste tú. Lo único que hice fue prestarte mis manos." Concluyó con una breve risa.
Ed sonrió y con sumo cuidado colocó el anillo en una nueva cajita de joyería que sacó de su otro bolsillo del pantalón. "Era lo menos que podía hacer. Win se merece lo mejor."
"Y estoy seguro que contigo lo ha encontrado." Los ojos de Ed volvieron a cruzarse con los suyos. "Hijo, sé que ya te lo dije pero quiero que te quede bien claro. Estoy seguro que tú y Winry sabrán tomar las decisiones correctas para tener una vida maravillosa al lado del otro. Winry es una jovencita extraordinaria y eres afortunado al tener a una mujer como ella a tú lado." Ed quiso expresar su confirmación al respecto pero Roy no dejó que lo interrumpiera. "Pero no olvides que ella también es afortunada al tener a un hombre como tú a su lado." Colocó su mano en el hombro del rubio. "Cualquier duda que tuvieras al respecto no tiene fundamento. Tú amor por ella no tiene comparación y, a pesar de los viajes y tus propios intereses, estoy seguro de que ella siempre será tu prioridad así como tú serás la de ella. Desde que nos informaste que te habías comprometido con ella no tuve la menor duda de que los dos van a ser muy felices juntos y con cada día que pasa más me convenzo de ello. Digo, por ejemplo, no cualquiera le hubiera dedicado tiempo y esfuerzo a la creación del anillo ideal."
La sonrisa de Ed fue creciendo conforme el discurso de Roy iba avanzando. "Como si tú no hubieras hecho lo mismo por mamá."
Roy le dio un par de palmadas. "Digamos que tuve suerte al encontrar el anillo perfecto para ella en una tienda pero créeme que de no haberlo hecho, hubiera recurrido al mismo método."
"Ni siquiera se te había ocurrido." Bromeó Ed para después recargarse un poco más en el sillón y exhalar alegremente. "No puedo esperar a ver su rostro cuando se lo dé."
"Tal vez debería ir contigo para asegurarme de que no vayas a meter la pata."
"Hey." Refunfuñó Ed. "No lo voy a arruinar."
"Bueno entonces iré a ver el espectáculo. Ahora que lo pienso, ¿qué clase de padre sería si nunca humillara a mi hijo con mi amor paternal?" Dijo Roy con tono bromista.
Ed hizo una mueca. "Mamá no dejaría que lo hicieras."
"Oh, créeme. Aunque lo niegue, estoy seguro de que la idea le parecería sumamente entretenida."
Los ojos dorados de Ed se abrieron un poco más ante el susto de pensar en la posibilidad de que Roy cumpliera su amenaza pero, afortunadamente, Riza vino a su rescate.
"Que no te engañe, Edward. Amo a tu padre con todo y sus tonterías pero no me apetece la idea de unirme a sus planes maquiavélicos." Dijo la rubia mientras se acercaba a ellos. "Y si tú me lo pides me encargaré de encadenarlo aquí con tal de que no haga de las suyas." Concluyó con una sonrisa.
Ed correspondió su sonrisa. "Entonces, tengo una petición para tí, mamá."
"Hey." Se quejó Roy. "Riza, amor, se supone que debes estar de mi lado. Sé que este pequeño es parte fundamental de nuestra vida." Dijo mientras le frotaba el cabello a Ed por unos segundos antes de que el joven apartara su mano con un ligero ceño fruncido por la palabra 'pequeño'. "Pero deberías estar más dispuesta a acceder a mis ideas. Tengo derecho de antigüedad."
Riza rodó los ojos, divertida. "Entonces yo también tengo el mismo derecho de antigüedad ¿no? En tal caso, ¿qué te parece si hacemos unas copias de tus fotos de bebé y las difundimos en el Comando?"
Roy palideció por un momento. "Riza, ¿por qué?"
Riza se detuvo frente a él y le dio un beso en la mejilla. "Eras un niño adorable. Así que estoy segura de que los soldados apreciarían una linda distracción durante su jornada laboral."
Ed rió y Roy habló con consternación. "No lo harías."
"No me retes, cariño." Dijo Riza con una sonrisa de falsa inocencia.
Ed soltó una risilla más antes de ponerse de pie. "Gracias, mamá. Te dejaré con él para que terminen de arreglarse." Con una sonrisa traviesa agregó. "Es bueno saber quién lleva los pantalones en esta casa."
"En unos años, si no es que en sólo unos meses, vas a estar igual o peor." Dijo Roy.
Ed se encogió de hombros. "Quizás pero al menos ya lo admitiste." Dijo con la misma sonrisa de antes. "Bien." Estiró sus brazos por encima de su cabeza. "Iré a tomar ese baño porque estoy que me muero de sueño."
Riza se sentó al lado de Roy, sentándose en el lugar que previamente Ed había ocupado. "También me tomé la libertad de preparar tu habitación así que ya está todo listo."
"Gracias, mamá." Ed se inclinó y le dio un beso en la mejilla. "Por cierto, en esta bolsa hay algunos recuerdos para ti. Espero que te gusten." Dijo con una sonrisa mientras señalaba la mencionada bolsa con su cabeza.
"Ay, hijo. No te hubieras molestado."
"Nada de eso. No fue ninguna molestia." Un bostezo se hizo presente de parte del rubio lo que lo motivó a darse la media vuelta y comenzar a dirigir sus pasos hacia el cuarto de baño. "Buenas noches." El joven se despidió alzando su mano izquierda por encima de su hombro como era su costumbre.
"Buenas noches, hijo. Que duermas bien." Dijeron a coro Roy y Riza.
Cuando el ruido de la regadera se hizo presente, Roy, quién ya tenía un brazo sobre los hombros de Riza, le dijo. "Y bien, ¿cuánto tiempo llevas espiándonos?" Preguntó con una sonrisa.
"No sé de qué me hablas." Dijo Riza fingiendo inocencia.
"Oh, ¿en serio?" Roy mantuvo su sonrisa mientras frotaba su nariz contra la mejilla de Riza. "¿Entonces estabas calentando el agua con un cerillo?"
Riza sonrió. "Te recuerdo que también preparé la habitación de Edward."
"Y yo te recuerdo que la habitación la mantenemos limpia todo el año."
Riza mantuvo su sonrisa. "Vaya que me conoces, señor Mustang." Dijo mientras se volteaba para darle un beso en la mejilla. "No era mi intención escucharlos pero alcancé a escuchar que Edward quería hablarte de algo importante y no quería ser el mal tercio de esa conversación."
"Claro que te conozco, señora Mustang." Respondió Roy dándole un beso en la cabeza. "Y bien sabes que jamás habrá una ocasión en la que tú seas un mal tercio cuando yo esté involucrado."
"Roy…" La rubia se movió ligeramente para poder verlo a los ojos pero sin apartar los brazos que la rodeaban. "Sabes que disfruto cada momento que puedo compartir contigo y con Edward pero en esta ocasión nuestro hijo necesitaba una charla con su padre." Llevó su mano a la mejilla de Roy. "Y tú te merecías tener ese tiempo con él. Además de que estoy segura de que supiste manejar la situación a la perfección porque, aunque sé que Edward está feliz de estar de vuelta en Amestris, antes de que se fuera a bañar me di cuenta de que sus ojos brillaban aún más." Le dijo con una sonrisa cariñosa y orgullosa.
"¿Entonces no soy un fracaso como padre?" Preguntó Roy en un tono mezclado de broma y seriedad.
"Para nada. En realidad eres un padre maravilloso." Dijo mientras le daba un beso suave en los labios. "Y como padre y esposo espero que no dejes a esta pobre mujer con la enorme curiosidad de saber de qué hablaron." Concluyó ella con un ligero tono de broma.
Roy rió. "Sabes que para ti no tengo secretos, amor."
"Bien, entonces ¿qué te parece si vamos a la cama y ahí me cuentas todo?"
"Maravillosa idea." Dijo Roy con una sonrisa antes de robarle un beso. Después se puso de pie y le ofreció su brazo a Riza a pesar de que sólo iban a recorrer una distancia corta. Con su mano libre tomó la bolsa de recuerdos que Ed le había regalado así como Riza hizo lo propio con la suya y así ambos, con sonrisas en sus rostros, se dirigieron a su habitación para platicar y revisar sus regalos antes de irse a dormir.
Al día siguiente la familia se encontraba desayunando mientras mantenían una plática agradable de lo que cada uno había vivido en los últimos meses con lujo de detalles debido a que las cartas tendían a quedarse cortas y el día anterior no les había ajustado para terminar de ponerse al corriente.
A pesar de haber terminado de desayunar, los tres permanecieron en la mesa para seguir platicando hasta el mediodía aprovechando que Roy tenía el día libre y que, tras unas llamadas, Riza había logrado dejar todo organizado en la asociación de apoyo a Ishval para así poder pasar el día con su hijo.
Después de que los tres vaciaran su segunda taza de café, Ed anunció que tomaría el tren del día siguiente a Rush Valley. Roy y Riza hubieran deseado pasar más tiempo con él pero Ed les dijo que estaba ansioso por ver a Winry lo que los hizo sonreír. Además el rubio les aseguró que tan pronto como él y Winry regresaran a Resembool (En la última llamada telefónica que habían tenido Winry le había dicho que en unas semanas regresaría a Resembool para ver cómo estaba su abuela y para atender a sus clientes de allí) los visitarían en cuanto les fuera posible.
Una vez que el asunto de su próxima visita quedó arreglado, Ed se puso de pie y tomó su taza y la de Riza para llevarlas al fregadero. "Bien, será mejor que me apresure. No vaya a ser que se agoten los boletos." Dijo mientras se disponía a lavar los trastes para poder cambiarse ya que había pasado la mañana en pijama.
Riza también se puso de pie. "Yo me encargo, hijo."
Ed negó con la cabeza. "Yo lo haré, es lo menos que puedo hacer para agradecerte que siempre me prepares comida tan deliciosa, mamá." Respondió con una sonrisa. "Además debes estar cansada de lavar todo el tiempo." El rubio no pudo evitar añadir.
"Hey." Roy se puso de pie. "Para tu información soy todo un experto en tareas domésticas."
"Pero si ni siquiera sabes cuidar bien de ti mismo." Respondió Ed en tono burlón.
Roy se cruzó de brazos. "Claro que puedo."
Ed terminó de lavar y cerró la llave del agua antes de voltearse en dirección a Roy y contestar. "¿Ah sí? Entonces ¿por qué mantienes esa lombriz sobre tu boca?" Preguntó con una ceja enarcada.
Roy se quedó sin palabras un momento hasta que reaccionó y se llevó una mano al rostro para pasar un dedo por encima de su labio superior. "¿Acaso te estás refiriendo a mi bigote?"
Ed rió. "¿Bigote? ¿A eso le llamas un bigote? Más bien pareciera que tienes comida embarrada en la cara o algo por el estilo." Siguió riendo disfrutando de la cara mortificada de Roy.
Desde el día anterior, Ed se sorprendió ante el "bigote" que su padre ahora portaba pero, aunque quiso reírse desde un inicio, se abstuvo de hacer comentarios al respecto porque no quería empezar una discusión desde el inicio de su llegada y porque no quería empezar con el pie izquierdo cuando realmente necesitaba del consejo de su padre respecto a su relación con Winry. Pero ahora que ya no tenía que preocuparse por eso…
Ed siguió riendo. "Si tanto quieres un bigote mejor cómprate uno de los que se utilizan con disfraces porque con el que tienes ahora te ves realmente ridículo."
Roy se sonrojó. "Te da envidia porque a ti no te sale bigote."
Ed enarcó una ceja y pasó una mano por su barbilla que había sido perfectamente rasurada esa mañana. "Si quisiera vello facial ¿crees que me rasuraría con tanta frecuencia? Además si tengo tus genes ¿crees que me arriesgaría a terminar con un bigote igual de ridículo que el tuyo? No, gracias. Yo paso."
La consternación en el rostro de Roy hizo que la sonrisa de Ed se ensanchara. Listo. Durante todo el tiempo que habían pasado en la mesa Ed notó que Roy constantemente se pasaba un par de dedos por la punta derecha de su bigote claramente intentando atraer atención a ese tema (ingenuamente esperando un elogio al respecto) y en casi todas esas ocasiones podía notar una ligera mueca de disgusto de parte de Riza o el cómo ella rodaba sus ojos disimuladamente. Con esas acciones Ed tuvo pruebas más que suficientes para saber que a su madre no le gustaba para nada el nuevo look de Roy pero que era demasiado amable o su propio amor por el pelinegro le impedía herir su orgullo diciéndole que no le gustaba su bigote.
Al notar que Roy seguía sin palabras, Ed rió un poco más y se acercó hasta él. "Ya no te seguiré traumando, viejo. Iré a cambiarme." Le dio unas palmadas en el hombro y posteriormente se acercó a Riza para darle un beso en la mejilla.
"Gracias." Murmuró Riza en su oído cuando se inclinó a besarla y Ed simplemente le sonrió y se dirigió a su habitación dejando a Roy con una crisis existencial respecto al que hasta ese momento creía que era un look que demostraba su increíble madurez y compromiso en cada una de las actividades que realizaba.
La mañana del día siguiente la familia se preparaba para salir a primera hora de la mañana cada uno con diferentes destinos: Roy al Comando, Riza a la asociación y Ed a la estación de trenes. Roy sería el encargado de dejar a cada uno en sus destinos (empezando por la estación de trenes) ya que ahora contaba con el auto que tenía desde años atrás para desplazarse en Ciudad del Este (después de que Roy y Riza se casaran y que hubieran terminado completamente de mudarse, Roy había ido a recogerlo y ahora lo usaba para ir al trabajo ya que aunque el Comando estaba un tanto alejado del pueblo resultaba más práctico viajar en el auto que en tren).
"Edward, hijo, ¿estás listo?" Preguntó Riza mientras se asomaba a la habitación de su hijo. Al hacerlo una sonrisa se formó en su rostro al encontrar al rubio en cuclillas jugando con uno de los cachorros de Black Hayate con una pequeña cuerda.
"Ya voy, mamá." Respondió Ed sin despegar su mirada del cachorro.
"Parece ser que te ha tomado cariño. ¿Por qué no te quedas con él?" Dijo Riza mientras entraba a la habitación. Desde su llegada, el pequeño can había seguido a Ed por todos lados siempre que era posible, aferrándose continuamente a la parte baja de su pantalón con sus pequeños colmillos.
"No lo sé." Contestó Ed con tono pensativo. "Sé que Win extraña a Den pero no sé si esté lista para un nuevo cachorro. Sobre todo porque es muy similar a cuando Den era un cachorro." Dijo mientras se levantaba cargando al can con sus manos para ponerlo a la altura de su rostro. De la camada de cachorros éste era sin duda el que más se parecía a Black Hayate.
"Winry no nos pidió un cachorro cuando se enteró de la travesura de Hayate pero estaba muy emocionada cuando supo que tendríamos más perros en la casa. Entiendo que lo de Den fue muy triste pero tengo la impresión de que Winry tiene mucho amor que darle a este pequeñín, eso sin mencionar que sé que será muy feliz estando con ustedes."
Como si entendiera la conversación, el cachorro soltó un tierno ladrido y empezó a jadear sacando la lengua como si estuviera sonriendo para convencer al rubio.
Ed sonrió. "Creo que a papá le alegrará tener una responsabilidad menos en la casa." Rió y acomodó al can en su brazo libre mientras levantaba su maleta con su otra mano. "Espero que Winry no me corra en cuanto me vea con él."
Riza se acercó y acarició al cachorro un par de veces. "Créeme, sé que le encantará. Sólo espero que este pequeñín no sufra con el calor de Rush Valley." Dijo mientras los dos salían de la habitación para encontrarse con Roy.
"Sólo serán un par de semanas y yo me encargaré de cuidarlo. ¿Cierto, Circonio?"
Roy, ahora sin ningún rastro de vello facial en su rostro, hizo una mueca cuando se dio cuenta del nuevo nombre del cachorro. "Hijo, por favor, no le desgracies la vida al pobre animal. Míralo, está arrepentido de haberte mordido el pantalón así que no seas tan duro con él." Dijo mientras señalaba la inocente cara del can.
Ed frunció el ceño. "¿Qué? ¡Es un buen nombre! ¿Cómo esperas que lo llame? ¿Wolframio?" El rubio alzó su mirada al techo pensativo por unos segundos antes de añadir. "Oye, ese suena aún mejor."
Roy se llevó una palma al rostro. "No sé qué te haya dicho tu madre pero, en vista de los sucesos recientes, mejor deja el cachorro aquí."
El ceño fruncido de Ed se pronunció mientras, instintivamente, atraía un poco más al cachorro hacia sí. "No seas egoísta, viejo. ¡Tienes 4 perros más! Uno menos no te va a matar."
Antes de que el par pudiera continuar con su discusión, Riza intervino. "Edward, lo que tu padre quiso decir…" Le lanzó una furtiva mirada amenazadora a Roy para que no intentara corregir lo que estaba por decir. "es que quizás sea mejor que esperes a que Winry conozca al cachorro. ¿No sería bonito que ambos eligieran el nombre de este pequeño?" Concluyó con una sonrisa.
Ed se sonrojó ligeramente al darse cuenta de que el cachorro sería prácticamente como el hijo de ambos. "Puede que tengas razón, mamá." Ajustando el agarre de su maleta se encaminó a la puerta. "Pensaré en algunos nombres en el viaje de tren y se los propondré a Win." Teniendo ya un pie afuera, añadió en un susurro. "De verdad espero que le guste el de Wolframio."
Con una sonrisa irónica, Roy le dijo a Riza en voz baja. "Cómo me alegro de que Winry sepa mantenerlo a raya. De lo contrario no quisiera estar en el lugar de ese cachorro. Aunque ahora que lo pienso no debería sorprenderme ya que al parecer heredó tu habilidad para nombrar mascotas."
Riza enarcó una ceja. "Black Hayate es un buen nombre."
"Lo que digas, querida." Roy besó la mejilla de Riza antes de reír ligeramente provocando que ella se le uniera y, tras colocar su mano en el brazo que Roy le extendía, ambos salieron del lugar.
Los siguientes 4 meses se pasaron volando con los preparativos de la boda Elric-Rockbell.
El regreso de Ed, el anillo de compromiso y el nuevo integrante de la familia (Pirata, a elección de Winry por la mancha negra que cubría uno de sus ojos) motivaron aún más a Winry para terminar sus pedidos pendientes en Rush Valley lo más pronto posible, incluso recibiendo algo de ayuda de Ed aunque sólo se tratara de pasarle algunas herramientas o hacer algunos mandados por ella en la ciudad.
Tan pronto como fue libre de sus labores en la ciudad del automail y después de haber regresado a Resembool para ver cómo estaba su abuela, ella, Ed y Pirata hicieron una visita rápida al pueblo Forêtplatz para darles a Roy y Riza la feliz noticia de que se casarían en 4 meses, noticia que ya no era novedad para los Mustang (ambos tenían una pequeña apuesta de en cuánto tiempo fijarían la fecha de su boda) pero que aún así los hizo muy felices al contemplar la gran emoción y amor que se veían en las miradas de ambos jóvenes.
A pesar de lo ocupado de sus agendas, Roy y Riza se las arreglaron para ir a Resembool para ayudar a su hijo y a su futura nuera en los preparativos de su boda, sobre todo considerando que el evento terminó saliéndose un poco de control.
Al igual que Roy y Riza, Ed y Winry deseaban una boda sencilla y pequeña con sus seres más cercanos, pero conforme iban revisando la lista de invitados se dieron cuenta de que la cantidad de personas que apreciaban y conocidos que tenían en ese momento era mucho más grande de lo que habían contemplado inicialmente. Eso sin mencionar que el número de invitados creció inesperadamente con la inclusión del abuelo materno de Riza, quién tuvo que anotar el evento dentro de su apretada agenda alegando que como Führer era su deber y placer presenciar el matrimonio de uno de los héroes del día Prometido (Ed ya estaba al tanto del parentesco de Grumman con Riza pero, al igual a como lo habían hecho sus padres años antes, decidieron mantener ese vínculo en secreto. Además con lo ocupado que había estado cada uno, el joven no había tenido mucho tiempo para convivir con su bisabuelo). Al ser el Führer, Grumman debía venir con una escolta de soldados que se sumaron a la propia escolta que acompañaría a la realeza de Xing, puesto que Ling no estaba dispuesto a perderse de tal evento.
Así que entre soldados de Amestris, conocidos de Ed y Al durante sus viajes por el país y los amigos y clientes de Winry en Rush Valley y Resembool, la cantidad de invitados se hizo tan considerable que Ed y Winry optaron por colocar grandes carpas en los alrededores del hogar Rockbell.
A pesar de las inquietudes por el mal clima que estuvo presente hasta pocos días antes de la ceremonia, el día de la boda fue recibido con un agradable día soleado que dio el toque final a las hermosas decoraciones de flores que rodeaban el lugar del evento.
Cerca del mediodía a las carpas que cubrían las sillas donde se llevaría la ceremonia principal fueron llegando los invitados y, en poco menos de una hora el lugar estaba rebosante de personas, muchas de ellas charlando alegremente entre sí o compartiendo saludos acompañados de música de piano que había sido una idea y regalo de Alex Armstrong.
Justo cuando sólo quedaban un par de asientos libres, el pianista cambió de canción por una tonada más delicada y suave señalando el inicio de la ceremonia, por lo que los invitados que estaban de pie tomaron su lugar y las conversaciones llegaron a su fin poco después para que todos los presentes pudieran enfocar su atención en la ceremonia.
Ninguno de los presentes pudo evitar una sonrisa cuando vieron aparecer a la pequeña Elicia con una canasta de flores acompañada de Pirata quien llevaba otra en su boca en caso de que las que Elicia llevara no fueran suficientes. Con una enorme sonrisa en su rostro Elicia comenzó a avanzar por el pasillo dispersando los pétalos de flores a lo largo del camino aunque el momento también provocó algunas risas cuando Pirata soltó la canasta y se sentó en medio del pasillo para rascarse el cuello. Elicia no tuvo más remedio que cargar con ambas canasta y sobornar a Pirata con un pequeño pedazo de pollo que había guardado en su canasta ya que, al ser todavía prácticamente un cachorro, todos estaban un tanto inseguros de la inclusión del can en la ceremonia por lo que, a sugerencia de Pinako, la castaña había ocultado un par de premios en su canasta.
Una vez que Elicia terminó su recorrido y ocupó su lugar en la primera fila del lado derecho para esperar a su madre, los familiares hicieron su aparición. A pesar del gran contraste entre sus alturas, Sig escoltó a Pinako, seguidos de Roy y Chris. Los cuatro esperaron en el hermoso altar adornado por flores silvestres de la región que los propios hermanos Elric habían recogido pocos días antes.
Cuando los cuatro tomaron su posición, Ed hizo su aparición siendo escoltado tanto por Riza como por Izumi. Aunque en un inicio Ed había estado un poco inseguro de pedirle a Izumi que también lo llevara al altar al no saber cómo se lo tomaría Riza, el rubio se llevó una grata sorpresa cuando él y Winry fueron a darles las noticias en Forêtplatz, puesto que Riza, sin saber de su indecisión al respecto, le mencionó que seguramente a Izumi le gustaría formar parte activa de la ceremonia. En ese momento Ed confesó sus planes y Riza le sonrió diciéndole que no tenía nada de qué preocuparse ya que entendía que los Curtis también eran familia, además de que ella realmente los apreciaba mucho.
A pesar de la enorme sonrisa que portaba Ed, el joven no pudo evitar abrir sus ojos enormemente y tragar saliva cuando vio toda la gente que estaba en el lugar, sobre todo al notar que las miradas de todos ahora estaban centradas en él y sus acompañantes. Su tensión fue lo suficientemente notable para ambas mujeres porque, prácticamente al mismo tiempo, las dos le dieron un apretón con la mano que estaba en sus brazos, haciéndolo centrarse en el momento para que pudieran comenzar a recorrer el pasillo. Los nervios no se fueron pero la sonrisa de Ed y de toda su familia tampoco.
El turno de los padrinos dio inicio con Mei, quien por el momento iba sola dado que Al llevaría a Winry al altar. Detrás de la chica xingés, apareció Gracia siendo escoltada por Garfiel, cuyo traje morado y con diseño de flores parecía uno más de los vestidos lilas de las damas de honor. Poco pasos atrás de ellos venían Rebeca y Havoc, quienes tenían la excusa perfecta de parecer una pareja dado que Rebeca necesitaba de un acompañante durante el recorrido (ninguno comentó sobre lo rápido que Jean se ofreció como voluntario para hacerlo). La pequeña procesión fue cerrada por Paninya y Ling, el cual parecía otra persona completamente diferente cortesía de Garfiel, quien dedicó varias horas esa mañana en maquillar, peinar y vestir con un traje formal típico de Amestris al joven emperador volviéndolo casi irreconocible incluso para los que lo habían conocido en persona anteriormente. Sin embargo, estas medidas precautorias para que Ling pudiera estar en la ceremonia como tanto había insistido no impidieron que sus guardias (encabezados por Lan Fan) estuvieran infiltrados en prácticamente cada una de las hileras de sillas para vigilar cada uno de sus movimientos y potenciales amenazas para el emperador, aunque cabe mencionar que la sonrisa boba de Ling (que ni todos los arreglos de Garfiel fueron capaces de ocultar) denotaba el aire de despreocupación con el que el joven xingés se pavoneaba.
Ed apenas y tuvo tiempo de rodar sus ojos ante el comportamiento despreocupado de Ling cuando la canción del pianista cambió nuevamente. Por el mini concierto previo que Armstrong insistió que el pianista les diera para convencerlos de aceptar su regalo, el rubio se tensó ligeramente al darse cuenta de que era momento de que Winry hiciera su aparición.
Desde su posición Ed no podía ver la entrada del hogar Rockbell por lo que con cada segundo que pasaba sentía cómo la palpitación de su corazón resonaba en sus oídos ante la expectación y cuando Winry y Al finalmente hicieron su aparición, el rubio se quedó sin aliento por unos segundos. Winry se veía simplemente deslumbrante con su vestido casual pero elegante (que combinaba perfectamente con el entorno rústico y natural que los rodeaba) acompañado del velo de novia que había utilizado su madre años atrás. La rubia había elegido hacer una combinación de varios elementos para su atuendo de novia, por lo que el vestido elegido (adquirido en Ciudad del Este) fue mejorado por un par de bordados por aquí y allá que Pinako insistió en hacer. Los zapatos habían sido un regalo de Riza y el discreto collar que portaba era uno de parte de Izumi, el cual combinaba con un par de aretes de los que originalmente Ed y Al le habían regalado en conjunto con unos más nuevos que Ed le había regalado en los últimos meses.
Al notar el estado en el que estaba su hijo, Riza se recargó un poco más en Roy y él hizo lo mismo al atraerla hacia sí. Ambos sonreían ampliamente y Roy no pudo evitar una ligera risita al darse cuenta de lo mucho que Ed se parecía a él cuando vio a Riza por primera vez durante su boda.
Al y Winry avanzaron por el pasillo sonriendo a los invitados y, a medio camino, Winry soltó una risilla ante un comentario al oído que le hizo Al seguramente a costa de su hermano mayor, ya que Roy acababa de cerrarle la boca pues la había estado abriendo cada vez más con cada paso que su futura esposa daba hacia él.
Aunque Winry era una jovencita con mucha gracia y con un mayor control de sus emociones que su prometido era obvio que estaba igual de emocionada y nerviosa que Ed por lo que lo primero que la pareja hizo cuando Al la entregó a su hermano mayor fue reírse por unos segundos puesto que no podían creer que finalmente había llegado el gran día.
Después de que Ed le diera un beso en la mejilla a Winry, los familiares procedieron a retirarse a sus lugares en la primera fila, no sin antes abrazarlos y decirles los orgullosos que estaban de ellos con indicios de lágrimas de alegría en los bordes de sus ojos.
La ceremonia se llevó a cabo según se tenía planeado, exceptuando el sonido de los sollozos de Alex Armstrong y Sig Curtis hacia la mitad de la ceremonia aunque, siendo sinceros, debieron haber dado por hecho que eso sucedería, además de que no eran los únicos a los que se les había escapado al menos una lágrima durante el proceso.
Cuando la pareja compartió sus votos, Riza se abrazó más al brazo de Roy mientras, con una sonrisa en su rostro, derramaba algunas lágrimas. Ante esto Roy desvió su atención de la feliz pareja y se encontró con la expresión que Riza portaba además de que pudo ver que en ese preciso momento su mirada caoba estaba enfocada en el rostro sonriente y sonrojado de Edward.
Entendiendo lo que debía estar pasando por su mente en esos momentos, Roy no pudo seguir conteniendo sus lágrimas por lo que las dejó recorrer libremente sus mejillas al mismo tiempo que recargaba su cabeza sobre la de Riza.
Aprovechando el momento en el que Al se acercaba para entregar los anillos, Roy besó la cabeza de Riza y le dijo con voz trémula. "Amor, lo lograste. Nuestro hijo es completamente feliz."
Las palabras de Roy provocaron que Riza, siendo incapaz de pronunciar palabra alguna, le regalara una sonrisa deslumbrante mientras que las lágrimas que estaba empezando a controlar se intensificaran, aunque el pelinegro no se preocupó porque estaba convencido de que se trataban de lágrimas de alegría al igual que las que seguían corriendo por sus propias mejillas.
Y cuando finalmente Ed y Winry fueron declarados marido y mujer, y presentados como el señor y la señora Elric, Roy y Riza fueron los primeros en ponerse de pie para aplaudir y vitorear a los recién casados mientras la pareja de rubios se besaba tiernamente.
